Hermione se removió en sueños y él se puso tenso de repente. Llevaba dos horas pegado a ella y aún no terminaba de acostumbrarse a aquello que parecía tan natural. Su cuerpo encajándose contra el suyo, sus formas hallándose en armonía perfecta. Ella se pegó más a él.
Maldición Granger.
Su cuerpo respondió de la manera obvia cuando la gryffindor se frotó cual gata en busca de cariño contra él. Ella tenía la espalda pegada al pecho de él, y cierta parte de su anatomía en contacto con la del rubio.
Joder Granger. Él la tomó de las caderas y la apartó con delicadeza, pero solo logró que la chica se pegara más contra él. Pudo sentir como el cuerpo de ella temblaba debido a las risitas que no podía ocultar.
"¿Estás despierta?" Preguntó Draco con el ceño fruncido.
Hermione se tensó. Quizás él no fuera el mismo de diez años adelante, pero ella aún así lo conocía bastante. Su tono frío y distante, la manera en la que sus dedos se clavaban casi dolorosamente en su cadera. Ella se incorporó y lo miró.
"¿Qué sucede?" Preguntó con cariño.
Draco fijó los ojos en su pecho desnudo y tragó grueso. ¿Es que ella no podía taparse? Le puso la sábana sobre el torso y desvió la mirada. Casi pudo sentir la decepción en los ojos de ella.
"Es demasiado" Murmuró él.
Hermione parpadeó. Oh Dios. Ella se había apresurado demasiado. Él simplemente era el chico inmaduro que seguía siendo en esa época.
"¿A qué te refieres Draco?" Trató de controlar su voz todo lo posible, aunque ya sabía la respuesta desde antes.
Draco se rascó la cabeza con rabia. "He estado pensándolo, sabes? Todo es demasiado confuso. ¿Cómo es que puedo recordar..." Hizo un gesto con las manos rodeandolos a ambos.
"Yo... Creo que tengo una teoría. Creo que el amor que nos teníamos fue el caus..."
"¡No!" Gritó él cortándola.
Hermione cerró los ojos ante su explosión. Ella ya lo había visto en ese estado más de una vez.
Draco hervía de rabia, de confusión, de miedo. Aquellas horas enredado en su cuerpo le habían dado mucho en qué pensar. ¿Porqué de un día para el otro él sentía todo aquello que le revoloteaba en el vientre y en el pecho hacia Hermione Granger? ¡Por Circe! Hermione Granger. La misma que lo había abofeteado en tercer año, la que él odiaba profundamente en los años anteriores. La que no delató en su mansión cuando su padre le exigió. La que lo salvó de ser enviado a Azkaban, a él y a su familia.
Tenía rabia. Por no entender, por no saber qué pasaba en realidad. Porque odiaba que le ordenaran qué hacer, se había prometido nunca más ser manipulado por nadie y allí estaba ella de repente metida en su cama diciéndole lo felices que tenían que ser.
Tenía una horrenda confusión mental que hacía que su cerebro quisiera explotar de dolor. Aquello no tenía mucho sentido pero él estaba ahí mismo sin nada bajo las sábanas, desnudo, vulnerable y rabioso. Sintiendo algo tan raro y desconocido pero sumamente placentero que no le dejaba respirar.
Y por sobre todo tenía miedo, porque se sentía irremediablemente jodido. Enamorado de la mujer que hasta hace tres días detestaba. Miedo de ella, miedo de lo vulnerable que se encontraba ante su mirada, de lo nervioso que le ponía su presencia. Tenía miedo de la intensidad de las ganas que sentía de perderse para siempre en su piel.
Él era impulsivo. Siempre lo había sido. Era lo que lo había metido en tantos problemas, pero también le había servido en algunas ocasiones, como por ejemplo lo había llevado a que cierta miembro del trío dorado estuviera allí a su lado.
"¿Te quedarás el día entero así?".
La voz de ella sonaba lejana, pero aún así volteó a mirarla.
"Hace calor" Le dijo Hermione. El corazón le latía a mil por hora y estaba haciendo todo para que él no lo notara. "Quiero darme un baño".
Acto seguido se levantó de la cama dejando atrás las sábanas que la envolvían. Caminó hasta la puerta del baño y se detuvo, sabiendo que los ojos de él se perdían en sus formas.
"Puedes seguir quemándote la cabeza allí o acompañarme".
Entró y esperó, las manos le temblaban y sentía que moriría allí mismo en el baño del adolescente que le estaba rompiendo el corazón. Luego de esperar unos minutos se dió por vencida y se permitió derramar silenciosamente unas lágrimas que se confundieron con el agua cuando ella abrió el grifo de la ducha y se metió bajo el chorro.
Tenía casi treinta años, era una profesional responsable y capacitada para el más alto puesto del Ministerio de Magia Británico. Estaba en el glorioso cuerpo de una adolescente y era libre de hacer lo que quisiera con su vida de ahora en más. ¿Porqué tenía que estar sufriendo porque un niño mimado no podía darse cuenta que ella era el amor de su vida? ¡Ya se daría cuenta cuando la nombraran Ministra de Magia!
