Capítulo 7:

La fiesta familiar y los recuerdos de un pasado…un poco de dolor no hace la diferencia en su vida.

Se encontraba sentada en el desayunador de su apartamento, trabajando en su laptop mientras escuchaba música en su Ipod. Vestía con unos simples shorts negros y una camisilla sin sostén alguno, su cabello lo tenía recogido en un moño alto mal hecho. A simple vista, se veía concentraba en su trabajo, pero Shikamaru quien la había estado observando de reojo, sabía que algo no estaba bien en ella, más al ver esa mirada perdida, llena de un profundo vacio.

Luego de la inesperada visita de Kimimaro, algo dentro de ella no la dejaba descansar en paz, sentía una fuerte ansiedad dentro de ella que la hacía sentir intranquila, como si algo fuer a ocurrir, más no podía dejar de pensar en los recuerdos que vivió una vez con él.

Gruño enojada al saber que perdía su tiempo en revivir el pasado dentro de ella, eso le traería más dolor. Miro de reojo su teléfono celular que se encontraba aún lado de su computadora, cerca a su tercera taza de café negro, viendo que este parpadeaba con la foto de Hinata. Tomo el teléfono en manos, descubriendo que se trataba no más de un mensaje en conjunto con una foto de un lugar que ella le invitaba. Abrió el mensaje y lo leyó antes de ver la foto.

Nee, Sakura-Chan, ¿Éstas haciendo algo?, Por qué yo aquí estoy en el parque central Shinjuku. Estoy en un pequeño festival, hay algodones azucarados y sacaron un nuevo sabor purpura con azulado, es bueno…hay arlequines y hay un pequeño festival de Lolita fashion, ¡Me puse mi vestuario y ando con Suigetsu!, ¡Ahh!, Nee, También esta Kakashi quien se vistió de Shinobi, con un vestuario extraño.— sonrió de lado y arqueo una ceja con leve sarcasmo al terminar de leer el mensaje y ver la foco de Hinata, con el vestuario extravagante de una Shiro Lolita, vestida toda de blanco como si fuera una pequeña muñeca de porcelana tradicional asiática. Hinata podía ser tan inocente, infantil y graciosa, pero a la vez era toda una otaku rara con sus gustos góticos y tenebrosos.

En la foto Hinata aparecía sentada en una banca en madera con sus piernas cruzadas como una niñita colegiar y con su sombrilla blanca, hecha en tela, recostada en su hombro, dándole un toque coqueto y angelical.

Por unos momento se había olvidado de su pequeño problema, pero cuando reconoció que Hinata y sus compañeros estaban en el parque central Shinjuku, su corazón se sobresalto como si aquello fuera una señal de algún mal augurio…en ese parque fue que todo empezó.

Flash…

Paso rapidito por el pequeño puente de madera del parque central Shinjuku, que cruzaba el pequeño lago, irrumpiendo una importante sesión de fotos que se llevaba a cabo por un joven fotógrafo, lanzando las primeras fotos a esa joven descuidada quien se cruzo en medio de las modelos que posaban para la cámara con sus quimonos exóticos y maquillaje llamativo.

El joven frunció el ceño y siguió con la vista a la mujer quien por el lente de su cámara le había visto y llamado la atención, su equipo de trabajo murmuraban molestos por la intervención de aquella mujer despistada quien ni siquiera se había dado cuenta a que parte del parque había entrado cual estaba restringida al ellos estar trabajando.

