Ira, y rencor.
Summary: Edward deja a Bella destrozada, pero ella saca su lado oscuro, la perla blanca, se ha vuelto negra, para jugar con fuego… otra vez.
Re—edición
Si amas a dos personas…
Quédate con la segunda, porqué si en verdad te hubieras enamorado de la primera, jamás te hubieras fijado en él.
Soledad.
Una fiel compañera, que le venía brindando compañía desde el primer momento en que abrió sus ojos, comenzando con el inicio de su eterna existencia… su nueva vida en el mundo de la inmortalidad… En donde su vida se tornó monocroma… aburrida, sin sentido alguno, en donde toda emoción y pensamiento estaban en su sitio, manteniéndose al margen de la situación, marginándose de las personas, dispuesto a aceptar aquella vida oscura sin luz… hasta que llego ella.
Una mente silenciosa, de un exquisito aroma… y de una sangre deliciosa.
Soltó un suspiro, lleno de frustración… y de una irónica decepción.
Había creído —o al menos de eso se convenció— soportar la situación tan compleja en la que Bella Swan, y él se hallaba, pero... no. Ella no estaba segura cerca de él, ni mucho menos a su lado; el amargo momento que sufrieron con James, y con Jasper, solo le hacía percatarse que en cualquier descuido… o imprevisto, ella llegaría a ser solo un recuerdo.
Eran solo momentos… gotas que derramaron el vaso, acabando con su ingenuidad al creer que pondrían estar juntos, y vivir aquel amor que se tenían, pero… no. Ambos, ella y él, eran bastante diferentes… totalmente paralelos.
Como fuego y hielo. Su corazón latía, y la sangre transcurría por sus venas… ella estaba viva, y merecía vivir normal… sin necesidad de exponerse a peligros, a riesgo a morir en manos de un ente… de un mito para la sociedad. Él, por otra parte, su corazón permanecía intacto desde hace más de nueve décadas, y no había ninguna gota de sangre recorriendo sus venas… él estaba muerto, listo para una sepultura, que se le era negada… estaba muerto en vida, justamente, como un zombie.
Llevó a sus labios la copa de Vodka, bebiendo un poco más, esperando perder la conciencia y la razón en cualquier momento. Estaba totalmente dispuesto a hundirse en el alcohol, dispuesto a dejar a flote todo el dolor que llevaba por dentro…dispuesto a mentirse más. Se estaba mintiendo al intentar creer que volvería a perder la razón… la cabeza, y con ello su amargura, se estaba mintiendo al creer que el alcohol sería algo más que un simple líquido tan repugnante como la comida humana…
Todo el masoquismo había comenzado, en el momento justo en donde había conocido a Bella Swan, se había dejado hundir por él, perdiendo la razón al torturarse a sí mismo solo por permanecer a su lado… disgustando de su compañía, la cual permanecía con él, sabiendo con claridad, que tarde o temprano la relación llegaría a su fin, debido a que se negaba rotundamente a acabar con aquellos melodiosos latidos, y desaparecer aquellos ojos chocolate.
Era una sensación extraña e inusual la que sentía cuando la recordaba… mientras que su mente daba a detalle cada beso que se daban… parecía que permanecía a su lado, totalmente sonrojada, sumida como siempre en sus pensamientos. Lo más doloroso era abrir los ojos, y darse cuenta que solamente era su imaginación la que le jugaba momentos entusiastas, y lo terminaba hiriendo en lo más profundo de su ser.
Respiró profundamente, como si eso le ayudase a relajarse… sin embargo, solo era un vano intento por conservar la calma ya acabada.
La extrañaba demasiado como para soportarlo… Deseaba demasiado volver a inhalar aquel olor tan único y embriagante que ella poseía, deseaba volver con ella… deseaba demasiado volverse a mentir una vez más, diciéndose a sí mismo que está vez funcionaría, que un vampiro y un humano por más imposible que parezca podrían afrontar la situación… Deseaba ahora más que nunca, estar a su lado, embriagándose de su olor, y mirándose sin decir ninguna palabra en aquel prado…
Deseaba más que nunca, no haberse mentido… tanto como se había arrepentido de llegar a amar cada defecto de ella, hasta el día de hoy con todo su corazón… también, se arrepentía de haberla dejado, y engañado de la manera más cruel, y… quizá… probablemente, la menos dolorosa.
