Nota: para hacer mas emotivo el fic escuchen la canción "The phantom of the opera" que dejare en mi bio, es asi como imagina la voz de Marinette y Félix cantando n.n
En la entrada del teatro había muchas personas alteradas que se habían quedado a ver el desenlace de la tragedia. Varios médicos habían recurrido al lugar pues varios espectadores habían sufrido daños, no graves pero daños al fin de cuentas. Algunos eran transportados en camillas hechas de lino y otros más dramatizaban sus heridas al fin de llamar la atención. Mientras tanto, en el interior del teatro se encontraban los oficiales de Claude. Él revisaba algunos espacios del teatro con detenimiento tratando de encontrar alguna pista del fantasma. Con el fracaso a su lado, echó un vistazo a Kim quien estaba recargado en la enorme lámpara que había caído sobre el público; estaba abatido. No estaba seguro si debía acercarse a él en esos momentos pero optó por hacerlo. Caminó dificultosamente por los vidrios expandidos en los pasillos hasta llegar a Kim. Él lo vio llegar y secó su frente con uno de sus pañuelos.
-Esto es mi ruina.- Dijo con sentimiento.- Me ha destruido.- Claude negó con la cabeza y puso sus manos en la cintura.
-¿Quién podría haber imaginado que haría algo así? Ni siquiera yo lo esperaba.
Kim lo miró fijamente y le tomó de las solapas.
-¿Verdad que ya me cree? El fantasma es real, no era ningún invento…y ahora…ha querido a asesinar a más personas.
-Debo aceptar que estaba equivocado, los mitos eran ciertos.
-Estoy arruinado.- Dijo volviendo al tema anterior.- Completamente arruinado.- Claude le dio unas palmadas en la espalda, le daba ánimos pues sentía que se desmayaría pronto al saber el costo de los daños.
Marinette sentía que estaba recorriendo todo París. A dónde la llevaba Félix, parecía no tener un final. Se llevó la mano a la garganta, ya no la sentía ni hinchada ni reseca, la sensación parecía desvanecerse poco a poco. Félix echó un vistazo hacia ella, veía que estaba esforzándose por aclarar su garganta.
-¿Ya cómo te sienes?.- Rompió el silencio.
-Mejor.- Respondió.- No sé qué me pasó pero siento más ligera mi garganta.
-¿Crees poder cantar?.- Marinette asintió con inseguridad.- Inténtalo.- La animó. Marinette tomó aire y entonó el fragmento de una canción. La diferencia era muy marcada a como estuvo en el escenario.- Mucho mejor, el efecto era momentáneo por fortuna.
-¿El efecto?.- Preguntó desconcertada.
-Lo que pasó en el escenario no fue coincidencia, eso te lo puedo asegurar con los ojos cerrados.- Tomó aire tratando de tranquilizarse, ya sabía quién estaba detrás de todo esto antes de siquiera saber que había provocado la falta de voz de Marinette.- ¿Comiste o tomaste algo antes de subir al escenario?
-No comí pero…-Recordó la infusión que Chloe le había regalado.- Bebí un poco de té.
-¿Té? ¿De qué?
-No sé realmente, Chloe me lo dio cuando entró a mi camerino, dijo que era para calmar los nervios.
"¿Por qué no me siento sorprendido?" Se preguntó. Félix esbozó una media sonrisa, obviamente, de molestia.
-Ya veré eso, sigamos adelante.
-Espere.- Marinette se detuvo e hizo que Félix lo hiciera también y además, la mirara fijamente.- ¿A dónde me lleva?
Félix se puso completamente de frente a ella, se acercó soltándole la mano y su actitud cambió a una más seria.
-Marinette, estamos por llegar a mi hogar.- Sintetizó y ella levantó las cejas con sorpresa.- No había invitado a nadie en absoluto.- Comenzó a explicar.- Tú eres una aprendiz, muy buena por cierto y muy especial tanto en voz como en alma…por eso he querido llevarte ahí conmigo sin embargo, no puedo obligarte…quiero mostrarte mi mundo para olvidar por un momento la crueldad que acabas de vivir, olvídate de lo que hicieron, olvídate de lo que pasó…para mí siempre serás la mejor…para mí siempre serás un ángel que vino a iluminar mi oscura estadía.- Marinette no dejaba de verlo, estaba muy atenta a todo lo que decía. Su mente tenía muy clavada también las burlas de momentos atrás.- Como te dije, no puedo obligarte a venir conmigo…puedes regresar con los demás o…puedes tomar mi mano y venir conmigo.- Félix le extendió la mano con la palma hacia arriba.
