Por lo visto, me apliqué demasiado traduciendo, y traduje el capitulo 13 en una sentada ^^U Ahorita estoy a punto de terminar la traducción del capitulo 14 y es por eso que estoy publicando temprano. CTD tiene 22 capitulos, y en cuanto termine empezaré con la traducción de "Painting the Past" que es la secuela de este fic. Por eso me estoy medio-apurando con la traducción. Cuenten con la idea de que hasta Agosto 22 tendrán más capitulos traducidos! Espero más reviews~ si no no sabré si estoy haciendo la traducción correctamente.
Conectando los Puntos
Capitulo 7
Felicita eventualmente descubrió que el nombre del conductor era Billy. Había sido tutor de Aloisa cuando era pequeña y estaba estudiando para ir a Berkeley. Era un chico Sobresaliente, y tenía una puntuación de 5.0. Aunque parte de su súper-inteligencia no registraba el hecho de que no debía manejar a más de 120 km por hora cuando no ibas en autopista. Diablos, ni siquiera debías pasar de 120. Era una maravilla de que no lo hayan parado.
Para cuando Billy llegó a la entrada del aeropuerto, Alec se veía verde y dejaba que Adrian lo ayudara. De hecho, todos se sentían mareados, excepto Aloisa quien no se dio cuenta en todo el viaje. Mikahail bajó las maletas y Aloisa se despidió felizmente
-Estamos a punto de vomitar y tú sin inmutarte- murmuró Evangeline, una mano en su boca.
-Victoria, querida, eso es porque nunca has estado en el mismo carro con mi madre cuando maneja.- Aloisa se apuró y tomó del brazo a Mikhail.
-Vamos amor. Niños, será mejor que nos sigan o se perderán~
Los otros se dieron cuenta que Aloisa les decía que empezaran a actuar.
-¡Calla, Ma!-gritó Evangeline- ¡No tienes que repetirlo!- Oigan… esto era fácil. La verdad, era divertido. Colgó su bolso sobre su hombre y corrió a alcanzarlos
Felicita decidió que su parte no requería de ella hablar mucho, se ajustó los lentes y los siguió calladamente detrás de Evangeline
Alec y Adrian sonrieron ampliamente mientras andaban sin prisas, Alec abrazándose a Adrian. Adrian cargó las mochilas más pesadas, como él creía que se suponía hacer. Alec jalaba una pequeña maleta Gucci (la había encontrado en el cuarto de sus padres cuando se fueron).
Nadie podía ignorar el grupo de aliens sexys que entraron. Familias los observaban sorprendidos, chicas que creían que ellas eran lindas como cualquier modelo los miraron con odio. Algunos hasta tomaron fotos.
-Me están mirando- Alec murmuró confidentemente en el oído de Adrian.
-Y lo único que ven es un puñal caminando al lado de un guapísimo chico.
-No chingues, si yo soy puñal, tú también lo eres.
-No. Mi sentido de la moda es muy masculino. Te ves como una estrella porno jubilada
Alec sonrió solo por Aloisa y por actuar, y golpeó a Adrian fuertemente en el brazo. Adrian apretó los dientes para sofocar cualquier ruido de dolor. Alec abrazó fuertemente el lugar donde lo golpeó y sonrió inocentemente a la audiencia.
-Oh, Brad- el soltó una risita- Eres un encanto.
Adrian intentó hacer que Alec lo soltase, pero él tenía un agarre férreo –Pero no como tú- murmuró en voz alta. Alec observó la audiencia y frunció por un segundo antes de relajarse en el hombro de Adrian.
Lo que todo el aeropuerto veía era a dos supermodelos murmurando y jugando entre ellos. No podían evitar mirarlos.
Chequeo de la Aerolínea. 2:36…
-Harlen y Bitt.- Mikhail entonó. Miró a la chica detrás del mostrador, y actuó su parte como padre de niños ricos mientras veía a la señorita con desaprobación.
La señorita tiró algo mientras buscaba en la computadora por los nombres. –Harlen y Bitt… ¡oh, aquí están señor! ¿Tiene equipaje pesado?
Aloisa titubeó, si decían que si, tendrían que ir por el chequeo de equipaje y gastar tiempo. Suspiró. No había forma de evadirlo. Aparte, la pobre mujer estaba al borde del desmayo bajo el yugo de la mirada de Mikhail.
Si ella cree que eso es espeluznante, entonces nunca ha visto a Lisa musitó Felicita Mikhail parece normal.
-¡Si tenemos!- Adrian y Mikhail cargaron sus cosas y la cinta transportadora se las llevó.
-Aquí están sus boletos. ¡Feliz viaje!
