Un Vaticinio de muerte.

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Sentada frente a su incondicional bola de cristal estaba la joven doncella del templo Hikawa, quien a pesar de su corta edad tenía una increíble habilidad para ver el futuro. Un don innato que fue desarrollado gracias a las enseñanzas de su bisabuelo quien vio como la pequeña mostraba su singular cualidad a la edad de cinco años y decidió explotarla. Pocas veces había visto un don tan especial como el de su querida bisnieta por lo que no podía permitirse desperdiciarlo y dedico sus últimos años de vida a su entrenamiento.

- Candace linda ¿no has empezado a arreglarte?- sonrio Rei.- vas a llegar tarde a la escuela.

Rei tras cansarse de negar sus sentimientos se casó con Nicholas Kumada, bueno dicen que tarde o temprano te encontraras de frente con lo que tanto huyes, Candace nació un año después. Era una preciosa niña de largos cabellos castaños y ojos violáceos. Con el carácter vivaz y decidido de su madre pero también el romanticismo y la perseverancia de su padre. Graciosa, inteligente y gentil pero sobretodo con unas inmensas ansias de ayudar a los demás, por lo que Se había convertido a sus 13 años en la doncella más reconocida del templo y muchos solían acudir a ella para consultarle la fortuna, a lo cual respondía encantada y sin cobrar ni un solo centavo.

- Madre ¿tú crees en la maldad?- pregunto Candace sin quitar la vista de su bola de cristal.

- Pues si.- titubeó Rei.- hay mucha malicia en los corazones de algunas personas que roban, mienten y hacen daño a otros.-

- No, no me refiero a ese tipo de maldad en los seres humanos.- se giró a mirar a su madre.- me refiero si crees que existe algún espíritu o ente que sea maldad absoluta.- sonrio inocente, Rei solo sintió un escalofrió.

- No… no se.- trató de contestarle.- ¿por qué preguntas eso?

- Parece que ese espíritu, sea lo que sea, está muy cerca de nosotros.- se puso de pie.- espero que no tengas algo que hacer en la tarde, tendrás que ir por mí al colegio.- beso a su madre y salió dejándola atónita.

Cada vez que pensaba que su hija no podía sorprenderla más, Candace se las arreglaba para dejar a Rei con la boca abierta. No podía decidir que le preocupaba más, si lo que había acabado de decir su hija o su actitud tan despreocupada ante esto. Era obvio que el hecho de poder anticiparse al futuro le había quitado parte de su capacidad de asombro, pero otra cosa era estar tan tranquila cuando veía que una oscura sombra estaba rondando a sus seres queridos ¿acaso su hija estaba mal de la cabeza o es que no lograba discernir la gravedad de lo que había acabado de pronosticar?

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Candace siempre se sentaba en la última silla al lado de la ventana y en vez de prestar atención a sus clases, se dedicaba a mirar por ella todo el día. Los profesores al principio se sentían irritados por su falta de interés y en consecuencia se ensañaban con ella preguntándole cada que tenían una oportunidad, pero para su sorpresa ella siempre les contestaba acertadamente, así no hubiera escuchado ni una sola palabra de lo que habían explicado. Como los profesores vieron que era una causa perdida dejaron de hacerlo. Era buena estudiante a pesar que no destacaba mucho, en realidad se esforzaba para pasar inadvertida pero irónicamente terminaba llamando mucho la atención, provocando algo de miedo entre sus compañeros pues a todos les intrigaba su forma de ser tan extraña y misteriosa y su actitud de ser poco amable y no querer sociabilizar con nadie.

En el receso se sentó en la mesa que siempre compartía con sus amigas, la que estaba junto a la gran puerta de cristal que daba salida al jardín. Dispuesta a disfrutar del rico almuerzo que le había preparado su madre no se percato de la llegada de Arianna sino cuando esta se sentó frente a ella.

- hoy solo seremos tu y yo, las demás tienen cosas que hacer.- dijo Arianna mientras abría su lonchera con extrema lentitud.

- Parece que tía Serena quiso prepararte el almuerzo otra vez.- dijo Candace mientras se reía al ver la expresión de Arianna por el contenido de su almuerzo.

- Le he dicho mil veces que no se moleste.- suspiró.- pero ella lo sigue haciendo.

- Le gusta tener ese detalle contigo además no acepta que su comida es horrible.- la mirada de Candace se perdió por unos segundos, estaba teniendo una visión.- diablos no otra vez.

- ¿Qué sucede?- Arianna miro a su amiga y segundos después escucho unas fuertes risas al otro lado de la cafetería.

