La Guía de Jessica para Citas con el Lado Oscuro © Beth Fantaskey
Naruto © Masashi Kishimoto
—Honestamente, no sé cómo alguna de estas historias triunfa— Se quejó Sasuke, ajustando la radio de la camioneta, dejando la emisora local de música clásica.
—Hollywood, supongo— Cambié a una emisora pop solo para irritarle —. ¿Así que tú no puedes transformarte en murciélago?— Sasuke bajó la radio y me lanzó una mirada como si yo le hubiese insultado.
—Por favor. ¿Un murciélago? ¿Qué vampiro, que se respetase a sí mismo se transformaría en un roedor volador? ¿Te convertirías en una mofeta si tuviese la habilidad?
—No, supongo que no. —Frené en el semáforo. —Quizás una vez, solo para ver cómo es.
—Bueno, los vampiros no pueden transformarse en nada.
— ¿Qué hay sobre el ajo? ¿Te provoca repulsiones?
—Solo cuando lo aspiro profundamente.
— ¿Y las estacas? ¿Puedes ser asesinado con una estaca?
—Cualquiera puede ser asesinado por una estaca. Pero sí, eso es verdad. De hecho, una estaca que atraviese el corazón es la única forma efectiva de destruir a un vampiro.
—Uh, sí. Seguro.
—Para ahorrarte tiempo, añadiré que no dormimos en ataúdes. No dormimos boca abajo. Obviamente, tampoco nos desintegramos a la luz del sol. ¿Cómo podría alguien vivir una vida práctica y útil de esa manera?
—Hasta ahora, ser un vampiro parece bastante bonito, si me preguntas.
—A riesgo de comentar un mal tema y otra vez, mis disculpas, tú no parecías pensar que mis colmillos eran bonitos la otra tarde. De hecho, reaccionaste de una forma bastante fuerte —Y al tacto de sus manos, de su cuerpo… No vayas por ahí, Sakura.
— ¿Cómo hiciste eso? ¿Tienes como un juego de colmillos de plástico en tu boca? —Sasuke me lanzó una mirada incrédula.
— ¿Dientes de plástico? ¿Parecían de plástico?
—No— Admití. —Pero las dentaduras se ven reales.
—Dentaduras. —Bufó él. —No seas absurda. Esos son mis dientes. Eso es lo que hacen los vampiros. Nos crecen colmillos.
—Hazlo ahora entonces.
—Oh, Sakura… no creo que eso sea acertado mientras vas conduciendo por una carretera concurrida. Tú sentiste bastante pánico la otra noche.
—No puedes hacerlo, ¿verdad?— Le desafié. —Porque era un estúpido truco, y tú no tienes tus accesorios.
—No me provoques, Sakura. No a menos que quieres que haga lo que me pides. Porque puedo y lo haré.
—Hazlo— Le ordené.
—Como desees. —Sasuke se volvió hacia mí, sacó sus dientes, y casi me salí de la carretera. Sasuke agarró el volante, dando un viraje brusco para devolvernos nuestro lugar.
—Mierda. —Él lo había hecho otra vez. Él realmente los tenía. Desvié mi mirada, cautelosamente. Los afilados dientes se habían ido. Esto es un truco. Un truco. Yo no caería de nuevo. Los dientes estaban cubiertos de esmalte, una de las sustancias más duras del cuerpo. El esmalte no podía cambiarse. Era imposible, a nivel molecular.
—Debes, realmente acostumbrarte a esto— Regañó Sasuke.
— ¿Compras el truco en alguna tienda de magia?
—No es un truco. Por favor deja de utilizar esa palabra. —Sasuke tabaleó sus dedos sobre el vinilo del VW en el asiento de pasajero. Podría decir que él estaba frustrado otra vez. —La transformación vampírica es un fenómeno. Si hubieras leído el libro que te proporcioné… —Gemí.
—Oh, esa cosa— Mi indeseada copia de "Creciendo como un no muerto" estaba todavía bajo mi cama. La mantenía con el objetivo de tirarla cuando no hubiese nadie cerca. No quería ni pensar por qué.
