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Advertencia del capítulo: (Lenguaje obsceno)
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Diclaimer: Naruto y sus personajes NO me pertenecen
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Nota: Esta historia es completa y absolutamente MIA, y no es permitido tomarla sin mi autorización
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Más allá del cielo
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*Capítulo 7*
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"La verdad tras un corazón"
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¿Aún no entiendo cómo una chica como tú puede tener a ese cretino de novio?
Naruto no esperaba una respuesta a su pregunta, porque realmente no quería escucharla. Estaba convencido de que Hinata siendo tan dulce y amable, seguramente solo hablaría maravillas de aquel sujeto y era lo que menos deseaba escuchar en ese momento.
El tipo había actuado como un imbecil, yéndose contra él sin razón alguna. Naruto apenas le conocía, era la primera vez que le había visto de frente y aunque su desagrado hacia Toneri tenía que ver más con la chica que se encontraba a su lado que con otra cosa, nunca había pensado en atacarlo, porque después de todo no tenía ningún derecho. Aún así, no entendía el odio que había visto en los ojos de aquel albino.
Talvez era de esas personas bipolares que buscaban problemas donde no los había.
Miró a Hinata de reojo, notandola pensativa. Era mejor así, se arrepentía de haberle preguntado algo tan personal y sentía que detestaría la respuesta, si en esta embellecía a aquel hombre.
—No es mi novio — dijo ella para su sorpresa.
Instintivamente, Naruto volteó el rostro y la miró recordando las dos ocasiones anteriores en que la había visto con él. En el supermercado, hace algunos meses, cuando el chico la había llamado desde lejos con ese demandante aire de pertenencia tan arraigado, e igualmente la semana anterior, cuando ambos caminaban de la mano por la calle.
Incluso ese día, la familiaridad de él, la evidente molestia que había sentido por el abrazo de Kiba. Todo él gritaba posesividad. Naruto no sabía qué creer.
–¿Cómo dices? — preguntó viéndole el rostro.
Hinata le miró también un poco extrañada. Sus mejillas estaban algo sonrosadas y sus ojos extrañamente luminosos.
—No es mi novio — repitió —. Lo fue hace un par de años, pero… — se encogió de hombros mordiéndose el labio interior.
—¿Es en serio? — ella frunció ligeramente el ceño.
—Claro… No tendría porque mentirte — no parecía molesta pero si firme.
Naruto devolvió la mirada hacia el campo de juego mientras algo extraño sucedía en su pecho. Había calor y una presión agradable.
El silencio les volvió a envolver. Naruto miró de reojo a Hinata. Ella estaba concentrada en el partido, mientras él en cambio no podía pensar en nada más que lo que ella le había contado.
No eran novios.
Hinata no tenía novio.
Naruto no se explicaba porque aquello le causaba tanto alivio. Sabía muy bien que entre ellos no podía haber ningun tipo de relación, independientemente de la atracción que él sentía.
La chica era todo lo que cualquier hombre desearía. Hermosa, dulce, amable, estudiada, con un gran futuro por delante. Sin embargo, Naruto era un desastre. Sin un trabajo realmente estable, con un bebe, viviendo en casa de su abuela, sin una carrera, ni un futuro próspero. Era lo que ningun buen padre desearía para su hija, lo que ninguna mujer preparada querría.
No obstante, no podía quitar aquella molesta sensación de su pecho.
De pronto una duda le atacó. ¿Cuál sería la razón por la que ellos habrían terminado?
No era de su incumbencia. Algunas veces pecaba de curioso, pero sus pensamientos tendían a divagar cuando estaba confundido y Hinata le confundía. Le gustaba mucho y sabía que era peligrosa, pues si bien en el pasado había tenido sus relaciones, jamás su corazón había saltado como en aquella ocasión. Sería mejor de una vez hacerse entender que ella no era para él.
Pero su lengua, que era más rápida y atolondrada, dejó salir sus dudas.
—Dijiste pero… ¿Qué sucedió?
—¿Cómo? — Hinata volteó hacia él sonrojada. Su ceño ligeramente fruncido y su rostro ladeado, parecía aturdida.
—¿Tú y ese chico? — Naruto balbuceo un poco nervioso al enfrentarse a su mirada —. Sobre su relación — trago grueso mientras entrelazaba los dedos —. Pero… es algo personal. Disculpa por sacarlo a relucir — lamentó atropelladamente, arrepintiéndose a último minuto. No quería verse como un entrometido y tampoco deseaba indagar en las relaciones pasadas de ella. Sentía cierto malestar ante tales perspectivas.
—Pues… — ella bajo la mirada mientras sus mejillas adquirían más color.
—No es necesario, ya lo dije… — repitio disgustado —. Fue muy entrometido de mi parte.
—N-no hay problema… Es algo que todos saben — aseguró ella con tranquilidad. Ante aquello, el rubio la observó atento mientras ella perdía su mirada en el paisaje.
—Estuvimos juntos por un poco menos de un año, cuando teníamos diecisiete. Fue… bonito — una sonrisa escapó de sus labios —. Mis papas lo conocían y los chicos también. Pero… cuando salimos del colegio, él tuvo que irse. Sus padres se encuentran en Londres y le pidieron que fuera a estudiar allá. Toneri quería quedarse, estaba bien en casa de sus tíos, le gustaba Konoha y… no quería dejarme, pero no lo considere justo.
Naruto la miró pensativo. Esa era otra historia. Otra relación con dificultades a causa de la distancia.
—Lo quería mucho y tome la decisión por él — suspiró sonoramente —. Se fue y yo me quede.
—Pero volvió — soltó Naruto rápidamente.
—Hace unos meses — ella devolvió la mirada hacia él —. Un poco antes de que tú lo hicieras — los ojos de ella volvieron a brillar.
El rubio pensó largamente lo que había escuchado. Toneri y Hinata tenían historia y se habían dejado porque las circunstancias lo ameritaban. Entre ellos había un pasado.
—Así que lo están intentando — soltó aparentando despreocupación mientras devolvía la mirada a los chicos.
—Las cosas no son como antes.
—El tiempo cambia a las personas — dijo él recordando todos los cambios que había encontrado al volver.
—Pero no los sentimientos — la profundidad de sus palabras, le obligo a devolver la mirada a Hinata. Sentía que había algo más en lo que ella había dicho de lo que parecía.
—Y tu lo amas — la peliazul suspiró.
—Creí que lo hacía...— ella le miró a los ojos. Sus mejillas ardiendo hermosas —. Pero ahora ya no estoy tan segura.
El corazón de Naruto se aceleró. Fijo la mirada en el campo y trató de concentrarse en otra cosa más que en la sensación extraña en su pecho ¿Qué sucedía con él?
—¿Y tu?
—¿Yo que? — preguntó sin dirigirle una mirada. Por suerte, lentamente, su corazón volvía a un ritmo normal.
—Creo que… Todos tenemos curiosidad sobre… La madre de Boruto — Naruto volteó la mirada hacia Hinata notandola nerviosa y muy sonrojada. Parecía definitivamente curiosa y avergonzada por ello. Eso le causó cierta gracia. Era tan dulce cuando se lo proponía que el corazón de Naruto volvió a saltar atolondrado.
—Sobre eso — carraspeo un poco —. Es una historia muy larga — no intentaba cortar la conversación, pero si advertirle que tomaría su tiempo. Por un momento se plantó si era buena idea contarle sobre Yuuki, independiemente de que ella le inspirara la misma confianza que sus mejores amigos.
Sasuke había sido el único que sabía sobre la realidad de su regreso a Konoha. El conocía la verdad sobre Yuuki, sobre sus intenciones y las acciones de Naruto para evitarlas. Sakura por otra parte, aún no sabía la historia completa, pero él estaba seguro que le apoyaría solo por el simple hecho de ser su amiga, por lo que no tenía duda en que en algún momento terminaría contándole la historia.
Contárselo a Hinata sin embargo, no era una opción de momento. Estaba tentado, pero aún así, la verdad era muy delicada.
A pesar de que sus acciones hubieran sido guiadas por lo que sentía por su hijo, sabía que su acto había sido ilegal. Había mucho en juego en el caso de que alguien equivocado supiera sobre ello, le podrían quitar a Boruto, podrían meterle a la carcel acusándole de secuestro.
Naruto había analizado bien todo a pesar del poco tiempo que había tenido para llevar a cabo su plan. Por nada había dedicado tres años de estudio en la facultad de leyes de Toyo University, en Tokio. Había estudiado bien su caso, pero a pesar de todo y aún sabiendo que estaba quebrantando la ley que en algún momento había prometido cumplir, su hijo valía cualquier cosa.
La decisión estuvo tomada al instante. Si Hinata quería saber su historia él se la contaría, no obstante, omitiría ciertas verdades.
—Para empezar… Estudié derecho por tres años antes de volver acá — empezó tratando de dejar en claro un punto donde comenzar a relatar. Hinata no pareció sorprendida, lo cual fue una sorpresa. Naruto había esperado un poco de estupefacción pues durante sus años de escuela no había sido el chico más aplicado del salón precisamente —. La conocí cuando estaba en mi primer año de universidad. Teníamos varias clases juntos.
—¿Cómo es ella? — preguntó la peliazul apoyando la barbilla en su mano. Naruto la miró notando algo extraño en sus ojos. Un sentimiento apagado que no sabía definir y el cual, tras un parpadeo, desapareció.
—Tiene el cabello azul muy largo… Los ojos celestes y es solo un poco más baja que yo — soltó pensativamente.
—Debe ser muy hermosa.
—No tanto como tú — su pensamiento logró sobresaltarlo. Naruto negó ligeramente con la cabeza antes de mirar los bellos ojos grises de Hinata —. Si, lo es.
—¿Boruto tiene algo de ella? — preguntó la chica curiosa.
