Autora del fic: Nolebucgrl
Traducido por:Paulii Aguilar
Fanfiction addiction (Twilight)
EPOV
—Parece que hubieras intentado mandar ese pase por telégrafo, ¿ves? No veías a ningún otro lugar aparte de él. —El entrenador Anderson señaló la pantalla y adelantó el video al minuto cincuenta. No tenía nada que decir sobre ello. Él tenía razón, la había cagado. Lo único que me salvó de haber lanzado una intercepción fue que Jasper tenía una gran habilidad con las manos. Debí haber mirado primero y hacerle pensar que iba a pasársela a Cheney. Solo un paso en la dirección equivocada era la diferencia entre una falta y un touchdown.
—Tiene razón, entrenador. No volverá a pasar. —Yo lo sabía. Negó con la cabeza en señal de disgusto y acercó la captura. Estuve a punto de rodar los ojos. No había forma de discutir sobre esta mierda, lo sabía. Después de unos pocos minutos más, finalmente pasó por mi lado y me dejó con la pila de discos del juego de Seahawks vs. The 49ers del día anterior.
—Vuelve el miércoles con las debilidades que identifiques de la defensa para poder explotarlos. —Hundió su cabeza en el libro, obviamente echándome. Gracias a Dios, habíamos estado estudiándolos desde el maldito juego. Esperaba salir de aquí antes de que…
— ¡Chica Cosmo! ¿Como estas? —Esa. Mierda. La reunión debió haber sido hace mucho, lo que significaba que Emmett estaba esperando a hacerme sentir como una mierda. Tal y como lo imaginaba.
—Nunca he estado en Cosmo, Emmett. Es una revista de chicas.
—El hecho de que sepas eso me preocupa. —Me dio una palmadita en el hombro y me sonrió—. De cualquier forma, dos de tus ex han estado en la portada así, que eso es suficientemente bueno para mí.
No necesitaba ese recordatorio, por lo que rodé los ojos. Tanya y Lauren habían aparecido en la portada de más revistas de los que yo lo había hecho—. ¿Por qué sigues estando aquí, Em? —Caminé por el pasillo con él hasta llegar a las puertas. Quería volver a casa, así podía llamar a Bella por unos minutos antes de que tuviera que sumergirme en esa cinta.
Me golpeó la espalda de manera juguetona, lo que hizo que diera un paso hacia adelante. Lo miré mientras él dejaba escapar una estúpida risita.
— ¿A qué te refieres con qué estoy haciendo aquí? ¡Tenía que ver cómo iba tu cita! —Cuando levanté una ceja el rio con alegría—. Esta bien; tuve que poner algo de polvo pica pica en los vestuarios. No podía dejarlo pasar. —Lo miré… al menos estaba detrás de sus cosas en vez de detrás de mí. Tenía que revisar que no hubiera vuelto mierda mis cosas también.
— ¿Polvos pica pica de Nuevo? ¿No han pasado de moda?
Sus hoyuelos se marcaron mientras me guiñaba un ojo.
— No, es un clásico. No puedes equivocarte.
—Si tu lo dices… —Llegamos a la salida y comencé a abrir la puerta cuando su mano refrenó mi brazo—. ¿Em, qué haces? —Se quedó mirando la sala común donde estaba el refrigerador, la televisión, las consolas de juegos, el sofá y una mesa de billar. Tomó uno de los palos y empezó a apilar las bolas—. Amigo, tengo que ir a casa, tengo mucha mierda para terminar antes de esta noche.
Me ignoró y luego volteó la cabeza.
— ¿Mierda para hacer? ¿Así es como te refieres a Bella? —tomé su palo de billar y lo golpeé en la espalda. Ni siquiera se inmuto y empezó a golpear las bolas.
—Emmett, ya basta. Ella no es así.
—Es obvio que no has tenido sexo. Tu culo es como el de un cangrejo. —Le pegó a la bola cuatro y esta golpeo la bola dos.
—No tengo el culo como el de un cangrejo. Tengo que ir a casa y estudiar esa maldita cinta.
— ¿Por qué tan ansioso? Tienes todo el fin de semana.
No tenía ni idea de por qué estaba jugando para cuando golpeé la bola cinco en la parte derecha de la mesa.
—No, no tengo todo el fin de semana. Tengo planes el martes en la noche. —Mierda, no se supone que debí haberle dicho eso a él.
— ¿Plaaaneees? —preguntó con un tono cantarín—. ¿Qué tipo de planes? ¿Planes con una chica? ¿Con Bella, quizá?
—Emmett, ¿Rosalie tiene alguna idea de lo obsesionado que estás con mi vida privada? Es jodidamente raro. ¿Sientes algo por mí?
Llevó sus manos a su corazón y batió sus pestañas mientras me miraba.
—Ella sabe todos mis amores imposibles y sabe que ella siempre será lo segundo mejor en lo que se posen mis ojos. Pero como no puedo tenerte, debo superarlo. ¿Lo entiendes, verdad? Me contengo y te admiro desde lejos, asomándome en las duchas para verte, y recolectando todas esas hermosas fotos tuyas para las que posas. No quiero esconderlo, hay un gran collage de fotos tuyas encima de mi cama. —Levantó sus cejas hacia mi—. Por razones obvias.
—Eres un idiota —dije mientras la risa me invadía visualizando todo eso—. Apuesto que Rosalie piensa que soy sexy.
—Bueno, admite que eres más bonito que ella. Aunque está muy segura de sí misma. —Me perdí el hecho de golpear la bola número siete porque no pude contener la risa para lanzarlo correctamente, así que él lanzó sus manos en el aire en señal de triunfo cuando la perdí, y puso una cara seria mientras hacía su tiro. Le pegó a la esquina, así que volvió a perderla—. Maldición. Bueno, siendo serios, ¿tus planes son con Bella?
No pude evitar la sonrisa mientras asentía.
—Sí, cenaremos en su casa.