Su cámara había captado una joven normal, tan natural y sencilla a la vez. De piel blanca con un toque cremoso, ojos esmeraldas, hermosos, grandes y llamativos, cabellos largos y lacio, con sus puntas onduladas y rebeldes, y a pesar que no lo llevaba ordenado, la rebeldía que se manifestaba, le gustaba, es más, era la primer vez que podría decir que una mujer con el cabello semi desorganizado, le parecía atractiva. De pechos normales, ni grande ni pequeños, de copa 32b, normales como los de cualquier mujer, firmes por su tamaños, de estatura mediana. Los anteriores de cada brazo no eran delgados, sino con carnes, semi-gorditos, un defecto que odia las mujeres en sus bíceps branquial ya que muchas prefieren tenerlo bien marcado y ejercitado, pero a pesar de ello, ella tenía la ventada que a pesar de no tener esa área marcada, no tenía la piel caída y con grasa como muchas mujeres. Tenía unas manos pequeñas, de dedos largos y hermosísimos para él. Otro defecto que odia una mujer en su cuerpo, es tener un trasero gordo y redonda, en conjunto con sus caderas y murlos, y ella a pesar de tener un abdomen sin grasa, tenía el defecto de tener unos muslos gorditos, pero, pese a su defecto, ella tenía la ventaja de no tener estrías ni celulitis, y una mujer normal, no se conformaría con lo que ella tenía, sino que estaría largas horas en un gimnasio para rebajar esas libritas que tenían acumuladas en sus muslos y glúteos; y claro, no podía faltar de nombrar sus cómicas y pequeñas pequitas en sus hombros, eran poquitas y hermosísimas. Ella era una mujer normal, no fea, sino normal, como cualquier otra, y eso le llamo la atención al fotógrafo quien la había atrapado con el lente de su cámara.

No era la primera vez que la había visto, ni la primera vez que su cámara capturaba su imagen, pero siempre, en cada momento que la veía, experimentaba la misma sensación cada vez que se le aparecía. No pudiendo soportar más la lejanía de ambos, el ser extraños, se prometió que la próxima vez que le viera, haría lo imposible porque ella lo notase y así poder conocer su nombre. Esa tardé, teniendo en cuenta que ella nunca cambiaba de ruta, la espero cerca del puente, atravesándosele en el camino, provoco que ella tropezara torpemente con él.

¡Lo siento!, ¡No fue mi intención!, ¡Lo lamento! — se disculpo ella al regarle su te en aquella ostentosa chaqueta de cuero negro que él llevaba.

Fue solo un pequeño accidente, no fue apropósito, no te tienes que disculpar. — hablo él, estremeciéndola por completo al ser consciente de la cercanía de sus rostros. De inmediato volteo su rostro, sonrojada por la vergüenza, le dijo.

lamento mucho el accidente, es que andaba distraída y…— silencio ante la sorpresa de descubrir que era observada por un par de ojos verdes turquesa.

L-lindos ojos. —soltó, parpadeando dos veces para estar segura de que no había confundido de color.

gracias, no puedo decir lo mismo de los tuyos. — ella frunció el ceño al escuchar aquello, mirándole serio, él de inmediato actuó, aclarando el malentendido.

¡Digo!, cuando me réferi a ello es por el hecho que los tuyos son más que lindos son…preciosos, hermosísimos. — se sintió entre alagada e indignada por el hecho que un extraño que apenas ni le conocía ya andaba tirándole piropos baratos.

Se mordió los labios, frunció el ceño y cerró los ojos, abriendo solo el derecho, le miro y le dijo:

Muy bien…creo que esto no me suena simple accidente, ¿Verdad? — el rio ante lo inteligente que era ella quien ya le había descubierto en su trampa.

La verdad…no. — se llevó una mano detrás de la nuca y se rasco el cuello, se mordió los labios y la miro con cara de culpable, pero escusado por sus hechos, ella no pudo evitar sonreír, ahogando una pequeña risa que le pareció divertida a él.

¿Cómo te llamas? — pregunto él, dejando atrás el teatro que había estado planeando, ella rio al ser él tan obvio en sus actuaciones.

Me llamo Sakura, y creo que lo que has hecho es lo más extraño que me ha pasado en la vida. — le dijo con una sonrisa, el metió sus manos en sus bolsillo y la observo a través de sus pestañas, siempre con aquella sonrisa.

y bien, que te parece si damos una vuelta como disculpa. Comeremos helado. — ella rio ante aquello, no podía evitarlo, pero estaba nerviosa.

No lo creo…es invierno y está nevando. —negó ella con la cabeza, reanudando su caminata, él se interpuso en su camino al ver que perdía su oportunidad.

Te invito un helado, solo uno y nada más. — ella arqueo sus cejas, mirándole con curiosidad.

No me mires así, me haces pensar que piensas que estoy mal de la cabeza. — ella rio ante aquello.

