Hola, holaaa!!...me tardé un pokito pero aqui estoy con nuevo capi...cómo estan?, espero que muy muy bien jeje!!...el capi pasado no llegamos a superar al anterior pero no fue por eso que no subi ehh!!...mas bien tenia un bloqueo mental y ojala que no se note en este capi...ojala que disfruten este capi, ya que es de los ultimos de felicidad.

Agradesco infinitamente a todas las personas que leyeron el capi pasado, y mucho más a las que pusieron su review y votaron en la encuesta...las kiero a todas por montones jeje!! y obvio este capitulo va para todas ustedes...si es uqe me siguen leyendo jeje!!

XOXO

ALLE CULLEN WAY

"Im the highlight of your twilight..."


CAPITULO 6

Sangre III

El golpe fue duro, no sólo física sino también emocionalmente: ver a Jasper abalanzándose sobre el alce y cortarle la garganta en un segundo para beber de inmediato su sangre, fue algo increíble. Aún ni siquiera me había levantado del suelo y el olor a sangre inundaba todo el terreno en donde estábamos. Mis lágrimas salían a borbotones, de la misma manera que la sangre del pobre animal.

Era prácticamente insoportable y me estaba volviendo loca. El animal sollozaba un poco, supuse que por el veneno o la ponzoña, ya no sé. Todos se hipnotizaron al ver el carmesí del líquido caliente saliendo del animal, incluso yo, más de lo que hubiera deseado.

Rosalíe se acercó al animal cautelosa, con una gracia exagerada para que lo que estaba a punto de hacer, se agazapó a un lado de Jasper y comenzó a beber también. Lo mismo hizo Emmet pero antes de darle la mordida, él hizo resonar un gruñido.

Alice y Edward parecían dudosos, pero sus ojos casi negros te daban una respuesta diferente: necesitaban alimentarse en ese momento. Observé los ojos de carbón de Edward.

- háganlo…no sientan vergüenza por mi…- les dije alentándolos a probar lo que quedaba del hermoso y enorme alce.

Alice hizo un movimiento de bailarina para dirigirse a donde ya estaban los demás. Fue muy raro verla hacer aquello, tan surreal que por un momento pensé que era un sueño raro. No podía decir que pesadilla, porque la parte salvaje de mí, estaba extasiada con el olor.

ACERCATE ANTES DE QUE SE ACABE TODO!! Decía mi conciencia como si aquello se tratara de una barra en el menú de la cafetería de la escuela.

Edward permaneció a mi lado, y aunque no necesitaba respirar, lo estaba haciendo demasiado rápido y profundo. Sabía que él no sería capaz de hacerme daño jamás, pero yo sabía lo que era la urgencia de sangre, así que nuevamente le pedí que se acercara a beber algo.

Lo tomé de la mano y lo llevé a la escena.

-espera…cuando caces con otros, acércate de manera sigilosa, poco a poco…sino puedes resultar lastimada…- susurró con calma

Supuse que lo había dicho por si en algún momento Jasper reclamaba su comida, pero no lo había hecho ya que todos comían del pobre animal. Quise afrontar todo con tranquilidad, a pesar de lo que estaba viendo en aquel momento con tanto morbo.

Deseaba concentrarme al máximo, quería que la caza valiera la pena pero no podía hacerlo. No si Edward me seguia mirando de aquella forma con sus ojos de carbón, los mismos que me miraban los primeros días cuando lo conocí. Me repasó de arriba abajo, mientras respiraba de manera exaltada.

- estas bien Edward?...- le pregunté muy confundida

No dijo nada y sin esperarlo, también él lanzó un pequeño gruñido cuando le clavó los dientes al animal. Al fin mi novio el vampiro sediento, me dejaba ver cómo se alimentaba y puede que suene morboso, pero había un rasgo de sensualidad en aquella imagen. Él había sido el primero en rehusarse a cazar todos juntos y ahora, allí estaba, bebiendo de la misma forma en que lo hacían sus hermanos.

