Camino hacia la luz"
By. Guaduchi.
Danny Phantom no me pertenece, sino a su respectivo creador Butch Hartman, esta historia la hago sin fines lucrativos, sólo para entretener a los lectores.
VI
Abrió los ojos con pesadez. Había pasado algo, lo sabía. Sentía cómo su hermano la buscaba, la llamaba…la necesitaba. ¡¿Cuándo fue que se separó de su casa?! De su hermano, de su madre. La necesidad fue lo que hizo que todo esto ocurriera, deseaba volver y verlos, a su familia y a sus amigos…pero… estaba él… El hombre de ojos azul zafiro y cabello negro, de piel blanca y de trajes pulcros y elegantes; de modales excelentes y de sonrisa enigmática… ¿lo amaba? No. No llegaba a eso. Estaba segura. Suspiró mientras se levantaba. De alguna manera había llegado a su cuarto.
-No recuerdo…- articuló mientras ponía su mano derecha en su cabeza. El dolor era agudo, sentía un extraño pito recorrer su cerebro y aturdir sus tímpanos.- ¿Qué fue lo que paso?
-Te desmayaste y te traje hasta tu cuarto- dijo tranquilamente Daniel mientras entraba, llevaba en sus manos una bandeja. La colocó en la mesa a la derecha de la cama y se sentó en la orilla de esta. Sirvió un poco de té humeante y le ofreció la taza.- ¿Estás bien? Tucker y Val fueron a buscar al médico. Estaban muy preocupados por ti.
-Claro- aceptando la taza- Sobre todo la señorita Valerie- el chico sonrió y asintió. Ella se quedó observándolo. Sus ojos mostraban inocencia. –
-Si ella se mostró muy afligida. Así es ella, siempre ha sido una persona muy noble- mientras fijaba su mirada a la pared- Quiero disculparme por la pregunta, pero ¿qué es lo que le pasa a tu hermano?- encarando a la chica.
En esos momentos la joven tenía su cabello suelto, cayendo así por sus hombros. Sus ojos estaban fijos en el humo que emanaba el líquido verdoso dentro de la taza de porcelana. Se dio cuenta, entonces, que sus manos temblaban de a poco, y que su vestido estaba más flojo de lo usual. El cuello de la prenda se encontraba más abajo de donde ella lo usaba, mostrando un poco el nacimiento de sus senos. En aquel momento, algo en su interior se movió. Una oleada de calor le cubrió las mejillas de improviso…Pero fue algo efímero…Pues de momento, observó como por las mejillas blancas de la chica se deslizaban lágrimas Cristalinas.
-Sam…yo…- intentando arreglar la situación. Sus manos torpemente se situaron en los hombros de la chica y luego una de ellas se aventuró hasta el mentón de la joven. Con cuidado y la delicadeza que hacía años no usaba, la puso a la par. Aquellos hermosas orbes violetas estaban llenas de pena, de dolor…Fue secando con su pulgar las lágrimas que salían, dejando un rastro húmedo de caricias y a la joven con las mejillas teñidas de leve carmín.
-Mi hermano, desde muy pequeño fue débil. – bajó su mirada. Él con cuidado quitó la taza de sus manos y la colocó en la mesa. Luego la envolvió en sus brazos, de manera que el rostro de ella quedara en pecho, mientras que él clavó su mentón en el espacio entre el delicado cuello de ella y sus hombros- Con los años iba empeorando. Su cuerpo se debilitaba más y más…fiebres constantes, toses y malestares generales. Por un tiempo, mi madre me hizo creer que era algo pasajero. No obstante, conforme fui creciendo, me di cuenta que él no iba a mejorar…Josh necesita un milagro para seguir aquí. Con nosotras…conmigo- sus manos se aferraron a la chaqueta del hombre que le servía de resguardo- ¡No es justo! Por años pensé que si trabajaba duro y me esforzaba Dios lo iba a dejar tranquilo…Que iba a dejar que él viviera, que corriera…que riera sin entrar en uno de sus accesos de asma…- se quedó en silencio. Las lágrimas ahogaban sus propias palabras.