Gran parte del equipo de futbol y las animadoras estaban agrupados en un círculo alrededor de alguien, pero ni Arianna ni Candace alcanzaban a ver quién era. A lo mejor le estaban haciendo una broma aun indefenso chico, elegían una víctima distinta cada semana. Pero después vieron que lo que en realidad provocaba las risas era un chico del equipo disfrazado de sacerdotisa quien al percatarse que lo estaban mirando atravesó la cafetería directo a la mesa de Candace y Arianna.

- ¿Cómo crees que luzco?- le dijo con tono burlón a Candace.- ahora parezco una bruja loca igual que tu.

Ella lo miro fijamente, reparando que el disfraz que traía era en realidad su traje de doncella, a lo mejor lo había sacado de su casillero. Y aunque le enfureció pensar que estaba revisando sus cosas trato de mantener la cabeza fría y le regalo al patán una enorme sonrisa.

- Vaya Saijo, no sabía que sentías predilección por vestirte de chica.- le guiño el ojo.- pero lamento decirte que el naranja no es tu color.

El comentario irónico de Candace despertó risas y aplausos entre sus compañeros logrando enfurecer a Saijo por su broma arruinada. Este arremetió contra ella dando un golpe bajo, se arranco el traje de sacerdotisa de un tirón, reduciéndolo a un revoltijo de telas rasgadas. Ella vio su vestido arruinado y sintió deseos de llorar pues había sido un regalo de su bisabuelo; pero no derramo ni una sola lágrima, no le daría ese gusto a Saijo. Aunque por mas femenina y pacifica que fuera había un límite y el claramente lo había cruzado por lo que le propino una fuerte patada en la entre pierna derribándolo al piso. Arianna se quedo totalmente pasmada, nunca había visto a su amiga reaccionar de forma violenta.

Todos los demás chicos del equipo de futbol y las animadoras se fueron a ver que le habían hecho a su amigo.

- ¿Que te sucede fenómeno?- grito una de las animadoras.- no ves que es nuestro mejor defensa.

- No me importa.- dijo volviendo a su estado calmado de siempre.- me estaba molestando y yo me defendí

- Eres una maldita loca.- le grito otra chica.

- Déjenla en paz. – grito Arianna poniéndose en frente de Candace.- ustedes empezaron.

- No te entrometas Arianna.- grito una de las chicas.- no creas que siempre puedes salirte con la tuya a sólo por que llevas el apellido Kou

- ¡Wow! ¿es una amenaza?- grito poniéndose muy cerca de la chica.- por qué no te tengo miedo Sarah.

- Te enseñare a tenerlo. - estuvo a punto de golpear a Arianna pero la directora apareció.

- Ustedes a mi oficina AHORA.- grito la directora.

Al contrario de lo que cualquiera creería, las únicas llamadas a la oficina de la directora fueron Candace y Arianna, mientras los del equipo de futbol y las problemáticas animadoras se libraron del castigo que consistía en pasa allí el resto del día para escuchar el tedioso sermón de cómo debían esforzarse en tener buenas relaciones con sus demás compañeros y fomentar el respeto entre ellos. Por más que Arianna quiso hacerle ver que ni ella ni Candace habían empezado el problema en la cafetería, ella hizo oídos sordos y decidió llamar a sus padres debido a que habían incurrido en una falta grave al reglamento de la institución. Arianna solo se cruzo de brazos enojada pensando para sí misma que le verdadera razón por la que la directora llamaba a sus padres era que quería ver de cerca al guapo Seiya Kou.

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El restaurante Reino de plata siempre estaba lleno a la hora del almuerzo, que era la más difícil del día y no había ni una sola mesa disponible. Las sailors tenían una mesa apartada de todo el bullicio del lugar y se reunían allí todas las tardes para compartir un rato juntas. Mina, Amy y Serena ya habían llegado y estaban conversando acerca de lo que habían sido sus mañanas. Lita tras traer sus órdenes se sentó junto con ellas para unirse a la conversación, Rei llego después bastante callada, algo que no era común en ella. Se dejo caer pesadamente en la silla y se dedico a mirar el menú sin leerlo realmente.

- ¿Qué te sucede Rei?- pregunto Amy al ver su estado de ánimo.-

- Candace cada día me preocupa más.- dijo en un suspiro.

- ¿Sigue prediciéndole el futuro a todas las personas que ve por la calle?- pregunto Mina.- recuerdo la vez que le dijo a Yaten que se iba a romper la pierna, eso fue bastante perturbador.- Rei no contesto. Sólo torció el gesto ante el comentario de Mina.

- No es eso, bueno no del todo. sólo que no sé cómo evitar que siga teniendo esas visiones.-

- Pero es un don.- trato de tranquilizarla Serena.- no puedes cambiar a tu hija y su maravillosa cualidad.-

- Es cierto, además le encanta hacerlo.- añadió Lita al comentario de Serena.