—No, se parece totalmente a mí — aseguró él rápidamente. No quería que su hijo tuviera nada de aquella mujer, además de la sangre que corría por sus venas.
—Es una pequeña copia tuya — sonrío ella —... Continúa.
—Pues… empezamos a salir. Puedo decir que fue una linda relación en un inicio. Ella era una chica dulce, amable, graciosa… y muy inteligente. Algunas veces me pregunté cómo se había fijado en ti.
—Como no hacerlo — fue el pensamiento de Hinata.
—Pero al final descubrí que en realidad era todo lo contrario a lo que me había mostrado. Poco a poco fue notando facetas que no conocía de ella… Sus padres habían muerto cuando era muy niña, creo que fue una de las razones por las que me sentía identificado con ella. Su tío la había criado toda una vida. Había sido muy mimada y estaba acostumbrada a obtener lo que quería — Naruto suspiró recordando como su relación con Yukie se habia desmoronado lentamente —. Era muy caprichosa cuando deseaba, también era grosera con las personas que consideraba inferiores… No está bien que lo diga — se llevó una mano a los ojos masajeandolos suavemente —. Pero… bueno, simplemente no me agradó lo que fue conociendo de ella. Al final la relación se quebró y no hubo reparación — soltó dejando vagar su mirada.
Hinata le observó fijamente notando su expresión pensativa y su mirada perdida. Había escuchado su historia y fácilmente podía imaginar todo. Sin embargo había una duda vigente.
—¿La querías? — le preguntó tras apenas un titubeo.
Naruto suspiró sonoramente, dejó caer los hombros y después de unos segundos la miró. Hinata supo su respuesta antes de que él la vocalizara.
—Si, la quise mucho — hubo otro suspiro —. Era lo que siempre había imaginado en una mujer e incluso considere en algún momento formalizar legalmente — Hinata lo escuchó atentamente, notando como un nudo bajaba por su garganta hacia su pecho —. Sin embargo… — hubo un largo momento de silencio. Naruto se había vuelto pensativo.
—Si no deseas continuar… — susurro ella intuyendo de cierta manera que aquello era muy difícil.
—Esta bien… Confió en ti — su confesión aceleró el corazón de Hinata —. Yukie se enteró que estaba embarazada un mes después de que habíamos terminado. A pesar de que Boruto no fue planeado, nunca me arrepentire — sus palabras arrancaron una sonrisa de los labios de la peliazul —. Tuve que dejar la universidad, busque otro trabajo, hice doble turno, ahorre mucho… ¡Tenía tantos planes! — musitó con una nostálgica sonrisa —. Incluso intente que nuestra relación funcionará como antes, pero al darme cuenta que no era posible, decidí que por el bien del bebe al menos sería llevadera. Estuve al pendiente de Yukie durante todo el embarazo. La llamaba todos los días, lo intente todo — por un momento su ceño se frunció en una expresión de tristeza —. Cuando llegó el día del parto, estaba trabajando. Recibí la llamada de Yukie y no dude un segundo en correr al hospital. Ya había tenido cuando llegue. El bebe había sido llevado de su lado, fui a conocerlo a sala de cunas y me enamore. Era lo mejor que me había pasado en la vida — miró a Hinata a los ojos, ella pudo observar su sinceridad —. Es lo mejor que me ha pasado en la vida — se corrigió rápidamente.
—Eres un buen padre.
—Gracias — él sonrío abiertamente — Es bueno saberlo… Yukie sin embargo… — Naruto frunció nuevamente el ceño, esta vez con molestia —. Cuando volví ella me soltó tranquilamente que daría a Boruto en adopción. Fue… — apretaba los puños con fuerza y su voz había descendido considerablemente mientras el enojo era notable en sus facciones.
Hinata no pudo evitar sentir cierta tristeza. ¿Cómo era posible que hubiera una mujer capaz de dejar ir a un hijo que había cargado consigo durante nueve meses? ¿Las circunstancias la habrían obligado?
—Lo siento.
—No sabes lo que sentí… Fue tan doloroso — era la primera vez que analizaba realmente sus sentimientos y se dio cuenta que además de rabia y resentimiento, había dolor. Dolor por su hijo, por la madre que le había tocado —. Ella solo pretendía dárselo a una pareja de esposos. Me dijo que era por el bien del niño, por su futuro y por las carencias que pasaría con nosotros… pero no es así. Yo daría cualquier cosa porque Boruto estuviera bien. Nunca nada le faltara mientras yo esté vivo. Por eso decidí pelear por él.
—No dudó que lo darás todo — susurró Hinata.
Naruto la miró rápidamente, sintiendo como su corazón se aceleraba. Era sorprendentemente lo que ocasionaban sus palabras dentro de su pecho.
—Gracias por escucharme — le sonrío amablemente.
—Gracias por confiar en mí — dijo ella a su vez.
Se miraron largamente a los ojos, olvidándose de los demás, de su alrededor, del mundo entero.
—¡Naruto! — el grito de Sakura sin embargo, les saco de su ensoñacion.
Naruto desvió el rostro observando a su amiga.
—Creo que te necesitan — dijo Hinata al ver como su pelirrosa amiga movía la mano en un claro indicio de llamado.
—Vamos — la instó Naruto mientras se ponía de pie.
Volteó hacia ella y la miró, Hinata asintió tímidamente mientras se levantaba. Las mejillas nuevamente le ardian en un intenso sonrojó.
Juntos recorrieron el camino hacia la otra mesa, alejada un par de metros.
—Dime — dijo Naruto en cuanto estuvo cerca de la Haruno.
—Boruto tiene hambre — pronunció Sakura mientras cargaba al pequeño rubio entre sus brazos. Su mirada fija en los orbes azules del bebe.
Naruto observó la delicadeza y ternura con la que sostenía a su hijo. Sin duda Sakura sería una buena madre.
—Ahora preparo el biberón — susurró mirando la hora. Según el horario de alimentación de Boruto, estaba a cinco minutos del sexto biberón del día.
Naruto se acercó a la mesa y tomó el biberón ya usado, que había dejado a las chicas en cuanto llegó con Boruto, lo guardo en la pañalera y saco todo lo necesario para preparar uno nuevo.
Hinata se sentó en la mesa, frente a él. Naruto podía sentir la mirada de ella en su persona. Su corazón se había acelerado bajo su escrutinio y vergonzosamente debía que admitir que las manos le sudaban. Hacía tiempo no sentía aquellas sensaciones aunque no recordaba jamás haberse sentido tan afectado por una mujer como en ese momento.
Tragó saliva mientras recogía la tapa de la lata de leche en polvo, que se le había caído en el suelo. Cuando estaba nervioso tendía a volverse torpe. Oyó como Hinata río por lo bajo y espero que no se mofara de él, aunque se negó a levantar la mirada para comprobarlo.
Vertió un poco del agua del termo en el biberón, le echo la cantidad exacta de leche en polvo y tras ponerle la tapa empezó a batirlo. Comprobó la temperatura, pues con el verano, el sol estaba muy fuerte y había mantenido muy caliente el agua que había llevado. Luego se acercó a Sakura.
Su amiga hacia cariños a Boruto. Estaba muy bonita con un vestido rosa pálido, zapatillas blancas y un sombrero grande de verano. Llevaba el cabello suelto, que le caía en el cuello y la espalda, contrastando delicadamente con su piel de porcelana. Al observar sus cuidados por Boruto, no tuvo corazón para quitárselo de los brazos.
—¿Quieres darle el biberón? — le dijo mientras extendía el mismo hacia ella. Sakura asintió rápidamente casi arrebatándoselo de la mano.
—Yo se lo doy, no te preocupes — susurró haciendo un movimiento de cabeza para que siguiera con lo suyo. Naruto sonrío divertido y tomó asiento a un lado de Ino, frente a Hinata.
Lanzó una mirada hacia la peliazul notando que ella también le observaba, hasta que sus ojos se encontraron y tras un sonrojo, la chica devolvió su atención hacia el juego. Naruto sonrío mientras también observaba el partido, pensando en el placer perverso que sentía al colocar a Hinata nerviosa.
[…]
El partido terminó diez minutos después. Los jugadores, sudados, agotados y satisfechos, se acercaron a la mesa en busca de algo de agua o una bebida bien helada. Sasuke se había quitado la camisa sport, quedando vestido con una de centro, blanca y sin mangas. Por suerte había traído una de repuesto, por lo que en cuanto se le secara el sudor, pensaba ponérsela.
Al final el juego había quedado con una victoria de su equipo, en un 2 – 1. Hacía mucho que no había jugado por lo que tenía que admitir que se encontraba agotado, pero se había divertido y había pasado un buen momento con sus amigos.
Mientras volvía con los demás pudo notar que todo el grupo de chicas y Naruto, estaban en una sola mesa.
Naruto conversaba con Ino y Tenten, las demás chicas se entretenían a sí mismas en una plática calurosa y Sakura era la única que estaba un poco apartada, dándole el biberón a Boruto. Estaba hermosa con su vestido de maternidad y aquel pequeño entre sus brazos.
Por un momento Sasuke la pudo imaginar con su hija y el corazón se le aceleró.
—Si que estas idiota — dijo Itachi al pararse a su lado, Sasuke ni siquiera había notado que se había detenido.
—¿De que hablas? — le preguntó frunciendo el ceño. El mayor río entre dientes.
—De ti… todo un idiota enamorado — susurró el pelilargo señalando a la Haruno con la barbilla.
—Metete en tus asuntos — gruñó Sasuke entre dientes.
—Con esos humores quien te aguanta — se burló Itachi —. Tolerancia hermano… esa es la clave — sonrío mientras retomaba camino, unos pasos después volteó y siguió andando esta vez de retroceso —. Y apúrate ehh, que quiero recuperar a mi cuñadita.
