Bueno yo aquí con otro capitulo, siento mucho la tardanza de verdad pero es que no me encontraba en Acapulco, me fui a acampar con unos amigos y regrese hoy en la tarde, espero y el capi les guste, y gracias Ale, por dejarme reeditar esta historia.
Capítulo VII: Tercer Mes=Trabajo y Problemas
Estaba anonada ¿Qué habrá querido decir el azabache con eso? Trabajar en la empresa ¿Ella? Pero ¿Qué podría hacer ahí? No tenía experiencia ni en negocios ni en publicidad. Entonces ¿Qué diablos haría ella ahí? Se aclaró un poco la garganta para poder hablar.
-¿Qué dijiste?-Pregunto intrigante.
-Que si quieres trabajar trabajaras para mí, en mí empresa.-Contesto el azabache como si fuese lo más obvio del mundo.
-Y chico listo ¿Qué se supone que haré yo en tu empresa?-Le cuestionó nuevamente con las manos en las caderas.-Te recuerdo que no sé nada de publicidad, negocios o contabilidad
Darien se mordió el labio con desesperación, había hablado sin pensar o medir las consecuencias de lo que le exigió. Pero solo de pensarla rodeada de hombres y preguntándoles "¿Qué desean comer?" La sangre se le subió a la cabeza y dijo lo primero que se le vino a la mente. Ahora con justa razón la rubia le reclamaba.
-Serás…-Pensó un poco tratando de encontrar el lugar preciso para que ella trabajase, piensa Darien piensa.-Serás mi secretaria.-Sonó tan convincente que ni el mismo se creía haberlo pensado en el último momento.
-¿Tú secretaria?
-Si, ayer dijiste que habías trabajado de eso hasta hace poco.-Recordó Darien.-No creo que tengas ningún inconveniente o problema con ser mi secretaria personal en la empresa.
Serena pareció pensárselo, parecía que Darien hablaba en serio con respecto a que sea su secretaria. De repente la imagen de una pelirroja embarazada invadió su mente, ¿Qué pasaría con Molly?
-Te recuerdo que ya tienes secretaria.-Le dijo.-No tolerare que la despidas a ella por darme ese puesto a mí, ¡Está embarazada!
-Pensando en eso precisamente te propongo que trabajes para mí.-Le aclaro.-Molly ya está a días de dar a luz entonces pensaba mandarla a descansar luego viene el permiso de maternidad reglamentario y tiene unas vacaciones acumuladas.-Le explico el azabache.-Estará fuera de cuatro a cinco meses en los cuales tú podrás reemplazarla hasta que tú embarazo te lo permita.
La joven rubia estaba pensando seriamente. La idea no era mala, en una empresa así podría mejorar mucho. Además nadie le asegura que seguira casada con Darien de por vida y si en determinado momento tendría que vérselas de madre divorciada y con un hijo lo mejor sería tener ahorrado algo de dinero para poder salir adelante. Por alguna extraña razón al imaginarse divorciada de Darien sentía que algo le apretaba el pecho.
-Te pagaré lo mismo que le pago a Molly.-Le aseguro Darien.-Aunque no veo que necesites el dinero, si quieres algo solamente tienes que decírmelo. Recuerda lo mío es tuyo y lo tuyo es mío cielo.-Le dijo con una seductora sonrisa.
-No estoy acostumbrada a depender de alguien más y menos de alguien que apenas conozco.
-Te recuerdo que ese "alguien que apenas conoces" es tu esposo.
-Igual.-Dijo Serena molesta.
-Bueno ¿Aceptaras mi oferta o no?-Pregunto Darien al fin.
Serena lo pensó, quería seguir trabajando con sus amigas así no se sentiría tan sola. Pero tenía la oportunidad de autor realizarse profesionalmente y superarse. ¿No podría ser tan malo?
-De acuerdo, acepto trabajar para ti.-Anuncio la joven.
-Me parece bien.-Dijo Darien esbozando una hermosa sonrisa.-Empezamos mañana ¿Te parece?
-Si.-Asintió la joven emocionada.
Darien sonrió socarronamente y prosiguió a leer el periódico como un marido corriente mientras que Serena recogía el la mesa. Parecía que eran una pareja normal algo que no paso desapercibido para ninguno de los dos.
-Gracias.-Susurro Serena antes de desaparecer hacia la cocina a lavar los trastos
Drien bajo el periódico, lo suficiente para verla y lo necesario para que ella no note su pronunciado rubor. El resto de la tarde paso echado en el sofá, disfrutando su día libre; cuando noto que la joven salía de la recamara vestida y lista para salir.
-¿Dónde vas?-Pregunto queriendo sonar indiferente.
-Al súper, por si no has notado no tenemos mucha comida que digamos y pienso ir a hacer la compra.-Anunció de manera simple.