—Sí, 'esa cosa'— Dijo Sasuke. —Si hubieras leído la guía como deberías, sabrías que los vampiros macho ganan la capacidad de hacer crecer sus colmillos en la pubertad. Ocurre cuando estamos excesivamente enfadados. O… excitados.
—Así que, me estás diciendo que 'los colmillos' son como una… —Empecé a decir 'erección' como si lo dijese todos los días de mi vida. Pero la verdad era que nunca había dicho esa palabra en alto, y descubrí que no podía hacerlo entonces. Pero Sasuke entendió.
—Sí. Eso. Precisamente. A menudo la clase de un efecto tándem, si lo entiendes a mi modo. Pero es fácil controlarlo con la práctica. Y las mujeres pueden hacer crecer sus colmillos, también, desde luego.
— ¿Entonces, por qué no puedo hacerlo si soy supuestamente un vampiro, de tan alto nivel?— Tarde o temprano, lo confundiría con la lógica. Pero Sasuke respondió rápido.
—Las mujeres deben de ser mordidas primero, yo necesito morderte. Es un gran privilegio, ser su prometido en dar el primer mordisco.
—No empieces otra vez, con lo de los desposorios— Le dije seriamente. Descubriendo la primera entrada al centro comercial, hice una vuelta rápida. —Ni siquiera bromeando. Ya lo hemos hablado. —Sasuke inclinó su cabeza.
— ¿Ya lo hemos hablado?
—Sí. —Aparqué en el parking. — ¿Qué hay de los espejos? Cuando te pruebas la ropa, ¿serás capaz de verte a ti mismo en el espejo? —Sasuke frotó sus sienes.
— ¿Tomas las clases básicas de ciencias en el instituto? ¿Conoces los principios de la reflectividad?
—Desde luego que lo hago. Soy la única que en realidad cree en la ciencia, ¿recuerdas? Solamente bromeaba. —Di un tirón a las llaves de la ignición. —Así que recapitulemos. No puedes transformarte en murciélago, no te desintegras a la luz del sol, y eres visible en los espejos. ¿Qué más pueden hacer los vampiros? ¿Por qué es tan impresionante ser un vampiro, entonces?
— ¿Qué hay de maravilloso en desintegrarse a la luz del sol? ¿O no ser capaz de verte en un espejo y juzgar si vas vestido adecuadamente?
—Sabes a lo que me refiero. Tú sigues diciendo que los vampiros son geniales. Solo quiero saber por qué. —La cabeza de Sasuke cayó hacia atrás contra el asiento. Él miró fijamente la alfombra de pelusa sobre el techo de la furgoneta como pidiendo paciencia o la dirección adecuada.
—Somos sólo la raza más poderosa de súper humanos. Somos físicamente dotados de gracia y fuerza. Somos gente de ritual y tradición. Hemos aumentado nuestras capacidades mentales: la capacidad de comunicarse sin hablar cuando es necesario. Gobernamos el lado oscuro de naturaleza. ¿Es 'bastante imponente' para ti?— Agarré el seguro de la puerta.
—Entonces, ¿por qué bebéis sangre?— Sasuke suspiró profundamente mientras abría su puerta. — ¿Por qué está todo el mundo, obsesionado con la sangre? Hay mucho más. —Cambié de tema. Me hice la distraída, de todos modos, ahora que estábamos a punto de ir de compras. — ¿A dónde quieres ir primero? —Sasuke dio la vuelta por delante de la furgoneta y colocó sus manos sobre mis hombros, señalándome hacia la tienda de Levi's.
—Aquí. —Cinco tiendas y alrededor de unos quinientos dólares después, Sasuke Uchiha parecía casi un adolescente americano. Y, tenía que admitirlo, un adolescente americano cañón. Él vestía un par de vaqueros 501s incluso mejores que sus pantalones negros. Y cuando él se puso una camisa blanca de Oxford, por fuera de los pantalones habiendo decidido que una camiseta, sería demasiado para el "Desafío Real de las Reglas Mundial" para la realeza rumana. Bueno, el efecto era bastante agradable. No pareció embarazoso estar con él. Nada. Ino, probablemente, se volvería loca, literalmente, cuando lo viera.
