Hola a todos, discúlpenme las tardanzas para colgar este capi, pero la verdad es que eh estado muy ajetreada últimamente con los proyectos que mandan antes de final de clases, y eh ido e cuando en cuando a visitar a mi primo que está recién operado y bueno…

Espero que les haya gustado el capi como se ve Hinata ya está comenzando a admitir sus sentimientos por Sasuke y ya lo reconoce como uno de los pilares de su vida junto con Naruto.

Un agradecimiento especial a Layill, por su apoyo incansable, a maribelteka, que con sus cometarios siempre e hace reir y a Rukia-CC quien al igual que Layill se ha mostrado incansable con su apoyo.

Gracias, las quiero un monton, chicas.


Capítulo VII

—Ella es de nuestro equipo —Sentencio Sasuke con voz tranquila, mientras me miraba de reojo, sus ojos negros brillando de una manera indescriptible— Ahora, si no tienes nada más que hacer aquí, ¡Lárgate!

¿Qué? ¡Eso es mentira!, ¡Ella jamás te ayudaría! —Grito mientras me miraba, como si buscase una explicación en mis ojos, podía vislumbrar la decepción y la tristeza apoderándose poco a poco de su semblante.

—Es verdad, Naruto-kun —Le susurre con cuidado, quería decirle mis verdaderas intenciones, pero no podía, no podía. Llore silenciosamente mientras me aferraba a la camisa de Sasuke, sintiendo su calor, aquel que me reconfortaba y que me dio las fuerzas para dejar atrás mis lágrimas.

Desde aquel encuentro con Naruto me sentía angustiada y con miedo. Sentimientos que me habían forzado a permanecer despierta toda la noche, al igual que Sasuke. Miles de preguntas azotaban mi mente dejándome intranquila. El miedo atenazaba mi cerebro mientras pensaba en las miles de posibilidades y el temor de que nos encontraran a pesar del camuflaje aumentaba. Cada cierto tiempo, y sin que pudiera evitarlo mis ojos se posaban en el exterior, a la espera de una señal que me advirtiera de un posible ataque. También me horrorizaba pensar en la posibilidad de que Naruto se encontrara triste. Recordar su expresión iracunda y decepcionada…

Era una terrible tortura y además aquello me entristecía.

Me había negado a probar bocado durante todo el día. La verdad no tenía apetito en lo absoluto.

Era de noche y sólo Sasuke y yo nos encontrábamos despiertos. Él se encontraba al lado mío con su vista fija en el exterior. Su respiración se volvía dificultosa por momentos, y aunque disimuladamente, podía notar las ocasionales quejas de dolor que él soltaba.

Aquel tiempo con Sasuke me había brindado la oportunidad casi irresistible de comprenderlo aunque sólo fuera un poco. Comprender que detrás de aquella faceta fría se escondía un alma herida por una vida que no se había mostrado misericordiosa con sus sentimientos.

Lo mire de reojo durante unos instantes, recordando el preciso instante en que me aferre a su camisa y sintiendo como ardían mis mejillas al recordar el contacto de su bien formado cuerpo con mi piel y pude aspirar aquella fragancia tan hipnotizante que él despedía.

Sin embargo en mi mente sólo había una pegunta: ¿Por qué Sasuke se habia arriesgado a protegerme?

Porque sí, Sasuke estaba herido, debil, entonces, ¿Por qué arriesgarse a protegerme en vez de abandonarme y seguir, como seguramente habría hecho en otras circunstancias?

—¿Uchiha-san se encuentra bien? —La preocupación en mi voz era evidente mientras me fijaba en aquellos ojos negros algo apagados por el dolor de las heridas.

—Esa pregunta bien podría hacértela yo, Hyuuga —Me respondió, tajante.

—¿Cree que no me encuentro bien? —Pregunte, perdida en la inmensidad de sus ojos ónices, que me observaban con preocupación.

—No lo creo; lo sé. Hyuuga, contéstame una pregunta; ¿Por qué aceptaste ayudarme si no querías abandonar Konoha?sabias que no iba a matarte, en ningun momento me tuviste miedo alguno. —Su voz se encontraba teñida de preocupacion

—Es… una pregunta difícil de responder. —Conteste con voz tremula, vacilante, desviando la mirada.— Es una historia larga. No querrá oírla —Agregue con la cabeza baja.

—Tenemos toda una noche de insomnio por delante y yo por mi parte no tengo nada mejor que hacer; puedes contarme lo que quieras.

Podía ver aquella soledad que le había acompañado, aquella tristeza y dolor que lo consumían y que lo llenaban de ira y odio, aquellos ojos que habian perdido todo rastro de inocencia.