Mikhail se apoyó en el mostrador –Estoy seguro que si- murmuró. La señorita casi caía del desmayo por el susto. Aloisa alejó a Mikhail de ahí y Adrian dejó a Alec atrás.
-Aw, rayos-Alec murmuró cuando dejó caer su bolsa. Adrian, viendo la oportunidad perfecta para adelantarse en su juego, se apuró a recogerlo.
Pero llegó un segundo tarde. Otro hombre ya le había dado la bolsa y Alec lo miraba ensoñado. Alec agrazaba la bolsa mientras le agradecía al señor.
No hay necesidad de agradecerme. Me llamo Ethan. Ethan Cole. ¿También vas a Washington D.C?
-Si… -Alec tartamudeó un poco. El hombre estaba hecho como un dios Griego. Sus facciones eran amistosas, pero lo mejor, el era hot
-Eres lindo, ¿lo sabías?- Alec se sonrojó y se fijó en sus zapatos, avergonzado- ¿Cuál es tu nombre?
-Collin…
-Esplendido nombre- Ethan se agachó y dijo con voz áspera en el oído de Alec, haciéndolo sonrojarse aún más- Voy a D.C para una comisión de modelaje con dos amigos, pero creo que quiero a alguien como tu como compañía…- tomó un mechón del cabello de Alec entre sus dedos.
-¡Con… con permiso!- Alec siguió a Aloisa y pasó a Adrian de lado.
-No importa, te encontraré- Ethan sonrió malignamente viendo a Alec huir antes de seguir su camino.
Adrian marchó enojado hacia Alec- ¿Quién diablos era ese tipo?- Alec no respondió, haciendo que Adrian se preocupara- ¿Quién era?- le exigió.
Alec lo miró, y Adrian notó que sus ojos brillaban y sonreía ligeramente, mejillas todavía ruborizadas- Ethan Cole- suspiró
Aloisa se volteó -¿Ethan Cole? ¿El modelo?
-Lo vi… me habló… mon dieu
Adrian zarandeó a Alec de los hombros- ¿Qué te dijo?
-Él… el dijo que era lindo- Alec soltó una risita, pero no como lo hacía con Adrian. Esta era nerviosa, totalmente adorable y muy real. Adrian sintió diez kilos de celos golpearle… ¡esperen! ¿Celos? ¡El no era celoso!
-Bueno, no me importa lo que tu…
-Chicos, Mikhail encontró el hotel en donde se hospedarán nuestros padres- Aloisa señaló a Mikhail, quien tecleaba algo en la laptop de Evangeline y hackeaba servidores nuevamente.
-En el Ritz-Carlton en 22nd Street Noroeste, número 1150. Suites de lujo para ellos y otras personas. ¿Debería sacar a este… Ethan Cole y ponerlo en otro cuarto?
-¡No!-Alec exclamó- ¡Escoge otra persona!-Adrian sintió otra punzada de ce— ¡No! Celos no. Irritación. Sí, eso era.
-ok, quitaré a Jasón Omar y Aarón Liu. Alec, tu tarjeta, por favor.
Alec se la dio sin titubeos. Mikhail entró los números en la computadora y anunció –ok. Ya está. Nuestros cuartos son 435 y 434- él regresó la tarjeta
-¿En qué cuarto quedó Ethan Cole?- Alec preguntó ansiosamente. "Irritación" volvió a molestar a Adrian mientras que fruncía el ceño aún más.
-Lo sabremos luego. Por ahora, Collin y Brad compartirán una habitación, y nosotros estaremos en 435. ¿Sabes en que habitaciones estarán nuestros padres?
Mikhail había cerrado la laptop cuando Aloisa le preguntó –Oops
-Olvídalo. Lo sabremos luego.-Mikhail sacó su cigarro falso y lo prendió.
-Oh, no lo harás- dijo Evangeline quitándoselo antes de que él lo acercara a la boca- No eres la hija rebelde ¿o sí? Yo lo usaré- lo apagó y lo guardó en su bolsillo.
-Aloisa se tensó al ver a alguien -¡Diablos!- exclamó- ¡Veo a Mama y Vati!
Ahí estaban, Ludwig cargaba todo el equipaje y Feliciano su pequeña bolsa. La atención de todo el aeropuerto se enfocó en el par mientras caminaban hacía el otro grupo, siendo estos Felicita y compañía
Feliciano vestía un vestido verde corto y tenía su cabello en su lugar con unos broches de mariposa. Ludwig se veía como siempre: severo, impecable, y todavía sexy mientras intentaba alcanzar a su esposa. Feliciano andaba con elegancia y ligereza en stilletos; ella podría correr con ellos si quería.
-¿Son tus padres? –dijo Evangeline incrédula- ¡Se ven totalmente preciosos!