Darien se hubiese quedado en casa tranquilamente de no ser porque observo el delicado vestido que llevaba su esposa, un modelo sencillo en color verde; escote medio de no ser porque podría jurar que el busto de la rubia había aumentado. Era flojo, aún no se notaba su embarazo, amenos que pegaran el vestido al cuerpo de la joven. ¿Cuántos pervertidos andarían por la calle y la verían? Solo de imaginarlo se levanto de golpe de la cama.
-Dame cinco minutos, te acompaño.-Sentencio
-No es necesario la tienda esta a la vuelta.-Le aseguro la rubia.-Puedo ir sola.
-Te acompaño, fin del asunto.-Dijo el azabache dirigiéndose a la ducha.
Cumplió su palabra, cinco minutos más tarde estaba listo, vestido y condenadamente atractivo. Con unos jeans gastados y una camisa de manga corta color azul que combinaba perfectamente con sus ojos.
-Vámonos.-Dijo abriendo la puerta.
En el camino muchos quedaban viendo embobados a la joven algo que molestaba mucho a Darien ¿Qué acaso no lo veían? ¡Si estaba a lado! O ¿El diamante del anillo no era lo suficientemente grande para que lo noten? El joven iba tan preocupado contando cuantos salidos se quedaban viendo a su esposa que ni si quiera notaba a las féminas que se lo comían con la mirada, aunque eso era algo que la rubia notaba a la perfección y por alguna razón se alegraba que el azabache las ignorara.
-Disculpe bella dama acepte una rosa.-Comento un vendedor de flores de mediana edad que quedaba viendo embobado a Serena.-Aunque no hay flor más hermosa que usted.-Comento provocando el sonrojo de la joven.
¡Mierda! La próxima saldría en el coche aunque tuviera que ir a la farmacia de la esquina ¿Qué acaso era invisible? Inhalo y exhalo en busca de cordura y de disipar las ganas que tenía de golpear al vendedor. Tomo a Serena por la cintura ante la expectante mirada del sujeto ese y apego su delicada figura a su cuerpo.
-¿Cuánto cuestan?-Pregunto mirando de mala manera al vendedor.-Creo que lo normal es que el esposo le compre flores a su mujer.-Dijo de manara gélida.
-Es un regalo, acéptelo.
-Gracias.-Dijo Serena tomando la dichosa rosa adivinando por donde iba la cosa si es que Darien se quedaba ahí.-Vámonos Darien.
Darien quedo viendo de mala manera al vendedor que solo sonreia con una mueca de victoria y no movió su mano de la cintura de su esposa y siguieron caminando hasta llegar al Súper que afortunadamente ya estaba cerca. No soltó su agarre aunque a pesar de eso habían osados que la veían, pero por lo menos no quedaban prendados de ella al notar que iba acompañada.
Realizaron las compras conversando sobre asuntos banales como el clima o la inflación de los precios. Darien estaba sorprendido porque nunca antes había ido a la sección femenina. Compraron muchas cosas Shampoo, crema para el cabello, jabón, crema para el cuerpo, acondicionador, crema para las manos. ¿Cuántas cremas utilizan las mujeres? Él solamente con shampoo y acondicionador vive tranquilo. Compraron comestibles, carnes, verduras, cereales y leches.
-Desea probar.-Escucho una seductora voz que lo llamaba, al voltearse se encontró con una trabajadora del establecimiento con el uniforme demasiado apretado que lo miraba de manera insinuante.
Serena observo a la joven que se comía con la mirada a su marido "¿Desea probar?" ¿Qué clase de pregunta es esa? Observo que Darien se tomaba una de las muestras ¿Por qué se enfadaba tanto? Eran tartas de chocolate de muestra, sonrió maléficamente y se acerco a la joven.
-Bebito quiere tarta de chocolate.-Dijo de la manera más inocente posible y con ojos de cordero a medio morir a su esposo que estaba a punto de comerse la tarta y se la dio a ella en la boca.-Él bebé te lo agradece.-Dijo sonriéndole y con su mano pegando el vestido para que se note su embarazo.
-Si claro.-Dijo Darien a su esposa.-Gracias.-Dijo viendo a la chica de las muestras.
-¿Deseas otra?-Pregunto la joven como último intento.
-No gracias.-Comento el azabache de espaldas mientras que Serena se volteaba y en un acto muy infantil le saco la lengua a la joven mujer.
-¿Qué fue eso?-Pregunto Darien una vez de camino a casa mientras llevaba las bolsas más pesadas.
-¿Qué fue qué?-Pregunto Serena como quien no entiende la cosa
-¿Por qué le sacaste la lengua a la chica de las muestras?
-No, no lo hice.
-Si lo hiciste
-No.-Anuncio Serena inflando los cachetes.
-Estabas celosa.
-¿Celosa? ¿Yo?-Pregunto Serena ofendida.-Yo no soy celosa y menos contigo.
-Si estabas celosa cielo, admítelo.
-No voy a admitir algo que no estaba.-Anuncio Serena colorada.-Además tú eres el que casi mata al pobre vendedor de flores.
-¡Se te estaba insinuando!
-¿Ahora quién está celoso?-Contraataco Serena.
