Un amor inesperado
Capitulo 7 maquinaciones.
Muy temprano por la mañana entro dorothy en la habitación de candy como de costumbre con su desayuno, solo que esta vez entro Charlotte detrás de ella cargando una bandeja con múltiples frascos en ella, candy no le dio importancia y se levanto de la cama y se puso la bata que dorothy sostenía para ella, y se sentó a desayunar, mientras tanto dorothy le dijo.
-señorita candy le prepararemos el baño y su atuendo de día.
-vamos dorothy no seas tan formal conmigo sabes que puedes llamarme Candy, somos amigas dorothy lo recuerdas?
-señorita soy su mucama no su amiga
Le dijo dorothy giñando un ojo recordando que no estaban solas, Charlotte era la dama de compañía de la tía abuela, por lo que seguro estaba ahí para que fuera sus oídos en la habitación de Candy, así que debía tener cuidado con lo que decía, sobre todo de su visita de anoche de Anthony a su habitación, aunque quería gritarle al mundo su nuevo plan y para que saliera bien ella debía quedarse callada.
Candy desayuno en silencio devoro todo cuanto había, el día de ayer no había probado bocado, solo había llorado todo el día y dormido, por lo cual tenía hambre y a pesar de haber dormido todo el día se sentía cansada pero estaba feliz porque tenía una esperanza con Anthony, eso la hacía inmensamente feliz, por que tenia esperanza de no tener que casarse con el idiota de Neal Leagan.
-señorita candy el baño está listo.
La interrumpió dorothy en sus pensamientos, por lo que se levanto se quito la bata y el camisón y entro en la tina de agua que estaba caliente en su punto justo, como a ella le gustaba, y en el agua había una gran cantidad de hiervas y flores, tenía un olor fragante, delicioso, por lo candy recostó la cabeza en la bañera y cerró los ojos y pensó en Anthony, mientras las mucamas la aseaban, le lavaron el cabello y le colocaron una toalla caliente en los ojos que tenía un tanto hinchados, tanto fue su relajamiento que estuvo a punto de quedarse dormida. Salió de la bañera y la envolvieron en una gran toalla blanca y otra se la pusieron sobre la cabeza para secarle los rizos, untaron con esencias de flores perfumadas todo su cuerpo, le pusieron un corpiño, ropa interior y un corsé de encaje parisino el cual era vagamente familiar hasta que lo observo bien y recordó que era el que le había regalado el mocoso malcriado, todo este arreglo era extraño para que la preparaban o para quien era pregunta adecuada, eso no lo sabía solo quedaba esperar a ver qué pasaba.
Cerca de una hora después candy estaba lista para salir con un hermoso vestido blanco con lazos rojos en la cintura y las mangas, y cabello recogido en una coleta con un listón rojo, unos aretes pequeños con rubíes aun más pequeños, entonces entro annie a la habitación de candy, y se arrojo en sus brazos contenta de verla mejor, con una sonrisa en su rostro.
-candy oh candy estas hermosa, me alegro verte….
-sonriendo, estas hermosas princesas donde se dirigen tan ataviadas exquisitamente.
Albert había termino por Annie lo que estaba diciendo se acerco a ellas y deposito un delicado besos en la mejilla de cada una, y las abrazo, se sentía más tranquilo de ver a candy sonreír y no llorando, eso quería decir que algo había cambiado no sabía qué, pero estaba mucho más tranquilo de ver la así, ya se había hecho a la idea de llevarla con él a África.
-vaya vaya se reúnen y no me invitan, que egoístas son, vamos Albert yo también quiero que me abraces y me bese Albert.
Bromeaba Steir, al ver a sus hermanos así reunidos y abrazados por lo que se unió al abrazo después de un ligero golpe en las costillas que recibió de Albert, después de hacer reír a todos con su comentario.
Estaban abrazados cuando entro la tía abuela, a la habitación de Candy por lo cual les llamo la atención diciendo.
-no es correcto y decoroso que las familias de sociedad se abracen de esa manera.
Por lo cual suspiraron los 4 al unisonó y se separaron pese a que su voluntad era seguir juntos. La tía abuela paso a informales de las diferentes actividades que tendrían lugar el día de hoy.
