Hola de nuevo people! Aquí os dejo mi siguiente capítulo espero que os guste ;)
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Sin motivos alguno a Doll se le aconsejó no acercarse a la habitación de Law, quien solo estaría un par de días para después irse a casa. Había sido relevada en el caso de Monet, a quien también estaban a punto de darle el alta. Todo aquello era una orden de Kureha. Doll no se opuso a lo segundo pero respecto a lo primero tenía sus propias dudas. Se imaginó que Kureha sabía que había pasado aquella noche y querría que no hubiera consecuencias innecesarias. Intentó un par de veces ir hasta la habitación de Law pero allí se encontraba, si no recordaba mal, Vergo haciendo guardia y ninguna de las veces la dejó entrar. Se sentía tremendamente frustrada. Sólo sabía del estado de Law por parte de Kaya, que de vez en cuando le decía como estaba.
Las cosas con Killer volvieron a la normalidad en cuanto Law se tomó las vacaciones. No tendría que negar que sorprendiera a todo el hospital con su decisión. Y más de uno decía que Law no tardaría en volver porque ese hombre solo sabía trabajar. Doll descubrió que entre alguno de los médicos más veteranos había recelo hacía el joven médico. También descubrió cierto rumor, de que cuando Law regresara iba a ser ascendido. Por lo visto Kureha quería menos responsabilidades y ponía como excusa que ya era vieja. Pero eso sería un rumor hasta que Law no volviera. Solo el director sabía cuándo iba a volver y no decía nada. Law le había pedido discreción en todo el caso. Y le pidió que no abriera un expediente por tener una "relación" con su residente, cosa prohibida en el hospital.
Doll colgó la bata en su taquilla, llevaban una semana sin Law y Noche buena ya estaba llegando. Era al día siguiente. Había conseguido tener ese día libre para ayudar a su hermano a preparar la cena. Killer la pasaría con ellos ya que su padre se iba de viaje. En esa semana el hospital se le quedaba enorme y sentía la mirada de los residentes de Kaya. Chopper y ella habían pasado al "cuidado" de la doctora para seguir con su formación. Pero echaba de menos a ese irritable moreno que siempre los miraba con cara de superioridad y con frialdad cuando se equivocaban. Law era de acero y Kaya de mantequilla.
A la salida del hospital estaba Killer. Era una rutina que se había formado. Siempre la recogía y si algún día no podía, estaba su hermano. Era por su seguridad o eso decían. Kidd se había vuelto tremendamente paranoico. Decía que algo iba a pasar y había puesto más cerraduras a la puerta de la casa y, para desesperación de Doll, en todas las ventanas. Incluso le habían aparecido unas ojeras. Doll no comprendía su miedo y su hermano tampoco se lo decía. Doll estaba empezando a vivir en una rutina agobiante. Necesitaba ver a Law pero no se atrevía aparecer por aquella casa.
Killer la besó con suavidad. Doll le sonrió y subió con él en la moto. Era algo extraño. Estaba feliz porque Killer le había perdonado pero se sentía vacía. Se había acostumbrado a la presencia de Law y ya no estaba. Al entrar en la casa vieron un montón de bolsas. Doll corrió a ayudar a su hermano a colocar la compra, necesitaba no pensar.
Doflamingo exhaló el humo del cigarro que estaba tomando y miró por la ventana. Escuchó la puerta cerrarse detrás de él y como unos pasos se acercaban a él hasta colocarse a su lado. Doflamingo miró de reojo al último integrante de su familia: Bellamy. Había llegado hace un par de años. Aquel chico tenía una fe ciega en él.- Tengo un trabajo.- dijo simplemente Doflamingo.- Quiero que cojas a un amigo de confianza y que matéis a dos personas…
Bellamy asintió.- ¿Cuándo necesitas su eliminación?
-Dejémosle tener una navidad tranquila.- Su sonrisa le dio escalofrío al menor.- Solo ten cuidado, puede que haya una chica, a ella ni la toques. No me gustaría verme ante la ira de Law… ni a ti tampoco.