—Imbecil — masculló antes de seguir su camino.
En cuanto se hubo acercado, Naruto le pasó una botella de agua, Sasuke la engulló rápidamente mientras se limpiaba el cuello con la camisa que se había quitado. La frescura del agua logró disminuir el sofoco.
Mientras tiraba la botella de agua ya vacía a un basurero, no pudo evitar mirar a Sakura. Ella tenía a Boruto contra su pecho y le golpeaba suavemente la espalda. Para sacarle los gases, asumió, segun la información que había obtenido sobre los cuidados al bebe.
La pelirrosa de alguna manera, pareció sentir la intensidad de su mirada, pues volteó hacia él y le observó por unos segundos. Sus mejillas tomaron esa tonalidad sonrosada que a Sasuke le causaba tanto placer, antes de que ella desviase el rostro y volviera a lo suyo.
Luego de la intensa noche anterior, Sasuke sentía que algo en su relación había cambiado para bien. Hacer el amor con Sakura había sido glorioso, pero la conexión que habían logrado luego de todas las palabras hirientes que se habían dicho, había sido aún mejor. Sasuke no esperaba que ella le perdonara de una vez, sus faltas habían sido demasiadas y también dolorosas. El corazón de Sakura estaba dañado, pero él estaba dispuesto a recuperarla.
Tenía la certeza de que la amaba y ahora más que nunca sabía que ella también lo amaba. Era todo lo que necesitaba por el momento.
Se acercó a la mesa de los chicos y tomó asiento en la que estaba a su lado, ya que la otra estaba totalmente ocupada. Todos hablan del partido, aún excitados. Sasuke solo se permitió escucharles, mientras desviaba la mirada hacia Sakura de vez en cuanto.
Luego de media hora de descanso la primera pareja partió, siendo Chouji y Karui. El sol disminuyó su intensidad y con ello el calor. El viento mecía las ramas de los árboles brindando una fresca brisa.
Sasuke observó a Naruto, que se sentaba a su lado en ese momento. Tenía la camisa naranja algo sucia y pudo notar la mueca apenas perceptible de su boca cuando se inclinó para acomodarse.
—¿Como vas? — le preguntó él tan entusiasta como siempre. Sasuke rodó los ojos.
—Mejor que tú definitivamente.
—¿De que hablas?... Yo me siento perfecto — dijo y para demostrarlo, levantó los brazos e hizo una pose de físicoculturista que a Sasuke le pareció ridícula. Una sonrisa escapó de sus labios.
—No seas idiota. ¿Cómo sigues del costado? — le preguntó mientras veía hacia la cancha, donde un grupo de adolescentes jugaba.
—No fue nada.
—Pues no es lo que parece — le reto mirándole finalmente.
—¡Que lindo! Estas preocupado por mi — a Naruto le brillaron los ojos de malicia.
—Jodete.
—Esto de la partenidad te ha vuelto una persona sensible — se burlo.
—Y a ti te volvió más idiota — Sasuke le mostró el dedo medio en todo su esplendor y Naruto se echo a reír a carcajadas hasta que después el silencio volvió. Ambos observaron a la nada pensativos.
—Escoce un poco — admitió Naruto luego de un momento. Sasuke alzó una arrogante ceja.
—Toneri siempre ha sido un idiota — soltó con desagrado, volteando nuevamente hacia el juego.
—No te llevas nada bien con él.
—¿Se nota? — dijo con sarcasmo.
—Puedo preguntar porque — soltó aunque no era una pregunta.
Sasuke lo pensó unos segundos. Estaban solos en aquella mesa y los demás aún conversaban sobre el partido, por lo que no les prestarían atención.
—Pues… es un año mayor que nosotros — empezó mirando el campo. Naruto le miró dudativo.
—Ajá…
—Y era el mejor amigo de Sasori — gruñó arrugando el ceño también.
—Ohh ya — susurró Naruto
—Y pues… puedes imaginarlo. Era un completo idiota durante el colegio. Andaba de un lado a otro con Akasuna. No es que me importe, pero hubo una ocasión... — Sasuke carraspeo mientras se acomodaba en su silla —. Sakura y Sasori ya habían terminado en ese entonces y ella estaba conmigo. El idiota no había aceptado aquello aún, andaba tras Sakura siempre y ella era… tan molesta algunas veces, porque no se daba cuenta de lo que él quería — Sasuke recordó la frustración que había sentido en aquel entonces —. Odiaba encontrarlos tan amigables en los pasillos. Se que ella no me traicionaba, nunca dude eso, pero ese tipejo parecía pegársele como una lapa y no me agradaba. Nunca se lo dije a ella, porque sabía que nos causaría problemas, asi que decidí tratarlo directamente con Sasori.
—¡Me lo imagino! — masculló Naruto realmente sumido en la historia.
—Fue luego de clases, en las afueras del colegio. No fue una conversación amable, incluso hubo puñetazo. Sasori dijo que me quitaría a Sakura y yo… enfurecí. Empezamos a pelear, recuerdo que llevaba la ventaja hasta que el idiota de Otsutsuki apareció.
—¿Otsutsuki?
—Toneri… Ese es su apellido — Naruto asintió.
—No me digas que…
—¿Se entrometió en la pelea?... Si lo hizo — Sasuke sonrío de lado con cinismo —. Sería muy bueno contarte que pude con los dos y les di una paliza, pero no fue así. Decidieron que me golpearían donde no se notara al día siguiente ya que no querían tener problemas. Por suerte, nadie en mi casa se dio cuenta y Sakura tampoco, pero los moretones en el abdomen y la espalda duraron más de dos semanas.
—¡Hijos de puta!
—Pero me vengue — una sonrisa perversa surco sus labios, Naruto sintió un escalofrío —. En cuanto me repuse, acorrale a Sasori en las canchas y le di una paliza... y ese mismo día, Toneri corrió la misma suerte que su amigo a unas cuadras del colegio.
—Siempre has sido vengativo.
—Algo así — admitió arrogantemente, luego frunció el ceño —. Es un imbecil, la pelea era entre Sasori y yo, no tenía porque meterse.
—Pues es un maldito buen amigo… Si hubiera estado allí, talvez también me habría entrometido.
—Siempre has sido un busca pleitos — se mofó Sasuke.
—Puede ser — Naruto frunció los labios — … Aunque creo que solo lo hubiera hecho si tú hubieras estado gravemente herido, de otra manera era tu pelea y por lo tanto eras tú quien tenía que enfrentarla.
—Es por eso que le detesto. Es un hijo de puta.
—Peor aun cuando entre ambos decidieron golpearte, son unos cobardes.
—Hmp.
—¿Qué pasó con Akasuna luego de eso?
—Siguió detrás de Sakura para variar, creo que lo hacía porque sabía que me molestaba.
—Siempre has sido una persona celosa.
—¡No es así!
—Si lo es… Eres muy egoísta con lo que consideras tuyo — aseguró Naruto tranquilamente. Sasuke le dio una mala mirada.
—¿Tiene algo de malo que no quisiera que mi chica estuviera cerca de su ex?
—No lo tiene.
—Al final, fue Sakura quien se alejó de él, de la noche a la mañana — tenso los labios en una línea recta —. Nunca supe que sucedió, ella nunca me lo dijo.
—Talvez se dio cuenta que Sasori aún la pretendía.
—No lo creo tan imbecil.
—Es Akasuna.
—Aún así, sabía que me iría contra él si volvía a intentar algo con ella.
—Si después de la paliza que le distes aún siguió su amistad con Sakura, no creo que te tuviera mucho miedo.
—Tenía más agallas que cerebro.
—Siempre lo supimos — se burló Naruto con una sonrisa.
—Luego de salir del colegio, él y Otsutsuki se fueron de la ciudad.
—Y tú también — le señaló con obviedad.
—Si pues… yo también.
—Fuiste un idiota.
—Hmp — Sasuke cerró los ojos brevemente, mientras Naruto sonreía divertido porque no lo hubiera negado.
—Me alegra que lo aceptes.
—Cállate dobe — gruñó con una mueca de fastidio.
—Tan amable como siempre… ¿Hace cuanto volvió Otsutsuki?
—Pues… Un mes luego de que yo volviera. Creo que en octubre… Fue un poco antes de cuando volviste — alzó una ceja sutilmente —… ¿Porque?
—Me enteré que fue novio de Hinata.
—En último año creo… Fue una sorpresa desagradable. Realmente no me lo espere de la Hyuuga.
—¿Porque? — Sasuke le miró como si fuera un idiota.
—En serio eres más estupido de lo que creí — masculló rodando los ojos.
—¿De que demonios hablas teme?
—Creo que es obvio, ella estuvo muy enamorada de ti, lo cual me hizo asumir que sus gustos eran diferentes.
—¡¿Que Hinata qué?! — Sasuke lo observó unos segundos, antes de negar con la cabeza.
—Idiota.
—¡Sasuke! — nunca le llamaba así, a menos de que fuera un asunto serio y el Uchiha tomó nota de ello — ¿Hinata estuvo enamorada de mi? — preguntó rápidamente. El corazón le latía atolondrado e incrédulo por aquella confesión — ¿Como lo sabes?
—La pregunta es… ¿Como tú no te diste cuenta? — sonrío divertido — Era obvio para todos Naruto. Ella estuvo enamorada de ti toda una vida. Incluso cuando te fuiste, me preguntaba por ti todas las semanas, era ciertamente patet… — carraspeo —… Ella me preguntó por ti hasta que deje de darle una respuesta al perder contacto contigo.
Naruto escucho aquello en silencio, francamente sorprendido. Había conocido a Hinata en el jardín de infantes, al igual que al resto de su grupo.
