Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, la historia es mía.
Capitulo 6.
Pólvora.
No pude dormir muy bien y no precisamente por falta de ganas, no dejaba de pensar en todo lo que había pasado la noche anterior. Era todo, mi familia, la velada, la cena, mis sobrinos, la llegada sorpresiva de Jasper, pero sobre todo y encima de todo el beso con Jasper. Ya había probado esos labios anteriormente pero ahora era distinto, no éramos aquel par de mocosos jugando a besarse, o un par de jóvenes cediendo ante el deseo. Se supone que ahora somos dos adultos maduros, que han vivido y experimentado más, que no caen tan fácil ante los juegos, pero no fue así, el viejo lobo de mar al que llamo Mamá nos supo enredar y caímos como profesionales.
Decidí comenzar temprano mi día, no quería ver a Jasper al menos no tan pronto. Me di un duchazo rápido y baje para desayunar antes que todos y evitarme el interrogatorio de mi mamá. Pero no me resulto lo planeado, entrando a la cocina vi a mi madre con su delantal puesto y haciendo un puñado de hot cakes, mientras papá preparaba jugo y unos batidos. Me supongo que mi cara formulo la pregunta que tenía en mi mente, sin decir nada mi Padre dijo: "vienen tus hermanos a desayunar", ahora entendía el porque del desastre en la cocina.
-No te quedes ahí parada hija, ayúdanos. -me dijo mi madre-.
Tome otro delantal y me puse a picar un poco de frutas. Nadie decía nada para mi suerte, estaba tranquila y eso me gustaba. Papá escuchaba las noticias en la radio y mamá canturreaba algo en un francés que ni ella entendía. Así que disfrutando de aquella paz poco cocinada en mi casa hice mi labor. Me despeje tanto la mente que no recordaba que Jasper dormía dos pisos arriba de nosotros, y al igual que la mujer que me parió me puse a cantar a lo bajo pero en inglés.
-Estás muy contenta hija -dijo mi madre- ¿pues qué habrás hecho con Jasper anoche?.
Mi padre y yo volteamos a verla al mismo tiempo, con cara de confusión.
-¿De qué rayos hablas mujer? ¿Cómo que Jasper y Alice estuvieron juntos anoche? -dijo molesto mi padre-.
-No hagas caso papá -dije rápidamente- entre él y yo no paso ni pasará nada. Y sí mamá estoy muy feliz, tengo motivos, estoy en casa con mi familia que más puedo pedir.
-Tu madre no dice eso porque sí, ¿hija qué paso?.
-Bueno papá -suspire- Jasper y yo nos besamos.
-¡¿Qué?!.
-No me mires así, culpa a aquella mujer con la que decidiste casarte. Ella nos obligo.
El semblante de papá se relajo y miro a mamá, la conocía muy bien. Y sabía de sobra, el anhelo de ésta por ver a su hija menor junto a Jasper.
-¿Qué hiciste Esme? -la cuestiono-.
-Yo nada -respondió muy tranquila-.
-Esme…
-Sólo fue un besito Carlisle nada de importancia.
-¿Un beso? Mujer, otra vez lo del muérdago. -papá movió la cabeza en señal de desaprobación-.
-Eso nunca falla Carlisle y tu lo sabes, lo use contigo, después con Edward…
-Sí y con él funciono tan bien que nos hizo abuelos.
-Pero con Alice eso no pasará, ella es más inteligente y responsable.
-Mujer deja de tramar cosas, nuestra hija será quien decida con quién desea pasar su vida y formar una familia.
-Gracias papá, al menos tu me respetas.
-Yo también lo hago mi cielo -ahí venía mi madre- es sólo que me preocupa mucho tu soltería a tu edad, ni novio tienes. El último que supimos fue hace más de 8 años, ni que decir de tu vida sexual.
-¡Mamá! -eso era el colmo- eso es privado, muy intimo y te pido no te metas en eso.
-Lo siento hija, me excedí. Pero está bien, no diré nada más luego no me reclames cuando tengas 70 y estés solterona.
-No te preocupes mamá, para entonces tendrías más de 100 años y dudo mucho que sigas en la tierra.
-Touché -dijo mi padre con son de burla-.
