Se encontraba muy cansado, todo su cuerpo le dolía, comenzó a abrir sus hermosos ojos verdes, no reconocía el lugar, bueno tomando en cuenta que no traía sus gafas, se dio la vuelta y comenzó a buscarlas, las encontró en una mesa cercana a la cama en la que se encontraba sin pensarlo se las coloco. Enseguida su vista se aclaro y reconoció el lugar, si definitivamente lo conocía, como no si ya había estado muchas veces ahí, se encontraba en la enfermería pero ¿Qué rayos hacia aquí?
Luego recordó lo sucedido, recordó a Draco mirándolo enojado, él intentando acercarse al rubio y luego a Draco golpeándolo, sin poderlo evitar su ojos se llenaron de lágrimas, como pudo suceder eso jamás creyó que Draco se atrevería a levantarle una mano.
Llevo una de sus manos hacia su rostro y la sintió un poco inflada, definitivamente Draco lo había golpeado muy fuerte señal de que se encontraba verdaderamente enojado, sus mejillas se encontraban húmedas.
¿Por qué Draco no dejo que le explicara? ¿Por qué lo golpeo? Harry se encontraba dolido, si ni siquiera él sabía porque estaba con Seamus ¡maldición! NO RECORDABA NADA.
El pelinegro se sentó en su cama necesitaba hablar con Draco, no podía dejar que las cosas se quedaran así, no dejaría que Draco pensara que se había burlado de él.
Hizo una mueca de dolor cuando sus pies tocaron el suelo, se agacho y se coloco las pantuflas menos mal traía un pijama puesto, fue muy difícil colocárselas todo el cuerpo le dolía horrores, se dirigió a la salida de la enfermería era una suerte que Madame Pomfrey no se encontrara cerca si no la bruja no lo dejaría salir, caminaba despacio sosteniendo de las cosas que habían cerca, no le importaba necesitaba encontrar al rubio ¿Pero donde lo encontraría? Debería de estar furioso y conociéndolo como lo conocía debía de estar por algún lugar destruyendo todo lo que tuviera cerca, fue buscando en cada una de las aulas vacías pero no lo encontraba.
Cada vez al pelinegro se le hacía más difícil el caminar pero no se detendría siguió caminando hasta que escucho el sonido de algo estrellándose contra la pared sin detenerse se dirigió hacia el lugar.
Llego hasta la puerta y con paso seguro se paro frente a ella no dejaría que Draco lo viera débil, decidido abrió la puerta y vio al rubio arrojando cosas con su varita estaba con su cabello revuelto, su camisa estaba sucia.
Draco- dijo suavemente, el rubio se detuvo cuando escucho como lo llamaban se volteo rápidamente a ver quién era el idiota que lo había interrumpido.
-Vaya, vaya pero miren a quien tenemos aquí, al león traidor Potter- lo había llamado por su apellido arrastrando cada una de sus palabras Harry definitivamente no quería ser llamado así por su amor.
-Draco, amor tenemos que hablar- dio un respingo cuando el chico lo detuvo.
-Potter tu y yo no tenemos nada de qué hablar escúchame bien NADA.
-como que no Draco si tenemos que hablar, lo que tu viste no era lo que parecía Seamus y yo no hici…-
-¡Callate! ¡ no menciones a ese maldito idiota! ¡no quiero que tus labios pronuncien su nombre! ¡no quiero recordar como los encontré a él y ti tan cariñosos en una cama, solo de pensarlo se me revuelve el estomago.
-y que quieres que haga- el pelinegro también elevo su voz para llamar la atención del rubio –cuantas veces quieres que te lo diga NO RECUERDO NADA, no sé porque estábamos él y yo ahí-
-Claro Potter y yo nací ayer, no me hagas reír no me creas un idiota, ¿sabes? Tu y ese idiota se pueden al infierno juntos-
-NO Draco no me iré de hasta que hablemos y dejemos las cosas claras, el ojinegro se sentía mareado y su vista de vez en cuando se le nublaba, pero tenía que dejar las cosas claras.
