Conociendo el Pasado
Serena cerró los ojos admitiendo la derrota momentánea ante Seiya. Sabía que no podía desafiar a aquel hombre que por el momento tenía el control de su destino en sus manos. El pelinegro se acercó a ella, la tomó por la cintura y le susurró al oído.
- No quiero a un muchacho en mi cama esta noche bombón… quiero a la escultural mujer que vi en la playa de Jumeirah… y te quiero con las perlas que te he dado… ¿lo harás, verdad?
- Está bien… - Serena casi gruñó.
- Vuélvelo a decir… - Seiya la apretó contra sus caderas y Serena gimió al sentir que él ya la deseaba. – Esta vez dilo con ternura y sumisión.
- Lo haré Seiya… - Serena fingió su voz más dulce lo que complació a Seiya y este depositó un beso en el borde de sus labios dejándola libre. Serena corrió y el pelinegro la vio irse. Taiki cruzó una mirada con él y Seiya le hizo la seña de que la siguiera. Taiki siguió a la rubia y Seiya suspiró.
- Voy a tenerte de todas las maneras posibles Serena… no sólo porque te deseo y porque eres indomable… sino porque he de cobrarme en ti lo que mi sangre exige que ha de cobrarse…
S&S
Taiki siguió a Serena hasta el cuarto blanco que compartiría con Seiya desde esa noche y furiosa, aventó su sombrero Fedora sobre el colchón y maldijo su suerte. Taiki la miró con cierta pena.
- ¡Mil veces maldito!
- Milady… por favor… tranquilícese…
- ¿Cómo esperas que me tranquilice cuando quiere que sea su monigote? ¡Yo! ¡Serena Tsukino! ¡La indomable por Dios santo! ¿Por qué demonios fallaron las balas de mi pistola? ¡A estas alturas ya lo habría matado!
- Milady, las balas fueron cambiadas por Seiya mientras usted dormía en el hotel… fue él mismo quien lo hizo…
- ¿Qué? – Serena volteó incrédula. - ¡Imposible! Seiya no pudo haber burlado la seguridad de Artemis…
- Para Seiya no hay nada imposible milady… - Taiki sonrió. – Creo que eso ya lo ha comprobado por usted misma. ¿La ayudo a elegir algún traje en especial que combine con las perlas?
- Escoge lo que te de la gana… - Serena replicó con fastidio. – Siempre me he vestido para agradarme a mí misma, no para agradarle a un hombre y ahora resulta que tengo que hacerlo para un idiota…
- Yo no me expresaría así de Seiya, milady…
- Me importa un reverendo comino si le vas con el chisme…
- No lo haré… - Taiki bajó la cabeza mientras se dirigía al vestidor y elegía para Serena un vestido color marfil corto de Zuhair Murad.
- Taiki… - Serena de pronto sintió la necesidad de saber - ¿Cuántas mujeres han estado aquí antes de mí y en calidad de qué?
- Milady… ¿de verdad quiere saberlo?
- Te lo exijo…
- Permítame entonces servirle un capuchino… - Taiki agitó una campanilla y un chiquillo llamado Fisheye, con una agilidad impresionante, dejó una bandeja con dos tazas de café y una cajetilla de cigarros, los favoritos de Serena, que se abalanzó con necesidad para encender uno. Sentía que se iba a volver loca. Taiki la miró entre divertido y desconcertado. - ¿Me permite encendérselo?
- Sí… - las manos de Serena temblaban y cuando aspiró el humo, sintió una gran paz.
- Bueno… la primer mujer que estuvo aquí con Seiya fue Hotaru Tomoe. La hija del reconocido Profesor Tomoe. ¿Sabe quién es?
- Sí, desde luego. ¿Pero qué hacía Hotaru Tomoe aquí? ¿Seiya también la secuestró en las mismas condiciones que a mí?
- No. Fue algo diferente. Hotaru es amiga de Seiya y su padre nunca la tomó en serio. Así que decidió fingir su secuestro. Seiya la ayudó a planearlo y vino aquí a World Islands. Funcionó a las mil maravillas. Su padre pagó el autosecuestro y desde ese entonces Hotaru es un poco más rica a costa de su padre y se lleva mejor con él.
- ¿Seiya se…?
- No milady. Hotaru Tomoe y Seiya son estrictamente amigos. Utilizamos a Zafiro Black para fingir el secuestro pero no hubo nada entre ellos. Ella pasó los días aquí pero no hubo nada.
- ¿Quién fue la segunda? – Serena estaba ávida de información.
- La segunda fue una chica llamada Kakyuu Kimmoku. Era sumamente bella y había investigado a Seiya. Era una especie de "stalker". Así que Seiya decidió traerla para saber que ocurría si la traía aquí. Cabe decir que no funcionó. La chica se avalanzó sobre Seiya y esa misma noche, Seiya me mandó de regreso con ella a Abu Dhabi. Desde luego, la cubrió con joyas para que no se sintiera totalmente rechazada pero Seiya no quiso saber nada. No le agradó en lo absoluto. Y Kakyuu, una vez que conoció a Seiya Kou, se dio por bien servida y con los regalos que obtuvo en su visita, se quedó los suficientemente contenta para no abrir la boca.
