Al Diablo Con El Amor.

Capitulo 7: Recuerdos

Disclaimer: Súper Smash Bros no me pertenece, yo solo uso los personajes con el fin de entretener

Link desenfundó su espada, plantó firmemente los pies en el suelo y esperó el ataque. Los bárbaros corrían furiosamente hacia él y justo cuando estaban a punto de envestirlo…

― ¡Deténganse todos! ―gritó uno de los que estaban al frente e inmediatamente los demás cesaron su marcha.

― ¿Y ahora qué? ―se preguntó Link, viendo que nadie pretendía enfrentarlo.

De pronto el que había parado al resto, quien lucía una amenazadoramente pesada armadura y la cabeza rapada, se acercó a Link y dijo: ― ¡Tú no eres el héroe elegido por las diosas!

Esas palabras dejaron a Link descolocado, ¿Había oído bien? ¿Le habían dicho que él no era él?, ahora sí que no entendía nada de nada.

― ¿De qué diablos estás hablando? ―preguntó el joven héroe.

―Digo que tú no eres el héroe elegido―respondió, picando el pecho de Link con su pulgar―, el héroe elegido mide tres metros y puede levantar una cabra con una mano―añadió.

― ¡Y tiene cabello rojo! ―gritó otro.

― ¡Y sus ojos son rojos como las brazas del infierno!

― ¡Y viste una pesada armadura negra!

Todas esas descripciones distaban de Link, más bien se parecían a cierto Gerudo fastidioso que él conocía muy bien. En vista de que esos idiotas no tenían ni idea de a quien iban a retar y seguramente eran extranjeros, el joven héroe pensó en una forma rápida para quitárselos de encima por un buen tiempo.

― ¡Me han descubierto! ―exclamó Link, sobreactuando a tal grado que dejó caer su espada y bajó tanto la cabeza como los brazos.

― ¡Hah! ¡Lo sabía! ―gritó el hombre que hablaba con Link―, ¡Nadie puede engañar a mi olfato! ―añadió y acto seguido se pasó el índice por debajo de las fosas nasales.

― ¡¿Tú quién diablos eres?! ―preguntó otro de los tipos de la muchedumbre.

―Yo soy solo un sirviente del héroe―respondió el joven elfo―. Él héroe me encomendó cuidar de su casa de verano y de su futura decimoquinta esposa.

― ¡Madre mía! ¡¿El muy cabron tiene quince esposas?! ―preguntó el calvo.

―Quince, de las que le conozco―respondió Link, levantó la cabeza y dijo: ―En estos momentos no se encuentra aquí y no sé cuándo volverá.

― ¿Realmente es esta su casa de verano? ―preguntó el hombre, recibiendo una poderosa bofetada por parte de Link; por poco y le arranca la cabeza.

― ¡Insulso! ―gritó el ojiazul―, ¡Claro que esta es su casa de verano! ¡¿Qué clase de héroe de pacotilla viviría en un solo lugar?! ―preguntó, falsamente enojado.

―Pues en eso tienes razón ―comentó el viejo. No había pensado en que quizás el héroe podría tener hasta veinte casa, con una esposa en cada una.

― ¡Dinos dónde se encuentra! ―exigieron varios de los mercenarios. De pronto todos comenzaron a hacer ruido, demandando una respuesta inmediata a su exigencia.

Link sonrió malévolamente para sus adentros y dijo: ― ¡Se encuentra a cien mil kilómetros al norte! ―gritó, con intención de que todos le escucharan― ¡En estos momentos se encuentra buscando más esposas en las tierras de las Gerudo! ¡Se oculta con el nombre de Ganondorf! ¡Tiene la piel verde y su espada brilla como el sol!

― ¿Estás seguro? ―preguntó el calvo, algo le decía que podría estar mintiendo―, no lo hemos visto nunca y hasta podrías ser tú ―añadió.

Link comenzó a ponerse nervioso, si lo descubrían, habría una verdadera carnicería en todo el pueblo― ¡¿Yo?! ―preguntó, apuntándose con el índice―, si yo fuera el héroe estaría viviendo en un enorme castillo y no cuidando una casa en un lugar tan remoto. Además solo tengo diecinueve años. No tengo edad como para medirme contra monstruos aterradores―añadió con elocuencia.

―Cierto, muy cierto―dijo el hombre, pasando su mano por su gruesa barba. Se dio la vuelta y gritó: ― ¡El héroe no se encuentra aquí! ¡Está en las tierras de las Gerudo! ¡Su nombre es Ganondorf y tiene una espada que brilla como el sol!

― ¡A por él! ―gritaron todos los de la turba.

―Gracias muchacho―agradeció el calvo, puso su mano en el hombro de Link y luego se dio media vuelta para marcharse con su grupo. No sin antes darle cinco rupias en pago por la información.

Link se alegró al ver que la multitud se alejaba cada vez más, pero antes de que se fueran, puso sus manos alrededor de su boca simulando un megáfono y gritó: ― ¡Tengan cuidado con él! ¡Tratará de mentirles diciéndoles que yo soy el héroe! ―muchos dieron las gracias por esas palabras y terminaron de largarse.

―Uffff, casi no la libro ―susurró para sí mismo el joven elfo. Volteó hacia su casa y ahora ya no se podía ver a Samus en la ventana. ―. Esta cretina me va a escuchar―siseó y, con paso apresurado, volvió a meterse en su casa.

Dentro de la casa, Samus se hallaba comiendo su cena como si nada hubiera pasado; claro que se había equivocado al decir aquella mentira en la armería, pero tampoco era adivina para saber que un montón de sujetos locos irían a meterse a casa de Link para tratar de matarlo.

El héroe elegido entró a su casa e inmediatamente volteó a ver hacia su huésped y se aproximó a donde estaba.

― Tú no tienes alma―dijo Samus―, mira que mandar una turba furiosa a que maten a Ganondorf.

Las venas en la frente de Link se hincharon a más no poder y, inhalando todo el aire posible, gritó: ― ¡Y tú no tienes cerebro!

― ¡No me grites! ―espetó la rubia.

― ¡¿Qué no te grite?! ―replicó Link― ¡Casi haces que me maten y destruyan mi hogar por una tontería que se te ocurrió decir! ¡¿Acaso estás loca?!

Samus iba a decirle que no había sido ella quien lo dijo esa mentira, pero recordó a Ilia y decidió echarse la culpa para que Link no fuera a reclamarle a ella―Oye, sé que me pasé. Pero en la ciudadela no dejaban de molestarme así que se me ocurrió que así me dejarían en paz.

Samus sonaba verdaderamente arrepentida, al menos para Link. El rubio se calmó, pero aun con mala cara dijo: ― ¡Maldita gente de la ciudadela! ¡Siempre tienen que fastidiarme! ―acto seguido se fue a la cocina y se sirvió otro plato de la sopa que había estado preparando. Se sentó a la mesa y siguió comiendo.