-Entonces ¿Admites que si estabas celosa?
-¡No!
-¡Pues yo tampoco!
Se formo un tenso silencio entre ambos.
-La próxima vez venimos en el coche ¿Estamos?-Propuso Darien.
-Me parece lo mejor.-Corroboro Serena.
Por la mañana el matrimonio Chiba estaba casi listo para salir a trabajar. Serena vestía una falda azul marino con una blusa de manga larga color rosado y una bufanda roja, tenuemente maquillada y con el cabello recogido en una cola de caballo, mientras que Darien iba como siempre con su traje de negocios.
Llegaron a las oficinas de Darien y luego de darle una breve explicación de su trabajo Serena se quedo sola esperando que alguien llegara o llamara.
-Cualquier cosa me llamas.-Anuncio Darien antes de retirarse a su oficina dándole un beso en la frente a la joven ¿Por qué lo hizo? Ni él mismo lo sabe solo esta seguro que lo necesitaba muchísimo.
-Hola preciosa.-La llamo una voz masculina conocida para ella. Al alzar la vista se encontró con unos ojos azules que la miraban de manera amigable, era el primo de Darien.
-Hola Seiya.-Saludo igual de amigable que él.
-¿Qué haces aquí?-Preguntó intrigado el azabache.
-A partir de hoy trabajare aquí.-Dijo Serena con una sonrisa en los labios, sonrisa que por poco y derrite a Seiya.
-¿Qué paso con Molly?-Pregunto nuevamente colocándose frente a ella tras el escritorio.
-Esta en descanso por el embarazo y yo la reemplazare hasta que el mío me lo permita.
Seiya observo maravillado como la joven hablaba de su bebé, era con devoción. De verdad debía querer mucho a Darien y a ese bebé que lleva de ambos. Por un momento había olvidado que la joven estaba de encargo.
-¿Cuántos meses tienes?-Pregunto por tercera vez.
-¿Te gusta preguntar mucho?-Serena comenzó a reírse de cómo el azabache se ruborizaba y bajaba la mirada apenado.-No te preocupes.-Lo tranquilizo.-Tengo diez semanas.
-Apunto de acabar el primer trimestre ¿verdad?
-Si, en dos semanas tengo consulta.-Dijo Serena ilusionada.
-Mi primo es muy afortunado.-Dijo Seiya con melancolía.-Tiene una hermosa mujer y un hijo por nacer.
-Si…
-¿Cómo conociste a mi primo linda?-Pregunto Seiya.-No te ofendas pero todos sabíamos que se iba a casar con otra persona.
Serena dudaba de decirle o no a Seiya la verdad. El azabache le inspiraba confianza. Además que la salvo aquella vez y se a portado muy bien con ella. Y como primo de Darien no estaría mal que se sepa. A lo mejor hasta sabe algo y solo quiere que ella se lo repita para entablar conversación.
-¿No te a contado Darien?
-No ha tenido oportunidad.-Mintió Seiya recordando que Darien le dijo perfectamente "No te importa".-Por eso te pregunto a ti, aunque si gustas puedo esperar a que él mismo me lo diga.
-No creo que haya problema si él igual te lo iba a platicar.-Dijo Serena con una sonrisa.
Seiya escuchaba atentamente y dar crédito del todo a lo que oía, sabía que la joven no le mentía. Por eso su primo no quería que se enterara del porque de su repentina boda. ¿Si Darien decidió cambiar de planes a último momento porque la joven estaba embarazada? Entonces eso quiere decir que Darien solo esta con ella por el bebé y por… la herencia, la esta usando. Canalla, observo a la joven que le hablaba de una manera muy inocente. De seguro que no sabe nada de eso. Si él se lo dijera de seguro que ella lo deja y tal ves él pudiese tener una oportunidad. Pero, si ella sabía y todo era confabulado para repartirse el dinero ¿Ella sería capaz de eso?
-Serena sabes algo de…-Justo cuando iba a preguntarle el teléfono sonó.
-Oficina de Darien Chiba ¿En qué puedo ayudarle?-Empezó a hablar la joven.-Hola Darien, si todo bien por aquí. Tu primo me está haciendo compañía para que no me aburra.-Escucho como la joven hablaba con su primo.-Si, yo le digo.-Y colgó el teléfono.-Dice Darien que quiere verte en su oficina ahora.-Le comunico Serena.
-Nos vemos linda.-Dijo Seiya dirigiéndose hacia la oficina de su querido primo.
Darien estaba que echaba humo por las orejas ¿Qué demonios hacía Seiya con Serena? ¿Acaso tenía que encerrarla en su oficina? De ser necesario, lo haría. Escuchó como la puerta se abría y cerraba mientras él pretendía estar leyendo unos papeles importantes.
-¿Qué quieres?-Pregunto Saiya con desgano.-Estaba en una importante platica.
-¿Una importante platica?-Pregunto Darein incrédulo.-Y se puede saber ¿Qué "importante" platica tienes tú con mi mujer?