SOLO FALTAS TÚ QUERIDA

La voz interna tenía razón. Además aquel olor cada vez me llamaba más y más, haciéndome un poco insoportable estar allí parada solo observando el festín.

VAMOS!!...ANTES DE QUE TE ARREPIENTAS

Me sorprendió que mi parte culpable, no pareciera en aquel momento, sólo la conciencia asesina estaba presente y sin embargo creo que la tenía bajo control.

Me puse de cuchillas frente al cuerpo y al acercarme, pude percatarme que el olor había cambiado un poco. El enorme corazón del alce ya no repiqueteaba con fuerza, era claro que estaba muerto.

- puedo comer aun así?...aunque haya muerto?...- pregunté curiosa, casi sin esperar una respuesta.

Edward aun con ojos negros de miedo, paró de beber y levantó su rostro para mirarme. Una gota de sangre, se escurrió por la comisura de sus labios, creo que ni siquiera se dio cuenta de que lucía como si hubiera salido de una película de vampiros.

Qué Cliché!!

ESO SI ES HERMOSO dijo mi otra conciencia

Mi respiración se agitó ante aquella visión. Me acerqué a él y como un acto reflejo, limpie la gota con mi dedo, Edward me observó directamente a los ojos, descifrando lo que haría a continuación, sin más, me lleve el dedo a la boca para probar aquel líquido.

Una especie de frenesí se agitó en mi interior, haciéndome querer más: no sólo quería más sangre, también quería más Edward. Mi lengua cosquilleaba por volver a tener el delicioso líquido en mi boca, mis manos se morían por tocar el cuerpo aún cálido del animal, aunque de cierta manera también deseaba desesperadamente un beso de mi novio.

Me arrepentí de no haberme lanzado al alce, pero aún podía hacer algo. Hice a un lado a Edward que aún no me contestaba, estaba decidida a beber del animal, pero él me detuvo.

- no, ya no puedes...la ponzoña ha invadido a todo el animal...no sabemos qué consecuencia tenga si la pruebas así...-

- queeé?...-le dije horrorizada de la misma forma que mi conciencia – no...yo tengo que probarla, la necesito...-

- lo sé...pero ahora no puedes probar de esa...está contaminada...- su voz era firme, nunca lo había escuchado hablarme así.

Estaba sumamente molesta, tanto que los demás Cullen dejaron de "comer" y me miraron con expectación. Sus pupilas denotaban que estaban satisfechos y cómo no iban a estarlo?

En cambio yo, estaba que me llevaba el diablo.

- esto ha sido un fracaso total y rotundo, ahora se supone que debo encontrar otro animal?...además, qué animal se acercaría después del festín que acaban de disfrutar, del cual claro, yo no fui parte...- la verborrea era alimentada por mi conciencia molesta, nunca se metan con mi lado salvaje – qué les costaba hacerme un huequito?, sólo uno...no era como si me lo fuera a beber todo...-

Ninguno me contestó, creo que esperaban que se me pasara la rabieta de aquel momento, me daban por mi lado así como lo hacía Charlie a veces. Bufé por lo bajo y comencé a caminar a través del bosque, haciendo a un lado cada rama que me golpeaba la cara.

Creo que hasta iba maldiciendo por lo bajo, no a ellos, sino a mí.

- eres una estúpida Bella Swan...tenias que seguir siendo una cobarde como siempre...no te atreves a reclamar lo que quieres cuando lo quieres...- me di un golpe en la cabeza que me aturdió un poco – no puedes reclamar ni un poco de sangre o un mísero beso de tu novio...eres patética!!-

- quién es patética?...- resonó la dulce voz de Alice.

- pues yo Alice...quién más?...que no acabas de ver el horrendo show que acabo de dar?, no sirvo para cazar ardillas, mucho menos un enorme alce ni siquiera estando ya muerto...muerto!!- alce mis manos al aire, para darle sentido a mi punto.

Alice se acercó a mí, dándome un abrazo y frotándome la espalda. Se sintió bien, al menos sabía que tenía su apoyo en mis fracasos.