De niña había sido toda dulzura e inocencia. Inteligente, tímida, retraída. Naruto había convivido con ella pocas veces, pues siempre Hinata tendía a ponerse muy nerviosa y colapsar en su presencia. Había creido que se debía a algun tipo de enfermedad, era tan delicada que siempre le pareció alguien frágil. Nunca había destacado mucho y si Naruto la había tomado en cuenta alguna vez había sido porque tenían muchos amigos en común ¡Que estupido había sido!
—Es difícil de creer.
—Lo sé… Es evidente que siempre ha tenido muy malos gustos.
—¡Teme!
—Es verdad.
—Parece ser que lo está intentando con Otsutsuki — susurró Naruto pensativamente.
—Si, no entiendo porque. Él aún sigue siendo un idiota.
—Lo note de primera mano… No sé cómo una chica como ella puede salir con ese tipo — soltó despectivamente.
Tras la historia de Sasuke además del enfrentamiento que había tenido con Toneri, sabía qué clase de imbecil era ¿Cómo Hinata había podido siquiera fijarse en él?
El Uchiha miró a Naruto notando los cambios en su expresión. Su ceño fruncido, sus labios apretados y los puños ligeramente presionados. Era evidente que estaba molesto.
—Te gusta Hinata — era una afirmación.
—¿Que dices?
—Que te gusta Hinata. Es ridículamente obvio — Naruto le miró y río con nerviosismo descartando cualquier duda que Sasuke pudiera haber tenido.
—No seas un teme… Es una chica agradable y…
—Te conozco — le interrumpió Sasuke antes de que se atreviera a mentir descaradamente —. Eres un idiota, un verdadero idiota… ¿Porque te tiene que gustar justo ahora? — preguntó con obviedad.
—Y yo que se… Desde el momento en que la vi algo en ella me llamó la atención — solto a borbotones —. Cuando era niña apenas la determinaba y en ese entonces estaba un poco obsesionado con Sakura, pero ahora… — negó con la cabeza —. De cualquier manera, no es como si algo fuera a suceder. Ella está con Otsutsuki.
—No son novios.
—Pero lo están intentando.
—Eso no quiere decir que vaya a funcionar.
—Aún así, no tengo tiempo para esto — suspiró sonoramente — Es una chica muy hermosa y realmente me gusta, pero… Ahora estoy en un momento de mi vida en el que… Es difícil — sonrío sin humor —. Además, es una chica estupenda y merece lo mejor.
Sasuke le miró fijamente antes de devolver la mirada a la cancha.
—Podrías ser peor.
—Me halagas — dijo Naruto sarcásticamente —. De cualquier manera, no es posible.
El Uzumaki era un testurado cabezotas, Sasuke lo sabía por lo que no insistió con el tema.
En cambio devolvió la mirada al grupo a su lado y luego a Sakura. Sus ojos parecían desviarse automáticamente, buscándola por instinto. Ella arrullaba a Boruto, quien por su quietud parecía estar durmiendo.
Esa mañana tenía que admitir que se había levantado con muy buen humor, había podido dormir sin problemas y había despertado con la esperanza de un nuevo día. Luego del desayuno y avisarle a su familia que no estaría para el almuerzo, incluyendo a Itachi quien se había auto invitado con Izumi, Sasuke subió a su habitación y se dio un baño relajante.
Mientras se vestía y pensaba en llamar a Sakura, había recibido un corto pero significativo mensaje de ella. El corazón se le había acelerado. Era sorprendente lo que ella podía causar dentro suyo.
Un saludo y el aviso de que llegaría tarde por qué Hizashi está ocupado, había sido todo lo que había escrito. Para Sasuke había sido más que suficiente. No dudó un segundo en ofrecerse a ir por ella. Su respuesta tardó casi media hora, lo suficiente para que tuviera que luchar con su ansiedad e impaciencia, pero cuando contestó, Sakura se excusó por no haberle podido responder antes e inmediatamente después le pidió que fuera por ella si no era molestia.
Sasuke había estado rumbo a casa de ella en menos de cinco minutos. El camino se le hizo eterno y cuando llegó se debatió entre ir por ella o mandarle un mensaje, al final se decidió por bajar del auto y tocar el timbre.
Sakumi Haruno le atendió con una sonrisa y le ofreció pasar mientras Sakura bajaba.
Conocía la casa como la suya propia por lo que se dirigió a la sala de estar. La madre de Sakura le ofreció una limonada, la cual no dudó en aceptar, dándose cuenta que de pronto tenía la garganta seca.
—¿Y como has estado? — le preguntó ella en cuanto había vuelto y le había pasado el vaso. Sasuke tragó largamente y carraspeo antes de contestar.
—Muy bien
—Me alegro — ella le dedicó una cálida sonrisa. Sasuke realmente apreciaba a esa mujer, quien con todas las razones de mundo, jamás le había juzgado —. Me dijeron que estabas trabajando en la oficina de correos.
—Si, tome el control de la oficina y ahora soy yo quien la maneja. Planeo establecerme acá.
—Me hace feliz escuchar eso hijo. Es un alivio saber que las cosas te estan yendo bien.
—Muchas gracias Sakumi — susurro dándole una ligera sonrisa antes de echar una mirada a las escaleras.
—Creo que va a tardar un poco.
—Así es ella — concordó rememorando momentos del pasado.
—La conoces bien.
—Si…
Hubo un momento de silencio, Sasuke miró disimuladamente su reloj de mano, había hablado con Sakura unos veinte minutos antes y ella le había dicho que estaba lista, por lo que era extraño que tardará en bajar, solo esperaba que todo estuviera bien.
—Sabes Sasuke… — el moreno levantó la mirada hacia Sakumi, quien se miraba un poco pensativa —. Sakura puede ser muy terca a veces. Es muy orgullosa cuando quiere — comentó con una sonrisa, Sasuke asintió — … No se muy bien lo qué pasó entre ustedes y no quiero saberlo, pero sé que se quieren y dado que la bebe será algo que les unirá para siempre, espero que realmente puedan superar sus problemas.
—Eso es lo que más deseo — le dijo agradeciendo su apoyo.
—Solo ten paciencia. Sakura está pasando por una etapa complicada para cualquier mujer. Sus hormonas tienden a volverla voluble y… difícil. Pero sé que te ama. No te des por vencido — le alentó ella con optimismo. Sasuke sonrío.
—No pensaba hacerlo.
—Ya estoy aquí — la voz de Sakura llegó desde las escaleras. Sasuke se levantó rápidamente y la observó encontrándola muy bonita. Siempre había sido una mujer hermosa, pero el embarazo la hacia resplandecer.
—Estamos aquí cariño — dijo Sakumi mientras se acercaba a Sasuke y le pedía el vaso. El se lo pasó rápidamente con un agradecimiento.
—Muy bien — dijo Sakura en cuanto se paró en el marco de la sala —. Estoy lista — susurró mientras acariciaba nerviosamente el borde de su sombrero.
—Vamos — Sasuke se apresuró a acercarse a ella. La chica le miró, sus ojos brillantes, sus mejillas sonrojadas. Fue un deleite para la vista, Sasuke tuvo el impulso de darle un beso en los labios, pero se limito a hacerle un gesto con la cabeza y dedicarle una ligera sonrisa.
–Vuelvo en la tarde mamá — dijo la pelirrosa encaminándose a la puerta, Sasuke la siguió. Abrió primero y la dejo salir, luego dirigió una mirada a Sakumi.
—Gracias por todo — musitó significativamente antes de partir.
El camino en el auto fue silencioso. Sasuke quería decir mucho, quería preguntarle cómo se sentía, como se encontraba la bebe, si deseaba algo, si se le antojaba cualquier cosa. Quería tomar su mano, acariciarla, darle un beso en las mejillas y en los dulces labios. Sus sentimientos estaban más encendidos que nunca, pero no debía. Se había prometido tener paciencia.
Volviendo al presente, observó a los hombres a su lado, que hablan sobre el grandioso día que habían tenido.
Pasaban de las tres de la tarde, el sol había remitido totalmente, dejando el cielo despejado.
Era hora de partir y todos se dieron cuenta.
Los chicos se acercaron a la otra mesa donde las mujeres aún parecían muy entretenidas en su conversación.
—Creo que ha sido todo por hoy — dijo Kiba acercándose a su novia.
—Fue un buen día — aportó Naruto entusiasmado. Sasuke lo miró a su lado y rodó los ojos.
Ino y Sai se despidieron mientras la rubia hablaba sobre otra reunión el siguiente fin de semana. Shikamaru y Temari también partieron llevándose consigo a Matsuri, Rock Lee y Shino.
—Creo que es hora — dijo Neji tomando el cargador de su bebé.
—¿Podrías darnos un aventon? — preguntó Kiba, entre Hana y Natsuki. El Hyuuga observó a su amigo y luego a sus primas.
—No te preocupes por nosotras… Tú casa queda más cerca de la de Kiba — dijo Hinata rápidamente, notando la intención de su primo. Al parecer después de todo, tendría que llamar a Toneri.
—Pero…
—Mm… — Naruto dio un paso adelante, al ver el inconveniente —. Si quieren… Yo puedo llevarlas a ellas — dijo mirando fijamente a Hinata. La pelinegra se sonrojó y no dudó en darle un tímido asentimiento.
—Claro — Shion habló por primera vez, acercándose al rubio y colgándose de su brazo con confianza —. No te preocupes Neji, podemos irnos con Naruto. A si no te desvías — le dijo con una sonrisa.
Neji asintió y les pidió a los Inuzuka que le siguieran. Tenten se despidió del resto antes de seguir a su esposo, llevando a la pequeña Harumi en brazos.
—También es momento de irnos — avisó Itachi. Naruto volteó hacia él y le vió tomar de la cintura a la mujer que aún desconocía.
—Claro… Fue bueno tenerte aquí.