— ¿Anoche fue bien? —Le di a la bola número siete que estaba en la esquina, lanzándola directamente a mi objetivo: la número uno.
—Sí, fue genial. —Mucho más que genial, fue fabuloso. Nunca me había sentido tan… cargado estando con una chica antes. No sabía si estaba bien, pero estaba ridículamente emocionado y me sentía elevado cuando estaba a mi lado. Y cuando la besaba… se sentía como una rara combinación de un choque eléctrico, pero totalmente cómodo y, se sentía bien, supongo. No iba a decirle a Emmett eso, de por sí ya pensaba que actuaba como una niña por aparecer en portadas de revista y esas ridiculeces de propaganda en la calle, y toda esa mierda que tenía que hacer.
Me perdí este tiro porque estaba demasiado enfocado en lo bien que se sentían los labios de Bella sobre los míos. Así que Emmett se rió mientras metía la bola dos.
—Estás totalmente ido con esta chica. ¡Tendrías que ver tu cara! Luces como alguna niñita adolescente divagando sobre su príncipe azul. —Lo golpeé con mi palo y él se alejó, luciendo estúpido—. En serio, estoy feliz de que hayas encontrado a alguien que te haga ver así. Tanya ciertamente nunca lo hizo. —Sentí cómo mi expresión cambiaba totalmente cuando la nombró. Me señaló—. Sí, es exactamente así como lucías. ¿Por qué estuviste con ella por tanto tiempo?
Me encogí de hombros.
— ¿Conveniencia? ¿Querer evitar el maldito escándalo que se desataría cuando la dejara? No funcionó, obviamente. Básicamente tuve que arrastrarla para que saliera de mi apartamento antes de que las cosas se pusieran más feas. Ella obviamente estuvo peleando en ruso frente a mi puerta por unos treinta minutos antes de que la amenazara con llamar a la policía si no se iba.
—Tanya es sexy como los mil demonios, pero obviamente estaba loca.
— ¿Crees que no lo sabía? Descubrí que todas las fotos nuestras estaban impresas en todo lugar y que nuestros publicistas decían que seríamos "La Pareja". —Odiaba toda esa mierda. Me sentía tan falso fingiendo que estábamos juntos para tener más oportunidades y propuestas. Podía contar con las dos manos el número de días que realmente pasamos juntos durante los ocho meses porque "queríamos". Todo el asunto era muy "Hollywood" y estaba cansado de eso. Esa fue otra de las razones por las que me había encantado con Bella, aparte de su belleza e inteligencia, estaba el hecho de que me hacía reír.
—Bueno, obviamente saliste de eso y llegaste a algo mucho mejor. Cuéntame sobre ella y su cita.
—Eres una niña, Emmett. —Se paró junto a la mesa y cruzó los brazos, esperando a que continuara—. Ella llegó y estuvo adorablemente tímida al principio. —Sonreí mientras recordaba cómo se confundió al hablar—. Aparentemente amaba al equipo de Jasper, así que obviamente estaba en el mismo lugar, por lo que le dije que esperara que le gustara más el mío, y dijo que me prefería a mí en lugar de quedarse en el sofá. —Emmett soltó una carcajada.
—Nos sentamos y hablamos sobre fútbol y le mostré mis trofeos, y sobre cómo cubrir una bola secundaria. Fue simplemente genial poder hablar con alguien de lo que me gusta sin tener que hablar del dinero que hago haciéndolo. —Nunca había salido con ninguna chica que supiera algo de fútbol o mucho menos que le gustara. El conocimiento de Bella y su pasión por el deporte que yo jugaba le dio una vuelta a mi vida.
— ¿Nada de acción? —preguntó mientras sus ojos azules brillaban
—Un beso o dos. —Los besos más excitantes del jodido planeta. No iba a decirle todos los detalles sobre lo que pasó en la mesa, y mucho menos lo que pasó con el pastel de chocolate. Eso era solo de los dos.
— ¿Y ella te invitó a ir mañana en la noche?
—Pues, yo le pedí que saliéramos y le dije que no quería esperar hasta que volviéramos de Seattle. Así que el martes en la noche era la mejor opción. —Emmett asintió. Habíamos tenido unas prácticas rápidas en los últimos días después del juego, pero nada serio hasta el miércoles. Llegaríamos a Seattle el viernes, así que ese día estaba totalmente cancelado. El martes era totalmente perfecto, y no podía esperar a verla de nuevo. Me llamó cuando llegó a casa, tal y como prometió, después de estar una hora en el teléfono intercambiando historias de nuestra infancia. Hablar con Bella era tan sencillo como respirar, y ya sentía que podía confiar ciegamente en ella. Una parte de mí se asustaba de que estuviera demasiado metido en el asunto, pero sinceramente no me importaba. Ella me fascinaba.
Volvió a la mesa de billar y siguió con su tiro.
—Bien por ti, suena como si realmente te gustara. ¿Cuándo podré conocerla?
Me encogí de hombros. Emmett era mi amigo más cercano aparte de Jasper, y si Bella y yo estábamos juntos por algún periodo de tiempo indefinido, él obviamente tenía que conocerla. Por ahora, supongo, quería tenerla para mí solo. Jasper ya la conocía bastante bien. Mi mano apretó el palo de billar mientras lo imaginaba viéndola en encaje negro, lo que era totalmente ridículo. él estaba loco por Alice, pero aún así… quería ser el único que viera a Bella con poca ropa. Estaba muy tentado a volver a repetir lo de la noche anterior, pero sabía que no era lo correcto. Me acosté con Tanya y Lauren y mira hacia dónde me habían llevado. Bella era una chica valiosa, y quería conocerla antes de acostarme con ella, incluso cuando eso parecía matarme. Solo la ronda de besos me dejó suficientemente listo como para tener que bañarme con agua fría cuando se fue.
—Estoy seguro de que la conocerás pronto. Sé que ella y yo vamos a vamos para alguna parte juntos.