— ¿Qué tal si mandamos de paseo el abrigo de terciopelo?— Pregunté.
—Nunca. —Replicó él. Demasiado para no ser embarazoso.
Estábamos caminando hacia el coche, cargando con todas nuestras compras, cuando Sasuke paró de repente y agarró mi brazo, dejando caer algunas bolsas. Me giré.
— ¿Qué?- Él estaba mirando el escaparate de una tienda llamada Boulevard , una boutique de alto nivel con ropa muy, muy cara. El tipo de ropa que las mujeres ricas visten para las fiestas de coctel. Yo nunca había estado dentro. Por una cosa, mi padre no creía en el lavado en seco, porque las emisiones ensuciaban el medioambiente. Y por otra, no podía permitirme ni un zapato de Boulevard , ni siquiera a precio de punto de venta. No siquiera después de haberme pasado el verano entero sirviendo hamburguesas para la cena.
— ¿Qué estás haciendo?— Seguí su mirada. Sasuke mantuvo su mirada fija en el escaparate.
—Ese vestido, el que tiene las flores estampadas en el corpiño.
— ¿Acabas de decir 'corpiño'?
—Sí, y la falda.
— ¿El vestido con el escote en pico (o en V)?
—Sí. Ese. Te verías maravillosa con algo como eso. —Sasuke oficialmente se había caído de la cuna. No sólo pensaba que era un vampiro, pero ahora él creía que yo era algún tipo de mujer treintañera que asiste a cócteles. Me reí a carcajadas.
—Estás realmente loco. Esto está diseñado, y el precio puesto, para las mujeres que hacen las cosas como ir, no sé, a sinfonías o algo. —Él me lanzó una mirada.
— ¿Qué hay de malo con las sinfonías?
—Nada. Excepto que yo no voy. Quiero decir, ¿me imaginas con eso en el 4-H? Apuesto a que cuesta una pasta.
—Pruébate el vestido. —Me alejé.
—De ninguna manera. Estoy cien por cien segura de que, no les gustan los adolescentes aquí— Sasuke se mofó.
—A ellos les gusta cualquiera que tenga dinero.
—Entonces yo no les gustaré. No tengo suficiente dinero ni siquiera para mirar.
—Yo sí.
—Sasuke…— Pero tenía que admitirlo, estaba bastante intrigada. Era un vestido precioso.
Yo nunca me había probado nada como eso. Era tan… sofisticado. De color crema, con flores diminutas negras bordadas y estampadas aquí y allí a lo largo de todo el vestido, no realmente en cualquier clase de tela, pero eso sólo lo hizo más bonito de algún modo. Esto me recordó la teoría del caos: "arbitrario pero hermoso en su simplicidad". El escote era más atrevido que cualquier otra cosa que yo me había puesto en mi vida. Podías ver como los picos del plástico del maniquí se realzaban y echan una ojeada hacia fuera por encima de la tela. Tela cara. Tiré del brazo de Sasuke.
—Venga. Vámonos. —Sasuke me atrajo hacia él, y por supuesto él era más fuerte.
—Solo mira. Todas las mujeres necesitan cosas bonitas.
—Yo no necesito eso.
—Por supuesto que sí. Tú puedes ponértelo para, como se dice, el 'carnaval' al que asistes como el Nene Musculitos. Es un vestido perfecto para eventos como ese.
—Él no es un 'musculitos'.
—Pruébate el vestido.
—Tengo un montón de ropa. —Insistí.
—Sí. Y tú deberías tirarla toda. Especialmente esa camiseta con el caballo blanco, el corazón y la letra I en la parte delantera. ¿Cuál es el propósito?
—Mostrar que amo a los Arábigos (una raza de caballos) —Dije.
—A mí me encanta la carne, pero no voy publicando la imagen de carne de vaca sobre mi pecho.
—Y ya he escogido un traje. —Sasuke frunció el ceño.
