Un capitulo muy corto, lo quería hacer largo pero les debía una actualización y mis exámenes empiezan la semana entrante, en tres semanas no estaré por aquí. Actualizaré con capitulso cortos hasta tenga tiempo libre, pero por ahora…

Disfruten de la lectura.

Capitulo 6:Preparando los juegos, arriban los vikingos a Dum Broch.

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Por la noche, tanto Mérida como Hiccup se encontraban con insomnio, por diferentes razones claro pero al fin insomnio. Hiccup no se quitaba de la cabeza la plática con la tía Eleonor y su papá, y Mérida sentía una extraña ansiedad de que la mañana llegase más rápido y la noche fuera menos corta. El joven vikingo ya no veía la hora de que todo empezara, mientras rápido empezaba más rápido terminaría; además de que tenía otro problema: batallarse entre ganar las competencias o darle oportunidad al resto de los lores. El muchacho consultó el dilema con al almohada mientras se escuchaba una tormenta arribando a Dum Broch, una vez más.

La mañana en Dum Broch ni siquiera había llegado cuando los vikingos lo hicieron, se escucharon rugidos y el sonido de los aleteos de los dragones a la distancia, haciendo a todos despertar. Fergus y Estoico salieron encapuchados debido a la lluvia y dieron a viso de que llevaran todo cerca de los acantilados, según órdenes del líder de la tribu. Estoico necesitaba que Hiccup estuviera presente para dar indicaciones de lo que harían, ya que fue su idea, pero por esa noche lo dejaría dormir pues ya había hablado con él y con la reina.

Una vez que dejaron las cargas cerca de los riscos, los vikingo se dirigieron al castillo para descansar, dejaron que los dragones fueran al río para no espantar a las ovejas y vacas Highland, pero más de una hizo escándalo al ver esas lagartijas súper desarrolladas escupe fuego. Sobre todo cuando vieron a los Nadders y la Pesadilla Monstruosa, qué escocés no se espantaría al ver dragones en el reino.

De no ser porque todos tienen reloj fisiológico integrado, no sabrían que por la lluvia el sol no se ve. Estaba cayendo una tormenta que jamás se había visto en el reino, uno que otro árbol del bosque azotó contra el suelo húmedo debido al viento, las ovejas y demás animales incluyendo Angus se asustaban con el sonido de los truenos golpeando la tierra, los rayos no se detenían y los vikingos le atribuían la tormenta al enfado Odín y la ira de Thor. Estoico llegó a creer que era una señal de que algo estaba por ocurrir, algo muy malo.

Ya se presentaba la hora prudente para despertar, pero el sol seguía sin verse y las gotas de lluvia se seguían cayendo, pero con más calma. La reina optó por no despertar a la princesa, pensaba que ya después habría suficiente agitación y que no le daría el tiempo para descansar hasta entonces. Entró silenciosamente a la habitación de su sobrino, solo para confirmar sospechas de que este igual dormitaba; se dio vuelta dejándolos descansar y pasó al comedor a reunirse con su esposo y Estoico.

Al llegar, no los encontró y al preguntar por ellos le avisaron que ambos estaban ayudando a los vikingos a preparar lo necesario para las competencias con dragones. Prefirió no salir en caso de que alguno de ellos regresara, solo se sentó a tomar desayuna en el comedor. Un rayo que se escuchó en la lejanía le dio un respingo, el mal tiempo empezaba a dar sospechas de un mal presagio a la reina. "Oh, vamos Eleonor. Solo es lluvia." Se dijo reprendiéndose por ser negativa en momentos de angustia, tanto por su hija como por le resto de la familia. La puerta del comedor se abrió estrepitosamente dejando ver a unos jóvenes vikingos con las caras algo sucias, con sus armas en mano y expresiones exhaustas, los reconoció al recordar a Estoico hablar de los amigos de Hiccup, los que le ayudan a entrenar dragones.

