Gracias a las lindas personas que han enviado sus comenttarios, especialmente a Amary22 y Athenasaori.
Y respondiendo a la pregunta de Athenasaori, el color de cabello que Kurumada- sensei les dio a los caballeritos de oro en el manga no es precisamente igual al del ánime, sino más realista. Así que según la versión "oficial" digamos, Milo es rubio y Camus pelirrojo. En el ánime el color se alteró debido a la carga de color amarillo en las armaduras doradas, ya que la mayoría de los doraditos son rubios… qué cosas ¿no?
Capítulo VI: Entendimiento
El caballero de Perseo se detuvo en seco.
Un hermoso hombre rubio se recostaba contra una de las columnas derruidas de lo que había sido un pequeño anfiteatro. Estático y con los ojos cerrados, el caballero permanecía inmóvil permitiendo que el viento jugara con su cabello y sus ropas, lo que proporcionaba a Algol una visión sobrecogedora.
El caballero de plata no sabía qué hacer. Evidentemente debía pasar por ahí si quería seguir con el atajo, del que ahora se arrepentía profundamente haber tomado. Si bien lo mejor era regresar sobre sus pasos, eso terminaría costándole más tiempo del inicial y justamente había decido cortar camino para llegar pronto a su destino: el coliseo principal.
Hacía apenas unas horas, Jamien de Cuervo le había comunicado la orden del Patriarca de que todos los caballeros de plata debían reunirse en el Coliseo Principal a media tarde, donde se tendría una reunión para decidir cómo se organizarían las actividades de estos últimos.
Esta reunión la dirigirían Aiolia de Leo, Mu de Aries, Shaina de Ophidiuos y Marin de Aquila, razón por la cual Algol no quería retrasarse ni un segundo, no sólo porque no quería causar una mala impresión a sus superiores, sino porque realmente no estaba de humor para trabarse en una discusión con Shaina.
Y ahora tenía frente a sí algo que no habría imaginado jamás: se encontraría solo y frente a frente con uno de los controvertidos caballeros dorados. Con quién exactamente, no lo sabía. Después de todo no se decía que eran gemelos idénticos por nada. [1] [2]
Pero ¿acaso importaba? Ambos caballeros de Géminis tenían detrás de sí historias obscuras, que según los rumores habían causado más tristeza, muerte y caos que la mismísima guerra contra Hades. [3]
Tratando controlarse, Perseo inspiró profundamente y comenzó a avanzar ¿cuál sería la probabilidad de que el gemelo ignorara su presencia, si él se acercaba con sigilo?
Cuando el rubio abrió sus profundos ojos verdes y lo miró fríamente Algol tuvo su repuesta: cero.
"Buenas tardes, Caballero de Géminis" dijo el caballero de Plata con una leve reverencia y rogando a los poderes para que su voz no revelara lo inquieto que se sentía.
El caballero dorado no habló, sólo inclinó muy levemente su cabeza reconociendo su presencia, pero sin dejar de mirar a Perseo con esos fríos ojos de esmeralda.
"Lamento haberlo interrumpido, es sólo que necesitaba llegar pronto al Coliseo Central y tomé un atajo por estos lugares solitarios. No pensé que alguien estuviera aquí." por alguna extraña razón, Algol sintió la necesidad de explicarse, tal era el influjo de fuerza y autoridad que emanaba de ese hombre.
Géminis arqueó una ceja, entre divertido y fastidiado, lo que Algol tomó como una señal para que se fuera. Sin más, se despidió respetuosamente del gemelo dorado y siguió con su camino.
Kanon suspiró. No era que hubiera planeado ser arrogantemente intimidante con toda criatura viviente que se acercara a él. Simplemente no sabía comportarse diferente a como lo había hecho los últimos trece años.
En el Templo Marino, Kanon no podía darse el lujo de relajarse, pues constantemente tenía que repasar sus planes para tener manipulado a Poseidón, al tiempo que reclutaba, organizaba, supervisaba y dirigía al ejército marino y confirmaba que los Siete Generales que se presentaban paulatinamente fueran quienes decían ser.
