Estoy de regreso con un capítulo más, no se pueden quejar voy rápido, ya llegamos a la mitad de la historia. :D


[—Regresaré—]

7

Un poco más discreto

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—Na-ruto —jadeó con la respiración entrecortada.

El cabello rosado estaba desparramado en las sabanas blancas, Sakura se encontraba sin fuerzas después de un intenso orgasmo, no lo comprendía, nunca había tenido ningún pensamiento del tipo sexual con Naruto, sin embargo allí estaban unidos y lo disfrutaba mucho, ahora él se había convertido en su pareja y no podía verlo de otra manera.

Abrió los ojos y lo miró, él estaba sudando mucho mientras estando sobre y dentro de ella empujaba su pelvis con energía. Ese roce, ese calor, cada movimiento la volvían loca, Haruno comenzó a mover sus caderas intensificando el contacto, quería que Naruto disfrutara tanto como ella, el ninja aguanto todo lo que pudo antes de vaciarse dentro del preservativo.

—Estoy cansado. —murmuró acostándose en la cama a un lado de ella.

Sakura se acurrucó al lado del rubio, acarició el pecho de Naruto mientras él respiraba agitado, la pelirosa sonrió, Naruto era su mayor descubrimiento, aunque era una mujer de ciencia y había leído sobre el tema, los libros se habían quedado cortos, un orgasmo era algo que no se podía describir con palabras, sólo sentir.

—Ino tenía razón.

El rubio apenas recuperándose del momento abrió un poco los ojos. —¿razón de qué?

—Eres bueno en la cama.

Eso terminó por despertar a Naruto. —¡yo no he tenido nada con ella! —se defendió rápidamente. —todo lo que sé lo he leído de los libros del sabio pervertido.

—Lo sé, la primera vez que lo hicimos se notaba tu nerviosismo, pero te mueves bien.

Ella estaba ruborizada mientras reconocía las habilidades de Naruto, el rubio se sintió muy genial, todo un macho, era muy tranquilizador saber que hacia un buen desempeño en la cama y que ella quedaba satisfecha.

Naruto sonrió entrelazando sus dedos, besó la mano de la chica y dijo —también te mueves bien Sakura-chan.

Eso la hizo sonrojar mucho, —no digas esas cosas.

—Sakura-chan, ¿donde lo puedo tirar? —preguntó algo ruborizado, aun no conocía esa casa.

—En el baño, hazle un nudo.

Naruto salió de la cama y se puso unos calzones, hizo tal como ella le indico, arrojó el condón en la palera del baño y cuando regresó ella ya estaba dormida, se metió en la cama y se durmió. En verdad eso de tener sexo le robaba muchas energías.

Cuando despertaron ya era de día, Sakura se estaba alistando para irse al hospital cuando Naruto despertó.

—¿Vas a trabajar?

—Sí, me gustaría quedarme todo el día contigo pero tengo obligaciones que cumplir. —respondió mientras se peinaba.

Naruto sólo trabajaba cuando le encomendaban misiones, Sakura en cambio debía cumplir un horario.

Bostezó sentándose en la cama —entiendo, te iré a ver a la hora del almuerzo para que comamos juntos.

Sakura dejó lo que hacía por un momento y dijo —Naruto, aún estoy casada, no quiero que la gente comience a criticarme.

—¿Qué tiene de malo que comamos juntos?, somos amigos.

Sakura no quería discutir, —nada, pero mejor mantener esto en secreto hasta que este soltera.

—¿Cuando solicitaras la anulación?, será fácil porque no lo consumaron. —insistió él.

A ella le sorprendió que Naruto supiera de leyes.

—Ya no tengo manera de comprobar que Sasuke-kun y yo no tuvimos sexo, así que la anulación está descartada. —le explicó continuando con su tarea de peinarse.

Naruto no entendió nada, —¿qué estás diciendo?, ¿acaso tuviste sexo con él?

Sakura rodó los ojos, —¿qué estás diciendo tú?, ya olvidaste que era virgen cuando estuve contigo.

—Ah, sí es verdad, —se frotó la barbilla pensando una solución, —¡ya sé!, yo iré contigo y daré mi testimonio de que eras virgen después de que Sasuke se fue.

