Que onda! Pues volví, sé que me he estado tardando, pero es que como voy al italiano y se acerca mi jodido examen, he estado tratándome de aprender los pinches artículos, ¡JODER! No es difícil, ¡pero es muy confuso! Y luego hago de niñera de mis dos sobrinos, uno que ya tiene dos años y está en su mero auge de travesuras (y se pondrá peor, Nooo!) y el otro changuito de 5 meses, que es lindo pero es bien enfadoso porque chilla como una ambulancia y nada le parece y cuando trato de darle de comer como que se le va la onda y no chupa el maldito biberón ¬¬! ¡AARGH, pero allí estoy yo diciendo que quiero ser mamá algún día y no aguanto a mis changos estos xD! Pero lo lindo es que mi sobrino mayor me dice Mamá… T_T que lindo… vale la pena.
Bueno, gracias a los Reviews! Que bellos, el review que dijo que era el presidente obama… se paso de lanza xDDDDD me cague de risa, ya sé quien fue hahaha pendejo…, si fueras el verdadero presidente, votaría por ti hahaha no te preocupes ya se acerca el USUK, ¡ya deja de estar jodiendo! Y no digo tu nombre para no chamuscarte. Bueno…, ya sé que me voy a agarrar diciendo cosas y me voy a profundizar en esas cosas y me voy a tardar más en llegar a la cosa fea y… bueno… que horror xD pero bueno, tendrá su pizquita de comedia pero después ¡CHAN CHAN CHAAAAAAAAAAAN, en el próximo cap. ¡ SI ESTARA LA COSA FEA (en este aun no pero ya casi)! Y volveremos con Ludo, Feli, Arturito pan y vino y todos esos viejos
Hetalia no es mío, le pertenece al Dios Hidekaz que no se pone las pilas en actualizar su blog ¬¬
Aquí va!
Rómulo estaba de muy bueno humor, ¿pues como no estarlo?, Felicia había encontrado a su amor verdadero y ni hablar de Luciano.
No solo su plan fue un éxito si no que logro mucho más que una simple amistad, logro sacar el Luciano amable y cariñoso gracias a su hija, y su hija de recompensa ahora está más que feliz junto a Luciano.
Ya habían pasado varios meses desde aquella fiesta… después de ese beso de amor, y la tremenda jalada de orejas que Vilhelm le dio, entraron al salón y poco después entraron Luciano y Felicia, Felicia abrazada al brazo de Luciano, sonrojada y feliz y Luciano la miraba…con una pequeña sonrisa.
A Rómulo se le cayó el ponche de frutas de la boca.
Luciano…sonrisa…Luciano y sonrisa…Luciano con una sonrisa… bueno era pequeña pero era una, esto no podía ser mejor…quería bailar su famoso baile de la victoria enfrente de todos y gritarles "¡LO LOGRE IDIOTAS!" pero se reservo ese pequeño y embarazoso momento.
Varios invitados, sobre todo los hombres miraban sorprendidos y celosos aquella escena, ¿Luciano con Felicia?, ¿Ese Dragón escupe fuego con esa hermosa flor?, pero los dos jóvenes estaban tan metidos en su ahora "Mundo para los dos" que ni cuenta se dieron y solo disfrutaban de la música clásica, bailando los dos, sonriéndose dulcemente, sin despegarse.
¡Eeh!, ¡Hurra! Misión cumplida, para festejar, ¡que vengan las chicas! Eso sería aun más perfecto, si no fuera por Vilhelm que estaba allí no más vigilándole, maldición… si ya no le importaba su pasado juntos entonces ¡¿porque seguía allí no más viendo que hacia él?! Decidió no darle importancia a ese pequeño enojo y se dedico a ver a su hermosa hija… era cierto ese dicho entonces "Si una hija es feliz, entonces el Padre también".
Ya habían pasado varios meses desde que la relación de Luciano y Felicia había empezado, bueno… en realidad se podría decir que desde que se vieron por primera vez y como fue amor a primera vista por parte de los dos, tal vez se podría decir que ya habían empezado pero bueno, el caso es que todo había sido miel sobre hojuelas.
Luciano venia a la hacienda todos los días, pasaba su tiempo con Felicia y al final regresaba a su base. A Felicia no le gustaba que fuera directo a su base y se atrevió a preguntarle porque no iba a su casa propia en vez de ir a la mentada y cochina base, y para su sorpresa y la de Rómulo (que aunque su plan ya había terminado, el desvergonzado chismoso seguía de espía) resultó que Luciano vivía en la base, desde que su Padre y su familia se fueron, el creció en el tétrico lugar que le servía de lugar de trabajo y de hogar.
Pero por supuesto que cometió el error de decirle eso a Felicia y de no utilizar las famosas "Mentirillas piadosas" para que no se enfadara, porque Felicia exploto y lo obligo a dejar la base para que viniera a vivir con ella y su Padre en el huerto.
¡Ah mira! ¡Tú! ¡Desde cuando tomas decisiones de la casa a por ti sola mujer! Pensó Rómulo haciendo un puchero, bueno en realidad no tenía ningún problema en que Luciano viniera a vivir allí, es más, la casa era TAN grande y tenia tantos cuartos que hasta el mismo se perdía, y como él vivía solo con Felicia, la casa se veía muy sola… un individuo más no haría daño y sobre todo si es el protector y amado de su hija.