—Y eso que Sasuke no me quería traer. ¿No es cierto hermanito? — volteó hacia el Uchiha menor que simplemente resopló.
—Siempre ha sido un amargado — Naruto le restó importancia con un movimiento de manos.
—Dobe — gruño Sasuke.
—Por cierto… — Itachi llamó su atención —. Creo que no tuve el placer de presentarte a mi prometida — dijo afianzando el brazo con el que envolvía la cintura de la pelicafe —. Ella es Izumi.
Naruto observó a la bella mujer, sonriendo mientras le extendía una mano. Ella no dudó en responder el gesto con tranquilidad, devolviéndose la sonrisa.
—Mucho gusto -ttebayo. Soy Naruto — se presentó encantadoramente.
—Mucho gusto — dijo ella antes de mirar hacia Itachi y reír traviesamente —. He escuchado muchas cosas sobre ti.
—¿A si? — Naruto se mostró curioso mientras miraba del Uchiha mayor al menor.
—El mejor amigo de Sasuke ¿no?
—Si, ese soy yo.
—¿Quien lo dice? — resopló el moreno por lo bajo.
—¡Oye teme! ¡Si te escuche! — gritó Naruto. Todos rieron.
—Adios entonces — se despidió Itachi llevándose a su novia. Sasuke se acercó a Sakura y tras intercambiar unas pocas palabras volvió con ella caminando a su lado.
—Ya nos vamos — dijo la pelirrosa con las mejillas sonrosadas.
—Ohh claro — Naruto hizo un además de acercarse a ella para tomar al bebe, pero había olvidado que Shion aún le tenía del brazo.
—Ve — le dijo la rubia soltándole.
—Toma las cosas de Boruto. Yo lo llevaré hacia el auto —Sakura intervino con una sonrisa, antes de encaminarse al estacionamiento, con Sasuke a su lado.
—Esta bien — Naruto se acercó a la mesa y tomó la pañalera, empezando a guardar en ella todo lo que había sacado antes, luego la colgó en su hombro.
—Yo te ayudo — la dulce voz de Hinata le hizo girar. Naruto sonrío en su dirección.
—No te preocupes Hinata — Shion se había adelantado tomando el cochecito de Boruto. Naruto la miró un segundo, devolvió la mirada a Hinata y de nuevo a Shion. Finalmente se acercó a la rubia quien después de todo le había ofrecido su ayuda sin pedírselo.
Hinata y Hanabi se adelantaron, y Naruto camino a un lado de Shion hasta el parqueo.
—¿Te lastimaste mucho? — preguntó la chica mientras el Uzumaki observaba distraídamente la larga coleta brillante de Hinata.
—¿Como dices? — dijo avergonzado por haberse distraído. Shion alzó suavemente una ceja y Naruto se preguntó si volvería a ponerse extraña. Sin embargo, la chica solo sonrío.
—¿Si te lastimaste mucho? — repitió antes de mirar al frente —. Toneri puede ser un bruto cuando quiere — frunció ligeramente el ceño y su mirada por un momento reflejo preocupación. El primer instinto en Naruto fue restarle importancia.
—No, no fue nada — se acaricio el costado para dar veracidad a sus palabras, aunque el área estaba magullada —. No tiene tanta fuerza — se jactó con una sonrisa, que Shion no dudó en devolver.
—Nunca fue bueno en los deportes — susurró la chica aparentemente distraída —. Tú en cambio, eres muy buen jugador… y eres más fuerte en comparación a él — Naruto sintió satisfacción al escuchar las palabras de Shion y no pudo hacer más que dedicarle otra sonrisa.
En el estacionamiento, se encontraban ya los demás. Sakura se despidió de todos antes de entregarle el pequeño a Naruto, mientras Sasuke solo hizo un ademán con la cabeza.
El Uzumaki por su parte se encargó de acomodar a su hijo en el asiento para bebe, luego llevo toda carga al maletero.
—Bueno… Dos pueden ir atrás y una adelante — señaló cerrando el baul.
Hanabi fue la primera en ingresar al asiento trasero alegando que quería estar en medio para tener cerca al pequeño Boruto.
Naruto esperaba que Hinata fuera a su lado, por lo que cuando la chica le observó no pudo evitar sonreírle, haciendo que inevitablemente se sonrojara. Sin embargo, cuando la peliazul hizo un ademán para rodear el auto, Shion volvió a adelantarse, entrando ella al asiento de copiloto.
Naruto parpadeo un par de veces antes de mirar hacia Hinata.
La peliazul tenía la mirada un poco gacha, al parecer no le había gustado que Shion se le adelantara y Naruto se sintió satisfecho por ello. Se acercó a la puerta que Hanabi había dejado abierta y la instó a ingresar. Hinata volvió a sonrojarse y tímidamente se acercó
—Será la próxima vez — logró susurrar Naruto mientras ella hacia un ademán de entrar. Observó como se tensaba un poco y como sus mejillas tomaban más color. El rubio esperó a que ella se sentará antes de cerrar e ingresar él mismo.
Naruto maniobró el auto rápidamente saliendo el estacionamiento. El camino de regreso al pueblo era relativamente corto, de no más de quince minutos. El rubio puso una estación de radio de música suave mientras manejaba con cuidado.
Escucho como Hanabi jugaba con Boruto diciéndole palabras de cariño y observó por el retrovisor a Hinata, quien para su sorpresa le miraba.
Naruto devolvió la mirada al frente esta vez con una sonrisa discreta en el rostro, recordando su tierna vergüenza.
—Me contaron que trabajas con los Uchiha ¿cierto? — la voz de Shion le distrajo.
Naruto la observó de reojo antes de asentir.
—¿Quien te lo dijo?— preguntó instintivamente.
Hasta el momento nadie más que, obviamente Sasuke y Sakura, lo sabían.
—En este pueblo todo se sabe — le escuchó decir sonriente.
—Tienes razón.
—¿Y como te está yendo? ¿Qué se siente trabajar con tu mejor amigo? — Naruto nunca lo había visto de ese modo, por lo que tardó en responder.
—Pues, Sasuke es muy exigente.
—Se le nota — río suavemente.
—Si verdad… El teme siempre has sido así — aportó Naruto
—Lo conoces hace mucho ¿cierto?
—Casi toda una vida — dijo Naruto nostálgico. Hubo un silencio reflexivo.
—¿Por cuánto tiempo te fuiste?
—Ocho años.
—Fue bastante tiempo — dijo la chica pensativamente. Naruto asintió.
—Si lo fue, pero ahora siento que era necesario.
—¿Porque lo dices? — ella se escuchaba curiosa.
Naruto la miró de reojo y la observó muy atenta a sus palabras.
—Porque me hizo madurar como persona.
—Eso es bueno.
—Lo es — estuvo de acuerdo, luego de eso se hizo un pequeño silencio.
Pronto llegaron al pueblo, Naruto miró por el retrovisor a Hinata. En esa ocasión, ella miraba por la ventana, parecía distraída y hasta podía asegurar decaída, lo cual le parecía extraño. ¿Estaría pensando en su exnovio?
—¿Por donde viven? —preguntó casualmente. Shion fue quien respondió.
—Cerca de la guardería — dijo ella con una sonrisa.
Mientras avanzaban por las calles correctas, Shion le fue guiando y dando ambiente al silencio que antes les rodeaba.
Era una chica que tenía facilidad de palabras, tan contrarío a lo que Naruto había conocido de ella hasta el momento. Era divertida y alegre, y el rubio se vio más de una vez sonriendo. Hanabi aún jugaba con Boruto y se escuchaba cada pocas veces, sus pequeñas carcajadas o los gorgoteos del bebe. La única que parecía distante al buen ambiente era Hinata, que parecía hundirse en el sillón con la continuidad de los segundos. Naruto quería preguntarle qué le sucedía, que había hecho que su semblante cambiara, pero no quería tener la intervención de sus familiares, por lo que prefirió guardar silencio.
No tardaron en llegar a la casa Hyuuga. Tal como Naruto lo había pensado, no había nada de carencias en esa familia y pudo comprobarlo al detener su auto frente a una gran estructura japonesa. Al parecer los Hyuuga eran muy tradicionales.
—Gracias por traernos — dijo Shion quitándose el cinturón de seguridad.
—No se preocupen… fue un placer — dijo con una sonrisa mientras bajaba rápidamente del auto. Abrió la puerta trasera y le ofreció la mano a Hinata. Ella la tomó tras apenas un titubeo. Se había vuelto a sonrojar y sus ojos brillaban nuevamente, lo cual era un auténtico encanto. Naruto sonrío, la dejo ir y ayudó a Hanabi.
Mientras cerraba la puerta, las mujeres avanzaron hacia la casa. Las dos mayores se dieron la vuelta y lo despidieron con la mano. Satisfecho, Naruto devolvió el gesto antes de entrar al auto y arrancar.
Había sido un día agotador y lo único que le apetecía era descansar.
.
—Te gusta Naruto ¿cierto? — Hanabi siempre había sido una persona muy perceptiva, además de directa.
Shion la miró por sobre el hombro, al saber que se dirigía a ella. Una sonrisa se extendió en sus labios rosados y su mirada no pudo evitar reparar en Hinata, que observaba hacia otro lado.
—Pues… Es un hombre muy atractivo — dijo encogiéndose de hombros, coqueta.
—Pero tiene un hijo — hizo ver la menor cruzándose de brazos.
—¿Y eso que? — Shion desvió la mirada al camino por el que Naruto había partido.
—Creo recordar que habías dicho que en cuanto pudieras, te irías de este pueblo.
—Los planes pueden cambiar — soltó la rubia con seguridad.
No mucho después escucho como la puerta principal se cerraba de un golpe, no necesito mirar a su espalda para saber que Hinata había desaparecido en el interior de la casa.
