Pensamiento de Ciel
Se siente tan bien rozar sus labios, es mucho más dulce que mi té favorito o que el postre más delicioso que mis labios hayan percibido, tiene sus ojos cerrados y parece emocionado pues se nota como se estremece a mi roce, es tan hermoso podría tenerlo así por siempre, esta sensación... es cálida, que siento que me quema con delicia, mis mejillas están sonrojadas, las siento arder, además mi corazón late con prisa parece que se sale de mi pecho. ¿Estoy enamorado? ¿Era cierto eso de que con un beso podría entender mis sentimientos? ¿Amo a este demonio idiota? Tantas cosas se oponen entre nosotros, pero con un beso parece que esas diferencias desaparecieran, aunque confieso que me siento algo incómodo al pensar lo que hago en la cama que mis padres compartieron un día, ellos se amaban y era normal que hicieran estas cosas, pero... seguramente morirían de vergüenza si me vieran hacer esto, tratando de seducir a un hombre que ni siquiera es humano, es un vil demonio, pero es el demonio que ha cambiado mi vida, ha llenado este vacío de mi alma... si esto es amor, no debería sentirme culpable... ¿Verdad? y estas tonterías es lo que pienso mientras lo estoy besando.
-¿Qué piensas?- Le escucho decir mientras su aliento se mezcla con el mío, eso me hace sonrojar más.
-No hables...-Refuto con fingido enojo pero es la vergüenza la que me mata ahora.
-Lo siento.- Se disculpa el muy idiota sin abrir los ojos sigue sumiso dejándose cautivar por mis besos. Un beso torpe es lo que le estoy regalando a este demonio que debió recibir muchos besos más profundos y apasionados que este, seguramente se debe estar burlando por mi inexperiencia.
-Te obligo que me enseñes a besar... quiero besarte como lo hacen los amantes.- Irrumpo el ambiente silencioso y tranquilo con esta petición tan inesperada para él y para mí, surgió de mi deseo inconsciente, el hace un gesto raro con su rostro, un gesto adorable pero sigue sin abrir los ojos.
-¿En serio?- Me cuestiona confundido por tan repentina petición, me quedo callado sin responder a su pregunta.
-No me hago responsable lo que un beso anhelado y lleno de deseo provocará después.- Es la advertencia entre desafiante y seductor de mi demonio percibo esa sonrisa algo burlona que se perfila en sus labios.
-Claro que no caeré en eso... hoy solo practicaremos besos...- Le advierto también con molestia pues sus tontos desafíos me fastidian, solo sonríe y ahora es el que comienza a rozar sus labios a los míos.
-Se autocontrolarme... no soy idiota.- Digo mientras siento ese roce cobrar más fuerza, me atrae a su cuerpo con firmeza a la vez con delicadeza, abre sus ojos y su mirada parece destellar un poco, y sin previo aviso comienza a besarme apasionadamente, su lengua se ha colado a mi virginal boca, entre jadeos trato de acoplarme a su ritmo, aunque me costó un poco hemos logrado sincronizar en los besos, besos que sin darme cuenta me hicieron descontrolarme, a mi perspectiva solo han pasado unos minutos pero sentirme desnudo, sudoroso y con Sebastian igual que yo gruñendo sobre mí, mientras siento como algo cálido llena mi interior, me hacen volver a la realidad y me pregunto en mi mente "¿Qué hice?"Fin del pensamiento de Ciel
Pensamiento de Sebastian
Este beso es tan torpe y a la vez tan dulce, lleno de inocencia y pureza, puede percibir su alma vibrar con cada roce que me regala, quisiera abrir los ojos y poder ver su expresión, me lo imagino con su rostro sonrojado y su mirada llena de vergüenza, es tan tímidamente hermoso... Que privilegiado me siento de ser el primero que sus labios besan, quisiera corresponderle pero sé que se enojaría si me propaso, ahora me doy cuenta de mis palabras, esas palabras juegan a mi contra ahora mismo... Con un beso podíamos descubrir si estabas enamorado o no, y ciertamente lo que sospechaba se confirma dentro de mi ser, esta calidez que nadie había provocado es... amor.