-Ludwig- Feliciano se quejó en con una voz linda- Si hubiera manejado, estaríamos más temprano, ve~
-Si te dejaba manejar de nuevo, hubiéramos chocado
-El conductor iba muy lento…
-Iba a velocidad normal
-¡Muy lento, ve~!
Aloisa se suavizó el ceño fruncido al mismo tiempo que Ludwig. Felicita intentó no reír.
-¿Ludwig, donde está la sala de espera?
-Schatz, solo déjame arreglar todo…
-¡Sale!-Fue ahí cuando Feliciano vio a Aloisa y su grupo. Ella caminó alegremente hacía ellos.
-¡Buon pommeriggio!- Feliciano le gritó al grupo jovialmente. Los chicos sintieron el pánico de Aloisa, y volvieron a sus personajes, incluso Alec, quien estaba soñando sobre Ethan.
-Hola- dijo Mikhail, alzando la mirada del libro que rápidamente había abierto y estaba de cabeza, sus lentes de lectura falsos reposaban en la punta de la nariz -¿Hay algo en que puedo ayudarle?
Ve~ ¿Sabe usted dónde está la sala de espera para el vuelo a Washington D.C?
-Um, supongo que está por aquel rincón… muy, muy lejos de nosotros…
-¡Grazie!- Pero Feliciano no se fue- ¿A dónde van ustedes?
-También vamos a Washington D.C.-Aloisa intentó actuar despreocupada enfrente de su madre. Empezó a peinar el cabello falso de Felicita con los dedos, pretendiendo desenredarlo- ¿En serio Janet, por qué no trajiste un cepillo del cabello?
-Disculpa Mamá. Lo olvidé
-¡Tu hija es adorable!- cantó Feliciano- ¡Yo también tengo una hija! Su nombre es Aloisa. Es muy limpia y no deja que su Mama la peine…
Aloisa sintió una punzada de culpabilidad. A ella no le gustaba traer el cabello en un rodete, como a su Mama le gustaba -¿Apoco?
-¡Si! ¡Es una buena niña! ¡Estoy segura que está en este momento leyendo tranquila en casa, y estudiando ese libro de literatura alemana que su Papa la obliga a leer!
Otra punzada de culpa. –Por lo visto es toda una joya.
-¡Lo es! Pero bueno, ¿para qué van a D.C? ¡Yo voy por una reunión!- Felicita puso los ojos en blanco detrás de sus gafas. Sí claro. Aloisa estaba equivocada. Feliciano adoraba saber sobre las cosas de otra gente. Felicita sabía que no era por ser mala, pero estaba poniendo toda la operación en juego.
-Nuestra familia está haciendo un viaje educacional para Janet y Victoria. Victoria, siéntate bien.
-Ajá…
Feliciano se coló en la conversación– ¡Creo que tu cabello es hermoso, Victoria!
-Gracias mujer- Evangeline suspiró mentalmente. Casi llamaba a Feliciano "señorita". Muy educada.
-¡Victoria!
-Está bien.-Feliciano le restó importancia-¿En cuál vuelo irán?
-A las tres en punto-Adrian contestó desde su lugar. Alec se le echó encima cuando Feliciano se acercó y se estaba sintiendo cómodo en su regazo
-¡El mismo que el de Ludwig y mío! ¡Oh, por cierto, ustedes chicos son lo más lindo que he visto!
-¡Feli! ¿Dónde te metiste?
-¡Aquí estoy, Ludwig! Estaba hablando con la Señora… ¡olvidé preguntarle su nombre! ¡Lo siento!
-Nancy Harlen- Dijo Aloisa. Su Vati se acercó a su Mama y se disculpó
-Oh no, para nada- intervino Mikhail- No nos dio problema alguno. Después de todo, vamos en el mismo vuelo—AGHH
Aloisa le dio un taconazo al pie de Mikhail, Ludwig la observó sospechosamente.
-Es una coincidencia. Bueno, tenemos que irnos. Feli, vámonos antes de que perdamos el vuelo…
-¡Bastardo!-la voz de una mujer gritó- ¡Debería matar a ese cerdo! ¡Cobrar tan caro para solo traernos al aeropuerto!
-Lovi, solo fueron cuarenta dólar—
-¡Cuarenta dólares a la basura! No puedo creer que no me avisaste- ella le propinó un certero zape a la nuca de su esposo.
-Yo pienso que es razonable…
Felicita quedó congelada. Podía reconocer esas voces donde sea. Cuando se giró a la dirección de la voz, sus suposiciones fueron confirmadas. Su Mamá se dirigía hacia ellos echa una furia, todavía gritando barbaridad y media a su Papá. Su Papá asentía a todo sentido.
