Y aquí damas y caballeros, el capitulo 7 de mi fic Not alone. Quiero agradecerles a todos por sus lindas reviews, no esperaba tal cantidad y me alegró mucho y me motivo bastante a seguir escribiendo cada comentario que hiciero :) ( Eso significa que si quieren más del fic dejen sus reviews mujajaja). Este capitulo es el mas largo que he escrito hasta ahora. En teoria esto iba a ser todo un capitulo con el 6 pero como veran hubiera sido muuuy extenso y debí cortarlo.
Unas aclaraciones: El personaje Edward es Aaron Page él Warbler ( Dolió buscarle un nombre ya que Logan le quedaba demaciado perfecto XD) Mientras tanto deleitense con la aprición de otros warblers como Eddy Martín ( Thad), Brock Baker, Luke Edgemon y la actuación estelar de Riker Lynch (Jeff). También haré mención de Dominic Barnes (Trent) y Curt Mega (Nick).
Espero lo disfruten!
Capitulo 7: With a little help from my friends
Voces. Eso era lo que podía oír alrededor mío. No quería abrir los ojos y empezar un nuevo día. Básicamente porque no quería comenzar un día sin Blaine. Pero debía admitirlo, había una voz familiar en particular que estaba irritándome. Tomándome mi tiempo comencé a abrir los ojos. Al principio solo veía figuras borrosas, hasta que finalmente las vi. Los rostros de Rachel y Mercedes se encontraban a una corta distancia de mi cara. Me asusté bastante. En verdad no esperaba encontrarlas en mi casa. Menos sabiendo que ninguna de las dos estaba informada de mi repentina llegada. Ambas me miraban angustiadas, como si una gran catástrofe hubiera sucedido. Y siendo sinceros, o al menos en lo que a mí respecta, sí había pasado.
- ¡Oh Kurt!- Dijo Rachel con un tono apenado al verme despertar.
Prácticamente saltó sobre mí a abrazarme, sin darme la opción de despertarme de una forma decente. Mercedes también optó por abalanzarse encima de mí. Y si bien, no era lo que esperaba, después de estos dos días de tortura y sufrimiento, sentía una enorme felicidad al encontrar a mis dos mejores amigas junto a mí. Las necesitaba y extrañaba tanto…
- Chicas… por favor… ¿Al menos puedo levantarme?- les pedí amablemente.
Ambas se separaron de mí y dejaron que me sentara. Mercedes comenzó a acariciar mi espalda con mucha delicadeza.
- ¿Cómo sabían que me encontraba en casa? – les pregunté desconcertado
Mercedes miró a Rachel, por lo que imité el gesto. Rachel se quedó mirando los motivos de mis sabanas sin hacer contacto visual con ninguno de nosotros dos
- Finn me llamó anoche y… bueno... sonaba preocupado. De hecho fue él quien nos dejó entrar. – Me contestó.
-¿No deberían estar en Mckinley?
- Kurt, son las cuatro de la tarde.- Me contestó Mercedes.
¿Ya eran las cuatro? Vaya. Había perdido la noción del tiempo mientras dormía. Aun así, en teoría, las muchachas deberían estar en la práctica del Club Glee.
- Acordamos que iríamos a verte ni bien termináramos las clases. Decidimos saltearnos el club Glee hoy.- Explicó Rachel respondiendo a mi pregunta.
- Tina también quería venir, pero no podíamos faltar todos a la práctica.- Agregó Mercedes.
Nos quedamos en silencio unos segundos. Las chicas debían estar pensando que decirme. Pero en verdad no había nada que decir. Con que estuvieran allí, era más que suficiente.
-¡Juro que le daré una paliza cuando lo vea!- Exclamó Mercedes furiosa-¡¿Quién se cree que es?
- Simplemente decepcionante- Dijo Rachel indignada.- Esperaba de Blaine otra cosa totalmente diferente. Me había caído muy bien.
No dije nada. No por que no estuviera de acuerdo con lo que las chicas decían. Lo que sucedía era que, el recuerdo de los últimos dos días y caer a la realidad de que Blaine no estaba ya a mi lado, no era la mejor forma de despertar. No las culpaba, no lo hacían a propósito, pero hablar del tema solo abría mis heridas. Supongo que las chicas pudieron percibirlo. Ambas se acercaron a mí y me dieron un fuerte abrazo.
- Olvídalo, Kurt.- Me dijo Rachel. Como si fuera tan fácil.
- Creo que por obvias razones Rachel, eres la persona menos indicada para sugerirme tal cosa.- Le respondí- Pero de cierta forma, creo que ahora puedo comprenderte mejor. Cuando realmente quieres a alguien, es muy difícil dejarlo ir… aún si se trata de un cretino.
- Oh bebé- Mercedes me besó en la mejilla.
No quería comenzar a llorar delante de las chicas. En verdad, tenía que hacer un gran esfuerzo para dominarme. Cerré los ojos unos instantes y respiré hondo, intentando calmarme. Mercedes y Rachel, me miraban con aire triste.
- No saben lo feliz que estoy de tenerlas aquí.- les dije forzando mi sonrisa.- Allí en Dalton…no es que tenga muchos amigos con quienes hablar.
Ambas sonrieron ligeramente.
- Sabes que estamos siempre contigo. En las buenas y en las malas- Me dijo Mercedes.
Otro silencio incomodo. Aún así, no pasó mucho tiempo hasta que Rachel decidió hablar. En estos momentos, su imposibilidad de quedarse callada, era una bendición.
- Kurt, quisiera que me contaras mejor como fueron las cosas. Mercedes me explicó algo de lo sucedido, pero preferiría oírlo de tu propia boca- Me retracto de lo dicho, ojala Rachel se hubiera quedado callada.
- Yo también quisiera volver a oírlo- Afirmó Mercedes- Cuando me llamaste estabas hecho un mar de lagrimas y… realmente no comprendí muy bien la situación. Quisiera que nos explicaras con lujo de detalles. Quizás… quizás halla alguna razón por la cual Blaine…
- No la hay, Mercedes- Le dije- O por lo menos, el dejo en claro que no me la dirá. Simplemente decidió cortar los lazos, es todo. No es gran cosa.
-Al menos explícanos un poco mejor la situación- Pidió Rachel.
Suspiré. Contarle todo a Finn y ahora a las muchachas era más de lo que mis nervios podían tolerar. Tendría que pasar otra vez más por el horrible recuerdo. Pero de cierta forma se los debía. Estando cerca de las regionales, ellas habían decidido ir a verme a mí. Lo cual me sorprendía, viniendo de parte de Rachel. Nos habíamos vuelto muy cercanos en los últimos tiempos pero nunca imaginé que dejaría sus ambiciones a un lado para apoyarme con mis problemas amorosos.
Comencé a relatarles todo nuevamente, Desde la charla en la escalera, la discusión de ayer, como me fui de Dalton, todo. Las chicas escuchaban atentamente sin perderse ni un detalle de mis palabras, como si estuvieran analizando cada escena, esperando encontrar alguna respuesta. Pero era inútil. Ya lo había intentado y sabía que ellas no encontrarían nada nuevo. Desde que el problema ocurrió, estuve horas y horas encerrado en mi cabeza analizando y buscando una lógica al asunto. Pero la respuesta más lógica es que… no había ninguna razón en particular. Ninguna acción de Blaine tenía razón de ser.
Finalmente terminé el relato. Que raro, las muchachas me miraron pasmadas, intentando asimilar la información.
- Esto no tiene sentido…- Declaró Rachel con la mirada perdida.