Haruno tuvo un ataque de tos repentino, no sabía si Naruto estaba bromeando, pero algo así era muy peligroso, —¡eso ni se te ocurra!, me voy a divorciar y asunto resuelto.

—¿Cuando?

La insistencia del rubio acabó con la paciencia de Sakura.

—Lo haré, no te vayas a obsesionar con eso.

Sus palabras y el tono frio que uso hizo que Naruto saliera de la cama enfadado, —no estoy obsesionado, tú eres la que se comporta raro, de momentos eres cariñosa y otras te pones fría conmigo, como ahora, también como cuando llegamos a la aldea.

Sakura bufó —exageras.

—Lo que creo es que me quieres ponerme de amante y no me prestare para eso, mi mujer tiene que ser sólo para mí, no te voy a compartir.

Dijo comenzando a vestirse, ese comentario la sorprendió mucho, no se le había pasado por la cabeza que sus actos lo hicieran creer eso, obviamente Naruto ahora la veía como a su mujer.

No quería que Naruto se pusiera en el plan de posesivo, quería discutir sobre eso, pero no tenía tiempo para eso, iba a llegar tarde.

Sakura dejó a un lado el peine y se giró para verlo —No es para que te pongas así, lamento que mi comportamiento te haya hecho pensar eso, no es eso lo que pretendo, dame unos días para resolver mi estado civil.

—¿Cuantos?

De nuevo se sentía presionada, —no lo sé, ¿cuánto dura un proceso de divorcio?

—Hum, debe durar una semana. —dijo él muy convencido de eso.

A ella le parecía que una semana era muy poco tiempo, pero no quiso iniciar otra discusión. —vale, entonces en una semana seré libre.

—Una semana es mucho —murmuró amargado, él quería asegurar las cosas con ella lo más pronto posible, en el fondo tenía mucho miedo de que ella no quisiera dejar de ser la esposa de Sasuke.

—Te esperare para comer juntos. —le dijo Sakura teniendo que bajar la guardia, ya que no quería que lo que tenía con Naruto se acabara.

Se acercó sonriente a un Naruto con ceño fruncido y lo besó en los labios, un beso suave, —ya quita esa cara, —le pellizcó una mejilla, —comeremos juntos y dormiremos juntos.

Con esa invitación el enfado del rubio terminó por desaparecer.

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Sasuke miró con ceño la corriente en el riachuelo, había caminado gran parte de la noche y se había alejado lo suficiente de aquella extraña chica. Aún así seguía sintiendo esa extraña conexión, como si la conociera de antes, pero sabía que eso no era posible, jamás la había visto.

El pelinegro se cruzó de brazos y pensó que estaba perdiendo mucho tiempo pensando en esa chica.

Abrió su mochila y sacó el plato donde ella le había traído el pedazo de torta. Vio el objeto como si estuviera maldito, apretó los labios y planeo deshacerse de el, con el plato destruido estaba seguro de que dejaría de pensar en ella.

Se estaba haciendo todo un lío desde que conoció a esa joven, Sasuke no sabía cómo comportarse cuando estaba con ella y eso lo ponía de mal humor.

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—Sakura, Naruto está esperándote en la sala de espera. —le informó Shizune.

La pelirosa se alegró de que fuese ella y no Ino quien vio a Naruto, tenía que hablar con él para que fuese más discreto, cuando le dijo que comerían juntos se refería a que fuese a visitarla a su departamento, no al trabajo.

—Sí, gracias, le prometí a los niños que les presentaría al héroe del mundo. —dijo quitándose una bata desechable y dejándola en el cesto de basura.

—No tienes que darme explicaciones. —le respondió la mujer con una amable sonrisa.

La pelirosa no dijo más y salió del baño, caminó por el pasillo y entró a la sala de espera, Naruto se puso de pie al verla. Respiró profundo y se acercó a él.

—Naruto ven, vamos al cafetín.

El ninja la siguió y ocuparon una de las mesas, sería más sospechoso que se fueran a comer a otro lugar.

—¿Qué tal te fue la mañana? —le preguntó Naruto cruzándose de brazos con una sonrisa.

