Fairy Tail pertenece a Hiro Mashima
Eat Me!
Capítulo siete: Sentimientos Egoístas.
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Formidable, así era el pecho de Natsu en el cual Lucy derramó sus lágrimas durante toda la noche. Aquel calor que solo desprendía del cuerpo de aquel demonio era único. Indudablemente bastó con ese contacto para que todas sus hormonas se revolucionaran por dentro. Pudo haber sido su tristeza, el estar confundida y no tener idea de quién era en este mundo, pero de que Dragneel había cautivado su corazón, lo hizo.
Le costaba admitirlo, Lucy jamás fue una chica de citas a pesar de su enorme popularidad en la escuela. Prácticamente era la primera vez que permanecía tan cerca de un hombre-demonio.
Y le gustaba.
Durante la mañana siguiente, en lo que ella abrió sus ojos Salamander no se encontraba en la habitación. Se levantó con rapidez como si necesitara de su presencia para estar calmada y salió por la puerta del cuarto buscándole por los pasillos.
―Tranquila, aquí estoy ―apareció de repente con una bandeja llena de comida―. Esto es para ti, necesitas muchos dulces para reponerte.
Si hubiera pasado algo así hace un tiempo atrás ella juraría que la quería alimentar para que su carne tuviera mejor sabor, pero evidentemente eso ya era cosa del pasado. Aunque, aún existían detalles por resolver.
―Sobre nuestro acuerdo…―Lucy quiso hablar pero él la interrumpió.
―No es necesario.
―¡Claro que sí! ―insistió―, después de todo en lo que regrese a mi mundo debo pagarte de alguna manera todo lo que has hecho por mí. ―aquellas últimas palabras entristecieron a ambos involucrados en la conversación.
¿Por qué se hacía daño a ella misma?
Natsu agachó la cabeza, queriendo ignorar el hecho de que pronto tendría que hacerse la idea de que Lucy no formaba más parte de su vida. Ni idea tenía de cómo le iba a hacer.
Ciertamente se había acostumbrado a su aroma, era un tema serio.
―¿Regresarás aun sabiendo que perteneces a este mundo? ―la detuvo con sus palabras antes que ella regresara a la habitación.
―También pertenezco al mundo humano…―respondió en su defensa.
―Ya viviste mucho tiempo ahí, podrías ahora probar acá y…
―No puedo, Natsu.
El demonio se comenzó a desesperar. ―¿Cómo sabes si no lo has intentado?
―¡Me voy a ir sea como sea! ―le gritó para luego marcharse al cuarto.
Natsu golpeó la muralla con arrebato. ¿Qué estaba haciendo?, insistiéndole a alguien que no quería permanecer a su lado que se quedara, ¿podía ser más patético?, posiblemente estaba molestando en vano. No debía sorprenderse de los resultados, él era una bestia, su cuerpo entero poseía una contextura completamente distinta a la de ella, sus manos y garras eran más grandes, sus ojos rasgados, orejas puntiagudas y fuerza descomunal; en cambio Lucy era delicada, como un pétalo tan puro que deseaba corromper como el demonio que era.
Pero ella jamás podría fijarse en un monstruo. ¿En qué estaba pensando?
La chica iba a encontrar chicos que eran mil veces mejor que él en su mundo, tendría hijos sin enormes garras y cuernos y además, no lanzarían fuego a todas partes como él. Aunque no sabía mucho de padres, ya que desde pequeño su relación con el Rey Demonio fue especialmente mala.
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Heartfilia preparó sus maletas, estaba decidida a que esa misma noche regresaría toda su vida a la normalidad. Cuando ya tenía todo listo las llevó hacia el jardín con ayuda de Gray y Juvia. Se quedaron tras una enorme fuente con elegantes y costosas figuras a esperar la aprobación del Rey Demonio para usar el portal.
―¿Y el idiota? ―Gray miró a todas partes, buscando a Natsu.
―No lo he visto desde la mañana…―respondió Happy, muy preocupado.