— ¿Algo brillante del 'centro comercial', supongo? —Me sonrojé. Odiaba cuando Sasuke tenía razón. —Créeme —Dijo. —Si te pones ese vestido, no lo lamentarás. Está hecho para ti. —Entrecerré mis ojos.
— ¿Cómo es que sabes sobre vestir chicas?
—Yo no sé sobre vestir chicas. Sé sobre vestir mujeres. —Sasuke sonrió con malicia. —Ahora vayamos dentro. Permíteme.
Sasuke me indicó el camino a la tienda, y tuve que seguirle. Como yo había predicho, la señora de las ventas nos miró menos que emocionada al ver a dos estudiantes de instituto en su salón de muestras. Pero Sasuke no se percató.
—Aquel vestido del escaparate, con el bordado— Él me señaló. —Le gustaría probarse ese. —Cruzándose de brazos e inclinándose hacia atrás ligeramente, él mentalmente midió mi cuerpo, de pies a cabeza. — ¿Talla ocho?
—Diez. —Murmuré.
—La diez es la que hay en el maniquí— Repuso la vendedora. Ella colocó sus huesudas manos, con las uñas pintadas de rojo, en sus caderas. —Es bastante problemático sacarlo de ahí. Si no están seriamente interesados en él… —Uh-oh. No había mucho que yo entendiese sobre Sasuke Uchiha, pero yo sabía que el tono de la vendedora no le sentaría bien. Sasuke arqueó una ceja.
— ¿No sueno interesado? —Él se inclinó hacia delante, leyendo el nombre de vendedora en su tarjeta. — ¿Leigh Ann?
—Vámonos, Sasuke… —Me dirigí hacia la puerta.
—Llevamos un poco de prisa, así que si pudiese cogérnoslo ahora, por favor— Dijo Sasuke sin moverse del sitio. De repente fue muy fácil imaginarle dándoles órdenes a sus sirvientes en su castillo.
La dependienta estrechó sus ojos, evaluando a Sasuke. Al parecer ella al menos olió el dinero de su colonia, oyó en su acento, o lo vio andar erguido.
—Bien— Ella resopló. —Si usted insiste. —Ella avanzó lentamente hacia el escaparate y volvió fuera, unos minutos más tarde con el vestido. —Aquí— Dijo ella, poniéndolo sobre mis brazos. —Los probadores están al otro lado.
—Gracias. —Dijo Sasuke.
—Lo que sea. —Leigh Ann volvió detrás del mostrador, procediendo a ignorarnos.
Sasuke me siguió hasta los probadores. Le detuve en la entrada parándole con una mano en el pecho.
—Tú esperas aquí.
—Aunque sea déjame ver. —En la intimidad del probador, empecé a quitarme mis vaqueros, meneándome para salir de ellos y mi camiseta, y deslizarme el vestido, deseando llevar un sujetador más bonito. Un sujetador que hiciese justicia a este vestido.
Aunque parecía delicado, la tela era más divina y suave que cualquier prenda que yo nunca había poseído. Rápidamente cerré la cremallera por encima de la espalda, el vestido se deslizó con suavidad a mí alrededor, y de repente todos los sitios que más odiaba de mi cuerpo se transformaron en mi mejor arma. Mis pechos llenaron el corpiño aún mejor que los pequeños y angulosos del maniquí. Mirándome en el espejo, recordé lo que Sasuke había dicho sobre las muchachas angulosas y las ventajas de tener curvas. En aquel vestido, entendí lo que él quiso decir. El dobladillo se arremolinó alrededor de mis rodillas, giré un poco, mirando fijamente mi frente. Mi espalda. La tela barrida cerca de mis caderas enteras y cubierto perfectamente a través de mi extremo. Sasuke había tenido razón. Miré bien. Se pareció a un vestido mágico.
— ¿Y bien?— Llamó Sasuke desde fuera del probador. — ¿Cómo te queda?
—Es muy bonito— Admití, dije poco comparado con cómo me sentía. Que era preciosa.
—Sal fuera entonces.
