Chan cha chan...... Capitulo Final...

A ver que les parece (no me maten)


Cuatro Lobos

Capitulo 7: Comienzo

Tsume olfateaba entre los escombros, desesperado.

Tenía varias heridas a causa de la explosión, pero lo único que le importaba en ese momento era encontrar a Naomi.

- ¡Naomi!

Nadie le contestaba. Si seguía así los soldados lo encontrarían fácilmente. Aspiró profundo para gritar otra vez, cuando oyó un murmullo, una ligera respiración. Corrió entre los restos del puente y el sonido se hizo más claro.

- Tsume… - lo llamó una suave voz

Al fin la vio, medio enterrada entre las ruinas. Naomi abrió sus ojos al verlo y sonrió.

- Tsume… escuché que me llamabas y creí que lo hacías desde el más allá. Me asusté ¿No es tonto? - Su voz sonaba baja y lejana

- No te preocupes, estoy aquí, ambos estamos vivos - dijo él acercándose – Déjame ayudarte a salir

- No. Ni lo intentes, Tsume, no tiene sentido. Estoy viva, pero no duraré mucho así – a pesar de lo que decía, el lobo comenzó a escarbar, intentando liberarla – Por favor, no, Tsume, si te quedas los soldados te encontraran y no podré ir al otro mundo con la conciencia tranquila.

- No digas eso. Aún hay tiempo, te sacaré de aquí – insistió sin hacerle caso

- No, Tsume, alto – estiró su mano y la apoyo en el rostro del lobo, deteniéndolo de repente – Escúchame

Él se detuvo y la observó con tristeza.

- Tsume, yo quería mucho esta ciudad. Pero odiaba el encierro y por eso odiaba vivir aquí. Siempre quise conocer el resto del mundo. Pero eso sólo era un sueño imposible, o así lo creía hasta que tú llegaste. Moviste mi mundo, mi corazón y me probaste algo: si se podía entrar sin ser visto, entonces también se podía salir. Iba a pedirte que viajáramos juntos. Eras mi compañero perfecto, pero sobre todo, eras mi esperanza. Y aún lo eres. Yo… ya no voy a poder viajar, así que…

- ¡No hables así! No te rindas… por favor. No podría seguir vivo si mueres, yo…

- ¡No! No te atrevas ni a pensar en esa opción. Yo no podré vivir mi vida y muchas más personas aquí tampoco. Tú, que sobreviviste, que aún tienes el don de la vida ¿vas a desperdiciarlo? No, si intentas matarte o desperdicias tu vida, no te perdonaré, Tsume. Por favor, por mí ¡sigue viviendo!

El gran deseo con que la joven dijo esas palabras quebrantó la voluntad del lobo.

- Si

- ¡Promételo! Promete seguir vivo

Clavó sobre ella sus ojos grises

- Lo prometo

Ella se relajó y su respiración se volvió más tranquila.

- Necesito pedirte un favor más.

- Lo que sea

- Muéstrame tu verdadera apariencia otra vez, por favor.

Tsume se quedó sorprendido por esa petición.

- ¿Por qué…?

- Por favor, quiero ver tu verdadera forma…

- Está bien – concedió finalmente.

Naomi cerró los ojos un momento y, al volver a abrirlos, se encontró de nuevo ante el gran lobo gris. Sonrió suavemente.

- Eres hermoso, aún más que como humano. Gracias…

Cuando su corazón dejo de latir, el aullido del lobo gris se sintió por toda la ciudad.

*************

Desde el río, Kiba observaba los restos de la ciudad con serena indiferencia. No le importaba mucho las guerras entre los humanos. Le preocupaban más bien los otros lobos, ya que varias veces había escuchado sus terribles aúllos.

"¿Por qué sigo aquí?"

Por alguna razón no había querido marcharse. Nunca se había apegado a ningún lugar, ni a otro ser vivo, ni siquiera a su querida Luna. Al dejarla atrás sintió tristeza pero también felicidad, por que su instinto le decía que iba en la dirección correcta. Ahora, la misma voz que lo había hecho aullar estando en la jaula, lo mantenía inmóvil en la orilla del río, esperando.

"Debo esperarlos"

Al fin, vio una mancha castaño claro acercarse y desplomarse a poca distancia. Avanzó hacía ella y comprobó que era Hige, con una herida sangrando y la desesperación en el rostro.

Se quedó a su lado hasta que abrió los ojos.

- ¿Donde estoy? – dijo poniéndose de pie

- Estás junto al río

- Kiba… el río… ¡Blue! ¿Has visto a Blue? ¿Ella no apareció por aquí? Dijo que vendría…

Parecía alterado y Kiba comprendió lo que sucedía

- Lo siento, no la he visto ¿Cuándo se separaron?