Luciano tuvo que aceptar y se fue a vivir con ellos, y si antes era todo miel sobre hojuelas, ahora se había tornado en una cosa realmente empalagosa. A Rómulo no le sorprendería si pasaba "algo" rápido, pero también se sentía un poco olvidado, Felicia ya no le hacía tanto caso desde que se junto con Luciano…que triste pero "Si ella es feliz entonces… el también".
Y sus sospechas resultaron ser verdaderas porque cierto día, mientras él estaba en su oficina "trabajando" y milagrosamente no estaba espiando a los jóvenes, se escucho un gritó de felicidad por parte de Felicia que podría despertar hasta los muertos.
Rómulo se sobresalto asustado, temblando un poco en su silla, ¿Qué paso?, ya no se escucho nada más… Mujer loca, ¡era tan escandalosa! De seguro que vio a un lindo conejito por allí y como le gustan tanto las cosas tiernas, tal vez por eso dio ese gritó.
Se encogió de hombros y siguió jugando con sus…quiero decir "TRABAJANDO" con sus animalitos de juguete, era un trabajo muy duro… en su imaginación debía alimentar a su elefante… ¡y eso era muy difícil! Un trabajo completo.
Justo cuando iba a seguir, escucho que alguien tocó la puerta, se sobresalto y escondió sus juguetes rápidamente.
No, que nadie lo vea…. Era un secreto ese "trabajo" y seria bochornoso que alguien viera lo que en realidad el gran General Rómulo Vargas estaba haciendo cuando se supone que debía hacer otra cosa.
Arreglo su voz nerviosamente y solo dijo un "Adelante".
Se abrió la puerta y entró Luciano.
Ciertamente no se esperaba que Luciano entrara, hoy era día libre para él entonces no había porque hablar de cosas militares o algo aburrido como eso.
Puso una cara de curiosidad, Luciano se veía… extraño. Bueno, tenía su cara fruncida como siempre pero se le veía nervioso por algo.
Rómulo puso una cara aun más de curiosidad, viendo al joven que no decía nada… movió un poco el rostro para ver hacia la puerta y solo vio unos rulitos castaños largos sobresalir del marco de la puerta… ¿Felicia? Tan mala para esconderse… ¿Qué demonios pasaba? Volvió a ver a Luciano.
-¿Está todo bien?...Pa… ¿Pasa algo?- pregunto Rómulo con cierto aire de susto, la tensión estaba extraña y le daba miedo… ¿Y si Luciano lo venía a regañar? ¡NO! El no hizo nada malo… solo los espió todo este tiempo… ¡NO! ¡¿Apoco ya se dio cuenta?! ¿Acasos su talento de espionaje ya se había disuelto? NOO…
-Ge…General Vargas…- Dijo Luciano un poco entrecortado… quitándose su sombrero militar ante él… ¿Por qué hacia eso? ¿Porque ese acto de cortesía?…
¿Quién eres y que le hiciste a Luciano? Pensó Rómulo, ¡Qué día tan más extraño!, primero un grito loco por parte de Felicia y ahora la tensión se hizo fea… que día tan bipolar.
-¿S…si?-
-Yo… vengo a pedirle algo muy importante…- Dijo Luciano, tratando de mantener su compostura.
Rómulo abrió un poco los ojos pero le sonrió cálidamente.
-¡Por supuesto Luciano, puedes pedirme lo que sea, veré que puedo hacer para ayudarte, pídeme lo que quieras!- dijo Rómulo animadamente, no había razón para estar de nervios, a veces Luciano puede ser un exagerado… lo que debía decirle no debía ser tan importante.
-Yo… yo vengo…- Luciano dio un suspiro y se armó de valor.-Vengo a pedirle… la mano de Felicia-
-…- Rómulo se quedo en shock, como si fuera una piedra, con los ojos muy abierto… oh…. Si era importante… era muy importante… ¿hablaba en serio?
Él le estaba pidiendo la mano de Felicia, su preciosa hija… a la que cuido y amo con todo… ¿Estaba pidiendo su mano para llevársela y alejarlo de él?
Rómulo se levanto de su silla y se acerco peligrosamente hacia Luciano, Luciano solo trago un poco de saliva pero siguió manteniendo su postura y su ceño fruncido.
Felicia estaba estática pero temblando un poco de miedo detrás de la puerta,
"… no padre… por favor…"
En un movimiento rápido Rómulo tomo a Luciano de sus hombros y lo levanto del suelo sin ninguna dificultad, Felicia se asusto y estaba a punto de ir a auxiliarlo cuando… abrió sus ojos sorprendida y vio como Rómulo abrazó a Luciano contra su pecho, riendo animadamente.
-¡POR SUPUESTO QUE SI LUCIANO! ¡ME ENCANTARIA COMPLETAMENTE DARTE LA MANO DE MI PRECIOSA HIJA!- Dijo al fin Rómulo.
A Felicia se le salieron las lagrimas y fue corriendo hacia ellos dos para lanzarse a abrazarlos también, riendo de alegría y besando las mejillas de Luciano, que estaba completamente en shock.
Bueno… no se esperaba eso pero…estaba bien ¿no?, dejo salir un suspiro de alivio… qué bueno que Rómulo no quiso matarlo… tal vez… seria buen suegro. Pero lo mejor era que todo salió bien.
Por fin…tendría la mano de Felicia, la haría Feliz solo como ella se merece, y no iba a dejar que nada le pasase, porque si algo le llegara a suceder a su dulce prometida… se quitaría la vida, él no podría soportar el dolor sabiendo que no hizo nada para evitar que algo malo le pase a Felicia. Pero no debía pensar en eso, ahora mismo estaba a salvo… y finalmente la haría feliz y vivirá la vida que ha estado soñando desde que la conoció, una vida perfecta junto a su Felicia.