-Sí, joven amo…
Las navidades pasaron rápidas y parecía que Law no iba a volver, hoy debería tener trabajo pero Doll había llamado y había dicho que estaba enferma, no lo estaba pero cada vez le gustaba menos aquel hospital. No sabía por qué le estaba pasando esto. O sí lo sabía pero no quería admitirlo. Su problema tenía nombre y apellidos. Decidió despejar su mente. Llamó a Killer para que viniera a casa, su hermano había salido y tardaría en volver. Esas palabras fueron mágicas para los oídos de Killer y rápidamente estuvo allí. Cuando Killer entró por la puerta de casa Doll no se lo pensó dos veces y fue hacia él para besarlo apasionadamente. Killer se sorprendió pero rápidamente le respondió. Doll necesitaba despejar su mente, necesitaba que Killer le hiciera olvidar. Sus finos dedos desabrocharon la camisa de Killer para acariciar su trabajado torso. Las manos fuertes del mayor agarraron con firmeza el culo de su amada y la levantó. Doll rodeó la cintura del rubio con sus piernas. Le mordió el labio e introdujo su lengua. Ambas lucharon la una con la otra. Killer podía notar la urgencia de Doll pero no se lo cuestionó. Él estaba empezando a notar una urgencia en sus pantalones. Anduvo a tientas hasta la habitación de Doll, la dejó caer en la cama y el se puso encima. Los labios de Killer iban dejando pequeñas marcas en el cuello de porcelana de Doll. La menor gimió bajo las atentas caricias de Killer. Las manos de la chica se deslizaron para terminar de quitarle la camisa. Acarició su espalda, notando como se tensaba ante su suave contacto. Elevó sus caderas para rozar el despierto miembro de Killer, el cual estaba aprisionado bajo los pantalones. Killer le quitó a Doll la camiseta y el sujetador. Sus labios bajaron del cuello de la chica hasta uno de sus pezones, los mordisqueo con delicadeza y después pasó la lengua para empezar a juguetear con ellos. La chica curvó su espalda. Notaba como su mente se iba nublando poco a poco. Quería más. Killer le quitó la ropa restante. Besó su vientre plano mientras uno de sus dedos bajaba hasta el sexo de la pelirroja. Acarició su clítoris produciendo un gemido sonoro en ella. Killer se excitó más. Introdujo uno de los dedos y empezó a buscar aquel punto, Doll abrió más las piernas.
-Ki...Killer...- gimió al notar como le llegaba una oleada eléctrica por todo el cuerpo.
Killer sonrió como un tiburón ante su presa y se quitó los pantalones para dejar su endurecido miembro al aire. Se colocó entre las piernas de Doll y se introdujo con cuidado dentro. Rápidamente ella empezó a marcar un ritmo que Killer cogió enseguida, e incluso aumentó. Notaban como su temperatura corporal iba subiendo por cada embestida que daban. Notó como las paredes de la vagina de Doll se estrechaban indicando el final de ella. Doll gimió tal alto que Killer terminó que los vecinos se enteraran, las uñas de ella se el clavaron, placenteramente, en la espalda y Killer aceleró el ritmo hasta que se corrió él.
Se salió de Doll y se echó a su lado. Ella respiraba un poco agitada pero rápidamente se acurrucó al lado de su novio y cerró los ojos. Killer la había notado rara desde que le había partido la cara a aquel idiota. Y él se sentía muy inseguro...Ella decía que le había perdonador y él le había perdonado a ella pero notaba esa brecha casi invisible que había... y que tardaría en poder cerrar. Notó la ya relajada respiración de Doll y decidió dormirse él también.