- mira Bella...no todos somos buenos para todo, simplemente a ti no se te dio la caza y ya...gracias al cielo por dos cosas, la primera, que te alimentes de las dos maneras, porque si dependieras completamente de sangre, te morirías de hambre...- soltó una risita - la segunda, porque estamos contigo y nosotros nos encargaremos de cuidarte...chicos!!...- gritó chillonamente destrozando mi oído un poco.

En un segundo, todos estaban con nosotros, a la espera que Alice les dijera lo que tenía pensado. Al parecer Edward estaba molesto, su cara rígida y la distancia que guardo en aquel momento me lo dijo de inmediato. Tendría que encontrar la manera de reconciliarme con él.

- Edward...necesito que lleves a Bella a casa y nos esperen un momento ok?...ya sabes lo que tengo en mente y a menos que tengas otra maravillosa idea, te suplico que cierres el pico...- amenazó Alice

No entendía lo que pasaba, pero me olía a que Alice se traía algo entre manos. De pronto, y con mala cara, Edward me lanzó a su espalda de un solo movimiento. Apenas si alcancé a decir adiós a todos los demás.

Mientras corríamos, noté que Edward estaba tenso, lo que me hizo pensar que tal vez yo había subido de peso y que por eso estaba molesto. No podía ser, él era un vampiro súper poderoso, así que tenía que ser algo más. Quise romper el hielo diciéndole que tenía un calambre así que debíamos de parar.

- qué es lo que se trae la enana en mente?...secuestrara a un montón de animales y hará una especie de rebaño en mi casa para que yo escoja lo que quiero comer?...- le dije risueña, esperaba que mi broma lo sacara de su estado Jasperesco.

- no es eso...ya podemos continuar?...- me dijo serio

- oye, oye!!... en serio vamos a jugar de nuevo a que estas enojado?...porque ya lo hice un tiempo y no me gustó para nada...mis niveles de autoestima decrecieron ocho mil porciento gracias a tus desprecios pre-noviazgo Edward...- me crucé de brazos.

Al fin, Edward soltó una sonrisa, lo que me provocó abrazarlo de inmediato. Mi cuerpo entero se inundó de su esencia deliciosa, haciéndome pensar lo afortunada que era al estar a su lado. Sus desprecios anteriores se habían convertido en el amor más lindo que alguien me hubiera ofrecido y después de algunos meses podía decir con toda certeza que Edward era mío, sólo mío. Aunque si consideramos todos los aspectos de pertenecía, creo que sólo era mío por palabra, no por acción; es decir, no estábamos ni cerca de estar casados, ni al menos cerca de habernos unido "en cuerpo".

Aquel pensamiento me arrancó un suspiro y juró que comencé a sentir un calor inmenso.

- qué pasa?...- preguntó alzando mi rostro desde mi mentón.

- nada...simples pensamientos de una loca maniática, ya me conoces...- reí por lo bajo – te amo Edward...- le dije sin más.

Edward me respondió plantándome un beso, pero separándose un poco luego de unos segundos.

- Bella...espera...-

Aquella fue mi señal para reclamar aquello que necesitaba, sólo esperaba que Edward no me mandara al diablo ya que hasta ahora a él le iba bien el comportamiento abstemio libre de besos, pero a mí no. No después de haber probado su boca.

- espero qué Edward?...he estado así varias semanas y a pesar de que eres muy lindo y tierno conmigo, debo decir, y con cierta vergüenza, que mi todo te necesita...- sentí que el color rojo se apoderaba de mi rostro, pero eso no me impidió que siguiera, era ahora o nunca – mis oídos necesitan escuchar tu voz, mi olfato tiene que pasar lista con tu esencia todos los días, mis manos tiene que sentir tus frías manos todo el tiempo...pero eso ya lo tengo siempre...- me acerqué a sus labios – mis labios también me reclaman tus besos y tú te la pasas impidiendo que lleguemos a algo...-

Esperaba que en cualquier momento, me besara o algo así, pero no lo hizo.