Después de todo, podría haber impostores…
Pero tras haber reclutado a los generales marinos y conforme los años pasaban y los veía crecer, sin darle mucha importancia a la diferencia de edades, Kanon había logrado entablar un cierto entendimiento con ellos, sobre todo con Chrysaor Krishna y Siren Sorento.
Considerando a Krishna y Sorrento más maduros de lo que su edad supondría (ciertamente más maduros que sus compañeros), Kanon recordaba algunos momentos, poco frecuentes y por ello preciosos, en los que los tres compartían unos minutos conversando de filosofía, literatura e historia, cada uno con su particular punto de vista, pero que tenía los fundamentos para hacer las conversaciones verdaderamente apasionantes.
Casi tanto como las que recordaba que tenía con su hermano, en lo que parecía una vida atrás.
Pero cuando, gracias a los espías que tenía vigilando al Santuario, supo que Atena ya había despertado y luchaba contra Ares, comenzó a poner en marcha lo que sería el clímax de su plan y toda interacción entre iguales llegó a un abrupto fin, lo que levantó sospechas, sobre todo con Siren.
Lo que Kanon pensaba era que Atena lograría expulsar a Ares del cuerpo de su caballero de Géminis, con lo que Saga entraría en un círculo de culpa y pesar que lo orillarían a hacer lo que fuera con tal de redimirse ante la diosa.
Entonces Kanon entraría en escena, manejando a Poseidón de tal forma en que el mismo Kanon terminara por gobernar mar y tierra, en una venganza contra Saga y Atena que sería continua.
Pero todo se fue a pique cuando sintió la muerte de su gemelo, más que por el cosmos, por el vacío que de pronto tuvo en el corazón, lo cual le molestó terriblemente ¿cómo podría vengarse de su hermano si Saga estaba muerto? Pero lo que realmente le carcomía por dentro era el hecho de que se sentía asustado.
Saga estaba muerto y lo quisiera o no, una parte de Kanon había muerto con él.
Kanon suspiró molesto. ¡Ya no era esa persona! Y Saga estaba vivo.
No es que eso impactara mucho en la relación de ambos, pero el ya no sentir ese vacío reconfortaba a Kanon ¿Qué importaba si ese vacío estaba lleno de ambición, venganza, desesperación o tristeza? Siempre y cuando estuviera lleno de algo…
Nuevamente imágenes de los Generales Marinos de Chrysaor y Siren le recordaron con pesar los momentos que había pasado con Krishna y Sorrento, quienes seguramente en esos momentos lo detestaban tanto que intentarían matarlo en la primera ocasión.
Y Poseidón los apoyaría, claro.
Kanon se sentó pesadamente y sujetó su cabeza con las manos, revolviendo su cabello desesperadamente. ¡Sus pensamientos eran un torbellino de confusión! No podía pensar claramente sin que su mente saltara de un tema a otro, de una persona a otra…
Sin que el menor de los gemelos lo supiera, Dokho lo miraba en silencio a una corta distancia. Los ojos verdes del chino expresaban pesar y tristeza ante la desesperación y confusión que veía en su compañero.
Negando suavemente con la cabeza, Libra se dirigió hacia el único lugar que sabía podría proporcionarle cierta paz: la sala principal del Templo Central, donde seguramente el Patriarca se encontraría inmerso en sus mil y un actividades.
Nada como estar junto a Shion para que Dohko recuperara su balance.
Era increíble, pensaba el chino, cómo Saga, Kanon y Aiolos lograban hacerlo sentir inútil. Pese a toda la sabiduría que Shiryu gustaba atribuirle, Libra pensaba amargamente que de nada le servía frente a los mayores de los caballeros dorados.
