Gracias cabe, CELESTE kaomy-san, misaki mei, Lala, petite vampire 7, mitsuki kuromo y marceline isabel, en realidad no me desanimado tanto, todavía sigo escribiendo y espero terminarlo muy pronto así que como regalo de año nuevo les dejo el siguiente capítulo.

Y tiene razón, esto no es precisamente romántico pero no está en su naturaleza serlo, pero quien sabe! Jejejeje

Espero traerles más sorpresas! Y les deseo a todas que tengan un feliz año 2014! Y gracias por leerme y darle de favoritos tanto a mi como al fic...

Disclaimer & advertencia: en los primeros 6 capítulos.


Adicción fatal
SEXO/ADICCIÓN

XV

¿Quién demonios diría que la capitana enana que no parecía tener mayor carácter, que aparentemente era una adoradora de conejos por todos los peluches y cuadros que están en su habitación, podría ser una dómina? De algo está seguro el peli naranja y es que nadie pero ¡NADIE! En el planeta podría asegurarlo, pero era algo que le excitaba porque nunca en su vida se había sometido a una mujer.

—¿No podré mover las manos? —pregunta con curiosidad aún sonriendo, pero Rukia no responde y endurece su mirada.

—Mientras estemos en nuestras sesiones tú no podrás hablar Ichigo, si lo haces tienes que pedirme autorización para hacerlo siempre de manera sumisa preguntando ¿Puedo hacerle una pregunta ama? —él asiente y de inmediato capta como debe de actuar.

—Si ama —puede ver como una sonrisa se dibuja en el fino rostro de la pelinegra que acerca la mano al pantalón para acariciar su creciente y dura erección.

—¡Perfecto! —lo felicita mientras empieza a quitar el cinturón y a desabrochar el pantalón para dejarlo completamente desnudo.

Ichigo puede ver todos los movimientos que ella hace de un lado a otro, mientras él desnudo y atado de sus manos le es imposible moverse solo sentir como su miembro parece un mástil listo para izar una bandera. No sabe qué es, si es la incertidumbre o el hecho de sentirse por completo a la merced de ella pero en ese momento inclusive podría eyacular con solo el roce de ella, pero obviamente no lo haría, algo muy en su interior le dice que si termina sin darle satisfacción a aquella pequeña pero gran mujer le va a ir muy mal.

Se acerca a él y en su vida recuerda haber visto caminar a una mujer de manera tan sensual, solo quiere una cosa, solo piensa en algo ¡Sólo desea que se lo coja!

—Bien Ichigo... Bien... —lo felicita tomando su erección masturbándolo lenta y suavemente, para introducírselo de un solo golpe en su boca dejando que la saliva lo recorra—. Me parece que serás un buen sumiso... ¿Estás entendiendo las reglas?

—C-creo que si A-ama —responde jadeante y siente como su erección empieza a palpitar, tal pareciera que su excitación toma nuevos senderos inclusive al crecer un poco más.

—Si no te portas bien Ichigo, solo te impondré un pequeño castigo —la pelinegra hace una pausa para luego sacar del cajón de su mesa de noche un antifaz negro de satín para dormir—. Será tu vista la que estará comprometida con éste antifaz y solo te someterás a mi voluntad ¿Lo entiendes? —asiente viendo el artículo que tiene en su mano, inclusive piensa como sería vendarla a ella, está seguro que en su vida alguien la ha tratado así.

La pelinegra lo deja atado a la cabecera y luego se levanta desapareciendo de su vista, por un momento piensa que podría perder la cabeza, necesita tocarse, masturbarse para así saciar esa sensación de lujuria que lo quema desde las entrañas, pero a los pocos minutos ella entra con una ropa especial.

Su conjunto, que es ahora es de color negro con encajes blancos logra que él inclusive aúlle en su cabeza ¿Quién asegura que para ser sexy tiene que ser asquerosamente voluptuosa? ¡Nadie! Y si él en alguna ocasión lo pensó, en ese momento se desmentía, porque ver aquellos senos que apretaban fuertemente el brassier hacían que se relamiera una y otra vez ¡Oh sí! Si tuviera sus manos libres en esos momentos se masturbaría para luego penetrarla.

—Veo que te gusta el conjunto Ichigo... —asegura tomando una tubo de la mesa de noche para luego derramar el líquido en la mano.

—T-te ves... Hermosa... R... —y duda un poco, sabe a la perfección que no puede decir su nombre, pero dentro de su poca coherencia logra regresar al juego de la pelinegra—... Ama... —ella sonríe y puede ver que eso la satisface.