Emmett resopló mientras le daba a la bola número ocho y la metía en uno de los hoyos.
—Es obvio que van para algún lado, ambos lo sabemos. Pero quieres quedártela para ti solo. Lo entiendo. La privacidad es un premio en medio de todo esto.
Fui a la nevera y saqué dos botellas de agua y le lancé una. La cogió en el aire y la abrió rápidamente.
—Quiero que conozca a Rose, Emmett. —Bien, más él que Rose. Rose odiaba a Tanya desde que la vio, y no tenía idea de qué pensaba sobre Bella—. Ahora solamente quiero disfrutar el estar con ella, sin nadie que nos vea, sin presión. Si esto sale a la luz, ella tendrá que lidiar con la prensa y los chismes y toda esa mierda, y ninguno de los dos está listo para eso.
—Lo entiendo. He visto como te han salido las cosas antes. Eres un jodido tímido. Pero si te gusta tanto como pienso que te gusta, van a tener que salir juntos de todo eso, eventualmente. Y será mejor si tienen amigos para que los cubran cuando eso pase. —Tenía la razón, obviamente. Era un buen tema para discutir, y yo necesitaba tener a Bella cuando las cosas fueran mucho más profundas. Ya la tienes.Sí, me sentía como un niño aún en el colegio sintiendo que le gusta una chica por primera vez. Era raro, pero me gustaba.
—Gracias, Em, tienes razón. Tan pronto como podamos saldremos todos juntos. Lo prometo. — Debía disfrutar la imagen mental de ver a Emmett y a Alice juntos—. Tengo que ir a casa, pero te veré mañana.
El sonrió y puso los palos en su lugar.
—Después hablamos. Ve a llamar a tu chica. —Sonreí. Mi chica… me gustaba cómo sonaba. Me despedí haciéndole un gesto con la mano para poder llegar rápido a casa y llamar a… mi chica.
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— ¿Irás a casa de Bella? —voltee a ver a Jasper tan pronto como entró a los camerinos. La práctica había acabado y me había bañado y cambiado para no tener que llegar a casa a cambiarme y volver a salir.
—Sí, se supone que tengo que estar ahí a las seis, así que tengo un poco más de tiempo. — ¿Debería llevarle flores? ¿Dulces? No estaba seguro sobre el protocolo de las citas a esta altura. Tenía mucho rato de no hacer nada mas aparte de levantar el teléfono para llamar a un florista o enviar a alguien a Tiffany's. A Bella no le gustaba para nada la experiencia de las joyas brillantes y caras, y mucho menos arreglos florales.
—Me pregunto cómo Bella encontrará una forma de llegar al tema esta vez. Está claro que me desea. —Le lancé una toalla y él corrió hacia un lado. Demonios, Bella le había dicho a Alice y ella le había dicho a Jasper, así que era cuestión de tiempo para que Emmett lo supiera.
— ¿A que se refieren con que Bella desea a Jasper? —La voz de Emmett resonó mientras giraba por la esquina con nada más que una pequeña toalla.
— ¿No sería mejor que te pusieras algo? Si mueves un poco la toalla puedo ver tu… —Se cortó de repente cuando Emmett hizo justamente eso—. Idiota. —Jasper saco su teléfono y le tomó una foto.
—Solamente es para mostrarle a GQ de lo que se pierden. —me reí mientras metía mi billetera en el bolsillo trasero del pantalón y sacaba las llaves de mi auto, y luego cerraba la puerta de mi casillero.
—No me falta nada.
—Sigue diciéndote eso a ti mismo, Esquire. No te preocupes, vaquero, hay un montón de sobra aquí para ti. —Emmett agarró una de sus nalgas y la apretó.
—Emmett, voy a patearte el culo si no te pones algo de ropa ahora mismo. —Jasper abrió el casillero de Emmett y le lanzó su ropa—. Vístete o no te diré la forma en la que Bella me desea.
Emmett nos lanzó una mirada a los dos y se puso los bóxers y los shorts deportivos.
—Está bien, ya me vestí. Díganme.
Aparentemente Jasper no estaba incómodo por verlo aunque fuera medio vestido. Gemí en señal de frustración mientras Jasper me lanzaba una sonrisa traviesa.
—Bueno, parece que la señorita Bella tiene un pequeño problema cuando dice lo que piensa. Ella básicamente escupe las cosas en el tiempo menos apropiado. Aparentemente dijo que Romeo no estaba durmiendo con ella, y cuando le preguntaron que a qué se refería, ella dijo que no se estaba acostando conmigo. Tan solo quería aclarar el hecho de que la pillaran usando mi ropa a las seis de la mañana.
Lo golpeé en el brazo mientras Emmett se reía.
—Ella estaba hablando sobre mí. —Por lo menos creo que lo hacía. Era difícil asegurarlo con Bella, pero por la forma en la que actuaba y los besos que me daba… sí, hablaba sobre mí. Tenía que ser sobre mí.
—Si eso es lo que tienes que decirte a ti mismo para pasar las solitarias noches, entonces hazlo. —Jasper arrastró las palabras cuando respondió.
Emmett se estaba ahogando.
—Tengo que conocer a esta chica. Suena como toda una locura. ¡Quizá debemos dejar que duerma conmigo!
Le di una mirada.
—Estoy casi seguro de que no querrá dormir contigo.
—Tengo una foto de tu trasero, quizá deberíamos mostrársela y dejar que decida por sí misma. —Jasper lanzó su celular y Emmett se precipito a alcanzarlo.
—Dámelo, Tumbleweed. —Emmett era mucho más grande, pero Jasper era más rápido por lo que se agachó y pudo huir de él.
—De ninguna manera. Me voy a quedar con esta para cumplir futuros propósitos. No tienes idea de cuándo, pero usaré esto en tu contra. Me lo debes.
Emmett se sentó y se quejó.