- Ver el futuro es una carga pesada para una niña de 13 años.- dijo Rei. Le preocupaba demasiado las cosas que su hija pudiera ver, no era lo mismo predecir accidentes o números de lotería que ver como se acercaba una sombra maligna a su familia.

- Ella estará bien, si he visto una niña con una fuerza mental extraordinaria es Candace.- completo Amy para darle apoyo. Rei sonrio.

El celular de Serena sonó interrumpiendo la conversación de las chicas. Por la cara de felicidad que puso Serena al contestar todas adivinaron que se trataba de Seiya, pero en el transcurso de la conversación su sonrisa se borro para dar paso a una cara de preocupación y finalmente de disgusto. Pocas veces Serena se enojaba, en realidad solo lo hacía por una cosa, entonces lo más seguro es que la llamada de Seiya hubiera sido para contarle que la directora de la escuela de su hija una vez más los había solicitado para alguna de sus innecesarias reuniones.

- Tal parece que Arianna se metió en problemas en la escuela, otra vez- dijo guardando su celular en el bolso.- pero Seiya se hará cargo - dio un profundo suspiro.- ¿disculpen chicas en que estábamos?

- Que Candace...- el teléfono de Rei sonó y ella lo tomo para contestar.- ¿diga?

- Señora Kumada , lamento decirle que su hija tuvo un grave problema hoy en la escuela y usted debe venir enseguida, le daré los detalles aquí en mi oficina.- colgó

- Bueno tal parece que Arianna no fue la única traviesa el día de hoy.- se puso de pie.- lo siento chicas pero debo irme

- Recuerda que esta tarde iremos al templo.- agrego Mina.

- Está bien, no veremos a las cinco- tras despedirse Rei salió del restaurante.

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Las niñas estaba sentadas en el pasillo afuera de la oficina de la directora esperando que llegaran sus padres. El día no podía ir peor para Candace, no solo le había destruido su traje de sacerdotisa favorito, una vez mas era víctima de las burlas de sus compañeros y la directora no se había esforzado en ayudarla sino que por el contrario la había castigado injustamente y llamado a su madre siendo esta la primera vez que la llamaban a la oficina del director. A Arianna solían citarla cada dos por tres debido a la extraña obsesión de la directora con Seiya, pero Candace siempre ganaba el premio a la conducta ejemplar y ahora su record se iría al traste por culpa del idiota de Saijo.

- Takeshi Sada pasó por el frente de las chicas y se detuvo a saludar a Arianna.

- Ari con respecto a esta tarde quiero que sepas que no tuve nada que ver.- se disculpó con la cabeza baja. Al ser el capitán del equipo de futbol era lógico que se le relacionara de una forma u otra con el incidente.

- No te preocupes.- sonrió Arianna.- no creí que lo hicieras.

- ¿Iras esta tarde al parque? tal vez podamos vernos allí.-

- Ahí estaré.- Arianna le guiño el ojo

- Tras darle un beso en la mejilla y despedirse con un gesto de Candace, Takeshi Sada continúo su camino.

- Parece ser un buen chico.- Candace sonrió.- y tú le agradas.

Arianna no pudo sino sonreír y cuando estuvo a punto de preguntarle acerca de su futuro con Takeshi, si existía la posibilidad de que se casaran, se fueran juntos a vivir a una pequeña isla con cinco hijos y un perro llegaron sus padres. Rei y Seiya caminaron apurados por el pasillo hasta encontrarse con sus hijas y quisieron preguntarles qué era lo que estaba pasando pero la directora apareció interrumpiéndolos.

- Señor Kou que honor tenerlo en nuestra escuela.- dijo la directora con una voz extremadamente melosa que a Arianna le provoco nauseas.- pase por favor, ah y usted también.

Rei bufó fuerte, frunció el seño y entro a la oficina acompañada por su hija. Allí la directora les narro la situación diciéndoles a las niñas una vez más lo importante de ser buenas compañeras, como si no se los hubiera repetido todo el día. Después añadió que sus padres debían darles una sana educación en casa y ponerlas en cintura para que eso no se repitiera. Al final dijo que se olvidaría el incidente y no lo anotaría en el expediente si las niñas se disculpaban.

- No pienso disculparme.- dijo Candace con su característica tranquilidad

- No tienes hacerlo.- grito Arianna.- Usted ni siquiera se ha tomado la molestia de averiguar qué fue lo que realmente paso. quienes deberían estar aquí con sus padres son Sarah y el imbécil de Saijo.- detestaba que la directora terminara haciéndola a ella y a sus amigas las responsable de todos los problemas de la escuela.

- Pero cielo debes entender...- dijo usando otra vez su tono meloso.- la señorita Kumada golpeo a uno de sus compañeros y sabes bien que la violencia física está completamente prohibida en la escuela.

- Seguramente tuvo una buena razón.- esputó Rei.

- Nunca hay una buena razón para usar la fuerza.- respondió seca la directora.