Además, te he visto comiendo helado en el parque, sentada en una banca. — ella parpadeo ante aquel comentario.

Y te soy sincero, sería mi primera vez comer un helado sentado en una banca mientras nieva, quiero saber que tan divertido es ese pasatiempo tuyo y el porqué sonríes tanto cuando lo comes. — hablo con aquella voz aguda mientras sonreía y le miraba directo a los ojos.

¿Me éstas espiando? — pregunto ella seria, él silencio de inmediato ante la torpeza que había cometido y que de seguro ella ahora creía que era algún enfermo depravado.

¡No!…bueno. Es curiosidad, y la verdad es que si te observaba era porque buscaba un momento apropiado para hablar contigo. — revelo él, y ella le miro aún más sorprendida.

Y el mejor momento era aventarte contra mí y hacerme creer que fue mi culpa lo del accidente. — hablo ella, fallando ante su seriedad al soltar una amplia sonrisa.

Si aún no me has golpeado, eso significa que hay la posibilidad que me aceptes el helado. — ella suspiro ante lo terco que era él.

De acuerdo….solo uno. — acepto ella, aclarándole con el dedo que solo sería uno y después se iría.

Caminaron a la par por el parque Shinjuko, platicando augustamente mientras reinan, deteniéndose unos minutos en una pequeña tienda de mantecados.

Hmp…ahora entiendo lo de la risa. — hablo con dificultad debido al frio que sentía en su boca. Sentía su paladar completamente congelados, ella rio ante el rostro de Kimimaro.

Eres raro…demasiado. — repitió ella por enésima vez, llevándose a la boca otro gran bocado de mantecado, él le miro sorprendido ante la resistencia de ella.

Aún no me has dicho tú nombre. — recordó ella, soltando aquellas palabras con curiosidad.

Kimimaro Kaguya. — hablo a la vez que pensaba en comer el segundo bocado de mantecado…una decisión difícil.

Y dime, ¿A qué te dedicas? — pregunto ella curiosa.

Soy fotógrafo profesional, trabajo para la revista Fashion Tokyo. — Contesto él.

¡Oh! — soltó ella, tragando un gran bocado de aire.

Y tú, ¿En que trabajas? — le miro directo a los ojos, sonrojándola por completo, ella volteo de inmediato su rostro, asiendo una mueca de enojo fingido mientras se apretaba los labios e intentaba tranquilizar sus nervios, él rio ante las actuaciones de ella.

Soy…escritora y dibujante de manga. — parpadeo tres veces ante la impresión que se llevó por ella.

¿Así? —soltó curioso.

Has leído las crónicas de Adel. — pregunto mientras terminaba con el ultimo bocado de su mantecado.

Son muy bunas, ha tenido una gran acogida entre los centenares de lectores. — contesto él

Las escribí yo…— rebelo ella, abriendo los ojos él de la impresión.

¿Tú eres S.H? — cuestiono impresionado.

Son las iniciales de mi nombre y apellido. — le aseguro ella.

¡Vaya! Debo de sentirme más que alagado…estoy con S.H en persona. Debes creer que soy un completo idiota al fingir un accidente. — hablo él.

En efecto. Si…y de los bien raros. — se burlo ella, reincorporándose de la banca.

Bueno, en fin…creo que ha sido todo por hoy. Gracias por el helado. — tomo su mochila e inicio su paso, deteniéndola aquella voz gruesa.

¿Te veré mañana? — pregunto él, ella se volteo y le miro curiosa.

No lo creo— revelo ella, negando con la cabeza.

¿Por qué no?, ¿No te agrado? — frunció el ceño.

No, no es por eso, es que mañana tengo mucho trabajo y dudo que a la ahora que salga te encuentre en el parque. — aclaro ella.

Entonces, te busco mañana a tú trabajo, solo tienes que darme la dirección. — ella le miro incrédula al soltar él con aquella voz seria esas palabras.

No tienes remedio, ¿No te darás por vencido?, ¿Verdad? — apretó sus labios para oprimir una sonrisa.

Adivinas mucho. — se acerco a ella y saco su teléfono celular.