Todo éste tiempo, se había mentido… y a estas alturas, comenzaba a comprender las sabias palabras de su madre cuando era pequeño, las mentiras no solo pueden herir a los demás, sino también a uno mismo.
Bebió un poco más, intentando —y logrado— ignorar el repugnante sabor de Vodka en su garganta, sin embargo, era extrañamente indispensable para descargar aquella ira y rencor que se tenía a sí mismo, al verse amarrado de pies y manos, siéndole imposible regresara Forks, y aparentar que nada había ocurrido… Pero… el daño ya estaba hecho, y estaba totalmente seguro que había lastimado a Bella en lo más profundo… y eso, le impedía volver con ella… Haberla herido, era algo que más que orgullo, era vergüenza, simplemente… eran los miedos lo que lo mantenían en silencio, ocultándose en aquella pequeña casa, pero lujosa… porqué, no sabía cómo actuaría ella cuando le viese afuera de su casa, con un ramo de rosas, dispuesto a arrodillarse implorando perdón si era necesario.
Pero… no definitivamente, no… no podía ser tan egoísta al regresar a su vida, sabiendo plenamente que ella merecía una vida humana, al lado de alguien que la amase más que su propia vida…
Estrujó con fuerza la copa ya vacía de Vodka, hasta el punto de romperla, dejando solo cenizas del delicado y cortante vidrio sin obtener ningún rasguño en el proceso.
Estrujó con fuerza, totalmente furioso, la copa ya vacía de Vodka, hasta el punto de romperla, dejando solo cenizas del delicado y cortante vidrio, sin obtener ni un solo rasguño en el proceso.
Él la amaba… más que a su propia vida, y estaba completamente seguro que era lo que Bella merecía… sin embargo…
Él la amaba… más que su propia, y estaba completamente seguro que era lo que Bella merecía…él podía darle todo, todo lujo que desease darse, todo el amor del mundo si era necesario… Sin embargo, la parte más sensata le decía que definitivamente, no, no era la persona indicada para Bella; ella más que nadie, merecía una vida feliz… una vida humana, que definitivamente, no podía remplazarse por autos lujosos, ni los restaurantes más caros del país.
Ella merecía solamente preocuparse por evitar caerse, como antes de que se encontraran…. Bella merecía casarse… y tener una familia… con alguien más…qué… no, definitivamente, no era él
La imagen de una Bella sonriente, con un poco más de madurez en sus facciones, abrazada de un apuesto hombre de cabellos oscuros, y ojos azules eléctricos, fue algo que le desgarro el corazón… Después, un vientre bastante abultado… y posteriormente, un bebé en los brazos de Bella…una preciosa niña de ojos marrones achocolatados y cabellos oscuros…
Aquella imagen, fue la que derramó el vaso… llevándose consigo su calma, su sensatez… su razón, en apenas una fracción de segundo.
Comenzó a arrojar, y destrozar todo lo que se interponía en su camino mientras daba círculos en la habitación, le enfermaba la idea de no ser la persona con la que Bella pasaría el resto de su vida… Le enfermaba no ser lo suficiente para ella…. Le dolía no poder darle una familia… Le enfermaba la idea de verle con otra persona…
Y entonces… una lágrima carmesí, resbaló por su mejilla, dándole una sensación de arder…
No, acepto mi ausencia, soy culpable...
Pero para ser sincera, pensaba que esto era un asco — me dolió que casi nadie comentara— , tenía la idea perfecta, pero deseaba que comentasen... pero ya... Ya está todo en su sitio.
¿Qué debo de decir? Perla Negra, fue inspirado en un amargo momento de mi vida, y por esa razón no puedo dejarle, porque en estos momentos más que nunca todas mis historias son mi fuerte.
:) Las quiero, feliz año nuevo.