Por supuesto que Rómulo se encargo de la boda… y de inmediato Vilhelm se apunto solo con la excusa de que "Tu lo arruinaras…debo supervisarte para que no hagas nada estúpido", ¡Maldita sea! Trató de protestar pero… ¡Luciano estuvo de acuerdo! ¿Porque todo el mundo estaba en su contra?… malvados, pero y que, no debía enojarse, sería un día especial, toda mujer sueña con el día de su boda y desde siempre, cuando Felicia era niña, siempre hablaba de casarse con un príncipe mágico, con súper poderes y que la protegería de todo mal, la pequeña niña suspiraba con los cuentos de amor y deseaba que si se casaba algún día, su boda seria de ensueño.
¡Rómulo a la obra! El cumpliría todos sus deseos con tan solo verla feliz, aunque se sorprendió cuando Felicia le dijo que todo lo que quería para la boda… eran cosas tan sencillas, ¿Dónde estaba el alcohol? ¿El after-party? ¿LAS CHICAS? Felicia… ¡no te sabes divertir!, pero bueno, era la naturaleza de Felicia ser delicada y simple, con cualquier cosa, sea abundante o minúsculo ella era Feliz, pero bueno, ¿qué se va a ser?
Rómulo y Vilhelm se lucieron ese día, todo salió perfecto, la boda se llevó a cabo en el huerto, en el kiosco para ser exactos, Felicia lucia tan hermosa y pura y Luciano no podría estar más feliz, la boda transcurrió sin problemas, unos llorando de felicidad (entre ellos Rómulo claro estaba) y otros lloraban… pero de coraje.
Ya no tendrían oportunidad de cortejar a Felicia y el hijo de Vilhelm, Luther, a pesar de estar serio en la boda, con su mujer a un lado y su pequeño hijo albino por el otro, se veía que quería llorar, tenía los ojos brillantes de algunas lagrimas.
Claro… la atarantada de Felicia nunca lo pelo y aunque ya tenía a su pequeña familia, se sentía un poco…triste pero bueno " A cada quien le toca lo que le corresponde" Asi es… que buen dicho, y si a Luciano le correspondió Felicia, que bueno, tendrían una vida feliz, y lo único que se podría hacer era aceptarlo, por lo menos Luther, porque le llegaron unas noticias a Rómulo que varios soldados invitados de tanto dolor que tenían en el corazón, se fueron a suicidar…Ay… ¿tanto brete solo por Felicia? Que exagerados… pero decidió guardar en secreto esas noticias a Felicia… o si no se echaría la culpa de todo.
Pero a pesar de los homicidios durante la boda y de que la fiesta fue tranquila, Rómulo si pudo ligar como nunca, los invitados estaban felices, el estaba feliz, Felicia y Luciano también… ¿qué más puede pedir?
La vida de Luciano y Felicia juntos apenas comenzaba y valla que si sería una historia…
Y Rómulo estaba dispuesto a vivir para verlo…
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A medida que los meses iban pasando, la vida matrimonial de Luciano y Felicia no podría estar mejor.
Los dos jóvenes estaban muy enamorados, Felicia cuidaba de Luciano y viceversa, los dos estaban perfectamente bien, hasta que un día, las batallas en los frentes militares comenzaron a ponerse fuertes y Luciano tenía que ir, dejando a veces a Felicia sola en la casa y preocupada, Rómulo también había estado ocupado esos últimos meses, pero pocas veces tenía que ir también a los frentes, lo bueno era que tenía trabajo en su oficina en casa, y a veces podía reconfortar a Felicia cuando estaba triste, pero últimamente la notaba nerviosa.
Bueno… de por sí ya estaba nerviosa con el hecho de que su marido estaba en esos lugares tan feos y peligrosos pero se veía nerviosa por algo más, y cada vez que Rómulo se acercaba a tratar de calmarla o preguntarle que tenia, ella solamente reía nerviosamente escusándose de que todo estaba perfecto y se iba corriendo. Rómulo hizo un puchero, odiaba que Felicia no le contara sus problemas, siempre lo hacía pero ahora no… se sentía un poco triste y apartado, pero tenía que aceptar que ahora en la vida de Felicia existían dos hombres, él y él más importante: Luciano.
Suspiró y se sobresalto un poco cuando escucho la puerta principal abrirse, dejando entrar a Luciano bastante cansado. Qué bueno… hoy volvió temprano, iba a ir a saludarlo cuando entró Felicia corriendo a abrazarlo primero. Luciano la abrazó también y Felicia miro al suelo bastante nerviosa, diciéndole solamente un "Luciano… ¿puedo hablar contigo?
Luciano abrió un poco sus ojos olivos algo sorprendido. Felicia estaba extraña, bueno lo había notado algunas semanas atrás pero bueno, tal vez le diría el porqué, se veía angustiada y no quería que su pequeña Felicia estuviera mal. Asintió, le tomo su delicada mano y los dos se fueron al huerto.
Rómulo frunció el ceño, ah no…eso si que no. Si Luciano si podía saber lo que pasaba, ¡El también!, tomó su casco de ramas, su camuflaje y ¡a espiar se ha dicho!
Rómulo miraba entre los arbustos, a Felicia meciéndose en su columpio con la mirada en el suelo, como perro regañado, Luciano estaba parado frente a ella y la miraba con preocupación, detuvo el columpio con una mano y con la otra tomó la barbilla de su mujer para alzarle el rostro con cuidado y hacerla verlo a los ojos.