—Haz lo que quieras, Spurlock. No es ni de lejos lo mejor que puedo hacer. —Triste, pero quizá era verdad. Emmett era el rey de las bromas de nuestro equipo. Me miró y me sonrió—. Así que si tu chica ya está caliente por Jasper, entiendo por qué quieres mantenerla lejos de mí. Seguramente la perderías.
Rodé mis ojos.
—Sí, tú en serio eres demasiado genial, Em. —No pude hacer nada más que reírme de la expresión en su rostro—. No me voy a arriesgar hasta que esté locamente enamorada de mí. — Cuando las palabras abandonaron mi boca sentí mi estomago removerse. ¿Qué significaba eso?
Negué con la cabeza y me volteé hacia Jasper.
— ¿Qué más le dijo a Alice? Seguramente no mencionó que…
— ¿Gimieron como locos y casi tienen sexo encima de la mesa mientras comían chocolate? Sí, todo. —Jasper se rio y pasó su mano por su cabello—. También sé que ella fue la que te besó a ti…
— ¿Ella tuvo que dar el primer paso? Voy a tener que prescindir de tus apodos, Eddie. Eso no es para nada bueno. Me siento decepcionado de ti.
—Hice una buena cantidad de movimientos por mi propia cuenta —murmuré.
—Sí, ¿quién crees que tuvo la idea del chocolate? Romeo sabe lo que hace, incluso si es un poco lento para hacerlo —intervino Jasper.
—Ella me besó primero porque me encuentra irresistible. —Me gustó que me besara primero; me hacía sentir mucho más relajado y seguro con mis movimientos. No estaba acostumbrado a dudar de mí mismo, pero Bella me hacía sentir como un adolescente de nuevo. Penoso e inseguro.
Emmett se levantó y acarició mi cabeza como si fuera un perro. Me alejé de él y lo obligué a sentarse de nuevo.
—Claro que lo hace, princesa. Estoy seguro de que Jasper no estaba en su mente en ese momento.
Jasper estalló en carcajadas, lo que provocó que golpeara a Emmett en el estómago. Él me sonrió. Maldito sea, y malditos sean sus malditos músculos.
—Par de idiotas. Me largo, voy a asegurarme de que Bella no le diga nada a Alice sobre lo que pase esta noche. Las chicas chismosas pueden divagar con poca información.
— ¿Le dirás a Bella que no le cuente a su mejor amiga sobre su cita? Eres un idiota. Buena suerte con eso. —Jasper negó con la cabeza como si estuviera loco. Bueno, al menos valía la pena intentar, ¿o no? Seguramente podía darle una versión extremadamente retorcida de lo que pasaría hoy. Jasper se rio—. Cuando conozcas a Alice un poco mejor te darás cuenta lo imposible que es negarle algo. Si quiere saber algo, lo sabrá. —Sí, creía en sus palabras.
—Genial, como sea. No le voy a contar a ninguno de ustedes dos ni mierda sobre el tema.
— ¿A quién le importa? Obviamente Alice nos lo contará mejor. ¿Cuándo podré conocerla? —demandó Emmett. Jasper farfulló unas cuantas incoherencias y me sentí bien al dejarlo lidiar solo con Emmett, así que fui hasta el aparcamiento. Tenía a una mujer hermosa esperando por mí, y no tenía más tiempo que perder con ese par de imbéciles.
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Me paré en una floristería camino a la casa de Bella y le compré un arreglo de margaritas. Parecían más de su estilo que las rosas o las orquídeas, que eran casi como todas las flores que mis anteriores novias preferían. No quería comparar a Bella con ellas, pero era difícil no hacerlo. Ella era un ángel caído comparado con ellas. Las margaritas parecían encajar.
Encontré el edificio donde estaba el apartamento de Bella demasiado fácilmente. Vivía en el centro de Phoenix, a media hora de donde yo vivía si había mucho tráfico. Para nada mal. Me anuncié cuando entre al vestíbulo, el portero era un pequeño hombre. No me gustaba la idea de que no tuviera ningún tipo de protección.
Fui hasta el ascensor y presioné el botón hacia arriba, impaciente por que llegara. Cuando las puertas se abrieron, una joven pareja se paró y me miraron con duda.
— ¡Oye! ¿No eres tú Edward Cullen? —me preguntó el tipo. Le sonreí y asentí, haciendo un gesto que indicaba que estaba esperando para subir cuando comenzaron.
— ¿No crees que estas en el lugar equivocado?
—Sí, no vives aquí. ¿O sí?
—No, estoy visitando a una amiga. —Finalmente se quitaron del ascensor, la chica seguía mirándome y mordiendo sus labios mientras su novio le tomaba la mano temblorosa. Di un paso adelante para entrar en el ascensor.
—Buen juego. Cuando tiraste ese pase a Withlock en el tercer cuadro, pasando de largo a esos dos en la esquina… eso fue malo.
— ¡Gracias! Tengan una buena noche —dije presionando el botón que me llevaría al tercer piso y sonriéndoles mientras las puertas se cerraban, me recosté contra la pared, agradecido de que mi camino hacia arriba fuera solo. Debería tomar las escaleras cuando saliera de aquí. Odiaba quedarme atrapado en el ascensor con una partida de extraños; e inevitablemente tener que lidiar con sus proposiciones exuberantes, o con los fanáticos… o ambos.
Las puertas se abrieron y encontré el apartamento 322 rápidamente. Golpeé cuando escuché un golpe seguido de una serie de malas palabras, unos segundos después se abrió la puerta que me rebeló a una agotada Bella, con algunas gotas de sudor en la frente y su cabello algo despeinado.
— ¿Bella, estás bien? —Mi fantasía de tomarla en mis brazos y besarla en su puerta se evaporó en cuanto apareció así.
— ¡No! ¡Sí! No lo sé… —Por supuesto eso me aclaró mucho las cosas. Suspiró mientras intentaba quitar algunos mechones que caían por su rostro—. Mi aire acondicionado decidió averiarse y obviamente hacer lasaña así es algo para aguantar un calor infernal y… maldición. Nunca debí haberte pedido que nos encontráramos aquí.