- No creo que sea necesario ensuciar el expediente de las chicas así.- dijo Seiya que hasta ahora había permanecido callado - puede estar segura de que hablaremos seriamente con ellas y no se repetirá. Mientras tanto usted podría descubrir lo que realmente paso y castigar a los verdaderos responsables.

- Oh si claro que si.- respondió la mujer algo sonrojada. la excesiva amabilidad que estaba teniendo esta mujer con su padre le estaba poniéndole a Arianna los pelos de punta.- puede estar seguro de que llegare al fondo de esto señor Kou.

- No lo dudo.- Seiya le dedico una de sus encantadoras sonrisas y Arianna lo miró irritada.- y si me disculpa tenemos cosas que hacer así que debemos retirarnos.

- Que tenga buena tarde señor Kou.- no se tomo la molestia de despedirse de Rei.

Todos salieron de la oficina y caminaron en un incomodo silencio hacia la salida de la escuela. Por la expresión dura de sus padres Candace y Arianna creyeron que estaban metidas en un gran lio. Lo cual era realmente malo e injusto, harían entender a sus padres que fue lo que en realidad paso y ellos no podrían castigarlas. Cuando por fin estuvieron afuera Seiya rompió el silencio

- Es una buena para nada.- se quejo de la directora.

- Ni que lo digas.- agrego Rei.

Candace y Arianna permanecieron en silencio a la espera de algún reclamo de sus padres pero ellos no habían dicho todavía nada.

- Rei si quieres puedo llevarlas a casa.- dijo Seiya abriendo la puerta de su auto.

- Eres muy amable Seiya pero preferimos caminar, así podemos hablar un poco.- Candace trago saliva.- pero gracias.- tras esto se despidieron y empezaron a caminar hacia su casa.

- No puedes dejarlas ir así.- dijo Arianna angustiada.- no fue nuestra culpa papá, tienes que creerme.

- Yo te creo.- la miro con una sonrisa.- Se muy bien que la señorita Collins tiene cierta fascinación por castigarte.

- Si dejaras de ser tan encantador con ella seguramente me dejaría en paz.- se quejo molesta.

- No lo hago a propósito, sabes que soy encantador por naturaleza.- Arianna rodó los ojos.- Me hiciste sentir muy orgulloso hoy.- dijo cambiando de tema.

- Ah? ¿Por qué?-

- Porque defendiste a tu amiga, sin importar los problemas que te ocasionó.- sonrió.- tienes un corazón muy noble y valiente mi preciosa estrella.-

Seiya abrazo fuerte a su hija y juntos subieron el auto para ir por fin a casa.

Rei y su hija caminaban en silencio, Candace no se había atrevido a hablar y su madre estaba esperando que ella diera el primer paso. En realidad no estaba disgustada, no al menos con su hija, la conocía bastante bien para saber que ella nunca habría actuado así si no se hubiese visto obligada a hacerlo. La rabia de Rei en realidad era contra la directora que era tan poco eficiente para darse cuenta de que había citado a los padres equivocados y no hacía nada para evitar que su hija siguiera sufriendo de acoso escolar.

- Yo te dije que tendrías que ir al colegio.- Candace dio una tímida sonrisa.- he mejorado mucho ¿no crees?

- ¿Por qué no mejor me dices que fue lo que paso?- le dijo Rei. Candace suspiró.

- Saijo Nakamura destrozó mi traje de sacerdotisa.-

- Oh linda como siento que tengas que pasar por esto.- la abrazó.- ¿quieres que te busque un nuevo colegio?-

- Se lo que piensa todos en la escuela, que soy un fenómeno o un bicho raro y creen que por eso pueden venir a molestarme. - ella miro fijamente a su madre.- pero no quiero huir como una cobarde porque yo me siento feliz y orgullosa de ser como soy. No soy la que debe irse son ellos. - se paro frente a Rei impidiéndole seguir caminando.- seguiré en la escuela y me defenderé cada vez que alguien me ataque, así me meta en problemas.

- En ese caso solo quiero saber una cosa Candace.- respondió Rei muy seria.- ¿hiciste chillar a ese cretino?

- Como una niña.- se rió Candace.

- Esa es mi hija.-

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En la tarde las sailor scouts y los three lights se reunieron en el templo Hikawa. Desde que el nuevo enemigo había aparecido las reuniones se hicieron bastante frecuentes. Serena ya había se sentía más a gusto con el hecho de volver a encarnar a la guerrera de la luna pues se había convencido que debía hacerlo para mantener a salvo a su hija y a todas las personas del peligro que significaba un nuevo enemigo amenazando con destruir todo Tokio.

