Hola.. alguien por ahi? me demoré poquito no? xD


¿Han escuchado decir que para todo hay un equilibrio?, que cuando uno está súper feliz tiene que pasar algo, lo que sea, que no te rías mucho que terminaras llorando, olvídense de eso, si bien hoy es el día perfecto, caminando por el pasillo con las manos entrelazadas y mirando aquellos brillantes ojos verdes, no podía creer lo que estaba sucediendo, por una vez en la vida, yo Bella arriesgándome y depositando mi corazón en sus manos.

Nos soltamos por unos segundos para buscar entre mis bolsillos la llave. Él no me quitaba los ojos de encima, nos hablábamos sin hablar y mientras abría la puerta de mi habitación nada podía ser más perfecto si no fuera por aquella voz que me sacó de mi burbuja de amor y me estampó sobre la cruda realidad.

¡Edward! – aquella voz demasiado empalagosa, no la pude reconocer de nadie, más cuando miré desde donde provenía, me descoloqué por completo.

Esa voz, pertenecía a la rubia, con la cual Edward se había ido de la discoteca.

Eso del equilibrio es una mierda.

El ojiverde a mi lado se tensó también al verla, más cuando le lancé mi rápida y asesina mirada, se revolvió incomodo a mi lado alborotándose su de por sí ya melena broncínea.

He de confesar que había olvidado por completo, lo sucedido en la discoteca y el porque estaba molesta con él, pero, ahora que miraba a aquella chica de vestido rojo, mostrando sus largas piernas y aquel escote que no dejaba nada a la imaginación, me sentí menospreciada ¿Cómo podría escogerme a mí, frente a esa Barbie de carne y hueso?

Sus cabellos largos bailaban a causa del viento que se filtraba por una ventana lejana, destilando pequeños reflejos dorados, haciéndola más bella si era posible, esa chica, como se llamara, no dejaba de mirar a Edward, caminaba con pasos decididos hasta donde nos encontrábamos, aquella voraz mirada no sé despegó ni un ápice de mi amigo, cabe recalcar que aquella chica, no me observó ni una milésima de segundo, o es que era invisible, o tal vez alguien tan insignificante como para ser mirada.

Por fin te encuentro mi amor – se paró a solo unos pasos de Edward, con las manos en las cadera, sacando más pecho si era posible – tenemos mucho de qué hablar – arrastraba las palabras según ella seductoramente. Edward aún no había dicho ni una palabra y yo seguía mirándolos a ambos esperando que alguien hablase, pero, más pudo mi nerviosismo y me empecé a reír ¿Por qué? Ni yo lo sé, pero, aquella rubia se percató de mí, tomó mi risa como una burla, me miró de pies a cabeza y curvó sus labios de manera socarrona – ¿y esta quién es? ¿tu hermanita? –Pensaba responderle unas cuantas groserías a esa Barbie operada cuando me percate que a lo lejos venían Rose con Emmet, Alice, Jasper, Ben y Ángela. Así que opté por abrir mi puerta, mientras le lancé una última mirada a Edward, este me miraba y se me acercó diciéndome que iba arreglar aquello ¿arreglar qué? – hola Lorraine – habló algo nervioso, - con respecto a lo que pasó aquella noche – ella lo silenció con un ruido de su boca – es Lauren bebe – siguió hablándole sensualmente añadiéndole a su teatro una guiñada de ojos – Si lo que sea – se apresuró a hablar Edward, bastaban unos cuantos pasos para que nuestros amigos se acercaran y se percataran de lo que sucedía – aquella noche, tú estabas muy tomada, yo solo te llevé – Edward volvió a ser callado, pero, esta vez fueron por los brazos que se lanzaron por su cuello y aquellos labios color rojo, que le dieron de lleno sobre los suyos, acallando una débil protesta.

La puerta de mi habitación estaba abierta, mi cama, televisor y cosas que había dentro se veían borrosos, a causa de las lágrimas que luchaban por salir de mis ojos, no pude evitar lanzarles una última mirada mientras cerraba la puerta de mi habitación y me recostaba sobre ella.

Las voces al otro lado, se escuchaban tan nítidas, como si yo siguiera con ellos, escuché a Rose, gritar unas cuantas groserías, la vos de otra chica llevándose a Lauren y por último, las voz de él.

Soy un idiota.

Sí que lo eres – la voz de Rose se escuchaba enfurecida y fuerte, contrastando con la voz baja y derrotada de Edward.

Después de todo lo que me costó, traerla al viaje, Edward se suponía que te le declararías, has esperado tanto tiempo, después de todo lo que ha pasado, creí que había madurado, pero, sigues con tus jueguitos, dejarte besar por esa arpía, ERES UN IDIOTA.

Rose, ya déjalo – la voz de Emmet se hizo presente, de manera neutral, habló – eso es algo que solo le compete a Bella y a Edward, ellos ya están bien grandecitos, déjalos que se las arreglen solos.