Por lo menos dame tú numero, así no te perderé por completo. — no pudo resistirse ante aquella mirada, revelándole su número de teléfono.

En of Flash…

Su primera vez en conocerlo…fue. Impresionante e imposible de creer. Su amor por él, muchos lo definían como obsesivo, donde ella creía la dichosa fantasía que entre ellos podía resurgir ese amor, pero lamentablemente, esos seis meses de noviazgos no más le "dieron a entender a Kimimaro que entre ellos no podía surgir almo más allá de una simple amistad debido al comportamiento de la Haruno.

Gruño enojadísima, llamando la atención nuevamente del desconcertando de Shikamaru quien estaba dispuesto a cuestionarle sobre sus humores, pero luego de ver aquel rostro, decidió no molestarle ya que podría enojarla más de lo que estaba.

Era un hecho que en el transcurso de su noviazgo, cuando estaban solos no precisamente andaban calladitos y sentaditos en un mueble, pero tampoco llegaron a intimidar como dicta la palabra…solo fueron pequeñísimos juegos previos como para convertirse en una rutina exquisita.

Flash…

Se encontraba en la sala frente a unos cuadros familiares que estaban colgando de la pared. Eran muchas y eso le daba a pensar que era muy apegado a su familia puesto que en cada excursión que hacía o lugar que iba, ellos siempre aparecían en cada foto. Continuo husmeando con la mirada los alrededores del apartamento como si fuera la primer vez que hubiera entrado, nunca se cansaba de mirar las curiosidades que este tenía, descubriendo más de la personalidad que tenía Kimimaro, una realmente interesante y llamativa, un hombre dedicado a su trabajado fotográfico y familia.

La sorprendió unos brazos enroscarse en su cintura para luego sentir la piel húmeda de alguien chocar con su mejilla derecha, depositando un sutil beso.

¿Qué haces aquí parada? — pregunto con cierto tono de gracia, ella como respuesta arqueó una ceja.

Espero por ti, no que íbamos a comer. — le cuestiono ella curiosa.

en efecto sí, pero aquí…estoy cocinando algo que te gustara. — parpadeo sorprendida, separándose él de ella para ir a la cocina a atender su pequeña tarea, siendo seguido por ella.

Y, ¿Qué celebramos? — pregunto ella curiosa, él rio.

Cumplimos dos mes de noviazgo. — le recordó, ella empezó a contar con sus manos, cayendo en cuenta de un pequeño detalle.

Eso no puede ser, aún falta una semana. — cayó ella en cuenta, recibiendo como contestación una pequeña risa.

No más lo dije para probar si aún te acordabas. — al escuchar aquello, ella contrajo su rostro enojada.

¿Sabes? No soy del todo olvidadiza. — recalco ella, dándose la vuelta para salir de la cocina, no fue hasta que él la atrapo por la cintura, levantándola y dándole una vuelta en el aire.

¡Kimimaro! No estoy de juegos. — espeto ella, intentando de contener la risa, producto de las caricias que hacía él con sus labios en el cuello de ella.

Sus manos liberaron la cintura de ella, recorriendo su cuerpo lentamente, deteniéndose en el cierre del pantalón de ella para luego desabotonarlo y bajar el cierra lentamente.

La condujo torpemente hasta el sofá de la sala mientras besaba el cuello de ella, metiendo su mano dentro del pantalón y ropa interior, provoco en ella un gemido al sentir el contacto de las yemas de sus dedos en su clítoris y prepucio.

Inhalo y exhalo profundamente ella, al igual que él quien al sentir esa zona húmeda y palpitante, lo incito a aumentar sus caricias, introduciendo su dedo medio dentro de su pequeña cavidad vaginal.

Cayeron torpemente en el sofá de la sala, ella de espalda y él sobre ella, aún con su mano masturbándola de manera lenta. La desesperación de ella en querer sentir más y poder tocarlo, la llevó a elegir la decisión más tormentosa y poco agradable para ella, interrumpiendo aquella pose sexual, se volteo, quedando frente a frente con el rostro de Kimimaro quien le miraba serio y deseoso de poder reanudar sus caricias en ella.