-¿Y qué…debo hacer mientras tanto si decido ir contigo?
-Lo que tú quieras…lo que tu alma decida.- Le dijo aún con la mano extendida.
Marinette miró hacia sus espaldas lentamente, ahí se encontraba el camino para regresar al teatro. Seguramente Adrien ya se estaría preguntando dónde está, debía estar preocupado. Por otro lado, sentía la necesidad de ir con Félix. ¿Conocería un nuevo "mundo"? Eso era lo que quería averiguar. Cuando Félix creía que Marinette terminaría por irse de nuevo al teatro, ella puso su mano encima de la suya, hasta tomarla por completo. Él abrió más sus ojos platinados y sonrió para luego abrir una puerta que estaba delante de ellos. Entraron y la puerta por sí sola se cerró. Marinette sólo veía las luces de varios candelabros que alumbraban el largo pasillo. Mientras iban caminando, en una de las paredes había un espejo sucio y roto pero en el que podía apreciar su reflejo notablemente. Su peinado no estaba tan mal acomodado después de todo el alboroto, seguía conservando esa belleza a cual había ignorado. Marinette no se consideraba lo suficientemente bonita pero al estar con Félix podía apreciarse mejor a sí misma, su autoestima cambiaba. Era algo que a pesar de lo que sentía por Adrien, no dejaba de ser único. Ella se llevó una mano de nuevo a la garganta, suspiró y sintió libertad. Su corazón agitado tenía el deseo de cantar de nuevo; la pasión de su vida. Comenzó a sentir la música en su interior; en verdad necesitaba cantar lo que su alma quería, como había dicho Félix.
In sleep he sang to me/ Durmiendo me cantó
In dreams he came/ En sueños vino a mí
That voice which calls to me and speaks my name/ Esa voz que me llama y pronuncia mi nombre
And do I dream again for now I find/ ¿Sueño de nuevo? Por ahora encuentro
The Phantom of the Opera is there/ El Fantasma de la Ópera está aquí
Inside my mind/ Dentro de mi mente
Félix la escuchó cantar y le encantó, era una composición instantánea que fue capaz de conmover a su corazón y para ser poco o mucho, su inspiración también llegó a su mente y a su garganta.
Sing once again with me / Canta otra vez conmigo
Our strange duet /Nuestro extraño dueto
My power over you grows stronger yet / Mi poder sobre ti crece más fuerte aún
And though you turn from me to glance behind / Y aunque te apartes de mí para mirar atrás
The Phantom of the Opera is there / El fantasma de la Ópera está aquí
Inside your mind / Dentro de tu mente
Marinette escuchó la voz de Félix, era asombrosa, no era para menos que se convirtiera en su mentor. Era todo un maestro de la música. Ella le tomó de la mano y ambos siguieron caminando hasta llegar a un bote al cual Félix ayudó a subir a Marinette. Él tomó un reme y comenzó a deslizar la balsa por el viaducto de las catacumbas.
