Disclaimer: The Hunger Games no me pertenece.


...

Katniss

— ¿A qué te refieres con que Bristel tenía razón?— Me planto delante de él para que no siga avanzando.

—Me refiero a que en las minas se dicen cosas sobre ti.— Frunzo el ceño, que diga eso no me gusta, porque no me gustan la clase de cosas que he llegado a oír después de los Juegos.

— ¿A parte de que soy una cualquiera?— eso se lo he oído decir a más de uno y una, solo por mi encuentro en el saco con Peeta. Ellos no entenderían lo que nos necesitábamos en ese momento.

— Ya no hablan de eso, seguirá siendo una anécdota más en el distrito, estoy seguro que en el único sitio del que hablan de tu inconfundible amor es en el Capitolio. En las minas se habla de otras cosas.

—¿ Qué cosas?

— Como que te rebelaste contra el Presidente y los Vigilantes por ayudar al panadero y a Delly.

— Y a Rue…— No me gusta que se olviden de la niña que tanto me recordó a mi hermana.

— Creo que ayudar a la cría esa fue el mayor acto de rebeldía, porque a los tributos de tu distrito es hasta un poco lógico, pero a la niña…

—No sirvió de nada…— Susurro notando como se forma un nudo en mi garganta, como duele acordarse de la niña de piel morena y pelo ensortijado.

—¿Cómo que no? Trajiste a los dos chicos de nuevo…sin ti ambos estarían muertos.

—Sabes que al principio solo pensaba salvar a…

— A Peeta, lo sé— Me corta— Por no sé qué absurda idea sobre el pan que te dio hace unos años.— Carraspea— Si tuvieras que salvar a todo el mundo que te ha dado algo…—Suspira y me mira a los ojos—Katniss, el mundo no funciona así, ya no sé cómo hacer que te entre en esa dura cabecita…

—No vas a lograr que cambie mi forma de pensar—Murmuro molesta, porque a mi pagar mis deudas no me parece absurdo, Peeta me salvo la vida una vez, debía intentar salvarle a él.

—¿Entonces conmigo, Catnip?— Susurra dando un paso hacia mí, quedando a unos pocos centímetros, tan cerca que tengo que mirar muy arriba para mirarle a la cara—¿Cómo vas a pagarme todo lo que he hecho por ti…?—Coloca un mechón rebelde que se ha soltado de mi trenza detrás de mi oreja, me pone nerviosa esa cercanía.

—Hago cosas por ti…cazamos juntos, te…enseñé a nadar…a usar el arco…tu me enseñaste a hacer trampas…—Susurro— Tenemos una relación en la que los dos nos damos algo siempre el uno al otro…siempre…— Murmuro sin apartar la mirada de sus ojos.— Pero no dudes que me jugaría la vida por ti todas las veces que fuera necesario…— él se muerde el labio y luego sonríe levemente, pasando su mano por mi trenza.

—Sabes que yo también me la jugaría por ti…— Eso me hace sonreír.

—Pero estábamos hablando de lo que se dice en las minas. ¿Creen que lo hice premeditadamente? Me conoces sabes que…

—Lo sé, pero tuviste la valentía. Hay hombres que dicen que con un poco de tu valentía se podría hacer algo, ¿sabes?

—¿algo como qué?

– Cambiar el país. Dejar de ser unos esclavos, dejar de mandar a los niños a morir a Arenas absurdas.

— Eso es un…locura…y tonterías…Nadie va a poder cambiar las cosas, y menos en el distrito más pobre…

—Hablas como alguien que no ha hecho todo lo que hizo.

— Era una situación especial…ahora la gente…en el distrito tienen miedo, nadie es tan valiente…

— Quizás estés infravalorando a las personas de aquí, puede que una persona sola no pueda hacer nada, pero si nos juntamos todos…Vamos a intentar que en las minas se deje de trabajar.—Le miro aterrada.

— Eso puede ser peligroso. Podrían…

— No es más peligroso que estar aquí contigo…¿no?

—Pero tú y yo sabemos el riesgo que corremos, y ya sabemos cómo funciona esto. Pero si dejáis de trabajar, en muchas casa dejara de entrar dinero…— Susurro asustada.— Se morirán de hambre…por no contar que los Agentes de Paz podrían haceros algo…No hagáis tonterías Gale…

—Para ti es fácil decirlo, lo tienes todo…

— ¡¿Qué lo tengo todo?! ¡Puedes quedártelo si te da la gana, pero te llevas también los remordimientos de haber matado gente y las pesadillas!— Le empujo y empiezo de andar adentrándome en el bosque.

—Catnip…—Oigo como me sigue— Katniss lo siento, no pretendía decir eso…solo que...

— Ahórrate las excusas Gale… ya veo lo que piensas…— Aprieto los puños.— es tarde y tenemos mucho que cazar…

Continúo andando sin hacer caso de sus pasos, dolida. ¿Eso es lo que cree Gale que lo tengo todo? Solo porque tengo una casa grande y me dan dinero por haber pasado el infierno de los juegos, prefería no tener nada, vivir en la calle antes de pasar por todo lo que pasé, parece que él no lo entiende. Creía que me comprendía y me apoyaba, pero veo que no. Que los únicos que entienden como estoy son Peeta y Delly porque vivieron algo parecido.

