-Maki… ¿Maki? Oye… ¡OYE!- Zangoloteé su cuerpo pero no reaccionaba, acerqué mi oído al pecho esperando escuchar su latir… ¡Nada!

Es aquí donde comencé a entrar en pánico…

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-Umi POV-

Tras haber pasado tal desconcierto de hace rato, Kotori no despegaba su mirada de mí desde el otro extremo del Consejo. Yo misma se lo había pedido hasta que me tranquilizara.

Sumida en mis pensamientos, trataba de hallar el porqué de mi agresividad, esto era ya ir a extremos, no va en mi persona… ¿Tendrá que ver lo de la licantropía? ¿Pero por qué hasta hoy…? Si no hubiese sido por Kotori probablemente Honoka estaría… No, no…

Me golpeé mentalmente, ya no quería pensar en cómo me atreví a hacer tal cosa.

-Umi-chan, toma más.- Acercándose hasta donde yo estaba, llenaba un vaso cristalino con agua por sexta vez, uno que me había dado para calmarme cuando Honoka se retiró.

-¿Más? Ya estoy llena, Kotori. Gracias.- Sinceraba mi sonrisa. –Estoy mejor que antes.-

-¿En serio lo estás? ¿Ya no estás enojada?-

-Ya no lo estoy. Actué impulsivamente, ni siquiera yo sé lo que me paso.-

-Honoka se enojó por mi culpa… No creo que lo haya hecho intencionalmente, pero…-

-Yo hablaré con ella, Kotori. Me disculparé y trataré de… Ay, no…-

-¿Umi-chan?-

El hedor ferroso se hacía notar en el aire. Levantándome apresurada, abrí una de las ventanas del Consejo, el olor se intensificaba para mí y podía rastrear de donde viene.

-Kotori, necesito que te quedes aquí. ¿Puedes arreglar esos papeles por mí?- Tomé la mochila y salí corriendo del lugar sin esperar respuesta de la susodicha.

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Estando en el patio de la escuela, miré a los alrededores. Tenía miedo de que el asesino se haya atrevido a atacar a alguien en la escuela a plena luz del día, y en el peor de los casos… fuera un vampiro como mi padre había dicho. Podría estar en cualquier parte pero la tranquilidad de las demás alumnas caminando y otras estando sentadas en el pasto, es como si nada estuviera pasando lo cual me confunde. Sólo yo sé tales cosas que otras personas no creerían y me tomarían por loca…

Sin ser vista por nadie fui dónde provenía el hedor, a la parte trasera de la escuela donde nadie se acercaba porque "daba miedo" o porque simplemente no teníamos nada que hacer por estos lugares.

-No…- Dije soltando un pesado suspiro.

Un charco de sangre estaba en el piso, me arrodillé y con la punta de los dedos me embarré un poco de aquel líquido que aún estaba fresco…

-Mierda… ¡Eh! ¿Quién es? ¡Sal ahora!- Los arbustos se movían y de la mochila sacaba la pistola apuntando a quien fuera a salir, hasta que esa pequeña creatura me tomó por sorpresa.

-¿Un perro? Haah… Cada vez estoy más paranoica…- El pequeño perro blanco con manchas cafés, sostenía en su hocico una pelota de tenis. –Ven acércate, no te haré daño.-

El pequeño animal se acercó a mí cuando extendía la mano para acariciarlo, pero antes de hacer contacto, este me olfateó a distancia y empezó a gruñir seguido de ladridos, como si me temiera retrocedió sin dejar de ladrar.

-Shh… no ladres, llamaras a alguien, pequeño. ¡Tsh! ¡Fuera de aquí!- El lloriqueo se hizo presente en el animal y se arrancó a esconder en los arbustos.

Dejando eso, ahora tenía algo que hacer con el charco de sangre, limpiarlo como fuera posible para que no fuera encontrado por algún curioso que entre aquí. Con cubetas de agua y una escoba, fregaba el piso de tierra haciendo que se disolviera quedando solo una mancha roja muy opaca, con un poco más de tierra por encima no se verá tan raro y pasará desapercibido.