Marinette:
Those who have seen your face / Los que han visto tu cara
Draw back in fear / Se retiraron con miedo
I am the mask you wear / Yo soy la máscara que usas
Félix:
It's me they hear/ Es a mí a quien escuchan
Ambos:
Your/My spirit and my/your voice in one combined / Tu/Mi espíritu y mi/tu voz están combinadas
The Phantom of the Opera is there/here / El fantasma de la Ópera está aquí
Inside my/your mind Dentro de mi/tu mente
Marinette:
In all your fantasies, you always knew / En todas tus fantasías, tú siempre sabías
that man and mystery / de ese hombre y misterio
Ambos:
And in this labyrinth / Y en este laberinto
where night is blind /Donde la noche es ciega
the Phantom of the Opera is there/here, /El fantasma de la Ópera está aquí
inside my/your mind Dentro de mi/tu mente
Félix:
Sing! My angel of Music / ¡Canta! Mi ángel de la música
Marinette:
He's there, the phantom of the opera / Él está aquí, el fantasma de la Ópera
Marinette mantuvo el tono por varios segundos. Sentía la música correrle por las venas frenéticamente, se asombraba de ella misma por tan hermosa habilidad que había creado. En un momento de gloria personal, terminó su canto con más agudeza. Su garganta se había liberado, como si hubiera expresado todos los sentimientos que llevaba consigo misma desde hace mucho tiempo. Mantuvo los ojos cerrados y pronto sintió que su mano era tomada de nuevo por Félix. Al abrir sus ojos lo observó, el semblante de él expresaba orgullo infinito y pudo comprobar dicha emoción cuando él mismo se lo confirmó.
-Fue magnífico Marinette, nunca creí escuchar algo así…fue excepcional.
-¿De verdad?.- Preguntó aún incrédula y apenada.
-No puedo mentirte, es la absoluta verdad…¿Sabes que ha sido lo que más me sorprendió?.- Marinette negó desconcertada.- Cantamos juntos…sin planearlo siquiera, nuestras voces se mezclaron y crearon una canción maravillosa, digna de inspiración, creatividad y conexión.
-¿Conexión?
-Sí, empiezo a creer cada vez más que tú y yo estamos conectados.- Comentó Félix. Marinette sentía las mejillas más calientes, se había ruborizado por lo que el rubio le dijo.- Ven, te mostraré mi hogar.
-¡Tiene qué aparecer!.- Exigió determinante Adrien. Contenía una rabia que poco a poco empezaba a dispersarse aunque, más que ese sentimiento, sentía impotencia por no haber ayudado a Marinette y desesperación por no saber en dónde se encontraba.
Tanto Claude como sus oficiales estaban buscando en cada rincón del teatro a Marinette sin encontrarla aún. Claude se mostraba sereno, debía controlar tanto a un Adrien enfadado como a un Kim nervioso y una Chloe dramática; era demasiado para uno solo.
-Ya les dije a todos que estamos buscándola por donde sea que se haya ido.- Respondió Claude.
-No se fue por cuenta propia, se la han llevado que es diferente.- Dijo Adrien, componiendo la frase de Claude.
-¡Por mí que se haya hundido en el fango!.- Exclamó Chloe histérica y dramatizando.
-Tranquila Chloe, no hables de esa manera.- Dijo inútilmente Kim.
-¡No me importa! Por su culpa es que ha pasado todo esto. ¿Acaso estás ciego? Por su culpa este teatro se ha venido abajo, estuve al borde de la muerte y…¿Todos se preocupan por ella? ¡Por mí que se la lleve el mismísimo diablo!
-¡Chloe!.- Le llamó la atención Kim.- No tienes que desear esas cosas, no puedes decir eso.
-Tienes toda la razón…no fui realmente concreta…al mismísimo diablo, me refería a ese maldito fantasma.
-Eso no lo voy a permitir.- Dijo Adrien un poco más calmado.- Si se atreve a hacerle daño a Marinette, juro que yo mismo lo mato.
-Momento.- Dijo Claude a punto de estallar de un colapso nervioso por tanto grito y tantas maldiciones.- Nadie puede ejercer la justicia por su propia mano, para eso estoy yo.
-Entonces exijo que se revisen las catacumbas ahora mismo.- Dijo Kim y Claude alzó la mirada con hastío.
-Yo quiero ver a Marinette de nuevo.- Dijo Adrien.- Ella puede estar en peligro ahora mismo.
Marinette veía los alrededores que Félix le mostraba. Esos rincones oscuros y viejos que formaban parte de la vida diaria de su maestro. Ella veía cómo Félix le explicaba con detalles cada decoración que pudiera contener el lugar, se veía fascinado. Marinette a pesar de sentirse extrañamente cómoda, tenía que retomar su preocupación. Adrien debería estar angustiado por su desaparición y no sólo él, Alya y sus demás compañeros también además de que en el teatro hubo una estampida de personas aterrorizadas. El teatro ya era un hogar para ella y le dolía verlo en mal estado.