- Dime algo que yo no sepa- Le respondí con sarcasmo.
- Siento la necesidad de golpearlo contra una pared con mucha fuerza.- Dijo Mercedes rompiéndose la cabeza, buscando algo que justificara el cambio de actitud de Blaine- ¡Es como sí ese chico de un día para el otro hubiera dejado de ser él mismo!
- Si- Afirmé. No había nada nuevo en lo que mis amigas me decían.
Y de nuevo el silencio. Las chicas me miraban, esperando que dijera algo más. Y la verdad tenía un pensamiento guardado desde ayer. Una idea que estaba volviéndose más fuerte a medida que el tiempo iba transcurriendo.
- Creo… creo que le pediré a mi padre que me deje volver a Mckinley.- Declaré.
Las chicas me miraron asombradas por mi decisión. ¿Acaso no esperaban eso? Porque para ser sinceros, ya había quedado más que claro que no había nada más en Dalton para mí. ¿Por qué me quedaría en un lugar que ahora me resultaba tan ajeno, si podía regresar junto a mis amigos?
-Oh, claro que no. De ninguna manera- Me regañó Mercedes.
- ¿Me dirás que no quieres que vuelva con ustedes?- Le pregunté no entendiendo por que mi mejor amiga se estaba oponiendo a mi regreso al colegio. Pensé que estaría brincando en una pata.
- Kurt, amaríamos tenerte de regreso, pero simplemente no es razón suficiente para que vuelvas.- Dijo Rachel.
- Solo estarías huyendo del problema- Agregó Mercedes.
- Y recuerda porque te fuiste.- Insistió Rachel. Como si pudiera olvidarlo.
- Creo que puedo manejarlo.- Le dije.- Me han lanzado contra los casilleros y lanzado cosas en la cara toda mi adolescencia. Y sinceramente, prefiero eso antes que volver a Dalton y…
- Ok, si sigues con eso la paliza la recibirás tu- Me calló Mercedes.
-Kurt, fuiste amenazado de muerte- Dijo Rachel haciendo mucho énfasis en sus palabras- ¿Qué puedes manejarlo? Por favor, estuviste todo el año pasado con los nervios de punta. Tu mismo admitiste estar muerto de miedo. No Kurt, tu seguridad esta primero.
- ¿Entonces me están diciendo que me quede en Dalton, sufriendo como un condenado, viendo a Blaine pasar frente a mis ojos, evadiéndome constantemente?- Les contesté malhumorado.
Esperaba seriamente que estuvieran de mi parte. ¿Por qué insistían en que no debía regresar? Lo sé, Karokfy que mataría ¿Y qué? Cualquier cosa era mejor que tener que ver a Blaine. A este nuevo Blaine. Cualquier daño físico que pudieran proporcionarme sería ínfimamente menor al daño emocional que en esos momentos estaba experimentando. ¿Tan difícil era entenderlo?
-No. Te estamos diciendo que te quedes en Dalton y afrontes la situación de una manera racional. Y que por favor no seas tan dramático- Me dijo Mercedes elevando el tono de voz.- Además, piénsalo bien. Estarías siendo muy desagradecido con tu papá. Después de todo, él y la mamá de Finn utilizaron el dinero de su luna de miel para pagar el colegio.
La mire bastante molesto. Para ella era muy fácil pedirme que no fuera tan dramático. Seguramente si hubiera estado del otro lado del mostrador no habría dicho lo mismo. Aunque debía admitirlo. Su último punto era totalmente valido. Papá y Carole habían hecho un sacrificio enorme para llevarme a Dalton. Irme sin más era prácticamente hacer que todo el esfuerzo invertido hubiera sido en vano.
- ¿Puedo darte mi sincera opinión Kurt?- Me preguntó Rachel. No iba a negarle el habla, hubiera sido inútil de todas formas así que daba igual- Creo que puedo entender muy bien en que situación te encuentras. Quizás no de la misma forma, pero nuestros escenarios son muy similares. Se perfectamente lo que es ver a la persona que te gusta todos los días y solo conseguir que te esquive. La diferencia aquí puede ser que de cierta forma, me lo tenía merecido. Tu no. No hiciste nada malo. Blaine sí. Lo sé, la situación es asquerosa y en estos momentos te gustaría salir corriendo para Mckinley. Pero si lo haces, solo estarías haciendo lo que Blaine y su primo quieren. Que te renuncies. Y es por que eres Kurt Hummel que no lo harás. No dejes que el dolor y la tristeza superen tu orgullo. Eres mucho más que eso. Doy fe de ello.
Creo que por primera vez en mi vida escuche atentamente a Rachel. Podía ver en sus ojos claramente todos sus sentimientos, exteriorizándose. Era cierto. A diferencia de Mercedes, Rachel si sabía que era estar locamente enamorado de alguien. Aquellas palabras, tan firmes y serías que acababa de decir, fueron como un balde de agua fría cayendo sobre mi cuerpo.
- Pero… no tengo más nada allí… es decir… fuera de Blaine, Wes y David... no conozco a nadie, ni siquiera a los profesores. Me siento como un intruso.
-Entonces ya es hora de que eso vaya terminando ¿No te parece?- Me dijo Mercedes con una sonrisa en el rostro- Si Blaine cree que no puedes valerte sin él esta muy equivocado. Es hora de empieces a mostrarles a esos niños ricos, lo que es ser una Diva.
Sonreí ligeramente cuando mi amiga utilizó esa expresión.
- No te será difícil socializar, Kurt- prosiguió Rachel – Si en verdad te lo propones.
- Ese es el problema, no se que tan dispuesto a socializar estoy.- Le respondí débilmente- Al menos ahora, no estoy en condiciones de hacerlo.
-Eso lo veras con el tiempo. Todavía estas procesando la información- Me respondió Mercedes- No han pasado ni cuarenta y ocho horas de la pelea. Pero que sobrevivirás en Dalton, definitivamente lo harás. Aun tienes el club Glee. Estoy segura de que allí encontraras tu lugar. Esos Warblers van a amarte.
- Te recuerdo que los resultados no fueron muy positivos cuando canté "Don't cry for me Argentina.". Las cosas allí son muy distintas. Tienen una especie de jurado y presentan audiciones… Además, Blaine es quien tiene el monopolio de los solos en su poder- Dolía admitirlo. Pero desde que entré a los Warblers, solo la voz de Blaine resonaba en los salones de Dalton.
- Con más razón todavía- Insistió Mercedes con más entusiasmo.- Es hora de que destrones a su rey.
-¿A que te refieres?- Le pregunté extrañado.
-Kurt, ¿Recuerdas cuando Finn comenzó a salir con Santana y Brittany y decidió terminar conmigo?- Intervino Rachel.
- Emm… si.- Le contesté cada vez más confundido, haciendo algo de memoria. No entendía la relación de aquello con esto.
- ¿Que hice en ese entonces?- Me preguntó con una sonrisa muy confiada.
- ¿Llorar desconsoladamente?- Le respondí arqueando una ceja.
Rachel me miró en silenció unos segundos.
- Si…bueno… además de eso- Dijo esquivándome con la mirada.
- ... Tu…- Realmente no recordaba muy bien. ¿¡Como esperaba que lo recordara?
- Cante "Gives you Hell" como tarea en el club Glee. – Me contestó indignada por no recordarlo. Como si fuera a recordar, más en un momento como este, toda bendita canción que mi amiga hizo.
-¿Y eso nos lleva a...?- Pregunté con un suave tono de ironía.