—Oh. No sé… —Estaba bastante avergonzada de enseñárselo a él. Bajé la mirada hacia mi pecho. Piel normalmente cubierta por camisetas. Mis pechos, realzados pechos, que por lo general intentaba desenfatizar, eran visibles para todo el mundo. Para Sasuke. No era obsceno, en ningún estándar. Pero esto me revelaba.
—Sakura, lo prometiste.
—Oh… está bien— Traté de subirme un poco más el corpiño, pero fue imposible. Mis curvas se negaban a esconderse. —No te rías ni nada. Ni tampoco mires fijamente.
—No me reiré— Prometió Sasuke. —No hay razón para reírse. Pero si debería mirar con atención— Respiré profundamente, y corrí la cortina. Sasuke holgazaneaba en la silla dispuesta para maridos aburridos, con sus piernas largas estiradas delante de él. Pero cuando él me vio, salió disparado hacia mí. Como si yo lo hubiese sacudido. Y juré que vi apreciación en sus negros ojos.
— ¿Bueno? —Resistí el ánimo de cruzar mis brazos sobre el pecho así que me giré para mirarme en el espejo. — ¿Qué piensas?
—Te ves maravillosa. —Aportó Sasuke, acercándose más a mí, sin apartar los ojos.
— ¿De verdad?
—Hermosa, Sakura— Murmuró. —Hermosa— Sasuke dio un paso aún más cerca de mí, resbalado su mano bajo mi pelo largo y rebelde, y tiró de la coleta dejando caer numerosos mechones sobre mis hombros. —Las mujeres siempre necesitan ayuda con los últimos toques. —Tragué con fuerza. ¿Cómo de experimentado era él?
—Um, gracias.
—Un placer. —Entonces, para mi sorpresa, Sasuke enredó sus dedos en mi pelo y lo juntó en un moño grande, flojo sobre la cima de mi cabeza. De pronto, mi cuello parecía largo. —Ahora, así es como una princesa rumana debería parecer— Dijo él, inclinándose para susurrar en mi oído. —Nunca digas otra vez que no eres valiosa, Sakura. O hermosa. O, por Dios, 'gorda'. Cuando tengas el ánimo de hacerte una autocrítica tan ridícula o inapropiada, recuerda este momento. —Nadie en toda mi vida me había hecho un cumplido como ese. Durante un minuto, permanecimos de pie admirándome. Mis ojos encontraron los de Sasuke en el espejo. En esa milésima de segundo pude ver, nuestro retrato… juntos.
Entonces él liberó mi pelo. Este cayó sobre mi espalda, y el encanto se rompió. Eché un vistazo abajo a la etiqueta del precio.
— ¡Oh, Dios mío! Tengo que quitarme esto. Ahora mismo. Antes de que yo sude sobre el o algo. —Sasuke puso sus ojos en blanco.
—Si te refieres a sudar en referencia a ti misma, y estoy totalmente opuesto a eso, usa la palabra transpirar.
—Estoy hablando en serio, Sasuke. Estoy empezando a transpirar sobre el precio —Sasuke se inclinó a leer el número sobre la etiqueta y se encogió de hombros.
Me apresuré a regresar al probador, metiéndome de un tirón en mis vaqueros. El efecto de princesa definitivamente se había ido. De mala gana, di el vestido a la vendedora, que esperaba, sosteniendo un abrigo de cachemira, negro muy hermoso.
—Embalaré estos para usted— Busqué a Sasuke con la mirada y lo encontré de pie frente al mostrador, tapando una tarjeta de crédito contra el cristal.
—Es demasiado— Susurré aproximándome.
—Considéralo, un gracias por la guía de compras de hoy. Mi regalo para tu gala. —Busqué ironía o sarcasmo en sus ojos, no vi ninguno. ¿Qué significa esto? ¿Que Sasuke Uchiha daba por terminado su noviazgo conmigo? Lo dudaba. ¿Quizás?
—Gracias— Dije con inseguridad. Leigh Ann, con cuidado, embaló el vestido y el abrigo en dos cajas y me las dio.
