¡Buenas, gente! Pues, como era de esperarse -eso creo- aquí estoy yo con el siguiente capítulo de este fin tan extraño aclarando que, por largo, lo dividiré en dos, además de que aparece Sai-kun. Amo a ese chico :D -cuestión de gustos. Gracias a todos los que se pasan a leer y más gracias todavía a los que me dejan sus reviwes. A ustedes la parte uno de la conti.

¡Disfruten!


Cap. 7: Fin de semana playero (Parte 1)

— ¡Chicos pónganme atención un momento!— pidió Andrea a sus compañeros que hacían un caos en el salón.

Esa hora la tenían libre porque uno de los profesores había faltado y ella, como delegada de la clase, debía notificarles un anuncio importante, una buena noticia y necesitaba la opinión de todos. Sin embargo, aprovechando la ausencia del docente, el alumnado no era más que un desastre. Una acá, otros allá, otros fuera del aula, algunos más gritando, jugando, peleando.

— ¡Oigan…!— estaba por intentar tener la atención de todos cuando un fuerte silbido la silenció a ella y a todos.

An viró su cabeza noventa grados encontrándose con un atractivo joven de cabello como el ébano, tez pálida y ojos tan negros como un profundo hoyo. De alguna manera muy parecido a Sasuke Uchiha, aunque no del todo.

—Por favor, chicos, la delegada quiere hablar, dejémosla.

—Gracias, Sai-kun— agradeció a su compañero y amigo, luego se dirigió a la clase—. Chicos, escuchen esto. El padre de Sai-kun aceptó la petición de él de que todo el grupo podría viajar a su gran casa de verano ubicada a la orilla del mar este fin de semana. ¿Qué les parece un viaje todo pagado a la playa?

Todos lanzaron exclamaciones de júbilo dando a entender claramente que estaban contentos con el acuerdo efectuado.

— ¡Entonces preparen sus permisos y su equipaje que tendremos un fin de semana playero!

Llegó el viernes de esa semana que era el día acordado para ir a la mansión de Sai. Todo el grupo se encontraba en el autobús rentado que les consiguió el padre de Sai. El viaje sería largo, de varias horas.

— ¡Imagínate, Sasuke!— habló Sakura emocionada—. Tú, An-chan, la playa… ¡es el escenario perfecto para que te le declares! Ya sabes lo que dicen: "no existe lugar más romántico que la playa", y… ¡¿al menos estás escuchando algo de lo que digo?!— inquirió la pelirrosa al notar como Sasuke, sentado en el asiento que daba a la ventana miraba por esta con despreocupación.

—Estoy oyéndote, Sakura, es sólo que… me gustaría que dejaras lo de An por un momento, al menos este fin de semana.

—De eso nada, Sasuke. Si hay lugar hecho para este tipo de ocasiones es la playa, así que aquí será donde te declares. Déjamelo a mí. Y no quiero escuchar más negativas de tu parte o señor puño podría chocar en tu cara— Sakura mostró su mano encrespada.

Sasuke sintió el temor que ella quiso transmitir y no pudo hacer más que suspirar con cansancio y derrota.

Las horas transcurrieron y para antes de que el astro rey se dispusiera alumbrar la otra mitad del planeta, los muchachos se encontraban frente a la elegante casona. Todos exclamaron asombrados mientras la servidumbre les daba la bienvenida y acomodaba a todos en las muchas habitaciones que había, encontradas en la planta alta de la mansión. La parte baja se limitaba a tener el enorme vestíbulo, la amplia sala, el gran comedor, la extensa cocina y un vasto baño con jacuzzi incluido.

— ¡No puede ser!— gritó Sakura contenta echándose sobre la gran cama de su habitación—. Estoy acostumbrada a este tipo de cosas y no dejo de sorprenderme.

An, que sería su compañera de cuarto, dejó sus cosas en la otra enorme cama y le sonrió a la joven de mirada jade.

—Yo me sorprendí igual la primera vez que vine— aseguró divertida.

—Así que ya había estado aquí, ¿eh? ¿De dónde conoces a Sai?— preguntó con mucha curiosidad.

—Oh, somos amigos de la infancia… bueno, de la pre-adolescencia. Siempre tengo la dicha de estar en el mismo salón que él, pero no soy tan cercana a él como lo soy con Naruto— explicó la morena.

—Ya veo— soltó con un deje de alivio.

—Bueno, es hora de que sirvan la cena, bajemos.