Lleva un liguero a la cintura que está atado a las medias negras que logran una perfecta tonalidad en su piel. Se sube a horcajadas para luego tomar su erección y guiarla hasta la abertura de su tanga ¡Fascinante! Piensa casi desesperado al sentir la humedad del sexo de la capitana al momento en que ella roza la punta de su miembro simulando la entrada a su interior. Jamás ha visto en el cuerpo de una mujer una tanga que tuviera la abertura para colocar la erección sin necesidad de quitársela, eso aún le parece más excitante.

El fiscal mueve sus caderas de manera desesperada, tal vez de esa manera pudiera penetrarla, pero ella se separa sonriendo malévolamente.

—Oh no mi querido Ichigo, todavía no... —Kurosaki se muerde los labios, a esa altura siente que ya no puede pensar en nada más, solo en sexo.

Con la sustancia que ella aún mantiene en la palma de su mano, comienza a expandirla por toda la extensión de su erección. El peli naranja arquea su espalda gimiendo y gruñendo de placer. La mano de ella baja hasta sus testículos rodeándolos con su pequeña pero hábil mano, pasa desde la base del tronco del miembro hasta llegar a la punta para luego hacer círculos con su dedo en la pequeña abertura, el líquido pre seminal se confunde con aquella sustancia que huele a vainilla y a que a esa altura puede suponer que es un lubricante con sabor.

Saca sus senos por encima de su apretado brassier para rozar la punta de los pezones con la de su miembro, la habitación se envuelve en una capa de gemidos y lujuria, porque aunque ella lo quiera negar la dureza en aquellas perlas rosadas erguidas la delatan a la perfección, está tan o quizás más excita que él.

Rukia vuelve a sonreír y se separa de su miembro que queda completo erecto como si de un mástil se tratara, uno fuerte y grande porque inclusive para él, le parece sorprendente la dimensión de su excitación.

—Ahora veremos Ichigo, que tan bueno eres con tu lengua... —le dice mientras acerca su húmedo sexo a su cara, claro que ha hecho sexo oral, pero nunca con las manos atadas.

—¿Me desatarás las manos... Ama? —ella niega sonriendo y mordiendo su labio inferior, para luego colocar cada rodilla pegada a las orejas del peli naranja.

—Hazlo así... —le ordena para luego bajar a su rostro y que su sexo quede justo en la dirección de la lengua de él.

Ichigo inhala su aroma, y siente como el olor a vainilla y fresas inunda su olfato, suelta el aire golpeando directamente en el clítoris y en esa posición puede ver a la perfección como sus muslos se endurecen. Saca su lengua y solo con la punta alcanza a rozar nuevamente la perla gustosa de excitación. Empieza a moverla delicadamente en círculos, sin rapidez y de manera gentil, ella se toma del respaldo y sus músculos se empiezan a tensar.

Como puede, el fiscal, baja su lengua hasta la húmeda entrada de su intimidad para luego subirla rápidamente a su clítoris, la repetición continua de ese movimiento logra que Rukia comience a gemir y a humedecerse aún más, aún con sus manos atadas se siente satisfecho de su actuación.

Visiblemente agitada se separa de él bajándose de la cama para tomar un preservativo de la mesa, definitivamente que tiene de todo allí, piensa agradeciendo que ella sea tan precavida ya que imagina que, al igual que él, no quiere ningún compromiso familiar en un futuro cercano.

Rasga delicadamente el envoltorio para manipularlo hábilmente con su mano y colocárselo desde hasta la punta hasta la base. Vuelve a tomar el tubo de lubricante y lo comienza a regar por toda su dimensión.

—Por favor... Te lo suplico... Ama... —le dice de manera forzada ya que su excitación ni siquiera lo deja pensar.

—¡Oh no Ichigo...! —le reclama suavemente para luego introducirse solo la punta de su miembro y volvérselo a sacar—. Mi placer está antes que el tuyo —asegura para luego tomar su excitación con fuerza desde la base para luego masturbarse el clítoris con la punta—... Tú estás para servir tu ama... —le explica y nuevamente vuelve a introducirse solo la punta en su interior—... No debes correrte antes de provocarme un inmenso placer.

Al decir aquello el peli naranja inhala y exhala tratando de controlarse, el no tener el control de la situación y de su propia excitación lo complica como nunca antes lo ha sentido, ninguna mujer en toda su vida lo ha puesto a pensar en cada partido de futbol que recordaba, porque inclusive con aquellos roces él podía sentir que su eyaculación llegaría en cualquier instante.

—Abre los ojos Ichigo... —le ordena y es imposible no obedecerla.