-Estaba a punto de platicarle sobre la herencia de tus padres.-Comento Seiya divertido al notar como su primo se tensaba y los papeles que sostenía sobre su mano caían al escritorio.-Lo sabía, ella no sabe nada de eso ¿verdad primo?
-Por el momento no.-Dijo Darien.-Per se lo diré luego, cuando sea el momento. Mientras tanto aléjate de ella.-Advirtió el azabache de ojos.
-No creo que puedas alejarme de ella.-Dijo Seiya.
-¿Quieres apostar?-Pregunto Darien desafiante.
-Si me prohíbes que hable con ella creo que le puedo estar comentando algo sobre la herencia.-Dijo Seiya inocentemente.-Y no creo que eso te guste primito.
Darien estaba muy molesto con Seiya ¿Cómo se atrevía? Gruño por lo bajo.
-¿Por qué no te quieres alejar de ella?-Preguntó Darien a su primo.-Te conozco Seiya y se que te interesa pero permíteme recordarte que esta casada conmigo.
-El que estén casados no quiere decir que se amen primo.-Dijo Seiya.-O ¿Acaso la amas?
-No la amo.-Dijo Darien no muy convencido de lo que decía. Si bien admitía que no soportaba verla cerca de otro, que le parecía hermosa y que tiene unas inmensas ganas de volver a hacerla suya, eso no quería decir que estuviera enamorado de ella o que la amase ¿verdad? No, no, no él no estaba enamorado de Serena.
-Entonces no hay problema primo.-Dijo Seiya.-De seguro le dirás la verdad luego de que nazca el bebé. Mientras tanto yo estaré cerca de ella para que cuando te odie encuentre en mí un hombro sobre el cual llorar. Todos ganamos tú te quedas con el dinero y yo con Serena.
El azabache mayor estaba perplejo ante lo que decía su primo "cuando te odie" ¿Serena lo odiaría? Bueno estaría en su derecho de odiarlo y de ser así, le dolería que la rubia lo odie y busque consuelo en los brazos de su primo.
-Y ¿Qué te hace pensar que te dejare estar cerca de ella?-Pregunto Darien
-Que si no me permites ser su amigo, acercarme a ella le contare todo sobre la herencia.-Seiya notaba como su primo dudaba en aceptar o no su oferta a pesar de que a él no le parecía mala idea.-Quiero acercarme a ella como su amigo por el momento, no la seduciré mientras sea tu esposa si eso es lo que te preocupa. Tampoco la llevare a un bar a emborracharnos y terminar en la cama.
Golpe bajo, pero en estas circunstancias. Si no quería perder a la joven tenía que seguir las reglas de Seiya por mucho que le moleste.
-De acuerdo, puedes ser su amigo. Pero ni una palabra sobre la herencia o créeme que te golpeare tanto que desearas no haber salido de Francia nunca.
Seiya simplemente esbozo una sonrisa de victoria y salió de la oficina de su primo. Todas las cartas estaban a su favor. Cuando Serena se entere odiara a Darien, el cual perderá el dinero y a su esposa mientras que él se queda con ambas cosas e incluso con un hijo de su primo. Todo era perfecto…
Era un día caluroso y dos bellas jóvenes estaban de compras por el centro rubia y la otra de cabello color azabache ambas comiendo cada una un cono de helado. Por su semblante parecían tristes o deprimidas por algo.
-Extraño a Serena.-Exclamo Rei de la nada.
-Yo también.-Anuncio Minako desanimada.-No es lo mismo venir a las rebajas sin ella.
-Si… ¿Cómo le estará yendo?-Preguntó Rei.
-No lo sé, pero por el bien del riquillo espero que la esté tratando como se merece.
-Hablando de riquillos…-Susurro Rei clavando sus ojos en un punto determinado el cual Minako siguió luego.
Ahí alcanzo a divisar al pesado hermano de Darien el cual salía de una tienda de suvenires muy elegante, con cosas caras pero hermosas. Llevaba en sus brazos un gran no, un enorme oso de felpa rosa. Estaba segura que sería del porte de Serena a lo poco si es que no era al suyo. ¿A quién se lo habrá comprado? Sacudió la cabeza eso a ella no le importaba. Demonios obligatoriamente se cruzarían tal vez aún tenga tiempo de irse...
-¡Brujita!-Grito, el platinado feliz de haber encontrado al ser más molestable sobre la faz de la tierra y que ella lo quedara viendo como siempre con una mueca de enfado, se apresuro para alcanzarlas.-Hola Rei, brujita.
-¿Tienes que llamarme así públicamente?-Le reclamo Minako.
-Si no lo hacía no te enfadabas.-Se justifico el joven observando el helado de pistacho que sostenía la joven.
Esmeraldas con azules y empezaron una batalla de miradas que ninguno estaba dispuesto a perder. Las esmeraldas denotaban diversión mientras que los azules mucho enojo, igual que la primera vez que se conocieron.
-¡Que hermoso oso!-Chillo Rei observando al peluche.