― ¿Por qué odias a los ciudadanos de Hyrule? ―preguntó Samus, la charla con Ilia la había dejado picada con respecto a ese asunto del tiempo que ella y Link habían pasado en la ciudadela.

Link paró de comer, miró a Samus fijamente y dijo: ―Porque son confianzudos, irritantes, oportunistas, mentirosos, traicioneros y siempre están viendo cómo conseguir lo que quieren; sin importar a quien dañan.

Samus estaba realmente sorprendida con esa respuesta; Link de verdad odiaba a la gente de la ciudadela. Algo había pasado durante su tiempo ahí como para les tuviese tanto resentimiento.

Link terminó de comer y se paró para ir a lavar su plato, su rostro seguía en una mueca de desprecio.

― ¿Alguna vez viviste en la ciudadela? ―preguntó la caza recompensas, como quien no quiere la cosa.

De pronto Link dejó caer el plato que sostenía y, con la mirada entrecerrada, se giró para encarar a Samus.

― ¿Por qué me preguntas eso? ―inquirió, su mirada era penetrante y similar a la de un animal que busca la mínima señal para atacar.

―Por nada, es que por como hablas de la gente de Hyrule pensé que habías vivido en la ciudadela―contestó la rubia. Para Samus era obvio que Link ocultaba un oscuro secreto respecto a la ciudadela y su gente.

―No, no he vivido en la ciudadela―mintió, a lo que Samus simplemente se hizo la que se lo creyó―, ya es hora de dormir. Hasta mañana―dijo el joven héroe y, acto seguido, subió hasta su cama.

―Buenas noches― respondió Samus y se dispuso a lavar su plato. Fuera lo que fuera que Link ocultaba, no era nada remotamente bueno, eso era obvio. Por más que ella quisiera saber de la vida de su amigo en la ciudadela, era seguro que él le respondería con evasivas e incluso se negaría a responder sus interrogantes.

Samus apartó esos pensamientos de su cabeza y, terminando de lavar su plato, bajó al primer sótano para cambiarse a su traje zero y dormir un poco. Quizás mañana podría descubrir un poco más sobre Link.

Por más vueltas que daba en la cama, Link no podía quitarse de la cabeza la pregunta de Samus. Obviamente Ilia debió de haber comentado algo sobre sus vidas antes de llegar a Ordon y, si era así, ¿Cuánto sabría Samus?, la sola idea de que ella supiera de su pasado le aterraba. Su niñez era una etapa que estaba muerta y enterrada, Link esperaba que se mantuviera así.

―No se preocupe, amo―susurró Fay.

Link dio un pequeño respingo y trató de darse la vuelta, pero Fay, quien estaba sentada en el lado libre de la cama, puso sus manos en los hombros de su maestro, impidiendo así que se diera la vuelta.

― ¡Fay! ¡¿Acaso tu…?! ―Link había olvidado por un momento su enlace mental con el espíritu que habitaba su espada, ahora sí que estaba aterrado. Si había algo que precisamente no quería compartir ni con Fay, era su niñez.

―Sí, lo sé―dijo, tenía la cabeza agachada ya que no quería ver la cara de desprecio que su amo debía de tener en el rostro.

― ¡No tenías derecho! ―espetó el rubio por lo bajo, no quería que Samus se despertase.

Fay suspiró y dijo: ―Lo siento mucho. Sucedió cuando sincronicé sus memorias conmigo, no sabía que había pasado por tanto.

Link gruñó por lo bajo y se dio la vuelta para encarar a Fay. La peliazul seguía sin siquiera poder sostenerle la mirada a su maestro, aunque lo había hecho sin querer, había violado la privacidad de Link y eso era algo malo para cualquiera que tuviera sentido común.

Link no pudo sino suspirar nuevamente al ver lo arrepentida que se veía Fay. Con cuidado posó su mano sobre el mentón de la chica y levantó su rostro para que lo viese directamente.

―Fay, no es que esté enojado contigo, es solo que no estoy acostumbrado a abrirme con los demás― Link miraba fijamente a la peliazul y esta tampoco apartaba sus ojos de él―, eres la primera persona fuera de Ordon que sabe de mi pasado. Por eso mismo quiero pedirte que por favor no lo comentes nunca con nadie; ¿Tengo tu palabra? ―preguntó el joven héroe, para él era importante saber que contaba con Fay, ya que no sabía cómo podrían reaccionar los demás si supieran de su tiempo en la ciudadela.

― ¡Por supuesto que sí! ¡Yo siempre estaré de su lado y le protegeré de cualquier cosa! ―exclamó Fay, esa pregunta era hasta un insulto para ella.

Link sonrió y acarició la cabeza de su leal acompañante―Cuento contigo― dijo, luego de eso se dio la vuelta y cerró los ojos para tratar de dormir. Ahora que tenía la palabra de Fay, las cosas estaban un poco mejor. De pronto el joven elfo sintió como era abrazado por la espalda.

―Fay ―dijo en un tono de ligero reprocho.

La aludida se apegó más al héroe y dijo: ―La temperatura ha descendido varios grados, amo, no me gustaría que se enfermase y por eso decidí darle un poco de calor extra.

Link suspiró por enésima vez y viendo que de una forma u otra Fay dormiría cerca de él dijo: ―Buenas noches y por favor no hagas cosas raras.

―Buenas noches, amo―respondió la chica.

Con esas palabras Link cerró sus ojos y poco a poco se fue sumiendo en los brazos de Morfeo.

Mientras tanto en la mansión Smash, más específicamente en la habitación de Marth; el peliazul se hallaba terminando de escribir la historia de su reino. Había tenido que consultar una infinidad de libros que tratasen sobre el desarrollo de su pueblo a través de los tiempos, además de la flora, la fauna, el nivel de educación y cultura, sin mencionar el estado político y financiero.

― ¡Por fin! ―exclamó contento, acto seguido depositó la hoja en un enorme pilar con otras noventa y nueve hojas más. Se tronó los dedos y siguió con la flora; desde niño le había encantado los paisajes de su reino y siempre pasaba mucho tiempo en los bosques aprendiendo de estos, por lo que no le sería demasiado difícil escribir acerca de eso. Remojó su pluma con algo de tinta que tenía en un tintero y, justo cuando iba a apoyar la pluma contra el papel, la puerta sonó.

―Marth, soy Zelda, ¿Puedo pasar? ―preguntó la soberana del noble pueblo de Hyrule.

Marth se sorprendió un poco de que lo visitara a esas últimas horas de la noche y primeras de la mañana, pero aun así sonrió y fue a abrirle la puerta.

― ¡Hola Zelda! ―saludó, contento de que ella le fuera a visitar puesto que, desde que había comenzado su cruzada por terminar las diez mil páginas para el consejo, no había salido de su cuarto. Marth se sorprendió de ver que en sus delicadas manos cargaba una charola con unos sándwiches y algo de jugo.

