Inspirado parcialmente en "El tren mágico de Lizzie y Miranda", un episodio de la serie televisiva estadounidense Lizzie McGuire.
SAN FRANCISCO, CALIFORNIA, ESTADOS UNIDOS
PRIMER SEMESTRE DE 1999
En la casa Halliwell, Prue estaba sentada en la cocina viendo "el conejo Raimundo", un programa infantil. En esas Piper se le acercó.
No sabía que te gustaban los programas infantiles – dijo Piper.
Es el conejo Raimundo, ¿te acuerdas? – dijo Prue.
No lo había visto desde el preescolar – dijo Piper.
Siempre he tenido ganas de ir a su espectáculo en vivo – dijo Prue – Ya sabes, recuperando la infancia perdida.
De pronto, Phoebe entró cargando una caja pesada.
Phoebe, ¿A dónde vas con esa caja? – preguntó Piper.
Al sótano – respondió Phoebe – Allá estará segura.
¿Se puede saber por qué? – dijo Prue.
Tuve una premonición esta mañana – dijo Phoebe mientras ponía la caja en el suelo – Vi a Andy en el ático, hurgando en el Libro de las Sombras y diciendo: "brujas, debí saberlo".
No puedo dejar que Andy se entere de nuestro secreto – dijo Prue, preocupada – No antes de tiempo.
Es por eso que llevaré las herramientas de magia al sótano – dijo Phoebe mientras levantaba la caja – Es el último lugar donde Andy buscaría.
Tal vez tengas razón – dijo Prue.
En ese instante, se mencionó por televisión que el conejo Raimundo tendría una función en vivo ese día en la ciudad.
Es la oportunidad que he estado buscando – dijo Prue, emocionada.
Oye, tengo entendido que tienes el día libre – dijo Piper a Prue – Tal vez deberías ir a alguna parte.
Tienes razón, Piper – dijo Prue – Voy a la función del conejo Raimundo.
Suerte – dijo Piper mientras Prue se dirigía hacia la puerta.
Cuando Prue abrió la puerta, encontró a Andy, parado del otro lado.
Hola, Prue – dijo Andy.
Hola, Andy – dijo Prue, sorprendida – Que sorpresa.
Bueno, tengo el día libre – dijo Andy mientras entraba – Y decidí hacer algo que quería hacer hace mucho tiempo.
¿Qué cosa? – dijo Prue.
Sé que tienes un secreto, Prue – dijo Andy – Y no me iré hasta averiguarlo.
De pronto, Piper salió de la cocina y al ver a Andy se asustó y lo congeló.
Esto no me lo esperaba – dijo Piper.
¿Ahora qué hago? – dijo Prue.
Sácalo de aquí, ya se nos ocurrirá algo – dijo Piper.
Y mientras Prue pensaba su siguiente movida, Andy se descongeló. Entonces Prue agarró a Andy de la muñeca e intentaba "arrastrarlo" hacia la puerta.
Prue, ¿Qué haces? – dijo Andy.
Escucha, tú tienes el día libre, yo tengo el día libre, y se me acaba de ocurrir una maravillosa idea para pasar el día juntos – dijo Prue – Así que andando.
De acuerdo – dijo Andy mientras era arrastrado hacia la puerta.
La función del conejo Raimundo se estaba llevando a cabo en un parque de la ciudad. Centenares de niños asistían felices a la función. Prue y Andy estaban entre los asistentes.
No creo que sea una buena idea, Prue – dijo Andy.
Tonterías – dijo Prue – Dicen que todos llevamos un niño por dentro.
La función se desarrolló sin inconvenientes y todos estaban felices. En uno de los actos, el conejo Raimundo realizó un sorteo de una canasta llena de golosinas y juguetes.
El boleto ganador es el número… - dijo el conejo Raimundo mientras sacaba un pedazo doblado de papel - ¡47!
Soy yo, soy yo – dijo Prue – Tengo el boleto 47.
Esto es interesante – dijo el conejo Raimundo - ¿Cuál es tu nombre, mujer?
Me llamo Prue Halliwell – dijo Prue.
¿Tiene hijos, señorita Halliwell? – dijo el conejo Raimundo.
No, aún no – dijo Prue.
Una muestra de que todos tenemos un niño por dentro – dijo el conejo Raimundo - ¡Un aplauso, por favor!
Felicitaciones, Prue – dijo Andy mientras rugían los aplausos.
Más tarde, a la salida del parque…
Iré a tomarme una foto con el conejo Raimundo – dijo Prue - ¿Me acompañas?
Esperaré aquí – dijo Andy.
Y mientras Prue iba tras bambalinas, Andy se escabulló saliendo del parque.
Minutos más tarde, Andy llegó a la casa Halliwell y entró sin anunciarse. Piper y Phoebe pasaban por el comedor cuando Piper se asustó y congeló a Andy. Entonces Phoebe tomó el teléfono y llamó al celular de Prue.
Prue, soy yo, Phoebe – dijo Phoebe, tratando de mantener la calma – Andy está en la casa, ven pronto.
Hola, chicas – dijo Andy tras descongelarse.
Hola, Andy – dijeron Phoebe y Paige.
No les importará que revise la casa – dijo Andy.
Adelante – dijo Piper, algo nerviosa.
Y Andy subió las escaleras.
Desearía tener una varita mágica – dijo Piper.
¿Para qué? – preguntó Phoebe.
Para deshacerme de Andy – dijo Piper.
Piper, eres un encanto – dijo Phoebe antes de salir corriendo al sótano.
Horas más tarde…
Andy, ¿estás ahí? – dijo Prue cuando llegó a la casa sosteniendo una gran canasta llena de golosinas y juguetes.
Hola, Prue – dijo Andy – Esperaba encontrar un secreto misterioso, pero no tuve suerte.
¿Qué encontraste? – dijo Prue.
Recuerdos de una infancia complicada – dijo Andy – Quizás en otra ocasión tenga suerte.
Andy le dio a Prue un beso en la mejilla.
Nos vemos, Prue – dijo Andy mientras salía de la casa.
Vaya, que canasta – dijo Piper al ver la canasta de su hermana mayor.
Me la gané en la función del conejo Raimundo – dijo Prue – Por cierto, ¿Qué pasó aquí?
Pregúntale a Phoebe – dijo Piper.
Sígueme, hermana – dijo Phoebe.
Prue siguió a Phoebe hasta el sótano y una vez allí, abrió una caja grande. Allí encontró juguetes y un álbum de fotos.
Esto… no tiene sentido – dijo Prue.
Sin salabín, que la farsa llegue a su fin – dijo Phoebe mientras agitaba una varita de mago.
Al instante, las cosas de la caja se transformaron en las herramientas de magia de las Halliwell.
Impresionante – dijo Prue mientras recogía el Libro de las Sombras - ¿Cómo le hiciste?
Conjuré un hechizo para las cosas de la caja – dijo Phoebe – Así, si Andy quisiera curiosear, se llevaría una sorpresa.
Phoebe, eres un encanto – dijo Prue mientras abrazaba a Phoebe.
Gracias – dijo Phoebe – Nunca subestimes a una hermana menor.