- Lo que Rachel esta sugiriendo es que cantes una canción que exprese tu rabia en este momento- Me iluminó Mercedes.
- De esa forma, podrías expresarle a Blaine todo tu enojo, liberarías algo de tensión y harías una estupenda canción- Me dijo con una gran sonrisa Rachel- Creo que mi problema al sugerirte que cantaras "Don't Cry for me Argentina" fue que elegí la canción perfecta para mi. Todo el mundo sabe que las canciones suenan mejor cuando reflejan los sentimientos de uno.
Me quedé meditando las palabras de mis amigas. Quizás tenían razón, quizás debía olvidar todo este asunto y continuar mi vida. Pero era tan difícil desprenderse de algo que me hacia tan bien. Blaine había sido todo para mí. Mi fuente de confianza, de alegría. Deposité todas mis esperanzas en la vida en él. No era tan simple. Si bien era obvio que debía superarlo y que era la decisión más sabia, me daba miedo. Me daba miedo pensar que todo lo que sentía por Blaine, todo lo que fuimos sería olvidado. Si el deseaba olvidarnos, era su problema, pero no quería que aquello desapareciera para siempre. Tampoco podía quedarme deprimido toda la vida. Aun si se trataba de alguien tan grandioso como Blaine. Bueno, alguien que creí tan grandioso. Ya no sabía que pensar sobre él. Pero las chicas tenían razón en algo. Quedarme sin hacer nada, dejando pasar las cosas, era completamente tonto. Aún sin él, la vida continuaba, mi vida continuaba, y no podía dejarla pasar. No podía huir a Mckinley. Tendría que enfrentar las cosas cara a cara aún si eso implicaba darme de lleno contra el suelo. De todas formas ya estaba en el fondo. Mis únicas opciones eran quedarme allí o levantarme. Y creo que ustedes saben bien que, no soy de aquellos que se dejan caer. Para decirlo de una forma metafórica, siempre me gustó desafiar la gravedad.
Dolor, lo sentía. Sufrimiento, vaya que sí. Agonía, ni hablar. Pero siempre fui un luchador y nunca me di por vencido ¿Por qué iba a hacerlo ahora?. Tenía el suficiente orgullo como para poder secar mis lágrimas y mirar al frente, aun si aquel molesto nudo en la garganta no me dejaba en paz. Por más débil que me sintiera, ya no iba a mostrarle fragilidad a Blaine. Oh no. Mis amigas estaban totalmente en lo cierto. Si Blaine creía que podía arrojarme así nada más y lograr que sucumbiera, estaba muy equivocado.
Volví a la realidad. Mis amigas estaban observándome atentamente, esperando que dijera algo. Simplemente sonreí resignado.
- Haré el intento…de sobrevivir-Les dije. Las muchachas parecían un poco más aliviadas por mi respuesta.
- Oh lo harás, bebé. Sé que lo harás- Me dijo Mercedes sonriéndome.
Acto seguido, mi amiga me dio un fuerte abrazo. Me sentía tan bien y tan cuidado, en los calidos y maternales brazos de Mercedes que no pude evitar, que aquello que estaba guardando en mi interior saliera. Lagrimas. En silencio, hundí mi rostro en su cuerpo y comencé a llorar y sollozar discretamente. Tan tierna y dulce como era, Mercedes comenzó a acariciar suavemente mi cabeza, deslizando sus manos por mis cabellos, intentando calmar mi dicha.
-Shh… Shh… tranquilo… todo va a estar bien.- Me dijo intenta serenarme.
Quería dejar de llorar. Pero por alguna extraña razón no podía. Era como si estuviera quitándome todo aquel peso que tenia encima.
Rachel, también se aproximo a mí y me abrazó. La imagen era bastante extraña. Yo, entre Mercedes y Rachel, ambas, protegiéndome con todo su afecto y su amistad. Eran momentos como este en los que me preguntaba como fue que conseguí tan buenas amigas.
Permanecimos así por unos minutos, hasta que tomé la determinación de secar mis lágrimas. Las chicas decidieron distraerme un poco de mis tristes pensamientos y comenzaron a hablar del club Glee. De cómo esta chica nueva, Lauren Zizes estaba tomando de las riendas a Puckerman, Las decisiones sobre los temas del señor Schue, incluso llegaron a hablar de la relación de Sam y Quinn. Al parecer, las muchachas comenzaban a notar un desequilibrio entre esos dos. No quise decir nada del incidente de la otra vez. Más que nada por miedo a como Rachel podría tomar esto. Ya era suficiente drama por un día.
El tiempo terminó pasando demasiado rápido. Ya eran las siete y comenzaba a oscurecer.
- Creo que es mejor que nos marchemos- Opinó Mercedes- mi mamá se preocupará mucho si no llego antes de las ocho.
- Puedo llevarlas si desean- Me ofrecí.
- No es necesario, Kurt- Dijo Rachel.
- Además, tus condiciones no son las óptimas para conducir.- Agregó Mercedes.
Las miré un poco preocupado. No podía pedirles que no se marcharan, pero me aterraba un poco pasar solo lo que quedaba del día. Además, acababa de recordar un detalle. Mi padre. No había hablado con él desde que llegue. Ni siquiera lo había visto. Seguramente Finn le habría informado algo sobre mi llegada, aun así. Supongo que como estaba dormido, decidió esperar para hablar. En pocos minutos debería estar regresando de la tienda de neumáticos. Era inevitable, tendríamos que hablar. Tendría que explicarle por qué había vuelto a la casa. Y seguramente no le agradaría oírlo. Lo que mas me preocupaba era que terminara odiando a Blaine o algo así. Porque, si bien, en estos momentos incluso yo lo estaba detestando, mi padre sería capaz de cazarlo con su escopeta.
En fin, volviendo al asunto, acompañé a las chicas fuera de la habitación hasta la puerta de entrada. Fue a mitad de camino que Finn, casualmente, bajó las escaleras.
- ¡Finn!- Exclamó Rachel.
-Oh- Fue lo más inteligente que pudo decir Finn- ¿Siguen aquí?
- No, es solo tu imaginación- Contestó Mercedes con un toque de sarcasmo
Claramente, la vida no quería hacerme las cosas simples. Por unos instantes, permanecimos todos en silencio. Rachel mirando fijamente a Finn y él esquivándola con la mirada. Mercedes intentando no meterse en el pleito de estos dos. Y yo sabiendo aquel molesto detalle en el cual Finn estaba viéndose a escondidas con Quinn, algo que, supongo, Rachel ignoraba completamente.
- Ya nos íbamos- Dijo Rachel mirando fijamente a Finn.
- …Las acompaño- se ofreció Finn.
- No tienes porque hacerlo- Le respondió Rachel débilmente.- No quisiéramos molestarte.
- Descuida. Además, Burt quiere hablar contigo Kurt. Creo que él preferiría que la casa quedara sola para ustedes.- Respondió Finn.
Este comentario me hizo saltar de golpe.
-Espera, ¿Papá ya esta aquí?- Pregunté un poco nervioso.
- Ha estado hace una hora esperando en la cocina- Comentó Finn en voz baja.- Intenté contarle un poco lo que pasó pero no quería meter la pata. Será mejor que vayas, antes de que las cosas se pongan feas. Yo me encargaré de Rachel y Mercedes.