-¿Sabes? Creo que tal vez, no deberías juzgar de esa manera a Dios- cerró sus ojos. Sentía como el cuerpo de esa joven se amoldaba al suyo, eso le daba una tranquilidad inimaginable. Nunca entes se había sentido así, ni siquiera con P….- Tu hermano sufre…la vida nos son prestadas, y él es quien decide cuando retomarla-
-Lo se…es sólo que… no quiero perderlo… lo amo…amo a mi hermano… -
-¿Quieres verlo?- soltó de pronto. Abrió sus ojos y se separó con brusquedad de ella, quedando frente a frente. En esos momentos sentía la necesidad de cumplir cuan capricho se paseara por la cabeza de esa joven, de esa delicada estatua de porcelana.
-Si…- dijo automáticamente.
-Cámbiate. Vendré por ti- parándose y dirigiéndose a la puerta- ¿Entendido?
-Si- asintiendo aturdida.
º-º-º-º-º-º-º-º-º
Cuando Valerie y Tucker llegaron a la casa, se encontraron con la escena de un recibidor desolado y habitaciones vacías. La mujer de piel morena soltó un bufido; sus mejillas estaban encendidas de ira y sus cejas estaban por hundir sus ojos de lo fruncidas que estaba. Mientras el hombre de lentes se adentró en el estudio. Abrió varias gavetas y recorrió el lugar como un detective, tratando de divisar cualquier cosa fuera de lo común que pudiera explicar lo que pasaba. El médico de la familia estaba abajo, sentado y esperando.
-Vamos a ver- acercándose a una estatuilla de mármol que el joven Fenton tenía en una de sus repisas. La razón por lo que no le sorprendió ver dentro una nota, fue por que de pequeños esa era la manera de escribirse. Era su juego. Algo que no compartían con a única mujer del grupo.-Bueno…- acomodando los lentes que cargaba y leyendo la nota.
"Fui con Sam a hacer una visita. Tranquilos. Prometo no tardar mucho.
P.D. Sam dice, que por favor no hables mucho del tema. No se por qué. En fin. No tardo.
P.D.2 Que bueno que hay costumbres que nunca se olvidad"
Acomodó sus lentes y suspiró con pesadez. Si la mujer que estaba con él se enteraba de eso, seguramente movería mar y tierra, sólo para encontrarlos y así poder matar a la chica de ojos violáceos. En fin, hizo un ademán de despertarse y luego salió de la habitación, no sin antes – claro está- volver a colocar la nota en su lugar. Bajo la estatuilla de mármol.
Bajó las escaleras y se topó con una Valerie completamente enfurecida. Con las mejillas rojas de coraje y con las cejas lo suficientemente fruncidas cómo para convertirlas en una sola. El hombre se quedó observando a la mujer, parada y con las manos en su cintura, demostrando frustración. En tiempos anteriores esa actitud le hubiese parecido divertida, pero por alguna extraña razón, le causaba molestia.
-¿Sabes donde están?- preguntó al darse cuenta de que él estaba presente.
-No…Daniel no dejó nada sobre su paradero…- terminó.
-¡Esa bruja! Debió de engatusarlo…- estaba caminando de un lugar a otro, dando fuertes pisadas y encolerizada.- ¡La odio! ¡Primero Paulina! Y ahora… ¡ESA!
-¿A qué te refieres?- preguntó el moreno, mientras se sentaba en la escalera.