-Disculpe la intrusión, mi reina..-dijo Moddie entrando después de ellos.-El rey los envió al castillo para que descansaran y recobraran la energía.-al terminar, Brutasio azotó en el piso junto con su hermana, dejando atónita a la reina.

-Esta bien, Moddie. Ahm…que traigan más comida y...algo para que se laven la cara.-la sirvienta se retiró asintiendo.

-No queríamos molestar.-dijo Patapez.

-Oh no, no es molestia.-respondió la mujer con una sonrisa honesta.-¿Por qué no mejor se…-antes de terminar, ya todo estaban sentados con las cabezas sobre las mesas y quejándose de dolor.-…se sientan. Y…¿qué tanto estaban haciendo?

-¡Ah! ¡es una locura!-empezó Brutilda.-La tormenta tiró varios árboles. Hacen estorbo por todos lados.

-Es cierto.-se metió Astrid.-Cuando quisimos quitar algunos árboles, éstos resbalaron por el lodo y casi nos caen encima.-finalizó colocando su hacha en la mesa.

-¡Eso es terrible!-dijo la reina.

-Por suerte, el rey estaba ahí.-finalizó Patán.

-¿En serio? ¿y qué fue lo que hizo?

De repente todos callaron viéndose unos a otros, Eleonor no sabía qué pensar, solo que tal vez su esposo ya había hecho algo atrevido una vez más. Moddie regresó junto con otras sirvientas, las cuales traían una olla llena de agua fresca y otros colocaban en la mesa platos llenos de comida. Los ojos de los jóvenes vikingos se iluminaron al ver la cantidad de comida que se encontraba en la mesa, salchichas, pollo, en fin, todo se veía apetitoso. La reina se puso a revisar las cartas que le llegaron de los Lores y leyó con atención las de Dingwall y de McCay tratando de no alterarse por lo que estaba leyendo, le pareció algo extraña la carta de Lord Dingwall, le preocupó.

-Oigan ¿ Y que harán mientras estemos aquí?-inquirió Patapez sosteniendo una pierna de pollo en cada mano. La reina le ignoraba, demasiado concentrada en su labor como para prestarles atención siquiera, Astrid también estaba tranquila, debido al cansancio de haber ayudado al rey y al líder de la tribu.

-Estábamos pensando en volar hacia las montañas y ver si es cierto que hay dragones Skrill en estas zonas.-comentó Brutilda.

-Pero ellos solo aparecen en las tormentas.-dijo Patán.-además, si hubiera un Skrill causando alboroto y desastres, todos lo habrían notado.

-Dijimos en las montañas, ¡¿Qué no oíste?!-Brutasio tomó su vaso y lo arrojó a la cabeza de Patán, pero solo consiguió darle en el casco del vikingo cabeza dura.

-¿Qué hay de ti, Astrid? ¿Qué harán tú e Hiccup?-preguntó Patán sonriendo embelesado a la Gofferson, Astrid bebió un poco y después se limpió los labios para poder hablar.

-Pensaba en dar un paseo con Hiccup por el bosque. Él siempre me contaba que de niño solía venir aquí, así que le puedo pedir que me lleve a dar una vuelta por ahí.

-Uuuuuy, ¿hablas de un paseo romántico?-inquirió burlón Brutasio. De repente la reina, sin soltar las cartas y sin despegar su vista, prestó atención a la plática de los jóvenes.

-¿Qué hay de malo en querer salir con tu novio de vez en cuando?-preguntó de regresó la rubia, acomodando su plato y vaso y tomando su hacha se dirigió a la puerta.-¿Vienen o qué?

Los demás terminaron de comer y se fueron de regreso a donde el resto de los vikingos, excepto Patapez, él se quedó sentado diciéndoles a los demás que iría más tarde. La reina regresó a su labor sin olvidar lo que la rubia vikinga dijo, por un lado estaba confundida pero por otro pensó que tal vez Hiccup había olvidado mencionar que aún tiene novia. "Si ese es el caso…estaría mal que participe en los juegos." pensó sabiendo que tenía razón. Ella como reina y como mujer, sabe que no es agradable que una dama se engañada por su pareja, en especial para las princesas, simplemente era una cosa mal vista que hace que el resto te mire con desconfianza y desprecio.