Mamá frunció la boca y molesta se volvió a seguir cocinando. Seguimos con lo nuestro, cerca de las 10am el timbre de casa sonó. Fui yo quien abrió la puerta principal y una horda de niños felices y gritones se dejo ir corriendo por toda la casa. Detrás de ellos mis hermanos y sus esposas. Las criaturas estaban desesperadas por desayunar para poder jugar con sus nuevas adquisiciones traídas por papá Noel, improvisamos un comedor enorme en el jardín, iba imitarlos para así tomar de pretexto lo pesado del alimento e irme a caminar para evitar a Jasper, pero el plan no se logro. Con tanto alboroto que se tenía, el susodicho se despertó y nos acompaño a la mesa, antes de que tomará asiento a mi lado, tome a Carlie y la puse junto a mi y jalé del brazo a Renesmee quien con cara pocos amigos accedió a sentarse al lado de su tía la loca.
Entre gritos, risas, regaños y uno que otro llanto desayunamos, para ser una escena catastrófica también fue divertida, con mis hermanos, las ocurrencias de mis sobrinos, las reprimendas fallidas de mi mamá y la serenidad de mi papá el tiempo fue volando. En cuanto vieron la oportunidad los niños corrieron a jugar, quedando sólo en la mesa los adultos y una adolescente aburrida.
Viendo a mi sobrina mayor así, vino a mi mente una idea. La mire y le sonreí, ella sólo se confundió.
-¿Qué me dices princesa?.
-¿Yo tía?.
-Sí mi cielo es que no te entendía con los gritos.
-Yo no dije nada -me miró sumamente confundida-.
Me acerque más a ella y susurré, procurando que nadie nos mirara.
-Te doy $20 dólares si me sigues la corriente.
-Qué sean $50 y hasta te doy un beso.
-Bribona, pero muy bien. Sígueme el juego. Dime que quieres ir a pasear.
Se encogió de hombros pero hizo lo que le pedí.
-Tía Alice ¿podemos ir a caminar? -casi grito-.
-¿A caminar? Claro Renesmee.
-¿Por qué quieres ir a caminar con tu tía? -le cuestiono Edward-.
-Necesitamos platicar -era más buena de lo que pensaba-.
-¿sobre qué? -ahora fue Bella-.
-Cosas Má.
-¿Qué cosas? -de nuevo mi amiga-.
-Cosas de mujeres.
-¿Y no lo puedes hablar conmigo?.
-No, tu ya eres mamá.
-¿Y eso qué? Soy tu madre pero también soy mujer -dijo ofendida-.
-Pues sí mamá, pero tu eres señora. O sea, ya eres otra onda.
-Renesmee no te pases.
-Lo siento má, pero es cierto. Tu ya no estás en esta onda, mi tía Alice sí. Ella es joven.
-Óyeme escuincla, tu tía y yo somos de la edad. De hecho, ella es más vieja me gana por 7 meses. -se enojo Bella-.
-Ya lo sé pero esto es algo que sé que mi tía no dirá, y no má tu ya piensas como señora, hablar contigo es como ir con mi tía Rose, con mi Abue Esme o con la abuela Sue.
-Lo siento Bella, secretos son secretos -me burlé de mi amiga- vámonos nena.
Todos nos miraron de manera extraña, Renesmee y yo éramos unidas desde que ella nació, incluso estando lejos pero entrando a la adolescencia se volvió insoportable y nos evitaba a todos. Era por eso que esta "actitud" de querer hablar con alguien sorprendiera tanto, Bella decía cosas pero no le entendí, pasando cerca de mi hermano escuche como le decía a su esposa "déjala está en la edad".
Ninguna de las dos dijo nada en el trayecto, ya estábamos lo bastante lejos de mi casa y muy cerca del rió que separaba la casa de mi padres a la Edward. Seguimos el rumbo y estando sobre el puente mi sobrina se detuvo.
-¿Acaso deseas ir a mi casa? Porque la verdad falta bastante y no tengo ganas de caminar más -se sentó sobre una banca de piedra-.
-No, lo siento sólo no deseaba estar ahí -dije sentándome a su lado-.
-La verdad no te entiendo tía, sólo sé que no deseabas estar cerca del tío Jasper -dijo sin dejar de mirar su aparato moderno-.
-¿Qué dices Renesmee?
-Ay tía -esta vez me miró- eres muy obvia, lo evitas. En tu lugar tal vez haría lo mismo.
-Puedo saber ¿de qué hablas?.