Si Rose – apoyó Alice – esta es nuestra última noche lejos de la ciudad, no es bueno que estemos todos molestos además – su voz se volvió un susurro apenas y tuve que poner mi oreja sobre la puerta para escuchar mejor – presiento que algo bueno va suceder.

Hay si tú la psíquica – se mofó Emmet, luego escuché el sonido de un golpe y unos auchs de parte del grandulón del grupo, seguramente Jasper saltó a defender a su duendecilla, o la misma Alice, saltó para tirarle un manotazo –sonreí ante sus ocurrencias, ellos tenían razón, no me iba a pasar la última noche encerrada en la habitación, ni mucho menos por Edward, ya no dependía de mí, solo de él.

Me levanté del suelo, limpiándome los restos de lágrimas con la manga de mi ropa, ya no escuchaba más voces, así que me atreví a abrir la puerta solo para comprobarlo.

Solo unos centímetros, salté hacía atrás, sus ojos verdes tan cerca de la puerta me asustaron, me acerqué para cerrar con fuerza la puerta, pero, él ya había entrado y puso el seguro.

Que manía la tuya de huir de mí – habló despreocupadamente, sentándose en la orilla de mi cama y haciendo como si lo sucedido no hubiese pasado.

Ni pienses que voy a besarte – hice una mueca de asco – después de besarte con esa Barbie teñida, me contagiaras los gérmenes.

A pesar que estaba molesta con él, más lo estaba conmigo misma, estuve actuando como una niña engreída, sabiendo que él me quería, haciéndome la difícil, creando toda una novela, cuando era tan fácil, estar con él, pero, que le podía hacer, la vida es una novela y sin altibajos, o tretas que se ponen en el camino, todo sería más aburrido, pero, aun así, quería, necesitaba saber, si había pasado algo con esa rubia, aquella noche.

No pasó nada con ella, aquella noche – mierda ¿lee la mente o qué?

Sé que no me lo has preguntado, pero, aun así siento la necesidad de contarle lo que pasó – se había levantado y mientras hablaba, se había acercado hasta mí – eso no es de mi incumbencia y no me importa lo que haya o no haya pasado entre ustedes – que tan mentirosa podía ser, claro que me importaba, pero, él no tenía por qué saberlo.

Edward suspiró y volvió a caminar sentándose en mi cama, palmeando con su mano la fría frazada, gesto que me invitaba a sentarme a su lado.

¿Y el consolador, donde lo has guardado esta ves? – preguntó casualmente, sofocando una sonrisa burlona.

Oh está muy bien guardado – hablé rápidamente acercándome a mi puerta y abriéndolade sopetón – Si ya terminaste de molestar te puedes ir.

¿Y qué pasa si no quiero irme?

Pues te botaré a la fuerza

Pagaría por ver eso

Pues lo haré gratis, ahora mismo si no piensas largarte ya de aquí.

Edward se levantó dirigiéndose hacia la puerta, ¿Por qué siempre teníamos que terminar peleando? Desvié la mirada, viendo como salía sin decir una sola palabra, Edward era un tonto, un tonto muy guapo, eso debía concedérselo, pero, jamás íbamos a llegar a nada, si seguía con sus tonterías- una voz en mi cabeza habló, el culpable no solo es él, Bella, tú también tienes que poner de tu parte , -tonterías

Aún no me he ido, no te pongas triste – aquel susurro me dio de lleno en la parte baja de mi cuello mandando descargas de adrenalina sobre mi cuerpo, me había quedado estática en la puerta sin voltear a dignarme si él ya se había marchado, pero, él no se había marchado, claro esperaba menos de él.

Triste yo, si claro. – voltee para mirarlo, recostado sobre la pared con una de sus manos.

Bella, mi Bella, hemos empezado mal, tu y yo somos muy tercos, dale, solo por una vez en tu vida, permítete un final feliz. No te haré daño.

Jamás lo había escuchado tan decidido, lo que Edward me ofrecía no era solo una noche de diversión, él en verdad quería que estuviéramos juntos y yo haciéndome la idiota.

Y si esto no era una maldita broma, ni un sueño, ni mucho menos una novela o alguna clase de fic, solo podía ser la realidad.

Cierra la puerta.- mi voz sonó ronca a causa de los nervios, porque sabía lo que se avecinaba, el no habló, solo acató mis órdenes y vio maravillado, como me desprendía una a una de mis prendas.

No me daba miedo que me viese desnuda, ya me había mirado antes, ya habíamos estado a punto de hacerlo, esta vez solo era la culminación de aquella noche de locura y el comienzo nuestro romance. Edward, repitió lo que hice, despojándose también de sus ropas, ahí desnudos, mirándonos el uno al otro, acortó la distancia, tomándome entre sus brazos y alzándome en vilo, llevándome hasta la cama.

Una vez echada sobre la cama él se levantó mirándome, contemplándome, en ese instante, me sentí toda una mujer, con ansias de él, con ganas de sentirme suya y se lo demostré abriéndole mis piernas, sin dejarlo de mirar. Sus ojos llenos de deseo me devoraron por completa, eres mía Bella.


El cap estuvo más larguito xD ya solo le queda uno y ahi muere xD