-Oiga su alteza, ¿usted ya había oído del Skrill que se oculta en las montañas?-preguntó el muchacho sacando de sus reflexiones a Eleonor.

-Ahm…bueno, Estoico nos ha hablado de las clases de dragones que podrían haber en Dum Broch, pero yo nunca en mi vida he visto a uno por estos lares, en especial un Skrill.-respondió segura con una sonrisa amistosa.-¿De donde oyeron que hay uno en las montañas?

-Es un mito, se dice que hay todo tipo de dragones que se ocultan en las montañas y afirman que sería casi imposible que un Skrill viva ahí.-explicó Patapez.-Pero hay vikingo en Stornoway que aseguran haberlos visto en sus viajes.

-Oh, ¿y crees que tus amigos lo encuentren?

-Son Brutasio y Brutilda, la pregunta es ¿Cree usted que no lo encuentren?-inquirió divertido, a lo que la reina rió un poco.

-Es cierto, Estoico nos ha contado mucho de los amigos de Hiccup. En fin, siempre y cuando no lo molesten o se roben sus huevos no hará daño que exploren un poco.-comentó levantándose y tomando las cartas. Cuando la reina salió del comedor, Patapez empezó a temer por la vida de sus amigos mellizos y de lo bien que hacen su trabajo de irritar no solo alas personas, si no también a los dragones.

Luego de unas horas de un buen descanso de ocho horas bien merecidas luego de la agitación de anoche, Hiccup se despertó con buen humor y una sonrisa en el rostro. Se lavó al cara, se cambió de ropa, teniendo un juego igual a la otra, se ensambló su prótesis y bajó para comer algo y tener energías para ayudar a la tribu a preparar la arena para los juegos. Se topó los sirvientes llevando y trayendo canastas llenas de objetos variados, Hiccup pensó que tal vez era material para la competencia, escuchó un rayo y miro por la ventana las gotas de lluvia golpetear suavemente al ventana.

-El día no amaneció muy bien ¿eh?

Siguió caminando hasta llegar al comedor, no había nadie más que platos llenos de carne y agua fresca en dos jarras, no titubeó y se sirvió solo. Escuchó que la puerta se abrió y al levantar su vista se encontró con la cara angustiada de la reina. De inmediato recordó de lo que hablaron la noche anterior y fue cuando él también se preocupó.

-¿Sucede algo?

-Sí, Dingwal no entrará en al competencia esta vez.-respondió intentando acoplar su respiración.

-¿Por qué no?

-No lo sé, dijo que nos lo diría en cuanto llegara. Esto no puede ser algo bueno.-Hiccup tomó una silla e invitó a su tía a sentarse y relajarse, le pasó un vaso con agua y se sentó junto a ella.

-No es normal verte tan alterada tía, ¿hay algo que quieras compartir?-antes de hablar, Eleonor bebió una vez más del vaso y respiró hondo intentando calmarse los nervios.

-Tus amigos vinieron hace unas horas.-empezó.-Estaban ayudando a tu padre y a Fergus a preparara la competencia, estaban hambrientos y cansados así que se quedaron para recobrar fuerzas.

-Si…

-…Hiccup dime una cosa.-el semblante preocupado de la reina cambió a uno más serio.-Tú no tienes novia, ¿cierto?

-¿Qué? Claro que no. Tuve, pero eso es historia antigua.-respondió sin mostrar señales de que tal vez mentía. Eleonor no sabía qué pensar al respecto.

La puertas fueron abiertas de golpe, se oían las quejas del rey y de su amigo vikingo mientras entraban al comedor, ambos eran cargados por varios miembros de la tribu vikinga, incluido Bocón.