-Esta sería la última área que te puedo mostrar.- Dijo Félix mirando fijamente a Marinette., De inmediato notó que en sus ojos había angustia.- Debo haberte aburrido.- Dijo enmascarando lo que ya era evidente.
-No estoy aburrida, perdóneme por aparentarle eso.
-¿Entonces qué tienes?
-Bueno es que…estoy en un conflicto emocional, me siento realmente agradecida por tener el privilegio de estar en este lugar.- Alzó los brazos al cielo.- Pero por otro lado…me siento…rara…
-¿Quieres regresar?.- Preguntó en su momento de desconsolación.
-Pues sí…muchos deben estarse preguntando en dónde estoy.
-¿Te preocupa que el conde de Chagny no sepa de tu paradero?.- Marinette no respondió, sólo bajó la cabeza. Félix comprendió todo.- Entiendo…es por él.- Suspiró amargamente. Él se sentía realmente feliz por lo que había pasado recién. Empezaba a creer que compartía la misma emoción que con Marinette pero estaba equivocado. Aparentemente, Adrien ya estaba siendo parte de su sombra. Félix por mero reflejo, observó un vestidor con ánimo y volvió a ver a Marinette.- Te llevaré de nuevo al teatro pero antes, quiero darte algo.
Marinette se limitó a preguntar y siguió a Félix hasta el vestidor. Él abrió un gran armario viejo y Marinette se llevó las manos al rostro al ver el hermoso contenido. Había varios vestidos de diferentes colores exhibidos dentro. Ella se acercó y tomó las telas de algunos, frotando sus dedos para analizar la tela y de una vez, el modelo de los vestidos.
-Son hermosos…realmente hermosos.- Dijo embelesada.- ¿De dónde los sacó?
-Yo…yo los hice.- Respondió y ella lo miró sorprendida.
-¿Usted?...¿De verdad?
-Sí, hace muchos años…he perdido la cuenta.- Dijo recordando brevemente su pasado.
-Maestro…son una verdadera obra de arte, además de ser un excelente maestro de la música, también lo es de diseñador.
-Gracias pero eso era antes, ahora sólo me centro en la música, es lo que me mantiene vivo.- Dijo acercándose a un exhibidor con algo cubierto de telas blancas.- Pero eso no era lo que quería mostrarte ahora, si no esto.- Le dijo a Marinette llamando su atención.
-¿Qué es?
-Una de mis mejores y antiguas creaciones.- Le dijo quitando la tela blanca.
Marinette abrió más los ojos, había quedado asombrada por un vestido…jamás había estado sin palabras ante un objeto así. El vestido era rojo carmín con algunos puntos negros y encaje del mismo color. No contenía mangas pero si unos guantes color rojo.
-Es…es…
-Es para ti.- Compuso dulcemente.- Este vestido lo había diseñado sólo para mi imaginación, nunca tuve una musa en el que quisiera verlo. Me había prometido guardarlo en secreto pero…al conocerte, al saber de lo que eres capaz…quiero regalártelo.
-No no…es…realmente hermoso pero no creo que vaya conmigo.
-¿Por qué no? Estoy seguro que será perfecto para ti, el rojo combina con tus ojos.- Félix le extendió el vestido para que ella pudiera verlo y tocarlo. Un poco cohibida se acercó y apenas rozó con sus dedos las telas. Era demasiado increíble para ser cierto.
-Muchas gracias…no sé…de verdad no sé cómo agradecerle todo esto.- Dijo con ganas de querer romper en llanto pero de felicidad.
-No tienes por qué hacerlo, lo hago de corazón.- Dijo poniendo una mano en el pecho.- Falta un accesorio.- Le dijo mostrándole también un antifaz del mismo color del vestido.
-¿Viene con él?
-Sí…así es el diseño.- Félix dejó el vestido sobre un perchero que había cerca y le puso entre las manos el antifaz a Marinette. Ella lo vio largamente y buscó un espejo cercano. Ya como reflejo de sus actos, ella se acercó al primer espejo que vio y lentamente se colocó el antifaz. Cambiaba de cierta manera, no se reconocía…y…al ver a Félix, con esa particular máscara que lleva puesta, se sintió en complemento con él.- Me queda bien la máscara…no me importaría usarla siempre.