Sentía que sólo podía mirar impotente cómo los gemelos y Sagitario se perdían cada vez más y más en un vacío gris de auto recriminación, culpa y confusión, respectivamente.
Y esos tres caballeros dorados eran lo suficientemente idiotas como para encerrarse dentro de ellos mismos y guardar celosamente la llave.
Libra le había comentado al Patriarca sus impresiones (bastante certeras) con respecto a la relación entre Cáncer y Piscis, a la vez que Shion y él habían intercambiado opiniones de la relación creciente entre Shaka con Milo y Aioria, lo cual encantaba a ambos veteranos, aunque sabían que la actitud de Aiolia era la calma antes de la tormenta. Pero a cómo estaban las cosas entonces, era prácticamente un milagro que los tres buscaran compañía.
Entonces sucedió otro milagro. Dokho había sabido por Shion que Mu había logrado dar el primer paso hacia la esperanza después de que el Patriarca llegara una tarde al Séptimo Templo con lágrimas en los ojos y había compartido con su viejo amigo cómo esa misma mañana el Caballero de Aries lo había buscado para contarle que había ayudado a Milo y a Aiolia a que Shaka sintiera la calidez de una ardilla.
Dokho no había entendido qué tenía que ver una ardilla con nada, y por lo que Libra veía, Shion tampoco, pero lo que sí quedaba muy claro a ambos era que Mu había escuchado a Shion y se había superpuesto a sus propios fantasmas.
Unos días más tarde, el mismo Mu le había contado a Dokho que Aphrodite y él comenzaban a entenderse, con lo que el chino comentó que sólo era cuestión de tiempo para que Ángelo también se incluyera en la ecuación, estando Piscis ya dentro. El lemuriano sólo había sonreído y murmurado un quedo "tal vez"
Suspirando, el antiguo guardián de Rozán dirigió sus pensamientos hacia Acuario y Escorpio. Esa era una tormenta que también veía venir y de la cual sólo podía vislumbrar dos resultados: el desastre o la salvación.
Con respecto a Capricornio y Tauro, Dokho sabía que sus personalidades los sacarían adelante, por muy confusos, culpables y miserables que se sintieran.
Pero los gemelos y Aiolos eran otro cantar. Y debido a qué, irónicamente todos ellos contaran con lazos fraternales (pues Leo jugaba una pieza clave para Sagitario) era eso mismo lo que amenazaba con destruirlos.
Porque lo quisieran admitir o no, esos lazos de hermanos no sólo eran grandes determinantes, sino que tenían una carga afectiva demasiado intensa como para no aceptarla.
Aphrodite caminaba lentamente por una parte desolada del Santuario, pues nunca le habían gustado las multitudes.
Absorto en sus pensamientos, Piscis sonreía levemente al recordar la mañana en que despertó en el Cuarto templo, con Ángelo sentado a un lado de la cama y con una gran taza de café, preparado justo como le gustaba a su amigo.
Apenas Aphrodite abrió los ojos y aún un poco desorientado, Cáncer le dio la taza de café y lo instó a que le contara qué había sido todo eso la noche anterior.
Cuál no sería la sorpresa de Piscis cuando descubrió que, pese a que había pensado que era muy temprano en la mañana, el Sol ya no se veía a través de la ventana de la habitación, lo cual significaba que era cerca del mediodía.
Y es que Aphrodte había estado emocionalmente exhausto, después de vaciar su alma, y sus lágrimas con un atento Aires, quien con su actitud tranquila, aunque sorprendida, nunca juzgó o miró con aversión al caballero de la doceava casa.
Además que Piscis había tenido razón, en el momento en el que emitió las primeras palabras y ante un receptor tan empático como Mu, no pudo dejar de hablar. Incluso no había notado cuando Kiki regresaba de su entrenamiento físico, pero al entrar en la pequeña sala de Aries y ver la situación entre su maestro y el otro dorado, el aprendiz de Aries salió con sigilo y no volvió a aparecer hasta bien entrada la noche, cuando le pareció pertinente volver a la Primera casa.