-¡¿Pero qué les pasó?-inquirieron Hiccup y Eleonor a la par, la reina estaba algo espantada pero también molesta, su esposo se quejaba y apenas podía formular palabra. Estoico no dejaba de gruñir de dolor mientras se tapaba el brazo derecho, pero tampoco él podía hablar.

-Un accidente mientras colocábamos al arena.-respondió Bocón caminando hacia los testigos y colocándose junto a la reina.-Las cadenas que jalaban dos Cremallerus se rompieron y dieron contra ellos y un Nadder, éste se asustó y…bueno, digamos tu padre ya sabe lo que sienten los árboles cuando los Nadders lanzan sus púas.-finalizó divertido.

-¿Se pondrán bien?-preguntó seria la reina.

-Sí, no fue nada grave, suerte que las cadenas no se dejaron caer desde tan alto.-respondió mirando como el rey se quejaba de su espalda y de cómo apenas podía levantar sus brazos.-A propósito, Hiccup.-se acercó al muchacho para que lo escuchara.-Tus amigos están vinieron para darnos una mano.

-Lo sé, me lo acaba de decir la reina.-señaló hacia ella, Eleonor ya estaba intentando calmar los gritos y quejas de su esposo para no alterar a alguien más.

-De acuerdo, entonces también debes saber que Astrid te está buscando sabelotodo.

-Sí si si, espera ¿qué?, ¿q-qué hace ella aquí?

-Yo que sé, cuando lo sepas me avisas.-respondió señalando la puerta, Hiccup salió corriendo de inmediato para buscar a Gofferson y saber de sus motivos para estar aquí.

-¡Hiccup, espera!-gritó la reina con desespero.

Astrid paseaba por ahí viendo lo que había en el pueblo, las notó que las ovejas eran más peludas y grandes que las de Berk, y que las vacas también lo eran con todo y sus enormes cuernos, la gente la miraba de reojo, no era común ver a una mujer con hacha en mano y con pequeñas calaveras de quién sabe qué animal en su falda, a Astrid le dio igual y siguió viendo a su alrededor notando que el clima podía sentirse más agradable que el de Berk a pesar de aún estar lloviendo. Suerte que trajo una capa con capucha por si las dudas, sus amigos ya se habían ido para explorar lo que Dum Broch tenía por ofrecer, ella haría igual en cuanto Hiccup se reuniera con ella.

El resto de los muchachos se habían ido cada quién por su lado; Tasio y Tilda iban a explorar las montañas, Patán se quedó con Dientepúa ayudando al resto a terminar con el pedido de Hiccup, y Patapez se había marchado a quién sabe donde, Astrid rogaba que él y Gorgontúa no se estuviesen metiendo en problemas.

-¡Astrid!-la rubia volteó al ser llamada por alguien desconocido. Era una chica, de cabellos pelirrojos alborotados y muy rizados, cubierta por una capa y su capucha usando un vestido aguamarina obscuro, ésta chica le sonrió.-Lo sabía, tu eres Astrid.-dijo.

-…disculpa, ¿te conozco?-fue lo que alcanzó a decir Astrid a la chica pelirroja.

-En realidad no, soy

-¡Mérida!-Hiccup llegó corriendo hacia ellas, las otras dos lo veían extrañadas mientras intentaba recuperar el aliento, por alguna razón empezó a reír nerviosamente.-¿Qué estaban haciendo, eh?-inquirió con una extraña sonrisa que las dos jóvenes consideraron sospechosa.

-Estaba esperando a que llegaras.-respondió Astrid, fue hacia él y le plantó un beso corto en los labios.-Quiero que me lleves a dar un paseo con Chimuelo.-pidió entre risas.

Hiccup calló viendo la expresión perdida de Mérida, la expresión de la pelirroja se enserió y parecía que el mundo dejó de girar por un segundo para ella. Astrid se veía completamente ajena a las reacciones de ambos, tiró un par de veces del brazo de su novio hasta que ambos rompieron contacto visual. Hiccup dudaba de si decir algo o esperar a que Mérida dijese algo, hasta que por fin el vikingo se decidió a hablar.