-¿Pasa algo? ¿Hay algo que te moleste? Dímelo Felicia…- Dijo con una voz suave Luciano. El sabía que su Felicia había estado preocupada por lo que ha pasado en los frentes y con él yendo a pelear, lo entendía perfectamente pero quería oír la voz de Felicia decir lo que sentía… no importa si era lo mismo de " No vallas", "Me preocupas" o lo mismo de todos los días, él solo quería reconfortarla.
-Yo… hum… pasa algo… en mi…hum por favor, ¡promete que no te enfadaras conmigo!- digo entrecortado y rápidamente Felicia, mirándolo con suplica.
Luciano la miró confundido, suspiro un poco, y tomó entre sus manos las de ella, sonriéndole tan cálidamente como el sabia o podía.
-¿Enfadarme? Yo jamás podría enfadarme contigo… por favor dime, que te molesta…-
Felicia se sonrojo, limpio una pequeña lágrima que bajaba de su mejilla, y se armo de valor, cerró los ojos con fuerza y dijo sin fuerza en su voz…
-¡Yo….¡
Rómulo no escucho nada, se frustro, ¡¿Qué demonios dijo?!, se asusto un poco cuando vio como Luciano se quedaba en shock, dando un pequeño paso hacia atrás, mirando a Felicia sin poder creer lo que le estaba diciendo.
-¿Es…es en serio? Felicia… ¿estás segura?- Solo escucho eso de Luciano, quien tomaba de los hombros a Felicia y la hacía mirarlo, ella estaba totalmente avergonzada pero simplemente asintió diciendo un "lo siento…"
Rómulo sintió pánico, estaba dispuesto a dejar su escondite para ir a ver a su hija, pero paro cuando vio como Luciano la abrazó y la besó de repente y se hincó suavemente para besar su vientre.
-No te disculpes…es perfecto, te amo Felicia…-
Rómulo se quedo congelado, una imagen del pasado vino a su mente.
Él más joven, con su mujer, diciéndole que ella estaba… y el simplemente sintió tanta felicidad que beso su vientre. Acaso… Felicia estaba…?
Aun sentía fría la sangre y se escabullo entre los arbustos para volver a su oficina sin ser notado, se fue aun pasmado a su oficina y cerró la puerta tras de sí.
¿Felicia…embarazada? Que felicidad… pero por otro lado se sentía extraño, bueno, no era que no estuviera feliz, si eso era lo que estaba pasando y por obvias razones parecía que si era eso, el estaba más que contento… por fin tendría un nieto, siempre ha deseado tener uno, poder jugar con él, enseñarle todo lo que sabe y si se parece a él en físico y personalidad pues perfecto, pero no podía evitar ponerse nervioso.
Felicia aun estaba muy joven… bueno también Luciano, no tanto pero aun estaban en la flor de la juventud.
Felicia apenas tenía 18 y Luciano estaba en sus 24 años recién cumplidos.
Una pareja muy joven, pero ese no era el caso…
Felicia es saludable… a veces… y desde niña siempre ha sido muy enfermiza, una vez enfermó de gripe cuando era pequeña y le dio fuerte la enfermedad. El doctor habló con él y le dijo que si se iba a recuperar pero que esa gripe le había bajado mucho sus defensas, y podría ser un problema en el futuro.
Felicia era débil… ¿Y si se debilita más con un embarazo? No… no podía pensar en eso. Pensar asi solo atrae las cosas malas. Debe ponerse positivo como siempre… un bebé, ¡suena perfecto!
Hace falta nuevos y pequeños gritos en esta hacienda, la felicidad de tener un pequeño bambino era inmensa y además, ¡Estaría igual que Vilhelm! ¡Por fin! Ahora mismo tomaría el teléfono para avisarle… no espera, ¿Qué tal si no era lo que él estaba pensando? Esperaría mejor a que Felicia le diera la noticia, después ya podría pasar el chisme a todos sus amiguitos y a Vilhelm para que se ponga celoso y que ya no sea el único que tiene un nieto, muajaja.
Y efectivamente, después de unas horas, Luciano y Felicia fueron con Rómulo, y le dieron la noticia.
Felicia si estaba embarazada.
Rómulo alzó a Felicia del piso y la abrazó lleno de alegría, aunque Luciano fue rápidamente y le dio un golpe en la cabeza para que soltara a Felicia, enojado y diciendo que eso la lastimaría a ella y al bebé, ¡pamplinas!, pero que bueno… su hija ya estaba creciendo, tendría un bebe y ya empezaría a formar su pequeña familia junto con Luciano y ¿saben que es lo mejor de todo?, ¡NIETO! Después de esos momentos de alegría, Rómulo fue corriendo a su habitación, tomó el teléfono y marco rápidamente, dando saltitos de Felicidad.
-¿Hallo?-
-¡VILHELM! ¡SOY TAN FELIZ! ¡ADIVINA QUE, ADIVINA QUE!-
-¡VERDAMMT, ROMULO! ¡ME VAS A DEJAR SORDO ALGUN DIA!-
-¡Eeek!... Pues tu también lo estás haciendo ahora mismo!- *pucheros*
-Hmpf…Maldición, ¿¡Qué demonios pasa!?-
-¡Adivina quién será abuelo y te quitara el trono de "Tuve tengo un nieto y tu no"¡-
-…Yo no estaba en ese trono… ¿en serio?, eso es muy bueno Rómulo, Felicidades-
-Hohohoho ¡Por supuesto que es bueno! Tendré a mi nipote y seré feliz!-
-… si como sea… ¿cuantos meses tiene?-
- Eh? Tiene apenas 2 meses… ¿Por qué?-
-Ah por nada, pensé que tal vez nacería el mismo mes que mi nieto pero el mio nacerá primero, solo por unos cuantos meses, tal vez por tres o dos.