―Con permiso ―musitó la castaña y entró a la habitación de su prometido. De haber estado en Hyrule, Zelda no se hubiese atrevido a entrar a la habitación de Marth, ya que eso sería visto como un gran acto de indecencia por su parte―. Ya que has estando tan ocupado escribiendo, pensé que sería buena idea traerte algo de comer. No quiero que te enfermes por trabajar tan duro― añadió y, dejando la charola en la mesa de noche de Marth, besó a este en los labios.

―Esto ya me está gustando ―comentó el príncipe de Altea.

Zelda rió por lo bajo y de despegó de su novio, volteó hacia su derecha y observó en montón de hojas que Marth en su escritorio.

―Veo que has hecho progresos ―comentó la princesa.

Marth suspiró y dio un pequeño gruñido―Solo he hecho un uno por ciento de todo el trabajo. Aun me queda muchísimo para poder terminar―replicó, llevaba escribiendo ese dichoso reporte desde que se lo habían dicho los consejeros de Hyrule, no se había despegado de su escritorio ni para ir a comer; ocasionando así que comenzara a demacrarse ligeramente por la falta de alimentación. Claro que su ligero malestar no se notaba en lo más mínimo, siendo un guerrero entrenado y experimentado, cosas como una semana sin comer se volvían nimiedades para él.

―Algo es algo―respondió la princesa, de verdad odiaba ver a su amado príncipe en esa situación; pero ni modo, reglas eran reglas y esas no se podían evadir por nada del mundo.

Marth se acercó a su mesa de noche y tomó la charola para luego comenzar a comer sus sándwiches. Zelda no era una hábil cocinera como Peach, pero a Marth, esos emparedados se sabían a gloria.

La pareja se puso a charlar un rato sobre sus sueños juntos y, antes de que se dieran cuenta, se quedaron dormidos sobre la cama del peliazul; abrazados uno contra el otro en una escena de lo más romántica.

―Te quiero, Zelda―susurró Marth entre dormido y despierto.

La mañana había llegado tranquilamente en Ordon. Las personas de la villa comenzaban a levantarse con los primeros rayos del alba y Link no era la excepción. Poco le había tomado al héroe elegido retomar sus viejas costumbres de aldeano.

Link se revolvió en su cama y notó que se hallaba solo; seguramente Fay se había regresado a la espada maestra por si alguien entraba de golpe. El rubio bostezó y, luego de estirarse como es debido, se puso de pie.

―Creo que mejor voy a hacer el desayuno ―se dijo a sí mismo y acto seguido se fue a la cocina. Bajó con cuidado las escaleras y al llegar a la cocina se topó con la sorpresa de que Samus estaba despierta e incluso estaba preparando el desayuno.

―Buenos días ―saludó la rubia, quien nuevamente se había puesto la ropa que Link le había prestado. Samus se había propuesto ser mejor huésped para Link, después de todo vivía de arrimada en su casa y era lo justo―, siéntate que en un momento te sirvo―dijo y, acto seguido, tomó un plato de la alacena, en el cual vació una especie de engrudo azul.

Link se sentó a la mesa y observaba con desconfianza el guiso de su amiga, muy pocas veces Samus había cocinado algo y, por lo general, sabía del asco, por lo que Link esperaba no morir en el desayuno.

La caza recompensas sirvió el plato a Link, además de una cuchara y se paró frente a él, esperando a que lo degustara.

Ahora era Link quien temía por su integridad, por un momento supo cómo se sintió Samus el día anterior. Con toda la desconfianza del mundo agarró la cuchara y la sumergió en su comida. Sacó un poco del contenido del plato y se lo llevó a la boca, de pronto abrió los ojos como platos, estaba delicioso, no tanto como sus hierbas verdes, pero cerca.

― ¡Esta riquísimo! ― exclamó Link y siguió comiendo su desayuno.

Samus por su parte, infló el pecho. Se había pasado dos horas probando hierbas en el tercer sótano y casi se muere un par de veces, pero como dicen: si no hay dolor, no sirve. Ahora se sentía orgullosa de sus habilidades culinarias, siendo que quemaba hasta el agua… literalmente. La rubia se sirvió un plato para ella y se sentó a la mesa para desayunar en compañía de Link.

Ambos rubios estaban en un completo silencio, que solo era roto por el sonido de sus respiraciones y de sus cucharas al golpear los platos. De pronto Samus soltó una pequeña risa, haciendo que Link centrara de inmediato su atención en ella.

― ¿Qué te pasa? ―preguntó el Hyliano.

Samus se limpio con una servilleta y dijo: ―Es solo que recordé el día que llegaste a la mansión.

De pronto Link también comenzó a reírse, hacía muchísimo tiempo que no recordaba el día más extraño y divertido de su corta vida.

―Diosas, ese día es algo que nunca olvidaré―comentó el rubio.

―――――FLASHBACK―――――

Link se hallaba recorriendo la pradera de Hyrule subido en su siempre fiel montura. Había decidido que recorrería en mundo en busca de más aventuras por el resto del mundo, con el viento como su única guía.

Apenas llevaba media hora de haberse ido de Ordon, todo el mundo se había sentido muy triste por su ida, pero entendieron que su lugar ya no era con ellos sino salvando personas en algún otro lugar. Quien más había llorado su partida; tanto así que a Link le había tenido que jurar visitarlos de vez en cuando para que su amiga se calmara.

―Hoy comienza una nueva vida― susurró el héroe, sus ojos mostraban aquella fiera mirada, que estaba habida por ver más lugares inhóspitos.

De pronto y para su gran sorpresa, una luz blanca que venía del cielo lo cubrió enteramente y lo elevó por los cielos hasta perderse en ella.

Mientras tanto en la mansión Smash, los Smashers se hallaban en el centro del patio para recibir a los demás participantes que faltaban. Recién habían llegado Mario, Luigi, Peach y Bowser; ahora tocaba el turno a la gente de Hyrule, todos los veteranos se sentían emocionados de volver a ver a Link, en especial Mario.

De pronto, una poderosa luz los obligó a todos a cerrar los ojos y, cuando los abrieron, Link y Zelda se hallaban en el centro de todos.

― ¡¿Pero qué demonios…?! ―exclamó Link, giraba su cabeza a todos lados, pero por más que intentaba, no podía ver bien gracias al ofuscamiento que la luz le había provocado. Una vez que sus ojos recobraron su visibilidad, volvió a mirar en todas direcciones, topándose con que estaba rodeado de seres extraños y deformes.

Justo cuando Link pensaba que nada podía ponerse más raro, los extraños seres se abalanzaron sobre él, pero el héroe fue más rápido y, utilizando su mangual, los alejó a todos con un poderoso golpe.

― ¡No lo recordaba tan fuerte! ―dijo Mario, Link por poco y lo había matado con esa enorme bola de hierro.