Se arrodillo en el sofá, colocando las piernas de ella sus lados, se inclino hasta el abdomen de ella, empezando a mordisquearlo y besarlo mientras que con sus manos subía la camisilla fémina de color rosa que ella lucia aquella noche, llegando hasta el sostén.

Introdujo sus manos detrás de ella, logrando encontrar el cierre de su sostén, lo desajusto, pudiendo sentir y acariciar los pezones erectos de ella que tanto le encantaba mirar y probar.

Me gustan tus senos. — susurro, llegándolo a los oídos de ella, enredando sus dedos en el cabello de él que en ese momento lo llevaba amarrado con una pequeña liga que poco a poco la Haruno fue desajustando con sus movimientos.

El rose delirante de la glande de su pene la hizo estremecerse al sentir aquella parte húmeda recorrer sus genitales, descendiendo hasta su pequeño ano. Ella se reacomodo, esperando entre jadeos la invasión de él quien había empezado a caricias sus genitales con su pulgar. No más al introducir su glande en aquel pequeño orificio, la sintió humedecerse aún más, provocando pequeños espasmos en ella. No era la primera vez que intimidaban de esa forma, pero para ella, siempre era algo nuevo puesto que Kimimaro no era un hombre de rutinas repetitivas, siempre hacía algo nuevo para lograr el delirio en ella quien se retorcía de placer entre sus brazos. Aún era virgen puesto que Kimimaro decidió esperar el plazo que ella había propuesto entre ellos ya que él era su primer novio formal, y no quería apresurarse tan pronto, aún así, eso no los privaba de divertirse y jugar un poco como dos niños haciendo travesuras a las espaldas de sus padres.

Dio un empuje, gimiendo ella. Otro más y logro en ella un fuerte gemido que no más logro incrementar los deseos de él, introduciendo por completo su pene dentro del pequeño ano. Se inclino y atrapo con su boca el seno derecho, mordiéndolo y succionándolo mientras la masturbaba con su mano derecha y se movía a la vez dentro de ella. Separo por un momento la mano de los genitales de ella para separar sus piernas y flexionándolas un poco más, dando una fuerte embestida que provoco que se arqueara de placer mesclado con un poco de masoquismo puesto que no podía negar que dolía un poco, pero la excitación la hacía olvidar de todo dolor, queriendo que la embistiera con más fuerza.

De pronto, el timbre de la puerta solo, él ya se había acomodado, quedando recostado en el cuerpo de ella mientras la masturbaba con su mano derecha y besaba su cuello, embistiéndola lentamente…no tenía planeado detenerse no más por la menuda interrupción.

El insistente timbre sonó un par de veces más, llamando la atención de ella quien abrió los ojos e intento de mirarlo.

Ki-Kimimaro…el timbre. — soltó ella con poco aliento, con su voz alterada.

Hmp…— soltó en un pequeño gemido.

Y si es algo importante. — insistió ella y gimió ante la sorpresa de ser embestida con más fuerza.

Olvídalo ya, que esperen hasta mañana. — finalizo él, ella se disponía a replicar, pero él la amordazo con un beso, olvidándose del insistente timbre que aún sonaba.

Ambos cuerpos terminaron exhaustos y completamente sudados luego de tener la noche que Sakura nombro como la más intensa que pudo haber tenido con él. Se quedaron dormidos en el sofá de la sala, escuchándose par de horas luego el insistente timbre que la despertó a ella, escuchando detrás de aquella puerta la voz de una mujer que reconoció a la patada.

Tayuya…—murmuro, retirándose lentamente del cuerpo de Kimimaro quien despertó enojado ante el insistente timbre.

¡Bueno que!, ¡NO se cansan de llamar a la puerta! — gruño enojadísimo, levantándose mientras buscaba con la vista su pantalón, interceptando el serio rostro de la Haruno.

¿Sucede algo? — pregunto desconcertado al verla a ella tan seria y pensativa a la vez.

Tayuya está aquí…— revelo ella.

¡Carajos!, ¡Lo olvide! — soltó él al acordarse de un pendiente que tenía con la hermana de la Haruno.

¿Qué olvidaste? — le cuestiono ella mientras le veía vestirse a la prisa.