-Llega a ser molesto en ocasiones, no te lo desearía.- Dijo casi bromeando.- Por muy mínimo que sea…no puedo desearte nada malo…ni siquiera si te cauda una ligera molestia, sea lo que sea…no puedo permitir que algo o alguien te haga daño.
-¿Por qué?.- Parpadeó constantemente Marinette.
-Porque eres especial para mí Marinette…creo…creo que no sabes cuánto.- Dijo mirándola a los ojos.- Y esta vez no hablo sólo de tu voz…si no de ti…eres algo muy preciado, de un valor incalculable…-Félix se fue acercando poco a poco a Marinette. Ella no se movió para nada, solo lo veía acercarse mientras su corazón pulsaba cada vez más rápido.- No me gustaría que tu hermoso rostro fuera opacado con nada.- Le dijo a la vez que le quitaba la máscara de la cara.
-¿A si…soy de especial…para usted? ¿Demasiado?
-Más de lo que podrías imaginarte…tu voz aviva mi alma…y tú…-Félix le tomó el rostro con mucha delicadeza.- Tú avivas mi corazón.- Sin previo aviso, tomó posesión de sus labios entreabiertos con manifiesto sentimiento. Sus labios rosaron varios segundos, aún con duda y luego se separaron en seco. El corazón de Félix golpeaba fuertemente su pecho, al fin la había besado.- Discúlpame…no debí hacer eso…-Dijo poniendo su mano en la frente y dio media vuelta. Intentó irse, iba a irse con su arrebato y deseo pero una fuerte incitación le hizo retroceder y volver a tomar el rostro de Marinette y la volvió a besar, esta vez, con cierta urgencia. Marinette se quedó sin aliento por la sorpresa pero al mismo tiempo exultante por la pasión desatada que demostraba Félix. Estaba sintiendo sus labios por primera vez, no sabía precisamente la sensación que se le estaba creando ni tampoco comprendía porque no estaba deteniéndolo. Haciendo a un lado todos los detalles antes mencionados, se dedicó a sentir lo que su interior quería. Hundió los dedos en la espesura de sus rubios cabellos y dejó que la aprisionara de espaldas contra la pared. Impredecible como siempre, Félix abandonó el fervor inicial y lo sustituyó por una exploración deliciosamente lenta y provocativa que derritió a Marinette como si estuviera hecha de miel.
Félix alzó la cabeza. Las manos de Marinette, que había mantenido aferradas a sus hombros, bajaron hasta las solapas del traje de Félix para apretarlo más contra ella. Su obstinación silenciosa hizo feliz a Félix, le estaba correspondiendo. Marinette estaba dejándose manejar por sus sensaciones. Totalmente diferente a lo que sintió cuando estuvo con Adrien. Con él había sido casi mecánico, ni siquiera pudo concentrarse en "sentir" y esta vez, estaba actuando su cuerpo como quería y con Félix.
Él la deseaba en aquel momento y en aquel lugar. No quería esperar. Pero su autodisciplina innata acabó prevaleciendo. Lo exasperaba aquel deseo tan extraño a actuar por impulso. La tomó de la mano y la apartó de la pared. Un intenso hormigueo la recorría de los pies a la cabeza, haciéndola ser consciente de cada palmo de su cuerpo. Félix puso las manos de Marinette arriba de su cabeza y entrelazó los dedos con los suyos. Posteriormente, él la condujo hacia la escalera de madera profusamente tallada. A Marinette se le empezó a acelerar el corazón e intentó concentrarse en lo que la rodeaba. Su atónita mirada recorrió el majestuoso mobiliario viejo, los grandes cuadros y una amplia y valiosa colección de objetos de arte pero lo más interesante era darse cuenta que había una gran cama frente a ellos, posiblemente ahí dormía Félix. Marinette se sentía tan cohibida ante una situación tan previsible. ¿En serio iba a pasar? ¿Con Félix?
