DISCLAIMER: Los personajes son de SM. ¡Solo la trama y cualquier locura es mía! u.u y muy, muy pronto también ¡Edward Cullen lo será! *.*

Chapter 6. Explosiones, Rosalie y una nueva amistad.


Jake se iba, no se quedaría a mi lado como habíamos planeado un sinnúmero de veces. La vida estaba descargando su furia en mí, sentía como si ya nada pudiera ir peor, como si en lugar de estar en el mundo estuviera en el vació. Todo se volvió negro.

Las lágrimas caían y no daban tregua a mis ojos en estos últimos días; fui tonta al pensar que quedaría en sequía de tanto llorar, pero la partida de Jake me dejaba ese sabor amargo que traía consigo un llanto casi permanente. Jake aún seguía en mis brazos, llorando conmigo.

-Eres un ton… tonto Jake ¿Por qué no me lo habías dicho? – dije entre lastimeros sollozos.

-No… no quería arruinar nuestro… último día juntos – dijo entrecortadamente. Tal vez habrá tenido buenas intenciones, pero eso no evitaba el creciente enfado que se desencadenaba en mi pecho.

Jake no quería verme sufrir, menos después de saber todo lo que pasó anoche, repetía mi conciencia. Y sabía que tenía razón, pero me negaba a alejarme aún más de mi mejor amigo, nada ni nadie en este mundo podrá reemplazarlo.

No a mi Jake, no a mi sol…

-Jacob, llegaron por ti – dijo Irina en un susurro. Alejé a Jake de mí y lo miré con los ojos bien abiertos.

-¿Te vas hoy? ¿Por qué no me lo dijiste? –Y la furia me venció, le reclamé a gritos sus estúpidas razones.

-No tuve tiempo… Bella, sé que estaremos lejos pero, ¿recuerdas la promesa? En doce años Bells… doce años y seré libre de Emily.

-¿Emily? ¿Nuestra niñera? – Me sequé las lágrimas con asombro.

-Sí, la misma. Al parecer su novio Sam y ella llegaron lejos. Se casaron – dijo con una sonrisa triste.

-Jake, ya verás que todo saldrá bien. Emily nos adoraba, ¿recuerdas?

-Sí… pero no estarás conmigo y…

-Dejé de estar contigo desde que Esme y Carlisle me adoptaron – me apresuré a decir antes de reanudar mi llanto.

-Lo sé… Bella quiero que tengas algo para que te acuerdes de mí. Quiero que en cada momento difícil lo mires y pienses que estoy ahí. Espero que te dé valor y puedas enfrentarlos – dijo con tristeza entregándome un medallón en forma de luna que siempre usaba Sarah –. Nos vemos Bella – besó mi mejilla y se fue.

El camino a casa fue en total silencio, luchaba para que la tristeza no me ganara y desencadenara el llanto que estaba reteniendo. ¿Cómo puede la vida cambiar tanto en tan solo dos días? ¿Cómo es que mi vida dio este giro tan drástico? Las lágrimas amenazaban con salir por la pérdida de Jake, la rabia por no poder evitar que se lo lleven y el dolor porque no lo volveré a ver. Me confunde que Rosalie me ignore y luego me defendiera de aquella manera, pero sobretodo me duele que no me dejara agradecerle. Pero ante todo, odio con todo mi ser a Tanya, porque por razones que ignoro, me humilló, me pisoteó y me hizo quedar como una tonta frente a Edward. Y lo odio a él, lo odio por como se comporta, por como me mira y por hacerme sentir responsable por todo lo que está pasando.

Pensando en todo eso sentía como la angustia iba venciendo cada deje de valentía y esperanza que me quedaban, como poco a poco mi cuerpo dejaba de luchar para detener las eminentes lágrimas.

Me limité a solo mirar por la ventana del auto, mientras Esme conducía despacio, supongo que para darme tiempo de tranquilizarme. Casi llegando, se escuchó un leve sonido de un teléfono sonando.

-¿Si?... Ya casi llegamos… ¿Qué sucede? – La voz de Esme sonó bastante preocupada –. Ya vamos para allá – vi como el auto dio un giro y luego nos dirigíamos en dirección opuesta. Miré a Esme con rareza –. Edward está en el hospital, debemos ir para allá.

Mi corazón se saltó uno o dos latidos y toda la tristeza fue reemplazada por temor y algo más que no supe identificar. ¿Preocupación?