Silencio, no había ningún ruido en la casa. Kidd corrió apresuradamente hasta la puerta de su hermana y entonces pudo percibir un leve ronquido que conocía muy bien. Las orejas se le pusieron rojas por la ira y puso su mano en el pomo de la puerta pero, por una vez en su vida, no se dejó ganar por la ira. Eran novios y era normal...debía dejar que su hermana creciera y conocía lo suficiente a Killer para saber que no le haría daño. Tras estar un rato más allí parado fue a la cocina. Ya les llamaría cuando tuviese el almuerzo preparado. Abrió el frigorífico y miró su contenido, pensando qué podía hacer. Finalmente decidió hacer una empanada de carne. Sacó la carne picada y los ingredientes necesarios para hacer el sofrito. Sus manos hábilmente empezaron a trocear en pequeños taquitos la cebolla, pimiento y el ajo mientras en una hoya con un poco de aceita empezaba calentarse. En cuanto el aceite estuvo caliente echó todos, excepto la carne picada, dentro y empezó a agitarlo. Le gustaba cocinar, el relajaba y le ayudaba a no pensar tanto. Era el único momento en el que se relajaba. La puerta sonó y dándose prisa para que no se le quedara la comida fue abrir.
Un hombre rubio y alto, casi o más que él, estaba varado en el umbral del piso. Kidd no lo había visto en su vida pero todas sus alertas se encendieron. Fue a cerrar la puerta pero aquel hombre se abalanzó sobre él. Ambos cayeron al suelo. Un segundo entró, llevaba un cuchillo en la mano. El otro era alto y tenía una melenita azul. Sus ojos iban cubiertos por unas gafas moradas.
El rubio le dio un puñetazo a Kidd en la nariz. con un giró de su cuerpo Kidd pudo quitárselo de encima. Se puso en pie pero tuvo que alzar su brazo izquierdo para parar una apuñalada que se iba dirigía a su rostro. El afilado filo del arma blanca penetró en su piel. Kidd gruñó por el dolor. Empujó a uno pero no tuvo tiempo de descansar ya que rápidamente el otro le lanzó varios golpes. Kidd solo deseaba que no se enteraran ni Doll ni Killer... que no salieran. Se mordía el labio para no gritar de dolor cada vez que el cuchillo abría su piel. Intentaba defenderse. El rubio lo agarró por detrás y notó como el cuchillo rajaba su rostro. Se asustó y gritó al no poder ver con su ojo izquierdo...
Un gritó despertó a Doll... un grito de ¿Killer? miró a su lado y vio que el rubio no estaba, asustada se vistió con lo primeo que pilló: la camisa de Killer. Salió corriendo hacia afuera y lo que vio la dejó horrorizada. Su hermano yacía inerte en el suelo, su rostro lleno de sangre y su brazo izquierdo casi troceado por completo. Killer estaba siendo golpeado múltiple de veces. Doll corrió al cuarto de su hermano y cogió un batel de béisbol para volver después al salón. Lo levantó en alto y le dio con todas su fuerza a uno que era rubio y muy alto. Le dio en la nuca y lo noqueo pero quedó a la vista del otro. Quien le dio una puñalada a Killer en la barriga y lo tiró al suelo.
-Vaya... vaya... ¿qué tenemos aquí?- Se acercó hasta ella. A Doll le empezó a temblar las manos. Todo el valor que había sacado se le había ido. El chico se relamió los labios ante la casi desnudez de la chica.
Con un movimiento ágil le quitó el bate a Doll y la acorraló contra la pared. Doll abrió los ojos sorprendida. El chico se acercó y lamió la mejilla de ella. Doll se retorció intentando quitárselo de encima. Doll gritó a más no poder. A ver si alguno de los vecinos se daba cuenta de lo que estaba ocurriendo.
-¡Cállate, puta!- el hombre le dio un puñetazo a Doll en el otro. Ésta gritó de dolor. El hombre apretaba sus muñecas- Ahora te estarás quietecita...- Bajó su rostro hasta el cuello de ella para olerla
-¡Estate quiero!- El hombre se giró y vio a un joven de pelo rubio, llevaba un traje de chaqueta y un cigarro en la mano. Doll lo recordó, era un vecino pervertido. ¡Qué contenta estaba de verlo!- He llamado a la policía, suelta a la chica.