Sin decirse nada, se miraron a los ojos, ambos tenían ese deseo y excitación que empezaba a incendiarse. Félix giró a Marinette hasta tenerla de espaldas y la rodeó con sus brazos y mientras le besaba el cuello, sus manos empezaban a trabajar para desatar el vestido. Él se quitó los guantes que llevaba y los dejó caer al suelo también, con ellos puestos no sería capaz de rozar la piel de Marinette como quisiera. El aire frío le acarició la espalda de ella. Félix separó las partes que quedaban del vestido y le levantó la melena azabache para pasarle la lengua por la piel sensible de la nuca. A Marinette se le formó un nudo de anticipación en el estómago y dejó escapar una exhalación entrecortada.
El vestido cayó a sus pies con un susurro sedoso. Félix la hizo girarse de nuevo hacia él y la recorrió intensamente con una mirada de apreciación masculina, desde sus labios hinchados hasta los pechos turgentes y cremosos aprisionados en un sujetador color albaricoque.
-Eres preciosa...- Le susurró Félix.
Marinette estaba temblando.
-No, no lo soy...
-No me estás escuchando...Eres preciosa.- Repitió Félix sonriéndole.
Animada por el cumplido, Marinette resistió el impulso de abrazarse a sí misma para ocultar sus generosas curvas y en vez de eso se quitó los zapatos. Él la levantó en sus brazos y, tras dejarla suavemente en la cama, se apartó y se quitó con despreocupada elegancia el saco negro dejándolo caer al suelo.
A Marinette se le secó la boca cuando la camisa desabrochada de Félix se abrió para revelar un pecho esculpido en fibra y músculo. Se quedó ensimismada por la increíble visión, no lo podía creer además de que era la primera vez que veía a un hombre de esa manera. Hasta ese momento nunca había apreciado que un hombre también pudiera ser hermoso, y la carga sexual que su cuerpo masculino irradiaba la mantenía embelesada. Con las mejillas encendidas, respiró honda y temblorosamente y consiguió apartar la mirada de él. Quedarse boquiabierta no era una reacción muy sofisticada ni sensual.
-Marinette…-Le habló Félix suavemente.- Quieres…¿Quieres continuar?.- Aunque resultaba bastante considerado y Marinette estaba agradecida de escucharlo, estaba tan temblorosa que no podía contestar. Bien podía negarse e irse y alejar todas esas nuevas sensaciones de ella pero…en vez de eso, su rostro asintió. Félix tomó varios segundos, esperando que Marinette no cambiara de parecer. Como esto no ocurrió y Marinette no dejaba de verlo, él fue moviéndose lentamente hacia ella. En aquel momento tenía la mente en blanco.
La lengua de Félix se entrelazó con la suya, antes de pasar los labios sobre la delicada curva de su mandíbula y la esbelta columna de su cuello, donde el pulso le latía nerviosamente.
-No sé…qué pensar.- Dijo esa una vez que sus labios se separaron.
-No quiero que pienses.- Le dijo cariñosamente.- Sólo quiero que sientas.
Marinette no era más que un manojo de nervios e impaciencia líquida y cerró los ojos. Félix se dedicó a besar los rastros de piel desnuda mientras se encargaba de eliminar de su cuerpo la ropa sobrante de seda. Fue aún más excitante darse a la tarea de deslizar su ropa por sus piernas y brazos hasta encontrarla desnuda. Félix al verla así, no podía creer que hubiera tanta belleza en una sola persona. Marinette abrió los ojos al no sentir ningún roce de Félix, se enrojeció al percatarse que él la observaba por completo. Lentamente, Félix hundió el rostro entre pechos. Comenzó con lentitud hasta que la excitación aumentó hasta tener una avidez que la hizo jadear involuntariamente. El calor le empapó la pelvis, mientras pequeños temblores de tensión la recorrían de arriba abajo. Nunca había sabido que el deseo físico pudiera llegar a doler. La vergüenza por ser tan ignorante le hizo ocultar la verdad de que nunca se había excitado tanto con nadie. Sin embargo y con una visión ya borrosa por la euforia, fue cediendo a la tentación. Marinette no podía saciarse de aquella boca extraordinaria, que parecía trazar la forma de su corazón escondido con una habilidad erótica que la seducía por completo. Entre jadeos y gemidos ahogados intentó reunir fuerzas para tomar aire para tratar inútilmente de controlar su respiración. Ella tomó el rostro de Félix, su máscara parecía estar impregnada en la piel. Delicadamente tomó el antifaz para quitárselo y Félix se detuvo para tomarle de las manos y las apartó.