Su suave e hipnotizante voz hizo que me estremeciera, sus ojos se encontraban fijos en mis labios. Su aliento chocaba contra mi rostro, haciendo que miles de sensaciones maravillosas me invadieran. Nuestros rostros se acercaban poco a poco, mi respiración estaba agitada y mi corazón golpeaba mi pecho, acelerándose conforme cada centímetro que nos separaba se acortaba. Las mariposas revoloteaban en mi estomago, enloquecidas. De repente habían dejado de existir Konoha y Naruto, y sólo estábamos nosotros dos, Aquella sensación maravillosa me invadió, hipnotizándome, y atontando mis sentidos, haciendo que me olvidara de cualquier angustia, me sentía segura, a salvo...


Debía dejar de pensar en ello. Aunque, la verdad, resultaba mas fácil decirlo que hacerlo.

Y sólo el recuerdo de su voz bastaba para atontar mis sentidos. Aquel asunto rondaba por mi mente de manera constante, recordándome aquellos momentos que había pasado junto con Sasuke y que estaban grabados con fuego en mi memoria. Trayéndome de nuevo aquellas sensaciones maravillosas que me invadían con su cercanía y que cada vez me empujaban hacia aquella conclusión que a fuerzas había querido evitar.

Inevitablemente quizá, me estaba empezando a enamorar de Sasuke. Y cada vez que lo pensaba, intentaba desviarme del asunto y concentrarme en el objetivo, lo cual me resultaba extremadamente difícil, lo cual hacia que mis ya torpes movimientos fueran aun más lentos de lo que deberían, lo cual parecía ser muy gracioso para Suigetsu.

Ya llevábamos unas cuantas horas de camino. La noche anterior nos habiamos abastecido de comida, ropa y armas suficientes para un tiempo. Aquella ropa me incomodaba, me hacía sentir expuesta, pero, como había señalado la gata anciana que nos había atendido era lo único de mi talla que se encontraba en condiciones favorables.

Por suerte, aun conservaba a mi querida chaqueta conmigo, a pesar de que su utilidad fuera escasa, dado que mi nueva ropa disponía de varios bolsillos donde podía meter el veneno y pasaría desapercibido.

Pensaba en ello cuando en nuestro camino apareció Kisame, impidiéndonos avanzar. Rápidamente nos preparamos, y Sasuke activo su sharingan, listo para luchar.

Las vendas que envolvían a su Samehada se rompieron y sus dientes afilados se mostraron a la luz esbozando una tétrica sonrisa de tiburón, que me dio escalofríos.

—El pequeño Uchiha, cuánto tiempo. Que interesante equipo te has conseguido —Saludo en tono burlón, tomando a Samehada y cargándola sobre su hombro. Sus ojos estaban fijos en Sasuke, quien buscaba una manera de saltarse el combate.

—¡Apártate de mi camino!. —Espeto, mordaz, contemplando el semblante burlón de Kisame con ira.

Sin mediar otra palabra Kisame salto rápidamente en nuestra dirección, su rapidez me sorprendió de sobremanera ya que pensé que su velocidad se reduciría por el peso de la espada que cargaba. Sasuke aprovecho que Suigetsu lo detenía para salir en busca de Itachi, aunque, al parecer su partida no parecía impórtale en lo absoluto a Kisame

Suigetsu se acerco a pelear contra él usando la espada que había adquirido de la tumba de Zabusa Momochi. El choque de ambas espadas creaba un sonido metálico que se esparcía por el aire y que resultaba ensordecedor, ambos peleaban con tenacidad, sin embargo, la inexperiencia de Suigetsu jugaba en su contra mientras luchaba y ya tenía varias heridas en los brazos.

Mientras Suigetsu luchaba intente acercarme por detrás de Kisame y acertar unos cuantos golpes suaves para bloquear su chakra. Sin embargo, cuando menos me lo esperaba Kisame lanzo la espada en dirección a Suigetsu, quien se vio forzado a volver su cuerpo agua para esquivarla y antes de que lo pensara Kisame se volteo y me encaro, dirigiendo golpes a diestra y siniestra, yo esquivaba tan rápido como podía pero ya algunos golpes habían dado en su blanco y el dolor resultaba asfixiante en alguna ocasiones.

Suigetsu estaba detrás, luchando contra un ejercito de clones de agua que parecía iba resultar difícil vencer.

Fue demasiado tarde cuando me di cuenta de la peligrosa aproximación de la espada hacia mi cuerpo y antes de reaccionar ya estaba chocando de espaldas contra un árbol macizo. Escupí sangre antes de intentar incorporarme de nuevo, estaba tambaleante y sentí que el suelo bajo mis pies se movía constantemente y me sentía débil.

Kisame realizaba un jutsu de agua, cuyas magnitudes resultaron ser impresionantes, y su cantidad de chakra ni siquiera se había visto afectada ante tal debacle.

Me pare en el agua y verifique con la vista que mis compañeros estuvieran bien, corrí en dirección a Kisame, abandonando mi repentina debilidad y use mi técnica mas poderosa y única en su clase, logrando causarle daño, sin embargo el logro realizar una técnica y convoco cinco tiburones de gua que empezaron a perseguirme.

¿Cómo es esto posible?