― ¡Atrás criaturas deformes! ¡Atrás! ―gritó el rubio, de pronto avistó una presencia detrás de él. Se dio la vuelta y se encontró con la princesa del reino, su sorpresa no podía ser más grande en ese momento; no solo lo habían secuestrado a él, sino también a la princesa.

― ¡Link! ¡¿Es usted?! ―preguntó la princesa Zelda, la cual naturalmente se hallaba asustada.

― ¡Princesa! ―gritó el héroe y acto seguido se arrodilló ante ella, clavando su espada en el suelo y bajando la cabeza―. Le pido que se quede detrás de mí, al parecer hemos sido secuestrados por algún enemigo desconocido―añadió, notablemente preocupado.

― ¡Esperen! ―gritó Mario―, ¡No somos sus oponentes! ―dijo y, poniéndose de pie, se aproximó hacia los Hylianos.

Link puso a Zelda detrás de él y apuntó a Mario con su espada―Si intentas algo… te mueres― amenazó.

Mario lo miró extrañado y preguntó: ― ¿Acaso no me recuerdas? ―el fontanero no podía explicarse por qué su mejor amigo no le reconocía, si apenas hacía cuatro años que se habían despedido en el torneo Melee. Era imposible que se hubiera olvidado de él.

El héroe alzó una ceja de forma interrogante― ¿Acaso debería reconocerte? ―preguntó confundido, obviamente no recordaba haberlo visto en su vida.

― ¡Soy Mario! ¡Tu mejor amigo! ―exclamó el fontanero, ya se estaba hartando de ese jueguito del rubio.

―Es inútil, Mario ―dijo una voz irrumpiendo en la escena, se trataba de Máster Hand, quien se acercó para aclarar el malentendido y que este no pasara a mayores―. Él no es el mismo Link que fue tu amigo, obsérvalo bien― ordenó la mano.

Mario entrecerró los ojos y observó detenidamente al héroe, era claramente idéntico a su mejor amigo. Para estar seguro, Mario se sacó de sus ropas la última foto que se había tomado con su viejo amigo. En la foto aparecían él, Luigi, Link y Samus, además de Roy y Marth que se había metido de colados. Mario levantó la mano y puso la foto de su amigo al lado del nuevo Link, físicamente eran iguales, pero hasta ahí acababa el parecido, puesto que la túnica y demás ropajes eran muy diferentes a los que antes usaba.

― ¿Lo olvidaste? ―preguntó la Mano Maestra―, Link te dijo que cada cien años nacía un nuevo héroe, una nueva princesa y un nuevo enemigo. El Link que estás viendo es uno de los tantos sucesores de aquel que otrora fue tu amigo.

Esas palabras fueron como puñaladas para Mario, claro que no había olvidado lo que el otro Link le había contado, pero tampoco esperaba que máster Hand hubiese cambiado al amigo que había hecho en el primer torneo de Súper Smash Bros, cuando solo eran doce los concursantes.

―Entonces el otro Link…―las lágrimas se amontonaban en los ojos del fontanero. Se resistía a creer que aquel sujeto tan simpático fuera solo un recuerdo del pasado. No quería creerlo, él le había dicho que se verían en el próximo torneo, se lo había jurado.

―Él pasó a mejor vida― dijo Máster Hand, terminando así la frase que Mario había dejado en el aire.

El fontanero no lo resistió y se marchó del lugar, llevándose consigo un amargo sabor de boca.

― ¿Quiere alguno explicarme qué demonios pasa aquí? ―demandó el joven elfo, quien seguía con espada en mano y la princesa detrás.

Máster Hand se dio la vuelta para encarar al héroe― Mis disculpas― dijo la mano―, mi nombre es Máster Hand y fui yo quien los trajo aquí― confesó.

― ¡Exijo que nos devuelvas a Hyrule! ―espetó Link, no quería pasar ni un segundo más ahí, rodeado de tantos seres extraños y en especial de esa mano gigante.

―Esperad joven héroe―interrumpió la princesa Zelda―, dejad que esta… mano flotante se explique―pidió y de inmediato se ganó una mirada de sorpresa por parte del héroe―. No sé por qué, pero tengo un buen presentimiento respecto a ello―confesó la castaña, terminando así de hablar.

Link decidió confiar en el criterio de su princesa y bajó su arma, sin embargo, no la enfundó.

―Confiaré en la princesa ―comentó el rubio―. Pero al primero que trate de dañarnos, lo haré picadillo con mi espada.

―Por favor, déjennos solos―pidió Máster a los demás Smashers, quienes procedieron a dejarlo solo con Link y Zelda.

Ya con el visto bueno, Máster Hand procedió a contarles todo lo relacionado al torneo llamado Súper Smash Bros, el cual se celebraba cada cuatro años para fomentar la unión de los habitantes en el múltiverso. También les explicó que sus yos anteriores habían participado en dos ocasiones para Link y una para Zelda. Viendo que ambos no se lo creían mucho, Máster Hand les mostró las memorias que había almacenado para ese momento. Tanto Zelda como Link pudieron ver cómo habían sido siglos atrás. Quien más se sorprendió fue Zelda, ya que su yo anterior era rubia, siempre había creído que sus encarnaciones eran castañas como ella.

Dos horas después y ya cuando les había explicado todo, Máster Hand les preguntó si querían participar en el torneo de ese año.

― ¿Qué opina usted, princesa? ―preguntó Link, girando su cabeza hacia Zelda, la cual se hallaba muy pensativa.

La princesa apoyó su índice en su mentón y, con un tono que hasta parecía inocente dijo: ―No me parece mala idea, después de todo, sería bueno para Hyrule tener aliados poderosos de otros mundos. Lo he decidido, participaré.

Link abrió un poco los ojos, producto de su sorpresa, pero de inmediato volvió a ponerse serio―En vista de que la princesa ha decidido participar, yo también lo haré―informó.

Máster Hand suspiró de alivio, por fin los había convencido de participar en el torneo, sabría el cielo cómo se hubiese puesto la gente de no haberlos visto participar; suficientes problemas tenía con las fans de Roy como para echarse de enemigas a las de Link. Sacó de la nada dos contratos escritos en Hyliano y se los entregó a los chicos, quienes los leyeron cuidadosamente para asegurarse de que no hubiese nada raro. Bueno, Zelda los revisó, puesto que Link no entendía ni papa de lo que significaba toda esa palabrería bonita. Una vez firmados los contratos, ambos se los entregaron a Máster Hand, quien los hizo desaparecer para resguardarlos muy bien.

―Bueno, lo último que faltaría es traspasarles las memorias de sus antiguos yos. Pero esa ya será mañana, por ahora mandaré a los Toads par que les muestren sus habitaciones―comentó la mano jefe, chasqueó los dedos y de la mansión salieron dos Toads, los cuales se encargaron de guiarlos a sus respectivas habitaciones.