Aun con su miembro en aquel cálido interior, ella baja su cuerpo pegándose al de él deslizándose como cual serpiente en un árbol. Deja un rastro de lamidas y besos en sus pectorales para luego apoyar sus manos en el colchón y comenzar a moverse y gemir.

Rukia empieza a mover fuertemente sus caderas, con movimientos de arriba abajo sacando hasta la mitad aquel miembro deseoso para luego volvérselo a introducir rápidamente. Ichigo intenta mover sus manos, en esos momentos con cualquier otra mujer la hubiese tomado de las caderas para cambiar de posición, ponerla de rodillas y penetrarla con fuerza, sus puños empiezan a enrojecer.

—Tranquilo Ichigo... No quiero que te lastimes... —le dice tiernamente para sacar su miembro ante un quejido de ambos.

—Por favor Rukia... Te lo suplico... Te necesito... Necesito que continúes... —le suplica como nunca lo ha hecho con nadie en su vida, pero la necesidad de satisfacer aquel deseo de lujuria puede más que cualquier otro sentimiento.

Rukia sonríe y le da la espalda, por un momento piensa que quizás aquella súplica no es la correcta, pero se equivoca. Ella abre sus piernas abrazando las caderas del fiscal para luego colocar sus rodillas en el colchón, se agarra fuertemente de los muslos endurecidos de él y se introduce de un solo golpe la erección.

Los gemidos de ambos inundan nuevamente la habitación especialmente por los de él, confirmando que ella es la dueña, la dictadora, la que domina el sexo y le gusta. Las caderas de Rukia se mueven como posesas haciendo círculos, sacando el miembro y volviéndolo a meter.

—¡I-ichigo!¡Eres delicioso! —grita llena de excitación—. Córrete por mí Ichigo... Termina dentro de mí... —le dice y para él es una orden. Al instante ella alcanza el orgasmo y él con ella.

—¡Oh por Dios! ¡Mierda! —grita al sentir como se vacía de su excitación. Jamás en su vida ha sentido un orgasmo tan intenso con el que deseara gritar y saltar, pero ése es justo así.

La pelinegra se baja de las caderas para luego soltar las manos del fiscal, las muñecas están un poco rojas pero no hay sangre por ningún lado, puede ver que eso le satisface. Ichigo baja sus brazos acomodándolos en el colchón para luego retirar el usado preservativo y envolverlo en una toalla de papel que ella le otorga.

Él abre sus brazos y ella se acomoda en aquel nido.

—Por Dios Rukia —jadea completamente cansado—... Eres una diosa...

XVI

A pesar de estar cómoda e inesperadamente abrazados, Rukia se levanta al escuchar su teléfono ¡Maldita sea a quien le interrumpa el momento! Porque ese era "su momento", nunca antes se sentía tan bien con alguien, especialmente la primera vez.

—Entendido —responde seriamente al sentarse y tomar la llamada—. Ichigo, tenemos que vestirnos, hace un par de horas la capitana Soi Fong realizó una redada en donde capturaron a Alessandro del Socaccio, ya lo tienen en una de las celdas especiales del Gotei bajo custodia seleccionada, tú como fiscal y yo como encargada del caso debemos asistir.

Ambos se paran buscando sus pertenencias, las cuales están regadas por todo el apartamento. Después de unos minutos en que recobran la compostura Ichigo revisa su celular, dos mensajes de números desconocidos pero sabe a la perfección de quienes son:

Si los gusanos invaden su plantación, lo mejor es exterminarlos.
Llame al 500-AIRE y el técnico encargado se hará cargo de su plaga.

El primero era de Aizen indicándole que Alessandro debería morir de inmediato antes que pudiera hablar, el segundo era de Yoruichi confirmando su posición y hora, lo haría a las 5.00 am y se infiltraría desde el techo, él lo único que tendría que crear sería la abertura.

—¿Tienes alguna llamada? —él negó.

—Me parece extraño que no me hubiesen llamado de parte de la fiscalía, quizás lo hicieron considerando la hora —borró los mensajes para luego guardarse el celular—. Muchas veces es cansado recibir tanta publicidad por medio de mensajes ¿No lo crees? —ella asiente empezando a hablar de cómo la fastidian los mensajes de los bancos o aquellos anónimos en donde le dicen que se ha ganado un carro.

Ambos salen del edificio cada uno en su auto, ya que acuerdan que no sería conveniente que los vieran llegar juntos, sin embargo ambos se guardan el número de celular del otro, porque saben que a partir de esa noche, ellos empiezan una relación.