CAPITULO 7 LA CARTA
PARÍS
— Candy mañana por la noche tenemos una cena con unos inversionistas, creo que ha esta reunión si me puedes acompañar, será privada. Charles te explicara de qué se trata, esta demás decirte que nuestros socios están encantados con tu proyecto para expandir la industria de textiles a México, Brasil, Estados Unidos y Canadá. Sé que me pides que tu intervención sea discreta y te he apoyado, ya estás por entrar a los seis meses de gestación. Estas personas han oído hablar de ti, y quiero que estés deslumbrante.
Esta será una cena como festejo, más adelante tendremos que ir a América, en tu estado no quiero que viajes así, pospondremos el viaje, mis investigadores no han dado con más información de Albert, es poco lo que sabemos de él.
— Candy ¿te sientes bien?
— Sí Geraldine me ha tomado por sorpresa la noticia de regresar a América.
— No sé me olvida que tengo que alejarte a cualquier pretendiente, bueno para eso tenemos a Charles. Le digo haciéndole un guiño.
— Sé ha creado un misterio a tu alrededor así dejemos sin más explicaciones. Todos quieren saber de la chica que ha cerrado los negocios exitosamente.
— Ni yo me lo creo en verdad, tú y Charles han sido un apoyo importante. Mis hijos realmente no me han dado molestia alguna.
— Ahora descansa fue un día importante para el orfanato, el concierto para recaudar fondos y ayudar a otros fue un éxito, no sé me olvida que ahí está incluido el hogar de Pony. A Candy le brillaron los ojos, de emoción al fin podría ayudar a sus madres y sus hermanitos, tenían tantas necesidades en el hogar.
Lo primero que hizo Geraldine mientras estaba en Chicago fue mandar una fuerte cantidad de dinero sin decirle a Candy.
CHICAGO
— George, tan pronto regresaste.
— William los trabajadores encontraron una carta de la señorita Candy.
— ¿Dónde la encontraron?
— Estaba debajo del mueble de la sala.
Albert se sentía nervioso, al ver la carta le tiemblan las manos. George al ver que duda en abrir la carta pensando que pueden ser malas noticias.
— ¿William, quieres que la lea por ti?
— No George.
— Te dejo para que puedas leerla tranquilamente. Albert asistió con la cabeza.
Querido Albert
Te extraño tanto, nuestra habitación sin ti se siente vacía, estoy sola con mi soledad. Duermo abrazada a tu almohada. Oh, Albert te he buscado por todos lados, he pasado días enteros buscándote no puedo dormir pensando que algo malo te haya pasado, mi corazón se marchita al no saber de ti, el doctor Martín hizo un retrato tuyo. Hace más de un mes de tu partida, muchas veces quise quedarme dormida en una plaza que llegar al departamento, tu ausencia me está consumiendo de dolor y angustia.
Si esta carta llega a tus manos sabrás que me he ido del departamento, me encontré con la directora de la escuela de enfermeras Mery Jean, ella me llevo con una amiga llamada Geraldine, que cabeza la mía en mi preocupación por ti y saber que tendré un nuevo trabajo se me olvido preguntarle el apellido, ella vive en 303 N Sheffiel Ave. Geraldine es francesa tuvo un accidente y le ayudare con su rehabilitación. Me pide estar con ella tiempo completo.
Esta no es una carta de despedida, nos volveremos a encontrar.
Mi corazón es tuyo
Candy
Albert lloraba al leer la carta, y la acerco a su pecho.
— Mi corazón también es tuyo mi amor. Pequeña cuanto dolor te cause, por no esperar a sentirme mejor.
— William, ¿alguna novedad?
— Sí, George ya sé dónde está Candy, vamos. Ha estado tan cerca pero por que el detective no ha podido dar con ella.
Toc toc toc
— Adelante.
— Señor Johnson llegó este sobre con carácter de urgente.
— Es la señorita Candy. Albert se acerca a George y le quita la fotografía.
— ¡Candy! Sé ve muy hermosa, pero que hace con esas personas, déjame leer la carta de Edmont.
Señor Johnson
La fotografía fue tomada en un barco rumbo al puerto Le Havre hace dos meses.
Edmont.
— ¿Qué sucede George?
— La imagen fue tomada hace dos meses en un barco rumbo al puerto Le Havre.
— ¡¿Qué dices!? Mi pequeña en Francia, Albert se tocaba el cabello, pero esas personas quienes son.
— La señora que está en silla de ruedas es Geraldine Hinault, la mujer más rica de Francia y se podría decir de Europa acaban de cerrar unas negociaciones para expandir la industria de textiles y además inversiones en pozos petroleros. Hay rumores sobre una misteriosa mujer, además muy bella que es la que lleva a cabo las negociaciones. Tenía que verme con ella meses atrás. Y el hombre es Bristol, un inglés su nombre suena mucho… sabes a lo que me refiero.
— Pero que hace Candy con ellos.