Mi estomago comenzó a revolverse de una forma horrible. Estaba por entrar en pánico. Tenía que mentalizarme para oír un discurso bastante largo. Y tenía que comenzar a pensar bien que iba a decirle. No pude evitar palidecer. Mercedes sujetó una de mis manos con fuerza para darme ánimos. Suspiré. Lo mejor sería ir ya y acabar con todo esto. Despedí con un beso tanto a Rachel como a Mercedes, quienes se marcharon junto con Finn. Me preocupaba un poco eso ya que, la casa de Mercedes era la más próxima a la mía, lo que implicaría que Finn y Rachel tendrían que caminar solos un buen rato. Pero en estos momentos yo tenía que lidiar con mis propios problemas amorosos… y paternales. Tomé una buena bocanada de aire y comencé a caminar en dirección a la cocina. Mi corazón estaba bombeando sangre muy rápido de los nervios. Aun no sabía que iba a decirle. En eso, frente a mí, sentado en la cabecera de la mesa, Burt Hummel yacía mirándome, sin expresión alguna en el rostro. O quizás si. Proyectaba seriedad, molestia, angustia, y decepción. Sobretodo esto último me inquietaba. Quise intentar decir algo, pero las palabras simplemente no salían de mi boca. Fue él quien decidió hablar primero.
-Toma asiento Kurt- me dijo.
No reproché. Tomé asiento en la otra punta de la mesa. Mi padre mi miraba fijamente, con suma seriedad. Suspiró profundamente antes de comenzar su interrogatorio.
- Finn me dijo que, ayer a la noche, regresaste repentinamente de Dalton sin dar aviso ¿Es cierto eso?- preguntó.
- Si- contesté enfocando mí vista en el florero que estaba frente a mí. No podía ver a papá a los ojos.
- Dijo que tu motivación fue una… pelea con tu amigo Blaine.
- Así es.- Le respondí.
Papá se paró y comenzó a caminar en círculos.
-Kurt cuando decidimos enviarte a Dalton fue por tu bien, tu seguridad y por que tu lo pediste.- Comenzó- Dijiste que tenías un buen amigo allí que te podría ayudar a ponerte al día. Carole y yo decidimos utilizar nuestros ahorros para poder costear tu educación allí y asegurarnos de que permanecieras a salvo. Tu dijiste que estarías bien allí y te tomamos la palabra. Te concedimos tu deseo de trasladarte.
-Lo sé- respondí de forma automática.
- Pues, si sabes esto. ¿Podrías explicarme por qué, a la mitad de la noche, te escapaste del colegio, rompiendo las reglas? ¿Pensaste acaso en las consecuencias que habría si algo llegaba a pasarte? Kurt, lo que hiciste no solamente estuvo mal, pusiste en riesgo tu integridad física y además, comprometiste a tu escuela. – Me dijo papá plenamente furioso.
No respondí. No tenía nada que decir a mi favor.
- Kurt, ninguna pelea, por más grande que sea, es motivo para actuar así, tan irresponsablemente. No puedes simplemente huir. Si hubieras tenido un accidente o algo ¿En quién recaería toda la responsabilidad? – Papá tomó una pausa y suspiró se aproximó a mí y colocó su mano sobre mi hombro. Aquella expresión dura cambió repentinamente. Ahora me miraba preocupado, algo que debo decir, me hizo sentir infinitamente culpable- Te conozco. Y estas no son la clase de cosas que sueles hacer. No se que halla pasado, que sea tan grave como para hacerte venir hasta aquí, pero quiero que entiendas, ya no tengo la energía para lidiar con esta clase de angustias. Si algo malo estaba ocurriendo, debiste avisarme. Pude haberte ido a buscar o simplemente hablarlo. No debiste aparecer sin avisarme.
- Lo siento mucho papá- Respondí casi al borde de las lágrimas.
Si ya me sentía mal por todo lo que me había hecho Blaine, aquellas palabras de mi padre, me hacían sentir mucho peor. Fui muy egoísta al no pensar lo mucho que podría preocupar a mi papá. Papá tomó asiento al lado mío y me miró fijamente.
- ¿Qué es lo que te está dañando tanto? – Me preguntó papá.
Suspiré. Tenía que responder. Por cuarta, quizás quinta vez, tenía que encarar los hechos.
- Blaine… él…él me dijo que no quería que fuéramos más amigos. – Le conté.
Papá dudo unos segundos.
-¿Alguna razón en particular para…?- Preguntó él seriamente.
-No. Ni siquiera intentó justificarse. Simplemente dijo… que no quería saber más nada de mi.- Contuve todas mis emociones como pude. Pero era tan difícil. Era tan difícil tragarse la tristeza.
Papá me miró en silencio. Como si estuviera asimilando la información. Ahí fue cuando preguntó lo que seguramente, hace ya un par de días rondaba por su cabeza.
- No es solo un amigo para ti… ¿Verdad?- Me preguntó. Más bien lo afirmó. A estas alturas, creo, nadie podía dudarlo.
- No- dije sonriendo amargamente.
Otra vez, papá calló. No creo que haya querido indagar más al respecto. Al parecer, intentó ser comprensivo al respecto o al menos, ya no se veía tan molesto como antes.
- Hablé esta tarde con el rector de tu colegio, notificándole que estas aquí en casa. Solo por esta vez te cubriré. Te acompañaré mañana al colegio y diré que te retiraste por problemas personales. Espero no vuelva a repetirse este incidente.
- Descuida papá. No se repetirá… Gracias- Le dije.
- Aun así, espero que entiendas que no puedo permitirte salir impune. Como castigo, me quedaré con tu auto hasta nuevo aviso.- Me dijo. No me sorprendía, realmente esperaba algo así- Yo o Finn iremos a recogerte los fines de semana ¿Queda claro?
- Si- respondí resignado. No podía quejarme, había salido bastante bien parado de esta situación.
- Y con respecto a Blaine…si aquel muchacho no sabe apreciarte, la perdida es toda suya. Eres mucho más de lo que ese chico puede aspirar. No lo dejes pisotearte, Kurt.- Terminó por decir mi papá.
- No lo haré. Ya no- Le respondí determinado.
Papá, Mercedes y Rachel tenían toda la razón. No podía dejar que Blaine pasara encima de mí como si nada. De ahora en más, mi dolor y mi rabia, serían mis aliados. Y mi ego, mi mayor arma.
En un abrir y cerrar de ojos, un nuevo día había comenzado y con el, mi camino de regreso a Dalton. Esta vez, yo era solo un pasajero en el auto de mi padre. Comenzaba a darme cuenta de lo mucho que extrañaría a mi auto. Las dos horas permanecí mirando a la ventana, tratando de mentalizarme para lo que vendría. Ya era el cuarto día desde que Blaine y yo rompimos lazos, y si bien la herida estaba todavía abierta, me sentía un poco más calmado. Ver a mis amigas había resultado bastante bien, me sentía con un poco más de fuerzas para poder encarar a Blaine y al resto del colegio. Quizás era momento de seguir uno de los consejos que mi ex amigo me había dado: Dejaría de jugar el papel de la victima y mostraría valor ante todo. Si tenía que estar solo allí, sobrellevaría todo con fuerza, sin entristecer, sin mostrar debilidad. No derramaría una sola lágrima más.