Llegamos en apenas unos minutos y nos encontramos corriendo por los pasillos.

-¿Dónde está Edward Cullen? – La alarma en su voz no pasó desapercibida por nadie y menos para la enfermera en el mostrador, la cual comenzó a buscar en el sistema.

-Suite 283 – se limitó a decir.

Subimos hasta el tercer nivel y todo estaba muy callado. Al final del pasillo se veía una puerta de madera oscura con el número 283 en dorado. Esme se apresuró a abrir la puerta y realmente no esperaba encontrarme con esa pequeña sala y cocina que luego daba lugar a la habitación.

Edward se encontraba acostado con los ojos cerrados, con una serenidad y paz que nunca había imaginado en él. Sentí como el calor iba inundando mi rostro al percatarme de que me había quedado mirándole fijamente y de que yo estaba bajo la mirada curiosa de Esme.

Bajé mi rostro ocultándolo con una cortina de cabello y me dispuse a salir de la habitación. Me puse a dar vueltas por el hospital, hasta que me perdí, pero no dejé de caminar sin rumbo.

Todo lo que había pasado en estos días de pronto cayó de nuevo sobre mí, el peso de la angustia intentaba asfixiarme. El verlo ahí tendido fue el detonante, ¿por qué me dolía? ¿Por qué me preocupaba por él?" y seguirías con lo de abajo) De pronto sentí rabia, furia, dolor y sobretodo odio. No es mi culpa que Edward me odie, yo no había hecho nada, no es mi culpa que él me desprecie de esa manera y tampoco lo es el hecho de que cada cosa que pasa hace que lo entienda cada vez menos. Con todo eso no tenía que sentir pena por él ahora, y aun así la sentía, me dolía verlo así, pero ya no tenía lágrimas para desahogarme. Sólo permití que esta mezcla de sentimientos me abrumara hasta que me calmé y decidí regresar.

Duré alrededor de quince minutos en encontrar un elevador en el enorme edificio. Me dirigí a la tercera planta y me fui directo a la habitación donde estaba Edward me encontré con que todos estaban allí. Rosalie sentada en un sillón individual con Alice sentada en uno de los brazos del mueble. Jasper y Emmett estaban en un sofá cama de cuatro plazas, viendo un partido de fútbol.

Esme estaba con Edward, quien estaba ya despierto y le estaban haciendo chequeos para ver cómo iba. Me sorprendí al ver que era Carlisle el que se encargaba de los estudios, mientras Esme solo sostenía la mano de Edward.

-¿Qué hace ella aquí? – gritó señalándome.

-Esas no son formas de hablar, Edward – lo reprendió Esme.

-No me importa, quiero que ella se largue en este momento de aquí.

-Hijo, si no descansas no te podrás recuperar – dijo el padre y cabeza de la familia con un tono suave pero profesional.

-No podré descansar si ella está aquí. Su sola presencia me repugna – y esa fue la gota que derramó el vaso. Hasta ahora me había quedado estática mirando la escena, pero ya no lo soportaba.

-¿Te repugno? ¿Es eso lo que piensas de mí? En los meses que llevo viviendo en la casa a la que llamas hogar, solo me he topado contigo un par de veces. No te conozco, no sé quién eres y me atrevo a decir que el sentimiento es mutuo. No sabes nada de mí – dije descargando toda la furia y el dolor que se habían acumulado en mí –. Así que no entiendo por qué diablos te comportas como un imbécil conmigo si no te he hecho nada. ¿Por qué me odias? No lo entiendo… yo… yo solo he tratado de ser buena y agradecida con Esme y Carlisle por todo lo que me han dado… con Jasper y Emm por ser mis amigos cuando me sentí sola y… y hasta con Alice por ser la amiga que nunca tuve. No es fácil para mí estar con ustedes, pero lo intento. Pero tú… tú y Rosalie se esmeran en hacerme sentir como basura. Todo lo que intento es encajar por primera vez, porque por fin estoy en una familia en la que no tengo que estar sirviéndole a nadie, ni me tienen para quedarse con el dinero de mi manutención y sobretodo no tengo que ser alguien que no soy. No soy y nunca seré perfecta y todos parecen estar de acuerdo con ello menos tú.