Tú hermana me pidió que tomara unas fotos a la fauna de la gira pasada que tuve por el Tíbet. — soltó apresurado, caminando en dirección a la puerta, ella tomo sus cosas y camino hasta el cuarto de Kimimaro, cerrándola con un gran portazo.

End of Flash…

Ese día se había enojado no más por el simple hecho que su hermana nunca le dijo que tenía cierta amistad con su novio luego de ella habérselo presentado en una cena familiar. Juraba y perjuraba que se traía su hermana, que eso de simples cuñados no iba con ella, aún así, nunca se espero el gran golpe de tener a su ex-novio como cuñado, los papeles se habían revertido abruptamente, dejándola a ella sin nada.

Se levanto del desayunador y camino rápidamente hasta su cuarto, tomando la primera prenda que encontró, un licra ancho y largo de color rosado y una chaqueta del mismo color, se lo coloco de inmediato y busco sus chanclas, tomando en manos su cartera salió del apartamento, agarrado por delante las llaves del auto de Kimimaro quien al percatarse, se levanto del mueble de la sala, siguiéndola como loco.

— ¡Sakura!, ¡Espera!, ¡¿A dónde vas? — logro alcanzarla, cuestionándola de inmediato.

—Voy a la fiesta familiar. —soltó enojadísima, él le miro desconcertado.

—Te irás así, en esa fachada. —Exclamo si aún creérselo.

— ¡Tienes algún problema con ello! —soltó ella enojada.

— ¡No!, claro que no, pero por lo menos déjame acompañarte—

Se ofreció, sabía que algo no estaba bien en ella y no era bueno dejarla sola.

—haz lo que quieras. —Soltó en voz neutral.

Una hora le tomo en llegar a la casa de sus padres, extrañándole de sobremanera al ver tantos carros estacionados frente a la casa, demasiados para ser una simple fiesta familiar. Shikamaru trago hondo y miro por enésima vez la fachada de él y de ella, maldiciendo mentalmente un "trágame tierra"

— ¡Sakura!, Sandy tiene que estar aquí, acuérdate que ella es amiga de tú hermana y si me ve en esta ropa de seguro ni vuelve conmigo. — no más tuvo de contestación por parte de la Haruno un portazo, definiendo aquello como: ¡Al carajo Sandy!

Entro por la puerta de a fuera que llevaba al jardín, encontrando un centenar de personas que la miraron entre curiosos y divertidos al ver la fachada de ella. La voz de su hermana pidiendo la atención de todos le llamo la atención, caminando en dirección hasta la tarima donde se encontraba su madre en compañía de su padre y Kimimaro quien tenía rostro de confundido al escuchar a su novia pedir la atención de todos.

— ¡Gracias por estar en esta importante fiesta familiar que se celebra cada año! —hablo Tayuya

—y cómo ven, se estarán preguntando él porque mucha gente invitada hoy, personan que no conocen, pero pronto serán parte de nuestra familia. — informo con una sutil sonrisa, Kimimaro no despegaba la vista de ella, intentando descifrar lo que su novia planeaba decir a todo ese público que tenían presente.

— ¡Quiero informarles de mi compromiso con Kimimaro! —revelo ella.

—NO hemos comprometido y a final de años nos casaremos. —todos aplaudieron, Tsunade estaba alegre, su padre estaba entre alegre y confuso al ver el rostro de Kimimaro quien estaba atónico como si la noticia le hubiera caído de sorpresa, y La verdad era que todo lo que ella había dicho era cierto, pero ambos planearon no decirlo hasta la fecha que él propuso.

Y ahí estaba ella, frente a la tarima, indignaba y a la vez dolida, mirando con ojos bien abiertos a la futuros esposos. Los ojos de Kimimaro se posaron en ella al escuchar a Shikamaru llamándola por el nombre, atrayendo la atención de la señora Tsunade y su esposo quienes miraron sorprendidos a su hija.

Reacciono al momento, volteándose para irse de aquel lugar. Shikamaru intento detenerla, pero ella evadió su ayuda empujándolo a un lado. Kimimaro ya se había bajado de la tarima y ahora perseguía a la Haruno entre la muchedumbre sorprendida quienes no los dejaban de mirar.

