Los personajes son de Stephanie Meyer, a excepción de algunos de mi propia autoría, igual que la historia.
Os dejo 2 capítulos juntos, porque este era muy breve.
6. El cumpleaños de Charlie.
El despertador sonó a las 9 de la mañana tal y como yo lo había puesto antes de acostarme. Me levanté de un salto y corrí como cada mañana a revisar mi ordenador. Nada. Ni un solo correo de mi familia. Seguramente todos estaban allí, en Volterra, ya que si Esme, Alice o Rose se hubiesen quedado en casa me habrían escrito seguro.
Me asomé a la ventana para ver que tiempo hacía. Nublado como siempre pero bastante cálido. Saqué del armario un vestido de lana finito de mangas cortas beige y cuello alto, un gorrito a juego y un cinturón para ceñírmelo bajo el pecho, marrón, a juego con las botas de caña alta y planas que había seleccionado. Puse la ropa sobre la cama y me metí a la ducha.
Cuando terminé de arreglarme eran más de las 11, se me había hecho tarde teniendo en cuenta que tenía que ir a varios sitios y no tenía coche. Agradecí que Charlie hubiese salido temprano de casa, ya que no me hubiese dejado salir sola. Cogí una chaqueta por si me entraba frío y me dirigí a hacer mis compras.
- Charlie-
Había salido temprano de casa, tenía un largo día de trabajo. Iba a tomarme el día libre pero finalmente decidí que no había motivos para ello. Me duché, me arreglé y desayuné haciendo el menos ruido posible, no quería despertar a mi nieta. Antes de salir abrí despacio la puerta de su habitación. Dormía placidamente. Sentí el impulso de acercarme y darle un beso en la frente pero no quería despertarla por lo que opté por no hacerlo.
Conduje hasta la comisaría y entré sin muchos ánimos. Me esperaba un día largo, ni siquiera iría a comer a casa. No llegaría hasta la noche.
Pero algo me hizo cambiar de planes.
- Si? Oficina del jefe Swan, dije al descolgar el teléfono.
- Oh Charlie, disculpa que te moleste al trabajo, dijo Billy.
- Oh viejo amigo, no hay problema, que ocurre?
- Necesito contarte algo.
- si claro, dime.
- Por teléfono no. Te parece si me paso a la hora de la comida por tu casa?
- Es importante Billy?
- Sí Charlie. Esto no puede esperar.
- No pensaba ir a comer a casa pero si es tan importante iré. Allí nos vemos.
Cuando colgué el teléfono me quedé pensativo y preocupado. Cuál sería la urgencia? Qué tenía mi amigo?
Llegué a casa sobre las 2 de la tarde. El coche de Jacob estaba allí, seguramente había traído a Billy. Me pregunté si el problema estaría relacionado con el joven Black. Entré decidido en casa y de pronto:
- ¡¡¡Sorpresa!!! Dijeron al unísono Sue, Seth, Leah, Billy, y Jacob.
- Feliz cumpleaños cariño-dijo Sue mientras se acercaba a darme un beso.
La casa estaba llena de globos y confeti por todos lado. Un enorme cartel colgaba de una de las paredes con la frase "Feliz Cumpleaños Charlie". La mesa estaba llena de deliciosa comida preparada seguramente por Sue y en el centro había un rico pastel de cumpleaños.
- Charlie, dijo Jacob. Perdona que interrumpa este momento pero… dónde está Ness?
La pregunta de Jacob me cayó como un jarro de agua fría.
- Nessie? No está en casa?
- No, dijo visiblemente algo nervioso.
- No la habéis avisado de esto? Pregunté confuso.
- Bueno… dijo Sue, la verdad es que no.
- Dónde estará esta muchacha? Tiene terminantemente prohibido salir sola a la calle.
- Vaya vaya Charlie, menuda pieza es esa nieta tuya.
- Leah!! Gritó Seth.
- Reconózcanlo. Esa chica es una buena fichita. No quiero pensar en que hizo para que sus papis la mandaran aquí castigada. Aunque claro igual ella lo vio como un alivio, estando con su abuelito consentidor, podría hacer lo que le de la gana. Quizás en estos momentos esté saboreando a algún humano.