El hombre se puso detrás de Doll y le puso el cuchillo al cuello.- ¿Qué harás si no?
Doll miró suplicante a su vecino. Quería que aquello acabara, quería ir hacia su hermano y hacia Killer necesitaban atenciones médicas.
-Esto.- Y rápido se acercó a ellos dos. Derribando al peliazul. Una fina línea se dibujó debajo del cuello de Doll. Ella abrió los ojos al máximo antes de desmayarse.
-Law, te suena el móvil...- dijo Monet mientras con el pie le daba golpecito a su hermano, que estaba a sus pies sentado.
-Sí... voy...- sin despegar la vista del libro que estaba leyendo. Tanteó su bolsilló hasta sacar el móvil y descolgar.- ¿Sí?
-¡Ven para acá ahora mismo! ¡Kureha te necesita en el quirófano!- Era la voz alarmada de Sachi. Law se quedó quiero unos instante. ¿Kurega lo necesitaba? Debía de ser algo muy gordo para que lo llamara, sabiendo que estaba de vacaciones.- ¡Law, coño, contesta!
Law se puso de pie rápidamente.- ¡Voy para allá!
Y sin decirle nada a Monet salió corriendo en dirección al hospital. Por primera vez en mucho tiempo, condujo. Cogió uno de los deportivos de Doflamingo y condujo todo lo rápido que pudo. Aparcó de mala manera delante del hospital y le dio las llave a un enfermero que conocía.- ¡Apárcalo!- le gritó a la vez que entraba corriendo. En la entrada lo esperaba Sachi. Y salieron corriendo hacía el quirófano.
-Hombre, gravemente herido. Kureha le está tratando el brazo izquierdo pero el ojo izquierdo está casi igual de mal. Está perdiendo mucha sangre.- Sachi se paró delante del quirófano para ayudar a preparar a Law.- Conviértete en médico y olvida.
Law se quedó confuso ante esas palabras pero descubrió su significado al entrar. Allí, tendido en la camilla de operaciones, estaba Eustass Kidd. Se quedó pétreo en el sitio y rápidamente su mente unió cabos... era culpa de Doflamingo. Kureha le miró y el moreno reaccionó. Se puso a trabajar.
Fue la operación más difícil que había hecho hasta ahora... y no sabía si era por lo emocional o por al gravedad de las heridas. No se permitió pensar en algo que no fuera en medicina. La operación tardó tres horas. Law suspiró al ver que pudo salvar el ojo. Aunque su brazo... Miró a Kureha quien miró a Law y después a las enfermeras. Kidd no podría utilizar más su brazo izquierdo. Salió a la zona de aseo junto con Kureha.
-No es el único que está aquí... También han ingresado un tal Killer y Doll. Por lo visto lo han atacado o eso dice el testigo. La policía está esperando que se despierten los dos atacantes...qué también están aquí... Law… uno, bueno. Uno es de tu familia.- Law no se sorprendió. Ya sabía eso de antemano.- ¿Qué está pasando aquí? Quiero saber por qué primero apareces tú en mi hospital como paciente y después Doll y su hermano...
Trafalgar cerró los ojos.- Son asuntos personales, demasiadas personas involucradas. Lo siento, no volverá a pasar.
Antes de que pudiera decir nada Law salió de allí. Debía ver a Doll, aquello era por su culpa. Si se hubiera estado quieto... si no la hubiera besado. Cuando entró en la habitación de la chica había alguien más. Era un joven que reconoció como Heat... si no recordaba mal era un amigo de instituto de Kidd. Éste clavó la mirada el Law. Lo sabía, sabía todo. Law le hizo caso omiso y se acercó a Doll, quien dormía. Comprobó que tenía un vendaje en el cuello y un morado en su ojo derecho. Le acarició el rostro con suavidad. Estaba así por su culpa.