El hecho de que sus enemigas fueran una vez más sailors scouts los dejo impactados, tal vez el caos había vuelto a provocar una batalla entre sailors y la posibilidad provocaba miedo de solo pensarlo. Aun recordaban la batalla contra Galaxia como una de las más difíciles que habían tenido que enfrentar y si debían hacerlo de nuevo en este momento donde estaban bastante oxidados en la labor de ser heroínas estaban en una clara desventaja.

- Kakyuu dice que en Kinmoku no ha ocurrido nada nuevo.- dijo Yaten sentándose al lado de Mina.

- Seguramente aun no han atacado allí, si solo pudiéramos ir a los demás planetas.- agrego Taiki impotente. Amy al verlo así le agarro con cariño la mano.

- No creo que sean sailors del espacio exterior.- agregó Serena.- son chicas de este planeta.

- Pero entonces alguien les dio ese poder, se supone que no hay más sailors del sistema solar.- dijo Lita.

- ¿Y si de pronto si las hay?- agrego Serena.- siempre aparecen nuevas sailors, de pronto luchen contra el mismo enemigo ¿no? - Serena pregunto esperanzada. Después de todo así es como siempre sucedía, las nuevas sailors que iban apareciendo se mostraban al principio hostiles con ellas pero luego se unían a su causa.

- Creo que quedo claro que nosotras somos su enemigo.- dijo Mina.

- Quieren tu cristal Serena.- dijo Amy.- eso las convierte en rivales.

Sus amigas tenían razón pero aun Serena no lograba aceptar que debía enfrentarse a unas niñas a pesar que estas tuvieran una fuerza de ataque igual a la de ellos y no eran precisamente un enemigo débil. Pero lo que la cohibía frente a estas sailor era la familiaridad de ellas, sabía que las había visto en alguna parte tal vez caminando por las calles de Tokio o eran compañeras del colegio de Arianna.

- Es por eso que…- Seiya iba a hablar pero fue interrumpido

Candace entro a la habitación obligándolos a todos a guardar silencio. Tenía la mirada perdida y giraba su cabeza en todas las direcciones como si estuviera en busca de algo o alguien.

- ¿Candace que te he dicho de interrumpir conversaciones ajenas?.- le reclamo Rei molesta.- por favor retírate hija.

Pero Candace no hizo caso, incluso parecía no haberla escuchado.

- No quiero repetirlo, Cand…- Rei miro a los ojos de su hija y entendió que sucedía.- vaya parece que otra vez camina dormida.

Ella había sufrido de sonambulismo desde muy pequeña. Su bisabuelo explico que esa condición la había adquirido gracias a su poder mental tan desarrollado. Lo bueno es que nunca había representado un problema grave para su integridad, Candace solo se levantaba y le daba una vuelta a la casa para después volver a la cama. Rei se levanto para llevar con cuidado a su hija de regreso al dormitorio cuidando de que no fuera a golpearse con nada o se fuera a despertar de forma brusca. Pero ella esquivo a su madre y se puso de pie frente a Serena.

- Luz y oscuridad son miembros de una misma familia.- dijo con voz apagaba y neutral, casi como la de un robot.

- ¿Qué dices?- pregunto Serena confundida.

- Hija ven vamos a dormir.- Rei le tomo el brazo con cuidado pero ella se soltó y siguió hablando.

- Con los ojos vendados traicionaras a tu sangre. Enemigos se disfrazan de amigos y hacen ver a los amigos como enemigos, error que te llevara a la ruina. La fría muerte cobrara tu afrenta, antes de que el hielo se pose sobre la tierra el cortante hierro desgarrara tu carne y te hundirá en la negrura.

Todos quedaron pasmados. Mina ahogo un grito, Amy abrazo fuerte a Taiki, Lita contuvo sus lagrimas y Seiya palideció. Candace Kumada había acabado de predecir la muerte de Serena.

- Hija, ven salgamos de aquí.- dijo Rei con la voz quebrada. Esta vez Candace no opuso resistencia y salió del brazo de su mamá de aquella habitación.

Seiya se puso de pie y empezó a caminar nerviosamente de un lado a otro de la habitación, tenía las manos sudorosas y decía mil insultos entre dientes. No podía ser cierto lo que Candace había acabado de decir, era verdaderamente inadmisible siquiera pensarlo, simplemente Serena no podía… no.

- Maldición.- grito dándole un fuerte puño a la pared que le encalambró todo el brazo

- Amor trata de calmarte.- le dijo Serena con ternura mientras se ponía de pie para ir a su lado.

- Bombón tú la escuchaste, dijo…- las palabras no salían de la su garganta.- dijo que tú…- agarro su cabeza con las dos manos mostrando desesperación. Serena sonrió y lo besó.

- Tu mejor que nadie sabe que el futuro no está escrito.- lo abrazó.- yo estaré bien.

- Pero Candace nunca falla.- dijo Mina en una de sus características imprudencias. Yaten le propinó una mirada que claramente decía "cállate".