— La paciente es la señora Hinault, no sé qué tenga que ver Bristol con ella. La señorita Candy es la primavera vez que lo ve y por su expresión no parece muy contenta.
— George, vamos a la dirección que dejo Candy en la carta.
Albert iba inquieto solo de saber que Candy estaba cerca de ese tal Bristol lo ponía de malas, y con los antecedentes de mujeriego. El otro problema era tener que hablar con la tía abuela sobre Candy su mujer la madre de su hijo.
— ¡Buenas tardes! Una disculpa por llegar sin avisar, mi nombre es William Andrew. Albert había omitido su segundo nombre, no quería que Candy se enterara por terceras personas quien era en realidad.
— Busco a la señorita Candy, él es mi secretario particular George Johnson.
— Adelante. Dijo Catherine.
— En que puedo servirles.
— Hace unos meses no sabíamos el paradero de Candy, hasta que encontramos una carta, dónde nos dice que iba a trabajar con la señora Geraldine en ese momento de la carta no sabía el apellido.
— Ustedes que son de la señorita Candy.
— Ella fue adoptada por la familia Andrew y al no saber su paradero, empezamos su búsqueda.
— La señorita Candy una Andrew, pero que hace como enfermera si pertenece a unas de las familias más ricas de América.
— Sé le ha dado libertad de elegir lo que le dicte su corazón.
— Estoy algo impresionada, la señorita Candy es una chica muy sencilla, y si efectivamente estuvo aquí, fue traída por Mary Jane una amiga de la señora Hinault.
En este momento no se encuentra aquí, la señora se la llevó a Francia como su enfermera. La señora Hinault me mando un telegrama diciendo que si un señor Albert buscaba a Candy le diera su dirección de París. ¿Usted lo conoce?
— Sí, es amigo de Candy.
— Bueno el joven no ha venido por el momento. Albert no sabía si decirle su nombre completo o reír.
— Permítame le daré su dirección.
— Tiene conocimiento si la señora Hinault regresa a América pronto.
— Por el momento no me ha comunicado algo al respecto. Siento su angustia por saber de la señorita Candy, señor Andrew, ella se encuentra bien… Pero no se…
— Sé que Candy está embarazada, si es lo que trata de decirme. ¿O hay algo más que deba saber?
— No sé equivoca, solo que siento que no me corresponde hablar a mi sobre el estado de la señorita Candy, solo le puedo asegurar que ella se encuentra muy bien, la señora Hinault le ha tomado mucho cariño. Ustedes ya estarán enterados de quien es la señora Hinault.
— Efectivamente, nosotros teníamos una cita con ella asuntos de negocios.
— Entiendo, entonces usted era con quien ella se tenía que ver en Chicago.
— Así es.
— Me disculpo por llegar sin avisar, pero comprenderá que…
— Comprendo su angustia, cuando partirá para Francia.
— Pasado mañana, muchas gracias por recibirnos.
Albert se sentía aliviado, al saber que Candy estaba en buenas manos, quería volar en esos momentos y estar a su lado, pero tenía que hablar con la tía abuela primero.
— William, pensé que partirías hoy mismo.
— Y eso quiero George, pero tengo que hablar con la tía abuela primero, encárgate de los boletos, y hoy hablaré con Archie le diré quién soy.
— ¿Con el joven Archie?
— Sí, George no te conté pero lo conocí por Candy, Archie, Annie, Paty y en su momento Alistear. Después paso lo de Alistear y Paty regreso a Londres. La relación de Archie con Annie tengo la impresión que no está en buenos términos, muchas veces nos dejaron plantados y eso ponía triste a mi pequeña. Candy la ve como su hermana pero el sentimiento no es reciproco. Déjame en el banco y ve por Archie. –Estás seguro William, -en el banco saben que soy tu asistente, podemos hablar tranquilamente en el privado.
— George, pasa algo con el tío abuelo.
— No joven Archie, el señor William goza de buena salud.
— No entiendo que voy hacer al banco.
— Eso lo sabrá en unos minutos.
Archie miraba incrédulo a George, no sabía si contarle de Candy. Sé mantuvo en silencio durante el trayecto.
— Adelante joven Archie, una persona quiere hablar con usted.
— ¿Aquí en el banco?
— Créame se sorprenderá. George cierra la puerta.
Archie se queda inmóvil viendo al rubio que tenía enfrente.
— ¡Albert! ¿Qué haces aquí?
— ¿Cómo estás Archie? No me saludas.
— Por supuesto Albert y que bueno que te veo.
Albert quiso carcajearse por un momento.
— Bueno tú dirás Archie.
— Fui al departamento del Magnolia hace como un mes, y estaba desocupado me dijo el señor Thomas, ¿sabes dónde está mi gatita? Esa expresión y familiaridad de Archie con Candy debía reconocerlo sentía algo de celos.
— Sí, Archie si se dónde está. Archie te mandé a llamar porque he recuperado mi memoria, mi nombre es William Albert Andrew.
-¡¿Cómo dices!?
Continuará…
¡Feliz inicio de semana!