Mientras tanto en la habitación de Mario, el fontanero se hallaba llorando por su amigo Link. Había esperado pacientemente el volver a verlo para luchar como lo hacían antes, pero ahora eso jamás podría ser, ya que Máster Hand lo cambió como si no valiese nada, como si ese amigo incondicional que había ganado fuese fácilmente reemplazable. Al lado de Mario se hallaba Peach, quien trataba de consolarlo lo mejor que podía.

―Ya Mario, seguro que Link te recordó como su mejor amigo―dijo la rubia, de verdad le dolía ver al fontanero en esa situación.

―Lo sé―dijo Mario, llorando amargamente―. Es solo que me duele que Máster Hand lo reemplazara así como así. Él se merecía siquiera hacer un torneo de despedida―añadió, de verdad que las palabras de Máster Hand le habían pegado duro.

―Él no se ha ido, Mario―comentó Peach―, él sigue vivo dentro de tus recuerdos. Mientras lo lleves contigo en tu corazón, él nunca morirá. Además de que volvió, en una forma un tanto diferente, pero seguramente es el mismo Link que conocimos.

Mario se sorprendió con las palabras de Peach, en cierto modo tenía razón, aquel Link con el que había vivido tantos bueno momentos seguía vivo dentro de él, además de que él había cumplido su promesa de verse en el próximo torneo, en una forma distinta a la que había esperado; pero aun así mantuvo su palabra.. se limpió las lágrimas y dijo: ―Tienes razón, siempre lo llevaré conmigo en mis recuerdos―trató de hacer una sonrisa, pero esta le salió más como una mueca. ―. Creo que debería ir y hablar con el nuevo Link.

Y con esas palabras, salió de su cuarto para darle la bienvenida al rubio. Mario siempre recordaría al Link que portaba aquella melodiosa ocarina, pero había que centrarse en el hoy. Quizás las cosas no serían como antes, pero tampoco tenían por qué ser malas.

Link por su parte, se hallaba acomodando sus cosas en su alcoba, no era demasiado lujosa, pero tampoco era un cuartucho; tenía precisamente el espacio que requería y el decorado le recordaba mucho a su casa en Ordon.

―Por fin ―dijo, viendo que ya había terminado de acomodar sus armas y demás artilugios en la medianamente extensa pared de su habitación. Cualquiera que pasara ahí pensaría que Link se preparaba para una guerra, había tantos objetos en su pared que más que un cuarto, parecía una armería.

―Creo que debería ir a ver a la princesa ― se dijo, acto seguido salió y caminó por toda la mansión tratando de encontrar el cuarto de la princesa; por más que lo buscaba, simplemente no lo encontraba.

De pronto giró en una esquina y se encontró con aquel hombrecito regordete vestido de rojo y azul. Por más que trató, no pudo recordar su nombre.

― ¡Oh! Hola―saludó el fontanero, alzó su mano y puso su mejor sonrisa para que el nuevo Link dejara de desconfiar en él.

―Eh… hola―respondió Link, en parte se sentía muy incomodo cerca de ese hombrecito; sin margo, parte de él se sentía cómoda. Era una extraña sensación, la forma más fácil de describirla sería que se trataba de una lucha entre sus instintos y su sentido común. Sus instintos le decían que no era peligroso, pero su sentido común le decía que debía de desconfiar de cualquiera ahí.

Mario se rascó la nuca y, con una cara algo roja por la vergüenza de haberse ido llorando, dijo: ―Siento lo que pasó hace rato. Es que yo y el viejo Link éramos buenos amigos y lo confundí contigo, de verdad espero que me disculpes.

Link alzó una ceja de forma interrogante y por fin se decidió a hacerle caso a sus instintos, sonrió de medio lado y dijo: ―No te preocupes por eso. Yo también siento haberlos lastimado antes― de verdad que estaba apenado por aquello de haberlos golpeado con su mangual, pero en su defensa, lo habían secuestrado sin siquiera decirle algo y no sabía ni dónde estaba.

―Olvídate de eso ― dijo Mario, agitando su mano para restarle importancia―. La verdad que esa arma fue sorprendente, tu viejo yo tenía buenas armas, pero nada como eso―agregó con una gran sonrisa.

―Ya que estamos aquí, ¿Podrías decirme dónde está el cuarto de la princesa Zelda? ―solicitó el joven elfo―, además sirve y me sigues hablando de cómo era mi viejo yo.

Mario asintió y ambos se encaminaron a la parte de la mansión donde se quedaban las mujeres. Durante el camino comenzó a hablarle sobre su vida anterior, de forma exacta y muy detallada. No tardaron casi nada en llegar a las chicas, pero extrañamente prefirieron quedarse fuera escuchando lo que estas hablaban. Link quiso resistirse a seguir escuchando, pero su innata curiosidad le obligaba a quedarse ahí; poco o nada significaba su decoro si se trataba de saber algo más sobre la princesa que había robado su corazón.

Mientras tanto en el cuarto de Zelda, ella y Peach charlaban amenamente mientras tomaban té. Al principio Peach había parecido irritante para Zelda, su voz era muy chillona y hablaba bastante rápido; pero con el pasar de los minutos le fue agradando más y más. Peach le había hablado de cómo era su vieja yo y de lo buenas amigas que habían sido.

Segundos después de que Mario se fuera a la habitación de Link, ella se había ido a la habitación de Zelda para charlar un poco y conocerla.

― ¿Así que usted y yo fuimos amigas en mi encarnación anterior? ―preguntó la princesa de Hyrule.

― ¡Exactamente!― exclamó la rubia, con su habitual entusiasmo―, pero no me hables de usted. Preferiría que me tutearas― agregó, agitando su mano para estar importancia.

Zelda asintió y se pensó su había sido buena idea abrirle la puerta a esa princesa tan parlanchina.

―Está bien… Peach―dijo la princesa de Hyrule, no muy segura de querer entrar en más confianza con la rubia―, por favor, dime más de cómo era en mi vida anterior―pidió y, con suaves y gráciles movimientos, sorbió un poco de té.

Peach, ni corta ni perezosa, le habló de todo lo concerniente a su anterior vida. Desde las dificultades que habían tenido para adaptarse al torneo, hasta las extrañas situaciones que les hicieron pensar que ella y el anterior Link eran pareja.

Zelda estaba perpleja, jamás habría pensado que su yo anterior fuese tan atrevida como Peach se la relataba, si es que hasta le parecía una locura que ella, Peach y una tal Samus se reunieran todas las noches a jugar póquer y hablar sobre hombres; era como si ellas hubiesen intercambiado roles con los varones.

De pronto Peach entrecerró los ojos y miró directamente hacia la puerta, hizo una seña a Zelda para que se callara y, con un sigilo que un ninja envidiaría, se acercó a la puerta y la abrió de golpe. Detrás de ella se hallaban Link y Mario; el primero tenía alzada la mano como si fuera a tocar la puerta y el segundo estaba parado detrás de él.