Rei ingreso de nuevo a la habitación completamente apenada.

- Serena como lo siento.- se disculpó.

- No es tu culpa, ni tampoco de Candace.- dijo con una sonrisa.- no te preocupes.

- Con respecto a lo que dijo…- Rei no pudo continuar al ver a Serena hacerle un gesto para que por favor guardara silencio y al ver a Seiya pudo entender el por qué.

A Serena no le habían asustado las palabras de la hija de Rei, no de la misma forma que a Seiya y los demás. Había dejado de creer desde hacía mucho tiempo en el destino. Por otro lado muchas cosas que había dicho Candace no lograba entenderlas, como lo de traicionar a su propia sangre o la luz y la oscuridad. Tenía la sensación de que esa predicción estaba a medias y le faltaba una parte importante.

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En la tarde del día siguiente un poco después del medio día, dos chicas miraban hacia la calle desde la azotea de un edificio no muy alto. Les parecía curioso como las personas de la ciudad llegaban a parecerse tanto a un montón de hormiguitas. Al ser la hora del almuerzo habían muchos más transeúntes que en cualquier otra hora del día por lo que la hacía perfecta para un ataque.

- ¿Cómo sabes que sailor moon aparecerá?- pregunto sailor Dark Mars.- podría estar en cualquier lado de la ciudad ahora mismo.

- La reina dice que Sailor moon siempre está en el lugar menos indicado.- se rió sailor Dark moon.- es como una maldición.

- ¿Recuerdas el plan?- le pregunto sailor Dark mars

- A la perfección.- sonrió de forma macabra.- que empiece la fiesta.- dejo caer una semilla fantasmal

Serena iba corriendo por que se la había hecho tarde para reunirse con las chicas, ese día prefirió caminar y no usar su auto pues por la congestión vehicular no había por donde transitar y se le hubiese hecho aún más tarde . Cuando sólo le faltaban un par de cuadras para llegar al "Reino de plata" al otro lado de la calle de donde ella se encontraba apareció un gigante monstruo que empezó a golpear a las personas que tenía cerca. Serena se oculto tras un gran cubo de basura y se transformo.

Se dirigió hacia el monstruo y vio el centro de energía dibujado en su abdomen por lo que apunto su cetro allí y grito.

- Por el poder del cristal de la luna plateada.- el monstruo fue destruido. " fácil, demasiado fácil"

- Felicidades sailor moon.- aplaudió sailor Dark moon tras ella. - no esperaba menos de ti.

- ¿Qué quieres?- grito Serena tomando una posición defensiva.

- Ya te lo dije, el cristal de plata.- dijo caminando hacia sailor moon. ella instintivamente empezó a caminar hacia atrás adentrándose en un callejón.

- No te lo entregare jamás.-

- No esperaba que lo hicieras, por eso tendré que quitártelo… ¡grito de oscuridad!.-

Serena corrió para evitar el golpe, siguiendo derecho por la estrecha calle. Sailor Dark moon sonrió y acerco su boca a lo que parecía ser un reloj pero en realidad era un pequeño aparato que le permitía comunicarse con sus otras compañeras.

- Tal y como lo habíamos planeado Dark mars.- sonrió.- sailor moon va directo a la trampa.

Serena corría cada vez entre calles más estrechas y edificios más altos lo cual hacia que los callejones se vieran muy oscuros. Daba vueltas por lo que parecía ser un extenso laberinto en el que se adentraba más y más. Obvio era una trampa y había corrido directo hacia ella como un estúpido ratoncito asustado. Iban a atacarla en cualquier momento y ella se debatía entre hacerlo o no, al final llego a la conclusión de que si todo se iba a reducía a que era su vida o la de ellas no se iba a dejar vencer, no sin antes luchar.

Cuando vio a sailor Dark Mars acercarse levanto su cetro lista para lanzar su ataque, pero antes de poder pronunciar una sola palabra Dark Mars se adelanto a su movimiento y ataco primero, como si hubiese sabido que Sailor moon pretendía atacarla en ese instante. Al esquivar el ataque de Dark mars por solo un poco Serena emprendió de nuevo la huida y cuando estuvo una vez más lo bastante lejos de las dos dark sailors tomo su celular.

- Chicas, chicas tienen que ayudarme.- grito presa del pánico.

- Fuego infernal.- grito sailor Mars obligándola a dejar de hablar para tratar de esquivar el ataque

Serena dejo escapar un grito de dolor, el ataque la había alcanzado. La llamarada de Mars le quemo la piel de su pierna dejándosela en carne viva. Ella cayó a suelo gracias a que el dolor no la dejaba mantenerse en pie, miro a los ojos de su cruel enemiga quien reía al verla sufrir.