-¿Es en serio?.
-Sí.
-Pues que todos ya sabemos lo que paso entre ustedes, no hagas esa cara. Ustedes se besaron -se rió-.
-¿Y tú cómo lo sabes?
-Fue casualidad, escuche cuando la abuela se lo decía a mi Mamá en la cocina, fui por unos bollos para el abuelo y escuche. Pero nada más no me quede a escuchar.
-Tu abuela y su gran boca, todo en ella corre como pólvora.
-Es comunicativa, ella y mamá. Y más cuando se trata de ti.
-¿De mi? -eso no me lo esperaba-.
-Sí, ya sabes que ellas quieren verte con Jasper a como de lugar.
Eso no me sorprendía, mi mamá y mi mejor amiga se entendía en muchas cosas, pero el tema Alice y Jasper era algo que las unía con más fuerza que nada.
-¿Y tu que piensas de eso? -mi sobrina era muy inteligente-.
-¿Del tema Jasper y tu? -asentí con la cabeza- bueno tía, a mi me parece que ellas no deben meterse. Es tu vida y tu sabrás, aunque no te niego que si me agrada, se ven bien. Pero no por eso los deben obligar.
-Tu si me entiendes.
-Lo que me parece ridículo es tu actitud -me dijo en lo bajo-.
-¡Renesmee!
-Perdón tía, no quiero ser grosera. Pero ¿no crees que te ves muy infantil?
-¿Infantil? No.
-Claro que sí, sólo mírate -y me hizo una mueca con la boca- usando a tu sobrina de pretexto. ¿Acaso crees que el tío Jasper no sabe que lo evitas?.
-Pues no.
-Pues sí tía. Desde que viste que bajo a comer nos sentaste a mi hermana y a mi a tu lado para que él no pudiera sentarse. Y ahora esto.
-¿Tan mal me vi?
-Un poco, además fue sólo un beso. No creo que haya algo de malo o…
-¿O qué? Dime, me chocas cuando te haces como tu mamá.
-¿O sentiste algo al besarlo? -niña inteligente-.
-No, obvio no. -trate de sonar despreocupada, pero por la mirada que me lanzo no me resulto-.
-Ajá -fue su respuesta-.
Emprendimos el viaje de regreso, cerca de 25 minutos después llegamos a casa. Entrando al jardín trasero nos encontramos con niños gritando y jugando, los hombres hablando sentados en el césped o alguna silla, mientras las mujeres se encontraban dentro lavando la loza o planeando que hacer con la comida restante.
Entre a la cocina para ver si podía ayudar con algo, Bella me miró con cara de pocos amigos por el hecho de hablar en secreto con su hija, Rose terminaba de ordenar y mamá depositaba algunas bebidas sobre la bandeja.
-Lo siento creo que me excedí -fue mi disculpa- ¿puedo servir en algo?
-Ya que lo mencionas, lleva esto a los hombres -me dijo mi madre- y en cuanto puedas vienes a ayudarme a cocinar.
-Mamá pero yo no cocino.
-Nos vas a hacerlo, vas a ayudarme tus cuñadas ya hicieron todo es tu turno.
Bufe un poco, la cocina no se me daba del todo, salí de nuevo y ya muy cerca de donde se encontraban ellos, pude ver como Jasper me miraba y no dejo de hacerlo incluso estando allí.
-Servidos chicos.
-Gracias hija -dijo papá- esta cerveza es de Jasper, dásela.
Tome la cerveza y sin mirar a Jasper se le ofrecí, él por lo visto tomo algo más que el objeto, sentí sus dedos cubriendo por completo mi mano. Por reacción mire hacía ahí y después a él, su mirada se cruzo con la mía y al ver la de él, me percate que tenía algunas inquietudes. Seguramente por mi estúpido comportamiento, le sonreí un poco y me correspondió, podía quedarme así toda la tarde pero el grito de Rose llamándome hizo que fuera a toda prisa.