Finalmente llegamos a Dalton. Nos dirigimos a la oficina del Director, donde él y papá tuvieron una larga charla sobre mi actitud del día anterior y de por qué me había retirado. Intente ignorar todo el sermón del director. Solo presté atención a la parte donde se me prohibía por lo que quedaba del mes, utilizar el tiempo libre de la noche. ¿Qué implicaba esto? Ni bien terminara de cenar tendría que ir directamente a la habitación sin excepción. De hecho, fuera del club Glee, se me prohibía realizar cualquier otra actividad que no implicara el estudio. Bueno, no era que tuviera mucho por hacer de todas formas. Daba igual. Inmediatamente después, me despedí de papá y el director, quienes se quedaron discutiendo algún que otro tema y emprendí viaje hacia mi cuarto. Obviamente, vacío. Todos debían estar en sus respectivas clases. Eso era un alivio para mí. Postergaría el momento donde tuviera que verlos. Encontré a Pavarotti piando un poco fastidiado. Otra razón por la cual el irme fue tonto. Dejé a mi pobre amigo aquí solo. De todas formas, no lo descuidaron. Alguien había llenado su alpiste y su canastita de agua. Quien quiera que fuere, debía agradecerle el gesto. Revisé el armario. Al parecer mis cosas seguían allí. Esperaba que Zack las tirara o algo por el estilo. Me coloqué un uniforme limpió y suspiré. Ya era hora de enfrentar al mundo. Comencé a caminar por los pasillos de Dalton, en dirección a mi próxima clase: Algebra. No voy a mentirles, estaba sumamente nervioso. Pero ya no me iba a detener. Empezaría todo de cero, sería como entrar por primera vez a Dalton. Esta sería una nueva era para Kurt Hummel.
Abrí las puertas del salón. Al parecer, acababa de interrumpir la clase. Todos los estudiantes me miraron un tanto asombrados por mi presencia. El profesor, también parecía sorprendido. ¿Acaso pensaron que me iría del colegio?
- ¿Señor Hummel?- Preguntó extrañado el maestro.
Me aproximé al profesor y le entregué una nota.
- La ha firmado el director- Le dije.
Obviamente, no iba a interrumpir en el aula sin tener un justificativo. El profesor de algebra fingió leer por unos instantes aquel pedazo de papel y me miró.
- Puede tomar asiento- Fue lo único que dijo
Sin ninguna expresión en particular. Tomé uno de los asientos libres saqué mi cuaderno y comencé a copiar todo lo escrito en el pizarrón. Podía sentir los pares de ojos curiosos observándome y cuchicheando por lo bajo. Simplemente los ignore. Si deseaban hablar que lo hicieran. No iba a detenerme por eso.
Por primera vez, en muchos días, comencé a prestar atención a la clase. Copiando, levantando de vez en cuando la mano con alguna pregunta o duda sobre el tema. En general, todo el día fue así. Me sorprendía a mi mismo el nivel de concentración que había adquirido. Era como si hubiera dejado todas mis emociones a un lado para enfocarme en las materias. Pero eso no haría que la jornada escolar no acabase. Seguido a eso, tendría que enfrentarme a lo peor: Los Warblers. Sí, según mi horario, hoy las clases terminaban a las cuatro, con lo cual cuatro y cuarto comenzaría el ensayo. En cualquier otro momento, hubiera estado ansioso por que llegara la hora. Hoy, en particular, lo aborrecía. Traté de pensar en lo que me había dicho Rachel. Cantar una canción que reflejara mis sentimientos. No sería algo muy fácil. Primero, estos tipos no me dejarían cantar porque sí. Segundo, no se me venía ningún maldito tema al a mente. Podría decir que la situación ameritaba cantar "Hot N' Cold "De Katy Perry, pero no era algo que realmente pudiera llegar a funcionar con mi voz. Solo una vez tuve la oportunidad de cantar un tema estando molesto: "Rose's Turn", y de hecho, debí cambiarle ligeramente la letra.
Fue en ese momento que la campana de fin de clases sonó. Ya era tiempo. Decidí pasar por mi habitación antes, para poder arreglarme un poco y dejar mis cosas. Fue al abrir la puerta cuando descubrí que, una sorpresa desagradable me esperaba. Zack se encontraba en la habitación. Deberían haber visto su cara, llena de asombro y desagrado.
- ¿Hummel? – Dijo incrédulo- ¿Qué haces aquí?
- Dejo mis cosas en mi habitación ¿Algún problema?- Le conteste con el mismo tono descortés.
- No. En absoluto.- Mintió aquel cretino- Solo que pensábamos que te habíamos marchado del colegio. Es todo.
- ¿Solo por un día de ausencia?- Le pregunté un poco irritado.
- Digamos que no es un comportamiento muy corriente, que un estudiante se escape de la institución.- Me respondió con aquel tono desagradable e irritante.
-Lamento haberte desilusionado, pero para tu infortunio, me quedaré aquí en Dalton. Espero que esto no sea molestia para ti- Le dije con una gran dosis de sarcasmo.
El rostro de Zack se veía bastante colérico. De alguna forma esto me deleitaba.
- Te crees muy gracioso Hummel, pero yo que tu cuidaría más mi vocabulario. No sabes con quien te estas metiendo.- Dijo.
- Vaya, tu intento de intimidación es bastante vago –Le contesté bastante molesto pero siempre conservando mi posición calmada.
En eso, Zack tomó mi muñeca con fuerza y me miro fijamente. No quisiera admitirlo, pero me asustó un poco aquella reacción.
- Aléjate de Blaine, Hummel.- El tono de su voz sonaba más grave. Eso me estaba poniendo bastante nervioso- Él no es como tu.
- No estoy comprendiendo lo que dices- le dije intentando soltarme de su mano.
- Desde el primer día que te vi lo supe. Sé cuales han sido siempre tus intenciones con él. Y te aseguro, no estas a su nivel. Lo diré solo una vez más. Déjalo en paz. – Me dijo seriamente.
No se bien el por qué. Pero comencé a reír ante su amenaza. Posiblemente también por que ahora podía ver bien, quien era el que le había metido en la cabeza a Blaine que yo lo perseguía.
- Descuida, no tengo intención te volver a relacionarme con él- Le contesté con frialdad- y en lo posible, me gustaría evitarte. Encontraré otra habitación donde estar, tenlo por seguro.
- Me alegra que coincidamos- Sonrió cínicamente
Inmediatamente, Zack soltó mi brazo y salí, sin mirar atrás, de la habitación. No pude evitar sentir curiosidad por aquel dialogo que habíamos sostenido recientemente. Sabía que no quería que acercara a Blaine, siempre lo supuse. Después de todo, no era nadie de la alta sociedad o adinerado. Pero aquello sonó tan…era como sí el en verdad estuviera preocupado, como si yo representara una amenaza para él. Podría haberme quemado la cabeza pensando en ello, pero a fin de cuentas, era solo el molesto primo de Blaine. Nada más. Ahora tenía otras cosas por las cuales preocuparme.
Frente a mi, las puertas del gran salón donde las reuniones de los Warblers tenían lugar. Comencé a sudar. Estaba unos cuantos minutos atrasado. Inhale y exhalé repetidas veces antes de decidirme a entrar. Suspiré. Ya no había vuelta atrás. Abrí la puerta. Como era de esperar, ya se encontraban los muchachos discutiendo y debatiendo. Wes con su martillo, intentando imponer orden. David gritándoles a todos para que se callaran. Aquel otro muchacho que conformaba parte del consejo, discutiéndole a un muchacho rubio alguna cosa. Y allí, sentado en uno de los sillones, Blaine observando seriamente toda aquella escena. Cuando lo vi, otra vez sentí que iba a desmoronarme. Sentí el impulso de salir corriendo, pero mis piernas no respondían. De todas formas, ya era muy tarde para correr. Todos los Warblers me habían visto. No solo eso, si no que, aquel barullo había cesado, en el momento que las miradas se dirigieron a mí. Parecían incrédulos. ¿Acaso solo un día de ausencia en este colegio era para tanto escándalo?