Una vez terminé con aquello, una llamada se hacía presente en mi bolsillo. Al ver el contacto, era Eli…

-¡¿Hola, Eli, estás bien?!- Con angustiada voz contesté la llamada. –¿Hola…?- Pero al otro lado de la línea se escuchaba silencio, después de unos segundos, colgó.

¿Pero qué diablos? Tengo muchas cosas por hacer… No podré cuidarlas a todas así…

-Iré a la Universidad, esperaré hasta la hora de salida para encontrarme con Eli.-

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El timbre sonó en todo el campus indicando la hora de salida. Chicos y chicas se dirigían a sus autos de último modelo y otro en grupo se iban a pie.

Esperaba a que cruzara por la entrada cierta rubia acompañada de peli morada y su amiga de coletas altas.

Di mi último sorbo al té, cuando divisé a dos de ellas por la ventana de la cafetería que se ubicaba en frente de la Universidad. Dejé el efectivo en la mesa y salí para hablar con ellas.

-¡Nico, Nozomi!- Las mencionadas voltearon a la par al escuchar sus nombres.

-Vaya, Umi-chan. Hola, ¿qué te trae por aquí?- Decía con voz dulce la más alta.

-¿No deberías estar en clases aún, Umi?- Hablaba esta vez la de ojos carmín.

-Bueno, yo… ando haciendo unas cosas, je. ¿No viene Eli con ustedes? ¿Dónde está?-

Ambas cruzaron miradas entre sí por un momento. Después Nico sonrió de medio labio.

-No ha venido a clases porque vomita mucho, jaja.- Soltó Nico primeramente riendo a carcajadas.

-¡Nico-cchi, no lo digas así!-

-¿Entonces qué? Dile tú lo que le pasa. A no ser, que la hayas embarazado de tanto amor, ¿no es así, Nozomi?-

-¡Nico-cchi!- Las mejillas de Nozomi se ponían coloradas con tal comentario. Hasta yo me llegue a ruborizar por eso…

-Eh… Chicas, ¿qué es lo que pasa aquí? Ya, en serio…-

-Eli-cchi se enfermó. Ha estado viniendo a clases cortadas y después se retira. Debe de tener una infección en el estómago, dice que no nos acerquemos hasta que se alivie.- Comentó Nozomi.

-La primera vez nos asustó, lo contuvo todo en su boca y fue corriendo como loca hasta el baño más cercano. Notamos líquido rojo y eso nos alarmó, creíamos que era sangre y que se podría tratar de algo grave, pero sólo dijo que era algo que comió y le cayó mal… ¡Egh!- Añadió Nico con asco a lo último.

-¿Desde cuándo está así? ¿Ya fue a ver algún Doctor?- Si ya estaba enferma, me carcomía la culpa por dentro de saber qué la dejé peor…

-Desde hace un mes tiene esos síntomas, y aquella vez que nos reunimos en mi departamento parecía que ya se había aliviado, aunque después de ese día el vómito se hizo más frecuente hasta ahora. Ayer fue al Doctor, nos mostró la cartilla y la receta de los medicamentos.-

-Me siento muy mal por ella… N-Necesito verla, saber que está bien. Ella me marcó pero enseguida colgó.- Dije mostrándoles el registro de la llamada en mi celular.

-Oh, debió equivocarse. A uno se le va el dedo por error, sabes.- Decía sin interés la peli negra.

-Aun así, tengo algo que hablar personalmente con ella. ¿Sigue en el mismo departamento?-

-Sí, ¿aún recuerdas dónde queda? Podemos llevarte si quieres.- Ofrecía la ayuda Nozomi con la típica sonrisa maternal que la caracterizaba.

-Muchas gracias, pero puedo llegar sola. Como dije antes, es personal, si no les molesta.-

-¡Ahh, ¿quieres estar a solas con Eli, Umi?! Pero que te traes entre… ¡Eek! D-Duele…- Nozomi le propinó un buen codazo a Nico y esta última se sobaba el área donde recibió dicho golpe. –No toleras una pequeña broma, celo… ¡¿Mhn?!- Le tapó la boca con ambas manos y con mirada sombría se dirigió a Nico.