Sentí un escalofrío por mi cuerpo. Aunque no había querido que me dijeran todo, tenía una leve sospecha de lo que eran mi hija y mi nieta. Pero nunca había pensado en Ness siendo peligrosa con alguien, pero desde que vino aquí y supe de su castigo no he podido quitármelo de la cabeza. Quizás Nessie se estaba rebelando y dejando salir su monstruo interior.
No me di cuenta de que Nessie entró en casa en ese momento escuchando las últimas palabras de Leah. Sentí alivio al ver a mi nieta, pero las palabras de Leah pasaban una y otra vez por mi mente. Yo era el jefe de policía, deber era cuidar por el bienestar de los ciudadanos y no quería imaginar a mi nieta dañando a alguno.
- Dónde estabas? Le grité. Vamos muchachita donde estabas? Dije zarandeándola del brazo.
- Qué te has creído? Que porque no estén presentes tus padres puedes hacer lo que quieras?
La mirada de mi nieta se comenzaba a nublar por las lágrimas y reflejaban un profundo dolor.
- Charlie…
- No te metas en esto Jacob, no es asunto tuyo, le dije al joven Black cuando intentó meterse entre Nessie y yo.
Mi nieta dejó caer las bolsas que llevaba al suelo.
- Abuelo… titubeó.
- Miré al suelo y vi que de las bolsas que se le habían caído se habían salido algunos productos alimenticios.
Nessie se agachó y cogió algo de una de las bolsas.
- Feliz cumpleaños abuelo, dijo entregándome un regalo. En ese momentos quise desaparecer.
- Yo solo quería sorprenderte. Quería cocinar una de esas lasañas que te preparaba mamá cuando vivía aquí. Fui a comprar los ingredientes y un regalo para ti. Pedí permiso a mamá antes de hacerlo, dijo mientras se apresuraba en subir las escaleras. De pronto se volvió y nos miró a todos.
- ah!! Y podéis estar tranquilos, no he atacado a nadie. No soy tan monstruo. Desde que he llegado aquí me habéis considerado el verdugo de algo, pero qué pasa si yo no he sido el verdugo? Y si yo fuera la víctima?
Vi confusión en la mirada de todos los presentes.
- A qué te refieres? Pregunté.
- Déjalo, no importa, pensad lo que queráis, dijo, y desapareció de las escaleras. Escuché como cerraba de un portazo la puerta de su habitación.
7. Recordando el pasado.
- Nessie-
Entré en mi habitación con los ojos llenos de lágrimas. Caminaba nerviosa de un lado a otro. Estaba demasiado dolida, demasiado enfadada. Sentía que me faltaba el aire, y un horrible escozor se instaló en mi garganta. Tenía sed. Bastante sed. Hacía más de 1 mes que no cazaba. El abuelo Carlisle me dijo que para recuperarme cuanto antes necesitaba comer comida sólida, y si bebía sangre me embotaría como de costumbre y no comería nada más. Yo podía controlar la sed bastante bien, no me era necesario beber sangre como el resto de mi familia, pero de vez en cuando mi parte de vampira la necesitaba, la pedía a gritos.
Miré hacia la ventana. Podía ver el espeso bosque. Medité un par de segundos. Si salía y mis padres se esteraban se enfadarían mucho, no era lo mismo pasear de día por un Forks lleno de gente que salir sola por un bosque, pero tenía que correr el riesgo. No pasaría nada. Solo una hora, el tiempo de tomar aire relajarme y cazar aunque fuera un solo animalito. Estaba segura en Forks, él pensaba que estaba muerta, a no ser que mis padres se hubiesen presentado ya ante los vulturi. De todos modos nunca pensaría que estaba aquí. No había peligro, podía salir sin preocuparme.
Abrí la ventana y me deslicé con precisión y elegancia por ella. Fue muy sencillo para mi. Luego corrí tan rápido como pude hacia el bosque. Llegué hasta el jardín de mi antigua casa y tuve el impulso de entrar en ella, pero no me atreví. Allí entre esas paredes habían demasiados recuerdos y me derrumbaría con solo poner un pie en ella. El sonido del río llamó mi atención. Sonreí automáticamente y la imagen de Jacob y yo bañándonos y jugando en él hace años vino a mi mente. Me dirigí caminado insegura hasta él y me senté en una roca que había junto a éste. Inspiré profundamente para coger una gran bocanada de aire y me sorprendí al captar el olor de Jacob. Había estado aquí hacía poco.