Intenté hacer desaparecer su expresión adolorida por esas palabras mientras mis dedos se movían por sus mejillas.
—Puedo manejar bien el calor si te tengo a mi lado.
—De por sí ya eres demasiado ardiente. —Sus mejillas se colorearon con un leve rosado, que hiciera eso me tomó fuera de base. Era increíblemente hermosa.
Le entregué las margaritas y ella acercó su nariz a ellas.
—Justo como tú, y no estoy hablando para nada del sudor. —Jódete Cullen, eso es lo más estúpido que pudiste decir. Una forma de recordarle que no está luciendo de la mejor manera; aunque aún así estaba jodidamente hermosa ante mis ojos. Tenía puesto un short negro que mostraba sus hermosas y pálidas piernas y una camisa azul rey que lucía adorable en ella.
Se mordió el labio y abrió totalmente la puerta para poder entrar. Pasé a su lado y el calor me golpeó inmediatamente. Ella estaba en lo correcto; era un sauna allí dentro. Bella suspiró y puso las flores en una mesa al lado de la puerta.
—No tienes que quedarte. Podemos hacer esto otra noche si quieres.
Como si yo fuera a hacerle caso. No me importaría estar en el mismo infierno con tal de pasar tiempo con ella.
—Quiero quedarme, Bella. —Pasé mi mano derecha por su sudoroso cuello… habían algunos beneficios que aprovechar de este calor. Se veía malditamente sexy, y verla sudar me daba una imagen mental de ella sudorosa y desnuda junto a mí y sí… esta sería una larga noche—. Algo huele realmente bien. —Ella también lo hacía, pero mientras hablaba con ella, mi boca se hacía agua por el olor que provenía del horno.
Me sonrió y me señalo la cocina, que estaba junto a la sala. Era pequeña pero linda, con una linda combinación de gris y gabinetes blancos.
—Hice lasaña. Faltan unos veinte minutos más hasta que esté terminada. Lo siento, no sabía que el aire acondicionado iba a dejar de funcionar. —Se veía realmente frustrada y no pude evitar atraerla a mis brazos y darle un abrazo. Se quedo quieta un segundo antes de mirarme de nuevo.
—Estoy sudada y horrible y ahora tú estarás igual.
La agarré de nuevo en mis brazos y ella suspiró y se relajó.
—No me importa, solo quiero abrazarte.
—Lo siento, soy un desastre.
—No lo eres. —Levanté su cabeza y la besé, tal y como había pensado hacer desde que dejó mi casa el domingo en la noche. Sus labios se sentían bien en los míos, delineé su labio inferior con mi lengua mientras ella enredaba sus brazos alrededor de mi cuello. Su cuerpo estaba presionado en contra del mío y no deseaba nada más aparte de acostarla en el sofá y explorar cada centímetro de su cuerpo, pero era demasiado pronto y el lugar estaba jodidamente caliente.
Ella suspiró cuando rompí el beso.
— ¿Qué vamos a hacer? No podemos comer aquí. Nos derretiremos.
Estaba en la punta de mi lengua el sugerirle quitarnos algo de ropa, pero eso haría que fuera mucho más duro mantener mi promesa de hacer las cosas despacio.
— Podríamos ir a comer a mi casa. La comida va a enfriarse mientras llegamos allá, pero podemos calentarla nuevamente. —Y en se caso podía sugerirle pasar la noche conmigo porque no dejaría que pasara la noche aquí sin su aire acondicionado funcionando correctamente. De nuevo, Cullen, ¿no estás haciendo demasiado esfuerzo tentándote a ti mismo?—. ¿Llamaste para que lo arreglen?
Ella frunció el ceño e intento apartar su cabello de su rostro de nuevo.
—Sí, pero no pueden venir hasta mañana. Iba a quedarme en casa de Alice esta noche. Solo tengo que llamarla. —me decepcione un poco por la noticia pero era lo mejor.
—Tengo una idea. Tengo alguna ropa para entrenar en el auto, ¿te parece bien si me cambio? —Jeans y una camisa no iban a hacérmela fácil hoy.
Ella infló sus cachetes de forma adorable.
—Claro que sí, debes estar incómodo como los mil demonios. Lo siento, Edward. No puedo hacer nada bien cuando tiene que ver contigo. Te juro que soy más torpe de lo usual.
—Oye —dije tomando su barbilla y levantándola para que me mirara con sus grandes y tristes ojos marrones—. Eso no es verdad, Bella. No importa que tengas que hacerme comer pan y agua en un cubículo. —Se quejó cuando recordó lo que tuvo que ofrecerme, yo sonreí y volví a mirarla—. Estoy feliz de estar contigo. Esté caliente o no. Tengo una idea.
— ¿Qué?— me preguntó.
—Tengamos un picnic en el vestíbulo. Hay aire acondicionado. ¿Tienes alguna sábana que podamos poner ahí? —Su rostro se iluminó con una gran sonrisa y yo sabía que había amado la propuesta. Era mejor que llevarla a mi casa, sabía que si lo hacía y le preguntaba si quería quedarse, las cosas comenzarían a ir demasiado rápido. Quería tocarla, probarla, en la peor forma posible.
—Edward, ¡es perfecto! Ve por tu ropa y yo iré a buscar una sábana y llamaré a Alice. — básicamente se estaba atorando con las palabras por la emoción y sentía como si hubiera anotado el punto final para ganar un gran torneo en lugar de haber hecho de nuestra cena algo más cómodo. Bella tenía ese efecto en mí, supongo, cada cosa parecía magnífica a su lado.