-Tenemos que ensayar para la exposición de mañana, Nico-cchi. Cuando lleguemos a mi departamento me aseguraré de que aprendas todo lo que dirás de memoria muy bien…- Ahora su semblante era malévolo, Nico solo asintió con la cabeza para que la soltara. –Nosotras nos vamos, saluda a Eli-cchi de nuestra parte.- Se despedía agitando su mano y llevándose casi a rastras a Nico aterrorizada.

Me alegra que aún se lleven como de costumbre. Haciendo sus bromas y esas cosas…

Después de despedirme de ellas, regresé a la cafetería de antes y compre una rebanada de pastel de chocolate que fue puesta dentro de una caja de cartón. No me gusta llegar de visita con las manos vacías, y apuesto a que Eli le gustará. Sólo espero que pueda comérselo…

Caminé unas cinco cuadras lejos de la Universidad, llegando a un edificio chico de siete pisos. La casa de Eli quedaba lejos de la Universidad por lo que tuvo que rentar un apartamento cerca de este y no se le dificultará con los transportes, viviendo solo ella en él. Es muy fuerte e independiente así que lo tiene todo arreglado.

Subí las escalerillas reforzadas con un fuerte metal hasta llegar al último piso, el piso más vacío del edificio, pues la última habitación era la de Eli y al otro extremo era habitada por otra persona quedando en medio cuatro apartamentos solos separándolos de cualquier ruido.

Ya estando una vez frente a su puerta, toqué tres veces y la llamé.

-Buenas, Eli. Soy Umi, ¿estás en casa?- Podía escuchar leves ruidos al otro lado pero estos no me eran claros para identificar que estaba haciendo.

Volví a tocar pero ahora más fuerte que antes.

-¿Eli? ¡Eli!- Ahora se escuchaba un fuerte y desgarrador toser acompañado de ascos. –¡¿Eli?! ¡Abre la puerta, voy a ayudarte!-

Movía la perilla con frustración y desespero, llegando a golpear la puerta con el lado de mi cuerpo siendo el brazo izquierdo donde recibiría el dolor. Una, dos, tres, cuatro veces hasta que la puerta se abrió y del mismo impulso caí al suelo estampando mi rostro en él.

Al levantar la mirada en ese pequeño pasillo, había cosas tiradas por doquier, zapatos, ropa, bolsas, libros, papeles, etcétera. Era un completo desorden.

Me levanté y fui corriendo a donde se encontraba Eli, que era la sala. Quedé en seco al ver el lugar mucho peor que el pasillo, era como si un intruso entrará e hiciera su maldad de destruir todo, paredes sucias y con marcas de golpes hundidos, sillones rasgados como si lo hubiesen hecho con navajas, la cortina rota a punto de caerse y una mesita de cuatro patas esquinera hecha pedazos.

Y para empeorar las cosas, Eli sentada sosteniendo con ambas manos una cubeta y su cabeza estaba hundida en esta, acompañada de sus sonoros ascos… Vestía una blusa floja de tela delgada y unos shorts cortos.

-Eli… Pareciera que estás vomitando tus tripas…- Lo decía por la agresividad en como sonaba…

-Ja… No debiste entrar… No estoy en mis mejores momentos…- Resonaba su voz dentro de aquella cubeta.

-Y yo que te traía una rebana de pastel… Eli, tengo que preguntarlo…- Deje la caja sobre el sillón individual, me quité el saco dejándolo también y me acerqué un poco a ella.

-No, Umi, no lo hagas.- Por fin me daba la cara con notorio aspecto moribundo.

-¿Estás… bien?-

Por varios minutos se quedó mirándome con expresión neutral sin decir palabra alguna, aunque no dijera nada, por mi cabeza pasaban las frases como: "¿Es en serio?" "¿Cómo puedes preguntarme tal cosa en estas condiciones?" "Estoy mal, ¡muy mal, joder!". Probablemente es lo que Eli estuviera pensando para ella misma. Pero a pesar de la estúpida pregunta, no lo hice con mala intención, no me refería a sus problemas estomacales. Yo lo que quería saber es que fue lo qué paso en la montaña…

-Debes irte, aquí apesta asqueroso, ni siquiera yo lo soporto…- Agitó un Spray y roció la sala hasta acabarse la lata que sostenía para después lanzarla al suelo. Ciertamente, era desagradable respirar en el lugar, incluso hasta me malhumoraba, pero no me iría.