Pasaron muchos recuerdos por mi mente y comencé a llorar como una niña pequeña, abrazándome el cuerpo con fuerza.
De pronto escuché pasos. Alguien se acercaba. Lo podía sentir cada vez más cerca. Creo que podría haberlo incluso olido pero el pánico de que fuera él me nubló mis sentidos. Sentía que se acercaban a mi, sentía unos ojos mirándome y sin más eché a correr como si la vida me fuera en ello. Realmente me iba la vida en ello si era Sean. Sentí autentico pavor y corrí lo máximo que me permitieron mis piernas semi vampiras. Pero no era suficiente, quien me perseguía era demasiado rápido. No tenía escapatoria, ya lo tenía encima. Sentí que me adelantaba y saltaba sobre mi. Caí al suelo con alguien sobre mí. Tenía los ojos cerrados. Solo pensé en mi familia y las lágrimas cayeron por mis ojos.
- Adiós, Os amo a todos, dije a modo de despedida.
Entonces sentí esos brazos cálidos. Me abrazaban con fuerza pero también con dulzura.
- Tranquila Ness, soy yo. Siento haberte asustado. Abre los ojos, todo está bien soy yo.
Volví a recobrar mis instintos. Ahora si lo olía. Era él. Su olor, su voz, su calor…
Abrí los ojos y vi a Jacob sobre mi. Su cara estaba casi pegada a la mía. Tan cerca como había estado ese día en que traté de besarlo.
- Oh Jake!! Grité mientras me abalanzaba sobre él a penas salió del coche. Cuanto te he extrañado!!!
- Y yo a ti pequeñaja dijo alzándome en sus brazos y dándome un beso en la mejilla
- Jake, es que acaso no lo ves? Ya no soy pequeña. Tengo 5 años y aparento ya más de 15, dije orgullosa de mi misma.
- Lo que tu digas pequeñaja.
No iba a pelear con mi Jacob, llevaba esperándolo desde hacía dos semanas. Lo había pensado durante más de un año y ahora estaba segurísima de que lo amaba e iba a decírselo.
Era verano, y estuvimos jugando todo el día en la piscina. Me daba pena por Nahuel que había venido a visitarnos, pero yo solo tenía ojos y tiempo para Jake. En el agua nos dábamos ahogadillas, me cogía en brazos y me lanzaban por el aire y a veces estábamos un rato quietos, abrazados. Yo pasaba mis piernas por sus caderas y las cruzaba detrás de él dejándolo atrapado en mí. Mis brazos se entrelazaban en su cuello y dejaba caer mi cabeza en sus hombros. Él se apoyaba contra la pared de la piscina y ponía sus brazos alrededor de mi cintura. Acercándome más a él. Cuando estábamos así podía sentir aun más pendiente de nosotros la mirada de Nahuel.
Esa noche íbamos a ir a Cazar, Jacob y yo solos. Y aprovecharía para confesarle mi amor.
Me estaba peinando sentada en mi tocador cuando Nahuel entró en mi habitación sin llamar.
- Ey Nahuel, dije molesta. No te han enseñado a llamar antes de entrar?
- Qué te traes con el perro ese? Dijo visiblemente molesto.
- Yo… no voy a mentirte Nahuel. Entiendo que al ser yo la única fémina de tu especie hayas pensado que tu y yo seríamos uno, pero… yo amo a Jacob Black, él es el amor de mi vida.
- y él? Qué crees que siente él por ti estúpida muchachita?
- Por qué me hablas así?
- Dime, que crees que siente él?
- Yo creo que no le soy indiferente. Tú mismo nos has visto juntos. Me sigue el juego. Esta noche lo sabré. Pienso decírtelo.
- Y te conformarás con ser el premio de consolación?
- A qué te refieres? Dije confusa.
- A que si te acepta siempre serás la sombra de tu madre. A caso no sabes que él la ama? Qué siempre estuvo enamorado de ella? Qué ella incluso dudó entre tu padre y él? Solo le recuerdas a Bella, es su oportunidad de tener algo de ella para siempre.