-Kurt- dijo David, bastante asombrado- No esperábamos que…
- Tuve un par de problemas ayer es todo- Contesté.
Intenté no mirar directamente a los ojos a Blaine. No era el momento para que mis emociones salieran a la luz. Mi orgullo tenía que prevalecer. Wes y David, por otro lado, me miraban bastante preocupados, llenos de compasión y también arrepentimiento. Ellos debían haberse imaginado el porqué de mi ausencia.
- Toma asiento, Kurt- Me pidió Wes.
Busqué algún hueco en alguno de los sillones, intentando que encontrar el asiento más alejado de Blaine. Al final encontré un lugar junto a un muchacho de cabello corto, castaño, ojos claros y rostro simpático. Me acomodé y comencé a estudiar atentamente a los miembros del consejo.
- Antes de que llegaras Kurt, estábamos debatiendo la posibilidad de hacer algo un poco distinto.- Me explico el chico de cabello oscuro sentado al costado de Wes. Si bien lo recuerdo, se llamaba Thad- Entre el día de ayer y hoy decidimos intentar un tema de R&B para las regionales, en estos momentos estábamos decidiendo algún posible artista para representar.
- Insisto en que deberíamos intentar algo de Usher- Dijo bastante molesto el mismo muchacho rubio que hasta hace unos momentos estaba discutiendo con Thad.
- Ya lo hemos discutido Edward. Y hemos dicho que esa idea estaba descartada.
- ¿Qué tal algo Rihana?- Sugirió un chico de rasgos finos, cabello oscuro y ojos sumamente claros- Podríamos intentar algo de su nuevo CD.
- No se si Rihana sea una buena opción para nosotros, me parece bastante alejada de nuestro estilo- Opinó David.
- Pensé que esa era la idea- Bufó muchacho rubio otra vez.
Instantáneamente, los muchachos comenzaron nuevamente con el barullo. Apenas si podían oírse los propios pensamientos. Aquel muchacho Edward discutía ferozmente con Thad mientras que los otros Warblers se enfrentaban unos a otros. Wes agitaba con fuerza su martillo pidiendo silencio mientras que David, nuevamente, gritaba a todo el mundo. Para ser un colegio de chicos tan civilizados, estas reuniones eran de lo más salvaje. Claro, ninguno jamás abandonaba su lenguaje aristocrático, pero créanme, no hubieran disfrutado de ninguna forma permanecer allí.
No pude evitarlo, pero automáticamente mi vista cayó sobre Blaine. Éramos quizás los únicos que permanecían en silencio, observando aquel panorama caótico. Dolía verlo, más cuando en sus ojos solo se proyectaba esa mirada tan vacía, llena de disgusto, molestia y frialdad. Y creo que lo que más dolía era el descubrir que, ni por un segundo, desde que entré a la habitación, había volteado siquiera a mirarme. Era el colmo. Furia, tristeza y amargura. Quería quitarme todas esas sensaciones de encima. Más que nada, quería llamar la atención de Blaine, que me mirase un momento y hacerle sentir al menos una décima parte de todo mi dolor. Eso fue lo que me iluminó. ¡Claro! ¿Cómo no lo había pensado antes? R&B. Que mejor que eso para desquitar dolor e ira. Por favor, había pasado horas y horas con Mercedes escuchando ese tipo de música. Y ya no tenía dudas al respecto. Sabía que tema cantar y que sugerir.
- Destiny's Child- Dije en voz alta. La emoción se estaba apoderando de mí. Tanto así que me paré estrepitosamente- Deberíamos intentar con un tema de Destiny's Child.
Increíblemente todos callaron al oírme hablar. Fue bastante extraño. Oh quizás no lo había notado y había elevado mucho mi tono de voz. Las miradas incrédulas de los muchachos me estaban incomodando un poco. Estaba seguro que mi idea no era para nada mala.
- No lo se Kurt… ¿No sería un poco extraño que un grupo de jóvenes cantara temas de un grupo femenino de R&B?- Comentó Wes
- Oh por favor, recuerdo la primera vez que pise Dalton, dieron un concierto con un tema de Katy Perry. – Dije bastante inquieto.- Además, eso es justamente lo que lo hará mas interesante. Destiny's Child es sin duda uno de los grupos mas representativos de R&B. Creo que al público le interesaría muchísimo más ver un grupo de jóvenes a capella intentar cantar temas de Destiny Child que un grupo de chicas haciendo Covers de sus canciones.
-Hay que admitirlo, tiene un buen punto.- Dijo el chico que se hallaba sentado a mi lado.
- ¿Y que sugerirías tú?- Me preguntó suspicazmente el muchacho rubio de nombre Edward. -¿Acaso tienes algún tema pensado?
- Casualmente, si- Le contesté.- Si me permitieran hacerles una demostración, caballeros…
Los miembros del consejo se miraron entre sí. Prácticamente estaba cruzando los dedos para que mis planes dieran resultado. Los tres deliberaron en voz baja unos minutos hasta que finalmente oí su respuesta.
-Permiso concedido- dijo Wes golpeando su martillito contra la mesa.
Sonreí con mucha satisfacción. Era hora de vengarme un poco de Blaine. Aclaré mi garganta. Seguramente Wes y David, comprenderían instantáneamente el significado de aquel menaje, pero ¿Qué importaba? El solo hecho se saber que tendría el poder de incomodarlo me llenaba de placer. ¿Creía que no podía sin él? Eso estaba por verse. Rayos, que estaba comenzando a sentirme mucho mejor. Era como si mi Diva interna estuviera saliendo a la luz nuevamente.
Las miradas de todos los Warblers, incluida la suya, estaban dirigidas a mí. Ya era tiempo. Comencé a cantar.
Now that you're out of my life - I'm so much better
You thought that I'd be weak without ya - But I'm stronger
You thought that I'd be broke without ya - But I'm richer
You thought that I'd be sad without ya - I laugh harder
Realmente jamás me imaginé cantando un tema de este estilo a capella, era un poco complicado. No se asemejaba en nada a los temas que solía cantar. Pero de cierta forma era interesante. Comencé a moverme por la habitación.
Thought I wouldn't grow without ya - Now I'm wiser
Thought that I'd be helpess without ya - But I'm smarter
Thought that I'd be stressed without ya - But I'm chillin'
You thought I wouldn't sell without ya - Sold my million
Mis ojos no se despegaban de Blaine. Quería que entendiera, este tema era sola y exclusivamente para él. Me alegró ver que mi canción estaba resultando. Un par de muchachos comenzaban a corear la canción.
I'm a survivor, I'm not gon' give up
I'm not gon' stop, I'm gon' work harder
I'm a survivor, I'm gonna make it
I will survive and keep on survivin'
I'm a survivor, I'm not gon' give up
I'm not gon' stop, I'm gon' work harder
I'm a survivor, I'm gonna make it
I will survive and keep on survivin'
De a poco, la cantidad de voces iba en aumento. La gran mayoría de los Warblers se hallaban cantando y haciendo distintos coros y sonidos con sus voces. Creo que esta de más aclarar que, Blaine era uno de los que permanecía inmóvil, mirándome fijamente. Lo desafié con la mirada. Me había buscado, me había encontrado. Era momento de mostrarle todo mi potencial.