Sonrió cuando recordó que Cáncer solamente abría esos intrigantes ojos suyos cada vez más y más, a medida que el sueco narraba lo sucedido.
Al final Ángelo sólo había asentido y murmurado en italiano "Me alegro por ti"
Piscis no había podido evitar mirarlo divertido, a lo que le había preguntado en sueco " ¿No te molesta entonces? ¿No estás resentido por que hablé con Aries y no contigo?"
"¿Por qué habría de estarlo? Aries es la elección más lógica si quieres sacarte la piedrita que te ha estado molestando los últimos días"
Piscis lo había mirado con los ojos muy abiertos, incrédulo cuando escuchó a Cáncer definir a aquello que casi termina con su alma.
"Mira Dite, yo no soy tan ingenuo para no darme cuenta que algunas cosas van a cambiar" siguió Ángelo en italiano "Y lo más lógico es que, los caballeros dorados que quieran, formen parte de nuestra vida ahora. Algunos, si logran dejar atrás la aversión para con nosotros, incluso serán amigos… pero tú siempre serás mi mejor amigo, y yo se que para ti yo lo seré. Y eso nunca va a cambiar"
Y Ángelo no podía haber acertado más.
Aphrodite estaba pensando en eso cuando se detuvo al ver a una figura que se removía inquieta contra una columna derruida.
La penumbra ya estaba cediendo paso a la oscuridad de la noche, pero la creciente Luna proporcionaba la suficiente luz como para que Piscis distinguiera al caballero que parecía sumido en una pesadilla.
Acercándose con la intensión de despertarlo, Aphrodite frunció el entrecejo cuando, pese al ruido que hizo, el caballero no se despertó, por lo que decidió sacudir sus hombros.
La reacción fue inmediata y sólo gracias a que Aphrodite era un caballero dorado, logró evadir el golpe que el otro rubio lanzó.
"Tranquilo caballero, estás entre compañeros" dijo Piscis sentándose junto el ahora despierto gemelo, quien bufó dudoso de las palabras del otro dorado.
"No soy Saga, caballero" dijo Kanon fríamente.
Aphrodite se sorprendió mucho, pues para ser sincero sí había pensado que aquella persona era el mayor de los Géminis, con quien Dite sabía que tarde o temprano tendría que hablar. Y que mejor, había pensado el sueco, que en esos momentos a solas.
Pero con Kanon… Piscis en su vida había cruzado más de dos palabras con él y la situación era lo suficientemente incómoda para dos extraños. Aún así, no pudo evitar recordar la mirada perseguida de Kanon antes que este lograra disfrazarla tras esa indiferente arrogancia que lo caracterizaba.
Y por ello, Aphrodite decidió quedarse. Mu lo había ayudado y ahora era su turno de hacer algo por la élite dorada como grupo.
"De eso me doy cuenta, Caballero" respondió finalmente Piscis.
Kanon arqueó una ceja cuando vio que el otro dorado en lugar de levantarse y dejarlo, no mostraba indicios de irse.
Sintiéndose fatal, Kanon se puso de pie [4] pero inmediatamente sintió que el mundo se movía, así que se volvió a sentar pesadamente, para consternación de Piscis.
"Caballero…"
"No soy Saga, Piscis ¿qué es lo qué buscas aquí entonces?"
"No se te ha ocurrido que no busco nada, Géminis?" dijo Aphrodite con voz suave. "Tal vez sólo esté disfrutando de la noche"
"Lamento estropear el momento entonces" dijo Kanon desviando la mirada y levantándose "Te dejaré con la noche para que ambos puedan estar sin mi vil presencia"
Pero no había dado tres pasos cuando tuvo que sentarse nuevamente. Su cabeza le daba vueltas ¿qué le estaba pasando?
"¡Géminis!" Aphrodite maldijo en sueco cuando Kanon sólo permaneció sentado, con los ojos cerrados y respirando trabajosamente.