Dicho mi pequeño monólogo salí corriendo de allí, solo pude sentir como Emmett y Jasper me llamaba y me perseguían. Bajé por las escaleras rogándole a Dios que mi torpeza no hiciera acto de presencia, pero nunca había sido tan suertuda. No sé de donde Emmett había salido pero antes de caer al piso él me tenía en sus brazos.

-Te tengo – susurró en mi oído –. Vamos a casa hermanita – dijo con ternura.

Yo iba en la parte de atrás del jeep. Emm y Jazz iban al frente discutiendo de algo a lo que no le prestaba atención.

-¿Por qué Edward me odia? – pregunté y se hizo un silencio sepulcral en el auto –. Contéstenme, no entiendo sus razones.

-Verás Belly Bells, es una historia un poco… oye Jazz, ayúdame… - dijo Emmett rascándose la cabeza.

-Lo que sucede, Bella, es que la historia es delicada y nosotros no estamos autorizados a decir nada. Esto tiene que decírtelo Edward o Esme.

-Y… ¿Por qué Rosalie se comporta de esa manera tan fría conmigo?

-Estás muy curiosa hermanita. Pues verás, la bruja maléfica no se podía quedar de brazos cruzados y reencarnó en una rubia diabólica con un cuerpo tentador – dijo Emmett de manera burlona.

-Estás hablando de mi hermana Emmett – y luego se escuchó un ¡ZAP!

-Eso dolió Jazzy – dijo pasando una mano por su nuca –. No creo que con esa agresividad logres que la pequeña Al te haga caso.

-Emmett, ya basta... – esta vez acabándosele la paciencia –. Lo que sucede es que a Rose no le agradan mucho los cambios, y tú supones uno y muy grande, además de otras razones que realmente ignoro – se giró para mirarme a los ojos –. No te preocupes, en algún momento hablará contigo y las cosas irán mejor.

Preferí creerle y lo intenté, pero no podía dejar de sentirme algo abrumada por todo el asunto. Me quedé el resto del camino, sumida en mis pensamientos.

Me resultaba hasta cómica la manera en la que le había dicho todo a Edward. Y es que exploté de una manera que jamás creí que sería posible, porque yo no soy así, yo soy una persona tímida, reservada, siempre paso desapercibida para todos, pero desde que llegué a esta casa es como si todo se hubiera invertido. Ahora tenía amigos, una amiga y lamentablemente ahora, yo era un imán para los problemas, problemas con nombres y géneros. Tanya por un lado se comportó como una manipuladora celosa desquiciada, Rosalie como una bruja infeliz y fría… y Edward, el mayor de todos mis problemas, él… él se comportaba como un gran patán, un imbécil.

Llegamos a la casa y ya me sentía un poco mejor, no soy de las que andan diciendo como se sienten, pero desahogarse, a veces, es necesario. Es como si te liberaras de llevar a Emmett cargado en tu espalda mientras subes una montaña.

-Hey Bells, veo que te encuentras de mejor humor – dijo Emm sacándome de mis cavilaciones – que tal si tocamos algo en el cuarto de juegos.

-Pido la batería – dijo Jazz muy tranquilo.

-Siempre la piden tú y Edward, nunca me dejan usarla.

-¿Por qué Emm no la puede usar? – pregunté entre risas.

-¿Has visto el tamaño de sus manos y brazos, Bella? Ese chico la destrozaría de un solo golpe.

Los chicos estuvieron discutiendo sobre quien toca la batería hasta que la puerta se abrió dejando ver la cara de rabia de Rosalie mientras subía hasta su habitación. Todos miramos a Alice con confusión.

-¿Qué ha sucedido duende? - preguntó Emmett con burla.

-Es que... Rose ha discutido con Edward... Otra vez - dijo con una seriedad, al parecer, poco usual en ella - Bella, has hecho lo correcto al decirle la verdad a Edward.

-¿Viste, Jazz? No se abalanzó contra mí por haberle dicho duende - le susurró Emm, con los ojos como platos.

-Bueno... - y bienvenida confusión - creo que me iré a mi habitación, nos vemos mañana chicos.

Llegué hasta mi habitación y me dirigí directamente al baño. Dejé que el agua caliente cayera por mi espalda y cabeza con la esperanza de que aquello borrara todo lo que se arremolinaba en mi cabeza.