Cuando Peach abrió la puerta, Link tuvo apenas medio segundo para recomponerse, recomponer a Mario y simular como que iban llegando.

―Muy buenas tardes ―saludó el joven elfo, se inclinó brevemente frente a la princesa y luego se puso de pie.

―Buenas tardes, héroe elegido― saludó cortésmente la soberana de Hyrule, inclinando la cabeza brevemente―, ¿Qué os trae por aquí? ―preguntó, ligeramente sorprendida de ver a Link ahí.

Link se aclaró la garganta, suavizó ligeramente su semblante y dijo: ―Solo he venido para ver si se os ofrecía algo.

Peach abrió los ojos de la sorpresa al ver lo serio y servicial que era el nuevo Link. Ella lo recordaba como un chico impulsivo y siempre sonriente, más nunca como alguien que quisiese cumplir los deseos de nadie.

―Puede estar tranquilo, estoy bien y en buena compañía, como podrá ver―respondió Zelda, señalando educadamente a la princesa del reino champiñón. Casi de inmediato quiso morderse la lengua, ese comentario había sonado algo rudo para su gusto.

―Mis disculpas por importunarles― dijo―. Paso a retirarme, con permiso―y acto seguido se marchó, dejando a todos algo confundidos.

― ¿Y tú a que venias, Mario? ―preguntó Peach, centrando su atención en el fontanero rojo.

Mario dio un ligero respingo y dijo: ― ¿Yo?, yo solo vine para enseñarle a Link donde se encontraba la habitación de la princesa. Con su permiso, me retiro yo también― y, siguiendo los pasos de su amigo, Mario también se fue para buscar a sus demás amigos y organizar una partida de póquer.

― ¿Crees que mis Link esté enojado conmigo? ―preguntó Zelda.

― ¿Eh? ¿Por qué preguntas eso? ―inquirió la rubia, claramente confundida.

―Pues la forma en que le hablé, creo que fue un poco ruda―respondió la castaña, por lo general era más sensible cuando hablaba con sus súbditos.

Peach rió por lo bajo al escuchar las palabras de Zelda. ―No es que hayas sido ruda, es que ustedes se hablan con demasiadas formalidades. Sus anteriores yos eran tan cercanos, que hasta se tuteaban todo el tiempo― confeso.

Esa revelación dejó a Zelda sorprendida, sabía que su anterior yo era algo cercana con el héroe del tiempo, pero no esperaba que tanto; siendo que en Hyrule, la pena por hablarle de tú a alguien de la nobleza, eran un par de noches en las mazmorras del castillo. Y eso si el imputado tenía suerte.

Por otro lado, no le molestaba en lo absoluto que fuesen más cercanos.

Link por otro lado, se hallaba recorriendo la mansión en compañía de Mario. El rubio sintió curiosidad por aquel enorme lugar y sobre todo, por sus habitantes. Para Link, los habitantes de la mansión eran un desfile de rarezas, una más rara que la anterior; desde hombres mitad animal que podían hablar, hasta reinos lejanos que parecían salidos de un cuento de hadas.

― ¿Y qué te parece el lugar? ―preguntó el fontanero, pero la respuesta ya estaba dicha. Solo tuvo que ver los ojos fieros y maravillados del héroe del crepúsculo, era obvio que el lugar le encantaba.

―Quizás me haya asustado al principio ― dijo algo apenado, mientras recordaba la amenaza que había lanzado sobre los habitantes de la mansión―. Pero ahora solo puedo decir… ¡Este lugar es fabuloso! ―exclamó contento.

Mario solo sonrió contento, sin importar cuántos años o cuántas vidas pasaran, Link siempre seguiría siendo el mismo de siempre.

Ambos seguían su paseo por la mansión, mientras saludaban a cuanta persona vieran. Link por su parte, aprovechaba para poder presentarse a cuanta persona se cruzara en su camino. Si buen Máster Hand le había notificado que le reinsertarían sus memorias, él prefirió adelantarse y aprender un poco sobre los habitantes de la mansión.

―Mucho gusto, me llamo Link ―dijo el rubio, presentándose al rey Dedede.

― ¡¿Y a mí qué me importa?! ―replicó el rey, arrogante como siempre― ¡No se te vuelva a ocurrir dirigirme la palabra, plebeyo! ―y dicho esto, se marchó del lugar, siendo seguido por sus súbditos.

―Maldito pato despreciable ―siseó un iracundo Link, él haciendo su mejor esfuerzo por integrarse y ese pato arruinándolo todo.

―No te preocupes, él es así siempre ―comentó Mario, rascándose la nuca con algo de nerviosismo. Este Link era más rudo que el anterior.

Los chicos seguían con su recorrido, cuando de pronto una puerta al lado izquierdo de Link se abrió de golpe, revelando una enorme armadura dorada con un yelmo rojo y una especie de mini cañón en la mano derecha.

―Al fin te encuentro ―dijo el ser con voz siniestra, extendiendo su mano izquierda hacia Link.

El rubio, por reflejo, lanzó un feroz puñetazo a la armadura, puesto que para él era mejor pegar primero y preguntar después. El golpe ocasionó que el ser fuese impulsado hacia atrás, golpeándose pesadamente contra una maquina de bebidas. Link se preparaba para rematarle, cuando Mario le salió al paso, extendiendo ambas palmas frente a él.

― ¡Espera Link! ¡No es un enemigo! ―gritó un preocupado Mario.

― ¿Y entonces qué demonios es? ―preguntó de mala gana el héroe.

―Sabía que eras un idiota ―dijo la armadura, poniéndose de piey llevando su mano hacia su yelmo para retirarlo―. Pero nunca creí que los fueras tanto como para olvidarte de tus amigos ―el yelmo estaba fuera y revelaba la imagen de una bellísima mujer de cabello rubio, piel de porcelana y ojos azules como el mar.

Link no se lo podía creer, acaso esa mujer siempre estuvo ahí― ¡ESTA BELLÍSIMAAAAA! ―gritó, sin poder contener sus palabras.

La mujer en cambio, se sonrojó ligeramente con las palabras del héroe, pero lo disimuló de inmediato y, en cambio, puso una cara seria.

― ¡¿Qué acaso no me recuerdas?! ―inquirió la mujer ―. ¡Soy yo! ¡Samus Aran! ¡Tú mejor amiga! ―añadió, señalándose a sí misma con su cañón.

― ¿Mi mejor amiga? ―preguntó Link, notablemente extrañado.

Mario suspiró y se acercó hacia la rubia, al parecer tendría que explicarle todo a Samus.

Minutos después, Mario terminó de contarle a Samus la situación. Ella tampoco se lo había tomado muy bien, puesto que también había querido ver al viejo Link.

― Entonces, el viejo Link esta… ― Samus ni siquiera quería terminar la oración.