Felicita se acercó a Aloisa -¡Es mi Mamá!-murmuró apresurada -¡Está aquí!
Aloisa seguía sorprendida -¡Es igualita a mi Mama!
El resto también notó las similitudes. Eran como dos gotas de agua. La única diferencia era los rizos opuestos
Feliciano era la más sorprendida. Ella miró boquiabierta a Lovino, quien todavía no la veía. Ludwig lanzó un grito apagado al ver a Lovino gritar.
-¡Fratello!-gritó Feliciano- ¡Ve, fratello~!
-¿Quien dijo eso? ¿No puede ver que esto tratando con un idiota...?- su voz se apagó al notar a Feliciano- ¡¿Qué chingados haces en California?
-¡Aquí vivo, fratello!- Feliciano abrazó fuertemente a Lovino, mientras que Lovino tartamudeaba
-¡Ah, es Antonio!-ella exclamó, jalando a Antonio al abrazo. Lovino se ruborizó. Estaba tan feliz de ver a Feliciano de nuevo, pero no quería mostrarlo, o Feliciano y Antonio la molestarían por el resto de sus vidas.
-¡Ita-chan!-Antonio sonrió- ¡Hola Ludwig!
-¿La patata? ¿Dónde…? ¡Ahí estás!- Ludwig había devuelto el saludo a Antonio con la cabeza antes de soltar una mueca cuando la atención de Lovino se fijó en él. Ella intentó zafarse del abrazo -¡Suéltame, Feliciano! ¡Voy a descalabrar a ese bastardo! ¡Ni siquiera me dijo dónde estabas!
Feliciano y Antonio no soltaron a Lovino -¡El no sabía! ¡Fratello, relájate!
-Un gusto volver a verte, Lovino
-¡No me digas así Bastardo Patatas! ¡De seguro te aprovechaste de Feliciano todo este tiempo! ¡Alégrate de que no estaba!
-Estamos casados…
-¡No es excusa!
Aloisa y Felicita los miraban sorprendidas; sus padres si se conocían. ¿Por qué? ¿Cómo es posible?
Aloisa no pudo mantenerse callada -¿Quiénes son, señorita…?
-¡Feliciano!-Feliciano contestó felizmente -¡Es mi fratello!-ella apuntó a Lovino
-¿No querrá decir sorella?- Aloisa se confundió aun más
-Oh…-Feliciano lo sopesó en lo que los adultos se congelaron al darse cuenta- ¡Así es! ¡Fue un error!- ellos suspiraron aliviados.
-¡Me alegro de verte de nuevo, Lovino!- volteó a ver a su "sorella"-¿Por qué no me dijiste que dejarías Italia?
-¡El Bastardo Tomates no me dejó!-Antonio se rió nervioso, mirando al grupo de jóvenes de reojo.
-¡Bueno, no importa! Solo estoy feliz de que nos hayamos visto de nuevo- Ludwig quedó boquiabierto del horror.
-Vámonos…- nuevamente, Ludwig fue interrumpido por un grito.
-¡Francis, quita tu mano de mi arse right now!
-Ohohoho~ Je m'excuse, ma chérie~
Evangeline abrió los ojos en shock, y Alec se giró en el regazo de Adrian para verlos.
Una mujer de ojos verdes y cejas pobladas marchaba enojada. Se bajaba su falda azul, sus mejillas ruborizadas. El hombre detrás de ella la seguía tranquilamente, su cabello rubio igual al de Alec. El paraba cada unos cuantos pasos para soplar besos a las chicas alrededor de él, consiguiendo puñetazos cada vez que la mujer lo cachaba.
Nuevamente, eran gente como los padres de Aloisa o Felicita: a la moda, extremadamente fotogénicos y positivamente impresionantes. Las facciones de la mujer eran un poco empañadas por el marcado ceño que tenía por el momento.
-Oh no…- susurró Evangeline. La atención del grupo se fijó en ella. Alec se escondió rápidamente en el cuello de Adrian, no por la apuesta, pero en miedo. Hasta se cubrió la cara con la fedora. Adrian lo dejó quedarse ahí, todavía maquinando como destruir a Ethan Cole por ligar con su… ¿su qué? No, Alec no es suyo ¿en que estaba pensando?
-Son Mother y Father. Alec tiene que esconderse. Mother es muy atenta.
Aloisa miró a los adultos poner su atención en la madre de Evangeline y vio a su Mama correr para abrazarla a ella y al hombre.
Ellos estaban paralizados. Casi todos estaban aquí y Aloisa finalmente se dio cuenta de que la cara de Alec no estaba bien disfrazada como las del resto. Con suerte, ellos lograrían mantener el acto hasta que llegaran a D.C…
