Kazama estuvo todo la noche besando mi espalda, se disculpaba una y otra vez, yo solo disfrutaba de sus suaves labios en mi adolorida piel, además las vendas que tuvo que poner sobre los rasguños me estaban ardiendo como el fuego del averno, la sensación de esos cálidos y carnosos labios en mi espalda me dejaba satisfecha, ya era muy tarde por la noche o al menos eso creía, cuando mire el reloj me di cuenta que no era de noche, eran las 4 am y ninguna de las dos había dormido, me voltee con mucho cuidado de no apoyar mi espalda contra el colchón, si lo hago podría morirme por dentro del dolor, sonara extraño pero cuando estoy en una pelea, que me golpeen y me hagan daño no me molesta de hecho me da esa adrenalina que no tiene precio además cuando protejo a alguien es aun mejor, pero si no es así soy bastante gallina con respecto a este, la mire a los ojos, ella había llorado, mientras me ponía las vendas en mi espalda ella lloraba descontroladamente, su llanto solo se hacía cada vez más largo, se sentía culpable por hacerme daño, solo era un accidente pero cada vez que trataba de decirle que no pasaba nada ella me detenía, comenzaba a pedir perdón mientras besaba mi espalda, ella trato de pedirme perdón otra vez pero yo la calle con un beso, ella al principio trato de apartarse pero yo la detuve pasando mi mano por atrás de su cabeza, con lentitud pase mi lengua por su boca, ella continuo el beso, yo me puse sobre ella, cada vez que necesitábamos oxigeno por cada beso yo me separaba de ella, la llenaba de pequeños besos, nos besamos mucho tiempo, era una sesión de puro amor, con una sonrisa ella recibía cada beso tomando los lados de mi rostro, me hacía cosquillas, pero no quería separarme ni un segundo de ella, la quería cerca de mi todo el tiempo que fuera posible porque cuando ambas estamos en la universidad llegamos cansadas a casa, mas yo que ella, no puedo evitarlo, sé que nos quedara poco tiempo para estar juntas de este modo, por eso quiero aprovechar lo que nos queda de tiempo antes de tener que estar centradas en nuestros estudios.
(No hay problema Kazama, solo te dejaste llevar por lo que trataba de hacer, no tienes idea de lo feliz que me hace ser capaz de llevarte a ese descontrol, quiero decir me enterraste las uñas en la espalda debías estar demasiado excitada, eso fue fabuloso, si no fuera porque me la queme, créeme que aun te estaría dando todo mi amor, supongo que soy un poco masoquista, me gusta que hagas eso, los rasguños supongo que son un fetiche que tengo, me encantaría repetirlo, solo que quiero que termine con las dos en la cama completamente exhaustas) Kazama se sonrojo pero luego sonrió, me beso la mejilla, se acomodó contra mi mientras yo tomaba su cadera, me rodeo con sus brazos teniendo cuidado de no dañarme, seguimos llenándonos de besos, hasta que ella miro la hora, quedo sorprendida, ya eran las 6 am, estuvimos casi dos horas besándonos, suspiro, tenía que prepararse para ir a la universidad, yo le envié un mensaje a mi profesor sobre mi dolor de espalda, pero me dijo que de igual manera él estaba muy enfermo para dictar clases, así que tenía tiempo libre, tome a Kazama, la bese suavemente, ella se rio mientras me detenía.