Thought I couldn't breathe without ya - I'm inhalin'
You thought I couldn't see without ya - Perfect vision
You thought I couldn't laugh without ya - But I'm laughin'
Thought that I would die without ya - But I'm livin'
Thought that I would fail without ya - But I'm on top
Thought that it would be over by now - But it won't stop
Thought that I would self-destruct - But I'm still here
Even in my years to come, I'm still gon' be here
Comencé a realizar movimientos más osados. Sin darme cuenta, había dejado de ver a Blaine. Estaba disfrutando tanto el momento, que por unos segundos, olvide su presencia en la habitación.
I'm a survivor, I'm not gon' give up
I'm not gon' stop, I'm gon' work harder
I'm a survivor, I'm gonna make it
I will survive and keep on survivin'
I'm a survivor, I'm not gon' give up
I'm not gon' stop, I'm gon' work harder
I'm a survivor, I'm gonna make it
I will survive and keep on survivin'
Nuevamente, y ahora acompañado por todos, lleno de gloría, dirigí mi última mirada a Blaine.
After all of the darkness and sadness
Do come happiness
If I surround myself with positive things
I'll gain prosperity
Terminé la canción. Todos en la habitación comenzaron a aplaudir. Algunos, digamos, por puro compromiso. Me sentía totalmente satisfecho, orgulloso de mi mismo y sobre todo más ligero. Todos esos horribles sentimientos que estuve acumulando en los últimos cuatro días, de cierta forma habían sido liberados con esta canción. Claramente no quitaban mi tristeza, pero al menos el mensaje había sido claro. Iba a sobrevivir. El rostro de Blaine había permanecido tieso durante toda la canción. Por otra parte, David y Wes se miraban entre sí, bastante consternados.
- Fue una excelente performance –Declaró David. Obviamente lo fue.
- Aun así… no creemos que este sea el tema más adecuado para que cantemos- Opinó Wes.
Eso no me molestaba. No necesitaba cantarlo en las regionales. Con esto era más que suficiente
-Aun así, Destiny's Child es una excelente opción- Agregó Thad- Hagamos una votación ¿Los que estén a favor de Destiny's Child?
Todos exceptuando a Blaine y el chico Edward levantaron sus manos.
- Entonces esta decidido. Destiny Child.- Otra vez, Wes golpeó su martillo contra la mesa.
- ¿Quieres dejar de hacer eso?- Le susurró David.
Los muchachos comenzaron a levantarse de sus asientos y a salir del salón. Blaine, fue el primero en salir del recinto, seguido luego de David y Wes.
-¿Es todo?- Pregunté bastante incrédulo. Solo había pasado media hora desde que comenzó la reunión.
- Por ahora- comentó el muchacho que hasta recién estaba sentado al lado mío.
Imitó a todos los demás y comenzó su viaje a quien sabe donde. Solo quede yo, y aquel magnifico salón. Era como si en verdad nadie hubiera estado aquí. Agotado por tantas emociones juntas, me tomé la libertad de recostarme sobre uno de los sillones. Después de todo, no había nadie allí que estuviera viendo. O al menos eso creí.
Solo parpadeé unos segundos. Ya sea por pura suerte u obra del destino, conocí a este muchacho. Parado en la puerta del salón, un joven de cabello rubio, con tonos más oscuros en sus raíces, de ojos claros , se encontraba observándome de una manera muy particular. Supongo que no esperaba encontrarme allí, recostado sobre uno de los sofás.
- Estem… solo venía por mi bolso y mis partituras…- dijo tímidamente- Creo que… estas encima de ellas.
Y así otra vez, cumplía con mi habitual rutina de hacer el ridículo en Dalton. Inmediatamente me senté sobre el sofá descubriendo que, efectivamente, había colocado mis piernas sobre su bolso.
- Oh, perdona- Me disculpé muerto de vergüenza.
- Descuida.- Me contesto con una sonrisa.
Mire nuevamente aquel chico y logré hacer una asombrosa asociación. Era el mismo muchacho que, minutos antes de comenzar mi pelea con Blaine, había estado observando desde la ventana. En eso, otra asociación. Era por esa misma razón que él y su amigo me resultaban bastante familiares. Conformaban parte de los Warblers. No recordaba con preescisión sus nombres, pero tenía registro de los rostros de todos
El muchacho me dedicó una tímida sonrisa y extendió su mano.
- No nos hemos presentado formalmente. Soy Jeff- Dijo el muchacho de forma entusiasta.
-Kurt- Estreché su mano.
Ahora que lo recordaba mejor, ese chico también había hecho una audición para un solo en las seccionales pasadas.
- Por cierto, tu presentación de hoy fue asombrosa- dijo con entusiasmo – Fue… como decirlo, muy cargada de emociones. Pensé realmente que ibas a golpear a alguien.
Intenté no reír ante el último comentario.
- Supongo que en verdad quería hacerlo- Confesé.
- Oh… Entonces ustedes han peleado. Me refiero a ti y a Blaine – este chico Jeff comenzó a sacar sus propias conclusiones.- Vi como se miraron durante toda la performance.
- Vaya, eres muy perceptivo- sonreí un poco resignado. Al parecer, luego de esto, ya no sería novedad para nadie.
- No, es solo que eres un personaje que tiende a llamar mucho la atención- Me contestó Jeff. Ese comentario había sido extraño.
-¿Como es eso?- Le pregunté desconcertado.
- Bueno, después de Blaine, diría yo, eres la persona más llamativa de toda esta escuela. Es imposible no notarte. Sobretodo porque tu y Blaine siempre están siempre juntos. O al menos hasta hace unos días lo estaban.
No contesté. No era culpa de este chico. Pero luego de aquel comentario mi escasa alegría comenzó a desaparecer. Supongo que mi rostro me delato, ya que Jeff inmediatamente me miró lleno de culpa.
-¡Oh! Disculpa, no debí entrometerme. – Me respondió sonando muy arrepentido.
- No, descuida.- Le dije forzando una sonrisa- Prefiero que lo hagas. Después de todo, eres el único de este colegio que se ha dignado hablarme. El único junto con… bueno, Blaine y sus amigos.
Era cierto. Exceptuando al grupo de Blaine, este chico era la primera persona en todo Dalton que se había acercado a hablarme.
- … Supongo que si estas peleado con Blaine no tienes mucho que hablar con Wes y David ¿Me equivoco?
Sonreí ligeramente. Verdaderamente, era increíble su capacidad analítica.
- Bueno…si sirve de algo, tampoco tengo muchos amigos aquí. Solo a mis compañeros de cuarto. Pero a Nick lo conozco desde que éramos niños pequeños. Y a Trent también lo conozco desde hace tiempo. Odio admitirlo, pero pedí ser "acomodado" para compartir cuarto con ellos.
Supuse que hablaba de los dos muchachos con los que lo había visto en el patio.
- Debe ser una ventaja para ti, tener a tus amigos en Dalton- afirmé sonriendo ligeramente.
- Quizás…- Jeff desvió su mirada hacia la ventana. El sol estaba ya casi ocultándose. Jeff nuevamente me miró- ¿Has pensado en cambiar de habitación? Bueno, lo digo por que, no debe ser muy cómodo permanecer en ese ambiente. .
- No voy a mentirte, estoy buscando la primera oportunidad para salir de allí.- Confesé.
Ante esto, Jeff sonrío amablemente.
-¿Por qué no vienes a nuestra habitación? Tenemos un lugar de más. – Me ofreció.
Estaba casi atónito. Realmente no esperaba que las cosas se movieran tan deprisa. Y menos que un chico que acababa de conocer me diera tal oferta.
- No quisiera molestarte a ti y a tus compañeros- Le dije.