"Kanon… esto no está bien" dijo Aphrodite verdaderamente preocupado.
"¿El que yo esté aquí? Ya lo sé… estoy tratando de remediarlo Piscis" Kanon decía un tanto molesto.
"¡Kanon para ya! No olvides con quien estás hablando."
El menor de los gemelos lo miró confundido.
"Si de vileza se trata, yo no estoy libre de culpa, caballero. Bien sabes que yo he hecho cosas horribles… durante el gobierno de Ares, yo me alié a él creyendo que Saga era quien tenía realmente el poder y lo seguí sin miramientos. Era uno de sus asesinos y confundí la belleza de la posesión del poder con la mezquindad."
"Piscis…"
"Asesiné a personas ciegamente, sin pensar por qué. Rechacé a nuestra princesa, aún sabiendo que Saori Kido bien podía ser verdaderamente Atena y entorpecí el camino a aquellos que intentaban salvarla.
Y sin embargo aquí estoy, tratando de construir un futuro"
"¿De qué estás hablando?"
"Por favor, Kanon. Se necesita a un retorcido para conocer a otro, así como a un redimido para comprender a alguien que está en la misma posición"
"Tú y yo no estamos en la misma posición"
"Y sin embargo ambos fuimos perdonados y a ambos se nos concedió otra oportunidad"
"Aún así, no es lo mismo y no creo que te agradaría que te confundieran con alguien como yo"
"Y ¿cómo eres tú, Kanon de Géminis? ¿Cómo es el hombre que dio su vida por derrotar a un poderoso adversario al tiempo que sacrificaba aquello que siempre quiso? Porque el hecho que no estaba presente en esa última lucha que tuviste contra Wyvern no quiere decir que no sepa lo que ocurrió"
"Una acción no perdona toda una vida de faltas"
"Estoy totalmente de acuerdo contigo, por ello si alguien tiene el deber y la obligación de aprovechar esta nueva oportunidad son los que somos como nosotros."
Kanon lo miró francamente sorprendido. Jamás había visto la situación de esa manera, pues estaba demasiado ocupado ahogándose en culpas pasadas.
"Veo que no creías que alguien como yo pudiera llegar a tan sabias conclusiones" dijo Aphrodite divertido, después de un largo silencio en el cual el caballero de la doceava casa podía ver que el menor de los gemelos estaba asimilando sus últimas palabras.
"La verdad es que no tengo ni siquiera una idea de cómo eres tú"
"Bueno… ya habrá tiempo de solucionar ese problema, caballero. Aunque cuanto antes empecemos, mejor. Así que… toma" Aphrodite le tendió la mitad de una manzana, pues había sacado de entre su ropa la fruta y la había partido en dos.
Kanon volvió a arquear su ceja.
"¿Una manzana?" preguntó
"En verdad eres observador, caballero" dijo Aphrodite sarcástico como era común en él, no pensando siquiera que tal vez su actitud molestara al gemelo hasta que las palabras habían dejado ya sus labios.
Para su sorpresa, Kanon sonrió levemente.
"En verdad que lo soy, aunque cuidado Piscis, alguien podría pensar que quieres compartir algo conmigo"
"¿Y quién es ese alguien Géminis? ¿Los búhos y escarabajos? Porque déjame recordarte que por aquí si es solitario en el día, en la noche prácticamente está totalmente abandonado"
"Se debe al fantasma de un soldado que ronda estos alrededores" dijo Kanon inconscientemente olvidándose de esa pesadez que parecía haberse apoderado de su mente desde que habían revivido, al comenzar a hablar de uno de los temas que le fascinaban: las cuestiones macabras.
"¿Estás jugando?"
"No"
"Bueno… mientras no se aparezca cuando yo esté aquí todo va bien" Aphrodite se encogió de hombros.
Ambos comieron en silencio. Kanon sentía que no había comido nada más dulce que aquella manzana, aunque si era porque por primera vez veía una esperanza con uno de sus compañeros dorados o porque no había comido en días, no lo podía decir.