Sublime sentimiento que experimenta un vil demonio como yo, es un sacrilegio para los que de alma supuestamente pura se vanaglorian de ello, el cielo debería estar cayendo ahora, los ángeles deberían venir a rescatar a esta alma que sucumbido a mis encantos, bella criatura humana que me ha enamorado, de tantas personas que conocí y me intrigaron, ¿Por qué este niño? ¿Este mocoso caprichoso y orgulloso me humilla con este sentimiento? Con un beso inexperto me ha callado para siempre. Noto que está pensativo y que titubea un poco.
-¿Qué piensas?- Le cuestiono sin abrir los ojos sentir nuestros alientos chocar me cautiva más.
-No hables...- Me advierte el muy orgulloso, cuando la vergüenza lo debe estar consumiendo.
-Lo siento.- Le digo sutilmente y dejo que continúe con su tierna labor, mis brazos me claman por tomarlo y apegar más nuestros cuerpos pero prefiero mantener la calma y no entorpecer la velada. Me pregunto qué pasará por su mente ahora mismo, debe estar batallando igual que yo, porque siento que se contiene.
-Te obligo que me enseñes a besar... quiero besarte como lo hacen los amantes.- Me dice repentinamente, me sorprende mucho por esa petición no creí que me pediría algo así, pero escucharlo me alegra.
-¿En serio?- Le pregunto entre emocionado y confundido, puede ser bien una trampa de su parte, pero al quedarse callado sé que es una sincera y atrevida petición de su parte.
-No me hago responsable lo que un beso anhelado y lleno de deseo provocará después.- Advierto de forma provocativa, porque sé que solo un beso bastara para que nuestros cuerpos puedan sucumbir al deseo
-Claro que no caeré en eso... hoy solo practicaremos besos...- Me advierte con altivez como prediciendo mis intenciones ansioso ahora tomo la iniciativa y comienzo a rozar sus pequeños labios con sutileza.
-Se autocontrolarme... no soy idiota.- Le escucho decir mientras se estremece ante mis roces, mis brazos lo atraen hacia mí con firmeza ya no puedo soportar más el no verlo, al abrir los ojos contemplo su hermoso rostro sonrojado y su mirada llena de vergüenza, eso solo me provoca y comienzo a besarlo como me lo ha pedido, con timidez el trata de acoplarse a mi ritmo, mientras yo me deleito con su boca y lengua que tienen un leve sabor a té dulce, poco a poco él va acoplándose y eso me motiva más, sin darme cuenta de los minutos que han pasado, solo siento como un orgasmo me hace estremecer y me hace bañar su interior con mi excesiva eyaculación, mientras el en medio de sus gemidos parece confundido.Fin del pensamiento de Sebastian.
Ese beso tomaba más fuerza con el pasar de los segundos, el conde que parecía seguro de mantener el autocontrol de su cuerpo para no sucumbir ante el encanto de su pasional demonio, pero nunca se imaginó lo difícil que sería, las emociones y sentimientos le estaban haciendo una mala pasada, ese beso encendía el fuego en su cuerpo que ya había sido parte del deleite del otro que no dejaba de acariciarlo en medio de esos besos que aumentaban su intensidad, le embargaba tanta calor que la ropa comenzaba a estorbarle, esto lo intuía el audaz demonio que sin pensarlo dos veces le despojaba de sus prendas, recostándolo semidesnudo en la cama se le colocaba encima. El joven miraba con algo de molestia a su amante, pues de cierta forma se sentía humillado por no mantener sus palabras anteriores, eso de mantener el autocontrol, lo hacían ver como idiota ahora, pero lo que no sabía es que a Sebastian no le importaba aquello, no tenía ni animo de burlarse, solo quería poseerlo, pues ya las ansias no podía controlarlas tampoco, un poco más aliviado el conde seguía en su sesión de besos y caricias atrevidas, pero su demonio todavía no se desvestía y a él le gustaba ver su cuerpo aunque nunca se lo dijera.