-…-
-¿Hum? Rómulo, ¿pasa algo? ¿estás allí?-
-¿Nieto? Pero… el tuyo ya tiene un año y medio… como va nacer de nuevo?
-¿Pero qué tonterías dices?...Ah… oh, ¿no te lo he dicho? Mi hijo será Padre por segunda vez.-
- rata…¡RATA! ¡INDIGNO!BLASFEMO, TE ODIO!- Rómulo comenzó a gritar blasfemidades mientras lagrimeaba un poco y hacia pucheros.
-¡¿PERO QUE MOSCA TE PICO AHORA, ITALIANO DEMENTE?!- ¡¿Por qué Rómulo tenía que ser tan extraño?!.
-¿¡Como te atreves a ser abuelo por segunda ocasión mientras que yo apenas lo seré por primera vez!? *Snif* ¡no eres igualatorio conmigo! ¡Tú no me quieres!.
-¿¡Y qué culpa tengo yo!? Yo no le dije a mi hijo que tuviera otro, ¡Ellos fueron!-
-Tienes razón… te estaría dando todo el crédito…pero no me rendiré! ¡Al menos mi nieto se va a parecer a mí! ¡No como el tuyo que no tiene nada que ver contigo!
- ¿¡Y cómo puedes estar tan seguro de eso!? Además eso a mí no me importa…-
-Por favor, solo ve mis poderosos genes… hice que mi hija fuera la más hermosas de todos y es OBVIO que mi nieto saldrá tan guapo como su abuelo… no me sorprendería que tuviera la misma voz, complexión y asombrosidad como yo… es un hecho que ya está escrito en piedra… Hera~Hera~-
-Prrf… di lo que quieras, ya lo veremos… cuando nazca-
Y asi Rómulo espero con ansias el día del nacimiento de su nieto… le haría cerrar la boca a ese Vilhelm, ¡lo haría caer de su presumido trono! Ya lo vería…
Pasaban los meses lentamente… aunque eso le desesperaba a Rómulo, está contento, viendo a su hija jugar como siempre pero ahora su vientre era un pequeño bultito, se le hizo extraño que fuese asi pero era totalmente adorable.
Luciano aunque aun iba a los frentes, cuando volvía a casa, se encargaba de cuidar a Felicia hasta ser extremista, bueno, Felicia había empezado a toser y a sentirse débil, Rómulo temió un poco recordando lo que ese doctor le dijo hace mucho tiempo pero parecía que Felicia no se dejaba llevar por esos pequeños dolores y seguía su vida , obviamente cuidándose… bueno eso parece.
Durante los meses del embarazo, Felicia y Luciano habían tenido sus primeros pleitos, aunque todo parecía ser por culpa de Felicia, ¡claro! Felicia se subía a los arboles, saltaba de las escaleras, se metía al lago helado inocentemente con la excusa de que era divertido jugar y el día era bonito pero le sacaba canas de enojo a Luciano, que le daba sus buenas regañadas, aunque debía aceptar que Felicia se pasa un poco… pero vamos no es para tanto o ¿sí?
-¡FELICIA BAJATE DE AHÍ AHORA MISMO!-
Rómulo se sobresalto, tirando un poco de café en su escritorio, ¡pero que gritó tan espeluznante!, de seguro fue Luciano… el exagerado este… a lo mejor Felicia solo se subió a una escalera y este ya a de estar gritando como insano, suspiro, fue al huerto.
En esos pleitos, Rómulo decidía intervenir siendo el que trataba de calmar las cosas, de seguro a de ser algo no tan importante. Divisó a Luciano que estaba echando humo del enojo, que miedo… pero… ¿Y Felicia?
-Hahaha, ¡Luciano!, ¿qué pasa ahora?, de seguro estas exagerando las co… ¡AAAAAAAAAAAAAAH! FELICIA, MI VIDA, ¡¿QUE ESTAS HACIENDO EN LA COPA DEL MANZANO!?- Rómulo se atrevió a voltear arriba donde Luciano estaba viendo, y tremendo susto que estaba sintiendo en su corazón… ¡Felicia estaba hasta en la copa del árbol del manzano!, y el manzano era muy alto… esta changa, ¡¿ESTABA LOCA?!
-¡Padre! Dile a Luciano que deje de gritarme!- Felicia estaba haciendo pucheros, viendo a los dos hombres que se veían pequeños desde donde estaba.
-¿PERO COMO NO VOY A DECIRLE QUE DEJE DE GRITARTE? ¡MIRA DONDE ESTAS!- Rómulo no sentía enojo, sentía mucha preocupación y miedo. Felicia ya tenía 7 meses de embarazo, ¡Y estaba a 7 metros de altura, en un maldito árbol! Si se resbalaba… oh Dios no, por favor.
-¡¿Tu también!? ¡No puede ser! ¡Son malvados! ¡Lo único que quiero es esa manzana que está allí!- Dijo Felicia apuntando una brillante manzana que está justo al final de una rama.