Me apuré a salir y básicamente salté por las escaleras para llegar a mi auto, evitándome el hecho de quedarme atorado con gente curiosa en el ascensor. Saqué mi maleta de entrenamiento y subí corriendo nuevamente por las escaleras, lo que era bastante estúpido teniendo en cuanta que iba a subir acalorado a un apartamento caluroso a cambiarme. Golpeé la puerta y entré cuando ella abrió, y noté que estaba vistiendo una camisa gris y un short de jean muy corto que no dejaba absolutamente nada a la imaginación. Su cabello estaba levantado en una coleta y un moño sostenía su cola de caballo. Tragué grueso cuando la vi. Probablemente sería una buena idea comer en el vestíbulo.
— ¿Tu baño? —pregunté casi un tono más alto, nervioso por lo que tenía delante de mis ojos.
—Segunda puerta a la derecha. —Fui hasta allí sacando mis camisas de entrenamiento y los shorts y metiendo en el fondo mis jeans y poniendo todo de nuevo en mi maleta. Me sentía agradecido de lo poco femenino que era el baño. No estaba listo para toda la mierda que las chicas solían tener, cremas para el cabello y perfumes y lociones y lo que sea. Ella tenía únicamente su cepillo de dientes, pasta dental, jabón de manos y solamente una crema para el cuerpo. Bella Swan era totalmente mi tipo de chica.
Salí del baño y puse mi maleta en la puerta. Bella apagó el horno y tomó una profunda respiración al verme. Murmuro algo que sonó a "hace calor aquí" y sonreí porque no sonó a que se refería al aire acondicionado dañado o al horno.
— ¿Ves algo que te guste?— no pude evitar preguntar.
Ella caminó hacia mí y puso sus manos en el cuello de mi camisa de entrenamiento.
—Sí. —Le dio un jalón hacia abajo y sus labios se juntaron con los míos mientras mis manos encontraban su cadera y la jalaba hacia mí. No estaba pensando mucho en la forma en la que mis manos encontraron la forma de llegar debajo de su camiseta a tocar la delicada piel de su abdomen. Maldita sea, la deseaba. Aquí y ahora, en este acalorado apartamento, quería recostarla en el suelo y hacer que sudara muchísimo más. Sus labios firmes en los míos y sus manos calientes en mi cabello mientras nos devorábamos mutuamente.
Mis manos se movieron por sus costados cada vez más cerca de sus pechos, hasta que una voz interna me recordó que estaba yendo demasiado rápido. No se sintió demasiado rápido por la forma en la que estaba besándome, la urgencia de sus labios en los míos y por la forma en la que tiró de mi cabello. Y qué si teníamos sexo un poquito antes de tiempo, igual podríamos seguir construyendo la relación, ¿verdad?
Deslicé mis manos de su torso, concentrado en poner mis manos en sus senos. Un pitido estresante taladró mi subconsciente y Bella me empujó un poco hacia atrás, su pecho se movía hacia arriba y abajo pesadamente.
—La lasaña esta lista. — ¿Salvado por la campana? Ciertamente no se sentía así, pero quizá era lo mejor. Aunque era una pura suposición.
Corrió hacia el horno y lo apagó, y después sacó la burbujeante pasta del mismo y ajustó su contador. Miró a la comida y hacia mí y parecía en medio de un debate interno antes de negar con la cabeza y apuntando hacia la sábana roja y blanca que estaba puesta en el sofá—. ¿Quieres ir por ella? —No, realmente quería ponerla en el suelo y poner a Bella sobre ella, pero era mejor si salíamos de esta sala a un lugar más público. No podía atacarla en medio del vestíbulo cuando cualquier persona podía pasar, ¿o podría? Sí, podría hacerlo. Bien, pero no lo haría.
Tomé la sabana y salí al vestíbulo y la extendí al frente de su puerta cubriendo el tapete que estaba allí. Había una abertura para la ventilación que nos bendecía con aire frío. Ambos preferíamos estar allí afuera que en el calor de su apartamento. Esta chica estaba tentando a mi autocontrol en todas las formas posibles. Volví al apartamento y saqué una botella de agua de la nevera. Bella asintió cuando le mostré lo que había elegido para tomar, no creí que ninguno de los dos necesitara algo con alcohol por la forma en la que ambos nos encontrábamos.
Sirvió la lasaña y algo de ensalada y lo pusimos sobre la sábana. Tomó aire mientras se recargaba en la pared detrás de ella.
—Debí haber pensado en salir antes. Estaba demasiado ocupada volviéndome loca pensando cómo ser suficientemente práctica, supongo.
Me senté junto a ella y acaricié su rodilla.
—Ser práctica hubiera sido llamarme y decirme sobre el aire acondicionado, así podríamos haber ido a comer a mi casa. Ser práctica habría sido pedir helado en vez de lasaña. —Ella resopló mientras yo tomaba un bocado y gemía de placer por los sabores en mi boca—. A la mierda con lo práctico, esto sabe increíble.
Bella se rio por mi reacción.
—Aprendí a cocinar porque tuve que hacerlo. Mi mamá era terrible en eso y mi padre sabe cómo cocinar pescado, eso es todo. —Tomó su propio pedazo e hizo otro sonido semiorgásmico. Ella sería mi muerte—. Iba a hacer pan de ajo para acompañarlo, pero no quería cocinar más de lo que debía. Así está bien, ¿verdad?
Tomé su mano derecha y la besé. No había forma de que quisiera hacerla volver a su apartamento.
—Así está perfecto. Así que aparte de que no son capaces de cocinar, cuéntame sobre tus padres. —Quería saber todo sobre esta chica.
Ella sonrió mientras me contaba los hobbies mensuales de su mamá, desde pintar hasta jardinería y de caligrafía y hasta hacer punto de cruz, todo lo intentó. Sonaba como si ella fuera un espíritu libre y muy divertido.
—Mi papá es mucho más centrado que ella. Dale una caña para pesar y lo tendrás contento por horas. O enciende la televisión y déjalo ver fútbol o beisbol. —Tomó otro pedazo de su lasaña—. Es totalmente fan de los Seahawks, lo siento.
