Nota # 7. Del ego y sus soluciones
"El joven empresario y millonario Seto Kaiba hizo de las suyas una vez más mostrando su intelecto superior e inventiva exquisita en la presentación de una nueva realidad virtual, capaz de llevarlos a lugares que siempre desearon ver, según sus propias palabras 'la imaginación es el limite'. Ya se han vendido medio millón unidades en su primer día de…"
Apagó el televisor con una sonrisa cansada. Así que una vez más había mostrado su "intelecto superior", no sabía ya cuantas veces se lo había restregado en la cara a él mismo. Por supuesto, siempre había soñado con poder crear cosas como esas y hombre, pues ¿Quién no?, pero cuando se trataba de vida, el creía siempre que lo más sencillo de los acontecimientos, mejor el disfrute de los mismos.
Kaiba era una persona admirable, lo admitiría una y mil veces, pero él siempre tan observador, sabía que un poco de vida real no le caería mal al tipo.
Él era la clase de persona que nunca vivía para si mismo. Que si, que muchos lo llamaban egocéntrico, petulante, engreído, individualista… y una larga lista de etcéteras con adjetivos de igual índole negativo, vamos, que el mismo lo habría llamado alguna vez de tal modo; pero de alguna forma toda esa basura de ser el mejor, de mantenerse en un status determinado, era pura cosa de la vida de afuera, no de él mismo.
Se preguntaba si alguna vez el se compraba cosas que le gustasen. Por supuesto, el castaño tenía el dinero de sobra para comprarse un deportivo rojo cuando se le diera la gana o incluso abusar un poco y comprarse islas enteras. Pero que había de tal o cuales chocolates que venden en las tiendas "comunes", no en grandes dulcerías carísimas, de los tenis que usa cualquier adolescente normal, de los jeans desgastados que solo se encuentran en los sitios de descuento, de los sábados de películas y pizza con los amigos, de los besos robados en la adolescencia… Quizás si alguien que si significara algo en su vida adulara más su ego, podría complacerse más a sí mismo.
Porque Seto Kaiba, aunque no lo crean señores y señoras, tenía su ego muy bajo. Y sí, el, Joey Wheeler, viviría y moriría con aquella creencia.
Hombre, que los pequeños placeres de la vida no se ven en billetes de alta denominación.
Sonrió para sí mismo tocando sus labios.
"Eres un idiota petulante, Kaiba"
"Y tu un perro imbécil, Wheeler"
"Solo porque hayas hecho tu estúpida venta con tu estúpido juego, no vengas con el derecho de pasar sobre la gente, idiota"
Las cejas del ojiazul se arrugaron en una expresión de enojo, mirando fijamente al rubio.
Joey sonrió "Siempre que te pasa algo bueno, tienes mas cara de creído que de costumbre"(*)
Con la misma energía y tensión que había en el ambiente lo acorraló contra la pared, haciendo que el más alto golpeara su espalda. Sin más lo beso.
Fue un beso efímero, tan corto como furioso.
"¿me equivoco?" y se fue, dejando al castaño simplemente así, confundido, furioso, acalorado; sin embargo, con el ego más subido que de costumbre.
Pensó en la próxima vez. Quizás se apareciera en su casa con una enorme funda de comida poco saludable y alta en azucares, y quizás unas películas.
Si que gozaría con su cara.
----------love----------
(*) Me he metido con D. Gray Man, esta frase se la dice Daysha a Yuu cuando lo ve venir de una misión, simplemente me enganche con esa frase y quería usarla, sin embargo no me pertenece, todo a sus respectivos autores y dueños comerciales de la serie.
Bueno, que ni yo he entendido lo que quiero decir aquí. He tomado este tema de un asunto personal. Una persona muy preciada para mi se pasa trabajando, y sí, gana mucho y tiene sus lujos. Sin embargo, la esencia de la vida no está en el dinero, y si uno puede hacer sonreír a una persona con un adorno, un beso, o un "te quiero"; lo demás puede irse al demonio. El ego de una persona crece realmente con esas cosas.
Joo… que ya me he ido del tema, espero os haya gustado.
Si desean pueden darme ideas en sus reviews, o darme temas de sus experiencias que quisieran leer con este par. Los adoro, gracias por seguir allá del otro lado.