Prepare junto a mamá y mis cuñadas lo que sería la comida de ese día, nuevos guisos o algo improvisado con las sobras de la noche anterior. La hora de la comida fue igual o peor de catastrófica que el desayuno pero muy divertida. Nuevamente no me senté junto a Jazz y no por falta de ganas esta vez así se dieron las cosas. Al termino de esta, seguimos con los presentes restantes, la llegada de Papá Noel con los abuelos fue un desastre, eso más los regalos míos y del tío Jasper, dejaron la casa peor de como estaba. Por fortuna mis hermanos y familia se retiraron temprano, papá y Jasper ayudaron recogiendo las sala de estar y el Jardín mientras mamá y yo hacíamos lo propio con la cocina. Me encontraba cargando la última tanda en la lavatrastos automática, cuando sentí alguien detrás de mi, vire para ver de quién se trataba cuando me percate que era Jasper quien sostenía dos bolsas enormes con basura.
Se acerco un poco más a mi, estaba dudoso en decir algo, pero lo hizo.
-¿Alice? -eso era una pregunta-.
-¿Sí? Dime…
-Eh, ¿podemos hablar? -seguía con dudas-.
-Claro Jasper, en cuento termine aquí. Sólo me falta esto y terminar de barrer y dar una pequeña coleada al piso. Le dije a Mamá que fuera a descansar.
-Está bien, nosotros ya terminamos sólo debo llevar esto al bote del garaje, ya vuelvo.
-Bien.
Mientras salía la última carga de trastos, me puse a barrer. Poco después de terminar el timbre del aparato sonó. Estaba por abrir la puerta para sacarlos pero una mano me lo impidió.
-Permíteme -dijo Jasper con dulzura-.
Yo sólo le sonreí, deposito la loza sobre el mueble de la cocina y yo los comencé a acomodar. Se me unió y él hacía lo mismo con los que iban en las repisas altas, en completo silencio hicimos esto. Me ayudo también a colear el piso mientras yo me senté sobre un taburete y bebía un poco de chocolate caliente, al terminar hizo lo mismo y se sentó a mi lado. Nos miramos un instante antes de que cualquiera dijera algo. Siendo él quien rompiera el silencio.
-El frió ya se siente más, mira hoy nievo fuerte.
-¿Es de eso sobre lo que querías hablar? -le pregunte-.
-No -volviendo su mirada hacia mi-.
-Entonces…
-De tu actitud para conmigo.
-¿Mi actitud? -me hice la que no sabía nada-.
-¡Oh vamos Alice! No finjas que no te sale, has estado evadiéndome todo el día, ahora no lo haces por que no tienes pretextos.
-Yo no he estado haciendo nada, sólo no habíamos tenido oportunidad de estar solos.
-En parte eso es verdad, ya que lo mencionas es hora de algo.
-¿Qué cosa?
No dijo nada, tomo mi mano y corriendo fuimos escaleras arriba hacia su habitación. Me quede pasmada en la puerta, ¿acaso se había vuelto loco? Pero antes de que le dijera algo, él se adelanto.
-Tranquila no es nada malo, aunque si tu quieres….
-¡Jasper!
-Lo siento, bromeaba.
Me jalo del brazo e hizo que me sentara sobre su cama.
-Cierra los ojos -ordeno-.
Así lo hice, tardo bastante o yo me desesperé pronto. Sólo escuchaba ruido pero no ocurría nada.
-¿Cuánto tardará esto? -le dije-.
-Ya voy, siempre tan impaciente.
Otro movimiento más….
-Ahora sí, ábrelos.
Lo hice poco a poco, de principio no lograba ver que era, pero una vez que mi vista se acostumbro a la luz lo aprecié. Era un enorme cuadro al óleo, se trataba de un bosque, tenía árboles, follaje, flores, algunos animales, el cielo sumergido en una oleada de azules, negros y grises con el toque blanco, pero al centro claramente se podía ver un hada, que llamaba la atención no sólo por lo delicado de su figura sino por la belleza y calidez que emanaba, vestía un colorido traje en rosa con alas en color tornasol, flotaba en el aire, no miraba al frente sino de lado con una enorme sonrisa. Me acerque más para poderlo apreciar, y ese rostro se me hizo más familiar, talle mis ojos para cerciorarme de que lo visto era real, pero por supuesto que lo era, esa hada era ¿yo?.
Mire a Jasper y éste no supo que responder, mi cara decía todo y a la vez nada, estaba sorprendida, nunca imagine que pudiera verme tan linda y mucho menos ser parte de una fantasía o algo así.
-¿Soy yo? -es todo lo que pude decirle después de unos minutos-.
