Capítulo 7
Tarde de Diálogos
Después de terminado el relato de Ares quien trató de no emocionarse, aunque fue inevitable y Venus percatada de esto se acercó donde Ares y lo consoló besándolo y diciéndole unas palabras al oído.
- ¡Que terrible lo que le ha ocurrido al rey Dhamakī! – dijeron Simba y Nala.
- ¿Cuánto tiempo atrás fue ese hecho? – pregunto Simba a Ares.
- Eso ocurrió hace aproximadamente dos años, desde ese entonces viajé para poder regresar, yo heredé el mandato de la Manada Nocturna pero siempre Venus, Minerva y Pallo me apoyan y aconsejan cuando necesito ayuda.- respondió Ares a la pregunta de Simba. – Desde ese entonces con nuestra gente hemos viajado de manera dificultosa para poder llegar hasta aquí.
Ares contó de los acontecimientos que le habían ocurrido a él y a su gente en el largo viaje desde oriente hasta llegar a las tierras del Reino. Hubo mucha atención cuando Ares relataba de los sueños en que rey Dhamakī aparecía, incluso sus apariciones cuando el necesitaba escuchar un consejo de su Padre.
- A mí siempre me pasa eso que cuentas Ares, es bastante frecuente que mi Padre, Mufasa, tenga contacto espiritual conmigo.- Respondió Simba.
- No lo sabía, que bueno es tener algo en común contigo, en especial esto que es algo tan precioso.- Respondió Ares, quien quedo un rato en silencio. Las miradas de Ares y Simba se encontraron y se detuvieron la una frente a la otra, se habían conocido hace sólo un día pero Ares sentía que conocía a Simba desde hace mucho tiempo atrás. Ares sintió mucho nerviosismo y bajó su mirada.
Mientras esto ocurría las mujeres empezaban a dialogar acerca de sus historias, Nala fue quien partió contando la historia de cuando era una pequeña leona. – Yo nací en esas tierras, mi familia era una familia muy conocida y cercana de la familia real. Con Simba nos conocimos pequeños, más tarde al crecer yo sentí mucho afecto hacia él. Cuando Simba dejó las tierras atormentado por la muerte de su padre yo fui a buscarlo, tenía que encontrarlo a cualquier costo, el reino le necesitaba para restaurar su orden él tenía que reclamar el trono y yo escuchar a mi corazón y hacer que el amor encontrara un camino.
Al encontrarlo y reconocerlo le convencí de que volviera y que realizara su misión, me enamoré profundamente de él. Al recuperar el reino nos casamos y tuvimos nuestros hijos Kiara y Asikari.
- Esa es mi historia – terminó Nala, quien contó su historia a las demás.
Nala pregunto a Venus acerca de su historia.
- Yo soy hija de una familia amiga de la familia real, yo crecí en el círculo cercano a la familia real, al igual que Minerva y Pallo. Ares siempre fue un joven bastante atractivo para mí por su personalidad, su carisma y su determinación.- contaba Venus, Minerva sonrió y miró a Venus quien seguía su relato.
- Ares se inició en el conocimiento y respeto de la vida y eso captó mi atención. Un día conversando con él note que era muy tímido para mostrar sus sentimientos amorosos verbalmente y trató de dar sus primeros pasos. Recuerdo ese día en las praderas…- Suspiró Venus.
- Su admiración por las cosas simples en la vida y su honestidad me hizo enamorarme de él, aunque siempre él dijo que yo le atraía.- Venus seguía con su historia.
- Luego al morir Dhamakī la fortaleza de Ares sufrió un duro golpe, ahí fue cuando Pallo y Minerva me ayudaron a hacer que Ares regresara al camino que tenía antes de la perdida de Dhamakī. Desde el día en las praderas Ares dijo que estaría conmigo siempre y nos comprometimos. Esa es la historia en breve de que ha pasado hasta nuestra llegada. – Terminó Venus, quien hizo un gesto y se acercó a Nala. – Necesito contarte un secreto, eso si te pediré que no lo digas a nadie salvo que sea estrictamente necesario – le susurró.
- Por supuesto, cuéntame lo que necesites contar. – le respondió Nala.
- Es que Ares no lo sabe aún, estoy esperando cachorros suyos. Es la primera vez que Ares y Yo seremos padres. – dijo una muy contenta Venus, quien miro a Nala, quien le dijo que guardaría el secreto y le dijo que cualquier problema que tuviera se lo contara para poder ayudarle. Una muy agradecida Venus volvió a su lugar.
Mientras esto ocurría los hombres conversaban acerca de batallas y de las mujeres.
- Es verdad, creo que todos vivimos esa época hace algún tiempo atrás. – agregó Pallo a quien Simba y Ares encontraron toda la razón.
- Pero y tú con Minerva… - dijo Simba a Pallo quien se sonrojó ante las palabras de Simba.
- Minerva y Yo solamente… eh… - tartamudeó Pallo.
- Bueno, "solamente" se ve que hacen una muy preciosa pareja, y creo deberían dar un paso más… - agregó Ares.
Así transcurrió la tarde, entre amistosos diálogos. Al caer la noche todos tenían un gran cansancio, sin embargo Ares decidió salir a caminar bajo la luz de la luna, esta actividad era algo que solía hacer bastante seguido. Su mirada parecía perderse en la infinita extensión de las estrellas cada vez que salía a caminar bajo la noche, siempre salía sin compañía, pero esta ocasión fue diferente lo que acontecería, se acercó donde se encontraba Simba, quien al verlo acercarse se levantó de manera lenta.
- ¿Puedo conversar una cosa más contigo, Simba? – preguntó Ares.
- Claro, dime lo que desees. – contestó Simba. – Es más cualquier cosa solamente no dudes en conversar conmigo.- acotó Simba.
- Esta noche quiero que nos juntemos en el oasis, solamente Tú y Yo. – explico Ares. – Allí te contaré lo que debo decirte.- agregó.
Algo no era normal en la mirada de Ares, Simba notó esa característica extraña en la mirada del Tigre Blanco. Sin embargo no dudo en afirmarle a Ares que allí estaría, solamente él y a la medianoche.
La conversación terminó y todos fueron a recostarse, pensando en lo que pasaría mañana, luego de este tan agradable día.
