Capitulo 7:

-¿En el que naufrago anoche?- pregunto Gracia-. Dios mió, ¿estaba usted en el Anna. St. Clare?

Riza levantó la mirada hacia ella.

-Si.

Pinako frunció el ceño al ver el ojo amoratado de Riza.

-Roy, ¿Cómo se ha hecho esa herida?

- En el barco- respondió el de inmediato-. Se dio contra una puerta.

Miro a Riza. La inteligencia se reflejaba en el ámbar de sus ojos. A juzgar por el color de la herida, hacia ya varios días del golpe que se la había ocasionado. Sin duda se la había hecho antes de subir al buque.

Parecía que Pinako no se creía nada.

-Por lo que he oído se trataba de un buque de carga. ¿Que iba a hacer una mujer en una embarcación como esa?

Riza se apoyo en la pared.

- Me dirigía hacia el sur.

Roy quería saber mas, pero por el momento, no le haría mas preguntas. Parecía a punto de derrumbarse y, por mucho que deseara levantarla n brazos y llevarla de vuelta a la cama, no quería que volviese a gritar.

-No creo que eso sea de nuestra incumbencia- añadió el.

Pinako puso los brazos en jarra.

-Pues yo creo que tienes derecho a saber a quién metes en tu casa.

Roy le lanzo una mirada de desaprobación.

-Ahora no esta para contestar preguntas.

Su tía se dio cuenta de que no podía seguir presionándola.

- Esta bien, estaba en el barco naufragado, los motivos que tuviera para estar allí o por que tiene un moretón en el ojo no es asunto nuestro. Pero eso no explica que hacia desnuda en tu cama.

El estiro bien los hombros. Si cualquiera le hubiera hecho esa pregunta, lo habría echado de su casa de una patada, pero Pinako no era cualquiera.

-Llegamos a tierra pasada la media noche- dijo por fin.

-¿Estaba Maes contigo?- pregunto Gracia.

- Si y la verdad es que hizo muy buen trabajo. Ahora esta en el faro.

Gracia sonrió.

- Tía, quiero ir a verlo.

- Espero- ordeno Pinako tajantemente-. ¿Y que ocurrió después Roy?

-La temperatura era demasiado baja para hacerla ir al pueblo- continuo explicando-. Si no, la habría llevado a la posada como hago siempre con los supervivientes.

- Abróchate bien el pantalón- le dijo su prima-. Los botones están mal.

Roy bajo la mirada. Se había vestido tan deprisa, que se había dejado los botones sin abrochar.

- Estaba helada y a punto de morir de hipotermia. Tuve que meterme en la cama con ella para calentarla.

Pinako enarco una ceja.

Gracia se encogió de hombros.

- Ya has oído, tía. Estaba helada.

Pinako miro a su sobrina que tendría que tener una edad similar a la de Riza.

- Escucha, no tienes por que preocuparte- aseguro Roy-. El honor de esta dama sigue intacto.

Su tía cruzo los brazos, señal inequívoca de que aquella respuesta no era suficiente.

- Me gustaría hablar un momento con la señora.

-Pinako- dijo el respirando hondo-, ¿no podría espera?

-¿Cundo tiene pensado marcharse?- le pregunto a Riza, haciendo caso omiso a las palabras de su sobrino.

- Pinako, las preguntas pueden esperar- le puso las manos en los hombros con la intención de hacerla girar hacia la puerta, peor no consiguió moverla.

- Si eres listo, informaras del naufragio y te olvidaras de Riza Hawkeye. Le has salvado la vida, ya has cumplido con tu obligación.

Riza agarro la sabana con fuerza.

- Tiene razón. Debería marcharme.

Roy la miro, parecía más pálida.

- Quédate donde estas.

- Tía, estas hablando con Roy- intervino Gracia-. Sabes que jamás deja algo a medias.

-Bueno, pues me parece de que ya es hora de que aprenda- replico Pinako.

Su prima tenía razón. Tenía que resolver muchas dudas antes de dejar marchar a Riza. Sabia que tenia que dejar que se fuera, pero también sabia que no lo haría.

- Va a quedarse aquí hasta que este lo bastante fuerte para viajar.

- Entonces se viene a mi casa- ordeno Pinako-. Yo cuidare de ella.

-Lo peor que podría hacer en este momento es recorrer casi dos kilómetros con el frió que hace- argumento Roy-. Apenas puede mantenerse en pie.

- No esta bien- insistió Pinako.

- Es lo mas practico.

Gracia paso al lado de ambos y le tendió la mano a Riza.