¿Cómo puede estar tan tranquila después de lo que sucedió? Estaba realmente preocupada de perderla…

-Eli, vine porque quería asegurarme de que estabas bien. Además, quiero saber qué sucedió anoche. Fuimos atacadas, ¿lo recuerdas? Te… disparé… ¿Cómo es que sigues respirando? ¡El tipo también casi te abre el estómago!-

-No sé de lo que estás hablando, no he salido de casa. Y lo poco que he salido es de mi apartamento a la escuela y ahí de regreso…-

-¡Vamos, no me mientas! Hablamos anoche, nos encontramos en la montaña, estabas "practicando", ¿no es así? Después escuchamos a unos pervertidos, me sacaste de ahí y luego de la nada nos ataca un tipo que no sé quién era por la maldita oscuridad y la capucha que tenía. ¡Herí como pude al tipo en la espalda pero este ni se inmutó! ¡Te puso en medio y te disparé!-

-Deberías tranquilizarte… Cómo dije, no sé de lo que… ¡Ugh…! ¡Bugh!- De nuevo Eli hundía su cabeza en la cubeta desechando lo que tiene que desechar…

-Tienes una herida de bala en el pecho que lo comprobará.-

No me importo que estuviera vomitando aquellos ácidos y lo que viniera acompañado de ello. Me acerqué jalando su blusa para poner al descubierto su pecho, pero esta obvio impedía que lo hiciera poniendo de por medio la cubeta que de un golpe en falso, cayó al suelo derramando todo su desagradable contenido…

El hedor se extendió más en el aire, lleve mis manos a mi nariz y boca, viendo aquel viscoso líquido rojo, ¿esos son coágulos de sangre? Pero lo más sorprendente era ver lo asqueroso, repulsivo y casi entero que estaba ahí, no podía despegar la mirada de eso. ¿Literalmente, Eli estaba vomitando sus intestinos? Volteé la vista aterrada para encontrarme con ese par de azules celestes.

-Tú… No estás nada bien, ¿cierto, Eli?- Aun con las manos me cubría del horrible olor. –¿Yo te hice esto?-

-No debiste venir en primer lugar a presenciar todo esto…-

-Eli…-

-¿Por qué traías esa arma contigo? ¿Seguridad, Umi? ¿De qué te estás protegiendo?-

Aquellas interrogantes me dejaron helada, ¿acaso ella podría saber algo? ¿Sabe de los vampiros o lo que soy?

Con serenidad, Eli fue a buscar un trapeador, una cubeta más pequeña con agua donde vertió cloro y se puso a fregar aquella suciedad en el suelo. Me aparte de ella un poco, no podía quedarme parada viendo como la fuerte Eli ahora con aspecto moribundo limpiaba. En silencio comencé a recoger toda basura metiéndola en una bolsa negra que tomé de la cocina, no escuché queja por parte de ella así que seguí con el trabajo.

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Mientras ambas hacíamos lo nuestro en el departamento a punto de terminar, las preguntas de Eli quedaban en el aire sin ser respondidas.

¿Realmente ella podría saber algo…? Tenía miedo de decir algo y ella comenzara a sospechar.

-Tu pistola es algo particular, las balas están muy bien hechas para ser de madera, de roble blanco, precisamente. ¿Quién diseñaría algo así y para qué? Es bastante peligroso que traigas eso contigo.-

-Eli, me responderías antes, ¿cómo lograste sobrevivir? No pareces tener ningún rasguño en tu cuerpo por lo de anoche, dejando de lado tus malestares...- Le hacía nudo a la segunda bolsa de basura. –¿Por qué estás en estas condiciones? ¿Alguien entro e hizo esto?-

-Tu cuchillo también es muy fino, ¿son reliquias familiares? Están muy bien cuidadas.-

Evadía mis preguntas con más preguntas… Estaba recogiendo la basura del pasillo y acomodando los zapatos de la entrada cuando escuché de nuevo los ascos de Eli. Corrí hasta donde estaba pero esta ya había salido disparada directo al baño sin soltar el trapeador, cerrando detrás de ella la puerta con brusquedad.

