Capítulo 8: Gran sorpresa doble.

Inuyasha despertó con el cálido sol de la mañana que brillaba fuertemente a través de la ventana. El sol estaba apenas por encima, la ventana de la pared del fondo había desarrollado un resplandor misterioso, un halo de luz dorado que empapaba las persianas y cortinas, él estaba empezando a entender que la luz estaba realmente allí, y que sus ojos realmente estaban abiertos, Inuyasha amaba las mañanas porque tenía una razón por la cual despertar. Y eso era por ella, tenerla dormida junto a él le fascinaba, ya había pasado un mes desde su romance prohibido pero esta era la tercera vez que hacia el amor con Aome, la amaba y ya no podría separarse de ella nunca más, suspiro con fastidio al pensar que tendría que irse 3 días con Miroku a lo de Bankotsu por temas legales.

Inuyasha sonríe tontamente, el se volvió abogado por Aome, ella también se recibiria de eso, solo que faltaba 1 año más para ella se resiviera, él ya se había resivido y ahora estudiaba los años de secundaria restantes.

—¿En que tanto piensas idiota? —dijo "dulcemente" Aome mientras abria un ojo.

—Tu siempre tan tierna —dijo Inuyasha con sarcasmo mientras acercaba más a Aome a su formido pecho desnudo— Pensaba, que el año que viene tu ya te resiviras de abogada... y eso me pone orgulloso—dijo él mientras acariciaba el cabello azabache de su hermana.

—¡Y seré la mejor abogada feminista que hayas visto Inuyasha! —dijo feliz Aome, pero ella fue callada por un beso de Inuyasha.

—No grites pequeña...—le susurro el muchacho y volvió a besar a Aome.

Esos besos se volvían cada vez más pasionales, ellos en verdad deseaban repetir lo de anoche, pero en la planta baja de la casa se pudo escuchar el murmullo de dos adultos, los hermanos se separaron de inmediato al oír las voces de sus padres en las escaleras ¡Habian vuelto de las vacaciones muy pronto!, Aome no sabia que hacer, ¡Estaba desnuda en el cuarto de su hermano! y para mejorar las cosas ¡Es que Inuyasha también estaba desnudo!, ambos estaban desnudos en la misma habitación, en la misma cama, abrazados, esto era estar en infraganti.

Inuyasha se salto de la cama y se puso unos boxers azules y una remera vieja negra, tapo hasta la cabeza a su hermana y le pidió que no hablara, todo se había quedado en silencio, se pudo escuchar que golpeaban la puerta de la habitación de Aome y como esta se abría, luego (para desgracia de los hermanos) se escucho como la puerta de la habitación de Inuyasha era golpeada y la voz de su madre se escuchaba.

—Inuyasha, querido ¿Estas despierto? —dijo la suave voz de Izayoi desde el otro lado de la puerta.

Inuyasha no sabia que hacer, si le respondía sabia que su madre probablemente entraría al cuarto, y si no ella se preocuparia, así que decidió contestarle.

—Si mamá, estoy despierto... —contesto tratando de parecer somnoliento.

—Querido, ¿Sabes donde se metió tu hermana? —pregunto Izayoi.

—Eeh, emm —Inuyasha trato de pensar (pero al pobre le costaba mucho) —S-si ell-ella... Ella esta aquí durmiendo conmigo porque... anoche vimos una película de terror y ella tenia miedo de dormir sola así que se vino a dormir conmigo —trato de decir Inuyasha calmado, sabia que en parte lo que había dicho era verdad... pero lo que menos hicieron ellos era dormir.

—¡Aah!, ok cariño... despiertala y bajen a desayunar amor...—dijo la cariñosa voz de Izayoi, luego se pudo escuchar como su madre se alejaba por las escaleras.

Inuyasha suspira de alivio al saber que su madre ya se había ido, su corazón latía violentamente en su pecho, se volteo a ver a Aome y siente que su corazón late más rápidamente, su pequeña estaba sentada en su cama con una camisa suya, se veía tan sensual allí, solo para él... si no estuvieran sus padres esperandolos ya se hubiera avalanzado sobre su hermana y la hubiese echo suya nuevamente.

—Oye pervertido, deja de comerme con la mirada y ayudame a irme a mi habitación —dijo Aome mientras se paraba y caminaba hacia la puerta.

—¿Y porque debería yo ayudarte? —pregunto Inuyasha con arrogancia y se cruzaba de brazos en señal de que él no se movería de su habitación.

—¡Porque estoy aquí por tu culpa tarado! —dijo ella enojada— además, ¿Quieres que Sesshomaru me vea así medio desnuda?— dijo Aome, obviamente ella lo había dicho sin ninguna intención, pero el celoso de su hermano lo había tomado para malas.

—Khe!, te acompaño —dijo y se acerco a ella hasta quedar a su espalda y le susurro sensualmente a su oido— Solo yo tengo el derecho de verte desnuda —esto sonrojo mucho a la pobre chica.

OoOoOoOoOoO

Su madre contaba feliz de su viaje a Italia de cuando era joven, esa historia siempre la contaba pero era la favorita de la familia, Sota reía en las partes en las cuales su madre se comportaba como niña, Aome se maravillaba en las partes romanticas (obviamente era las partes donde su padre estaba incluido), Inuyasha le gustaba el lado revelde de su madre en su juventud y Sesshomaru solo escuchaba, después de unas horas InuNo acompaño a Inuyasha a lo de Miroku.