Las chicas bajaron al comedor, donde la comida y estaba servida en la larga mesa. Sólo faltaban los invitados que poco a poco fueron llegando, y cuando todos estuvieron sentados, Sai habló:

—Estimados compañeros y amigos, espero que su estadía aquí sea lo más cómoda posible. Las personas ubicadas detrás de sus asientos estarán a su disposición en cualquier momento por lo que les ruego pidan lo que sea. Ahora bien, aclaro que hoy no alcanzamos a hacer nada por el largo camino, pero las actividades programadas para mañana serán las siguientes: al levantar el alba desayunaremos y luego iremos a pasear por las cavernas; seguidamente se hará un concurso de veleros y natación. Llegará la hora de la comida y después de ésta se hará un torneo de castillos de arena para finalizar con una fogata y baile. Para el domingo se ha preparado un concurso de surfeo y un viaje por los arrecifes cercanos. Después de la comida podrán hacer lo que quieran y al anochecer espero que puedan ir al pueblo, donde habrá una celebración que se hace cada mes, y les aseguro que la cosa se pondrá muy buena. Sin más que decir, espero disfruten el viaje.

Todos aplaudieron al oír los planes pues les pareció muy bien y, teniendo esto en mente, terminaron de cenar y se dirigieron a sus recamaras a descansar.

—No es posible que tenga siempre la desgracia de ser tu compañero de cuarto, dobe— se quejó Sasuke acomodándose para dormir.

—Yo debería ser el que se queje, teme. Tener a la seriedad y responsabilidad de compañero no es nada divertido, me vas a pegar lo aburrido— se defendió Naruto acostándose en su cama—. Pero no permitiré que nada del mundo me arruine estas mini-vacaciones de lujo con todo pagado.

—En eso te apoyo, dobe.

Y con esto, todos en la residencia de Sai se quedaron dormidos para tener energía los dos días que se avecinaban.

Llegó la mañana siguiente y después de desayunar pusieron en marcha los planes ya dichos, iniciando con el paseo por las cavernas en donde Sai, que era el guía, contó una historia. Una leyenda urbana sobre esas cavernas y una mujer que murió allí y esto terminó por ponerle a más de uno la piel de gallina. Después, continuaron con la carrera de veleros.

—Sakura, ¿qué te parece si tú y yo vamos en el mismo bote?— preguntó Sasuke.

— ¿Eh? ¿Sabes manejar esas cosas?

—Por supuesto que sí, ¿por quién me tomas? ¿Crees que soy un Naruto diagonal inútil?

— ¡Estoy escuchando eso, teme!

—No seré yo tu compañera, Sasuke. Itachi ya me escogió y Naruto está con Hinata, así que tú irás con An. Espera aquí, voy por ella.

Y sin darle oportunidad a Sasuke de decir nada, Sakura fue en busca de An para convencerla de que fuera la compañera de su amigo. Ella aceptó sin problemas y ya conformados los equipos, emprendieron el recorrido dictado para la competencia.

—No entiendo el afán que tienes de juntar a Andrea y a Sasuke en todo, Sakura— comentó Itachi a su acompañante mientras recorrían el basto océano azul.

— ¡No me digas que no lo has notado, Itachi!— Sakura dejó de disfrutar el hecho de que tuvieran la delantera en la carrera.

— ¿Notar qué?

—Que Sasuke está loco por An-chan y yo lo estoy ayudando a que pueda declarársele.

— ¿Sasuke quiere con Andrea?— repitió el joven mayor impactado—. Jamás lo hubiera imaginado… es decir, es extraño, supongo— siguió diciendo con un deje de desconcierto.

—Es más que obvio, ¿no entiendo cómo no te enteraste? Y…— Sakura se interrumpió al notar como el velero de Naruto los rebasaba—. Itachi, ajusta esa vela, no podemos dejarnos ganar.

El moreno hizo lo ordenado y al ajustar la vela comenzaron a tomar velocidad, notando como el velero de Sasuke se acercaba a ellos con rapidez. Entre esos tres botes estaba la lucha para definir el ganador. En eso, Naruto hizo que su velero chocara con el de Sasuke y el chico cayó por la borda debido al fuerte impacto.

— ¡Sasuke-kun!— gritó Andrea con preocupación, sujetándose bien de donde pudo.

Naruto rió tanto por lo que acaba de hacer que no notó que el viento cambió de rumbo haciendo que la vela se moviera, por lo que ésta logró golpearlo y el rubio salió disparado del bote.

— ¡Naruto-kun!— gritó Hinata asustada tratando de divisar al chico que amaba caer.

— ¡Itachi, cuidado!— sobresalió el grito de la pelirrosa cuando descubrió que estaban por acercarse a un banco de arena.

Itachi maniobró el timón como pudo para evitar chocar con el banco aquel; no obstante, apenas si logró evitar que el bote se volcara, pues la parte trasera logró dar con la arena. El velero se movió con brusquedad y Sakura, que no se sujetaba de nada, salió del bote y calló al agua. Las cabelleras azabache, amarilla y rosada se miraban en la superficie del manto líquido.

—Todo es culpa tuya, dobe— reclamó Sasuke.

— ¡Estás loco! La culpa es tuya por ser tan torpe, teme— se defendió el nombrado.