Ese silencio duró el resto del tiempo que permanecieron juntos, aunque nada tenía de incómodo o molesto.
Al final, Aphrodite se levantó para marcharse.
"Me retiro caballero" dijo el sueco sacudiéndose sus ropas "Espero que nos volvamos a ver pronto. De hecho, mucho me gustaría que en estos días pasaras al Templo de Piscis, las rosas que crecen ahí están floreciendo de manera abundante y si quieres te puedo obsequiar algunas para que la parte habitacional de la Tercera Casa tenga un poco de calidez"
"Gracias" fue todo lo que pudo decir Kanon. Después de todo, Aphrodite no sabía que evitaba las Doce Casas como la peste, razón por la que no había comido ni descansado bien desde hacía días (aunque las pesadillas también tenían la culpa, claro)
"Mmm" asintió el sueco.
"Aphrodite, déjame preguntarte algo antes de que te vayas"
El aludido asintió complacido. Era la primera vez que el menor de los gemelos le llamaba por su nombre, y para el frío y distante Kanon eso era ya un grandísimo avance.
"¿Tú sólo lograste sobreponerte al… pasado?" preguntó un poco dudoso el gemelo.
Aphrodite rió al ver lo que al orgulloso Kanon le estaba inquietando.
"No. De hecho, no hace mucho estaba como cierta persona que no voy a nombrar, pero que tengo delante de mí"
Kanon resopló.
"La verdad es que yo también tuve ayuda" dijo Piscis aún sonriendo "Ayuda de un amigo"
"¿Cáncer?"
"¡Qué va! Ángelo se hubiera atragantado primero antes de hablar acerca de algo tan profundo que también él tiene que llegar a comprender" dijo divertido Piscis.
"¿Ángelo?"
"¡Cierto! Olvidaba que tu estuviste fuera del Santuario por algunos años" dijo diplomáticamente Piscis "Pero… la verdad es que en este corto tiempo que compartimos me pareció como si hubieras estado aquí siempre. Ángelo es el verdadero nombre de Máscara de la Muerte, bueno, en realidad es Guido Ángelo, pero ese nombre tiende a causarle aneurismas, y con toda la razón… así que, se queda en Ángelo"
"Ah" Kanon no supo qué decir, indirectamente Aphrodite le había dicho que pertenecía al Santuario. Quién diría que el guardián de la doceava casa era tan sagaz y diplomático…
"Si, bueno… el caso es que la persona que realmente me ayudó fue Aries, aunque no, tampoco creo que él haya salido sólo de ese círculo de angustia en el que todos los caballeros dorados parecíamos ahogarnos.
Si me preguntaras, yo te diría que Mu tuvo ayuda de Shion ¡y cómo no, si es su maestro!"
Kanon asintió y Aphrodite, sin más partió.
Aún cuando pasaron varios minutos desde que el gemelo viera partir a su compañero, no se atrevía a levantarse… Piscis lo había dejado solo para que su orgullo no se viera afectado si trataba de levantarse por tercera vez y no llegaba a dar más de tres pasos nuevamente.
Afortunadamente, aunque su cabeza lo estaba matando y el mundo aún parecía girar de manera poco natural, Kanon logró estabilizarse. Frunciendo el entrecejo, el griego analizó que tal vez (sólo tal vez) la poca alimentación junto con el casi nulo descanso y la presión emocional habían logrado afectarle más de lo que le hubiera gustado admitir. Después de todo, estuvo muerto cuatro meses y a uno le toma tiempo recuperarse del todo de esa experiencia…
Caminó sin rumbo por el Santuario, y realmente estaba sumido en sus pensamientos, pues grande fue su sorpresa al ver a dónde había llegado inconscientemente: Las Doce Casas.