-¡A Daniel! ¡Vamos Tucker! Tú muy bien sabes que he amado a ese hombre desde los dieciséis. ¿Y qué paso? ¡Apareció Paulina! Con su piel perfecta y todas esas boberías que el muy tonto de Fenton me decía…- bajando la cabeza. Sus ojos estaban llenos de lágrimas. Estaba molesta. – No es justo… si él tan sólo viera lo mucho que lo quiero…
-Val…yo…- el moreno se quedó observando con la mujer frente a él lloraba. Luego se secó las lágrimas y alzó la cabeza. Lo vio y se dirigió a él, pasándole por un lado.-
-Con permiso. Voy a mi habitación. Necesito descansar…- subiendo las escaleras.
-Descansa…- viendo como ella desaparecía por el pasillo.- Esto se va a poner feo… muy feo…
º-º-º-º-º
Daniel observaba por la ventana el paisaje. Los árboles estaban secos y las hojas, teñidas de naranja, caían al suelo formando una alfombra. El cielo estaba en tonos grises y el viento debía de estar helado, pues observó como el hombre a cargo del carruaje, se frotaba las manos y se apretaba la chaqueta. Y no sólo eso, sino que se dio cuenta de que la mujer a su lado tiritaba.
-Es extraño…- habló en susurro. Con cuidado rodeó los hombros de la joven con su brazo izquierdo. Ella, por reflejo de su cuerpo, posó su cabeza en el pecho del hombre a su lado. Sus ojos estaban cerrados en forma relajada y sus mejillas estaban marcadas por la sombra de gruesas lágrimas agrias.
Volteó su rostro. Esa mujer estaba despertando en él un sentimiento que juraba haber enterrado. Sus ojos azules buscaron de nuevo la figura de la joven Manson. Su cabello negro caía por sus hombros y enmarcaba su rostro, al tiempo en que las puntas ensortijaban, dándole un aire de inocencia. Sonrió y apartó unos mechones, colocándolos delicadamente detrás de su oreja izquierda. De momento, la pesadez y el cansancio se hicieron dueño de él, y con lentitud, apoyó su cabeza con la de la chica.
-Se siente bien…pero….Paulina…- al tiempo en que se quedaba dormido.
º-º-º-º-º
Un niño de ojos azules y cabello negro jaló con impaciencia de la chaqueta. Una vez. Otra y otra. Por fin, obtuvo la atención del mayor, este hizo un gesto desaprobatorio y le paso la mano por la cabeza, despeinándolo. Le dedicó una sonrisa calma, y luego se dirigió a los demás disculpándose. Tomó al niño entre sus brazos y subió a las escaleras. Una vez en la parte superior de la casa, el niño observó cómo la parte inferior del lugar, estaba llena de personas. Todas con trajes de gala y con adornos extraños. Suspiró y se acomodó en el regazo del hombre.
-¿Papá?- en susurro.
-¿Sí?- en el mismo tono confidente del niño.
-¿Por qué esta gente está en la casa?
-Porque tu madre quiso invitarlos…
-Ah… papá ¿a ti te gusta que halla tanta gente en casa?
-No Daniel…- abriendo la puerta de la habitación del niño. Entró a ella y acostó el chico de cabellos negros en la cama; le quitó los zapatos y lo acomodó- No me gusta... pero- le sonrió- Las personas de la alta sociedad deben hacerlo…
-¿Deben sonreír, aunque no les guste?- cerrando los ojos.
-Sí…pero aun eres pequeño. Duérmete ya- dándole un beso en la frente y saliendo del cuarto.
-Cuando crezca… no voy a dar fiestas, para darles de que hablar a los demás…- cayendo en los brazos de Morfeo.
º-º-º-º-º-º-º-º
Abrió con pesadez los ojos, sintió cuando la carreta dejó de andar. Sintió cómo la chica en sus brazos se movió, y como reflejo la atrajo más a él y apretó el abrazo. Cerró sus ojos de nuevo y apoyó su mentón en la cabeza de ella. Este viaje no tenía sentido concreto, al menos para él. Por otro lado, así trataría de ver que era lo que sentía por la joven que tenía sentada a su lado. Diez años les separaban..Diez años donde él vivió desde la felicidad, hasta la inmensa tristeza que todavía embargaba su alma. Suspiró.