Lucy quiso ignorar lo que estaba pasando, se tenía que ir sin importar que él estuviera ahí para despedirse. Si ese era su plan para retenerla estaba muy equivocado.
El Rey Demonio hizo su aparición junto a unos guardias y a Zeref, su hijo mayor. Tras aquello, caminaron hacia el portal que se encontraba escondido en el gran jardín del palacio. Cruzaron un laberinto algo extenso que les tomó alrededor de quince minutos, luego, frenaron frente a un longevo árbol que ya ni tenía hojas, solo una deteriorada cuerda amarrada a su alrededor.
―Está listo, despídete. ―le dijo Zeref luego de activar el poder del portal.
Bastó con eso para que Happy cayera sobre los brazos de Lucy, emocionado. Sí, no había sido tanto tiempo pero el suficiente para encariñarse con la muchacha. Tras él, Gray y Juvia se despidieron, también algo conmovidos.
Lucy respiró profundo, había llegado el momento de partir. Antes de cruzar, miró hacia todas partes con la diminuta esperanza de que Natsu aparecería en ese instante para despedirse de ella. Pero solo acabó decepcionándose, él no iba a aparecer.
Sus piernas temblaron tanto que vaciló unos segundos, dudando si era lo que debía hacer. Pensó en su vida, su casa, sus amigos. No podía seguir dudando.
Cuando iba a cruzar la primera pierna una inesperada corriente eléctrica la atacó con tanta potencia que la hizo caerse de espalda, impactando a todos.
―¡Lucy! ―de la nada, aparece Natsu tras un arbusto sosteniendo a la rubia antes que chocara bruscamente con el piso.
―¡Natsu!, estabas aquí. ―Happy secó sus lágrimas.
―¿Qué acaba de pasar? ―preguntó Gray, sin comprender. Todos estaban en la misma posición.
Igneel cerró sus ojos como si finalmente hubiera entendido todo. ―Ya veo ―acarició el viejo tronco con sus manos, podía leer todo lo que el árbol pensara, sus dudas y sobre todo, lo que no quería dejar pasar. ―Como lo había pensado de in principio…
―¿A qué se refiere? ―agregó Juvia.
―Lucy es la hija de Layla, una traidora para el mundo de los demonios. El árbol ha permanecido siglos juzgando a cada habitante de este mundo. Quizás vio en la muchacha a aquella mujer que quiso burlar nuestras reglas y no le permitió el paso.
―Eso quiere decir que…―Natsu fue interrumpido.
―No podrá regresar al mundo humano, nunca ―dijo Igneel, muy serio―. Ella es un híbrido, posee también sangre de Demonio y eso la hace pertenecer a este mundo. Si el portal te ha juzgado no hay otra cosa que hacer.
Lucy recobró la conciencia teniendo bastante claro lo que había pasado, pues por alguna extraña razón pudo escuchar todo lo ocurrido durante su accidente. Abrió sus ojos con tristeza y decepción. No le gustaba para nada ese resultado.
―No puede ser…―comenzó a llorar―…¡Quiero regresar! ―gritó desesperada.
Natsu intensificó más el abrazo, si había algo que detestaba era ver a alguien derramar lágrimas. Quiso contenerla con todo lo que tenía, le rompía el alma verla de esa manera.
―Lo siento…―El Rey Demonio comenzó a retirarse en compañía de sus súbditos y Zeref―…pero deberás acostumbrarte a este mundo. ―decidió antes de desaparecer.
Juvia y Gray observaban con lamento. Happy solo guardó silencio, era pésimo cuando pasaban este tipo de cosas y prefería ser lo más prudente posible.
Natsu, por su parte, sentía la enorme responsabilidad de contener a la rubia. Jamás se lo perdonaría si la dejaba sola con tanta angustia. La vieron correr hacia su cuarto entre lágrimas, todos con un gran pesar.
―No tenemos más opción…―Igneel le entrega un frasco con un líquido color rosa a su hijo menor―…debes hacer que Lucy beba esto como sea, de ello depende que su salud mental se mantenga en pie.
―¿Qué es?