- Ríndete si no quieres ser una guerrera rostizada.- Dijo riéndose de su mal chiste.

Sailor moon vio a lo lejos la salida, pero estaba tras dark mars. Era inútil pensar que podría siquiera llegar, nunca había sido rápida para correr estando en optimas condiciones, menos lo iba a ser ahora que casi no podía moverse. Pero estaba decidida a intentarlo. Tomando fuerzas de donde no tenía y tratando de ignorar el terrible ardor de la quemadura, Serena emprendió carrera hacia la calle que estaba a varios metros. Sailor Dark mars no intento detenerla y solo la vio irse con una sonrisa. Ella no lograría salir de ese callejón y la razón era por que cuando iba por la mitad del camino sailor dark moon salto apareciendo frente a ella.

- Grito de oscuridad.- el ataque dio justo en el pecho de Serena haciéndola caer de espaldas.

Le costó unos segundo recuperar el aire que había perdido gracias al golpe. En el piso derrotada y apaleada, Serena había perdido todas sus fuerzas y no podía siquiera moverse. Su pierna le dolía a niveles ya insoportables y no tendría forma de escapar, por alguna razón estas dos chicas se adelantaban a todos sus movimientos, como si hubieran sabido con antelación lo que ella pretendía hacer. Pensó en que a lo mejor Candace no había estado tan equivocada y ese ere su fin, así que solo dejo caer pesadamente su cuerpo a la espera del golpe final.

- ¿Te rindes tan fácil Sailor moon?- preguntó Dark moon con burla.- que decepcionante.

- Se acerco a Serena y la inspecciono por unos segundos, después le dio una fuerte patada en su vientre sacándole otro fuerte grito de dolor y un par de lágrimas.

- Átala Mars.- ordenó Dark Moon.- a la reina seguramente le alegrara verla.

- Laser de estrella fugaz.-

Sailor star Fighter grito apareciendo por uno de los callejones que conducía al que ellas estaban. Las dark sailor pudieron escapar del ataque corriendo lejos para ocultarse, oportunidad que tomo sailor Fighter para ponerse al frente de sailor moon. Fue en ese instante que pudo ver realmente como se encontraba. La imagen de Serena herida y derribada en el suelo despertó la furia de Fighter.

- ¿Qué le hicieron mocosas?- grito con odio.- lo van a pagar caro.

- laser de estrella fugaz.

Las dark evitaron una vez más el ataque, pero no lo devolvieron. Algo tenia esta sailor que lograba hacer sentir a Dark moon intimidada incluso asustada de enfrentársele, por otro lado dark mars al ver la reacción de su líder tampoco se atrevía a atacar a la intrusa.

- Es la segunda vez que interrumpes mis planes.- grito dark moon.- ¿quién eres?

- Mi nombre es sailor star Fighter. – respondio sin saber muy bien el porqué. A esa niñita qué diablos le importaba quien era ella.- y tomaran el cristal de plata y a sailor moon sobre mi cadáver.

- Si ese es tu deseo no hay ningún problema.- dijo Mars desafiante.

- Nos volveremos a ver.- grito Dark moon y después desaparecieron.

Sailor Fighter se arrodillo al lado de Serena e intento tomarla en brazos pero al escuchar su quejido dejo de moverla pues temía hacerle más daño. Entonces sólo la abrazo suavemente y le dio un beso en la frente ¿qué hubiese sucedido si llegaba cinco minutos más tarde? Siempre su mayor temor ha sido perderla, pero ahora lo veía muy cercano debido a lo que había dicho Candace. Si Serena moría ella se convertiría en el ser más infeliz del universo, Fighter tembló de solo pensarlo

- Mira como te dejaron.- dijo mirando la fea herida en la pierna de Sailor moon.- no te volveré a dejar sola Serena, no me importa si te molestas conmigo.

- No creí que me sucediera nada.- dijo hundiendo su rostro en el pecho de Fighter.

Seiya le había insistido toda la mañana para que le permitiera estar al lado de ella en todo momento. Con eso sólo consiguió irritarla y ella le dijo que no quería que la cuidara como a una niña, así que dejo de insistir. No sin antes dejar un localizador en su bolso. Cuando las chicas lo llamaron para decir que algo malo ocurría con Serena corrió a buscarla.

- Creí que no volvería a verte, ni a nuestra hija.- alcanzo a decir entre lágrimas.- que ellas iban a acabar conmigo.

- Shhh.- Fighter trato de tranquilizarla acariciando su cabello.- ya estoy aquí mi amor y nadie te hará daño si estoy a tu lado.

- Fue horrible, estaba tan asustada.- ella temblaba en los brazos de Fighter y esta no podía saber si era a causa del miedo o del dolor.

- Debo llevarte donde Amy y Taiki.- dijo poniéndose de pie con ella en brazos. Serena se quejo de dolor nuevamente.- ellos sabrán que hacer con tu pierna.