Aome se había deprimido, lo iba a extrañar... desde que estaban juntos secretamente ellos dormían juntos (solo dormir) y hasta antes de estar juntos, cuando eran niños y ella tenia malos sueños Inuyasha la invitaba a dormir con él para que no tuviera miedo, era obvio que iba a extrañarlo, suspiro pesadamente y trato de comer un sandwich de queso pero... unas apenas lo probo tuvo que correr a vomitarlo al baño, Sota que estaba con ella se preocupo y fue con su hermana mayor.

—Aome, ¿Te sientes bien hermana? —pregunto el pequeño niño, él se asusto al ver lo pálida que su hermana se habia puesto de repente.

—Si Sota, creo que me cayó mal el desayuno, por favor no se lo digas a nuestros padres... recién llegaron de un viaje y no quiero preocuparlos... —le pidió Aome y Sota asintió.

Al otro día la joven Taisho volvió a sentir nauseas, trato de comer pero nuevamente lo había vomitado ¿Porque? ella se cuidaba, comía sano y... ¡El almuerzo! Aome sonrió, era cierto, ella había compartido un almuerzo mexicano con Sango ayer por la tarde, seguramente eso le había caído mal, la joven se preparo para ir a la escuela, pero tuvo que volverse ya que sus mareos no la dejaban estudiar, la enfermera la mando a casa y le había dicho que descansara.

Solo había sido un tonto dolor de estomago por la comida mexicana, ella no estaba acostumbrada a ese tipo de comidas, era obvio que su cuerpo iba a rechazarlo. El día había sido de maravilla pero... unas inmensas ganas de comer frutillas (o fresas) con crema se le hicieron presentes, no supo porque...al principio trato de esquivar esa necesidad, pero luego esas ganas de comer se hizo más fuertes que ella y salio a comprarlas, la muchacha se extraño por eso ¿A quien le daban ganas de comer frutillas con crema a las 4:30 de la mañana?.

Pero todo empeoro al día siguiente, sus mareos fueron peores y había devuelto todo el maldito desayuno, su madre no la había dejado ir a la escuela y mando a llamar a un medico, Aome se había enfadado ¡Su madre era muy paranoica!, a la chica le dieron ganas de tomar agua, salio de su habitación y al llegar a las escaleras unos fuertes mareos le hicieron tambalearse, hubiese caído por las escaleras si no hubiera sido por que unos fuertes brazos la tomaron de la cintura, Aome volteo y se encontró con unos ojos dorados.

—Sessho... maru—susurro ella antes de caer en la inconsciencia.

El medico había llegado y la había revisado, la familia Taisho estaba preocupada, Aome no era de enfermarse, Sota era el que estaba más preocupado, él sabia que Aome no se había sentido muy bien desde ya hace unos días, pero no había dicho nada y ahora se arrepentía, el doctor salio de la habitacion y la familia se acerco a él con muchas preguntas.

—Descuiden, es normal los síntomas que ella presenta en su estado... lo único que diré es que traten de que ella no haga muchos esfuerzos y si quiere faltar a la escuela que lo haga... pero más haya de eso el bebé esta bien...—

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Aome se levanto al otro día de maravilla, tenia ganas de comer pepinos con jamón, se levanto perezosa y fue hacia la cocina, pero a mitad de camino se encontró con su familia esperándola en la sala, su madre la veía con los ojos brillosos de felicidad al igual que Sota, su padre tenia una mirada amenazadora y Sesshomaru ni siquiera la miraba ¿Que le pasaba a ellos?.

—¿Que sucede? —pregunto intrigada.

—¡Aome, mi niña! —su madre la abrazo — ¿Porque no me dijiste que estabas saliendo con alguien? —pregunto de lleno Izayoi asustando a Aome.

—¿De quien es ese niño? —pregunto la fría voz de Sesshomaru.

La pobre chica no había entendido nada, pero luego, como si le dieran una bofetada lo entendió, ¡Estaba embarazada!, empezó a llorar de felicidad... ¡Iba a tener un hijo de su amado Inuyasha!, caracio su vientre plano y se sentó en el sofá junto a su madre, ella le habla de muchas cosas sobre el bebé, cosas buenas... pero luego su corazón se contrajo ¿Como le iba a decir que ese niño era de Inuyasha?.

—Hija, yo se que tu eres una mujer responsable... que tu hiciste esto por amor ¿No?, se que si él te ama te ayudara con el bebé, nosotros estaremos contigo —dijo Izayoi, pensando que seguramente Aome estaría preocupada de que ellos la regañarían.

—Lo se mamá, nosotros nos amamos y se que cuando él se entere de esto amara al bebé...—dijo Aome segura, Inuyasha ya le había demostrado que la amaba y no iba a abandonarla.

—¿Y de quien es ese niño Aome? —dijo InuNo con voz grave, esto asusto un poco a la muchacha.

—Yo...no...—Aome sentía que las lágrimas se acumulaban en sus ojos, su padre la veía con enojo y eso la asustaba.

—La estas asustando InuNo —dijo enojada Izayoi a su marido, lo menos que quería era que Aome se pusiera tensa y dañara al pequeño.

—¡Callate Izayoi! —mensiono bruscamente el hombre, este volvió a ver a su hija con gran enojo — ¡¿De quien es ese niño?!— le grito.

—Es mío... —dijo la voz de Inuyasha de la nada.