Hige le contó en pocas palabras todo lo que había ocurrido desde que se separaran la noche anterior.

- Tal vez, aún esté en la ciudad – dijo el lobo blanco – Si quieres iré a ver si la encuentro, mientras tú la esperas aquí.

No había terminado de pronunciar esas palabras cuando un tercer lobo apareció. Toboe no se sorprendió de encontrarlos allí.

- ¿No has visto a Blue? – fue lo primero que Hige le preguntó

- No, lo siento. Recorrí toda la ciudad buscando sobrevivientes y no queda nadie… vivo. Hasta los soldados se marcharon.

- No puede ser… entonces Blue

- No pierdas las esperanzas. Muchos lograron escapar, los soldados tenían algunos puntos de la muralla sin controlar. Blue es una loba muy intrépida, seguro encontró la forma de escabullirse, pero con todo este lío, no pudo llegar hasta aquí.

- Tal vez tengas razón. Ustedes quédense por si ella regresa, yo veré si la encuentro en la ciudad.

Kiba observó al joven lobo y le preguntó:

- ¿Qué paso con tu familia humana?

- Ellos murieron, salvo por la hija – recordó el triste rostro de Magui al despedirse – y creo que lo mejor es que no vuelva a verme.

De súbito los tres lobos sintieron un profundo temor. Algo terrible iba a suceder.

Los restos de la ciudad estallaron, en una explosión mucho más grande que las anteriores, transformándose en una combinación de humo, tierra y fuego que parecía impenetrable. Hige se quedó de piedra frente al muro de fuego que tenía enfrente.

- ¡Blue!

Toboe observó sorprendido. "Tsume no lo logró"

Pero enseguida sintió alivio. De entre las llamas, como si regresara del infierno, llegó el lobo gris. Observó a los otros con cierta indiferencia.

Hige repitió su pregunta.

- Lo siento, pero lo único que encontré en el camino fueron cadáveres. No vi lobos vivos o muertos.

Hige volvió a observar los humeantes restos, dividido entre el alivio y la desesperanza. Tsume no pudo evitar comprenderlo.

- Si yo pude salir de ese averno, seguro ella también.

Hige asintió suavemente, pero no apartó la vista.

- ¿Y Naomi? – preguntó Toboe

Tsume sintió una punzada de dolor que logró disimular

- Murió

- Oh, lo siento

- ¿Y tu amiguita humana?

- Se fue

Finalmente Hige se dio vuelta y observó a los otros. Los cuatro permanecieron cayados durante un tiempo.

- ¿Y ahora que van hacer? – dijo Kiba al fin pasando su vista de uno a otro – Lo que los ataba aquí ya no existe. No tienen razones para quedarse.

- ¿Y que propones? – preguntó Tsume aunque ya conocía la respuesta

- Ir al paraíso

El instinto volvió a aflorar en sus corazones. Cada uno sintió el deseo de correr en libertad hacía el horizonte. Pero ahora, también había otra razón…

- Blue creía en ti – dijo Hige – Ella creía que debíamos ir al paraíso. Si ese era su deseo, también es el mío. Iré.

- Tienes razón – dijo Toboe – No tengo otro lugar a donde ir. Te seguiré

- Yo también voy – dijo Tsume

Así los 4 lobos emprendieron su viaje.

Tsume, para cumplir su promesa a la mujer que amaba.

Toboe, simplemente para no estar sólo.

Hige, con la esperanza de encontrar a su Blue.

Y Kiba, guiado por algo más que el instinto, por ese impulso, esa voz que le decía "Busca el Paraíso".

Naomi lo obliga a seguir vivo. Magui ruega por volver a verlo. Blue espera encontrarlo camino al paraíso. Y Luna lo extraña cada día más.

4 hembras, con el corazón cautivado por esos 4 lobos.

4 historias que se entrelazan para nunca volver a separarse.

4 lobos, 4 historias, 1 camino, 1 mundo que muere y otro que nace.

Ha comenzado la búsqueda del paraíso.


Me quedo algo profético el final. Pero me gusta, siento que mantiene el mismo tono de la serie. Claro que yo lo escribí. Por lo tanto, no es la impresión más objetiva.

¿Ustedes que piensan? Les gusto también o están pensando "¿Me leí 7 capitulo para encontrar un final así?" Sea cual sea su impresión quiero conocerla por favor.

Muchisimas gracias por leer hasta aquí y de verdad espero que lo hayan disfrutado. Yo me alegro bastante de haberla escrito y lo disfrute mucho.

De nuevo muchas gracias por leer.

Continuemos aullando para esa luna roja

Oh My Bonnie!