-De todas las putas manzanas que hay en este maldito árbol… tienes que escoger la que esta hasta en las copas de los arboles- Dijo Luciano, poniendo su peor cara de ira contenida asustando a Rómulo y a Felicia por primera vez-… ¡BAJA AHORA MISMO O YO TENDRE QUE BAJARTE DE AHÍ CON MIS PROPIAS MANOS! Dijo este comenzando a subir con una cara tremendamente espeluznante que le llego hasta los huesos a Felicia y la pobre comenzó a trepar más para tratar salvarse – ¡No!- ¿Salvarse? ¿Pero si estaba yendo más arriba para firmar su acta de defunción! Rómulo estaba que no sabía qué hacer, algo….algo….Inocencia…Psicología…Felicia…. -¡YA SE!- Gritó Rómulo haciendo que los dos jóvenes lo miraran con sorpresa.
-Felicia… ¿No crees que es muy peligroso que estés hasta allá arriba?, podrías caerte…- Dijo tranquilo Rómulo y con una pequeña sonrisa.
Felicia hizo un puchero y le contesto – ¡No! ¡No me caeré! Además… ¡soy la mejor trepando arboles y no me da miedo!- Dijo ella con un aire de superioridad.
-Y de eso no hay duda alguna Bella… Tu eres la más valiente de todas pero… creo que el bebé está asustado…- Digo Rómulo cambiando un poco la voz.
-¿Eh?... no él no…- Felicia se sorprendió y miro su vientre, de hecho comenzaba a sentir como se movía su pequeño bambino, desde que se comenzó a subir sentía que se movía frenéticamente, primero pensó que era porque estaba entusiasmado, después de todo siempre se movía para todo, incluso cuando Felicia trataba de dormir, no podía porque el pequeño no dejaba de moverse. Pero luego comenzó a pensar mejor y… ¿Si de verdad tenía miedo?...Felicia cambio su rostro enojado por uno de preocupación, no quería que estuviera asustado… ¡ la odiaría!
Justo en el blanco… pensó Rómulo –Eres la mejor trepando… pero los accidentes suelen pasar, ¿Qué tal si te caes y te lastimas? O lo peor ¿Qué tal si te caes y el también se lastima? Lloraría mucho Felicia…
-¡NO! NO QUIERO, NO QUIERO, ¡ya me bajo, ya me bajo!- Dijo Felicia por fin, rompiéndose en lágrimas y bajando del árbol tan rápido como podía y justo cuando llegó al suelo, abrazó su vientre temblando, y lagrimeando en silencio. Sentía como el bebé dejaba de moverse tanto… ya está todo bien, estas a salvo…pensó
Luciano estaba con los ojos abiertos, no podía creerlo, pero al menos Felicia bajo. El sabia que la razón por la que Felicia se había subido al árbol no era por esa manzana… era porque no quería verlo… Luciano debía volver a irse al frente alemán, requerían su ayuda en ese lugar ya que Luther… había fallecido. En una emboscada, recibió una bala en la cabeza y no puedo sobrevivir, y lo peor de todo fue que al día siguiente, su segundo hijo nació. No pudo vivir para poder ver a su hijo y lo peor de todo es que su mujer… esa arpía, abandono a su bebé y a su otro hijo. El General Vilhelm ahora tenía que cuidar de ellos pero estaba al tanto del bebé, puesto que era un recién nacido. Luciano iba a ir a terminar lo que Luther había empezado, terminaría con ese frente, y haría que todo el trabajo que Luther hizo valiera la pena, por la seguridad de sus hijos y sobre todo para la seguridad de Felicia y su hijo. Protegería a su hermosa mujer y a su pequeño hijo que aun le falta un poco más para nacer, no dejaría que ese frente de mierda se les acercara ni un milímetro.
Esa misma noche, Luciano empacó, se despidió de Felicia, le dio un beso y le prometió que volvería cuando naciera el bebé y que no dejaría que esos malditos le impidieran venir, porque el terminaría con todo esto de una vez por todas.
Acto seguido, se marcho, dejando a Felicia en el marco de la puerta, abrazando su vientre y mirando la nada, como si fuera un Deja Vú , recordó esa escena similar… cuándo se fue una vez, dejándola sola pero como él lo prometió, volvió por ella. Ella sabía que volvería, y lo esperaría con ansias. Acarició un poco su vientre y lo miro con una pequeña sonrisa triste.
-No te preocupes bebé… Papá volverá pronto… no nos dejara solos.-
Marzo 17 de 1918. 1:13 pm
Rómulo salió del cuarto de Felicia bastante agotado, suspirando y recargándose en la pared, mientras veía a unas enfermeras salir del cuarto de Felicia con sabanas nuevas, para luego retirarse y dejarlos solos.
De lo que se salvo Luciano… se supone que ya debía estar allí pero al parecer llegaría más tarde quizás. Bueno, mala suerte para él que no pudo estar presente en el parto de Felicia, pero eso sí, se salvó.
¿Pero de que se salvo? Solo echen un vistazo a la cabeza de Rómulo, tenía un enorme chichón color rojo y las enfermeras le habían puesto ya dos curitas en forma de cruz en aquel doloroso lugar, ¿Quién fue la causante? Pues quien más, Felicia.
La pobre sintió sus primeras contracciones en la noche. Rómulo mando rápidamente un mensajero para que llegara a tiempo con Luciano al frente y le avisara que ya era hora.
Pobrecita de Felicia, estaba frustrada, tenia pánico, estaba desesperada y sentía un gran dolor. Rómulo decidió hacer el trabajo de Luciano y tratar de calmarla… mala idea, muy mala idea.