- el día de hoy por la mañana ha llegado la invitación a la familia White para la fiesta que darán esta noche en la mansión Leagan para dar la bienvenida a Inglaterra al hijo del duque Terry Granchester, ala cual asistiremos, por lo cual hay diversas cosa que hacer, Albert necesitas un corte de cabello..
-no tía abuela así está bien me gusta largo.
- no me interrumpas Albert, con ese aspecto no atraerás a ninguna chica pareces un vagabundo.
Y esa era la razón por la cual traía el cabello por debajo de los hombros, parecía diferente, no pudo evitar realizar una mueca ante el comentario de la tía abuela, lo cual provoco la risa de Steir.
-necesitas un corte al igual que steir.
-ehhh también yo tía abuela.
Lo cual provoco la risa de Candy y Annie, por lo cual la tía abuela les llamo la atención.
-candy y Annie no pueden reírse de esa manera, annie tu iras con dorothy al centro a comprar unos zapatos nuevos que hagan juego con el vestido azul que te pondrás hoy por la noche.
-de compras tía abuela, de verdad? Candy vendrá conmigo.
Annie estaba feliz si había algo que ella amara casi tanto como al galante Archivald Cornwell, eso era ir de compras.
-no candy se quedara aquí conmigo, necesito que se encargue de algunos cosas porque iras tu sola annie.
Annie se entristeció al saber que iría sola a Blomindales, no habría nadie que le diera su punto de vista acerca de lo que iba a comprar, pero pronto se le ocurrió que patricia Cornwell podría ir con ella así que le pregunto a la tía abuela?
-tía abuela podría decirle a patty que me acompañe?
-está bien dile a patricia Cornwell que vaya contigo, pero solo puedes comprar unos zapatos annie.
-Si tía abuela.
Y con eso salieron los hermanos de candy de su habitación dejándola sola con la tía abuela.
-candy aun sigues castigada por lo cual te quedaras en tu habitación, leerás esto, y te preguntare cuando regrese.
-a donde va tía abuela, porque no puedo salir con usted o con mis hermanos, no quiero pasar todo el día encerrada.
-no me cuestiones candy ya dije lo que tienes que hacer.
Candy soltó un suspiro y tomo el libro que la tía abuela le tendía. Con eso salió de la habitación de candy la tía abuela.
Después de un rato de leer el libro que la abuela le había dado candy quiso salir al jardín por lo que se dirigió a la puerta, trato de abrirla, pero esta no se abrió, esta encerrada igual que ayer, así que regreso a su sillón en el cual estaba sentada leyendo, hasta que una corriente de aire revolvió su cabello y noto que la puerta del balcón estaba abierta, cierto esta en el segundo piso, aun así salió al balcón a disfrutar un poco de la luz del sol, pero una vez afuera noto que cerca de su ventana estaba un árbol el cual seguramente Anthony había usado para llegar a su habitación.
Candy jalo una silla cercana al balcón y con cuidado levanto un poco su vestido para poder subir al barandal del balcón y así poder alcanzar el árbol sabia que no podría ir mas allá del jardín, pero necesitaba estar al aire libre.
Ya estaba en una rama del árbol cuando la voz de un hombre.
-una mona pecosa con vestido. Vaya vaya
Esto hizo que candy perdiera el equilibrio y le cayera encima a Terry que se reía a carcajadas de ella.
Candy le cayó encima a Terry que la había asustado al hablarle de esa manera, provocando que se cayera del árbol.
-ahh duele, hay, vamos levántate de encima mona pecas.
-mocoso malcriado como te atreves.
Con eso se levanto rápidamente de encima de de Terry, trato de acomodar su vestido y su cabello que de pronto le cubría la cara, se había soltado del listón que sostenía sus rizos.
-no te hice daño.
Pregunto candy a Terry.
-no, estoy bien, pero vaya me equivoque contigo no eres una señorita, eres una mona con pecas, en lo cual tampoco eres buena ya que te caíste del árbol.
-mocoso insolente, quien te crees para ofenderme en mi propia casa, es mas vete ahora mismo.