Al platinado no se le escapo que la joven rubia también miro al animal con aires ilusionados ¿Así que le gustaban esas cosas? Interesante…
-¿Te gusta?-Dijo preguntándole a la rubia que asentía.-Tómalo es tuyo.
Minako se le quedo viendo de manera intrigante ¿Qué clase de broma es esa? Está bien que no conocía al platinado a la perfección pero sabía que no le había comprado eso a ella. Pero ese oso era tan hermoso que sus manos traidoras acercaron a tomarlo.
-Lo siento.-Anuncio el joven retirando el oso de su alcance.-Pero este amiguito es para otra chica esta vez aunque prometo comprarte uno.-Comento el platinado con burla al ver como la joven se ruborizaba aún con los brazos estirados.-Adiós chicas.-Dijo lo último llevándose el helado de Minako como si fuera suyo.
-¡Mi helado!-Chillo la rubia indignada-¡Maldito!-Le grito.
-Me la debías brujita.-Le recordó acercándose nuevamente hacía ellas.
-Yo a ti no te debo nada.-Le dijo molesta.
-Ya no, pero si que lo hacías.-Al notar que la joven no recordaba nada.-El día de la boda, tú me dejaste con la mano estirada cuando te pedí ese baile. Ahora yo te deje con los brazos estirados.-Lo explico de manera simple.-Estamos a mano.-Le dijo sonriente.-Ahora si, aunque sé que morirías porque me quedara contigo, no puedo. Nos vemos luego.-Dijo dándole un beso en la frente y saliendo del centro comercial. Una vez afuera cayó en cuenta de lo que hizo, por Dios ¿Qué demonios hizo?
Minako se quedo anonadada ¿Acaso hizo lo que cree que hizo? Llevo sus manos a su frente y se convenció que era verdad. Por eso y también porque Rei la observaba perpleja y con el helado derritiéndosele en las manos.
-Vámonos Rei.-Anuncio la joven restándole importancia aunque sus mejillas sonrosadas delataban lo contrario. Aun seguía con la duda de ¿Para quién era ese oso?...
-¡Sorpresa!-Entro gritando una voz masculina.
-¡Que hermoso oso!-Chillo una rubia de estatura promedio sentada tras un escritorio.-Por Dios ¡Que grande! Yaten de verdad estás loco.
-Quizás un poquito.-Admitió el platinado con vergüenza.
-No debiste molestarte.-Le reprocho Serena.
-De eso ni hablar todo sea por la pequeña Rini.-Anuncio feliz el menor de los hermanos.-Tendrá un tío muy consentidor.
Serena sonrió a su cuñado, en estas semanas que ha estado en la empresa se porto de una manera muy amable y muy gentil. Al principio debe admitir que por lo que le decía Minako de él se mantenía al margen, pero poco a poco fue conociendo al joven y en el fondo es una persona muy graciosa, amable, preocupada, se ve que adora a Darien y muy tierno porque ¿Quién le regala un gigantesco oso rosa a un bebé que aún no ha nacido?
-A veces me pregunto ¿Qué pasaría si "ella" resultara ser un "él"?-Preguntó Serena divertida.
-Se que será una niña.-Dijo guiñándole el.-Mi instinto de tío me lo dice.
-¿Existe el instinto de tío?
-No sé, pero hagamos de cuenta que existe.-Le propuso el joven a su cuñada.-Y si no es niña pues tómalo como un regalo.
Gracias a Yaten la rubia no se aburría jamás. Solía acompañarla horas y horas. Si no era él era Seiya, entre los dos se turnaban. Aunque si le parecía extraño que cada vez que Yaten iba y Seiya estaba con ella. El joven azabache se retiraba sin cruzar palabra con el platinado.
-Yaten ¿Puedo preguntarte algo?-Preguntó de manera tímida la rubia.
-Pregunta
-¿Por qué Rini?-Pregunto Serena recordando que desde hace una semana cada vez que va le pregunta como estaban ella y la pequeña Rini.
-Perdón, imagino que ustedes le pondrán otro nombre.-Dijo el platinado entre apenado y nostálgico.
-Rini me parece un nombre interesante.-Dijo Serena tranquilizándole.-Pero me preguntaba ¿Por qué ese nombre? Digo si se puede saber.
-Rini era el nombre de nuestra madre.-Dijo Yaten con una sonrisa nostálgica.-Por eso me gusta llamarle así, espero que no te moleste.
-Para nada.-Serena lo tranquilizo.-De ser niña creo que Darien no tendrá problemas con llamarle así.
-Gracias.-Susurro el platinado y ambos compartieron una sonrisa cómplice.
Una esbelta figura femenina paso como un bólido ignorando los jóvenes en el escritorio.
-Alto ahí.-Anuncio el platinado con voz fuerte conociendo a la perfección de quien se trataba.-Kido.
-¿Qué quieres Kou?
-Te recuerdo que como toda trabajadora tienes que pedirle a la secretaria que te anuncie con el jefe.-Dijo el platinado con burla.
-Anúnciame con Darien.-Dijo entre dientes.