—Disfrútelo— Ella se había calmado bastante después de que la tarjeta de crédito había sido aceptada.
—Que tenga un buen día, Leigh Ann. —Sasuke puso una mano en mi espalda para guiarme fuera de la tienda.
—Realmente no sé qué decir— Tartamudeé cuando estábamos fuera. —Esto es un regalo demasiado grande. Solo el vestido cuesta una fortuna, y el abrigo es de cachemira.
—No habrá duda de que será una noche fresca, y no puedes llevar una chaqueta vaquera con ese vestido.
—Bueno, gracias.
—Te lo dije. Todas las mujeres merecen cosas bonitas— Dijo Sasuke. —Solo espero que el Nene Musculitos lo aprecie. —Hizo una pausa, examinando el resto de escaparates. — ¿No podríamos ir a por un "Julius de fresa" ahora?
—Así que, Naruto, ¿cómo va la cosecha de heno este año?— Preguntó papá intentando entablar conversación.
—Bien, supongo. —Naruto parecía inseguro incluso sobre esa simple respuesta, probablemente porque él estaba sobre el terreno, bajo la inspección de mis padres.
—Yo estaría feliz de mostrarte un poco del pesticida, libre de sustancias químicas que usamos, si estás interesado.
—Papá— Interrumpí. —Lo prometiste. Sin discursos medioambientales. — ¿Por qué se habían empeñado mis padres en cenar con Naruto, de todos modos? Ellos estarían al tanto del espacio personal y el aprendizaje de la autonomía hasta que eso me implicase a mí saliendo con un chico. Entonces de repente ellos habían ido al Séptimo Cielo, insistiendo que Naruto cenase con nosotros, aun cuando él había crecido justo bajo del camino y entregaba el heno en nuestra casa, cada pocas semanas. Era totalmente torpe. Y el hecho que Sasuke estuviese de un humor de perros no ayudaba.
— ¿Más leche de soja? —Ofreció Mamá. Naruto levantó una mano, demasiado deprisa.
—No gracias.
—Está buena cuando le coges el gusto. —Me compadecí.
—Uh, sí. Supongo que estoy acostumbrado a la leche normal.
—Que explota a las vacas— Añadió papá, pinchando un tenedor en la dirección de Naruto.
—Pobres animales, alineados en hilera, sus pezones conectados al frío metal. ¿Pezones?
—Papá, por favor. No digas esa palabra.
— ¿Qué?— Mi padre sacudió sus manos, con inocencia. —Naruto vive en una granja. Estoy seguro que él está familiarizado con los pezones de una vaca.
Cada gota de sangre de mi cuerpo se precipitó a mi cara. Dejar que papá hablase de la anatomía personal de una vaca durante mi primera cena con Naruto y luego acusarlo de estar 'familiarizado' con el equivalente bovino de pechos. Como si Naruto fuese a la segunda base con la ganadería o algo. Eché un vistazo a Sasuke, esperándolo sonreír con satisfacción, pero él simplemente picó en su ensalada, examinando uno de los tomates estimados cherris de Papá, como si fueran una forma de vida extraterrestre que de algún modo, se había quedado pegada durante el final de su tenedor.
—Dan— Intervino Mamá. —Quizás deberíamos cambiar de tema. —Experimenté un ligero momento de alivio, hasta que mi madre se volvió hacia Naruto y dijo —Tengo entendido que estáis leyendo Moby Dick en vuestra clase de Literatura.
—Um. Sí.
—Me gustaba aquel libro, cuando yo tenía su edad— Dijo Mamá. —La idea de una aventura en el mar. Y tanta provocación al pensamiento. ¿Qué debemos hacer con la ballena blanca? ¿Qué, en última instancia, simboliza esto? —Reflexionó ella, todavía dirigiéndose a Naruto— ¿Dios, naturaleza, maldad, o ello es simplemente un símbolo de Ahab muy franco, o el orgullo muy humano?
Hubo un momento de silencio mientras el pobre Naruto trató de pensar en una respuesta a la pregunta de mi madre, que, según la mirada en su cara, era tan digestible como la leche de soja.