El Slytherin veía al pelinegro y no podía evitar recordar como lo encontró junto al irlandés, burlándose de él, quería maldecir a los dos porque él no iba a dejar las cosas así respiro profundamente para tratar de tranquilizarse, se dirigió a unas de las bancas polvorientas y sin importarle tomo asiento en ella.
-Muy bien habla, explícate porque los encontré besándose y casi sin ropa sobre una cama-
Harry no sabía que contestarle, ya se lo había dicho anteriormente no recordaba nada, ni como llego a ese lugar.
-ya te lo dije Draco ¡NO RECUERDO NADA! que quieres que te diga si ni yo mismo se que paso-
-ja ja ja y esperas que yo te crea, Potter, Potter tal pareciera que no me conoces lo suficiente para saber que no soy un idiota.-
-porque no aceptas de una vez que me engañas con ese idiota-
-Draco por favor- la voz del Griffyndor se rompió un poco –cálmate, sabes que yo te amo y jamás haría algo para lastimarte.
-me tienes harto- el rubio se levanto y se coloco frente a Harry –ya te lo dije no soy un idiota y recuerda lo que te dije ojala y el señor tenebroso acabe contigo.-
El ojiverde abrió sus ojos por lo dicho por el rubio, quiso decir algo pero el nudo en su garganta no lo dejaba decir nada. Draco paso a su lado y se detuvo junto a él.
-y si por casualidades del destino ganas recuerda "Los Malfoy no perdonamos" así que yo mismo me desharé de ti, adiós Potter.
El ojinegro se quedo perplejo por lo dicho por el rubio, gruesas lágrimas le recorrían el rostro, el nudo en su garganta era doloroso se dio la vuelta para detener al rubio.
¡Draco! Su cuerpo empezó a temblar, se sintió mareado, su vista se nublo, sus piernas perdían fuerzas se sostuvo con fuerza de la pared pero ya no podía más, sentía como la oscuridad lo rodeaba sin poderlo evitar por más tiempo se soltó de la pared, ya no podía más, el pelinegro cayó al suelo inconsciente.
Draco escucho como Harry lo llamaba lucho para no darse la vuelta y regresar junto al pelinegro, pero se contuvo y siguió caminando, escucho como era llamado nuevamente pero no volteo, se detuvo cuando escucho el ruido de un golpe tras su espalda, volteo a ver y vio al Griffyndor en suelo sin pensarlo regreso y se arrodillo justo al chico, coloco su cabeza sobres sus piernas.
-Harry, Harry- lo llamo pero no reaccionaba, estaba pálido coloco su mano sobre la mejilla del ojiverde, y la recorrió con suavidad, la tenia hinchada, él le había provocado eso.
-Harry lo siento, lo siento- sollozaba mientras abrazaba el cuerpo inconsciente del chico, no podía dejarlo ahí, lo tomo entre sus brazos y lo levanto lo mejor sería llevarlo a la enfermería.
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Harry despertó al dia siguiente de nuevo en la enfermería pero esta vez no iría a buscar a Draco, ya lo había intentado la noche anterior y él no lo había escuchado.
Bueno Harry sabía que no haría que el rubio lo escuchara por las buenas pues bien, actuaria diferente esta vez y ya sabía como lo haría.
El rubio tenía el temperamento de un Dragón pero si había algo que siempre funcionaba con él eran los celos, y aunque el motivo del enojo de Draco era precisamente eso, los celos serian los que harían que volvieran y Merlín si él no era un experto en ese tema.
Con una sonrisa triunfante se acomodo nuevamente en la cama y se dispuso a descansar un poco más, seguramente la enfermera no lo dejaría irse hoy, pero mañana comenzaba con su plan.
Como que su nombre era Harry James Potter Evans.