- ya te lo he dicho...estas aún muy de...-

- ok...el cuento de mi debilidad me lo sé de memoria y de una buena vez te aviso que prefiero que se me rompa la mandíbula o cualquier hueso del cuerpo, antes de que me vuelvas a privar de algo que quiero con todas mis fuerzas...-

Edward no dijo nada y me observó rígido. Creo que de cierta manera me dio la respuesta: simplemente él no deseaba tanto mis besos como yo deseaba los de él.

Eso era.

Apenas había caído en cuenta, estúpida Bella. En aquel momento, deseé tener un control remoto y rebobinar todo para no decir la sarta de tonterías que le acababa de decir a Edward.

- ok...ya entendí...vámonos a casa...- dije reteniendo las lagrimas.

Emprendimos nuevamente el camino a su casa, donde Esme nos esperaba enfundada en su traje para la ocasión, algo estilo zafarí en colores caqui.

- por sus caras largas veo que no les fue tan bien...- dijo sentándome a su lado, supuse que quería que le contara mi patético viaje de cacería.

- no Esme, no nos fue bien...ahora estamos esperando a Alice y a los demás...- le dije derrotada, no sólo por la cacería, sino por el rechazo silencioso de mi novio que se sentaba en aquel momento a tocar algo en su piano.

- en ese caso...te puedo ofrecer algo de tomar?...-

Me llevé un dedo a la barbilla tratando de pensar que me podía ofrecer de beber un ama de casa vampírica.

-ahmm...un vaso de sangre estaría bien...- dije en tono de broma.

- A LA ORDEN!!...- gritó una vocecilla que me hizo voltear de inmediato a la entrada.

Era Alice y compañía que acababan de llegar. Ella entró como una ráfaga de viento a la cocina, un segundo después estaba frente a mí esbozando una enorme sonrisa. Un olor conocido rodeaba su pequeño cuerpo.

- Bellaaaa?...- dijo en tono socarrón, como de niña

- Alice...- le dije levantando una ceja, cruzándome de brazos y piernas en el sillón.

- mira lo que te traje...- agitó un termo metálico frente a mis narices que desprendía un olor fascinante.

SANGRE!! gritó mi voz interna

Mis ojos se abrieron demasiado, probablemente lucía como un pez ojón, pero no me importó. La enana, movía de un lado a otro el termo y mis ojos no podían evitar seguirlo. Edward paró de tocar y se dispuso a observar aquella escena.

- bueno ya!!...vas a tomarte mi regalo o qué?...- la enana hizo un puchero y me extendió mi "regalo"

No tenía tiempo ni humor para hacerme del rogar: necesitaba de una vez por todas quitarme las ansias por beber sangre. Sin duda, Alice era la mejor amiga que una hibrida de vampiro y humano podía tener.

Le quité educadamente el termo y lo abrí lentamente, como si en algún momento fuera a explotar. Estaba aún caliente, lo que hizo que me diera un poco de escalofríos. Lo olí un poco antes de acercar mi boca, preguntándome de que tipo de animal sería.

- puedo preguntar de qué animal es?...-

- de ciervo...yo lo cacé "pecas"!!- gritó Emmet a lo lejos

UHM... CIERVO gritó la conciencia

Finalmente, mis labios se atrevieron a darle un pequeñín sorbo al termo. La sangre, estaba efectivamente tibia como había imaginado. Las cosquillas en mi lengua eran increíbles, como si un desfile de felicidad se hubiera apoderado de mi boca. Di un sorbo más contundente y sólo quería saltar de felicidad, me preguntaba si así se sentían ellos al hacerlo o solo era yo que no era normal. Me empiné el termo entero completamente feliz y convencida de que después de todo la sangre no me caía tan mal, aunque estaba esperando que de un momento a otro las convulsiones se presentaran a azotarme, pero no lo hicieron. Era una sensación agradable, pero sin duda no fue igual que la vez que asesine a la pobre bolsita de sangre humana. Llegué al fondo del recipiente y noté que tristemente me lo había terminado. Lo agité pero allí ya no había nada, a menos que fuera un termo mágico sin fondo, aunque eso era muy poco probable.