Si mis cálculos no fallaban había conseguido bloquear suficientes puntos de chakra en sus brazos como para que todos sus jutsus se debilitaran, no obstante ahí me encontraba yo siendo perseguida en el agua por unos tiburones que lucían exageradamente amenazadores. Mientras pensaba en una manera en cómo acabar con ellos, uno de ellos salto por detrás de mí, seguido por los otros; estaba acorralada. Use los golpes suaves para deshacerme de tres de ellos, sin embargo uno de ellos logro morder mi brazo y con una gran sacudida me lanzo al agua.

Sosteniéndome el brazo nade como pude, hasta la superficie y me aferre a un árbol que había logrado sobrepasar el nivel del agua. La sangre salía a borbotones de la herida abierta mientras me sentía impotente por no poder derrotarlo. No obstante seguí intentando, insistiendo, mientras combatía contra Kisame y su espada rozaba peligrosamente mi piel haciéndome raspaduras y causándome moretones por los golpes tan contundentes.

Me separe de él, exhausta sintiendo como si fuese a caer en cualquier momento. Mis piernas temblaban y aquel dolor asfixiante me oprimia el pecho mientras buscaba desesperadamente el aire que tanto necesitaba. Me sentia a desfallecer y fue cuando vi como Kisame corría hacia mí alargando su temible espada y golpeándome tan brutalmente que me mando unos metros hacia atrás, hasta que mi espalda choco contra un árbol, dejándome a los bordes de la inconsciencia.

Me incorpore con las pocas fuerzas que me quedaban vomitando sangre, siendo invadida por aquel sabor metálico desagradable, Aquellos tiburones de agua me observaban, hambrientos, con sus sentidos alertas ante cualquier posible error de mi parte, me encontraba mareada y mi visión se nublaba por momentos.

Apenas podía respirar, mi corazón latía rápidamente en mi pecho y las heridas en mi pecho y espalda ardían, mientras pequeñas gotas de mi sangre caían al agua. Me sentía al límite, un solo golpe mas acabaría conmigo sin dudarlo.

Con esfuerzo me coloque en posición de ataque, notaba la falta de energía la debilidad, y de repente, en un solo segundo, aquel rompecabezas, aquel misterio sobre Kisame quedo resuelto y todo pareció tan claro y cristalino como el agua que nos rodeaba.

La samehada absorbía mi chakra, por eso cada vez que bloqueaba un punto de chakra, este se liberaba por el golpe brutal de chakra que entraba al cuerpo de Kisame. Por ello me había elegido a mí como su presa en vez de Suigetsu a quien frustraba haciéndolo luchar contra un número incalculable de clones de agua. Or que de entre todos yo era la única que podía dejarlo incapacitado para usar chakra, y eso lo aterraba.

Mi objetivo entonces fue claro: Debía quitarle a Samehada de las manos a cualquier precio.

Sin que Kisame lo advirtiera realice una seña a Suigetsu para que le quitara la espada de las manos y me prepare a realizar mi siguiente movimiento, no sabía si ganaría, es más, ni siquiera podía estar segura de que sobreviviría, pero quería intentarlo.

Los tiburones fueron a por mí en cuanto pise el agua y estaba preparada para ello. A pesar de que no sabía si iba a funcionar realice el jutsu giratorio de mi familia y ambos tiburones cayeron desechos en incontables gotas de agua. Respire pesadamente y trague saliva durante un instante, sintiendo el dolor de mis heridas, la sangre manchando mi cuerpo, tiñendo mi ropa, si actuaba debía ser en ese momento en que aun me mantenía lucida.

Me acerque, sacando las fuerzas de donde no las había y vi desde mi posición como Suigetsu atacaba a Kiame por detrás usando su propia espada y bloqueando por completo la suya. Cuando, entonces, la espada Samehada voló por los aires y entonces mi oportunidad llego: use los sesentaicuatro golpes suaves para bloquear todos sus puntos de chakra y dejarlo inconsciente sobre el agua.

Lo que me sorprendió fue que desapareciera en una nube de humo, tal cual haría un clon. Aquella había sido una distracción, en ese momento era que lo entendía.

Caí de rodillas, tosiendo y escupiendo sangre. Sintiendo como mis pulmones colapsaban el dolor me apresaba y el aire era un gas precioso que no lograba inhalar, sentía la fuerza abandonar mi cuerpo, dejándome atrás.

Mordi el brazo lleno de cicatrices de Kain y sentí tanto alivio que fue casi doloroso.

Aquel rostro níveo de ojos ónices, enmarcado por los rebeldes mechones negros que lo caracterizaban apareció en conjunto con el de Naruto. Tanto él como Konoha, dos lugares separados, dos personas diferentes que eran los pilares de mi vida, y que hacían que mi corazón se sintiera dividido en partes iguales, sin embargo, la única pregunta que me cabia en la mente era: ¿A cuál de los dos estaba dispuesta a abandonar para seguir adelante?...


¿Merece un review?

I

I

V