(Por tus labios me voy a perder la universidad, tendré que tomarme un café bien cargado para no quedarme dormida en clases, más te vale que me recompenses en mi día libre, tu profesor está enfermo así que tendrás el tiempo para darme cariño) Asentí con la cabeza mientras me levantaba de la cama, hoy tenía que dar clases de Karate, si lo se suena extraño cómo es posible que vaya a la universidad y de clases de Karate de dos horas con mi horario, la cosa es que los niños decidieron que querían las clases en la noche, según ellos es el momento en donde la energía que corre por tus venas está ardiendo de ganas por descargarse para irse a dormir luego, los padres al principio no estaban seguros de eso, pero cuando sus hijos llegaban a su casa a hacer los deberes escolares, irse a sus clases de Karate e irse a dormir para levantarse al día siguiente como nuevos se enamoraron y decidieron que así fuera, no puedo negarlo tienen razón, después de estar estresada todo el día estudiando llegar a mostrar mi fuerza y destreza es fabuloso, eso me da una descarga de energía enorme, después del Karate venia aquí, pero la mayoría de veces llegaba a casa de Kazama, hay algo que le gusta que es un fetiche, le encante el olor de mi cuerpo luego de un entrenamiento, le gusta mi sudor, por eso cuando la visitaba se volvía loca, claro que éramos interrumpidas cuando creía que era mi oportunidad, las clases se dictaban los lunes, miércoles, jueves y sábados, el resto de las clases las dictaba un colega mío, ellos decían que era más divertido conmigo porque querían ser tan altos y fuertes como yo, al principio como siempre eran muy débiles y torpes, pero los fui entrenando con mucha paciencia, ahora son fuertes, rápidos, todos unos guerreros, de hecho ese el nombre de mi dojo, guerreros, Kazama diseño el logo que va en el uniforme, ella se esmeró mucho en este, era uno donde se mostraba la típica patada, el fondo era rojo, las letras de un color negro, estas decían "Somos los guerreros que construyeron todo desde cero" Ese slogan lo hice yo cuando mi padre me dijo que ya no me prestaba el dojo, según él no podía usarlo la gente como, sospecho que se refería a la gente homosexual, lo que hice fue alquilar uno, ahora pienso comprarlo, quiero ponerle un cartel, ponerle pequeña muralla alrededor con dibujos de samuráis, además de dragones, en la entrada pondré el cartel con el logo, lo tengo todo planeado solo me queda ahorrar un poco más para cubrir todos los gastos.
Yo gano bastante en el dojo, mi colega también, después de todo la mayoría de mis alumnos son chicos y chicas de clase alta que quieren entrenarse para demostrar fuerza y valentía, acepto niños de todos los estratos sociales, la verdad eso no me importa para nada, todos ellos tienen el potencial de triunfar, de ser los mejores en este arte, solo necesitan disciplina, nada más se necesita, aparte de entrenar todos los días, es bueno tener presente que entre más hábil eres, más cuidadoso tienes que ser, a veces te dejas llevar y le haces daño a los demás.
(¿Te vas a bañar conmigo?) Asentí con la cabeza, a pesar del dolor en mi espalda la agarre de la cadera, la levante, ella sonrió mientras se sonrojaba, le di unos cuantos besos mientras la llevaba al baño, abrí la puerta, yo estaba desnuda, pero Kazama seguía con la ropa interior puesta, yo se la quite, ella se dejó quitársela a pesar de que lo he intentado antes y no me ha funcionado, me dirijo a la ducha puse el agua tibia, Kazama fue primero, se acomodó el cabello mientras dejaba el agua caer su cuerpo, cuando nos intentábamos bañar de esta manera la esposa del hermano de Kazama, no quería que nosotras hiciéramos cochinadas en la ducha, cuando comenzaba a tocar a Kazama ella ponía el agua desde el calentador del baño en lo más fría que se pudiera, eso nos alejaba y bajaba la calentura, excepto una vez que predije que lo haría quite a Kazama de ese lugar, acerque mi mano a la mejor parte de su cuerpo, la toque suavemente ella gimió, entonces ella se quitó de encima mío, ella con un balde de agua fría en las manos me la lanzo, el agua estaba tan congelada que me quedaron doliendo mis huesos después de eso, ella se disculpó pero nos advirtió que no quería cochinadas en su casa, tal vez en la habitación de Kazama pero no en la ducha.