— ¿Um… todas esas cosas?— Se aventuró finalmente Naruto.
—Sólo estamos leyendo la versión abreviada— Indiqué tontamente. Estaba acostumbrada a la vida con un profesor allí que era por lo general algún tipo de concurso en la cena, pero ¿tenía Mamá que atormentar a Naruto? Tal vez ellos recortan algunas metáforas.
—La ballena representa las fuerzas ocultas de la destrucción, a la cual le costó mucho tiempo para abrirse un camino hacia la superficie, de un mundo satisfactorio— Sasuke rompió el silencio, hablando por primera vez, haciendo que todas las cabezas se girasen en su dirección.
— ¿Huh?— Soltó Naruto, claramente confundido. Entonces él se encogió y me echó un vistazo vergonzoso.
—Me gusta la ballena— Añadió Sasuke con tristeza, todavía mirando fijamente su plato. —Y Ahab. Ellos entendieron la persistencia. Ellos entendieron como esperar su momento— Él levantó sus negros ojos y me miró tan afiladamente como sus "colmillos". —Y ellos aceptaron su destino mutuo, sin embargo deprimente.
No. Mi estómago se encogió. Si Sasuke comienza a hablar de los esponsales, Naruto echará a correr hacia las colinas. ¿Y por qué se refiere Sasuke a un destino conmigo como "deprimente"? ¿Implica él que el estar casado conmigo sería tan malo como estar atado con correa a una ballena moribunda?
—Hey, Sasuke. ¿Qué tal van los entrenamientos de baloncesto?— Pregunté intentando desesperadamente desviar la conversación y ponerla bajo control. —Te he visto en el gimnasio— Alegó Naruto. —Eres como uno de La NBA. Podrías llevar al equipo a los estatales con ese salto de tiro. Los superaste a todos en la instrucción.
—Ah, sí, la instrucción— Dijo Sasule claramente aburrido.
—La instrucción construye las habilidades— Ofreció Naruto. —Conseguirás hacer la instrucción.
—La instrucción es aburrida. —Contó Sasuke sin mirar realmente a Naruto. —Prefiero la competición.
—Tú eres luchador, ¿verdad, Naruto?— Preguntó papá, pasando a Naruto más saag. Mis padres estaban en una fase de comida india. El primer plato de la tarde consistió en espinacas blandas. Dios prohibió que nosotros lanzásemos unas hamburguesas sobre la parrilla y justo tendríamos una barbacoa cuando los invitados viniesen.
Naruto echó un vistazo cauteloso al contenido verde brillante, pesado, pero aceptó el tazón.
—Sí. Lucho. Soy el capitán este año.
— ¿Qué grecorromano eres?— Fijo Sasuke secamente, levantando un trozo de espinaca y dejándolo gotear, despacio, de su tenedor. — ¿Tirándose sobre esa colchoneta?
Naruto me miró confuso. Me encogí de hombros haciendo caso omiso del humor de nuestro estudiante de intercambio.
Mamá depositó con la mano su servilleta en la mesa.
—Sasuke, ¿podría verte en la cocina un segundo?— Excepto que eso no fue una pregunta.
Oh, gracias, Señor. Hice una nota mental para limpiar mi habitación o hacer una carga extra de colada. Incluso los bóxers de Sasuke. Le debía una. Sasuke caminó detrás de mi madre. Había una calma incómoda en la conversación en la mesa, durante la cual todos nosotros pretendimos hacer como que no oíamos las frases 'toma parte en la conversación de forma cortés', 'bobo imbécil', y 'quítate a ti mismo' viniendo de la cocina en susurros por etapas.
Unos minutos después, la puerta de la cocina se cerró de un golpe seco. Mamá volvió sola.
— ¿Quién quiere más fajitas?— Preguntó con una deprimente sonrisa, sin ofrecer ninguna explicación por la pérdida de un muy irritable adolescente rumano.
Sobre la mesa, el saag de Sasuke se congelaba en su abandonado plato.