-Eh, Astrid ¿dónde está Chimuelo?-preguntó algo inseguro de su pregunta, Mérida despertó de su letargo y caminó hacia ellos.

-Está en los riscos esperando a que vayas por él.-respondió la rubia, luego observó a la pelirroja que se colocó junto a ella.-Hiccup, ¿conoces a esta chica?-inquirió tomando el brazo de su novio y pegándose a éste.

-Ella es una amiga, la princesa Mérida de Dum Broch.-respondió intentando alejar a la rubia sin molestarla.

-Oh, y ¿le contaste sobre mí? Digo ¿sobre nosotros?-preguntó sin maldad. Mérida hizo su mejor esfuerzo por no sonar molesta, pero fracasó.

-Algo así, se suponía que iríamos hoy al lago para relajarnos un rato antes de que la locura comenzara.-respondió cruzando los brazos mirando algo molesta a su amigo.

-Pues lástima, él me prometió que me llevaría de paseo en cuanto viniéramos a este lugar.

-Tengo una mejor idea, ¿qué les parece si vamos los tres por Chimuelo y en cuanto lleguemos al lago arreglamos todo este asunto.-comentó el oji verde, Astrid parecía no tener problemas pero Mérida se veía molesta en sobre manera, Astrid casi nunca estaba de buen humor y cuando lo estaba había que aprovecharlo.

-De acuerdo, si a su alteza le parece bien entonces no tengo problemas.-la vikinga sujetó su hacha y empezó a liderar a los otros dos hacia el área de la competencia.

Los otros dos caminaron en silencio, Astrid no se percataba de nada, se encontraba completamente ajena a la situación que acababa de complicar. Por un segundo se volteó a ver a los otros dos de camino al lugar y tuvo un impulso de volver a tomar del brazo a su novio para caminar los dos juntos, no es que quisiera excluir a la pelirroja pero quería pasar tiempo con Hiccup luego de varios días de estar peleados.

Mérida

…creo que no hace falta decir que me encuentro irritada en este momento, qué si digo irritada, estoy tan molesta que apenas y consigo aparentar no estarlo. Chimuelo me dijo que Astrid rompió con Hiccup, me dio a entender que fue algo mutuo o al menos así lo asimilé, al parecer la información que me dio el dragoncito es completamente obsoleta o se perdió de un detalle. Como sea no creo que lo mejor será que Hiccup se explique lo antes posible, si no quiere que le arme una escenita…un momento, ¿y por qué soy yo la única que se mortifica por esto? Hiccup no es mi…novio ni nada por el estilo, entonces ¿por qué me molesto?

Él no es nada mío y yo no soy nada de él. Entonces ¿por qué me siento tan, tan…con ganas de derribar o de romper algo? Digo, sé que él tomará mi mano en caso de que mis padres no decidan o yo no pueda elegir, pero ya arreglaríamos algo para separarnos, ¿creerían que aceptaría casarme así como así? No estoy dispuesta terminar con mi vida pero tampoco quiero que haya una guerra, simplemente buscaremos un punto medio para que pueda seguir siendo yo misma sin que Dum Broch llegué a estallar en guerra y caos.

Al llegar a los riscos puedo ver a algunos vikingos trabajar, cortando madera, jalando cadenas, llevando rocas grandes, algunas mujeres cocían y otras se ayudaban de sus dragones para apilar bloques y tablas. No pasó demasiado para que Chimuelo nos ubicara y se lanzara sobre mi amigo, junto a él llegó otro dragón de color azul con un cuerno en su nariz y ojos amarillos, éste fue acariciado por Astrid. Ambos empezaron a mimar a sus dragones, y para ser honesta, empecé a sentirme fuera de lugar.

-Bueno, ¿nos vamos o qué?-preguntó la muchacha, yo diría que o qué.