-Eli, las chicas me dijeron que tienes estos síntomas desde hace un mes. Tienes que ver un Doctor cuanto antes, no es para nada normal que vomites… eso… Tienes algo grave.-

-Lo que tengo no puede curarlo un Doctor…- Se escuchó en el interior del baño. –¿Por qué no mejor me dices bien, por qué tienes esa pistola?-

"Porque soy una Lobo-Cazador, Eli. Un licántropo que te podría asechar en cualquier momento." No podía decirle tal cosa… Empeoraría todo, tal vez si le dijera que mi padre es muy sobreprotector sería más creíble, aunque no me gusta mentir culpando a terceros. Sin embargo, ella es una persona confiable, sé que podría aconsejarme pero no quiero involucrarla, no después de lo que ya paso…

-Te daré respuesta a todas tus dudas, ¿pero podrías responderme tú también? Así estaríamos a mano, por favor.- Tenía que buscar la forma de hacerla hablar.

-Oye, Umi… ¿Crees en los vampiros? ¿En verdad existen?- ¡Mierda, lo ha preguntado directamente! ¿Ahora qué respondo ante eso?

-Ja, ja… ¿Tú crees en esas cosas, Eli? No hay nada que temer, a lo que deberíamos temerle es a los mosquitos… Ja, ja…- No creo que el nerviosismo se haya notado en esa risa, ¿verdad?

-Ya veo…- Hubo un silencio por varios segundos, se escuchó el sonido del agua irse por el retrete y un extraño crujido algo tosco, como si algo se partiera.

-¿Está todo bien ahí dentro, Eli? ¿Puedo traerte algo que necesites?- Acerqué mi oído a la puerta, no la escuchaba... –¿Eli?-

Un fuerte golpe me hizo retroceder bruscamente tomándome la cabeza, para ver a Eli corriendo directamente hacia mí empuñando el palo de la escoba quebrado.

Fallé al intentar esquivarlo…

Una fuerte punzada de dolor desgarrador sentía en mi estómago, escupí sangre al instante mientras Eli me apuñalaba más a fondo hasta atravesarme, una enorme mancha de sangre coloreaba mi blusa blanca… ¿Qué demonios le pasa? ¡¿Cómo llegamos a esto?!

-Eli… ¿Por qué? ¡AAGGHH!- Sacó con agresividad el palo y ahora lo empuñaba a mi pecho, iba por mi corazón. –Detente, por favor, ¡estás mal!- Sostenía su puño intentando arrebatarle esa palo que usaba por "estaca", forcejeando conmigo alcancé a ver como levantó su rodilla, ¿qué seguiría después de eso? No me lo esperé…

El ahogado "crack" que escuché me hizo perder el equilibrio cayendo al suelo, saqué las lágrimas que me estaba aguantando desde hace rato del dolor, volteé a ver mi rodilla izquierda y estaba floja, la sangre no se hizo esperar asomando los huesos atravesando mi piel, una rodilla invertida, ¡como las patas de flamingos!

Rabié como loca removiéndome en el suelo como si fuese un gusano, ¡duele de puta madre! ¿Cómo no puede sentir algo? ¿Le es tan fácil hacerme esto?

-¿Entonces si sienten dolor? Tenía entendido que no.- Dijo mientras buscaba algo a su alrededor tranquilamente.

No puedo correr, me tiene donde quiere… ¿Mi pierna sanará? ¡¿Papá, esto volverá a la normalidad?! Pequeños raspones y cortadas sanaban rápido, ¿pero qué con esto? El miedo y la desesperación me estaban invadiendo al grado de no poder hacer nada, no podía ni articular palabra alguna o siquiera poder razonar algo, todo fue tan inesperado…

Cuando vi que entró a una habitación empecé a arrastrarme para llegar y alcanzar mi mochila, pero con cada movimiento forzado, sentía como subía la sangre por mi garganta para vomitarla, estaba dejando un enorme charco de sangre debajo de mí. Hice todo el esfuerzo por estirarme y de un jalón, los cuadernos, lápices y mi pistola caían, ésta última giró hasta llegar debajo del sillón largo donde antes estaba sentada la rubia.

Metí mi mano debajo del sillón, estirándola para alcanzarla y apenas si tocaba con la punta de los dedos la culata.