Después de que Naruto se marchara, vagué fuera hacia al garaje. Sasuke estaba lanzando insoportables tiros libres, usando un viejo aro oxidado que el resto de nosotros había olvidado su existencia. "Regatea, apunta, lanza" Lo observé hacer aproximadamente diez tiros en hilera antes de interrumpirle.
—Hey. —Él se giró, sosteniendo el balón bajo su brazo, pareciendo increíblemente como cualquier estudiante, de instituto americano con una sudadera de Grantley College que Mamá le había comprado. Antes de hablar.
—Buenas noches, Sakura. ¿A qué se debe esta visita? ¿No estabas entretenida esta noche?
—Naruto tuvo que irse.
—Qué lástima. —Sasuke tiró la pelota por encima su hombro. Esta pasó a través del aro.
— ¿Qué estaba mal contigo esta noche? Sabes que pudimos oírte insultarle en la cocina.
— ¿De verdad? —Sasuke se veía un poco alicaído. —No me lo propuse. Eso es vulgar. —Crucé mis brazos.
— ¿Tienes algo que decir sobre Naruto y sobre mí? Porque si es así, solo dímelo a la cara. No des un discurso barato durante la cena sobre ballenas y el destino.
— ¿Qué podía decir? Tú lo dejaste bastante claro.
—No sé lo que intentas conseguir— Le dije honestamente. —Cuando me compraste ese vestido, pensé que era tu forma de decir que no te importaba si salía con Naruto. —El balón rodó cerca de los pies de Sasuke, se agachó a recogerlo, trazando las costuras del cuero, evitando mis ojos.
—Sí. Yo pensaba eso… pero esta noche, cuando le vi mirándote… —
— ¿Qué?— ¿En serio estaba Sasuke celoso?
—Solo es que, no me gusta, Sakura— Dijo finalmente. —Él no es lo suficientemente bueno para ti. Aparte de cómo te sientas, sobre nuestra escasa relación en este punto, no te vendas a ti misma a cualquier hombre. Cualquier chico.
—Tú no conoces a Naruto— Dije empezando a enfadarme. —Tú nunca has intentado conocerle. Él ha intentado ser amable contigo en la cena.
Sasuke se encogió de hombros.
—Le he visto en el instituto, teniendo problemas para entender los conceptos básicos de la literatura inglesa. Eso lo dice todo, ¿no crees?
—Así que, a Naruto no le gusta Moby Dick. ¿A quién le importa? A mí tampoco me gusta.
Sasuke parecía decepcionado conmigo. O triste sobre algo. O ambos.
—Comprendo que he estado de un humor inusual esta noche, Sakura— Dijo evitando mis ojos otra vez. —No soy la mejor compañía. Quizás me disculpes, dejándome con mi solitaria actividad.
—Sasuke… —
—Por favor, Sakura. —Me dio la espalda y lanzó el balón con un giro de su muñeca. Atravesó la canasta sin tocar el aro.
—Bien. Me iré. —Sasuke estaba todavía lanzando tiros cuando fui a comprobarlo una hora, más tarde. Fuera estaba oscuro, y él jugaba en un pequeño círculo de luz iluminado por una lámpara de mano colgada del garaje. Él había cambiado a la yups.
Empecé a saludarle pero cambié de idea. Algo sobre el modo decidido en que él perforaba el tiro después lanzar un tiro, uno tras otro, nunca fallaba, la rabia con la que encestaba la pelota por el aro, como si estuviese castigando la pelota, el tipo de cosa monstruosa que a mí me asustaba.
Hasta aquí el capitulo 7. Espero & haya sido de su agrado. Realmente no tengo muchos comentarios que hacer, estoy bloqueada :P Oh, por cierto; discúlpenme si me retrase mucho en actualizar T-T Prometo traer pronto el siguiente capitulo, de verdad.
Les agradezco que se tomen un poco de su tiempo para dejarme un review, les estoy agradecida.
Cuidense & muchas gracias por leer :)
Me dejarías un review, por favor? Sasuke te lo agradecerá personalmente ;D