-Primero hay que llegar al lago para ver qué podemos hacer los tres.-responde Hiccup subiendo sobre Chimuelo mientras se colocan frente a mí.-Ven, sube.-pide y yo hago caso subiéndome tras él, Astrid igual sube sobre su dragón y finalmente nos vamos volando.

Al volar empiezo a sentir que tal vez íbamos muy rápido, no es que asustara pero me sorprendí al sentir la adrenalina y la emoción acumuladas, creo que esto de volar no es lo mío. Por varios minutos Hiccup se quedó callado, le dijo a Astrid que volaría más adelante para guiarla, segundos después de eso volteo su cabeza.

-¿Estas bien?-pregunta.

-Por su puesto, ¿por qué no habría de estarlo?-respondo frugal, sigo molesta por no estar al tanto de lo que sea que está ocurriendo aquí.

-Creo que sería un buen momento para decir que sabes algo de Astrid, ¿no?-preguntó sin quitar su vista de mí.

-Si…-respondí mirando hacia otro lado.

-…¿te lo dijo Chimuelo la noche que se quedó en tu alcoba?

-Así es.

-…y…¿qué te dijo?-apartó su vista al ver que mi expresión cambió a una que denotaba completa molestia.

-Me dijo que Astrid y tú terminaron porque ella empezó a cansarse de ti.-respondí secamente.

-¿Qué? ¿Eso te dijo Chimuelo?

-Si…¿ por qué? ¿hay algo más que debería saber?-pregunté sugerente ante lo último.

-La verdad es que-

-¿Es ese el río, Hiccup?-preguntó Astrid ya delante de nosotros. Hiccup calló y afirmó que ese era.

-Bajaremos para saber qué haremos, ¿mi padre no mencionó nada de que fuera para ayudar?-preguntó mi amigo.

-No, solo dijo que te prepararas. Pero no sé a qué se refería.-dijo…un momento, ¿cómo que no sabe?

Descendimos a tierra en solo un minuto, Hiccup me ofreció su mano para bajar de Chimuelo pero la rechace bajando por mí misma y cayendo en el proceso, seguía molesta y aún me debe una explicación.

-El lugar no está mal.-dijo la rubia admirando el lago en lo que los dragones sumergían sus cabezas para atrapar los peces.-¿Entonces qué? ¡Siempre sí pasearemos un rato?-preguntó animada la vikinga. Fulminé con la mirada a Hiccup como diciendo: "tenemos que hablar.", pero lo hice de manera disimulada mientras Astrid seguía mirando el río.

-Solo será un paseo, antes del atardecer regresaremos al castillo.-dijo Hiccup, de inmediato Astrid corrió hacia él y lo abrazó. Yo creo que mi expresión de confusión y molestia se dejaron ver, porque Astrid se me quedaba mirando mientras posaba su barbilla en el hombro de Hiccup.

En cuanto cortaron el abrazo Astrid besó a Hiccup de nuevo, pero esta vez el beso fue un poco más largo, la rubia rodeaba el cuello de mi Hiccup y éste le correspondía… esperen ¿qué dije? Como sea, no oculté mi molestia y me encaminé de regreso al castillo. Fue cuando Hiccup cortó el beso.

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-¿Adonde vas?-preguntó el peli café. Mérida más que dispuesta a ignorarlo pero no pudo.

-Voy a darles algo de privacidad. No quiero que se incomoden con mi presencia.-escupió secamente burlándose de su propio tono formal, seguidamente se perdió en el bosque regresando al castillo.

-Bueno…dile a Tormentula que regrese con el resto de los dragones.-pidió el muchacho.

-De acuerdo.-respondió la rubia, habló con su dragón y éste se regresó por le mismo camino que la pelirroja, no sin antes rozar su cabeza con la de Chimuelo, era su forma de despedirse.