Eso era todo?

Ese era el tremendo lio de la sangre?

Dios mio!!...qué exagerada y totalmente patética había sido!!, sin duda era una de las cosas más fáciles de hacer, claro, si es que tus cuñados vampiros te daban la sangre a domicilio.

- más?...- preguntó Alice un poco persuasiva.

- ahmm...si por favor...- no dude en contestarle.

-Emmet!!...sírvele otra a Bella...- le gritó Alice

Genial. La casa de los Cullen se había convertido de repente en el bar plasmático de moda, atendida por el vampiro oso y la duende hiperactiva.

Tres termos más de sangre fueron necesarios para satisfacer esta especie de hambre que sentía, además de que pude comprobar lo que había dicho Carlisle: la sangre de humano y la de animal no era lo mismo, definitivamente no lo eran. La de humano, por lo poco que recordaba sabía un poco más espesa, como más consistente, en cambio había percibido la animal un poco más ligera o yo que sé.

Cuando pude reaccionar completamente, me di cuenta de que estaba en el cuarto de Edward, tirada en el sillón. Estaba totalmente dopada en sangre de animal. No tuve más que esperar sentada a que el éxtasis del momento o más bien de las horas, desapareciera un poco. Me sentía como la vez en que Jacob y yo bebimos galones y galones de ponche de huevo con licor en una navidad.

Ay Jacob!!

- cómo te sientes?...- me preguntó Edward que estaba a un lado mío.

- genial!!...- le conteste eufórica y con una sonrisa estúpida - llévame a mi casa por favor Sr. Don Vampiro...- Edward torció una sonrisa por mi nuevo apodo para él.

- ahmm Bella...te recuerdo que esta noche dormirás con nosotros...-

- ahh!!...lo había olvidado por completo...bueno, entonces creo que es hora de dormir, buenas noches...- me acurruqué en su sillón de piel.

Edward tosió un par de veces, yo creo que para que le hiciera caso.

- dormirás en la cama de huéspedes...además, pensé que querías hacer alguna otra cosa antes de dormir, con eso de que es la primera vez oficial que te quedas aquí conmigo...- dijo con un tono dulzón

Rodé los ojos cínicamente. Qué se supone que íbamos a hacer?, pintarnos las uñas mutuamente?, trenzar nuestros cabellos?, jugar ligera como una pluma, rígida como una tabla?. Algo parecido a eso tendríamos que hacer, porque supongo que las demostraciones de amor estaban tachadas de las cosas divertidas en la lista de Edward Cullen.

Aunque esta era mi única oportunidad para sugerirlo, tenía que ser persuasiva.

- ahmm...yo sugiero...- me mordí la uña – que hagamos algo que nunca hayamos hecho...algo así como...-

- karaoke?...- preguntó el Sr. Don Vampiro

Era el colmo. No sabía si mi novio no sabía divertirse o más bien no quería hacerlo conmigo.

- si Edward...karaoke...-

Y entonces así sucedió. De algún lugar de la casa Cullen, Alice sacó una maquina de karaoke y se armó de la nada un torneo de canciones por doquier. Pasé por lo que creo, la mayor de mis vergüenzas, pero al parecer estaba tan atolondrada por mi reciente incursión al mundo culinario de la sangre, que ni siquiera mi importó haber cantado Baby One More Time de Britney Spears. Reímos como locos al escuchar a Emmet cantar Billy Jean de Michael Jackson, creo que yo estuve a punto de orinarme de la risa, en fin, fue sin duda una noche alocada.

Era casi de madrugada y yo tenía bastante sueño. No quería pelear nuevamente con Edward, ni siquiera quería presionarlo de nuevo. Lo amaba y no me importaba nada más, así que sin chistar fui a dormir al cuarto de reemplazo de Alice. Pensaba despedirme de Edward ya que supuse que él se quedaría en su cuarto, pero me sorprendió que se acomodara a un lado de la cama, de la misma manera en que lo hacía en mi casa.