A Felicia de repente se le subieron las hormonas y comenzó a gritarle barbaridades, blasfemias, a aventarle objetos peligrosos y algunas veces cortos punzantes, mientras lloraba y le gritaba- "¡Cállate! ¡Cállate! ¡Cállateeee!-, -¡Maldito Luciano, todo esto es por su culpa!", ¡¿pero qué culpa tenia él!?, le ahorro ese trabajo a Luciano, pero lo bueno fue que todos sus gritos y maldiciones terminaron cuando en el cuarto se oyeron los primeros llantos del bebé y Felicia por fin se calló totalmente agotada.
Aunque las malas noticias llegaron por parte del doctor, Felicia había terminado muy débil, sus defensas estaban por los suelos pero si se cuidaba como era debido entonces no era algo tan malo.
Y una buena noticia que era la mejor de todas.
Felicia tuvo un varón, estaba fuerte, saludable y… no se parecía en nada a Rómulo.
Rómulo hizo el puchero más grande de toda su vida mientras se le salían las lágrimas.
¡Su plan fracasó! Se supone que debía parecerse a él, ¡no a LUCIANO!, cuando vio al bebe, pensó que Felicia había dado a luz a Luciano. Eran IDENTICOS pero lo único que si sacó de su abuelo fue su color de pelo, café oscuro, Luciano lo tenia de un negro azabache, y lo único que sacó de Felicia fue un rulo como los de sus hermosos cabellos pero era bastante extraño y rebelde, parecía que tenía una forma curva, como si se quisiera formar un caracol pero no se formaba del todo. Pero todo lo demás decía Made in Lucianolandia. Mendigo…
Y sufrió más porque se enteró que el nieto de Vilhelm era su viva imagen, esta vez lo sacó todo de él y Rómulo estaba celoso pero… sin embargo sonrió un poco.
Le dio Gracias a Dios por permitir que si nieto estaba bien y que Felicia a pesar de su débil estado de salud también estaba con vida.
Suspiró de nuevo y se dirigió a la sala principal. Iba a tomar asiento cuando de repente la puerta de la entrada se abrió bruscamente dejando ver a un Luciano recargado en el marco de la puerta con los ojos abiertos, respirando entrecortadamente, desarreglado y cansado. Parecía que había corrido desde la base hasta la casa, Rómulo lo miró sorprendido y se acercó a él rápidamente, ayudándole a tratar de pararse correctamente.
-¡Luciano!, Santo Cielo, ¡¿pero que te paso?!-
-Fe..F….FF…Feli…Feli-cia...Mi…hijo… y-o…- Luciano trataba de hablar pero no podía, le faltaba él aire. La camioneta se averió en el camino y no quiso esperarse a que lo arreglaran, se fue corriendo 5 km sin parar, ¿Cómo iba a parar? Su mujer estaba en trabajo de parto y se supone que debía estar presente, con Felicia, no dejarla sola.
Rómulo parpadeó un par de veces y luego sonrió radiante, riéndose un poco.
-¡Luciano! ¡Felicia está bien! ¡Y debo decir que eres todo un picarón! –Le dio unas palmadas fuertes en la espalda, provocando que casi se cayera al suelo- ¡El pequeño está muy bien! Esta perfecto.-
-¿Peq…pequeño?-
-¿Um? ¡Oh si! Eres todo un pícaro Luciano, ¡El bebé es un fuerte y saludable varón! ¡Y que no se me olvide decirte que es tu doble! Bueno solo sacó mi pelo… ¡pero prácticamente eres tú! ¡Hiciste un buen trabajo jovencito!- Rió feliz Rómulo, tenía que admitirlo, Luciano hizo un excelente trabajo, cuidando a Felicia, Y ahora tenía a su pequeña Familia.
Luciano, estaba recuperando su aire, estaba en shock, no llegó a tiempo… pero su hijo estaba bien… Felicia.
-Felicia… ¿¡Y Felicia?! ¡¿Está bien?!- Luciano se aferro a Rómulo, viéndolo aun regulando su respiración, esperando rápido una respuesta…si Felicia estaba mal entonces él…
Rómulo lo miro un poco sorprendido, pero después le sonrió. Ese Luciano… sin duda alguna era perfecto para Felicia, se veía como la amaba.
-Felicia está bien… aunque término débil y está cansada pero está bien… está en su habitación y te esta esperando.
Luciano no esperó más y se adentro a la casa corriendo, dejando a Rómulo. Solo quería verla… quería ver a su Felicia, ella debe estar bien, debía estar bien…
No es posible que se haya perdido el nacimiento de su primer hijo…era imperdonable. Quería pedirle disculpas, y decirle cuanto la amaba, decirle he implorarle su perdón… quería verla a ella y a su hijo…
Solo corría, hasta que llegó a la habitación. Se paró frente a la fuerte recuperando su aire, tragó saliva y abrió la puerta lentamente.
Entró con cuidado, observando el cuarto,..
El cuarto estaba en un tono cálido, entre amarillo y una pizca de naranja, y estaba perfumado… olía a flores…olía a Felicia. Las cortinas se movían suavemente a causa del aire que entraba ligeramente por las ventanas abiertas, se oían pequeños y suaves sonidos… sonidos de bebé.
Y por fin llevo su mirada a la enorme cama donde reposaba Felicia con el pequeño en sus brazos, envuelto en una cobija color azul. Se veía exhausta, respiraba suave pero con dificultad, tenía los ojos cerrados, como si estuviera tratando de dormir y sostenía al pequeño contra su pecho.
