Yuuri en Rusia.
Conozcamos gente nueva.
.
.
.
.
.
Esta de más decir que el viaje en auto, que debía no ser mayor a una hora, se sintió como una eternidad. Más para dos personas en específico, que tras la insistencia de cierta pelirroja y la burla de cierto hombre viejo, habían terminado por sentarse juntos.
Si, lo que tanto se temía Yuuri se cumplió, Mila, como se había identificado la chica y su viejo compañero, se habían aliado en su contra, logrando lamentablemente su cometido. Hacerlo sufrir.
Yuuri no sabia si mirar al suelo o al frente, pues estaba entre Yuri y Jackson. Si veía al suelo, inmediatamente sentía la mirada de los dos hombres a sus costados y si veía al frente, sentía la mirada de los tres hombres en el vehículo.
Se comenzaba a cuestionar si hubiera sido mejor la decisión de optar por el transporte público –aunque no supiera cual tomar-, a ir en esa incómoda situación.
Aunque viéndolo de cualquier manera, haber tomado un taxi o irse inclusive a pie, hubiera estado mejor que estar metido en aquel auto que comenzaba a darle claustrofobia.
—Así que... ¿usted es compañero de Yuuri?—pregunto Mila al volante. Miró por unos instantes por el retrovisor hacia Jackson. El aludido asintió con la cabeza.
—Así es, desde hace ya varios años, le he estado enseñando a Yuuri como ser un gran detective y puedo decir sin duda alguna, que le he instruido muy bien —dijo como todo un padre orgulloso, Yuuri no pudo más que sentirse avergonzado.
Aún a sus 27 años, había ciertas cosas de él que nunca se irían, una de ellas era avergonzarse con facilidad.
—¿Entonces se puede decir que es su mentor?—pregunto Víctor girándose un poco sobre el asiento.
Jakcson volvió a asentir con la cabeza.
Yuuri agradeció silenciosamente que Jakcson se llevará la atención, aunque las gracias iban hacia Mila por haberle preguntado.
—¿Como has estado?
La pregunta de Yuri, le saco por unos instantes toda idea coherente. Sus ojos chocolate le miraron con cautela, encontrándose con la penetrante mirada verdosa observándolo.
Aquella mirada que le había robado una cantidad incontables de suspiros.
—B-bueno... creo que bien —tartamudeo en voz baja, tratando de no captar la atención de los otros tres, que parecían un poco ajenos a su conversación— ¿Y como has estado tu? —se atrevió a preguntar después de unos segundos.
—He tenido unos días mejores que este—dijo Yurio mirándolo de reojo.
Entendía perfectamente a que se refería.
Cuando sintió la total atención de Yuri, recordó inmediatamente porque es que no había querido hablar o saludarlo en el aeropuerto. Su mirada estaba cargada de recuerdos, recuerdos que él ya no quería revivir.
—¿Por qué aceptaste venir?—pregunto Yurio después de un momento.
Yuuri no supo que contestar, ¿por qué había aceptado venir?
Podrían haber muchas razones, su renuencia a dejar ir un desafió como ese, sus ideales de querer atrapar a todos los asesinos que pudiera, o simplemente si era sincero consigo mismo, porque quería ver una vez más a su ex-novio.
—No sabría decirte —musitó después de quedarse callado más tiempo del necesario.
—No es cierto. Tienes un motivo, pero no deseas contarme. Esta bien.
Se maldijo en voz baja, a él y a Yuri por conocerlo tan bien.
—¿Soy tan fácil de leer?
La suave risa de Plisetsky, le trajo varios recuerdos.
—¿Será porque te conozco lo suficiente?
—No creo que me conozcas del todo —dijo un poco más alto, logrando que los otros tres ocupantes volcaran su atención sobre ellos.
Una sonrisa arrogante creció en los labios de Yurio.
—Te conozco como a la palma de mi mano, además eres como un libro abierto.
Las mejillas de Yuuri se colorearon un poco antes de dejar de ver a Yurio y dejar ir su vista al frente, tratando de ignorar las miradas que le dedicaban los demás.
—¿Evitando el contacto visual? Algo muy común en ti cuando sabes que no tienes la razón.
—Yuuri...—dijo Jackson de pronto, el aludido al verlo, sintió como si se le fuera el alma al suelo al notar la sonrisa divertida que tenía Jackson—, siento decirlo, pero él tiene razón.