-No, no, no.-Dijo Yaten negando con la cabeza suavemente.-Recuerda que tú ya no tienes nada que ver con Darien, no puedes simplemente decirle eso a las empleadas y menos tratándose de la mujer de mi hermano.-Completó su oración causando el enojo de la joven pelirroja.
-Podrías hacerme el favor de anunciarme con Darien.-Pidió Lita arrastrando las letras.
-Claro.-Dijo Serena.
Lita estaba a punto de marcharse cuando.
-Muy bien Kino, pero para la próxima no olvides que tiene nombre. Serena Chiba.
¡Maldito Kou!
-¿Por qué peleas tanto con ella?-Preguntó Serena una vez que se vieron solos.
-Simplemente no me cae bien y me encanta fastidiarla.-Respondió el platinado de manera simple.
-Entonces ¿Minako tampoco te cae bien?-Pregunto preocupada.-Porque a ella también la fastidias.
El platinado pensó unos instantes ¿Le caía mal la brujita? No, para nada. Pero era demasiado tentador molestarla y fastidiarla. Recordó lo ocurrido esa tarde en el centro comercial y se ruborizo pronunciadamente.
-No, no es por eso.
-Entonces ¿Por qué?-Preguntó Serena curiosa.
-Simplemente es porque es una persona demasiado molestable.-Dijo Yaten sonriendo.
Serena no se comía ese cuento ni aunque el platinado se lo repitiera todos los días. Si solo era por eso entonces ¿Por qué se ruborizo cuando le pregunto por ella? Estaba segura que el rubio le ocultaba algo.
-Yaten…
-Dime.
-¿Alguna vez te has enamorado?
El semblante feliz y amiguero del platinado cambio por completo a uno sombrío y nostálgico. El recuerdo de Kaolinet invadió su mente. Aquella francesa de hermosa cabellera pelirroja y exquisitos modales. Si que se había enamorado de ella, lo malo fue enterarse que para ella todo era un juego nada más.
-Una vez.-Respondió de manera nostálgica.-La primera, única y última vez que me enamorare de alguien.
Serena estaba muy intrigada por saber que le había pasado al platinado pero no se atrevía a preguntarle, tenía miedo de que se lo tomara a mal. Más aún la curiosidad venció y se arriesgo a preguntarle.
-¿Por qué? El amor es precioso.-Le dijo Serena.
-El amor no existe.-Dijo de manera áspera y sin sentimiento alguno.-Solo existe la codicia y la conveniencia.
-Yaten…-Serena quedo impactada por las palabras dichas por el platinado.-Por lo que dices alguien te hizo daño, no te puedo exigir que me lo cuentes si es que no quieres. Nada más recuerda que no deberías cerrarle las puertas al amor, el llega en el momento menos esperado y de quien menos te lo imaginas. Solo tienes que saber verlo.-Le dijo regalándole una sonrisa.
Yaten la quedo viendo alucinado ¿Podría ser verdad lo que ella decía? Tal vez debería contarle su historia. Por alguna razón se siente más tranquilo luego de hablar con Serena, si le cuenta toda la historia se podría sacar un gran peso de encima. En estas semanas que lleva platicando con ella a llegado a considerarla como una hermana mayor, haciéndole sentir miserable por el hecho de que él le dio la idea a Darien por lo de la herencia; ella no se lo merecía.
-Gracias Serena.
-No es nada, recuerda que se supone que somos hermanos.-Le recordó.-Hablaremos de esto cuando estes listo, cuando necesites hablar sabes dónde encontrarme.-Dijo sonriéndole.-Mientras tanto déjame ir a mostrarle el oso a Darien y a decirle que en quince minutos salimos a la consulta.
Observo a su cuñada dirigiéndose a la oficina de su hermano con aquel gran oso que casi era más grande que ella. Si no se cuida Darien se enamoraría fácilmente de aquella mujer. Bueno le entro hambre, ira por unos bollos y unas sodas para cuando Serena vuelva.
Darien revisaba los prototipos que Lita le había llevado mientras un incomodo silencio reinaba la oficina. Por lo menos estaba tranquilo al saber que Yaten estaba cuidando a Serena y manteniendo a Seiya lo más lejos posible de ella.
-Están perfectos Lita, tan eficiente como siempre.-Le comento Darien devolviéndole los prototipos que le había mostrado.
-Gracias Darien, sabes que soy eficiente en todo lo que hago.-Susurro Lita de manera ¿Insinuante?
-¿Perdón?-Preguntó Darien con una ceja alzada extrañado por la actitud de la castaña y bajando los papeles de su rostro para ver a la mujer.
Lita se puso de pie y camino de manera sensual e insinuante hacia donde se encontraba el azabache, debía pararla ¿Por qué no lo hacía? La castaña se coloco en la parte de atrás de la silla y empezó a masajear los hombros del azabache.
-Te noto tenso.-Le dijo muy bajito-¿Va bien tu matrimonio?
-Perfecto.-Dijo Darien mientras se relajaba por el masaje de Lita.