Fighter y sailor moon se deshicieron de sus transformaciones aún en el callejón para poder salir a la calle siendo Seiya y Serena, este la monto en su auto y la llevo directamente a la casa de su hermano. Amy y Taiki descubrieron que esa no era una quemadura ordinaria, lucia como si llevase bastante tiempo infectada y por los gritos de Serena cuando se la estaban curando se atrevieron a pensar que también dolía el doble. Seiya trataba de darle valor a su esposa apretando fuerte su mano cuando el dolor se le hacía insoportable o dándole tiernos besos cada que ella decía que no aguantaba más y que por favor la dejaran en paz. Ver a Serena retorcerse del dolor era de las cosas más duras que había vivido pero él se forzaba a ser fuerte para darle valor a ella.

Cuando por fin pudieron regresar a casa, Seiya le preparo a Serena una rica cena. Le dijeron a Arianna que su madre se había accidentado en el trabajo y ella fue a comprarle unas flores para hacerla sentir mejor. Se acostaron los tres en la cama de Seiya y Serena para pasar una divertida noche llena de películas y palomitas de maíz. Seiya también había pedido permiso en la empresa para tener el día siguiente libre y así poder consentir a su esposa en todo lo que quisiera. Serena olvido su horrible día y se alegro de que terminara de una forma tan perfecta.

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En el templo Hikawa, Candace hacia su deberes encerrada en su habitación. Rei aguardaba afuera de la alcoba de su hija buscando la mejor forma de pedirle un favor que sería bastante inconsecuente con todas las reglas que había establecido en casa, pero el asunto era tan importante que respiro profundo y abrió la puerta. Candace sólo alzo la vista y le regalo una sonrisa a su madre para después seguir con su tarea.

- ¿Puedes dejar lo que estás haciendo y escucharme un momento? - le dijo Rei. Ella cerro su cuaderno y le dio su total atención.- ¿Puedes tomar tu bola de cristal y repetirme la profecía del otro día?- le dio una torpe sonrisa mientras Candace la miraba extrañada.

- Pensé que no podía meditar antes de terminar mis deberes.- dijo alzando una ceja.

- Pero este es un caso especial.- se le veía nerviosa y movía mucho las manos, gesto que no paso inadvertido para su hija.- Serena tuvo un accidente hoy.

- ¿Y cómo se encuentra?- pregunto Candace preocupada

Está bien, aunque tendrá que quedarse varios días en cama.- la miró fijamente.- por eso te necesito hija ¿podrías repetirme la profecía que le hiciste a Serena?

- Yo jamás he visto algo sobre la tía Serena.- dijo asombrada

- Estabas caminando dormida.- Rei se sentó a su lado.- pero si le dijiste algo, creo que era sobre luz y oscuridad.

- Está bien.- se puso de pie para tomar su bola de cristal.- veré que puedo hacer

Puso la bola en una mesita frente a ella y se quedo mirándola fijamente haciendo todo tipo de caras, desde el enojo a la frustración pasando por la impaciencia y terminando en la impotencia. Todo ese recorrido lo hizo en diez minutos

- Lo siento mama, pero la bola esta en blanco.- dijo algo decepcionada

- No es posible, si antes dijiste…-

- Creo que te confundes, si hubiera dicho algo tendría que poder verlo y no veo nada, bueno si muchas cosas pero ninguna en relación a lo que me dijiste.-

- ¿Cosas como que?- pregunto Rei con impaciencia

- Como que otra vez ganará el premio a periodista del año, Seiya la llevara a parís por su cumpleaños y parece que planean tener otro…-

- Vuelve a mirar Candace- interrumpió Rei. Ella obedeció miró la bola por otros cinco minutos mas y después negó con la cabeza.- No es cierto, tu sabes algo.- grito Rei enojada.

- No, no sé nada.- respondió tranquila mientras se cruzaba de brazos.

- Vuelve a mirar.-

- No lo hare. Siempre me has dicho que no debo permitir que nadie me fuerce a usar mi don y creo que eso también debería incluirte.- se levanto y se dirigió a la puerta.- ahora si me disculpas mama tengo mucha tarea que hacer y si no tienes algo más que decir te pido el favor que te retires.- Rei salió de la habitación no sin antes dar un fuerte portazo.

Rei sentía que estaba echando humo, Candace jamás había dicho mentiras ¿Desde cuándo empezó a hacerlo? Todos la habían escuchado diciéndole una predicción a Serena entonces por qué se empeñaba en negarlo. Tal vez en ese momento no era consciente de lo que hacía, pero al ver la bola, de nuevo tendría que haber visto lo que dijo y así Rei podría buscar la forma de cambiarlo ¿o a caso su hija no estaba interesada en ayudar a Serena?