-Creo que deberíamos estar llegando…- viendo por la ventana, a lo lejos, se veía un pequeño poblado.
º-º-º-º-º-º-º-º-º-º
El niño bajo las sabanas dejaba poco a poco de tiritar, su respiración se iba tranquilizando y sus manos empezaban a aflojar el agarre de la manta. Su madre lo observó. El cabello estaba pegado a la frente pálida del infante; sus ojos estaban fuertemente cerrados y sus piernas estaban cerca de su torso. En posición fetal.
Con lentitud la mujer se levantó y se dirigió a la ventana, desde la cual vio a su hija bajar de un hermoso carruaje, ayudada de un hombre mayor de aspecto atractivo e infantil. Sonrió mientras que sus mejillas eran bañadas de lágrimas. Corrió hacia la puerta, dispuesta a recibir a su hija…
-¡Sam!- gritó mientras sus pies la llevaban con rapidez a su hija-
-¿Mamá?- susurro, siendo abrazada de súbito por la mujer.-
-Estás aquí… Dios que bueno… Sam.. Sam… tu hermano…- viendo a su hija.
-¿Qué le paso?...- tratando de sonar tranquila…
-No estará aquí por más tiempo… Sam… se me va…- rompiendo en llanto.
º-º-º-º-º-º-º-º-º
Sonreí amargamente frente a él
Labios fruncidos,
Cejas caídas,
Mejillas de nieve…
Arropado por seda negra
Y rodeado de lirios en flor
Ojos claros cerrados
Montaña de sueños olvidados…
Nunca imaginé verlo así,
Sus anhelos de libertad,
Sus ambiciones de oro,
Sus manos de uñas mal cortadas…
Niño al fin…
Niño, infante, pequeño…
Rastro vago de vida no cumplida
Cegada por la poca fuerza…
La poca resistencia del corazón…
Alzan vuelo los pájaros,
Perdiéndose en el horizonte difuso,
Llevándose el alma de su niño,
De su hermano ya caído
De su amigo de juegos y disputas
De su inigualable motivo de lucha…
Se fue…
¿Volverá?
No, no volverá
¿Recuerdas lo último que él dijo?
No, no lo recuerdo..
Fue: "Te quiero hermana"
¿Ya recuerdas?
Sí. ¿Verdad?
Tú le respondiste igual
¿Volverás a verme?
Volveré a jugar contigo
¿Llegaste a tiempo?
No, no lo hice…
S.M.
º-º-º-º-º-º-º-º-º-º
Con cuidado dobló el papel que tenía en sus manos depositándolo entre las frías manos del niño, quién, yacía durmiendo entre mullidos cojines blancos, que forraban el pequeño ataúd. Sonrió y asintió, dando entender a los señores que bajaran la tapa y dieran inicio al descenso del cuerpo inerte a la tierra…se hizo hacía atrás… su madre lloraba desconsoladamente en los brazos del médico.
El cielo estaba gris y los pájaros cesaron su canto. Una lágrima corrió por su mejilla izquierda; de pronto sintió cómo alguien la jalaba dulcemente, hasta quedar posada en un pecho tibio… el de su señor… Daniel… de pronto sus piernas temblaron y el llanto se adueño de ella, mientras sentía cómo los fuertes brazos del hombre la rodeaban en forma de apoyo….
º-º-º-º-º-º-º
Hola a todos! Bueno, primero que nada, quisiera disculparme por la demora, pero es que sinceramente no se me había decidido a terminar este cap de esa manera… a decir verdad, espero que les halla gustado …El pequeño intento de poema o.o lo hic yo… x…x, no se…espero les guste
Un agradecimiento a todos los que leyeron y dejaron un comentario, así cómo a los que no.
blackmoonfairy
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Karolina Phantom
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LaBrujaSay-Say
Haysu
ale!!
snow angel 3000
1000 gracias por todos sus reviews…