— ¿Así que le contaste sobre mi? —Realmente necesitaba saber si me había mencionado a sus padres. Aunque yo no la haya mencionado con los míos, principalmente porque mi madre querría conocerla inmediatamente y probablemente empezaría a planear la boda para cuando tomara un respiro. Estaba desesperada por nietos.
Ella siguió comiendo y luego me miro por un minuto antes de responder.
—No. Me refiero a que, ¿qué les diría? —Mierda, ojalá supiera—. Supongo que quiero saber a dónde vamos con todo esto antes de mencionárselo a alguien aparte de Alice. —Eso tenía total lógica para mí.
—Hablando de Alice, ¿tenías que contarle todo lo que pasó la noche del domingo?
Bella se quedó mirándome como si le hubiera pedido que respondiera el enigma de Sphinks o algo así.
— ¿A qué te refieres? ¿Por qué no contárselo? ¡Es mi mejor amiga!
—Sí, pero ella le contó a Jasper y, obviamente, él le contó a Emmett; y ahora los tengo a ambos hablando mierda sobre ti deseando a Jasper.
Parpadeó, sus hermosos ojos me miraron y luego estalló en risas. Esa no era la reacción que estaba esperando, así que levanté una ceja y esperé hasta que se calmara.
— ¿Qué es lo divertido?
—No lo sé. Es solo que mi boca suele meterme en problemas, y ahora te está metiendo a ti en problemas. Solamente me gusta el hecho de que está enredando a alguien aparte de mí.
Me quedé viendo sus labios por un rato cuando ella me presionó para que respondiera.
—A tus labios les gustaba meternos a los dos en problemas. —Y ahí estaba yo, besándola de nuevo, justo en el vestíbulo, y de una forma mucho más intima de lo que debería. A Bella pareció no importarle, porque puso sus manos en mis hombros, acercándome mucho más a ella.
El sonido de una puerta cerrándose y unos pies caminando nos metió en un momento algo incómodo. Problemas no era una palabra suficientemente amplia para lo que sus labios hacían conmigo. Una garganta se aclaró y volteé a mirar a un chico delgado, alto, con gafas de botella y cabello negro desarreglado. Me miró y luego a la mujer que aún se encontraba enredada en mi cuello y dijo—: Hola, Bella.
Se apartó de mis brazos y volvió a apoyarse contra la pared.
—Hola, Eric, ¿cómo estás?
Sus ojos oscuros volaron hacía mí y luego de nuevo hacia ella. Sentí la necesidad de acercar a Bella a mí. Era demasiado obvio que el chico sentía algo por ella; se sonrojaba cada momento en que miraba en su dirección.
—Estoy bien. ¿Qué estás haciendo aquí?
Ella suspiró y señaló su apartamento.
—El aire no funciona, de nuevo, y he cocinado la cena, así que está a unos cien grados allí adentro. Edward salió con la idea de hacer un picnic en el vestíbulo, así que aquí estamos. —Sus ojos se enfocaron en sus piernas y esta vez no pude resistirme a poner una mano en su rodilla.
Volvió a mirarme y después miró sus pies.
—Bueno, si necesitas un lugar para quedarte...
—Ya nos hemos encargado de eso —interrumpí a Bella antes de que pudiera decir algo. Él asumió que se quedaría conmigo, así que eso estaba más que bien para mí.
—Oh, está bien. —Dio un paso hacia atrás y miró el corredor—. Bueno, estoy en mi casa por si necesitas algo. Te veo luego, Bella.
—Adiós, Eric. —Lo miré hasta que volvió a su casa antes de descubrir a Bella mirándome.
— ¿Qué?
— ¿Qué? ¿Acabas de dártelas de posesivo conmigo, Edward?
Sí. ¿Y?
—Quizás. ¿Por qué?
— ¿Por qué? No te pertenezco, Edward. —Oh, pero quería que lo hiciera, en cada una de las formas—. E incluso si así fuera, aún así no soy un objeto de tu propiedad.
Moví su mano más arriba en su pierna y vi sus ojos oscurecerse por la lujuria.
—Creo que recuerdo esa reacción un poco celosa por cierta rubia en el club la otra noche, y ni siquiera nos habíamos besado para cuando eso pasó. —Era demasiado sensual recordarlo, y más ahora que estaba a su lado.
Cerró un poco sus ojos y quitó mi mano de su pierna.
—Era una zorra, y Eric es un buen chico. Hay una gran diferencia.
Rodé los ojos mientras ponía un poco más de lasaña en mi plato.
—Buen chico o no, no podía quitar sus ojos de tus piernas. Quería dormir contigo, si no me equivoco. Se adelantó un poco para ser un "buen chico". —Bella resopló, yo comí un poco y continúe—. Oh, Bella, ¿quieres pasar esta noche en mi casa? —hablé un tono más alto, no muy lejos del tono de Eric según yo—. Te dejaré mi cama y yo dormiré en el sofá. Quizás podemos ver una película juntos y puedes recostar tu cabeza en mi hombro. Después puedo besar tu cabeza y acercar tu rostro al mío y... —me corté de pronto porque había dejado de imaginar a Eric y a Bella, ahora me veía a mi mismo con ella. Y me estaba encendiendo de nuevo. ¿Sería malo que estuviera todo el tiempo a su alrededor?
—Al menos el tuvo la decencia de preguntármelo. —Sonaba irritada y quizás algo dolida por ello.
Volteé mi cara hacia la suya, sentándome sobre mis rodillas y presionando su pierna derecha.
—Cuando te pida que te quedes en mi casa, no es porque piense precisamente dormir en el sofá, Bella. —Sus ojos se ensancharon y tragó gruesamente—. Pensaba en preguntarte si querías, pero no quiero arruinar eso. Te deseo, demasiado, y no quiero que las cosas vayan demasiado rápido. ¿Podrías honestamente decirme que puedes quedarte en mi casa sin que nada pase? —Negó con la cabeza rápidamente—. ¿Entonces dirás que sí cuando te lo pida? —Tragué pesadamente de nuevo y llené mis pulmones de aire mientras esperaba por la respuesta.