—Ja ja ja, te has puesto rojo, detective Katsuki —canturreo Mila mirándolo levemente por el retrovisor.
Yuuri evito hacer contacto visual con la mujer, pues aun no queriendo admitirlo, sabia que tenían razón.
—¿Ustedes disfrutan de verme molesto verdad? —dijo después de un momento.
—Yo no te veo molesto, más bien avergonzado —acoto Yurio ganándose que Yuuri le diera un leve golpe en el hombro—. ¿Ya llegamos a ese nivel de confianza otra vez? Bien, después no te quejes —le dijo bromeando.
—Ya que me queda, estaré trabajando contigo los próximos días, semanas o que se yo, no podemos quedarnos en el pasado y estar peleando en un futuro. Es mejor llevar las cosas de una buena manera desde ya —dijo mirándolo de reojo.
Yurio se le quedo viendo un momento antes de asentir con la cabeza y ver por la ventana.
El silbido de víctor atrajo la atención de todos menos Yurio, que se reuso a despegar su vista de el paisaje que ofrecía el exterior del vehículo.
—Sin lugar a dudas has cambiado mucho Yuuri, nunca hubiera imaginado que le dirías eso a Yurio.
De pronto, un súbito chasquido provino del rubio tras oír a Víctor.
—¿Como me has llamado? —pregunto con la voz cortante.
Víctor al darse cuenta, dejo de verle y volvió a su anterior posición en el asiento del copiloto, buscando que de ese modo no se notara la sonrisa que se había acoplado en su cara. Eso solo lo lograría hacer enfurecer más al chico rubio.
—Yuri, no te enojes pero mientras Yuuri japones este aquí, el equipo de trabajo acordó que te llamaríamos un poco diferente —dijo Mila tratando de calmarlo un poco.
—¿Yurio? ¿Yo? —pregunto con un tono cada vez más molesto.
—Hay no... —musitó Yuuri al verlo fruncir el ceño.
—¡Yuuri es el visitante, llamen lo a él así! —farfuyo molesto.
—Eso sería descortés, la mitad de nosotros no lo conocemos —acoto Mila—, por ello, es más fácil llamarte a ti así. Yurio, solo acéptalo.
—Idiotas —dijo derrotado volviendo la vista a la ventana.
Yuuri le vio poner su mano derecha sobre su boca, y supo que se estaba conteniendo de seguir alegando. Esa fue una acción que considero linda.
—Yurio suena bien —dijo tan bajo como pudo, cerciorándose de que solo su compañero rubio le escuchara—. Lo dije muy en serio Yuri —dijo refiriéndose a lo que había dicho al principio.
Los ojos verdes del oficial rubio, chocaron con los ojos color chocolate del nipones.
—De verdad, ya no quiero seguir en malos términos contigo.
Una leve sonrisa se elevo en la comisura de los labios de Yurio.
—¿No fue tan difícil verdad?
—¿El qué? —pregunto Yuuri sin comprender.
—Decirme tu principal motivo para aceptar la misión.
Yuuri se rió en voz baja antes de que una sonrisa se expandiera por su rostro.
—¡No me estudies, demonios! —musitó riéndose un poco—. ¿Eso te molesta?
—Un poco, si. La verdad, no quería volver a verte nunca más en mi vida, al principio estaba renuente a que vinieras y la sola idea de pensar en trabajar contigo me molestaba, pero lo medite bien y bueno... —dijo un poco bajo pero lo suficientemente alto como para que se escuchara para los demás—, la idea de no volverte a ver nunca más en vida no era tan satisfactoria como yo creía. Gracias por venir —concluyo después de un momento mirándolo con media sonrisa.
Eso tomo desprevenidos a todos en el vehículo.
A Mila, porque eso fue lo último que pensó que Yurio diría.
A Yuuri, porque pensó que se y reiría en su cara por intentar ser su amigo.
A Jackson, porque por lo que le contaba a Yuuri, no parecía ese tipo de persona.
Y a Víctor, porque eso arruinaba sus planes.
—Espero poder trabajar bien contigo... —dijo Yuuri saliendo de su momentáneo impacto.
—Yōkoso Yūri.
—No sabía que supieras japones —dijeron Mila y Víctor al unisono.
—Yuuri me lo enseño, es muy buen maestro.