- ahmm...no se supone que tú te quedarías en tu cuarto y yo aquí?...con eso de que no quieres dormir conmigo o lo que sea que hagas aquí en tu casa...- le dije un poco enojada

- Bella...no quiero que duermas en mi cuarto porque ese sillón es muy incómodo incluso hasta para mí, probablemente pasarías muy mala noche en él...esta más cómodo aquí no crees?...incluso Esme compró nueva cama de ropa y estoy seguro que dentro de muy poco acomodara esta habitación a tu gusto...-

Bueno, al menos su excusa era agradable, así que lo perdone y me dispuse a dormir en aquella enorme cama suavecita, al lado de mi novio de hielo que tarareo una canción para dormirme.

Por la mañana, abrí los ojos, totalmente descansada. Aquella enorme cama era como una nube, ni siquiera quería levantarme.

- buenos días hermosa...-

El terciopelo de la voz de Edward me levantaba en aquel momento, sacándome la morriña mañanera. Le contesté de la misma manera, pero obviamente sin el hermosa. Podía ver que estaba de mejor humor que el día anterior, estaba a mi lado acariciando mi mejilla y mirándome con unos ojos de amor inmenso.

- oye...lamento mucho la manera en que me comporte contigo ayer...fui un bruto...-

Como buen novio se disculpaba, yo estaba feliz aunque de cierta manera yo también me había portado un poco mal.

- entonces tú debes perdonarme...yo también estaba algo nefasta por todo el asunto de la sangre, pero ya estoy bien así que nos perdonamos mutuamente...- le di un apretón de manos

Un tremendo olor a comida llegaba desde abajo, mi nariz comenzó a olfatear como si fuera yo un sabueso.

- huele a huevos revueltos...- olfatee de nuevo – con jamón?...-

-descúbrelo tú misma...pero primero supongo que quieres refrescarte no?...Alice dejo ropa en el baño para que bajes a desayunar luego...- Edward me dejó sola, dándome un beso en la frente.

Típico de Alice. Yo tenía mi propia ropa y sin embargo insistía en vestirme como una muñeca, siempre a su contentillo pero al menos tenia buen gusto. Me duché en aquel baño elegantísimo en el que alguna vez entré luego de la dichosa transformación. Me vestí con la ropa de Alice, luego al momento de peinarme, no pude evitar soltar un tremendo grito, tirando el peine quien sabe dónde.

En el espejo, probablemente carísimo, se reflejaba alguien que no había visto en mucho tiempo. Esa persona era realmente bonita, irradiaba una especie de brillo fantástico, no literalmente como el de Edward, más bien era otra cosa. Sus ojos eran casi como el color de la miel.

Esa persona era yo.

- qué pasó?...- preguntó Edward alarmado

- soy yo...- dije tocándome el rostro y pegada a escasos centímetros del espejo.

-ahmm...si amor, eres tu...quién más si no?...- me tomó por la cintura y sonrió junto conmigo en el espejo.

Ahora casi éramos la pareja perfecta

Lo único que podía pensar o decir era wow!!. La Bella cara de muerto había desaparecido para darle pauta a una más bonita, o al menos a una más decente. Juro que incluso a la hora de desayunar me veía a través del reflejo de la mesa sin poder evitarlo, imaginándome ahora cómo se sentía Rosalíe.

Los Cullen se sorprendieron por el rápido efecto de la sangre en mí, ahora no había duda de que eso era lo que necesitaba mi pequeño cuerpo mitad humano. Hicimos un pacto: ya que yo era una completa inepta para cazar, por ahora, ellos me traerían algo de "comer" cada que fueran a cazar. Tendría mi propio servicio de comida a domicilio gracias a todos ellos, no podía estar más feliz.

Al medio día, al fin pude ir a casa, seguramente si me tardaba más Charlie soltaría a los perros policías para que me fueran a buscar. Entré sola a casa, Edward iría más tarde. Charlie y Maddie estaban en la sala, creo que leyendo periódico cuando me vieron. Al parecer yo no fui la única sorprendida por el cambio.