-Raro, que estes tan tenso me dice otra cosa.-Comenzó a acercarse a su oído.-Acaso… ¿No se relajan lo suficiente en la cama? Porque recuerdo que nosotros liberábamos todo el estrés ahí.-Le susurro exhalando su aliento en el oído del azabache.
Darien volteo la cabeza para decirle a Lita que se meta en sus asuntos pero no contaba con que la castaña lo tomaría por sorpresa capturando sus labios en un empalagoso beso.
Serena no creía lo que escuchaba pero lo confirmaron sus ojos. Darien estaba besando a su ex novia. Claro que ella lo había besado primero pero él no hacía nada para quitársela de encima. El gran oso de felpa cayó al piso y sus ojos azules empezaron a llenarse de lágrimas ¿Por qué la llevo a trabajar ahí si él iba a revolcarse con su ex novia? Darien era un hombre con experiencia es normal que se sienta frustrado de no mantener relaciones con su esposa pero, jamás lo imagino capaz de eso. Corrió hacia su escritorio y encontró a Seiya ahí el cual se preocupo mucho al verla llorando.
-Serena ¿Qué pasó?-Preguntó preocupado al ver como la rubia tomaba su cartera y aún llorando se dirigía a la salida-¿Qué te hizo mi primo?
-Nada.-Respondió la rubia.
-¿Dónde vas?
-A una consulta con el ginecólogo.
-Tranquila, yo te llevo.-Se ofreció el azabache, no podría permitir que se fuera sola tan alterada.
Ella fue bajando las escaleras primero, iba tan alterada que ni siquiera noto al hermano de su esposo que iba subiendo. Yaten la quedo mirando anonadado ¿Qué le pasaba? Hace unos momentos estaba feliz y alegre, observo a su primo bajar tras ella.
-¿Qué le pasa?-Pregunto el menor de los hermanos.
-No lo sé, pero apostaría lo que fuera a que Darien tiene algo que ver.-Le contó Seiya.-Iba saliendo de su oficina y ya estaba así.
-Ve con ella.-Le pidió Yaten tratando de imaginar ¿Qué le pudo haber hecho Darien a Serena? Recordando que había una tercera persona en la oficina.-Seiya.-El interpelado regreso a verlo-¿Lita salió de la oficina de Darien?
-¿Lita?
Yaten palideció el recibir esa respuesta negativa por parte de su primo.
-Olvídalo, gracias.-Y apresuro su paso a la oficina de su hermano para en la puerta del despacho encontrar al oso rosa con la puerta semi abierta. Cuando iba a abrirla alguien se le adelanto y de la puerta salió una sonriente Lita que lo miró con burla y salía de la oficina. Dentro estaba Darien ruborizado que lo miraba intrigado.
-¿Y ese oso?-Preguntó el mayor.
-Un regalo que le hice a tu esposa.-Le dijo el menor.-Venia a mostrártelo antes de haber visto algo que, la saco llorando de aquí y creo saber que vio.
Observaba como Darien perdía el color de su rostro y tragaba forzosamente. Lo que Yaten quería decir no podría será que ¿Serena vio el beso con Lita?
-¿Dónde está?-Preguntó apurado su hermano no contestaba.-Maldita sea Yaten dime de una vez ¡¿Dónde está?-Exigió saber desesperado.
-Está con Seiya.-Le dijo de una sabiendo a la perfección que eso molestaría a su hermano. Lo notó porque apretaba los puños con fuerza y su ceño estaba fruncido.-Ella dijo que te venia a avisar que la consulta con el ginecólogo era en quince minutos, actualmente en cinco.
Darien le susurro un "gracias" mientras se dirigía a toda velocidad a ver su auto y darle alcance a su esposa. Si que la había fregado y estaba seguro que Lita tenía algo que ver con eso. Eso porque se llama Yaten Kou.
Seiya y Serena estaban en el consultorio médico en el cual le realzarían el chequeo a Serena, la pobre aún emanaba una que otra lágrima. Cuando le conto lo que había pasado apretó muy fuerte el volante del coche y tenía unas ganas monumentales de ir y golpear a su primo por haberla hecho llorar.
-Serena Chiba.-Llamó la voz de la enfermera de la clínica.-El doctor la atenderá ahora.
Ambos jóvenes entraron y se dirigieron a la sala donde el galeno realizaba los ecosonogramas, la enfermera alisto a Serena que estaba recostada en la cama.
-Esto es algo frío linda pero nos dejara ver al pequeño.-Le dijo tranquilamente mientras en la pantalla aparecía una figura semejante pequeña pero notable.-Ahí está tu bebé.-Dijo mientras movía el aparato para apreciar mejor al nuevo ser que se formaba en el vientre de la rubia.-Esta en muy buen estado, felicidades estas en tres meses de gestación y tienes a un bebé muy sano.-Le dijo amablemente.
-Mi bebé.-Susurro Serena deslumbrada.