-la mona pecas suelta su liana, me cae en encima y todavía te molestas conmigo, vaya que eres todo un caso.
-atrevido, eres un……
Candy no tuvo oportunidad de seguir, ya había escuchado que alguien se acercaba, por lo que corrió a esconderse entre los arbustos.
Terry estaba realmente divertido, era fascínate pelear con candy, ver sus ojos agrandarse y estrecharse ante cosa que la hacia enfundar, sobre todo le encantaba ver la fruncir su pequeña y respingada nariz, estaba demasiado absorto buscando la manera de hacer rabiar a candy que no escucho al mayordomo acercarse.
-Sr. Gra……
- si que pasa.
Terry lo interrumpió antes que revelara su nombre y con el su identidad.
-lamento informarle que no se encuentra ningún miembro de la familia White, que pueda atenderlo, por lo que me temo que tendré que perderle que se marche.
-ya veo, esta bien solo viene a entregar …………………..
Terry busco con la mirada el paquete que llevaba en las manos antes de que candy le cayera encima, con el pretexto de ver a candy, cosa que ya había logrado. Encontró el paquete cerca del lugar donde Terry se había ocultado Candy entre los arbustos, por lo que se acerco a recoger el paquete del césped y susurrarle a Candy.
-no vemos mona pecas…. Pronto.
Candy tuvo que morderse la lengua para no contestarle como se lo merecía ese mocoso, quien se creía para llamarla de es manera, pero controlo sus impulsos por salir y golpearlo. Terry no pudo evitar reírse al ver la cara de candy.
-sucede algo señor.
-no nada, solo me pareció ver una mona con vestido, tenga cuidado parece ser un tanto salvaje, pero en fin esto pertenece a la señorita candy, quiere hacérselo llegar.
-yo me hago cargo, no se preocupe.
El mayordomo tomo el paquete que le tendía Terry.
-siendo así me marcho.
El mayordomo la acompaño hasta la puerta, donde Terry le pidió algo.
-por favor diga que vino un mozo a entregar el paquete, agradeceré que no informe ala familia de mi visita.
-esta bien señor, se hará como usted diga.
Con eso Terry se marcho llevándose con el, el listón que candy llevaba en el cabello esa mañana. Candy salió de su escondite, y recorrió el jardín feliz de poder disfrutar de una esperanza y de la luz del sol, tratando de olvidar su encuentro con el mocoso engreído que se atrevió a llamarla Mona pecas. Candy se dedico a disfrutar del viento, y de la poca libertad que tenia dentro de su propio jardín.
Miranda Elroy había salido temprano de casa para encontrarse con Luisa Smith, ya que ella seria su aliada en deshacerse de Anthony Brower. La esperaba en la entrada del salón de te central, una vez que llego pidió que las condujeran a un privado para poder hablar con Luisa a solas.
-es bueno verte Luisa, el azul es tu color Luisa.
-a mi todo me queda bien señora Elroy, pero gracias por el cumplido.
-Luisa tengo algo que pedir tu ayuda a cambio de una generosa cantidad de dinero por tus servicios, si me ayudas a deshacerme de Anthony Brower.
- de cuanto estamos hablando señora Elroy y que tendría que hacer.
Miranda Elroy le pasó un pequeño papel que tenía escrito una cantidad 2, 500 libras. Luisa no podía creer que le ofrecieran semejante cantidad era demasiado dinero.
-se te pagaran 500 libras mas por tu silencio Luisa al terminar el trabajo.
-bien dígame en que consiste mi trabajo.
Luisa era amiga de Eriza Leagan por lo que era mejor pagar por su silencio, la cantidad que había prometido a Luisa, era el sustento de la familia por los próximos 3 meses, era arriesgado, pero si todo salía como estaba planeado no habría nada de que preocuparse.
Pronto transcurrieron dos horas en las que Luisa y Miranda Elroy afinaron los detalles de su plan, después de la cual Miranda Elroy debía regresar pronto a casa y verificar que se hubiera efectuado lo que había pedido y preparar a Candy para la fiesta Leagan.
Continuara……….
Próximo capitulo: una noche de desengaños.