- qué te hicieron cariño?...- dijo Maddie señalando mi cara.

- Alice y su maquillaje caro de estrella de TV tuvieron qué ver con esto...-

- te dije que con un poco de maquillaje resaltarías tus rasgos...te ves hermosa...-

- y cómo te fue?...viste algo interesante?...- preguntó Charlie

- si, bastantes...pero debo decir que lo que más me impresionó fue un enorme alce que estaba más grande que esta casa...hubieras visto, casi nos como a todos...- le dije sarcásticamente, aunque claro, mi padre no entendió el sarcasmo.

De la nada, ahora me encontraba haciendo chistes sobre difuntos alces de dos metros, sin duda era muy cruel. Me creyeron todo el cuento de inmediato, luego, emprendieron su camino dominical hacia La Push.

Me ofrecieron que los acompañara pero no podía, no deseaba enfrentarme nuevamente a Jacob así que me quedé a hacer tarea. Estaba bastante atrasada en la escuela, así que estuve haciendo deberes de todo tipo hasta la noche que llegaron mis padres.

Incluso en sueños pude codearme con mi tarea, imaginándome que hacía un experimento que volaba la escuela por completo y luego Edward aparecía para salvarme.

Me preguntaba si en verdad haría explotar la escuela al día siguiente.

Efectivamente, al día siguiente nada pasó- excepto que todos me miraban raro, supuse que era por el pequeño cambio de imagen - ni exploté la escuela. La que estuve a punto de explotar fui yo al ahora del almuerzo mientras hablaba con las chicas.

- que queeé?... hablas en serio Jessica?...- grité por lo bajo antes de morder mi sándwich, el cual hice a un lado por la revelación que Jessica acababa de hacer.

- si…que tiene de malo…o no me digas que tú no lo has hecho con Edward?...-

Mis mejillas se tiñeron del rojo más rojo del mundo, no era por la vergüenza sino porque me enojaba la falta de intuición de Jessica: Edward ni siquiera quería besarme adecuadamente, mucho menos quería llegar más lejos!!. Mis dos amigas me observaban expectantes, a la espera que confirmara o desmintiera lo que Jessica había dicho.

- obviamente no!!...Dios Jess!!...qué te hace pensar eso?...-

- he visto como te mira…con ojos de, no se…como de deseo, así de la misma forma en que estas mirando a ese sándwich de tu bandeja…discúlpame, pero yo por menos que eso lo hice con Mike…- el tono de voz de Jessica trataba de sonar muy maduro.

Para colmo, Ángela se unió a las preguntas de Jessica.

- Jess tiene razón…yo juraba que Edward y tu…pues ya habían dado el siguiente paso…- se acomodó sus lentes

- no…no lo hemos dado y créanme…no creo que lo demos dentro de mucho tiempo…además ya no quiero hablar del tema…- por lo nerviosa, casi me arrancó un labio al mordérmelo.

-no me digas que Edward es así como los Hermanos Jonas y tiene su alianza de abstinencia en el dedo meñique…siempre lo dije Bella, los Cullen sí que son raros…- el rostro de Jessica cambio de expresión – hey Edward, cómo estás?...-

Detrás de mí, el vampiro abstemio es decir Edward, sonreía hacia mis amigas que estaban que se las llevaba el diablo por lo apenadas que estaban.

- hola Jessica…Ángela…estoy maravillosamente bien y ustedes?...algo nuevo qué contar?...-

Ambas chicas negaron con la cabeza mientras esbozaban una enorme sonrisa, aún estaban deslumbradas por Edward. No las culpaba ni me daban celos, simplemente era inevitable, a mi me pasaba todo el tiempo.

Aquella situación era incomoda con I mega mayúscula. Mi novio había llegado cuando hablábamos de su abstinencia de besos y más. Pero Mike llegó con Tyler y Ben, creo que nunca estuve tan agradecida por su presencia, por la cara de tonto que traía seguramente tenía algo que contarnos.