Mario simplemente asintió a las palabras de su amiga―Pero no te preocupes, seguro que tuvo una buena vida. Me juego los dedos de la mano izquierda a que se casó con una buena mujer y que tuvieron muchos hijos sanos ― agregó, muy seguro de sus propias palabras.

―Espero que así haya sido ―murmuró Samus, algo triste por no haberse despedido apropiadamente de su mejor amigo.

―Oigan, sigo aquí ―dijo Link, alzando la mano para llamar la atención de los presentes, no le gustaba sentirse ignorado.

― ¡Oh! Cierto, disculpa ―respondió Mario, rascándose la nuca con nerviosismo.

― Tu nombre es Samus Aran, ¿Cierto? ―indagó el rubio, preparando su disculpa por su anterior comportamiento.

Samus asintió y dijo―: Así es.

―Por favor, discúlpame por haberte atacado. No sabía que eras una persona ―soltó el elfo, inclinando la cabeza para mostrar algo de respeto.

Samus, al ver el comportamiento tan formal de Link, solo pudo soltar una sonora carcajada, dejando al joven héroe ligeramente confundido.

― ¿Qué pasa? ¿Dije algo gracioso? ―preguntó, visiblemente confundido.

― ¡Jajajaja! Es que… es que eres demasiado formal ―dijo la rubia, tratando de contener un poco la risa.

Incluso Mario se había reído de Link. El otro Link, aunque era bastante educado, era bastante más irreverente y despreocupado que este, hasta el punto en que él hubiese respondido algo como: "Es tu culpa por ser tan fea" o algo similar.

―Lo que pasa es que estamos acostumbrado al otro tu, que era bastante despreocupado ―señaló el fontanero, si es que era ver para creer.

Link solo suspiró y chasqueó la lengua, odiaba que se rieran de él.

El resto del día fue bastante más calmado. Link se había presentado con todos e incluso se ofreció a hacer un banquete de gastronomía hyliana, como disculpa por haberlos atacado, cosa que muchos aceptaron gustosos. A muchos incluso les estaba cayendo mejor que el otro Link, ya que ese no podía ni hervir el agua sin usar una flecha de fuego para acelerar el proceso, cosa que terminaba en destrucción masiva el noventa y cuatro por ciento de las veces.

Durante la cena, todo el mundo se animó a hacerle preguntas sobre sus aventuras en Hyrule. Y claro que no faltaron las chicas que ya le iban echando el ojo: era guapo, caballeroso, educado y hasta sabía cocinar. Por el momento, Link era el mejor partido en la mansión, ya que pocos eran tan serviciales como él.

Al día siguiente, llegó el momento en que Máster Hand les insertaría sus recuerdos de los anteriores campeonatos de Súper Smash Bros. Zelda y Link se encontraban en la oficina de Máster Hand, siendo acompañados por Mario, Peach y Samus.

―Muy bien chicos―dijo la mano flotante―. Quédense quietos hasta que termine, esto solo tomara unos segundos, pero debo advertirles que al terminar podrían algo mareados e incluso podrían confundirse un poco hasta que hayan asimilado completamente sus recuerdos―advirtió Máster, ya que no era la primera vez que hacía esto y por lo general costaba un poco asimilar memorias pasadas.

Ambos obedecieron y se quedaron de pie frente a él. Justo cuando la mano jefe iba a tocarles la frente con sus dedos anular y medio, Link retrocedió.

― ¿Eh? ¿Qué pasa, Link? ―preguntó Zelda, ligeramente extrañada.

―Yo…― comenzó el rubio―. No quiero que copies esas memorias en mi mente―confesó, sorprendiendo a todo el mundo.

― Pero, ¿Por qué? ―preguntó Mario, quien quizás era el más sorprendido. No entendía del por qué Link no quería tener sus viejas memorias.

Link suspiró y se preparó para decir lo que su corazón sentía―Yo no quiero ser visto como el fantasma de mi predecesor. Quizás él fue un tipazo como todos dicen, pero él ya no está y no quiero vivir a su sombra. Quiero que todos me reconozcan por quien soy ahora y no por quien fui antes. Por eso, no quiero que me des esos recuerdos, quiero crear mis propias memorias con todo el mundo.

Todos estaban más que sorprendidos, el discurso que Link había dado era sorprendente. Aunque podían comprenderlo, no es bonito vivir siendo la sombra de nadie o que todo el mundo te compare con alguien más (CofcofLuigicofcof XXXXX).

―Entiendo eso, y por supuesto que lo respeto―dijo Máster Hand, girándose a su izquierda para centrarse en Zelda―, ¿Y tú, Zelda? ¿Quieres tus viejas memorias o prefieres crear las tuyas? ―preguntó, esperando pacientemente la respuesta de la princesa.

Zelda, luego de pensarse bien las cosas, sonrió y negó con la cabeza―No, tampoco las quiero. Al igual que el héroe Link, yo también quiero crear mis propias memorias ―respondió, muy segura de sus palabras.

Ambos Hylianos estaban muy seguros de su decisión. Bueno, Zelda se sintió tentada a recibir las memorias, puesto que quería saber hasta dónde había llegado la relación de su predecesora con el héroe elegido.

―Pues que así sea entonces. Desde hoy son auténticos competidores en el torneo de Súper Smash Bros, eidcion Brawl ―comentó Máster Hand, a lo que los demás aplaudieron a sus amigos.

Poco después de eso, Taboo atacó el torneo y el resto ya lo saben…

―――――FIN DEL FLASHBACK―――――

―Recuerdo que todo el mundo estuvo emocionado con mi regreso ―dijo Link, sintiéndose realmente importante por aquel revuelo que había levantado.

―Así fue. Hasta que al día siguiente llegó Toon y todo el mundo se olvidó de ti, fantasma ―añadió la rubia, tirando por lo bajo las ilusiones de su amigo.

―Tch, cretina ―masculló el rubio, notablemente enojado.

―Llorica ―replicó Samus, importándole un carajo si Link se había ofendido.

―Bueno, basta de recuerdos. Tengo que ir a ayudar a Braulio con las cabras y más tarde ayudar en el harado ―dijo Link, recordando que, viviendo ahí, tenía ciertas obligaciones que debía de cumplir.

― ¿Y yo qué hago? ―preguntó la rubia, puesto que Ilia seguramente tendría cosas que hacer y no la tendría para que matara su aburrimiento.

―Podrías pasar el día con Ilia y las demás personas de la aldea. De paso sirve para que los conozcas mejor y ellos te pierdan el miedo ―sugirió el elfo, luego de eso, tomó sus cosas y se marcho a la granja para comenzar su faena diaria.

―Pues ya qué ―se dijo la rubia y terminó de comer su desayuno, para luego lavar el plato y prepararse para ir a visitar a Ilia.

¡Hasta aquí!