- no eso es mentira.
- Es verdad, todo el mundo lo sabe.
- Me estás mintiendo. Vete, fuera de aquí!! Dije entre lágrimas mientras lo sacaba de mi habitación.
No podía ser verdad, no podía. Mamá me lo hubiese contado. No había secretos entre ella y yo. Ella sabía de mi amor por Jacob y aunque no me apoyaba tampoco se ponía en contra. Me hubiese encantado correr a sus brazos, que me consolara que me dijera que todo era mentira. Pero no estaban. Papá la había sorprendido ese fin de semana llevándola a algún lugar escondido, ellos dos solos.
- Ness!!! Escuché como me llamaba Jake desde fuera de la casa.
Me sequé las lágrimas y salí a su encuentro.
Caminamos hacia el bosque cogidos de la mano, despacio pues no teníamos prisa.
- Cuando me digas entro en fase y comenzamos pequeña pero te advierto que pienso quedarme con la pieza más grande.
- Ness, me escuchas? Estás bien?
- Ehh, perdona estaba pensando en otras cosas.
- Que ocurre? Conozco a mi niña casi mejor que tus padres, sé que tienes algo, lo veo en tus ojitos.
- Jake yo…
- Vamos suéltalo.
- Está bien, pero no hables, solo escúchame por favor.
Tomé a Jake de la mano y lo hice sentar en mitad del bosque donde estábamos. Luego yo me senté de lado sobre sus piernas.
- Llevo mucho tiempo pensando en quién es Jacob Black en mi vida, y he llegado a una conclusión, Jacob Black es mi vida. -Jacob sonrió abiertamente-
- Siempre has estado conmigo. Nunca me has abandonado ni cuando nos vinimos a vivir tan lejos de Forks. Siempre pendiente de mis necesidades, cumpliendo cada uno de mis deseos, como papá y mamá, como mis abuelos, como mis tíos, pero tú sin tener por qué, sin ser nada mío. Fuiste una especie de protector, un hermano, mi mejor amigo. Pero ahora aunque os cueste verlo he crecido, y me he dado cuenta que lo que yo siento por ti se puede resumir en una sola palabra Jake, amor. Yo te amo.
- Ness… dijo Jake pero yo puse mis dedos sobre sus labios para que callara y me dejara seguir hablando.
- Te amo Jacob Black. Pero te amo como una mujer ama a un hombre. Me late rápido el corazón cuando te tengo cerca, me falte el aliento si te acercas demasiado, se me eriza la piel si me rozas, tiemblo cuando me acaricias y sueño con unir mis labios a los tuyos… dije a Jake mirándolo fijamente a los ojos donde pude ver un destello de ilusión, de felicidad, pero también de dolor. Me acerqué lentamente a sus labios con la intención de besarlo con todo el amor que sentía por él, pero ahora fue él quien puso sus dedos sobre mis labios posando su frente sobre la mía.
- No Nessie, no puedo besarte.
Sentí una dolorosa punzada en el corazón y las palabras de Nahuel vinieron a mi mente de nuevo. Las lágrimas comenzaron a correr por mis mejillas.
- No mi niña, no llores por favor… decía él besando cada una de mis lágrimas.
Me levanté rápidamente de sus piernas e hice el amago de irme pero él me sujetó la mano. Lo miré fijamente a los ojos y tomé valor, tenía que preguntárselo.
- Dime una cosa, solo una cosa.
- Lo que quieras.
- Es cierto que amaste a Bella y ella a ti? Que estuvo a punto de dejar a papá para estar contigo?
- Ness yo… dijo muy nervioso.
- Contéstame. La amaste?
- Sí, dijo mirando al suelo.
Sentí tanto dolor que pensé que me iba a morir. Y entonces corrí, corrí lo más rápido que me permitieron mis piernas.
Algo me cayó en la cara y me hizo volver a la realidad. Era una lágrima, Jacob estaba llorando.
- Ness si me hubieses dado un voto de confianza, si me hubieses escuchado… dijo Jacob entre lágrimas.
Entonces miré mis manos, estaban sobre sus hombros. Me quise morir. Le había mostrado a Jacob mis recuerdos de aquel día.