-Quítate la ropa.- Ordenaba excitado Ciel que solo mantenía su ropa interior, el mayordomo obediente hacia caso y con prisa mandaba a volar sus prendas de vestir, incluida su ropa interior, el joven pasó saliva pues notó la evidente erección de su viril demonio, bajándose sus prendas quedaba igual de desnudo, ambos unieron sus labios en un libidinoso beso que aumentaba el calor de sus cuerpos, que rozaban con fuerza.
-¿Dolerá?-Cuestionaba el jovencito que a pesar de su excitación se tensó un poco al escuchar la petición de su demonio, que le rogaba que le permitiera introducir su erección en su pequeño pero dilatado ano.
-Un poco...- Le respondió con erotismo Sebastian que lo masturbaba en ese momento para que dejara la tensión a un lado, entre gemidos el conde trataba de no pensar demasiado en el dolor pero le era imposible, calculaba la voluptuosidad del miembro viril de su demonio y su pequeño "agujero" donde pretendía meterlo, por donde lo viera no veía la posibilidad que le entrara.
-Va a entrar, no te preocupes...- insinuaba con perversión el demonio como adivinando el silencioso cuestionamiento de su amo, que esa noche perdería su virginidad. Sebastian con su lengua comenzó a prepararlo lo que menos quería era traumarlo con su primer encuentro sexual, trataría que fuera lo menos doloroso posible, con su saliva trataba de lubricarlo lo más posible, mientras tanto Ciel solo con esa lengua embistiéndolo lo estaba haciendo llegar al éxtasis, sin darse cuenta se corrió molestando un poco al otro que sentía su virilidad estallar también, pero no quería correrse afuera sino dentro de la cavidad anal de su amo. Aprovechando que Ciel se retorcía de placer por el pequeño orgasmo experimentado se sentaba y comenzó a rozar su pene contra el trasero del joven que se estremecía todavía, hizo unos leves movimientos de roce sin llegar a penetrarlo.
-Ahh...- Gemía Ciel cuando solo la punta de esa erección se le introducía y su mirada se tornó llorosa.
-Seré cuidadoso... lo prometo...- Decía entre jadeos el demonio sintiendo como ese ano atrapaba su miembro con delicia, no podía imaginarse como se sentiría al meterlo todo, manteniendo la calma lo introducía lo más lento que podía, poco a poco la introducía y el joven con la mirada llorosa sentía como corrompían su interior con calidez y dureza, le dolía pero a la vez le complacía, sonrojado, sudoroso escondía su rostro pues no quería que Sebastian viera sus lágrimas evidencia de la poca inocencia que le quitaba.
-¿Estas bien?- Cuestionó el demonio cuando ya lo había introducido casi todo y sentía tocar la próstata del pequeño, que deliraba de dolor y placer.
-Si... sigue tocando ahí.- Le rogaba fuera de si el conde pues ese pequeño roce a su próstata lo hizo vibrar de placer, haciéndolo olvidar un poco de dolor, el demonio con un movimiento suave se movía por dentro de su pequeño que gemía entre sus brazos.
-Nhn...- jadeaba Ciel que parecía irse olvidando del dolor y dándole mayor amplitud al placer, pues con un roce ya no le satisfacía. Sebastian lo predijo y explicándole brevemente le pedía permiso de salir y entrar de su interior para así golpear con fuerza ese punto que le hacía delirar. Y así lo hicieron con estocadas profundas y con mayor fuerza lo embestía con delicia, los amantes que se refugiaban en medio de acalorados besos y abrazos para seguir en su faena, abriéndole más las piernas el demonio sentía que ya no podía soportar más y con certeza daba las ultimas embestidas, en una última gruñó con fuerza dejando salir toda su eyaculación, mientras Ciel que segundos atrás se había corrido por tercera vez se retorcía y aferraba a las sabanas, pero al sentir ese líquido recorrer cálidamente en su interior y ver a su demonio como nunca delirar de placer, entraba en razón y ahora se cuestionaba si era correcto lo que había hecho.
Muchas gracias por seguir este sensual fic espero les haya gustado, no olviden dejar su voto y comentario *
besos *