—Spasibo —dijo después de un momento—, siento decir que tu fuiste el peor maestro de la historia.
La carcajada de Mila no se hizo esperar tras oir la confesión del pelinegro.
—¡No puedo estar más de acuerdo Yuuri!
—¿Si quiera se ofreció a ayudarte o tuviste que pedírselo? —le siguió Víctor con una sonrisa burlona.
—Se lo pedí —rio siguiéndole el juego a Mila y a Víctor.
—¿Por qué se sonroja joven Plisetsky? —pregunto Jackson con burla a lo que Yurio le miro mal.
—¿Quien está rojo, demonios?
De pronto el viaje paso de ser pesado e insoportable a muy ameno y agradable. Y mientras el auto seguía avanzando, Yuuri miro de reojo a Yurio, cuya mirada también hizo lo mismo con él, compartiendo una mirada de complicidad.
Yuuri estiro sus piernas en cuanto bajo del auto y miro al edificio grisáceo mientras Jackson se paraba a un costado suyo, observando alrededor.
—Y aquí está la Rusia que esperaba ver —comento Jackson palmeando la espalda del chico nipones.
—¡Yuuri! —tanto el aludido como Jackson miraron hacia la entrada del lugar al escuchar aquella característica voz.
—¡Minami! ¿Que haces en San Petersburgo? —pregunto Yuuri adelantándose a Jackson y abrazando al chico bicolor.
—Lo mismo que Pichit —dijo devolviendo el abrazó, miro sobre el hombro del pelinegro hacia Jackson y le saludo con la cabeza—, un gusto verle de nuevo.
—Igualmente hijo.
—Hablando de Pichit —interrumpió Yurio avanzando hasta el trío—, ¿sabes si ya tiene los resultados de la autopsia?
Minami asintió con la cabeza caminando hacia el interior del edificio.
—De echo, está hablando con el comandante en este preciso instante.
—Llego la hora, les presentaremos al rato de equipo —dijo la chica pelirroja mientras subía por las escaleras.
Víctor empujo con el hombro a Jakcson y este le vio de reojo.
—Creo que al albino no le caigo bien —musitó Jackson cerca de Yuuri. Este miro a Víctor mientras los seguían.
—Supongo... Pero no entiendo porque —acoto.
Mientras avanzaban, a Yuuri se le vino en la mente cuando empezó como un investigador novato, cuando conoció a Víctor y a Yurio, de eso hace ya muchos años.
—Es aquí —dijo Víctor sacando a Yuuri de sus pensamientos.
Al entrar en la sala Pichit y Yakov se miraban muy serios, el primero al ver a su amigo borro la expresión que tenía para dar paso a una sonrisa más cálida.
—¡Yuuri! Cuanto tiempo —se acerco a su amigo y le estrechó la mano.
—Cuanto tiempo.
Pichit se acerco a Jackson en lo que Yakov hacia lo mismo con Yuuri.
—Me alegra verlo —dijo Yakov estrechando su mano.
—Igualmente.
La puerta se abrió y por ella cruzaron un hombre rubio con castaño y otro de cabello negro.
—Son Georgi —dijo Yurio señalando al pelinegro—, y Chris —el aludido le guiño el ojo derecho a Yuuri, haciendo reír a Jackson.
—Un gusto.
Víctor observo a los presentes y miro hacia Mila.
—Ya estamos todos —dijo Mila después de un momento—, jefe, ya es hora.
Yakov asintió con la cabeza y miro hacia Pichit. Este entendió y observo a los presentes.
—Ahora —dijo Pichit—, hablemos sobre el lobo de Siberia.
¡Después de un millón de años, por fin pude actualizar! Asdfghjkllhgs.
Lamento tanto la demora, pero la escuela me consumió y como ya casi se acaba el semestre me pude abrir un pequeño espacio.
La situación se complica un poco, los personajes que serán de crucial importancia para la historia ya fueron presentados, pero eso no quiere decir que no vengan algunos otros.
Y al fin, los Yuri's hicieron las pases.
¿Porque no quieres a Jackson, Víctor? ¿Que creen que ocurra de ahora en adelante?
PD: los siguientes dos o tres capítulos serán un pequeño flashback del pasado de Yuri, Yuuri y Víctor.
PD2: Siento si fue aburrido y más corto de lo usual, perdí un poco de practica xd
Nos leemos luego.