¡Hola a todos! Espero que les haya gustado este cap, hace mucho que no actualizaba. Eso fue por causas de trabajo, hace tiempo que no tenía tiempo para ninguno de mis fics. Pero bueno, en este cap pudimos ver sobre el primer día de Link y Zelda en la mansión, además de la reacción de los Hylianos al ser raptados. Saludos.

Respondiendo a los reviews:

Jbadillodavila: es que Link ya es salado de nacimiento XDDD. Saludos.

Demiansparda: que bueno que te gustara viejo, ya aquí está disponible para que te diviertas. Saludos.

Leozx95: Seeee soy un crack de la comedia, al menos por ahora. La verdad es que eso de 50 sombras de gray es una tontería. En lo personal no lo he leído, pero no tengo interés en algo que es prácticamente pornografía (ojo, no soy ningún reprimido sexual, es solo que no me interesa). Lo de la ciudadela es algo que nadie se espera ver, y créanme que los va a sorprender.

EgrettWiliams: Muchas gracias por leer. Que bueno que te haya gustado el cap. Respecto a lo de los sótanos, no te preocupes, no pienso abusar de ello. Es un buen gag sí, pero tampoco es como si lo fuera a usar todo el tiempo, no me gusta abusar de las bromas.

Lo de Samus e Ilia pues, digamos que soy bastante cuidadoso en cuanto al desarrollo de mis personajes, no me gusta hacer cosas exageradas ni dar power ups. Además que me gusta la interacción entre personajes de otros universos, cosa por la que me encanta Súper Smash Bros.

Esa Fay es bien loquilla y Samus desconfiada. Pero Fay solo quiere lo mejor para Link XDDDD. Fay fue uno de los personajes que más pensé, ya que debía de integrarse bien a la historia sin parecer exagerado, además de que siempre fue un punto de humor en la misma.

Respecto a mi redacción y ortografía ¡¿QUIÉN TE CREES PARA DECIRME LO QUE TENGO QUÉ HACER?! nah mentira. Me alegra cuando me dicen que tengo fallos, como ya he dicho en otros fics, mi sueño es ser escritor y es por eso que me uní a esta página, para poder ganar experiencia y ser mejor escritor. Respecto a la redundancia, siempre trabajo en ello y trato de corregir eso, pero igualmente se me pasa algunas veces. Muchas gracias por señalarme mis fallos.

Me alegro que te haya gustado eso de "para no volverlos a ver" fue un momento súper wow. Respecto al tiempo en que hago mis caps, bueno, eso depende de cuanta disponibilidad tenga. Además de que me tomo mi tiempo en escribir los caps, ya que me gusta que estén bien completos y tengan su propio gusto. Saludos.

Hikari no kokoro: Seeee esa Samus no tiene alma XDDD. Pues lo de Ilia ha sido así desde siempre, nunca fue muy alta que digamos. Eso de que se hicieran amigas fue algo que me gustó mucho y que pienso explotar adecuadamente, sin exageraciones de ningún tipo. Quizás haya más fanservice. Saludos.

HunterSnake: Que bueno que te haya gustado el cap. Siempre es bueno oírlo y no culpes al pobre Hotmail, suficientes problemas tiene con que nadie lo use. En fin a mí también me dio tristeza el desenlace los Links anteriores, pero le daba más feeling al asunto.

Pobre Link, se le va a armar una de dios padre, pero bueno, eso ya son gajes del oficio para él. Eso de los consejeros también fue una trolleada de campeonato, ni yo me esperaba ser capaz de tanta maldad XDDDDD. Snake es el troll del año jejeje. Me alegra que te gustara lo del Smash Gravity, me gusta dar esos detalles a mis historias, así son mejores y los entretienen más.

No te preocupes por lo de los comentarios, ya hable con el chico y se disculpó. Yo también tuve algo de culpa por exaltarme, pero realmente detesto cuando me dicen cómo debería ser mi historia o qué cosas debería de hacer. Me gusta hacer originales mis historias para que no caigan en el cliché. La película aun no la he visto, pero puedo asegurar que el sasusaku era algo que jamás existió en el manga y realmente fue fanservice muy malo. No me quejo de la historia, fue buena ni como negarlo, pero en serio que no me gustó tanto ese capítulo final del manga. Saludos.

BRANDON369: gracias por leer. Me alegra que te haya gustado. Esa Samus es un imán de problemas XDDDDD. Saludos.

Lord uzu: te perdono, siento haber sido tan intenso. Pero es que realmente no me gusta cuando me dan órdenes o me dicen el cómo deberían de ser mis historias, simplemente no me gusta. No me molesta que mis lectores se emociones cuando leen mis fics, háganlo, pero recuerden, no me digan cómo debo hacer el fic. Es malo para la salud XDDDD. Saludos.

Guest: Bueno, realmente ha habido varios links, cierto que en los fics de Smash siempre ponen a cualquiera, por lo que uno siempre intuye que es el Link de Brawl. Espero que ye haya gustado la explicación que di en este cap. Respecto a Marth, pues realmente nunca he jugado a ningún fire emblem, pero realmente parece mujer y eso le quita unos puntos a favor, al menos para mí. Pues lo de Ganondorf y con quién se acostaba Link, eso lo descubrirán a su tiempo. Saludos.

BHGLOG: que bueno que te gustara el fic y los demás. Espero que te haya gustado el cap. Saludos.

Rikudo-sama: Bueno, Rikudo-sama, de haber podido ver tu petición antes, te la hubiese denegado. No es porque sea mala persona, es porque de verdad no considero ético no correcto el copiarse de nadie. Dices que era para un concurso, entonces debiste esforzarte en crear una historia para los demás. No sería correcto que los demás se esforzaran y tú solo vinieras a copiar y pegar. Lo siento, si lo hiciste, me decepcionas, pero si no, me alegro y ojalá se te haya ocurrido algo bueno para publicar. Saludos.

Cyberakuma1: gracias por leer, espero que este cap también te haya gustado, quizás en unas dos semanas suba el próximo cap. Saludos.

Lector Luigi: Seeep, esos de la ciudadela son uno cretinos, que bueno que te guste lo de los personajes. Saludos.

Gist: me alegra que te guste. La verdad yo también me sorprendí de que a tanta gente le gustara mi historia, siendo que la otra no es muy popular. Lo de la incoherencia, pues, mis disculpas, trato de hacerlo lo mejor que puedo, quizás se me pasen algunas cosas de vez en cuando, pero siempre confío en que ustedes me señalarán lo que hago mal. Saludos.

NikAssasins: me alegra que te guste la historia, todo el mundo odia a Marth XDDDDDDD. Y todos aman a Fay XDD. Pero bueno, el castigo y demás cosas podrían o no venir luego. Claro que te puedo enseñar, pero lo mejor sería que lo hicieras tú mismo, la experiencia propia es la mejor forma de progresar. De todos modos, si quieres consejos o cosas así, siempre puedes escribirme un mensaje privado. Saludos.

Se despide Payaso Coronado

Hasta la próximaaa!