Y la paz que me envolvía una hora atrás se desvaneció, como si un tornado se hubiera llevado consigo la felicidad que logré alcanzar con los que ahora se ganaban un rincón en mi corazón. Terminé sentada en el piso de baldosas de la ducha, mientras lloraba. Aún no podía creer que todavía tuviera lágrimas. A esta altura del juego debería estar como el desierto de Sahara.

Salí del baño sin prisas secándome el cabello sumida en mis pensamientos de los cuales no salí hasta quedar profundamente dormida en la mullida cama.

Los días pasaban y nada cambiaba, a excepción de cómo me miraba Rosalie después de que estallara en el hospital, ya no parecía ser una escoria, o un cero a la izquierda. Me saludaba en las mañanas y cuando ella y Alice salían intentaba que las acompañara. Edward fue dado de alta a los pocos días, alegando que ya habría pasado el peligro.

Edward pareció encerrarse aún más en su pequeño mundo, como le decía Alice, las pocas veces que lo veía era en el desayuno y la cena, ya que lo hacíamos en familia. Las únicas personas que lo veían fuera de esas horas eran Alice, Esme y Carlisle, que trataban de hacerle salir de su refugio.

Rosalie ya no era odiosa y poco a poco demostraba gestos más gentiles, no me miraba con odio y yo agradecía aquello. No soportaría tener que lidiar con el odio injustificado de Edward, la ausencia de Jake y el rechazo de Rosalie. Así que su cambio fue como un bálsamo para mí.

-Bella, ¿podemos hablar? – y como si fuera capaz de llamarla con la mente Rosalie se apareció en el umbral de mi puerta.

-Si vienes a decirme que jamás seré una Cullen, que no pertenezco a esta familia y que tarde o temprano todos se darán cuenta de ello, ni lo intentes. Ya todo me quedó claro, y realmente no estoy de humor para escucharte hablar de mi repugnante presencia en esta casa – dije ya con tono cansino. Todo esto me tenía harta, nadie entendía que no me importaba ser una Cullen.

-No vengo a eso – y noté un deje tímido en su voz –. Vine a disculparme contigo por haberme portado así. Creo que al final no quieres ser una Cullen, sino encajar.

-Al fin te has dado cuenta – traté de sonreír pero la sonrisa no me llegó a los ojos.

-Verás Bella, me he portado de una manera un tanto psicópata, pero es que te pareces mucho a mí. Cuando llegué a esta casa – ella se acercó y se sentó en el pequeño sillón – trataba de no llamar la atención, de pasar desapercibida a como dé lugar. Pero no todo es color de rosa ¿no? Tanya era novia de Emmett y él era muy protector conmigo, y eso le molestaba a Tanya – dijo con burla –. Ella pensó que se lo quería quitar y me humilló de la misma manera que lo hizo contigo, pero yo me defendí sola. Luego ella buscaba cualquier excusa para hacerme quedar mal. Robaba los exámenes y los ponía en mi casillero, me suspendieron varias veces. Hasta que un día Emmett la escuchó hablando con sus amigas, quienes pretendían ser las mías y descubrió que Tanya no es más que una farsante.

Todo lo que me decía Rosalie parecía increíble, como sacado de una serie o película. No podía creer que Tanya hubiera tenido algo con Emmett, y que él fuera tan protector con Rosalie. Aunque pensándolo bien, cada vez que Emmett miraba a Rose, algo cambiaba en su mirada, como un brillo especial. Y Rose aunque a veces parecía querer matarlo, cuando lo veía su mirada se suavizaba. Es algo difícil de explicar. Es como tratar de explicar por qué Rosalie me decía todo esto.

-Emmett dejó a Tanya y esta se enojó bastante, entonces ella hizo que un chico me invitara a salir, y yo acepté. El día de la cita Alice se acercó a mí y me ayudó, desde entonces somos amigas – sonrió con ternura – Alice me arregló, maquilló y peinó. Entonces cuando llegué a la cita me di cuenta que todo era una trampa de Tanya, ella y el chico se burlaban de mí mientras se besaban. Te imaginarás la expresión que yo tenía, y ellos me tomaron fotos que luego subieron al periódico escolar, fui la burla de toda la escuela. Desde entonces soy la bruja que conociste cuando llegaste.

A estas alturas no sabía que pensar. Era demasiada información para mí, Tanya con Emmett, Rosalie con amigas que no eran Alice, las humillaciones por las que tuvo que pasar. Y a todo esto, ¿por qué me contaba su historia?