- oigan todos!!..- se subió a la mesa metálica con un montón de papeles en la mano

Captó la atención de todos los que nos encontrábamos en la cafetería.

- los espero el sábado en mi casa...daré una fiesta de disfraces con motivo del día de brujas...tomen...- lanzó los papeles y todos se lanzaron por ellos como si fueran comida.

Las fiestas en casa de Mike eran celebres en la escuela, creo que porque era el único que tenía un patio grande y unos padres dispuestos a soportar a adolescentes ebrios y dispuestos.

Miré a Edward a la espera de alguna respuesta. Iríamos o nos quedaríamos nuevamente en su casa a cantar karaoke?

- Bella y yo tenemos biología así que debemos llegar temprano…- Edward se acercó a mis amigas a susurrarles- hoy disecaremos una rana…- les guiño el ojo.

Sólo pude reír por la cara de Jessica y Ángela, podías ver estrellitas en sus ojos a pesar de que los chicos que les gustaban estaban junto a ellas. Me fui con Edward a biología como diez minutos antes de que comenzara la clase, por eso estuvimos un rato solos en el laboratorio.

En aquel momento supe que debía preguntarle algo a Edward.

- Edward?...tienes un anillo como los Hermanos Jonas?...- dije tímida.

Su lenguaje corporal cambio por completo, seguro lo habia agarrado en curva. Suspiró un poco y luego lo que me dijo hizo que soltara una carcajada.

- no conosco a los Hermanos Jonas...es una especie de iglesia o algo así?...- dijo despistadamente

- ahmm...si, eso son pero mejor olvidalo...- aún no paraba de reir, probablemente pensó que me estaba burlando de él. Lo mejor, es que no tenía anillo pro-abstinencia

Por un momento me olvidé que Edward no se la pasaba el día mirando Disney Channel como Angela.

- entonces...Mike y Jessica no?...- me preguntó

- si...me sorprendió demasiado, no pensé que Jessica cedería tan pronto...-

-pues debo decir que Mike tenía planeando el encuentro desde hace semanas...-

- semanas?...eeww!!...qué bueno que nunca acepte a Mike, si no sería yo la que estuviera en lugar de Jessica...- aquel pensamiento me dio escalofrios

Edward torció un poco el gesto, preguntándome yo si había dicho algo malo.

- lo hubieras hecho con Mike?...-

- en completo uso de mis facultades mentales como ahora?, claro que no!!...pero supongo que si lo amara con todas mis fuerzas, tal vez si...- no sé si dije aquello a propósito

Edward pasó saliva un momento, seguramente de nuevo estaba incomodo por el tema, por eso desvié el hilo de la conversación.

- has visto en la malvada mente de Alice qué disfraz usaremos?...-

- si...desde la mañana lo supe pero todo tuvo sentido hasta que leí la mente de Mike...-

- y me dirás en qué me convertiré esa noche?...-

- eso lo tienes que decidir tú primero...sino Alice decidiría por ti sin que lo supieras antes...- Edward tenía razón, debía tener libre albedrio

Además sería divertido desafiar a Alice por primera vez. Jugaría con su pequeña mente previsora y seguramente mi disfraz sería una incógnita para ella al final de la semana.

Ahora sólo debía pensar una cosa: cómo demonios iría a la fiesta.

Tal vez de monstruo?

De perro?

De hamburguesa humana gigante?

Debía pensar en algo, después de todo engañar a Alice no sería tan fácil.


Ahmm...algunas cosas no me gustaron del todo en este capi, creo en serio que pierdo mi toque...ojala que a ustedes les haya parecido aunque sea un pokitin gracioso como a mi...

Les adelanto que el proximo capitulo habrá obviamente una fiesta de disfracez...estoy pensando en Jasper ebrio?...Emmet responsable?...como sea el que sigue es serio BELLA Y EDWARD DANDO EL SIGUIENTE PASO?...que opinan?

Comenten porfis y de nuevo si se rebasan los coments subo el finde vale?

xoxo

PD: jaja!!...la primera en comentar obtiene un papel en la fiesta...asi que dejen su nombre real...