Una vez que Mérida regresó ni se dio cuenta de las personas que le estaban hablando, estaba perdida en sus pensamientos, más que nada perdida en sus preguntas mentales y comentarios ofensivos, tanto hacia Hiccup como para la rubia. Luego se detuvo un segundo y se preguntó por qué también estaba molesta con la tal Astrid, seguidamente se apareció al imagen de ellos besándose hace solo unos minutos. No podría describir ese sentimiento, tenía que ver con impotencia, con molestia, desespero, seguido de un arrebato de violencia.

No le dio más importancia al asunto y se recostó en su cama, a pesar de que solo era medio día, tenía ganas de dormir, y bastante, creía que una buena siesta podría quitarle todo el enojo. Pero cambió de idea y tomó su arco y flecha, le daría a algunos objetivos para sacar toda esa impotencia, luego se topó con Estoico y su papá de camino al comedor para ir por una manzana.

-Woow, ¿qué les ocurrió?-preguntó al ver que ambos tenía un brazo vendado, su padre con una muleta siendo sujeta por su brazo derecho y Estoico cubierto de vendas.

-Un pequeño inconveniente, ya se les pasará.-respondió Bocón saliendo de la cocina.-Buenos días princesa, ¿manzana?

-Oh…gracias.-dijo tomando una y mordiéndola.-¿seguros que están bien?

-Estaremos bien, su madre y el señor Bocón se harán cargo de ellos.-dijo Moddie, pasó a servir agua a los líderes, mientras Bocón se les acercaba.

-¿Bocón?-preguntó Mérida.

-A sus servicios, princesa.-dijo dando una reverencia haciendo que su mano de madera golpeara por error la cara de Estoico, sacando un grito de dolor.-Uy, disculpa.

-Bueno, yo mejor ya me voy. Estaré practicando si me buscan.-dijo saliendo de ahí antes de que empezaran a gritar.

A la princesa le sorprendió un poco el sujeto de manos intercambiables, se veía simpático justo como se lo describió Hiccup cuando eran niños, le decía que él fabrica las armas y afila los cuchillos de todos en la aldea. Pensar en la época donde todo era más simple le estropeó su buena puntería, apenas consiguió dar en el centro una vez mientras pensaba en su niñez con el joven vikingo. Luego su madre pasó junto a ella mientras llevaba un par de plantas.

-¿Te sucede algo, Mérida?-preguntó la mujer.

-No.-dijo rápidamente, alistó una flecha y la liberó sin que esta acertara, es más ni le dio a la diana.

-¿Estas segura?-preguntó sugerente al ver la pésima puntería de su hija. Ella soltó el arco y se dejó caer en el pasto dando un gruñido de enojo, su madre solo alzó una ceja.

-No sé que es lo que me sucede últimamente, quiero decir, no sé si me he vuelto loca o el mal tiempo, o-

-Solo dime qué te aflige y ya.-pidió con una sonrisa a medias la reina sobre una de sus rodillas, para quedar a la vista de su hija. Mérida sonrió por un milisegundo y respiró hondo dispuesta a hablar con su madre.

-Bueno, hace poco estuve con Hiccup pero antes de eso me encontré con una chica.-dijo.

-¿Una chica?

-Sí, su nombre es Astrid.-al oír el nombre el semblante de la reina palideció por completo.-Y, aunque Chimuelo me dijo que ella e Hiccup ya no son pareja-

-¿El dragón te lo dijo?-preguntó distrayéndose.

-Me lo dijo cuando era humano, en fin. Él dijo que ya no son nada pero, Astrid se veía muy afectuosa con Hiccup y…los vi besarse…en dos ocasiones.

Al terminar con una mueca de "en espera de un regaño", la reina no mostraba señales emoción alguna más que de reflexión, por lo que le dijo Hiccup parecía estar diciendo al verdad, lo único que no cuadraba en todo esto era lo que el dragón le dijo a su hija.

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Acepto quejas y reclamos. Pero no se preocupen ya habrá más tensión y más emoción…y nuevos personajes que salieron de mi cabeza xD.

Besos y los veré en la próxima entrega.