-Sí
-OH…
No pude decir más y no porque no pudiera, había mil cosas que quería decir, me encantaba el cuadro, no sabía por que me lo mostraba pero sin duda era lo más hermoso que me habían hecho nunca. Volví mi rostro hacía él que se encontraba mirando la pintura con cara de decepción, creo que mi respuesta no era lo que se esperaba.
-Jasper…
-No digas nada Alice -me dijo un poco molesto- sabía que no era buena idea, no soy bueno en esto, fue una estupidez pensar que te gustaría.
Se acercó a la imagen con una navaja, ¿pensaba rajarlo?
-¡Detente! -le grite- ¿Estás loco? ¿Qué piensas hacer?.
-Destruir está tontería.
-No es una tontería, es hermoso. Lo más hermoso que hayan hecho por mi.
-Pero tu sólo dijiste Oh..
-Es que me sorprendió mucho, no sabía que pintaras tan bien y menos que me hayas puesto en uno de tus cuadros.
-¿De verdad te gusta?
-¡Claro! Es perfecto, demasiado hermoso.
-¡Me encanta escuchar eso! ¡Feliz Navidad! -se aventó hacía mi y me abrazo-.
Me saco un poco de lugar pero no pude hacer otra cosa que corresponder a su abrazo, lo apreté tanto como pude y de nuevo lo absorbí por completo. Nuestro abrazo duro más de lo normal, y fue hasta que le hable que lo rompimos.
-¿A que te refieres con "Feliz Navidad"? O sea, hoy es el día pero…
-Este es tu regalo Alice.
-¿El cuadro? -esto no me lo esperaba-.
-Sí junto con esto -me entrego una caja cuadrada, no muy grande pero si un poco alta-.
-Jasper es sin duda el regalo más hermoso, gracias -lo abracé de nuevo pero sin durar tanto-.
-Por nada, ¿qué esperas para abrir el siguiente?.
Lo mire un poco asustada, él era la persona que no le agradaba eso de dar regalos y mucho menos la navidad, era el Grinch en humano. Puse la caja sobre una mesa de noche y con cuidado deshice el lazo, antes de abrirla lo miré de nuevo y me indico con la mirada que siguiera haciendo lo debido. Tome la tapa de la caja, saque el papel que se encontraba y mi sorpresa fue aún más grande.
Cuando era una adolescente mi marca favorita de perfumes saco una edición limitada de un fragancia que me encanto, por desgracia se fabricaron muy pocos, me hice de la mayor cantidad posible usando el perfume en ocasiones verdaderamente especiales, pero el uso, el calor y demás termino con mi última botella hacía más de 10 años. La única vez que Jasper estuvo conmigo en NYC y celebramos las fiestas juntos utilice lo último que me quedaba, él mejor que nadie sabía lo mucho que me gustaba el olor.
¡Así que dentro de esta caja había dos botellas de mi fragancia favorita! Junto a un collar de Tiffany's. Recordó todo con exactitud, era increíble. Mi cara debía denotar demasiada felicidad por que cuando lo mire, él tenía una sonrisa enorme en el rostro.
-¡Jasper esto increíble! ¿Cómo lo lograste? Era imposible, yo no sé que decirte, estoy tan feliz. ¡Mil gracias!.
-No tienes que decir nada, me alegro mucho que te haya gustado.
-¿Dónde lo conseguiste? Anda.
-Lo siento, si hubiera más créeme que lo haría pero estás fueron un milagro. Una de mis jefas está casada con el presidente de la marca, un día estando con ella, traía un olor similar.
-Sí hace tres años sacaron esa nueva fragancia, pero no es lo mismo. No me gusto del todo.
-Exacto, a ella le encanta. El caso es que poco después supe que su esposo trabaja para esa marca, dieron una fiesta en su casa y entre muchas de las curiosidades que tienen hay un mueble repleto de perfumes con cientos de años fue ahí donde vi la botella tan conocida por mi. Era imposible olvidarla, me trajiste por medio país comprando las más que pudiera, en fin, le pregunte a ella si tenía alguna que pudiera venderme.
-¿Y lo hizo?
-No, pero me dio el teléfono de alguien que tal vez estuviera interesado. Me puse en contacto con ella, y bueno aquí las tienes.
-¿Tu hiciste eso por mi? -¡Dios! Este hombre es único-.
-Eres mi mejor amiga Alice, no hay nada en este mundo que no hiciera por ti.
-Jasper eres increíble, todo esto es mágico.