Pero unos labios besándole el cuello desde atrás y unas manos rodeándole la cintura detuvieron sus pensamientos.
"Draco" Jadeó cuando las manos de él subieron por sus pechos.
"Estoy enamorado de tí" Le susurró él entre besos.
Hermione abrió los ojos y buscó darse vuelta ante esa revelación. Pero él no la dejó. Ella quiso golpearlo.
"No es como si no lo supiera ya" Le dijo ella tratando de detenerle las manos. "Pero me gustaría verte a los ojos cuando lo dices".
Él gruñó algo que Hermione no entendió y se pegó más a su cuerpo. La chica se desesperó. Malfoy podía ser un idiota cuando se lo proponía. ¡Era un momento importante!
"Detente" Le pidió. "Basta Draco. ¡Suéltame!".
El grito tuvo que haberle devuelto las neuronas a su lugar, ya que la soltó como si quemara. La castaña volteó con rapidez para soltarle unas cuantas verdades, pero los ojos húmedos de él la detuvieron abruptamente.
"Draco..." Secó la humedad de su mejilla y quiso estrecharlo entre sus brazos como si solo fuera un pequeño niño desamparado.
"Es demasiado" Dijo él en un susurro. Ella asintió, comprendiéndolo. "El jueves pasado aún me caías mal ¿Entiendes eso? Y de repente recuerdo momentos que nunca viví, somos amantes y de repente te amo. Yo nunca he amado, entiendes Granger? Solo a mi familia, pero nunca he... Jamás".
"Lo sé" Dijo ella, cerrando el grifo y envolviendolos mágicamente con toallas.
"Eso también" Siguió Draco. "Sabes cosas de mí que yo mismo ignoraba. Y yo sé cosas de tí sin siquiera haber intercambiado más de diez palabras alguna vez".
Hermione asintió. Ella podía entenderlo. Todo su mundo cambiando del día a la mañana. Si le hubiera pasado a ella lo más probable hubiera sido que se negara a aceptarlo, y tratara de loco a quien le contara o le mostrara semejante historia. Él había reaccionado mucho mejor, y estaba poniendo de su parte.
"Mira..." Empezó Hermione.
"No" La interrumpió Draco. Sabía lo que diría. "No necesito que te alejes, ni espacio ni tiempo alguno. Solo necesito ordenar mis ideas, acostumbrarme a esta sensación. No quiero que te vayas".
Ella contuvo las ganas de lanzarsele al cuello. Asintió solemnemente y se quedaron en silencio por unos minutos.
"Sabes... Creo que he madurado diez años en un minuto".
"¿Si?"
"Sí" Afirmó Draco. "Por eso estoy tan shockeado. Lo recuerdo todo".
Hermione sonrió. "¿Qué estudiaste en la universidad?".
"Leyes Mágicas" Contestó rapidamente él. "Me gradué con honores".
Ella rodó los ojos. "Creo que sí lo recuerdas todo".
Cuando bajaron a almorzar a la cocina de la torre, la rutina de sus escapadas románticas los envolvió y se vieron conversando de temas intrascendentes mientras hacían tiempo de digerir el almuerzo para volver a la habitación.
Todo parecía ser miel sobre hojuelas.
La noche cayó sobre el castillo encontrandolos jóvenes y enamorados. Ninguno había dejado la habitación en casi todo el día, y no fueron molestados por nadie en particular.
Hermione casi no podía creerlo. Era como un sueño, como una película muggle o un libro muy rosa e irreal. Tenía a su lado a Draco Malfoy en toda su gloria, joven, bello y libre, como había deseado por tanto tiempo. Él no debía abandonarla para ir a ver a su esposa, ni ella debía dejarlo para ver a su esposo. Eran solteros. Y aquello no podía ser mejor.
Una lechuza entró volando por la ventana abierta a suma velocidad, dejó caer una carta de color rojo sobre ambos y se alejó de la misma forma que había venido.
Draco arrugó el ceño ante el sobre. Hermione suspiró audiblemente.
No pasaron ni diez segundos para que la carta se transformara en una boca de papel. La voz de Lucius Malfoy llenó la habitación e hizo vibrar las paredes.
No todo podía ser tan perfecto.
¡Hola! Espero que estén todas muy bien. Sé que tardé dos años en volver pero aquí estoy. Muchas gracias por la paciencia y el apoyo, leo todo lo que me dejan, los rrs y los pms, y estoy muy agradecida con ustedes por seguir teniendo en cuenta el fic y dándome animos para volver a escribir.
Sé que es un capítulo cortiiisimo pero no podía esperar para actualizar una vez que lo tuve listo, prometo que el próximo será decentemente largo.
Espero sus reviews!
Con cariño, Ann.