Sin pensarlo realmente, Kanon comenzó a subir las escaleras. Era de noche, aunque aún no muy tarde y el menor de los gemelos pudo distinguir la voz queda de Mu hablando con su aprendiz. En Tauro, sólo el silencio lo recibió, por lo que pronto se encontró en la entrada de Géminis.
Los candiles ya estaban prendidos y nuevamente el desfile escalofriante de figuras alegóricas tenía lugar a la entrada de los Templos, lo cual le remitió a la única conversación que había tenido con su hermano varias noches atrás, después de las cuales no había vuelto a pisar Géminis para nada.
Respirando profundamente, Kanon entró. Si Saga estaba dormido o despierto, sería ya cuestión del destino.
El mayor de los gemelos estaba sentado en el sillón de la pequeña sala del Templo de Géminis leyendo un libro. Varios reportes escritos con su elegante y pulcra caligrafía estaban apilados en la mesita que se encontraba frente al sillón.
Pero la verdad es que Saga no podía concentrarse en su lectura porque no podía dejar de pensar en su gemelo.
Kanon no había vuelto a Géminis después de que él le había dicho que la casa era de ambos y debía pasar más tiempo en ella. Ni siquiera en las mañanas había visto señales de su gemelo, y la comida que generalmente encontraba preparada ya no estaba más.
Saga estaba verdaderamente preocupado. Había visto a Kanon demasiado cansado, pues no estaba tomando muy enserio la recomendación de Shion de recuperar fuerzas después de haber estado literalmente muertos por cuatro meses.
Y más porque la muerte de Kanon, de entre todos los caballeros dorados, si bien no había sido la más extenuante, sí la más dolorosa.
Pero ¿qué hacer? La única persona que Kanon tenía era el mismo Saga, pues nunca había siquiera conocido a los otros caballeros dorados, aún cuando estos eran aprendices. ¿Cómo llegar a él?
Saga no tenía la más remota idea. Claramente Kanon no quería saber nada de su hermano mayor (Saga no podía culparlo), así que Saga hizo lo que mejor sabía hacer: analizar la situación de manera que lograra establecer un correcto curso de acción.
Pero esa tarde cuando sintió un leve malestar, el primer pensamiento que tuvo fue que Kanon era quien estaba realmente sintiéndose mal y eso lo inquietó. Por lo que decidió tragarse su orgullo, su miedo (más bien terror) y su vergüenza e ir a buscar al Patriarca para pedirle consejo.
Esta vez, haría lo que no había hecho por Kanon jamás: sería su hermano gemelo.
Tan sumido estaba en sus pensamientos que no se dio cuenta de que el objeto de sus preocupaciones estaba contemplándolo con el entrecejo fruncido.
Kanon miraba a Saga preocupándose cada vez más que le mayor no se daba cuenta de su presencia. Incluso, miró el libro que en teoría su hermano debió de estar leyendo cuando se enfrascó en su mundo y sin darse cuenta lo había tirado.
Caminando lentamente, Kanon recogió el libro y no pudo evitar sonreír al ver el título, tan típico de Saga.
En ese momento, Saga decidió volver a la realidad y vio a su hermano leyendo el título del libro que no sabía cuando dejó de prestarle atención.
"Estaba en el piso" dijo Kanon al ver que Saga lo miraba. "Sé que no te gusta que se maltraten los libros. La verdad es que a mí tampoco"
"Lo sé" dijo Saga quedamente.
El silencio se prolongó un poco.
"Kanon… estás aquí…"
"Así parece…"
"Hace tiempo que no… "
"Lo sé"
"¿Por qué? "
Kanon se encogió de hombros. Y el silencio nuevamente reinó, hasta que el mismo Kanon lo rompió.
"Saga… estoy cansado" dijo el menor con total sinceridad, poniendo sentimiento a esa admisión y mirando por primera vez desde hacía trece años los ojos esmeralda de su hermano, tan iguales y tan diferentes a los suyos propios. [5]
Un mundo de palabras, sentimientos y emociones pasó en ese contacto, dejando sorprendidos a ambos.