—Eso no fue nada agradable — Hanabi la miraba con el ceño fruncido. Shion volteó el cuerpo hacia ella enfrentándola con prepotencia.
—Creí que ya lo había superado — dijo como si nada, avanzando hacia la casa.
—Sabes cómo son las cosas.
—No me importa — sonrío con arrogancia.
Hanabi la observó ingresar a la casa tranquilamente. Sabía hacia dónde se dirigían las intenciones de su prima y no le agradaban, pero no podía entrometerse en un asunto que no le incumbía, por mucho que le molestara.
—Tenías que volver Naruto — susurró negando con la cabeza.
[…]
El miércoles por la tarde, Naruto llegó a su casa agotado. Habían terminado finalmente con Sasuke, todo el papeleo de la oficina y afortunadamente, luego de varios días de intenso agotamiento mental, todas las cifras habían cuadrado.
Pasaban de las seis cuando al final había podido ir por Boruto y tras media hora de ir en auto, Naruto solo quería quedarse en la cama y dormir hasta el día siguiente.
Por suerte, debido a las horas extras que habían hecho con Sasuke pasadas las tres, su hora de salida, el Uchiha menor amablemente le había ofrecido entrar a las diez los siguientes dos días. Naruto pretendía aprovechar aquel momento.
Descansaría hasta las ocho de la mañana del día siguiente con Boruto. Ese fue su pensamiento mientras terminaba de preparar el biberón de su hijo y metía el resto del agua en su termo. De esa manera, no tendría que bajar en la noche para preparar los otros biberones.
Subió a la habitación y observó a Boruto fijamente. Casi cumplía los cuatro meses y era un niño sumamente curioso y saludable. Tenía los cabellos algo largo y la alborotada melena bastante rebelde, tendría que cortarle el pelo pronto, antes de que le cubriera los ojos.
Cada día con él había sido una bendición. Naruto algunas veces pensaba que aquella realidad era un sueño y que pronto se despertaría en su viejo apartamento de nuevo solo. Porque no importaba que Gaara siempre hubiera estado allí, siempre había faltado algo y sabía ahora que su vida nunca sería la misma si Boruto le fuera arrebatado.
Se acercó al pequeño y le tomó con suavidad. Boruto hizo una mueca, pero en cuanto lo acomodo contra su pecho, se quedo laxo y relajado entre sus brazos. Naruto le apoyó la mamila del biberón en los labios, el pequeño abrió la boca, pero en cuanto succiono, dejó ir el biberón y volteó el rostro volviendo a hacer la misma mueca enfurruñada.
Naruto se vio a si mismo frunciendo el ceño. Miró su reloj comprobando la hora y se dio cuenta que estaba bien, dentro del horario que le había aplicado siempre al bebe.
Durante los últimos días Boruto había rechazado el biberón, comía poco y parecía inquieto. Shion le había dicho que talvez no le gustará la leche que había estado tomado, por lo que Naruto se había visto en la necesidad de cambiar de leche, pero la otra opción le había gustado aún menos, por lo que volvió a la misma de siempre.
Había querido preguntarle a Hinata, pero desde el día del parque no la había visto. Shion le comentado que la peliazul había iniciado unas prácticas en el hospital de la capital y que solo la veía cuando llegaba a casa de noche.
Suspirando decidió intentar otra vez. Boruto tomó el biberón, succiono dos veces y de nuevo lo dejo mientras sollozaba.
—¿Qué pasa hijo? — le preguntó mientras lo mecía suavemente entre sus brazos. El pequeño no tardó en calmarse, miró fijamente el biberón y Naruto intentó de nuevo.
En esa ocasión Boruto bebió hasta un cuarto del biberón y luego lo dejo empezando a llorar. Naruto lo tomó en brazos y se puso de pie.
—Ya, ya — le dijo acariciandole la espalda. No entendía que sucedia, pero si Boruto seguía rechazando la leche se podría enfermar por falta de alimento.
Aquella perspectiva le preocupó. Además de la vez que se le había congestionado, Boruto había tenido muy buena salud, de hecho, era un bebé perfectamente saludable, siempre comía con ansias e incluso algunas veces lloraba por el biberón fuera del horario.
Sentándose de nuevo, decidió intentar una vez más, al día siguiente pensaba ir al supermercado y buscar alguna otra leche, o talvez Hinata hubiera vuelto a la guardería y ella podría recomendarle que tomar, ella mejor que nadie sabría que podía caerle bien a Boruto.
En cuanto puso al bebe en su regazo se dio cuenta que se había dormido profundamente. Suspirando, Naruto consideró que por el momento sería mejor dejarlo descansar. Lo acostó con cuidado en la cama y tras apagar la luz él también se acostó de lado mientras le acariciaba el suave cabello. Mirando a su precioso hijo, Naruto se quedo dormido.
.
A las diez de la noche el llanto de Boruto le despertó. Naruto suspiró mientras se ponía de pie. Sus ojos luchaban por mantenerse abiertos, se sentía tan cansado que en cuanto tomó a su hijo en brazos, lo meció tratando de calmarlo mientras se dirigía afuera. Fue al baño, se echo un poco de agua y dejó a un Boruto más calmado en la cama, luego le preparo el biberón.
En cuanto lo tuvo a la temperatura correcta, tomó a Boruto en brazos, lo acomodo en su pecho mientras se sentaba y procedió a darle el biberón. Solo logró que el pequeño diera cinco sorbos y luego Boruto empezó a llorar. En esa ocasión su llanto fue más dificil de controlar.
El pequeño Uzumaki berreaba con fuerza, pequeñas lágrimas brotaban de sus bonitos ojos azules. Naruto se espabilo al instante mientras se ponía de pie.
—Ya hijo, ya — le meció con suavidad. Lamentablemente el pequeño rubio no estaba dispuesto a ceder y las dos horas siguientes fueron las más largas que había tenido desde que había logrado que Boruto durmiera una noche entera hacia dos semanas.
Cuando el pequeño finalmente se durmió, Naruto lo acostó con cuidado, le limpio con una toallita sin alcohol el rostro bañado en lágrimas y la pequeña y roja nariz, luego lo arropó y se acostó con mucho cuidado a su lado, solo bastaron un par de minutos para que se volviera a dormir.
No alcanzo el sueño por mucho tiempo pues a las dos de la mañana Boruto despertó en medio de un llanto atormentado.
—No ahora Boruto — se quejó el rubio demasiado cansado. Frunció el ceño frustrado por el poco sueño que había alcanzado y se levantó de la cama.
De mala manera preparo otro biberón, Sakura le había dicho que era mejor no dar el mismo a Boruto pasadas un par de horas.
El pequeño rubio seguía llorando desesperadamente, Naruto terminó el biberón y chequeo la temperatura con su piel antes de acercarse al bebe. Lo tomó en brazos con cuidado y sus ojos se abrieron asombrados.
—¡¿Que te pasa?! — preguntó asustado mientras lo pegaba a su cuerpo. Boruto estaba hirviendo en temperatura. Naruto sintió con su pequeño cuerpo quemaba contra su pecho.
El más puro terror se apoderó de su cuerpo, miles de escenarios pasaron por su cabeza y todos aceleraron dolorosamente su corazón. El primer instinto de Naruto fue abrazar fuertemente su bebe mientras salía de su habitación.
Rápidamente se asomó al otro cuarto y tocó con fuerza varias veces.
—¡Maldita sea! — escucho que Tsunade refunfuñaba.
—Abre Tsunade ¡Abre ahora! — le exigió con desesperacion. Boruto ya había dejado de llorar pero sollozaba en su pecho. El pequeño cuerpo le temblaba, Naruto volvió casi corriendo a su habitación y tomó una acolchonada frazada. Envolvió el bebe en ella y tomándolo en brazos lo pego nuevamente a su pecho. Volvió sobre sus pasos y tocó con demasiada fuerza de nuevo.
—¡Abre maldicion! ¡Tsunade! — le gritó angustiado por los gimoteos que emitía su hijo.
—Ya voy — gruñó la mujer mientras abría la puerta —. ¿Que quieres? — le preguntó de mala manera.
—Boruto arde en fiebre — soltó tembloroso mientras dirigía una mirada atormentada a su pequeño hijo. Los ojos de la rubia también bajaron hacia el bebe. Boruto solo sollozaba en silencio y estaba demasiado pálido.
—Vamos, dámelo — le urgió rápidamente. Naruto dudó solo un segundo, pero rápidamente le pasó al bebe. Tsunade había sido enfermeria y sabría qué hacer, tenía que saberlo.
La siguió mientras caminaba hacia el cuarto de ella. La rubia encendió la luz y se acercó a la cama apenas deshecha. Puso al bebe en ella y luego se metió al baño personal que tenía en la habitación.
Naruto no le tomó importancia mientras se acuclillaba a un lado de la cama. Con temor llevo una mano a la frente del bebe acariciandosela, Boruto aún estaba demasiado caliente y temblaba. Con un nudo en la garganta, Naruto vio como Tsunade volvía, esta vez con un aparato alargado en mano.
—¿Que es eso? — le preguntó rápidamente.
—Es un termómetro — susurró la mujer encendiendo el aparato. Lo acercó a la frente del bebe y esperó un momento, luego se escucho un apagado pitido.
—¿Cómo está? — le preguntó intentando estirar el cuello para ver el mismo.
—A 39.5 grados, está muy alta — su voz se escuchaba ciertamente alarmada y todo en el interior de Naruto se revolvió.
—Pero va a estar bien ¿verdad? — preguntó desesperado —. Dale algo, cualquier cosa, pero has que se recupere.
—No puedo medicarlo Naruto, no está bajo mi perfil.
—¡Pero eres enfermera! — su voz inevitablemente se elevó.