- ¿Y la tercera?
- Es usted milady.
- ¿Qué? – Serena de pronto se sintió fuera de lugar. - ¿Me estás queriendo decir que las mujeres que han venido antes de mí no han pasado por lo que yo estoy pasando?
- Es una manera bastante exacta de decirlo… - Taiki le sonrió. – Ahora, yo no digo que Seiya sea un santo. Supongo que habrá tenido alguno que otro affair cuando ha viajado a Japón a visitar a su mejor amigo pero como le dije antes, Seiya no es malo. Es un buen hombre. Y no lo culpo por haberse fijado en una belleza como la suya. ¿La razón por la que actúe con usted como está actuando? No lo sé milady. Ya se lo he dicho… soy su incondicional.
- Ya veo… ¡que afortunada soy! – dijo Serena con ironía amarga.
- ¿La ayudo a vestirse?
- No… arreglarme es algo que sigo haciendo sola… aunque esta vez no sea algo para mí. Pensar que me arreglaré para Seiya Kou…
S&S
Serena se vistió, se perfumó con cuidado, se soltó el largo cabello rubio y se colocó el obsceno y carísimo collar de perlas. Mientras se arreglaba, pensó en un plan. Tenía que seducir a Seiya Kou, ganarse su confianza y hacerlo pensar que ella había caído en sus redes. Tendría que aguantarse la repulsión, controlar sus sentimientos, dominar el arte del deseo y enredarlo de tal manera que él creyera que estaba logrando que la indomable estaba siendo domada. Sólo así podría lograr su confianza para lograr un pequeño hueco para poder escapar en el momento justo. Tendría que aguantarse para lograr su cometido. Sonrió al saber que ninguna de las mujeres que habían estado en World Islands habían estado como ella. Pero su sonrisa cambió a un dejo de amargura al no saber si cuando Seiya viajaba a Japón a visitar al supuesto mejor amigo, no tenía affairs. Sin embargo, ella podía hacer caer a cualquier hombre a sus pies y ahora era el momento de hacerlo. Seiya Kou tenía que caer a sus pies, tenía que enloquecerlo para lograr un hueco para poder escaparse de esas islas, volver a Dubai y olvidarse de ese episodio de su vida y pretender que nunca había sucedido. En ese momento, cuando terminaba su arreglo y se ponía sus zapatos dorados de tacón alto, Seiya entró a la recámara.
- Bombón… te ves…. Te ves hermosa. Así quiero verte siempre. ¿Vas a complacerme verdad?
- Yo…
- ¿Verdad? – Seiya insistió mientras se acercaba a ella y la tomaba por la cintura.
- Sí. Voy a complacerte. – Serena por dentro estaba que quería ahorcarse a ella misma.
- Déjame ponerte yo las perlas… - Seiya giró a Serena y le colocó las perlas en el cuello. La giró de nuevo para observarla y sus ojos zafiros se incendiaron de deseo. – Eres una visión bombón.
- Ya que estoy como tú quieres… ¿ahora qué?
- Ahora me vas a besar…
- Seiya… si investigaste bien, podrás darte cuenta que yo no me he interesado en tener novio ni pareja… así que me pides algo que yo no sé… - Serena intentó esquivar la orden pero Seiya vio el cielo abierto.
- Estupendo Serena. Entonces yo te mostraré la manera en que quiero que lo hagas la próxima vez que te lo pida.
Seiya tomó la nuca de Serena, la miró directo a los ojos y con decisión pero con infinita ternura, buscó su boca y la besó con besos cortos y dulces que fueron intensificándose a medida que Serena, muy a pesar suya, le respondía las caricias. Seiya tomó los brazos de la rubia, los puso alrededor de sus musculosos brazos y la apretó contra su cuerpo. De pronto, abandonó sus labios, respiró profundo para controlarse mientras juntaba su nariz con la de Serena y le susurró, labios con labios.
- Eres hermosa… Tienes el cuerpo de una mujer pero los luces y alardeas de ellos como si fueras una niña… y eso fue lo que me enloqueció de ti bombón…
Serena supo que esa frase había sido la más original que jamás había recibido como elogio en toda su vida y sin pensarlo, besó a Seiya mientras lo tomaba por la mejilla. Aquello tomó por sorpresa al pelinegro quien la levantó por las caderas y la llevó al colchón y la besó hasta dejar a la rubia sin aliento. Serena de pronto se sintió aturdida. El olor a cítrico, almizcle, y tonos amaderados que provenía de la piel de Seiya la enloqueció y el calor la invadió y más cuando Seiya jaló el collar y las perlas rodaron por su pecho, por sus brazos, por su abdomen y Seiya le besó el pecho. De pronto, leves toquidos en la puerta los hicieron voltear a ambos pero Seiya gritó con voz sensual.
- Ahora no Taiki… La indomable y yo cenaremos más tarde… Estamos en medio de algo importante…
Serena sonrió. Pero no supo si porque su plan estaba surtiendo efecto o porque si estaba sintiéndose cómoda en brazos de Seiya Kou y en verdad no quería que Taiki los interrumpiera. Y mientras correspondía el beso de Seiya, cruzó por su mente las palabras "esto está poniéndose peligroso".