Kanon había sentido todo el desprecio que su hermano sentía hacia sí mismo por haberse dejado dominar por Ares, mientras que Saga vislumbró toda la inseguridad del menor por haber visto la razón después de más de trece años de locura y ambición.
E inmediatamente, el ambiente cambió. El templo de Géminis dejó de ser sólo fría pared para convertirse en un hogar e incluso, la armadura de Géminis, en un pedestal en la parte central del templo comenzó a brillar.
Saga se levantó y de un movimiento abrazó tan fuerte a su hermano que este se quedó inmóvil, sorprendido, hasta que el silencioso llanto del mayor lo sacó de ese transe y le devolvió el abrazo.
Ambos lloraban en silencio y ambos se sostenían como si la vida se les fuera en ello, ninguno dándose cuenta del tiempo que transcurría.
Finalmente, Saga se separó de Kanon aunque no le soltó los hombros y nuevamente sus miradas se cruzaron.
Total aceptación y perdón pasaron entre ellos.
Nuevamente, el mayor estrechó a su gemelo y Kanon descansó su cabeza en los hombros de su hermano. Saga se sentó junto con él en el sillón, sin romper el contacto.
Buscando los ojos de Kanon, Saga vio que el menor estaba profundamente dormido. No queriendo despertarlo, acomodó a ambos en el sillón.
Así, aquellos que habían sido los responsables de tantas cosas, buenas y malas, se encontraron nuevamente, más allá de la ambición y el poder.
Ese fue el momento en que Saga y Kanon volvieron a ser hermanos, sin palabras ni explicaciones.
No las necesitaron.
Después de todo, la unión entre hermanos gemelos es uno de los vínculos más fuertes que existen.
Continuará…
No olviden dejar comentarios…
[1] ¡Aha! ¿Cuántos no pensaron que era Aphrodite? La verdad es que me fascina el hecho que Kurumada-sensei haya dicho que Saga y Kanon eran personas con una gran belleza, aunque esto siento que no lo explotan mucho en el canon de Saint Seiya, maga y anime por igual… es más, yo lo siento cómo un dato de "Ah, si… por cierto" Qué desperdicio….
[2] Aunque claro, la semejanza es sólo física. Alguien muy observador o que los conozca bien podría notar la diferencia a simple vista con solo fijarse en la expresión corporal de cada uno, así como sus miradas, su forma de hablar… todo lo cual ¡es muy diferente entre Saga y Kanon! ¿No creen?
[3] Como en uno de los capítulos comenté, no creo que toooooodo el Santuario haya sabido lo que pasó en realidad, tanto con Saga como con Kanon. Es decir, ¿en qué organización, ya sea esta antigua o moderna, gritaría a los cuatro vientos los errores, traiciones y metidas de pata de sus miembros élite? Y no es como si Atena (o para este caso Shion) fueran lo suficientemente ingenuos para publicar que uno de sus orgullos dorados fue poseído, mientras que el otro por traumas, ambiciones y frustraciones haya causado desbarajuste y medio… no beneficiaría a la imagen ni del Santuario ni de la misma Atena…
Sin embargo los caballeritos son (no tan simples) mortales y por tanto no están exentos de que circulen entre ellos rumores y leyendas de aquellos que vagamente se conoce algo tuvieron que ver con determinados conflictos.
[4] Hoy estoy de humor medio dramático y qué mejor que canalizarlo hacia un caballerito dorado, de los cuales Kanoncito es el que más se presta para la ocasión, habiendo tanto material para que solito se atormente :D
[5] En la guerra contra Hades, cuando Kanon miró a Saga al entregarle la daga para matar a Saori, Saga estaba mirando a Atena y cuando volteó a ver a su hermano, Kanon desvió la mirada… Me pareció tan dramático… por no decir frustrante… había esperado tanto tiempo el encuentro de los gemelos para que estos se evadieran…