— ¡S-Sakura!, ¡Detente! —Le ordeno Kimimaro, ignorándole ella por completo.

Entre los invitado, cierto rubio se sorprendió al ver la llamativa escena que atrajo a su compañero, haciendo un bufido ante la escena.

—por lo menos la fiesta acabo. —soltó la rubia de cabellos largos y lacios, Naruto no presto atención al comentario de su compañera, uniéndose a la persecución para detener a la Haruno.

—Hmp… ¡Ino! quien te habrá mandado a acompañarle. — se regaño en voz baja.

Salió como alma descontrolada por la puerta del jardín de la casa, siendo detenida por Kimimaro.

— ¡Basta Sakura! —exclamo enojadísimo.

—¡para eso querían que viniera a la fiesta!, ¡¿Eh?, no más para restregarme lo del compromiso. —

Le grito mientras intentaba soltarse.

—Yo no sabía lo que ella planeaba, habíamos quedado en no decirlo hasta la fecha. —intento de explicarle, pero ella en su arrebato se soltó de él.

—Sakura, mi princesa, tranquilízate. Esto es cuestión de calma y sicología…— Intervino su padre, sacando de un empujo a Kimimaro quien no componía nada en el asunto, según su padre.

—No sabía de esta unión, y desde ahora, les digo que no me agrada para nada, es algo insultante haberlo propuesto sin decirnos nada. — Exclamo el hombre de la casa.

—Mi hija, Tayuya me lo informo. —una tercera voz masculina intervino, atrayendo la atención de los pocos presentes. Era un hombre alto, blanco y de cabellos negros y largos, su nombre era Orochimaru, el ex-marido de Tsunade, padre de Tayuda y "mejor "amigo de Jiraiya.

—¿Orochimaru?, ¿Qué haces aquí? — soltó sorprendido Jiraiya al verle, este le dio una mirada déspota, ignorando así la pregunta de su viejo amigo.

—Pero qué tipo de pregunta es esa Jiraiya, ¡Es el padre de Tayuya! — intervino Tsunade, encontrando Sakura la situación completamente absurda, incluso fuera de lugar.

Suspiro ante tanto enredo de problemas cual ninguno de ellos solucionaba nada, sino que al contrario, había causado una disputa entre familia donde Jiraiya le exigía a su esposa una excusa el porqué no le dijo nada sobre la invitación de Orochimaru, aquello se había vuelto toda una odisea y Sakura empezaba a exasperarse.

Empeñada de salir de allí como dé lugar, reanudo su paso, siendo de tenida por Kimimaro quien había dejado plantada con la palabra a Tayuya quien exigía un motivo ante su abandono en la ceremonia.

—¡Sakura!, ¡Espera!, tenemos que hablar, no podemos seguir así, como perros y gatos. — exclamo Kimimaro, interponiéndose entre la Haruno y la puerta del auto.

—¡Aquí el perro eres tú!, ¡Tú eres el causante de todo este problema! — profirió ella.

No era tonta, sabía que algo sucedería en la dichosa fiesta familiar, tenía un presentimiento y bien que dio con ella, ahora entendía la dichosa insistencia de su hermana, o tal vez, ella quería asegurarse que no viniera para no hacerle sentir mal cuando diera la noticia.

—¡Te juro que no lo sabía!, ¡planeamos decirlo en la fecha que decidimos! — intento de explicarles.

—¡Y quien coños te dice que estoy enojada por eso!, ¡por mi cásense ahora mismo! — exclamo ella furiosa.

—¡Estoy enojada porque en todo este maldito tiempo, me doy cuenta la clase de hermana que tengo quien finge interés a través de unas fotos no más para acercarse al novio de su hermana. — grito ella, él quedo en total confusión ante lo dicho.

—pero, ¿De qué demonios hablas? — exigió el una respuesta clara.

—¡¿De qué?, Y ahora te haces en amnésico, ¡¿Eh? — le grito ella.

—Te lo recordare bien claro, haber si con esta dejas de hacerte el mísero pendejo. — grito ella.