No sabía por qué tenía que saberlo. Probablemente era algún tipo de masoquista y quería torturarme a mí mismo toda la noche pensando en ella en la misma cama conmigo. Mis ojos se abrieron de repente cuando vi la respuesta antes de que hubiera abierto la boca.
—Sí, lo haré —dijo suavemente, sin ninguna duda en su voz. Sí, probablemente pajearía pensando en eso.
—Bueno. —Terminamos la cena relativamente en silencio, hablando un poco más sobre nuestras familias y cosas sin importancia. Era muy consciente de su pierna desnuda a mi lado, y sentía algo así como una energía moviéndose alrededor de nosotros. Mis dedos estaban a pocos centímetros de poder tocarla, así que preferí mantenerlos ocupados con la comida.
Bella estaba comiendo su último trozo de lasaña cuando tomó demasiado rápido su tenedor haciendo que acabara en su pecho, justo en el corte en V de su camiseta. Maldijo y tomó una servilleta, pero yo la detuve, mis ojos estaban encantados con la vista de la salsa de tomate en contraste con su pálida piel. Bella se quedó viéndome mientras me movía hacia adelante. ¿Qué demonios estaba haciendo? Esta no era una buena idea, y no era ni el momento ni el lugar... Lo siguiente de lo que fui consciente, fue mi lengua estaba sobre su delicada piel limpiando la salsa que había en ella. Escuché que jadeó, y luego sus dedos se enredaron en mi cabello.
No sabía qué pasaba con esta chica y la comida. Nunca pensé que comer sería una experiencia tan erótica, pero jódanse si comer con Bella no me ponía suficientemente caliente. Limpié toda la salsa que había y me alejé lo suficiente como para poder mirarla. Parecía que estaba a punto de explotar, cuando acercó mi rostro y presionó sus labios contra los míos, hambrienta de nuevo. Gemí y la acerqué a mí una vez más, estábamos besándonos como adolescentes en un pasillo.
Había una voz en el fondo de mi cabeza gritando que este no era el lugar ni el momento, pero Bella dejó salir un gemido contra mis labios, así que la ignoré. ¿A quién le importaban los demás? Ese chico probablemente estaba mirando desde la cerradura de su apartamento... así que solamente lo dejaría ver a quién pertenecía ella.
El sonido del ascensor llegando al otro lado del pasillo nos indicó que estaba subiendo, así que Bella me alejó, ambos respirábamos pesadamente y nos mirábamos. Quien fuera que hubiera llegado no fue en nuestra dirección, así que volví a acercarme a ella, pero puso su mano en mi pecho deteniéndome.
— Despacio, ¿recuerdas? —me preguntó. Recordé que lo habíamos acordado así y no sabía por qué había dejado de parecerme importante cuando empezó a mirarme de esa forma como si quisiera arrancarme la ropa y hacerlo justo aquí en el suelo. Dios, eso sería genial.
—De acuerdo, despacio. —Me senté y me dejé caer en la pared junto a ella—. No recuerdo por qué quería ir despacio —le dije a Bella, y ella se rió sin aliento.
—Tenías buenas razones.
—No, soy un estúpido, así que mis razones también lo son. —Deslicé mi brazo alrededor de su cintura y ella se recostó sobre mí.
—Nada de eso es verdad, Edward. —Maldita sea, yo y mi gran bocota—. Solo prométeme que me preguntarás cuando creas que sea el momento.
Apreté mi agarre en su cintura.
—Lo haré. —Era mejor que el momento llegara pronto o explotaría.
Levantó su cabeza y se puso sobre su propio pie, tendiéndome una mano para levantarme.
—Vamos a enfrentar el calor una vez más, así podemos guardar esto, es mejor dejarlo adentro. —Parecía irónico que la privacidad de su apartamento no me pareciera mejor, pero tenía razón. Volver adentro fue como caminar en un horno. Dejamos los platos en el lava platos y Bella los lavó rápidamente mientras yo doblaba la sábana y ponía las sobras de la comida en la nevera.
Bella fue a su habitación por un minuto y volvió con una maleta. Sonreí por su eficiencia.
— ¿Me acompañaras hasta mi auto? —me preguntó dulcemente, luciendo insegura por alguna razón que yo desconocía, obviando el hecho de que casi hacemos el amor en su pasillo. En ese momento pensé que era adorable.
Tomé su mano y agarré mi maleta con la otra para abandonar el sauna que se había creado aquí dentro, mientras ella cerraba la puerta y nos dirigíamos al ascensor. Mantuve su mano en la mía todo el camino hasta su auto, donde la ayudé a meter su maleta en su camioneta, tomé la mía y luego la puse entre mis brazos, besándola suavemente en contraste a como nos habíamos besado. No había punto de comparación, pero mi polla seguía creciendo por el sabor de sus labios.
— ¿Podemos vernos cuando vuelva de Seattle? ¿El lunes en la noche? —soné ansioso y patético, pero no me importó, y a Bella tampoco, aparentemente, porque una sonrisa atravesó su rostro mientras asentía—. Te llamaré mañana después de la práctica, ¿está bien? —Asintió nuevamente, y por alguna razón debí preguntar—. ¿Me verás el domingo?
Se paró en las puntas de sus pies y puso sus brazos alrededor de mi cuello para darme un ligero beso.
—Claro que lo haré. —La besé de nuevo y luego abrí su puerta para que se metiera en su Volvo y encendiera el auto. Cogí mi mochila de nuevo y me volteé para ir hacia mi propio auto cuando escuché que bajó su ventana.
— ¿Edward? —Me volteé para mirarla—. Te ves muy sexy en uniforme. —No pude evitar reírme mientras ella también reía en su auto y subía la ventana antes de salir del aparcamiento. Bella Swan era una chica fascinante y el lunes se sentía demasiado lejos. No sabía por qué no me creía capaz de esperar tanto.