-No sabes lo feliz que soy al verte así, esas botellas han estado en mi casa desde hace tres años. Quería dártelas personalmente.
-¡Gracias! Pero ahora es mi turno.
Tome la caja con mucho cuidado entre mis manos y le dije que llevara el cuadro a mi cuarto, estando ya allí. Lo senté sobre uno de los sillones y le vende la cara con una de mis chalinas, así no me haría trampa. Saque la canasta con los regalos para él y baje a la cocina para sacar de la nevera uno de los postre que necesitaba refrigeración y que con mucho esfuerzo pude ocultar de mi familia. Subí tan rápido como pude y él seguía tan tranquilo.
-Más te vale que no estés viendo nada -le dije-.
-Te juro que no, conociéndote no debe ser algo bueno.
-Ja ja muy gracioso.
Al terminar de acomodar todo, me puse detrás de él y lo abracé un poco y después al oído con delicadeza le dije "feliz navidad" para posteriormente quitar lentamente lo que obstruía su vista. Me paré de lado y él parpadeo un par de veces hasta que por fin se aclaro todo.
-¿Qué es esto? -dijo sorprendido y con una sonrisa-.
-Tu regalo, espero te guste.
Le acerque más la canasta y la deposito sobre sus piernas, retiro el moño y después el plástico que la envolvía, dejándose llevar, al igual que yo, por ese aroma tan especial. Cerró sus ojos y olfateo tanto como pudo, abrió de nuevo impactado por la semejanza que había entre estos panes y lo que cocinaba su abuela.
-Alice… ¿cómo lo has hecho? -su mirada decía tanto-.
-Con un poco de magia, cuando supe que vendrías me emocione mucho, había pasado bastante tiempo desde la última vez que nos vimos, no podía ser un regalo cualquiera tenía que ser especial. Sé lo mucho que tus abuelos representan en tu vida, sobre todo tu Abuela, y bueno recordando aquella única vez que fuiste a NYC y dimos con aquella colonia Rusa y en especial con esa panadería que te trajo tan buenos recuerdos, pensé que no habría nada más lindo que saborear los mejores recuerdos de tu vida.
Puso la canasta sobre el suelo, se levanto y sin decir nada tomo mi rostro entre sus manos, me miró por unos instantes para dar paso a un beso. Me agarro desprevenida, reaccione un poco sorprendida pero después simplemente me deje llevar, enrede mis brazos en su cuello y él hizo lo mismo con sus brazos sobre mi cintura, todo el tiempo fue un beso tierno, sincero pero insistente.
¿Qué diablos nos pasaba? Nunca antes nos besamos tanto, de hecho habíamos dejado de hacerlo hacía mucho tiempo atrás, cada que nos veíamos nos daba gusto pero no pasábamos de los abrazos, y ahora todo era tan extraño. Fui yo quien deshizo el beso cuando el aire me falto, me supo tan bien que descaradamente me saboree los labios con la lengua, él estaba sonrojado pero ¿contento?. Ninguno dijo nada, se volvió a sentar e hice lo propio en el piso, examino el contenido de la canasta y reconoció todos y cada de uno de los postres, olió y ví como los ojos se le llenaban de lagrimas, algunas cayeron pero se contuvo, sólo sonreía. Saco las demás cosas que le regale.
-¡Wow Alice! Esto es en verdad único, ahora a ti te digo que eres increíble. Este tipo de detalles sólo alguien como tu los haría.
-Eres mi mejor amigo Jasper, no hay nada en este mundo que no hiciera por ti. -Repetí las misma palabras de él-.
-Es demasiada comida no podré con todo, tienes que ayudarme.
-¿Estás loco? ¿Tienes idea de cuantas calorías hay en eso? No señor, no quiero volver siendo una pelota.
-Me importa poco, tu me ayudas. -lo dijo divertido-.
-Oye no, hay algunas cosas que te pueden durar algunas semanas.
-Pues si pero otras no, los de refrigeración lo compartiré con tus papás. Pero esto -señalando dos bandejas medianas- nos los comeremos ahora.
-Jasper es mucho, además acabamos de comer. No tengo hambre.
-No me importa, ¿tienes algo mejor que hacer? Tus papás no están.
-¿Qué? Y eso tu ¿cómo lo sabes?.