(Sumi-chan ven aquí) Me acerque por detrás de ella, pase mi mano por sus caderas, la acerque a mí mientras tomaba el jabón y comenzaba a limpiarla, comenzando por supuesto con sus pechos.
(Puedo hacerlo por mí misma) Me acerque a su oreja, mordisquee la parte de arriba, la jale un poco, ella soltó un pequeño gemido mientras se reía, comencé a lamer el lóbulo de su oreja, me imagine que fuera su parte intima la cual nunca he tenido el privilegio de lamer, otro gemido dulce soltó mi Kazama, eso me prendió bastante, con el jabón comencé a masajear sus pechos, ella gimió, como un regalo divino se presentó la oportunidad de satisfacer a mi pareja, por fin tenía un pequeño momento para esto, aunque fuera solo ella, quería hacer que se corriera en mi dedos, solté el jabón, toque sus pechos directamente, yo era quien estaba contra el agua, note que tembló un poco, debe de tener algo de frio, cambie de posición, la solté, vi como el jabón bajaba por sus pechos, bajo por su cuerpo mientras yo la observaba, ella estaba sonrojada, jadeaba, yo también, estaba empezando a excitarme, de repente una idea pervertida apareció en mi cabeza, me acerque a mi ropa mojada que aún estaba allí, rece porque no estuviera dañado, cuando lo saque sonreí de oreja a oreja al ver que aun prendía, acerque mi teléfono a Kazama, ella quien aún estaba en esa pose se me quedo viendo, luego puse mi teléfono de manera vertical mientras la apuntaba directamente, sonrojada ella trago saliva estaba a punto de negarse cuando decidí darle una gran oferta.
(Si tú me dejas tomarte esta foto, te juro que te permetire que me tomes una a mí, de cualquier manera que quieras, no me negare ante cualquier petición, te juro que me mantendré mi promesa) Ella sonrojada miro hacia otro lado, se acercó a tomar el jabón lo paso por su cuerpo, luego volvió a la misma posición mientras se mordía el labio inferior, busque la toma perfecta, quería que se viera todo su cuerpo sin perderme ningún detalle, eso hice desde la cabeza hasta los pies, podía verla completamente desnuda, esa imagen me encantaría ponerla de fondo de pantalla, pero correría el riesgo de que alguien la viera, por lo que me la guardare para mi deleite más tarde, miré a Kazama quien estaba muy sonrojada, mire la foto una última vez pero antes de poder acercarme más a ella note que solo faltaban 20 minutos para que fueran las 7:30 am, me sorprendí, parece que últimamente mi tiempo con Kazama corre cada vez más rápido, a lo mejor estoy tan feliz que el tiempo vuela, como si no fuera nada, a este paso ya serán 8 años de conocernos, después serán 9 y 10, así sucesivamente hasta que envejezcamos juntas, me imagino a Kazama sentada conmigo en un banco en el parque, ya estaremos muy viejas, pero para mí Kazama es la mujer más joven y hermosa que conozco, el Karate probablemente me haya mantenido bien durante todo ese tiempo, después de todo por parte de mi padre somos bastante longevos, estaríamos viendo a nuestros nietos jugando en el parque, ya estamos demasiado ancianas para jugar, aun así en la cama la edad no nos importaría para nada, nos daríamos un beso, sonreiríamos al ver todo lo que hemos logrado, mientras tomamos nuestras manos dándonos amor eterno aun después de nuestra muerte.
(Vas tarde amor, es mi culpa, yo hare el desayuno) Kazama se alarmo, corrió para secarse con la toalla e ir a vestirse, me seque pero decidí ignorar lo de vestirme, hice el desayuno, se lo di ella se lo comió como si no hubiese un mañana, termino de limpiarse los dientes, a penas termino tomo su cosas y se puso a correr hacia la entrada se cambió lo zapatos, mientras salía sonreí y me despedí de ella, ella salió pero se devolvió rápidamente.
(Volveré temprano, te amo Sumi-chan) Ella me dio un beso y se fue corriendo a su universidad…