—Tuve dos intervenciones en el quirófano y pase consultas, ¿Qué tal tu mañana? —respondió automáticamente, luego le hizo señas a la encargada del cafetín de que quería dos combos del numero 3.

Estaba muy familiarizada con el menú del cafetín, y no había ramen allí, así que se tomó la libertad de ordenar por los dos.

—Yo fui a mi casa y estuve ordenando la cosas, quiero que la conozcas más a fondo, te toca dormir en mi cama hoy. —respondió con picardía.

Sakura miró hacia todos lados alarmada, —chiss, no digas esas cosas aquí.

Él soltó una risita tonta y quitó los codos de la mesa cuando les trajeron un par de sándwich, de los largos, era el alimento que más acostumbraba a comer Sakura, también dos vasos de jugo natural y de postre pastel de fresas.

—Esto se ve delicioso. —le dijo la pelirosa con una sonrisa a la mesonera.

La chica se fue dejándolos solos y Sakura devolvió su atención al rubio.

—Quiero pedirte algo Naruto.

—Lo que quieras.

Bajo la voz inclinándose un poco hacia él —Trata de ser un poco más discreto, en la mañana me refería a comer juntos en mi departamento, si vienes aquí la gente podría sospechar.

Naruto dejó de sonreír, otra vez ella se comportaba fría con él, eso le daba desconfianza.

—Está bien, no te buscaré, búscame tú si quieres algo conmigo.

Sakura se estresó más, tuvo que reprimir las ganas de decirle que estaba siendo infantil e injusto, pero había mucha gente como para arriesgarse a decirle eso, él podía reaccionar mal y dejarlos en evidencia.

—No te pongas así, no te estoy pidiendo mucho —replicó entre dientes, le frustraba no poder hablar con él con toda libertad.

Naruto no dijo nada y comió su sandwich en silencio, se veía visiblemente enojado. Sakura comenzó a comer, tratando de ignorar el enfado de Naruto, cuando terminó su comida ya tenía una idea para hacer las paces.

—Tengo que ir al orfanato, al menos un momento. —comentó limpiándose la boca con la servilleta. —¿quieres acompañarme?

—La gente nos vería. —respondió con seriedad.

Ella no se dejó desanimar, quería que las cosas estuvieran bien entre ellos —los niños quieren conocerte, te admiran mucho.

Terminaron de comer y el jinchuriki aceptó ir con ella, Sakura presentó al rubio antes todos los niños de diferentes edades, ellos armaron todo un alboroto haciéndole muchas preguntas a Naruto, el shinobi enseguida simpatizó con ellos, se sentó en una silla y los niños lo rodearon mientras lo escuchaban hablar.

—Espérame aquí.

La pelirosa los dejó allí y fue a ponerse al día con las cuatro señoras que trabajaban cuidando de los niños. En su viaje había dejado cosas sin terminar.

Al rato cuando regresó vio al rubio dejándose pintar el rostro con tempera por dos niñas, Sakura sonrió observándolos, "él sería un buen padre" pensó contemplando la escena.

—¿Y tienes novia? —Le preguntó una de las niñas.

Sakura dejó de sonreír e interrumpió la escena, —Harumi, Yulmi ya estuvo bueno por hoy, Naruto tiene cosas que hacer —dijo palmeando los hombros del ninja. —ustedes vayan con Yoko-san, va a repartir galletas.

Las dos pequeñas celebraron que iban a comer galletas, una de las niñas antes de irse le preguntó al rubio si vendría otro día.

—¡Claro! —le respondió Naruto mostrando su pulgar hacia arriba.

Harumi se fue dando saltitos al comedor y Sakura se llevó al shinobi a su oficina, entraron y ella pasó el seguro a la puerta, Naruto levantó una ceja y esperó algún regaño, se sorprendió cuando ella lo besó sin decir nada, enseguida fue correspondida por un abrazo y un besó más intenso.

—¿Y eso? —le preguntó cuando se separaron.

—Te veías muy tierno allá dejándote pintar la cara, me dieron muchas ganas de besarte. —reconoció con las mejillas ruborizadas. —ven, hay que quitarte toda esa pintura.

Naruto la siguió hasta el baño, la seguiría a cualquier parte del mundo.