Abrió un poco sus hermosos ojos color caramelo, vio a Luciano en la puerta.
-Lu… ¡Luciano!- trato de reincorporarse un poco pero hizo un gesto de dolor.
-¡Felicia!...- Luciano se asusto un poco, y fue rápidamente junto a ella, tomándola de sus pequeños hombros con cuidado y depositándola de nuevo en la cama, acariciando sus mejillas.
-Luciano…volviste…de nuevo…como me lo prometiste…- dijo Felicia, mirando a Luciano con los ojos entrecerrados y cansada pero sonriéndole tiernamente.
Luciano entrecerró sus ojos un poco dolido y negó con la cabeza –Pero no llegue a tiempo…no llegue como te lo prometí...Felicia lo siento tanto…yo- Pero cayó cuando sintió los suaves labios de Felicia sobre los suyos, dándole un pequeño beso para luego dejarlo y sonreírle cálidamente.
-No me importa eso Luciano…estas aquí… ahora conmigo.- le dijo simplemente y era cierto. Ella solo quería que estuviera vivo, con ella y con su pequeño hijo, no le importaba si no hubiera estado en el parto, después de todo y después de reflexionar, le debe una buena disculpa a su Padre, se desahogo con el pero lo bueno es que Luciano no tuvo que soportarla en esos instantes de histeria.
-Felicia…- Aun no podía entender… porque Felicia tenía que ser tan pura… y tan buena. Sonrió levemente y beso su frente y la abrazó con cuidado, después movió su mano para quitar un poco la cobija azul que tenía su pequeño hijo en la car apara poder conocerlo de una vez por todas.
Sonrió… era cierto, si se parecía a él, y estaba totalmente perfecto, tenía un poco su ceño fruncido, de tal palo tal astilla. Felicia sonrió también y beso la mejilla de Luciano.
-Él pequeño Lovino esta perfecto, ¿no lo crees?-Dijo Felicia volteándolo a ver, con una sonrisa de juego, mientras veía como Luciano abría sus ojos con sorpresa y la volteaba a ver bastantes sorprendido.
-¿Lo…Lovino? Fe…Felicia… ese es el nombre de mí…-
-De tu Padre… si lo sé- Felicia le volvió a sonreír y se acercó suavemente para volver a besar sus labios por un instante.
-Tu Padre estaría muy orgulloso de ti… y gracias a él tu estas aquí, nunca lo conocí ni lo podre conocer pero sé que fue un hombre excelente… y además crio al hombre que más amo… ¡Y además es un nombre muy bonito! ¡Le queda perfecto!... bueno… solo si tu también quieres que se llame así…- dijo Felicia tímidamente.
Luciano solo la miraba sorprendido, cuando por fin la envolvió en sus brazos, cuidando de no lastimarla ni a ella ni al bebe. Felicia abrió sus ojos, no se esperaba eso, fue tan repentino.
-Por supuesto que si… es perfecto. Gracias Felicia…Ti amo… grazie…grazie…grazie-
Luciano no paraba de agradecerle, por todo, por hacerlo el hombre más feliz, en toda la tierra, por darle su hijo, por ser tan ella...
La acurruco en su pecho mientras con su mano libre, acariciaba con cuidado el cabello suave de su primogénito, mientras veía como abría lentamente sus ojos, mostrando sus ojos verde olivo, como los de él, y por primera vez, Luciano sonrió…pero no era una sonrisa leve, era una sonrisa, una verdadera y que el salía del corazón.
Y Felicia también sonrió al ver a su marido sonriendo por primera vez de esa manera, no podía estar más feliz, se acurruco en su pecho y cerró sus ojos, descansando de ese día tan laborioso… pero valió la pena. Sus sufrimientos valieron la pena y ahora tenía entre sus brazos a la pequeña criatura que creó con Luciano.
-Lovino…mi pequeño bambino…ahora te dije que todo estaría bien…-
Rómulo estaba en el marco de la puerta, sonriendo suavemente, viendo a su hija y a Luciano y por supuesto a su nieto.
Se sintió orgulloso, dejo todos sus caprichos y niñerías a un lado. Vamos… solo miren esa escena. De seguro el pequeño Lovino tendrá un futuro fascinante junto con sus dos padres. ¡No podía esperar a verlo crecer!
Pero a veces en esta vida… uno espera pura felicidad pero no piensa… en lo que puede realmente puede pasar…
-¿Señor Rómulo?...- Rómulo se sobresalto y volteo a ver quién era el que había hablado tras de él y era el Doctor.
-¿Doctor Oxenstierna? ¡Hola! ¿Qué sucede?- Dijo alegre Rómulo, saludando al Doctor Sueco, pero paro un poco al ver la mirada seria de este.
-Huh… ¿pasa algo?- pregunto un poco confundido
-Se que este no es un buen momento pero no sé si le dije que sacaría unos análisis de la sangre de Felicia…-
-Oh… si! ¡Si lo recuerdo! Usted me dijo que estaba débil y que sus defensas estaban bajas pero que se pondría bien... o ¿pasa algo?- esta vez pregunto un poco asustado
-Yo… bueno, temo decirle esto pero… bueno… el bebe está bien y no sufrió absolutamente anda pero Felicia…
-Felicia… ¡?-
-Ella…tiene Leucemia.-
Continuara…
¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO OOOOOOOOOOOOOO!
SOY MALVADA! Y ME TENGO QUE IR COMO DE RAYO!
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