-¿Qué haces?- Se acercó y me levanto para lanzarme contra otra mesita esquinera estrellándome con la lámpara que tenía base de vidrio, arqueé la espalda al sentir los pedazos de vidrio que se enterraban a mi piel.

-¡NO SOY LO QUE CREES!- Grité exasperada empuñando un pedazo roto de vidrio que apuntaba a Eli, esta enarcó una ceja. –¡¿Cómo puedes atacarme así sin más?! ¡A una amiga! ¿¡QUÉ MIERDA PASA POR TU CABEZA?! ¿Vampiros, es eso, crees que soy uno? ¡Tú debes ser uno, después de todo sigues viva, ¿no?! ¡NO ME DEJASTE NI HABLAR, PODÍAMOS HABLAR! N-No puedo con esto… No puedo… no puedo… no…-

Mi rostro estaba mojado, sudor y lágrimas, respiración agitada y escalofríos estando toda temblorosa, a este grado debo estar delirando, susurrando cosas inconscientemente sin siquiera yo misma entenderme… Mi vista se tornaba borrosa de las mismas lágrimas y mis parpados pesados. La figura de Eli acercándose retiró el vidrio de mi mano y cortó su palma emanando sangre de esta.

-Si bebes sangre… hu… humana, ¿te podrías recuperar, no?- Acercó su palma a mi boca, sentí su sabor un poco y después se la escupí en la cara. Rabia sentía, estaba cabreada con ella y conmigo misma. –Muy bien, en vez de platicar, ¿por qué no descubrimos cosas nuevas?-

Me sacó de la esquina donde estaba recargada jalándome del cuello de la blusa, ya no podía moverme, no tenía energía para negarme por lo que me arrastró con fuerza hasta el centro de la sala.

-Eres muy resistente, Umi. ¿Comes la carne humana también? La masticas y la tragas, me refiero.-

¿Qué estupideces dice? Eso es sumamente repulsivo e inhumano…

-Me atacas sin fundamentos, tan segura estás de que soy una de esas cosas, ¿no? Dime, ¿tú pones eso en práctica?- Dije eso último vacilando con ella, pero me extraño la expresión que puso para después desviar su mirada…

-Un humano ya habría muerto, pero tú sigues hablando. Lo siento, Umi. Nunca pensé que mi liberación estuviera más cerca de lo que pensé. Puedo incluso sentirlo estando contigo, me das una extraña sensación que no puedo explicar, ¿cómo no lo pude notar antes?- ¿Liberación? ¿A qué se refiere? –Si quiero terminar con mi sufrimiento, debo de matarte, tal como ella dijo.-

-¿Pero qué cosas dices, de quién hablas? ¡Oye!- Entró de nuevo a la habitación y salió con una pequeña maleta de cuero. Hincándose a mi lado sacaba una estaca de por lo menos 30 centímetros empuñándola con fuerza.

-Ya no lo resisto, es insoportable… Si te clavo esto en el corazón, todo acabará… Siento ser egoísta…-

-¡Eli, Eli! Podemos hablar, por favor, baja eso. No soy un vampiro, eso te lo puedo asegurar. ¡Ayudémonos mutuamente! No vayas a cometer un error.-

-Lo siento…-

-Eli, por favor. No quiero morir…-

-Tampoco yo…- Alzaba la estaca frente a mí.

-¡E… li…!-

Alcancé a escuchar el golpe de la estaca contra el suelo al atravesarme… Un dolor que no puedo explicar, que de pronto de lo rápido y fuerte que fue, hizo que todo mi cuerpo se relajara.

Sollozos a duras penas escuchaba…

-¿Por qué tú, Umi?- La oscuridad me terminó de envolver…

Sí… ¿Por qué… yo…?

-Umi POV (Fin)-

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La castaña de ojos esmeraldas acomodaba bolsas de sangre en un refrigerador horizontal que tenía en el sótano, apilando esas bolsas por días de la semana. Apuntando fechas y cuentas de montos, transcribía es su libreta escuchándose el grafito en el papel.

-Bien, ya abastecí lo necesario, e incluso tengo el respaldo de emergencia. ¡Sí, todo perfecto!- Cerró la puerta del refrigerador asegurándolo con un candado, y dejó la libreta encima de una repisa. Subió por las escaleras de metal para poder recostarse en uno de sus sillones favoritos en la sala de estar.