—Aún así. Tenemos que llevarlo algún hospital rápidamente.
—¡El maldito hospital estaba a más de tres horas Tsunade! — Naruto se desesperó.
—Necesitamos a un doctor — la rubia se acercó al bebe y arropándolo, lo tomó en brazos.
—¿Adonde lo llevas? — Naruto la miró con una expresión sumamente amenazante mientras se ponía de pie.
—No seas estupido mocoso — Tsunade se mostró firme mientras le plantaba la cara —. Vamos a la casa Hyuuga. Allí está el doctor y él sabrá qué hacer. ¡Vamos muévete! — le urgió mientras salía de la habitación.
El Uzumaki apenas reaccionó para caminar hacia su habitación, ponerse unos tenis y tomar todo lo necesario para partir, incluyendo la pañalera de Boruto, las llaves y su billetera.
Tsunade ya estaba en la sala cuando la alcanzo. Naruto abrió la puerta y se dirigió al auto abriendo también la puerta del copiloto. Volvió para cerrar con llave la casa antes de regresar al vehículo y arrancar.
El camino nunca le pareció tan largo como en ese momento. Tsunade mecía suavemente a Boruto quien durante todo el camino se la pasó sollozando. La fiebre no había remitido y Naruto se sentía al borde del llanto. No sabía qué hacer, su hijo sufría y nunca se había sentido tan inútil como en ese momento.
—¿Cuanto falta? — Naruto no recordaba cuando había sido la última vez que la voz de su abuela había mostrado ese tinte de preocupación.
—No mucho
Poco después llegaron. Naruto fue el primero en bajar pidiéndole a Tsunade que se quedara dentro. Las noches en Konoha eran frias y temía que el sereno le hiciera más daño a Boruto.
Agitado, se plantó frente a las puertas y hasta entonces se dio cuenta de lo incorrecto de todo aquello, eran alrededor de las dos o tres de la mañana, no podía simplemente tocar.
Tras unos segundos de pensarlo, busco en su pantalón de pijama su celular, pero después registrar todos los bolsillos se dio cuenta que no estaba. Frustrado, supo instantaneamente que no había otra opción.
—Apúrate Naruto — la voz preocupada de su abuela le hizo reaccionar.
Con un suspiro, empezó a tocar la puerta. Era muy de noche y la calle estaba solitaria. El sonido de su puño golpeando la puerta se escuchaba demasiado fuerte en aquel lugar tan desolado.
Naruto hizo dos series de seis golpes hasta que al fondo se escucharon unos pasos.
—¿Quien en nombre de Dios está tocando tan temprano? — se escucho una impetuosa voz masculina. Naruto tragó saliva y dio un paso hacia atrás cuando la puerta fue abierta.
Al otro lado, Hizashi Hyuuga le recibió con una expresión de demonio. Tras él se podían observar tres figuras femeninas. Naruto dirigió instintivamente su mirada preocupada a Hinata, quien pareció notar lo que sucedía pues se adelantó pasando a un lado de su padre.
—¿A donde vas? — el Hyuuga mayor la tomó del brazo —. ¿Y quién es este muchacho? — le lanzó una mirada despectiva a Naruto.
—Padre yo…
—Soy Naruto Uzumaki señor Hyuuga — la voz de Naruto temblaba de preocupación —. Tengo un bebe de tres meses que ahora está ardiendo en fiebre, necesito su ayuda.
—¡Boruto! — el grito preocupado de Hinata se escucho antes de que la chica se apresurara al auto.
Naruto la observó tomar con tierno cuidado a su hijo entre sus brazos antes de avanzar hacia la casa. En cuanto Hinata se detuvó frente a su padre, el mismo se apresuró a acercarse al bebe y apoyar su mano en su frente. Hizashi dirigió una mirada a Naruto.
—Entren a la casa — le dijo apoyando una mano en la espalda de su hija. Juntos ingresaron a su hogar.
Naruto se acercó al auto, lo apago, notando hasta entonces que estaba encendido y luego se acercó al asiento trasero sacando la maleta del bebe. Mientras cerraba se dio cuenta que Tsunade no se había movido de su lugar.
Dio la media vuelta al auto y abrió la puerta del copiloto.
—Vamos vieja… Hay que ingresar — le dijo tendiéndole una mano. Los ojos de Tsunade se mostraron sorprendidos por un segundo antes de que se apoyará en él para salir del auto.
En cuanto se acercaron, Hanabi les recibió con una tímida sonrisa.
—Vamos a la sala — les guio por la casa. Naruto no tenía ojos más que para el frente. Su ceño fruncido en preocupación se pronunció cuando al ingresar noto que ni su hijo, ni el señor Hyuuga o Hinata se encontraban a la vista.
—Deben estar en el pequeño consultorio de papá — le tranquilizó Hanabi con una sonrisa.
—Tomen asiento — Shion habló por primera vez señalándoles los costosos sofás. Naruto apenas miró en su dirección antes de seguir su sugerencia. Sentía las piernas débiles y el corazón demasiado cargado. Quería llorar y las lágrimas habían empezado a picar en sus ojos.
¿Como había sido posible que no se diera cuenta que había algo malo en Boruto?
Era un mal padre, no merecía a su bebe. Todas las inseguridades que alguna vez le había atacado volvieron. Si Boruto llegaba a enfermarse de gravedad, si algo malo le sucedia él no sería capaz de vivir. Boruto era lo único que tenía en la vida. Lo único que podía decir era solamente suyo.
Con la mirada gacha, se propuso a esperar. Su pierna derecha temblaba en claro signo de impaciencia. Naruto intentó mantenerse tranquilo durante los primeros diez minutos, pero pasados los mismos, no pudo permanecer sentado y empezó a dar vueltas en la habitación.
—El señor Hyuuga es un excelente doctor Naruto — la voz de su abuela penetro sus pensamientos más pesimistas. Naruto no miró en su dirección temiendo traicionarse, sentía un nudo en la garganta.
—Mi papá cuidara de Boruto, él es el mejor doctor de Konoha — la ensoñadora voz de Hanabi tampoco le dio tranquilidad.
Pasaron otros diez minutos y Naruto sentía que podría morir solo de angustia. Algo muy malo debería estar sucediendo para que ni el señor Hyuuga, ni Hinata hubieran salido aún.
Sus ojos volvieron a arder con intensidad, pero logró aguantar las inmensas ganas de llorar.
—Toma asiento Naruto… se que es difícil pero debes tranquilizarse. Boruto está en buenas manos — las palabras de Shion tampoco le dieron consuelo.
Y justo cuando creyó que no podía esperar más, se escucharon unos pasos fuera de la sala. Estando ya de pie, fue el primero en asomarse. Hizashi y Hinata venían por el pasillo, el señor Hyuuga cargaba a su hijo. Naruto no dudó en acercarse e Hizashi entendiendo de alguna manera sus preocupaciones le tendió al pequeño, el Uzumaki lo apego contra su cuerpo. Su rostro se hundió en el cabello de Boruto y se permitió inhalar su dulce aroma.
—La fiebre ha remitido — le informó el patriarca con tranquilidad.
Naruto asintió mientras besaba la frente de su hijo. Quería agradecerle de mil formas, pero sabía que si hablaba se traicionaría.
—Muchas gracias doctor — dijo en cambio Tsunade.
—No se preocupe... Naruto — le llamo. El rubio se obligó a levantar la mirada —. Necesito que vaya a la farmacia de la capital por unos antibióticos. Tendrá que ser ahora, Boruto se quedará aquí a nuestro cuidado en el caso de que la fiebre vuelva.
El rubio no quería separarse de su hijo, pero sabía que nadie le cuidaría mejor que el doctor y si se necesitaban esos medicamentos tan urgentemente, era por algo.
—¿Cuál farmacia? — indagó mientras acariciaba la mata alborotada de Boruto.
—Yo te acompañaré — Hinata se acercó un paso a él y le miró con sus hermosos ojos grises —. Aquí llevo la receta… te explicaré el estado de Boruto en el camino. Debemos apresurarnos — entre sus manos sostenía un pequeño papel blanco.
Naruto asintió y le dio un beso en la mejilla a su pequeño hijo antes de que Hizashi lo tomará en brazos. Observó la experiencia con la que el doctor manejaba a su bebé. Boruto estaba en muy buenas manos o al menos eso debía creer para tener la fuerza suficiente para separarse de su lado.
—Vuelvo enseguida.
Y dicho eso ambos salieron de la casa y montaron en su auto. El camino estaba solitario. Naruto sabía que tardaría casi dos horas en llegar la capital y la misma cantidad de horas en volver. Con la suficiente velocidad, pero siendo aún precavido, podía convertir esas cuatro horas en tres. Quería volver cuanto antes y estar con su hijo.
—¿Que tiene Boruto? — le preguntó a Hinata con un tono de voz demasiado exigente. Aunque se arrepintió, no encontró la manera de disculparse.
—Es una otitis — susurró la chica. Naruto le dirigió una mirada rápida antes de voltear hacia el camino.
—Y eso es…
—Una infección en el oído derecho — Hinata suspiró —. La fiebre fue consecuencia de la infección. En cuanto pudimos controlarla nos enfocamos en la enfermedad.
—¿Infección? — la incredulidad había golpeado a Naruto.
¿Cómo su hijo había adquirido una infección?
¿Porque él no se había dado cuenta?
—Es bastante común en niños pequeños, más aún en esta época del año. La fiebre es el síntoma más peligroso de la otitis, seguido por la falta de apetito y el dolor… — volteó hacia él al mismo tiempo que Naruto lo hacía ella —. No tienes que preocuparte, con los antibióticos que recetó mi padre, Boruto se pondrá bien — sus palabras no causaron ningún consuelo en Naruto.