-¿Quieres escuchar su corazón?-Pregunto el doctor recibiendo un asentimiento por parte de la joven, de un momento a otro en la sala se empezó a escuchar el corazón del bebé retumbando con fuerza.-Esta muy bien linda, con un corazón fuerte y sano.
Seiya estaba boquiabierto y maravillado por el milagro de la creación. Mientras que Serena emanaba pequeñas lágrimas por sus ojos pero ya no de pena, sino de alegría al haber oído a su bebé.
-Sera un bebé precioso, tiene de donde salirlo.-Dijo mirando a la joven futura madre.-Una madre hermosa y…-Observo a Seiya-¿Usted es el padre?-Preguntó.
-Yo soy el padre.-Se escucho de una cuarta voz en la sala llamando la atención de los presentes.
-Darien…-Susurraron Seiya y Serena a la vez.
Darien asesinaba a Seiya con la mirada mientras que él solo le miraba sorprendido, observo a Serena que también le miraba sorprendida y con rastros de haber llorado mucho. Volvió a fijarse en Seiya y a recordar las ganas que tenía de matarlo cuando un sonido que al estar molesto ignoró calo en el fondo de su corazón. Parecía un tambor sonando rítmicamente, dirigió sus orbes azules a la pantalla que estaba frente al apenas abultado vientre de Serena y observo a una figura en casi cien por ciento formada ahí. ¿Ese era…?
-¿Ese es mi bebé?-Preguntó prendado sin quitar sus ojos de la pantalla.
-Si señor Chiba, ese es su bebé.-Le comento el veterano médico con una sonrisa.-Y reitero lo dicho ese niño o niña será muy hermoso con la pinta de los padres que se maneja.
Los tres se quedaron en la consulta, escuchando las indicaciones del médico y sus recomendaciones. Las propias para las mujeres embarazadas: nada de estrés, trajinar, comer bien, hacer poco ejercicio entre otras. Serena le pregunto ¿Por qué se notaba tan pronto su embarazo? Y el galeno le supo decir que podría ser porque es de baja estatura, pero que no se preocupe que el bebé se encuentra en perfecta condición.
Los tres salieron en silencio de la clínica, una vez fuera Darien no sabía que decirle a Serena.
-Tenemos que hablar.-Le dijo.
-Yo no tengo nada que hablar contigo.-Contestó la rubia fríamente.
-Serena por favor déjame explicarte.
-¿Qué me explicaras? Que te besaste con tu ex novia en tu oficina.-Le dijo Serena triste.-No necesito que me expliques eso, lo entiendo muy bien.-Terminó de decir molesta.-Seiya ¿Puedes llevarme?
-Claro.-Aseguro el azabache.
-No te irás con él.-Sentencio Darien.-Tenemos que hablar.
-Si me iré con él.-Desafió la rubia.-Y ya te dije que no tengo nada que hablar contigo.
-No me obligues a llevarte.-Le advirtió el azabache.
-Inténtalo.-Lo desafió
De un momento a otro se encontraba siendo cargada como si de un costal con papas se tratase por su marido hacia el coche de este.
-¡Bájame!-Reclamaba la joven.
-No lo haré.
-¡Darien bájala!-Escucho gritar a Seiya mientras metía a Serena en el coche.
-No te metas, es mi esposa y debo aclarar cosas con ella.-Dijo antes de subirse al coche y arrancándolo apresuradamente dejando a Seiya en la nada.
El camino a casa fue largo y en completo silencio por parte de ambos. Serena seguía molesta y ni siquiera se dejaba ver del azabache siendo llevada poco a poco al mundo de los sueños luego de tan cansado día, mientras Darien no sabía como empezar solo notaba como la joven lo ignoraba. Aparco el coche en el estacionamiento y se quedo un rato ahí reuniendo valor para hablarle.
-Serena.-La llamo pero ella no contestaba.-Serena.-Volvió a intentar obteniendo el mismo resultado.-Por favor háblame o aunque sea voltéate te aseguro que las cosas no son como piensas.-Pidió el azabache aventurándose a tocar su hombro y darse cuenta que la joven estaba profundamente dormida.
La estampa lo enterneció y prefirió no molestarla y dejarla dormir, era muy hermosa cuando dormía. Se bajo del auto y la saco en brazos dirigiéndose a su apartamento. Una vez ahí la coloco en la cama delicadamente luego de sacarle los zapatos y arroparla.
-Perdóname.-Le susurro cerca de su oído antes de besar sus labios entreabiertos dulcemente y él también vencido por el sueño se dejo caer en su cama con el rostro apegado a los cabellos de la rubia y abrasándola posesivamente, aún con ropa quedo dormido a lado de su esposa esperando que por la mañana al menos esté dispuesta a escucharle.
¿Continuara…?
Bueno como dije antes lamento no aver podido actualizar antes, pero no me encontraba cerca de una computadora, espero y les alla gustado, y no odien a Lita esto es algo que tenia que suceder para que ellos empiecen a acercarse mas, entendido.
Bueno espero sus RR con ansias sale bay.