-¡Claro que no lo harás! Quizás te sientas un poco incomodo, ya que somos un grupo bastante escandaloso, pero me agradaría tenerte en la habitación. Y seguramente a los chicos no les molestara, son terriblemente amigables. ¿Qué te parece?
Sencillamente no podía dar opinión al respecto. Quiero decir, la aparición de este chico era casi milagrosa. No solo había conseguido que alguien de Dalton me hablara, si no que estaba por conseguirme un cuarto nuevo. ¿Era posible tanta buena suerte? Bueno, digamos que después de los sucesos con Finn, Sam, Karofky y recientemente Blaine, la vida me debía este favor.
- Claro- contesté intentando no sonar tan desesperado.- Si en verdad no tienes problemas con eso…
- ¡Por supuesto que no!- Me contestó alegremente.
- Solo una pregunta… ¿Por qué?
Jeff me miró como si no entendiera la pregunta.
-¿Por qué que?- Me preguntó
-¿Por qué estas siendo… tan amable? Apenas si nos acabamos de conocer.
La sonrisa de Jeff tomó un aire totalmente distinto, un poco avergonzado, un poco triste.
- Soy una persona muy observadora, Kurt. Creo que lo haz notado. Puedo ver muy bien lo que pasa a mi alredor con las demás personas. Digamos que la respuesta sería que me agradas y siento que estas bastante solo- Jeff hizo una pausa y me miró fijamente- … y también porque… se lo que es estar lo suficientemente cerca de la persona que amas…sin que esta sepa que estas allí. Digamos que en eso, somos bastante parecidos.
La respuesta de Jeff me hizo ruborizar. Pero luego suspiré y asentí resignado.
- Supongo que para ti no soy ningún misterio. – Le dije intentando no reír.
- Ya te lo he dicho. Se meterme muy bien en la mente de todos… de todos menos de la única cabeza que me importa- Dijo riendo.
Otra vez, no tenía mucho apetito, así que decidí subir inmediatamente a mi habitación. Encontré a Pavarotti ya dormido y decidí imitarlo. Mañana mismo, Jeff y yo iríamos a hablar para solicitar el cambio de habitación. Tenía la suerte de que su cuarto, estaba también en el ala oeste, solo que al final del pasillo. Unas doce habitaciones de distancia de esta. Lo suficientemente lejos para no cruzarme seguido con Blaine y compañía. Si tenía suerte, sería esta mi última noche en este cuarto y quizás… La última cerca de él. Solo lo vería en los ensayos de los Warblers así que, no habría contacto directo. Comencé a cambiarme. Pensar en esto último me destrozó por completo. Ahora sí, sería un adiós permanente. Las lágrimas comenzaron a rodar por mis mejillas, mojando mi pijama. Dolía tanto pensar, que hace solo un par de días, las cosas entre nosotros estaban tan bien. Dolía tanto creer que todo había acabado así. Había intentado ser fuerte todo el día, lo había logrado, de hecho. Pero la noche me llenaba de recuerdos y nostalgia. Costaba aceptar que realmente todo había acabado. Y si bien, las cosas hoy habían resultado, no sentía esto como una victoria.
Miré hacia las camas, más bien miré la cama de Blaine, vacía. Me acerqué a ella y tomé asiento. No se por que hice eso si sabía que lo único que me provocaría sería más ganas de llorar. Como hice aquel lunes, comencé a sollozar y gemir nuevamente. Cubrí mi rostro con mis manos, intentando quitarme todas las lágrimas de la cara. Decidí que si iba a echarme a sufrir en algún lado, no lo haría sobre la cama de Blaine. Me recosté sobre la mía y por al menos media hora más estuve llorando. ¿Por qué solo media hora más y no toda la noche? Simple, alguien irrumpió en la habitación. Mejor dicho, varias personas. Simulé estar dormido pues, no iba a dejar que me vieran llorar. Fue allí donde aquella charla comenzó.
- Bajen el tono de voz, Kurt esta durmiendo.- Susurró la que supuse era la voz de Wes.
- ¿Cuánto tiempo dijo Zack que demoraría en subir?- Preguntó en voz baja David.
- Unos quince minutos- Esa era sin lugar a duda la voz de Blaine.
- Con eso será suficiente- Dijo Wes.
- ¿Qué rayos pasa contigo Blaine?- Dijo casi a los gritos David. Si no querían "despertarme" no estaban haciendo un muy buen esfuerzo.
-shhhhh- lo callaron a unísono Wes y Blaine.
- Aun así, me pregunto lo mismo- dijo Wes- Dijiste que esto no te afectaría, sin embargo, yo no lo vi así hoy en el ensayo.
- No se de que están hablando- Respondió Blaine. Y sinceramente, yo tampoco sabía.
-Oh, por favor. Prácticamente huiste del Salón. ¡Vamos! Se honesto, ¡Tu no quieres hacer esto!- Dijo Wes.
- Ya les expliqué mis motivos, solo estoy considerando el mal menor para él.- Respondió Blaine.
- Amigo, te estas quebrando por dentro.-Le recriminó David.
-¿No es más simple ser sinceros y ya?- Opinó Wes- Seguramente él comprenderá que…
-No. No es más simple. Además, te recuerdo que tengo a Zack respirándome sobre la nuca todo él tiempo. Mi primo ya tiene algunas sospechas, si se llegara a enterar que… -Blaine no terminó la oración.
Mi corazón estaba comenzando a acelerarse, definitivamente, esta no era una conversación que debería estar escuchando.
-¿Acaso temes que Zack pueda hacerle algo?-Preguntó bastante incrédulo David.
- No seas ridículo. El problema no es lo que Zack pueda a hacer, es lo que él puede decirle a "alguien"- Dijo Blaine.
-Pero eso no… Blaine… simplemente no podemos verte así. No es justo… ni para ti ni para él.- Dijo Wes tristemente.
- Claro que no lo es, pero ¿Qué puedo hacer? Nada. Simplemente nada – Blaine sonaba bastante frustrado.
- Podrías intentar hablar con él- Sugirió nuevamente Wes.
- No es una opción. Ya lo he dicho, es mejor que las cosas sigan así.
- ¿Entonces simplemente te quedaras sufriendo para siempre? ¿Acaso tu cobardía es mas fuerte que tus sentimientos?- Wes sonaba bastante enojado.
- Yo estaré bien, puedo soportar…
-Blaine, Puedes engañar a Zack, puedes engañar a Kurt y puedes engañarnos a nosotros, pero si hay alguien a quien no puedes engañar es a ti mismo. Y lo sabes. Lo sabes perfectamente. Sabes muy bien que estás enamorado de Kurt. – Dijo David seriamente.
Mi corazón comenzó a latir con mucha fuerza, casi pensé que saldría corriendo. El cuerpo entero me sudaba, mis ojos estaban abiertos como platos, simplemente entré en un estado de Shock. ¿Acababa de escuchar bien? No… no, no podía ser cierto. Esto, no estaba pasando. Era un sueño e iba a despertarme, esto no era real…. ¿O si?
Silencio. Al menos 5 minutos de silencio, hasta que Blaine decidió hablar.
- Lo sé… por esa misma razón es que estoy haciendo esto.- Dijo.
Mis palpitaciones eran cada vez más aceleradas y mis manos comenzaron a temblar. En verdad estaba ocurriendo. Blaine Anderson, acababa de confirmar que estaba enamorado de mí.
Nota: La canción utilizada para este capitulo es "Survivor" De Destiny's Child
No se pierdan el proximo capitulo " Express yourself"