— ¡Cállense los dos si no quieren que el mar sea su tumba!— gritó Sakura enfadada.

Fue así como ninguno de ellos ganó aquella carrera. Cuando todos arribaron a la playa y se les dio un premio a los ganadores, comenzaron con los preparativos para el concurso de natación, donde los hombres sería lo que participarían a petición de las chicas, que en esta ocasión no quisieron apoyar el evento, pero que estarían gustosas de animar a sus compañeros.

Esta vez la competencia también se vio muy rigurosa, pues a la cabeza iban los hermanos Uchiha que sin lugar a dudas eran unos atletas de primera; sin embargo, Sai los acompañaba en el frente demostrando así lo buen nadador que era, por lo que la lucha por el liderazgo se tornó complicada. Finalmente, después de mucho empeño por parte de los tres, ninguno de los dos Uchiha consiguió el primer lugar en la carrera.

Todos recibieron a Sai con porras por su éxito.

—Fue una competencia divertida— aseguró Sai una vez le dieron el premio y le daba la mano a Itachi y Sasuke como señal de estar bien. Ellos la aceptaron sin problema.

Una vez esto, todos fueron a comer una deliciosa barbacoa al aire libre. Terminaron de comer y se inició el torneo de castillos de arena.

— ¡Es increíble que perdieras la natación!— exclamó Sakura más como un regaño dirigido a Sasuke cuando él se le acercó a pedirle que fuera su compañera en el torneo—. Parece que a An-chan le gustan los nadadores, no hizo más que felicitar a Sai por su triunfo. Ese debiste ser tú— siguió diciendo. Sasuke la escuchó en silencio—. En fin, para que la sorprendas no puedes perder el concurso de castillos de arena, ¿entiendes? Ella será tu pareja— anunció al recordar que el torneo era en binas.

— ¿An será mi compañera? ¿Y tú?— preguntó el azabache un tanto desilusionado.

—Yo volví a emparejarme con Itachi, así que anda, no hagas esperar a tu chica.

Con esto, aclarando todo, el torneo dio inicio y todos tuvieron entre dos y tres horas para hacerlo y por medio de mayoría de votos se decidió cuál era el mejor. El de Naruto ganó y por mucho. Hizo casi una réplica exacta de un catillo medieval en pequeña escala.

— ¿Quién es el inútil ahora, teme? ¿Quién es el inútil?— preguntó el rubio burlón y sintiéndose orgulloso de su obra maestra, reprochándole a Sasuke que su castillo no obtuvo ni un voto.

—Está bien, Sasuke, no era importante ganar— aseveró Andrea dándole ánimo al pelinegro, quien asintió con una sonrisa mientras Naruto saltaba feliz de aquí para allá y Sakura golpeaba su cabeza con la palma de su mano, decepcionada.

Con esto dieron su premio al rubio y a Hinata y comenzaron a encender la fogata que se había programado para esas horas de la tarde, cuando el sol comenzaba a ocultarse en el horizonte, dispuesto a descansar de esa mitad del globo terráqueo. Con el paso del tiempo, los chicos se animaron a sacar a las chicas a bailar alrededor de la fogata. Sasuke se acercó a Sakura, quien se mantenía sentada frente a la hoguera.

—Deberías aprovechar y bailar con An-chan— aconsejó la pelirrosa al ver que su amigo tomaba asiento a su lado.

—He estado mucho tiempo con ella este día, es hora de estar contigo un rato.

—A mí me ves todos los días, Sasuke. Casi que me la vivo en tu casa y a An-chan no la ves lo que te gustaría, ¿no?

—Creo que… me acostumbré a tu presencia porque hoy extrañé pasar tiempo de calidad contigo.

Sakura miró a Sasuke un momento y luego volvió a dirigir su atención al escenario que mostraban Naruto, An e Itachi. La morena pasaba de los brazos del hermano mayor de Sasuke a los de Naruto y viceversa hasta que finalmente Sai la acaparó por completo. Sintió que Sasuke se alzaba de su lugar y le extendía su mano.

—Bailemos un rato— pidió éste con voz profunda.

Sakura lo miró extrañada. No se suponía que ella debía bailar con él. Él debía bailar con An. Estaba por decir eso cuando él volvió a decir:

—Sólo un minuto, por favor— casi rogó.

—Prometes bailar con An-chan cuando acabes conmigo— dijo Sakura con seriedad.

—Lo prometo— avaló su amigo y con la confianza de su promesa, Sakura aceptó bailar con él, por lo que ambos se dirigieron al las orillas del fuego.

No obstante, la promesa se vio olvidada cuando este par se la pasó bailando toda la velada hasta que todos se fueron a dormir, acabando así ese día de playa.


Insisto, las partes finales les están encantando. Ah, no tengo nada que decir salvo:

Hasta otra.