Intento tranquilizar mi respiración y olvidarme que Gale está detrás de mí cuando veo un par de ardillas correteando juntas en las ramas de un árbol cercano. Cojo una flecha y me preparo, observando el correteo que tienen. Disparo y atravieso el ojo de una, la segunda ardilla cae gracias a una de las flechas de Gale. Incluso enfadados formamos un buen equipo.

Seguimos cazando durante toda la mañana sin decirnos nada, pero completamente compenetramos. Acabamos con un pavo un conejo y otras dos ardillas más.

—¿No vas a volver a hablarme, Catnip?

—No tengo nada que decirte.— espeto.

—Claro…— resopla— No quería haber dicho eso. Me refería a que ya no estás pasando hambre.— Resoplo.

— No, no paso hambre, pero antes tampoco. ¿Podían haberte cogido a ti sabes? Estabas allí conmigo…— Nunca hemos vuelto a hablar de ese día, no de lo que iba a pasar en el lago ni de cómo el aerodeslizador me cogió.— Creía que lo habían hecho, o algo peor…fue…angustioso…

—Nunca hemos hablado de ello…

— No me gusta hablar de mis sentimientos. Me atraparon y me llevaron al Capitolio. Me entrenaron y el resto ya lo sabes. No creo que fuera la valentía lo que me impulsó a salvar a Peeta y Delly, lo sabes, no soportaba regresar sin ellos.

—Sobretodo sin él…Tu elección se vio desde el principio, Catnip.— Suspiro.

—Lo que sea…pero no fue valentía…

—Pues a mí me pareces muy valiente, digas lo que digas, aunque fuera…egoísmo…y la gente ha visto que puede hacer algo más que conformarse con lo que le ha tocado…

—Gale…no hagáis tonterías…—Murmuro sentándome sobre un tronco partido.

—Haremos lo que haya que hacer…— Resoplo pero no quiero discutir más por lo que saco el pequeño paquete que nos dio Prim. Tenemos una especie de sándwiches de guiso de pavo y un termo con té caliente. Antes de hincarle el diente al sándwich le doy un sorbo al té y luego se lo paso a Gale, es reconfortante con el frío que hace hoy.

— Gale…—le miro seriamente— prométeme que tendrás cuidado.—Coloco mi mano sobre la que sujeta el termo.

— Tendré cuidado, pero no puedes pretender que no haga nada si la gente quiere hacerlo.

—Gale…

—Katniss…digas lo que digas si las cosas siguen su curso puede que todo cambie…

—Pero puede ir a peor…

—¿Peor que qué? Lo único que les falta es que nos azoten mientras que picamos el carbón. Sabes perfectamente lo que supone para mí ese agujero…quiero poder elegir mi vida, no simplemente por ser de la Veta tener que trabajar ahí. ¿Lo entiendes?

—Lo entiendo, pero es peligroso, no quiero que te pongas en peligro, no quiero que te pase nada.

—No tengas miedo por mí, no es como si me fuera a los Juegos…— Susurra y yo aparto la mirada, a veces cuando hace esos comentarios recuerdo sus palabras cuando fui a verle antes de que me besara. Si no me había parado a pensar en él y mi familia. Pensé en ellos. Pero nunca les imaginé ahí.

—No puedo evitarlo…—aparto la mirada y me centro en mi sándwich comienzo a comérmelo sin decir nada más, no quiero discutir, ni quiero saber más sobre las ideas revolucionarias de Gale. Siempre ha despotricado sobre el Capitolio aquí en el bosque, pero que intente una especie de revolución minera, me parece absurdo y estúpido, pero prefiero no decirle nada porque sé que eso no le gustaría oírlo. Él resopla con suavidad y también se centra en su comida sin decirme nada más.

Cuando acabamos de comer y el té nos calienta levemente volvemos a cazar, nos hacemos con otro pavo y un par de palomas que podremos vender en el Quemador. Volvemos cuando empieza a oscurecer y el frío a ser aún más intenso.

Vendemos un pavo y las palomas a Sae la Grasienta luego disfrutamos, por decirlo de algún modo, de uno de sus guisos mientras Darius me molesta con tonterías sobre lo que he crecido en estos meses y juguetea con mi trenza hasta que Gale le da un manotazo para que me suelte, aunque yo ya me he acostumbrado a sus tonterías. Luego Gale me da las ardillas para que se las venda al padre de Peeta, aunque que le llame "mi suegro" con ese retintín que a veces usa me molesta, mientras él ira a casa para darle a su madre el pavo y a decirle que cenará conmigo y dormirá en mi casa. Prefiero no estar presente cuando Hazelle se entere de eso.

El padre de Peeta acepta las ardillas encantado y le insisto que no hace falta que me las pague (siempre puedo engañar a Gale con mi dinero) pero él al final me las paga. Estamos hablando un rato y me pregunta si Peeta me ha llamado, y tengo que contestar que no, que aún no lo ha hecho, que no sé si lo hará aunque le echo de menos.