—¡Hace tres años atrás, tú hiciste una cena en tú casa y me invitaste no más para celebrar no se qué!, y en esa llego Tayuya y tú muy bien dijiste que ella había venido por unas fotos. — le recordó, haciendo memoria de inmediato él.

—¡Tú muy bien los has dicho!, ¡Ella se presento no más para las benditas fotos!, ¡Y aún al son del dial sigues con el maldito tema! — le grito él.

—Hay Kimimaro, seré estúpida yo, no conoceré a las mujeres siendo yo una…—soltó con sarcasmos, enojándolo aún más…como odiaba él los sarcasmos.

—¡Eso mismo eres!, ¡Una infeliz estúpida! — finalizando aquello con su último aliento que saco de muy adentro de sus pulmones, la Haruno le dio punto final, dándole un gran puñetazo en el rostro cual le hizo sentir bien.

—¡Éstas loca! — le grito, siendo sorprendido por Jiraiya quien se encendió de furia al escuchar un hombre gritarle a su pequeña niña, golpeándole en el rostro.

—¡Papá! — soltó sorprendida Sakura, llevando sus ojos hasta Kimimaro quien se encontraba de rodillas en la acera, con los labios ensangrentados ante el gran golpe que le dio Jiraiya.

—¡Pero estas loco o que!, ¡Has golpeado el futuro esposo de tú hija! — soltó Tsunade sin ser consciente del gran error que cometió al decir aquellas palabras debido a que le acordó la plática que en minutos atrás tenían.

—¡¿MI hija?, ¡Exclúyeme a mí de esa tarea Tsunade porque bien claro me has dejado que no soy nadie para pedirle excusas a Tayuya sobre sus actos!, ¡La única hija que tengo es Sakura y por desgracia la tuve contigo! — le grito, dejando a Tsunade muda ante el carácter de su esposo.

Le tiro prácticamente el anillo de matrimonio en el rostro a Tsunade y camino en dirección a la casa, Sakura abrió la puerta del auto y se monto, acompañándole al segundo Shikamaru luego de haberse zafado de Sandy quien le había montado una discusión en plena ceremonia, exigiéndole saber el nombre de la tipeja con quien andaba.

Justo cuando se disponía a arrancar el auto y salir de todo aquel problema, la novia de Shikamaru le impidió el paso, poniéndose frente al auto.

—La atropello…de seguro nadie la extrañara, ¿O tú si?, ¿Eh?— dijo con sarcasmo, con un tono enojadísimo.

—Shikamaru, te exijo que salgas de ese auto inmediatamente, aún no hemos terminado de hablar. — replico Sandy, una mujer rubia, de cabellos ondulados y cortos, una típica americana, con arrogancia de sobra y actitud altanera.

—¡Oye!, ¡¿A dónde tú vas? — le jalo Sakura de la camina, obligando a su amigo a tomar asiento nuevamente.

—Sakura, es Sandy. — le explico en cortas palabras, ella arqueo una ceja con considerable sarcasmo.

—¡¿Y? — pregunto ella.

—Sandy, mi novia. — contesto Shikamaru.

—Aclarando tú mala memoria, es tú ex-novia, ósea pasado, ya paso a la historia, se espumo…y para recordarte más, bien que la vimos agarrada de mano con otro lo cual cuenta que también pasaste a la historia, claro está, al menos que quieras ser trapito de remplazo o plato de segunda mesa, pues desde ahora te digo, bienvenido seas crabrón y tus cuernos. —le aclaro con voz sarcástica.

Piso el acelerador logrando que Sandy se saliera del camino y se aventara contra Tayuya quien intentaba levantar a su novio, cayendo ambas al suelo.

El peor acontecimiento lo recibió la familia Haruno en su dichosa fiesta familiar, tal, al fin de cuenta, ¿Que Sakura no tenía remordimiento algún, ni siquiera pensó en la disputa entre sus padres como para volver atrás e intentar calmarlos.

Condujo en silencio en dirección a su apartamento, ni siquiera Shikamaru se atrevió a dirigirle la palabra, ambos aún estaban fuera de la realidad como para poder pensar claro y ser consientes de lo que ocurrió en sus alrededores.