-Roy cuidara muy bien de usted, pero si necesita cualquier cosa, tía Pinako y yo la ayudaremos.

Riza aflojo la sabana lentamente con una mano y aceptó la de la muchacha.

- Gracias.

Pinako no tardo en protestar.

- Gracia, eres tan bondadosa como tu primo.

Gracia se echo a reír.

- No se ofenda por las palabras de mi tía, señora Hawkeye. Parece muy dura pero no lo es.

- Es prudente- respondió Riza-. Yo haría lo mismo si me encontrara en su situación- Roy se fijo en que ya hablaba con más tranquilidad.

Pinako dejo de fruncir el ceño.

-Parece que es usted la única que tiene un poco de sentido común- esa vez, observo a Riza detenidamente. Se acerco a ella y le puso una mano en la frente-. Madre mía, esta usted ardiendo. ¿Se encuentra bien?

Riza asintió lentamente, como si le supusiera un gran esfuerzo.

- No es más que cansancio.

- Anoche estaba fría como el hielo- dijo Roy con repentina preocupación.

-¿Y no se te ocurrió ponerle mas mantas?- pregunto Pinako con tono de desaprobación.

- Eso fue lo primero que intente- respondió el apretando los dientes.

- Roy tiene razón- continúo hablando su tía, dirigiéndose a Riza de nuevo-. Debe quedarse en cama. No pierda más energía. No queremos que el frió le afecte a los pulmones.

Riza dio un paso hacia la cama, pero las fuerzas no le duraron lo suficiente y a punto estuvo de caer al suelo. Lo habría hecho de no ser porque Roy la tomo en brazos. La llevo a la cama y la arropo bien.

Aliviada de volver a la comodidad del lecho, Riza cerro los ojos. El cabello rubio quedo extendido sobre los almohadones. Parecía agotada.

- Solo necesito descansar.

-¿Cuánto tiempo estuvo en el agua, Roy?- pregunto Pinako con sincero interés.

-Unos treinta minutos desde que yo la encontré, pero antes de eso no lo se.

- Horas- dijo Riza-. Perdí la cuenta.

-Roy, me preocupa su aspecto.

Había luchado mucho para salvarla, no iba a perderla ahora por culpa de una fiebre.

-Tengo te de Yaupon.

-Eso ayudara a bajarle la temperatura- asintió su tía-. Hazlo bien fuerte y que no se levante de la cama. Si mañana por la mañana no ha mejorado, llamaremos al doctor.

Riza abrió los ojos de par en par al oír aquello.

-¡No¡ No creo que sea necesario llamar a ningún medico. Solo necesito descansar un poco.

Aquella reacción no sorprendió a Roy. Una mujer en un buque de carga. Un ojo morado.

-El doctor es un buen hombre, Riza, no tiene por que sentir ningún miedo. Y es muy discreto.

-No tengo miedo-aseguro levantando bien la barbilla-. Es solo que no hace falta, enseguida estaré bien. De hecho, si me dan mi vestido…

Roy no estaba muy convencido y, a juzgar por la cara de Pinako, ella tampoco. Con un débil empujón, volvió a recostarla e la cama.

-Su vestido esta empapado en el suelo y usted no va a moverse de aquí.

Sin hacer el menor caso Riza volvió a incorporarse.

-En ese caso, quizás podría pedirles un vestido a ustedes, señoras. Podría cambiárselo por el mió; una vez seco verán que es de muy buena calidad.

-Cuando este bien, estaré encantada de conseguirle un vestido, pero por el momento, haga caso a mi sobrino, querida- le ordeno Pinako-. Su salud podría empeorar y entonces si tendría un grave problema.

Pero Riza insistió en bajar las piernas de la cama. En esa posición tuvo que detenerse, evidentemente mareada. Su cerebro deseaba algo que su cuerpo no podía darle.

Aquella mujer era muy testaruda, pensó Roy.

Empezaba a inclinarse hacia delante cuando el la agarro por los hombros y la devolvió a la posición horizontal. Estaba ardiendo.

- De verdad tengo que marcharme- dijo con la voz entrecortada.

Estaba débil como un pajarillo caído del nido.

-Solo un loco a un fugitivo trataría de huir en su estado- le dijo Roy serenamente-. Así que dígame cual de las dos cosas es usted.

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Ya chicas, fin del chap de hoy, muchas gracias a las que leen y a las que dejan su opinión:

Spacekitty04, Rizita-chan, beautifly92, Tenshi of Valhalla, tsuyu y KaRiTo-Chan