El resto del camino se hizo en silencio. Por primera vez en mucho tiempo, Naruto no sintió la necesidad de hablar con nadie. Sus pensamientos aún lo atormentaban.
En esa ocasión se había tratado de una infección que según decía Hinata era perfectamente tratable, pero qué pasaría cuando fuera algo más grave.
¿Realmente había tomado la decisión correcta al llevarse a Boruto?
Amaba a su hijo más que a su vida misma y jamás podría perdonarse si algo le sucediera.
.
En cuanto entraron a la capital, Naruto pudo notar pesar de la hora los locales, restaurantes y negocios trabajando las veinticuatro horas del día, igual que en Tokio.
—¿Que farmacia esta abierta a esta hora? — le preguntó a Hinata. La chica miraba a la ventana absorta por lo que se sobresaltó un poco al escucharle.
—Una que está cerca del hospital central — susurró ella.
—¿Cómo llegó allí? — preguntó al notar que ella no decía nada. La chica se sonrojó furiosamente y bajo la mirada.
—Olvide que no estás muy familiarizado con este lugar — ella parecía hablar para sí misma. A continuación le dio la dirección.
Pocos minutos después llegaron al lugar. Hinata decidió bajar y Naruto poco después le siguió. Saludaron al guardia de seguridad del local y seguidamente entraron.
El establecimiento estaba vacío a excepción de la vendedora. Era una chica de su edad, quien al escuchar las campanillas de la puerta al abrirse, había aguardado su teléfono móvil, fijando la mirada en ellos, antes de centrarse únicamente en Naruto.
—¿Puedo ayudarle? — su pregunto hecha en una única dirección era realmente descortés. Hinata frunció el ceño y le extendió la receta logrando su atención.
—Queríamos estos medicamentos — le hizo saber seriamente.
La chica verificó la receta antes de perderse entre los estantes. Poco después volvió con las pequeñas cajas y las extendió hacia el rubio. Su mirada nuevamente estaba fija en Naruto y Hinata se vio frunciendo el ceño nuevamente.
—Aquí tiene — la chica se inclino mostrando descaradamente sus pechos. Hinata apenas pudo contener una exclamación de sorpresa ante su evidente insinuación. Miró a Naruto de reojo notando para su alivio que ni siquiera miraba a la chica.
—¿Es solo eso? — preguntó el rubio al ver únicamente dos medicamentos.
—Serán suficientes — susurró poniéndole una mano en el hombro. Naruto la miró fijamente y tras unos segundos asintió. Hinata sintió como sus mejillas ardían furiosamente.
—¿Cuanto es? — el rubio se saco la billetera rápidamente.
Después de pagar ambos se dirigieron hacia el auto y poco después arrancaron.
Hinata miró la pequeña bolsa que estaba en su regazo. Pensaba escribir en un papel las indicaciones explícitas del tratamiento a seguir y explicárselas a Naruto. También le pediría que no dudará en llamarla si el pequeño Boruto no mejoraba.
Desvió su mirada hacia Naruto observándolo taciturno. Había estado callado todo el camino de ida y parecía seguir de la misma manera en el viaje de regreso. Debía admitir que su silencio la deprimía. A su lado siempre todo era alegría y energía, verlo así la entristecía enormemente.
—Boruto estará bien Naruto — le aseguro con suavidad. El rubio ni siquiera la miró pero Hinata pudo notar como un músculo de su barbilla temblaba.
Pensó en decir algo más, pero se dio cuenta que seguramente lo que él menos deseaba era conversar. Suspirando bajo la mirada.
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—Deberías descansar — la voz de Naruto interrumpió sus pensamientos. Estaban a mitad del camino de regreso y Hinata ya se había resignado a su silencio. Al menos la música de la radio evitaba su incomodidad.
Volteó la mirada hacia el rubio y sonrojada negó con la cabeza.
—Estoy bien — le aseguro. Observó como su ceño se fruncia.
—No es necesario que te mantengas despierta — hubo una pausa mientras su manzana de Adán se movía —. Has hecho mucho por nosotros.
—Estoy bien Naruto. He aprendido a dormir pocas horas — susurró con una sonrisa. Naruto asintió y siguió en silencio.
En esa ocasión, Hinata logró sentirse incómoda, porque él aún tenía el ceño fruncido y temía haberlo molestado. No entendía porque actuaba así. Si bien era cierto que la situación era delicada, no esperaba encontrarse con su enojo.
—¿Te incomoda que haya venido contigo? — le preguntó removiéndose en su silla.
Naruto miró un segundo en su dirección, frunciendo aún más el ceño.
—¿Que dices? Claro que no — el rubio bufo por lo bajo — ¿Cómo se te ocurre?
Hinata frunció el ceño recordando el fin de semana. Seguramente Naruto se sentiría mejor si quien lo hubiera acompañado hubiera sido Shion y no ella.
—Pues, es más que evidente que te molesta mi presencia.
—Estoy preocupado por mi hijo — la voz de él fue seca y contundente.
Hinata bajo la mirada sintiendo como el rojo sucumbía a sus mejillas. Obviamente, Naruto se preocuparía por su bebe, pero por un momento habia sentido que estaba conteniendo algo en su presencia.
—Lo siento. No debí venir contigo — le susurró desviando la mirada hacia la ventana. Se encogió al escuchar el suspiró de él.
—No tienes nada que ver en mis problemas Hinata — la voz de él fue suave —. Me alegra que hayas sido tu la que me acompañara.
—¿Entonces que te sucede? — le dirigió una mirada preocupada —. Boruto está bien, te lo puedo asegurar.
Hubo otro momento de silencio. Hinata asumió que no lograría sacar más palabras de su boca.
—¿No crees que soy un mal padre? — había tanta inseguridad en su voz. Hinata sintió como el corazón se le oprimía.
—¿Que dices? — preguntó más por incredulidad.
—Debi darme cuenta que algo le sucedía — él paso una mano por sus cabellos desordenados —. Lleva varios días sin comer bien. No creí que fuera algo malo y hoy… — su voz se quebró —. Cuando empezó a llorar por tercera vez en la noche, solo quería que se callara… estaba tan cansado y quería seguir durmiendo — algunas lagrimas brotaron de sus ojos azules. Hinata sintió como el corazón se le retorcía por el dolor de él.
—Naruto
—No lo atendí de una vez. Prepare el biberón primero antes de tomarlo y cuando noté que… que estaba ardiendo en fiebre no supe qué hacer — su gran cuerpo empezó a temblar.
—Detente — le pidió mientras se inclinaba hacia él.
Naruto se parqueo a un lado carretera. Por suerte estaba muy bien iluminada y habían unos cuantos locales cerca.
Hinata lo miró mientras el rubio se limpiaba bruscamente las lágrimas.
—Lo hiciste bien — le aseguro.
—Si algo le hubiera sucedido yo… moriría. Es lo único que tengo — más lagrimas hicieron su aparición.
Naruto era el hombre más alegre y bueno que Hinata jamás había conocido. Verlo tan destrozado logró lastimar su corazón.
—Eres el mejor padre que Boruto podría tener.
—No, no es cierto. Talvez debí dejar que Yukie lo diera en adopción… Esas personas podrían haber sabido que hacer — los había visto, eran mayores y habrían sabido cómo manejar la situación. No como él que era demasiado tonto e ignorante.
—¡Jamás vuelvas a decir eso! — le reprendió Hinata con firmeza —. Ninguna persona podría amarlo como tú lo haces.
—¿Crees eso? — cuando él la miró con sus hermosos ojos azules, Hinata estuvo segura que ella pondría las manos al fuego por él.
—Estoy segura Naruto — temblorosa, se permitió pasar los dedos por sus suaves cabellos rubios.
—Gracias — susurró él antes de pasar sus fuertes brazos entorno a su cintura y apegarle a su cuerpo.
Hinata se permitió abrazarlo con fuerza inundada por su olor a hombre. Su corazón volvió a acelerarse como en el antaño.
Y fue cuando se dio cuenta que…
"Tal vez nunca había dejado de amar a Naruto Uzumaki"
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FIN DEL CAPÍTULO
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Volvi con un nuevo capitulo chicas.
En este si que hay algunas revelaciones ¿verdad?
¿Habian esperado que Toneri y Hinata no fueran novios?
¿Que creen acerca de la manera en la que Naruto se dio cuenta del enamoramiento adolescente de Hinata por el?
¿La escena final con el pequeño Boruto les parecio demasiado dramatica?
¿Y acerca de la aclaracion de Hinata sobre sus sentimientos que dicen?
Pues creo que fue un capitulo de varias revelaciones. Y aunque me costo un poco actualizarlo, debo decir que estoy satisfecha. Cuando lo lei completamente apenas pude concebir que yo misma lo habia escrito y debo decir que estoy orgullosa.
Volvi a encontrar un comentario disconforme y un tanto ofensivo sobre el Sasusaku. No se necesitan malas palabras para que sintiera el ataque.
Creo que cada quien tiene sus gustos y es de personas educadas respetarlos. Yo amo las parejas del anime y por lo tanto decidi escribir sobre ellas como pueden ver, si a alguien no le agrada lo lamento, pero es mi historia. Respeto sus opiniones y espero de corazon que ustedes tambien respeten mi trabajo.
No he empezado el siguiente capitulo pero como ya se vienen las vacaciones espero darselos como regalo de Navidad o Año nuevo.
Gracias por tomarse el costo de no solo leer la historia sino tambien mi testamento.
Y les agradecere que se queden un momentito mas para dejarme un review, sino de que forma puedo saber que les agrada mi trabajo.
Espero que se encuentren bien, que gocen de salud y que todos sus planes para este ultimo mes se cumplan. Muchos besos y abrazos.
Paz para mi pequeño pais. Honduras!
Sayonara.
Con cariño, RosasRojas.
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