-No lo hagas…por favor.-Suplicó jadeante.
-Quiero verte…y más ahora…-Félix negó con la cabeza.
-No me pidas algo que no puedo hacer.- Dijo tratando de dejar ese tema por la paz.
Félix puso su boca en el cuello de Marinette y ella tensó las piernas abriéndolas por el reflejo del placer que le provocaba.
Entonces, cuando la escalada de placer había alcanzado un límite insostenible, él se colocó sobre ella y se hundió en las profundidades de su calor femenino despacio. Marinette sintió dolor, uno jamás experimentado. Estuvo a punto de hacerlo detenerse pero él le tomó de las manos y las colocó sobre el colchón. Entró y salió de ella poco a poco para que Marinette se acostumbrara hasta que el dolor se convirtiera en placer…y así fue. Ella dejaba de sentir dolor y en vez de eso, su cuerpo se sentía adormecido y pronto dulce con los movimientos, eran enloquecedores. Una vez así, Félix incrementó la velocidad. Una ola de placer abrasador rugió en el interior de Marinette. El miembro de Félix se quedó quieto y rígido un instante, como la viva imagen del erotismo. Acarició las enrojecidas caderas de Marinette con pericia y maestría, mientras con la punta de la lengua se introducía en la húmeda invitación de su boca. Su ritmo se adecuaba perfectamente a las necesidades más profundas de Marinette, que sentía cómo la excitación y un torrente de sensaciones exquisitas la anegaban por entero, sumiéndola en la dulce y tormentosa marea de placer interminable. Y cuando finalmente alcanzó la cúspide, dejó escapar un grito de éxtasis y se zambulló sin reservas en la inmensidad del clímax. Las convulsiones le recorrieron el cuerpo, y fueron debilitándose lentamente a medida que caía en una deliciosa sensación de abandono. Félix se dejó caer sobre Marinette un momento, mientras recuperaba las fuerzas para por lo menos, acostarse a lado de ella.
De repente, y por primera vez en su vida, comprendió por qué el mundo en el que vivía estaba tan obsesionado con tener relaciones. Un tema picante de discusión que nunca le había interesado. Nunca en su vida había hablado de sexo. Sólo ahora podía apreciar que no había conocido la verdadera pasión hasta que Félix se la había mostrado. La verdadera satisfacción se le había escapado hasta ese instante de gloria infinita y maravillosa liberación que había surgido desde los confines más terrenales de su cuerpo. Nunca había sospechado que le quedara nada por descubrir.
Félix alzó la cabeza y la observaba. Con el pelo azabache desparramado sobre la almohada, y un ligero rubor en las mejillas, Marinette ofrecía un aspecto encantadoramente hermoso. Su piel era tan delicada, sus ojos tan claros y azules... Le gustaba su silencio, la apacible calma que siempre irradiaba, como si una tranquilidad inviolable se hubiera afianzado en el centro mismo de su corazón. Y su resplandeciente sonrisa de satisfacción lo elevó a alturas insospechadas. La rodeó con un brazo en un gesto superficial de afecto y la apretó contra él.
Marinette se sintió embriagada por la felicidad y protección que le daba Félix, si bien ahora no se habían cruzado palabra, ella se sentía más cerca de él y no sólo físicamente.
-Marinette…-Susurró él.
-¿Sí?.- Preguntó ella sintiéndose cansada por la reciente acción.
-Tengo que decirte algo que me he guardado desde hace tiempo…-Expresó él suspirando.- Estoy enamorado de ti.
Notas finales:
¡Chanchanchanchan! Alguien dijo felinette ¬w¬ yo dije que esperar valdría la pena y miren que les traje muajajaja
Dudas, preguntas, aclaraciones lo que sea todo es bienvenido.
Hasta la próxima actualización.
Sígueme en Facebook: Wolfmika01