-Te preguntarás por qué te cuento esto... – les juro que comienzo a pensar que soy un libro abierto –. Bueno, es que… quiero disculparme contigo, sé que ya lo dije una vez… en fin – Rosalie "la fría" Hale ¿Nerviosa? Esto es algo para recordar –. Me comporté como una bruja y lo lamento, es que vi como Emmett te protegía y hacía bromas contigo, vi como Alice te aceptó, como Jasper te habla y sobretodo como Edward si te notó desde un principio – y la confusión no se hizo esperar ¿Qué? ¿Edward me nota? Digo claro que lo hace, pero solo para humillarme e insultarme–. Vi como todos te trataban como si fueras de la familia, cuando para ellos aceptar que Jazz y yo viviríamos aquí fue realmente difícil, Emmett tuvo que mudarse al sótano y Alice tuvo que dejar su cuarto de juegos para Jazz. Y a Edward le era simplemente indiferente me miraba como una molestia en su camino, pero nunca fue agresivo. Quise agradarle y es como si yo fuera simplemente invisible para él. Y al verte enfrentarlo me di cuenta de que no intentabas robarme a nadie. Solo intentabas encajar igual que yo, solo que tú no tienes a nadie, yo siempre tuve a Jazz – dijo con una sonrisa triste.

-¿Por qué no te molestaste en conocerme primero? – la confusión me comía por dentro.

-Tenía celos. No quería que me dejaran a un lado por estar contigo… bueno, me voy, creo que te he dado algunas cosas en que pensar – dijo sonriendo mientras salía –. Por cierto Bella, Edward no es un mal chico, es solo que está confundido.

Y con esto terminó de salir. Me quedé sentada en la cama con la mente completamente en blanco, no sabía qué pensar, qué hacer o qué decir, solo me quedé allí, mirando la puerta como si esta fuera a contestar mis preguntas. Algo que nunca pasó, estaba completamente sola en mi habitación dejando a mi mente divagar sobre todo lo que me había dicho Rosalie.

¿Si la perdonaba? Claro, ¿Por qué no? Todos merecen una segunda oportunidad. Que Edward no era un mal chico, claro, y yo nací ayer. Él me odia, no sé lo que le hice para que pensara que soy la peor de las escorias, pero lo hace, y no entiendo por qué me duele tanto. Seguí metida en mis pensamientos hasta que Alice me sacó de ellos.

-Bella ¿te gustaría ir al lago? Hace buen tiempo y podemos ir de picnic y dar un paseo en bicicleta – dijo muy emocionada mientras entraba a mi armario. Salió de él con un pantalón corto blanco, una blusa sin tirantes azul y unas converse blancas con estrellas azules. Nos fuimos a su habitación y nos encontramos con Rosalie ya vestida con un pantalón igual al mío pero negro, una blusa roja y unas converse con líneas rojas.

-Solo faltas tú Al – dijo la rubia en un tono amable al que aún no me acostumbraba. Mientras preparaba una canasta con fruta, sándwiches y latas de refresco.

-Vuelvo en seguida – y entró al baño dejándome sola con Rosalie.

-Bella… - llamó Rose, yo levanté la cabeza y puse la mejor sonrisa que la situación me permitía – solo quería saber si me perdonaste.

-Claro, Rosalie. Todos merecemos una segunda oportunidad.

-Gracias… por cierto, solo Rose. Contigo no son necesarias tantas formalidades.

-Entonces nos vamos de picnic, todos – más que una afirmación lo que dije sonó como una pregunta, aún no quería saber de Edward.

-No, solo vamos nosotras – dijo mientras Alice salía con una blusa con estampados rosa y blancos, un pantalón corto de mezclilla y unos zapatos planos del mismo rosa de la blusa.

-No te preocupes Bella, todo estará bien. No tendrás que cruzarte con la Bestia de Cullen – y en el rostro de Rosalie se instaló una sonrisa tranquilizadora que nunca había visto.

-¿Cuál de las dos "Bestias" Rose? – dijo Alice con humor.

-Sabes muy bien a lo que me refiero enana.

-Sabes que no me gusta que me digan así – ver a Alice cruzada de brazos de repente me pareció muy gracioso y comencé a reír junto con Rose – Está bien, sigan burlándose de mí.