Cuando llego a casa Prim sale a recibirme y me dice que Peeta me ha llamado desde el distrito diez. Que no debe tardar mucho en llamarme de nuevo. Sonrío como una tonta mientras que me quito el abrigo y las botas luego corro a sentarme junto al teléfono, aunque aún pasan veinte minutos hasta que el teléfono suena, y creo que es la primera vez que lo oigo por lo que el timbre me sobresalta aunque lo estuviera esperando.

—Peeta…— Digo nada mas cogerlo.

—¿estabas esperando junto al teléfono?

—¿Como lo sabes?—Susurro intentando que no se note mi rubor.

— has tardado muy poco en cogerlo…

—ah…¿Cómo va todo? ¿os tratan bien?

—Nos tratan como a reyes…— Susurra y no parece nada emocionado— toda la comida que queramos y no hacer nada durante el viaje, cuando llegamos al distrito tenemos que dar un discurso…

—Vi el del once…

—¿Lo televisaron entero?— Susurra como si fuera un secreto.

— Hubo problemas con la conexión…Peeta, ¿paso algo?

—ehm…sí…

—empiezo a preocuparme Peeta…—Susurro también.

—No sé hasta dónde viste…pero…les ofrecí dinero a las familias de Rue Y Thresh…

— Eso lo vi…

—Luego…te di las gracias y…bueno, empezaron a gritar nuestros nombres, y el tuyo, muy fuerte…luego hicieron nuestro gesto de respeto, Katniss…— Oigo como toma aire— y…empezaron a golpear a la gente…mataron a un hombre…pero la gente no se daba por vencida, oímos gritos…Delly se asustó mucho…fue extraño…—Todo eso hace que lo ojos estén a punto de salírseme de sus órbitas.

—¿Vosotros estáis bien?— Digo ansiosa, me da miedo que les llegue a pasar algo.

—Sí, no te preocupes…

—¿ Qué no me preocupe? Peeta, lo que acabas de contarme…

—No te preocupes…¿Vale? Haymitch nos ha dicho lo que tenemos que hacer…

— ¿y qué tenéis que hacer?

—Leer y comportarnos como unos buenos vencedores…— resoplo, ser de nuevo marionetas.

—¿le haceis caso?

—Claro…no queremos más muertes…

—No quiero que te pase nada Peeta…y te echo mucho de menos…—Murmuro.

—No me va a pasar nada, no te preocupes, cariño.

—Tarde para decir eso…—Murmuro de nuevo contra el teléfono, como si eso me lo acercara más.

— Todo irá bien, te lo prometo, pronto estaremos juntos.

—Lo estoy deseando…— Susurro— te necesito…— Y no miento, le necesito cerca, le oigo sonreír al otro lado del teléfono.

— Tengo que dejarte ya…

—¿ya?

— estoy en la casa del alcalde y me están esperando para la cena. Te llamaré pronto…

—oh…vale...esperare la llamada…

—Te quiero, Katniss…

—Y yo a ti, Peeta. Hasta pronto…

—Adiós, preciosa…

Cuando cuelgo el teléfono tengo un sabor amargo en la boca. Debía estar contenta por haber hablado con Peeta pero no es así, me preocupa lo que me ha contado. La gente muriendo y luchando ¿por qué? ¿Por nosotros? ¿Por lo que hice? ¿Eso también va a ser culpa mía?

Cuando Gale llega a casa, intento estar normal al menos durante la cena, por Prim y por mi madre, aunque me cuesta tragar el conejo asado que mi madre ha preparado. No dejo de darle vueltas a todo lo que Peeta me ha contado y relacionarlo con lo que Gale me ha contado sobre lo que han hablado en la mina. Quizás sea una locura pero decido decírselo a Gale cuando nos vamos a dormir.

Mientras que me pongo el pijama en el cuarto de baño decido las palabras que voy a decirle, o al menos lo intento, porque cuando entro en mi habitación y veo a Gale recostado en mi cama apoyado en el cabecero con solo su camisa interior mi corazón se salta un latido, aunque no sé por qué.

— No tengo pijamas, por eso no he traído ninguno. Quizás podría comprarme uno…

—No, está bien, no hace falta…— Me meto en la cama apoyándome en el cabecero también.— Tengo que contarte algo…

—¿Ocurre algo?— Asiento.

— Hoy me ha llamado Peeta, la conexión de televisión con el once no se cortó por casualidad…hubo…problemas…

—¿qué clase de problemas?

—Gente rebelándose, alzando los tres dedos, luchando y…. muriendo…

— Está pasando…también en otros distritos…—Murmura él con un brillo extraño en los ojos, y una media sonrisa, aunque le acabo de decir que hay muertes.

...


Nota de autor: Gracias por haber leido hasta aquí! Gale sigue con la ideas de revolución, y Katniss asustada por eso... A saber como acaba... Actualizo los martes y los viernes.

Besos de fuego!