-Quitale las manos de encima- Una voz grave le quitó su embelesamiento. Law miró a Heat.
-No eres nadie para mandarme.
-Dime eso fuera de aquí, señorito- aquello último lo dijo con burla.
-No, gracias. No quiero curar a nadie más por hoy. ¿Eres amigo de Kidd verdad?- el otro asintió.- Esta fuera de peligro
Miró por última vez a Doll y salió de allí en busca de los capullos que habían hecho eso. Encontró a los culpables custodiados por dos policías, le dejaron entrar ya que llevaba la bata. Law miró a Bellamy quien estaba despierto y en la cama de al lado alguien que no conocía. Law se puso a los pies de la cama de ambos.
-Sé quién te ha dicho que lo hagas.- Law le clavó la mirada a Doflamingo.- ¿Sabes? Estas acabado. Doflamingo no es el único que tiene contactos y hay alguien que tiene gana a nuestra familia. Iréis directos a su comisaría. De hecho los voy a llamar para que cambien los guardias. Me olían a Vergo.- Bellamy empalideció demostrando que Law estaba en lo correcto.- ¿Os dijo que le hicierais daño a la chica?
-No.- cortó Bellamy.- Eso se nos escapó de las manos. Me noqueó y él intentó neutralizarla.
-O bien, entonces no os mataré lentamente si no lentamente... ¡IDIOTAS!
-Tranquilízate, Law.- acababa de entrar Doflamingo.
-¡TÚ! ¡Maldito flamenco!- Law encaró a Doflamingo.- ¿Qué te dije? Que esperases, son mis putos problemas. ¡No te tienes que meter en ellos!
-¡No iba a dejar que te mandasen al hospital así sin más!
-¡Casi los matas desgraciado!-Law empujó a Doflamingo, quien lo miró sorprendido.- ¡Estoy harto de cargar con tus meteduras de patas! ¡Sí fueses una persona normal estas cosas no pasarían! ¡No somos intocables! ¡Es normal que algunos salgamos dañados de vez en cuando!
-¡No le hables así al joven amo!
-¡LE HABLARÉ COMO ME DE LA GANA!- Trafalgar le dedicó la mirada más severa del mundo.- A partir de hoy, ya no pertenezco más a esta familia. No quiero ver a ningún integrante cerca mía- le miró con desprecio.- Yo no trato con gentuza como tú.
Salió de allí rápido y dispuesto a no huir. Todo aquello había sido por su maldita culpa. Si le hubiera llegado a pasar algo a Doll... él no se lo perdonaría. Entró en la sala de descanso. Kaya estaba allí tomándose un café. Law se sentó al lado de ella y hundió su cabeza entre sus rodillas.
-¿Estas bien?
-No.- Kaya pasó un brazo por la espalda de Law.
-Doll está bien, no te preocupes.
-No es solo Doll...- Law levantó el rostro y contempló a Kaya. Ella se quedó callada, Law se había quitado al mascara de acero. Ahora parecía un niño que estaba a punto de echarse a llorar.- Ha sido mi culpa...
-¡No! ¿Cómo va aser tu culpa?-intentó animarle su compañera.
-Unos de los agresores es de mi familia... lo han hecho por el incidente de la cena... porque besé a Doll... No debería haberlo hecho, no tenía que haberla besado... me dejé llevar.- Kaya estaba quieta a su lado y no dijo nada.- He estado en la habitación de Doll, estaba dormida.
-Tuve que dormirla, estaba muy nerviosa cuando despertó. Por lo visto el testigo dice que de los atacantes... bueno, no tenía ideas muy puras.
Law se recostó en el respaldo del sofá y cerró los ojos
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Zarina Hiddleston: Bueno después de este capítulo no me gustaría estar en la piel de Doll… ¡pero coño! ¿Quién no quiere tener dos pedazos de hombres pendientes de ti? En fin, te agradezco esta fidelidad que me estas mostrando ;) anima mucho ver que la gente te comenta y le gusta. Besitos y hasta el próximo cap.