-Cuando terminábamos el jardín uno de los doctores del Hospital lo invito a cenar, mientras tu terminabas me supongo que se lo dijo a tu mamá.
-Genial y a mi no pensaba decírmelo.
-Pues no se supone que yo lo haría. Ya no te salgas por la tangente, nos comeremos todo esto. Ahora vuelvo.
Salió corriendo escaleras abajo, mientras volvía yo me dedicaba a admirar mi cuadro. Era de verdad hermoso, además de oler mis perfumes, no era necesario abrirlos, toda la caja estaba impregnada. Volvió con una jarra enorme de chocolate caliente y café así como dos tazas
-O sea además de engordarme ¿me quieres poner loca? Demasiada azúcar y cafeína -le dije según yo molesta-.
-Pues sí, tu sabes que no hay nada mejor para acompañar estás delicias que un poco de ambos.
-Está bien y ¿qué te parece si ponemos un poco de Jazz?.
-Mucho mejor.
Encendí mi reproductor de CD y coloque uno, nos sentamos sobre unos cojines en el piso y nos dedicamos a deleitarnos. Platicamos mucho, sobre nuevas cosas que nos habían pasado en estos últimos años, pero nunca sacamos a tema los besos, la verdad que ni deseaba hacerlo. Era como volver al pasado, a esos días en que pasábamos la tarde juntos, estudiando o simplemente platicando, se sentía tan bien estar cerca de él.
¡Hola Chicas!
Estoy de vuelta después de tres meses, sé que no tengo perdón por haberlas dejado más de la cuenta. En verdad me han ocurrido muchas cosas, cómo ustedes saben pase las fiestas decembrinas con mi familia en México, pero justo una semana antes de volver mi Madre se puso demasiado enferma, estando a punto de morir. Les juro que no exagero, han sido los mese más terribles y miserables de toda mi vida, nunca había experimentado tanto dolor, enojo y frustración, mi Madre estuvo hospitalizada más de dos meses y hasta hace poco a vuelto a casa. Por suerte ha mejorado más de lo esperado, pero hay que tenerle muchos cuidados. Debido a una serie de enfermedades que padece, entre ellas Artritis de tipo reumatoide y los medicamento que se le suministran para combatirla, acausa de dos de ellos se le formo una bacteria terrible en todo el intestino provocando el hinchamiento de este a tal grado de que los dolores eran terribles, derivado de esto su Diabetes se perjudico y bueno, para no hacerlo más largo las cosas empeoraron, gracias a Dios y la intervención de tan buenos doctores se logro salvar y ahora va mejorando.
Comprenderán que mi humor y mi estado de animo no han sido los mejores, tuve que volver a Ventnor para continuar con mi trabajo, estando tan lejos sin poder apoyar lo suficiente a mi familia en este momento terrible, sólo pude obtener permiso por dos semanas y estar con mi madre el mayor tiempo posible. A eso súmenle los gastos médicos y otras cosas, el estrés se apodero de mi y también me puse mal.
Como les digo, ahora las cosas van mejor y espero así sigan. No ha sido un lindo inicio de año, pero como dicen no hay mal que por bien no venga y espero el nuestro llegue pronto.
Ya para no abrumarlos más con mis cosas, vamos a lo mío. ¿Qué les ha parecido el capitulo? Esa Alice está más pirada que nada, y Renesmee tan inteligente y centrada, incluso más que la tía. Me recuerda tanto a la relación que tengo con una de mis sobrinas, he sido yo quien más he aprendido de ella, que lo que yo le he enseñado :P. Ese Jasper es un amor! Yo quiero uno así! ¿Alguna sabe dónde lo puedo ordenar?. A ustedes ¿qué les pareció? Y deseo de todo corazón que este año sea uno de los mejores y más memorables de su vida, todo lo mejor para ustedes y sus familias, es marzo pero nunca es tarde para los buenos deseos.
Muchísimas gracias por su tiempo, por leerme, sus follows, sus favs. Tengo PM pendientes que trataré de responder lo antes posible, de todo corazón muchas gracias por su paciencia! Espero seguir contando con su apoyo, que esto recién está comenzando.
Un Beso!
Nos leemos en la proxima! =)
P.S. No prometo actualizar por pronto que estoy a tope de trabajo y de verdad debo concentrarme mucho. Lo haré en cuanto me sea posible, lo que si les digo es que no será tanto tiempo como esta última vez.