Esta era enorme, dejando ver un candelabro colgado en el centro de la sala muy antiguo, en medio de la pared una chimenea enorme que cabría hasta una persona en él, encarando la gran puerta de madera que tenía por entrada a esa Mansión. La chica fue y se recostó en el sillón largo de color vino, a pesar de los más sillones que tenía ahí, este era su favorito por un motivo, pues detrás del respaldo estaba una mesa larga pegada, en ella tenía copas y muchas botellas cristalinas con alcohol y otras botellas aparte de vino tinto. De alguna manera a Tsubasa le agradaba el olor de tenerlo cerca cuando descansaba, más no consumía dichas bebidas.

Acomodó el cojín detrás de su cabeza y cerraría los ojos por unos minutos, no fue hasta que el insistente vibrar de cierto aparato hiciera que su momento de relax terminara.

-Tsubasa POV-

Teniendo aún los ojos cerrados, contesté no antes dejar salir un bostezo.

-¿Hola?-

-T-Tsubasa, ¿estás ocupada?-

-¿Honoka?- La alarmante voz de Honoka hizo que me enderezara a la vez que tallaba mis ojos. –¿Está todo bien?-

-No… Ya no sé qué hacer, estoy desesperada, tengo mucho miedo…-

-Honoka, tranquilízate y dime que pasa.-

Yo… Estoy asesinando… Yo no lo hago… ¡Ella me impulsa! Yo no lo hice… Tú… Ven a mi casa.-

-Tardaré 30 minutos en llegar, quédate donde estás, ¿de acuerdo?-

-Rápido o Ella lo hará de nuevo…- Colgó.

Después de eso me apresuré en vestirme con ropa casual, cerré la puerta detrás de mí y me monté en mi bicicleta. El lloriqueo de Honoka me puso la piel de gallina imaginándome lo peor. ¿A quién se refería con Ella?

Vamos… ¡No puede ser tan débil para no manejarlo! ¡No te creo que hayas lastimado a alguien!

Pedaleé con fuerzas escuchando debajo de mí el craqueo de las cadenas, iba a una buena velocidad pero terminaría llegando el tiempo que le estimé por teléfono, mi casa está ubicada casi a las afueras de la ciudad pero eso no es impedimento para no poder llegar minutos antes, mientras sepa que atajos tomar y no pasen autos tan frecuente…

A medio camino volvió a vibrar el móvil.

-¿Honoka, sigues en tú casa?- Sostenía el móvil con la zurda.

-S-Sí… Por favor, n-no tardes…- Titubeaba con inhalación con mocos… Me estaba mortificando escucharla así.

-Pronto estaré contigo. Espera un poco más.- Colgué esta vez al escuchar un "Sí" por parte de ella.

Pedaleé con más fuerzas parándome del asiento al ver una vuelta que me llevaría por una calle principal para entrar a la ciudad.

Antes de acercarme y girar por esa calle, estampé en seco escuchándose un pesado golpe y llantas rechinar. Mi cuerpo se inclinó hacia delante soltando la bicicleta, volé por los aires cayendo con brutalidad en el concreto…

Todo mi cuerpo estaba adolorido, especialmente mi cabeza, emanaba sangre y podía sentir los raspones en mi rostro y el resto del cuerpo. Giré la cabeza en dirección a donde estaba ese auto negro, ¿cómo no lo vi venir?

Descendía de él una figura alta y esbelta de cabellos dorados… No pude verle el rostro cuando se acercó porque mi vista se tornó en penumbra. A duras penas alcanzaba a escuchar lo que decía.

-…Dios… De todas las… ¿…qué… ella?-

Sentí como la persona de un fuerte agarre me arrastraba, pero el dolor me puso a dormir…

-Ho… no…-

-Tsubasa POV (Fin)-


Continuará...


"Me gusta hacer creer a las personas cosas que no son." (:

Por cierto, me gustaría hacerles una pregunta, lectores. ¿Qué les está pareciendo la historia hasta el momento? Me gustaría saber para no estar tan apresurada, pues tengo otras cosas que hacer, como es: la escuela, proyectos y más. Espero me lo hagan saber. Ciao~