―Es la pócima del olvido ―explica Zeref con sorprendente rapidez. ―Si ella lo bebe olvidará el mundo humano, lo que le causará menos sufrimiento y así le quitará la loca idea de que debe regresar.
―Ya sabes lo que debes hacer, hijo. ―dice Igneel antes de desaparecer.
Natsu se queda solo observando el frasco. ¿Qué era correcto en ese momento?
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A horas de dormir, Salamander sube a su cuarto para encontrarse con una Lucy desalmada sobre la cama. Sentía mucha pena por ella. No le agradaba en lo absoluto verle así.
¿Quizás debería…?
―Bebe esto, te hará sentir mejor. ―extendió hacia ella su brazo con la poción.
―¿Qué es? ―hace la misma pregunta que él del primer momento que vio el frasco. Retrocede al desconocer el contenido.
―Té del mundo demoniaco, sirve para sentirse feliz…―miente con la primera tontería que se le ocurre, esperando que Heartfilia crea en él. ―Anda, bébelo y olvídate de todo.
Se muerde el labio al darse cuenta que había hablado de más.
―¿Olvidar? ―alza una ceja, dudosa.
―¡Ya bébelo! ―agarró con fuerza el mentón de la rubia e intenta darle la pócima pero ella lo empuja.
―¿¡Acaso me quieres hacer olvidar el pasado!? ¡Ni se te ocurra!
La misión se había vuelto demasiado difícil.
―Muy bien, no me dejas otra opción. ―Natsu empieza a echar todo el contenido del frasco en su boca causando que Lucy se pusiera histérica.
―¡No-No te lo bebas tú!
Cuando el recipiente queda vacío, el demonio jala a Lucy por la cintura lo suficientemente cerca para plantarle un beso en los labios. Sin pedir previo permiso, introduce su lengua y con ella la poción del olvido que poco a poco fue tragando. Por segundos, Heartfilia se queda inmóvil, recibiendo el calor en sus labios. El beso de Natsu era intenso, fuerte y lleno de sentimientos.
A pesar de haberlo sentido así, el hecho de que lo estuviera haciendo por otra razón que no fuera sentimental le arruinaba toda la magia del momento.
Se aleja de él con la mirada gacha empujándolo con sus brazos estirados.
―¿Qué…Qué me has hecho? ―le grita furiosa. Su mirada se nubla lo suficiente, nuevamente rompería en llanto.
Natsu asimila todo, acaba de comportarse como un verdadero imbécil que solo piensa en su propio bien. Estaba muy arrepentido.
Pero era demasiado tarde para hablar y pedir disculpas ya que Lucy se desploma perdiendo el conocimiento. ¿Habrá hecho efecto?
―De verdad la he cagado. ―se culpó a si mismo del estado actual de la rubia.
Acarició su mejilla con cuidado, recordando que sus manos podrían cortar su piel si se descuidaba. Verla dormir despertaba sus deseos más oscuros, aquella inocencia del demonio que solo se dedicaba a cazar y ser feliz quedaba atrás; algo que solo Lucy lograba en él. Quería tenerle más cerca.
Inhaló el aroma de su cabello, como tanteaba las plantas cerca de su casa todas las mañanas; vainilla. Cerró sus ojos con fuerza y contuvo el siguiente movimiento. Se estaba volviendo loco.
Quería a Lucy junto a él. No permitiría que se fuera.
Sí, estaba siendo un maldito egoísta. Lo sabía mejor que nadie, pero si ya había metido la pata hasta el fondo no le quedaba de otra. Iba a aprovechar al máximo el tiempo para hacerla entender que no estará mejor en otro lugar. Su pecho se inflaba de orgullo, acababa de encontrar a su compañera-demonio de por vida, la cual no dejaría ir..
Continuará…
¡Hola!, quiero agradecer a todos los que leen Eat Me! por su bello y valioso tiempo así como también a aquellos que dejaron un review. Ya no le queda nada a esta historia...NADA XD
Les recomiendo One In A Million por si quieren leer más Nalu hecho por mí XD eso (me hago publicidad ¬¬)
Saludos,
¡Los quiero!
Kaya.