Y comenzamos a reír aún más al ver como la enana cerraba los ojos y levantaba la cabeza como si nos ignorara. Rosalie y yo nos miramos y ella se limitó a señalar a Alice con la cabeza, en seguida entendí su idea. Nos acercamos sigilosamente hasta quedar a su lado y a la señal de Rose nos abalanzamos sobre ella y la abrazamos, Alice soltó una sonora y cantarina carcajada para luego tratar de moverse para abrazarnos. En el intento de no caernos por la terrible hazaña, terminamos una encima de la otra, en el piso con la respiración agitada pero aún riéndonos.

Aunque las cosas con Edward parecían estar cada vez peor, ya había ganado una de las más difíciles. Rosalie era una persona divertida siempre que dejaba esa mascara de frialdad.

Y realmente me sentí feliz porque a pesar de todo las cosas parecían estar mejorando.

Entre risas terminamos de acomodar y preparar todo para partir al parque. Desde que terminamos bajamos hasta el garaje a coger las tres bicicletas. La de Rose era de un rojo brillante, la de Alice era de un rosa pastel con una canasta blanca, y la mía era de un interesante azul eléctrico.

Alice y yo íbamos una al lado de la otra mientras Rose iba mas adelante indicando el camino. Llegamos hasta la estación del metro donde tomaríamos un tren para llegar más rápido. Eso sucede cuando vives a las afueras de Chicago. Pensé.

-¿Bella? – Llamó Alice - ¿Has ido a la fuente de Buckingham? ¡Es hermosa!

-Nunca he ido – dije en un murmullo apenas audible.

-No te preocupes, te llevaremos cuando anochezca. A esa hora es que se ve hermosa. – Esta vez fue Rosalie quien habló, mostrando una calida sonrisa, la cual devolví con una muy pequeña y tímida.

Llegamos al Grant Park, tenia hermosos jardines con flores de varios colores. Nos detuvimos en un área verde y tendimos nuestra manta debajo de un árbol.

Estábamos hablando de trivialidades y cosas sin sentido. Reíamos sin parar hasta que vi a Rosalie tensarse. Sus labios dibujaban una fina línea y su mirada volvió a se fría y dura. Seguí la línea de su mirada y vi a un chico bastante alto, rubio y con unos ojos azul pálido.

-Rosalie Hale – dijo con un tono de burla – hace tiempo que no te veía por aquí. Y veo que es verdad lo que dicen acerca de que eres como el vino, mejoras con los años.

-Deja de decir ridiculeces King, y mejor desaparece, ya bastante molesta es tu presencia como para tener que soportar escucharte. – El tono agrio de la voz de Rose no paso desapercibido por nadie. El chico ensancho su sonrisa socarrona y se giro hasta donde estábamos Alice y yo.

-¿Por qué no me has presentado a estas hermosas damas, Rose? – dijo en tono educado y me miro fijamente sin borrar su sonrisa.

-Porque las damas no deben ser presentadas ante semejantes bestias – dijo Rosalie, y me di cuenta de que su voz destilaba mas veneno que nunca.

-Ya cálmate Rosy, no hay por que comportarnos de manera tan agresiva – dijo con tono amable para luego girarse hacia nosotras y sonreírnos – mi nombre en Royce King II.

Se puso de cuclillas hasta quedar a mi altura, tomó mi mano y depositó un casto beso en mi mejilla. La cual comenzó a arder por el intenso rubor. Alice bufó a mi lado y rodó los ojos.

-Be… Bella – pude articular a duras penas mientras miraba hacia abajo.

-Ese nombre te queda como anillo al dedo – me guiñó el ojo mientras se giraba para encarar a Alice.

-Limítate a solo mirarme Royce King – dijo mi pequeña amiga con desprecio.

-Veo que ya te ha hablado de mí – Royce se puso de pie a la vez que sonreía con suficiencia. Este chico si que es extraño. Pensé – me gustaría saber que es lo que has escuchado, pequeña. Y esa fue la gota que derramo el vaso.

-Nadie y menos tu me llama pequeña ¡perro mentiroso!– Alice se levanto con la cara roja, todos a nuestro alrededor se habían detenido a ver la escena, si no hubiera estado tan confundida me hubiera reído a mandíbula batiente.

Alice miraba con enojo al chico, mientras este miraba a los lados sonriendo con nerviosismo y posicionando sus manos al frente en un vano intento de calmar a la fierecilla que era Alice en estos momentos. Me levante y la abracé tratando de calmarla. Pronto la tensión fue abandonando su cuerpecito y con un suspiro terminó de relajarse.

-No hay que llevarlo tan lejos, niña – dijo Royce tratando de clamar la situación. Rosalie en ese momento se puso de pie y en un rápido movimiento estampó su mano en a pálida mejilla de el. Instintivamente llevo la mano al área enrojecida y abrió la boca con asombro mientras la giraba de nuevo para encarar a Rose.

-Eso es por lo que me hiciste hace un año y por favor, ya vete y agradece que haya sido yo quien puso las manos sobre ti. Hubiera sido "la pequeña" – dijo haciendo comillas con las manos – estarías en este momento de camino al hospital con problemas de próstata.

Ante esto Royce miró con furia a la rubia y se largo corriendo, no sin antes dejarnos ver el miedo dibujando su rostro y haciendo ademán de protegerse la entrepierna.

Después de que aquel chico desapareciera Rose y Alice comenzaron a reir sin parar y chocar sus palmas de modo triunfal.

-¡Oh! – Dijo Rosalie de pronto – Bella, perdona, debes estar confundida – dijo mientras trataba de calmar los espasmos provocados por la risa – el fue quien me tendió la trampa junto a Tanya. Desde entonces Alice no lo soporta y yo siempre he querido darle su merecido. Aunque… creo que por ahora me conformo con la bofetada que le propiné.

Y en eso las tres comenzamos a reír. La mañana pasó sin más incidentes, y nos entretuvimos bastante. Rose hacia cuentos de las clases de modelaje y Alice hablaba de lo aburrida que eran sus clases de violín, y que decidió coger ballet como clase extracurricular. Ellas intentaban hacerme entrar a una de sus clases pero al final elegí canto y música. Ambas me miraron extrañadas y luego me dijeron algo que no me esperaba. Edward estaría en esas clases conmigo. Lo deje pasar por el rato, ya sabría como lidiar con el después.

Ya estaba atardeciendo y las bebidas se habían terminado. Por lo que decidí ir por más, ya que nos quedaríamos a ver la fuente con todas sus luces.

-Voy por más refrescos, Al, tu eres la única que tienes una canasta, me llevare tu bicicleta. – Alice solo asintió en mi dirección y siguió charlando animadamente con Rosalie.

Llegue a un quiosco dentro del parque pero había una fila enorme. Mas a lo lejos estaba otro quiosco mas pequeño pero no podía ir en la bici, por lo que tuve que dejarla encadenada. Corrí lo más rápido que pude pero como siempre mi torpeza hizo acto de presencia y choqué contra algo.

Fui a caer directamente sobre la cosa con la que había chocado. De pronto sentí unas manos agarrándome de la cintura y como mis piernas. Lentamente abrí los ojos y me encontré con unos hermosos ojos pardos.

-Hola – dijo el chico y me sonrió.


¿Quien sera ese chico que esta debajo de Bella?

Bueno... Hola chicas/os (realmente no se si hay chicos que lean esta historia... ¬¬ pero en fin hay que incluirlos solo por si se da el caso.

ejemm antes de que llamen a los Vulturi, creo que al menos deberian saber que mis musas se habian ido de vacaciones y si no fuera por mis dos hermosas Betas (las adoro chicas, de verdad que si) esto seria un completo desastre.

Quiero dejar claro que aunque tarde en subir no dejare esta historia sin terminar, ya que comencé a subir, siento que les debo un final. En fin, espero que me perdonen por la larga espera y vamos, las recompense de una buena manera, Bella le dijo unas cuantas verdades a Edward, ya saben la razon de la fria actitud de Rosalie y ya son amigas las tres. Ademas de un bonus de Royce King, a este personaje lo utilizan muy poco, espero poder incluirlo en ootros capis mas.

Que no se les olvide visitar mi blog (el link esta en mi perfil) ahi podran ver imagenes del capi. ^^

PS. ustedes muy bien saben que no soy de pedir Reviews pero no estarian demas, si tienen alguna sugerencia, algo que haga que mis musas despiesten, alguna queja, colaboracion o solo una critica constructiva me dejan saber.

Bueno, sin mas que decir, me despido! Besos a todas y gracias por la paciencia...