Capitulo 7: 20 Preguntas
JADE
El primer día fue el más difícil. Nos levantaron a las 6:30 y desayunamos. A pesar de que la comida era la peor que he probado en mi vida, estaba muerta de hambre, así que comí todo mi plato. Luego de eso nos ordenaron formar en el patio, una chica de unos 15 años llamada Kate me dijo que hacían eso todos los días, me caía bien Kate. Todas eran chicas altas y fortachonas, se notaban que hacían ejercicio diario, algunas también tenían piercings, tatuajes y esas cosas. No pude evitar notar que era la más pequeña de todas, la mayoría tenia de 14 años en adelante, yo solo tenía 12. Luego de formarnos nos ordenaron limpiar el patio, y luego volver a nuestras celdas hasta el almuerzo. Parecía el ejercito, una guardia de seguridad con cara de inflexible con ladraba las ordenes cada dos por tres, era increíblemente irritante.
El almuerzo era junto con los chicos, que se encontraban el pabellón sur (El nuestro quedaba al norte). El comedor se encontraba en el medio. Fue cuando los vi. Unos chicos que parecían de la edad de Mike mi miraron y susurraron entre sí, yo hice como si no me diera cuenta. Luego se acercaron, para mi mala suerte no había ningún guardia cerca.
-Hey, tu- Me gritó el cabecilla, yo lo miré a los ojos tratando de no mostrar miedo, a pesar de que me llevaba el doble de estatura. Se acercó a mi mesa, puso una pierna en la silla que estaba a mi lado y apoyó el codo en su rodilla. – Jade Wayland, ¿No es así?- Yo no contesté –He escuchado por ahí que te metieron aquí por hacer un trabajito para el padrino – La sola mención del padrino hizo que me recorriera un escalofrío.
-Yo no le delaté, se los juro. Estoy aquí porque dije que fui yo la que ideó todo.- Expliqué rápidamente.
-Sí, eso parece.- Me contestó el cabecilla, yo me abstuve de suspirar de alivio. – Has cumplido el trabajo – Traté de evitar que se notara la sorpresa al enterarme de que no sabían que la pintura la tenía yo – Pero para que no se te olvide…-
Traté de luchar, y de llamar a los guardias, pero para cuando intervinieron ya tenía un moretón muy feo en el brazo. Nos mandaron a cada uno en una celda de aislamiento. Era un poco más pequeña que la mía, y no tenía ventanas, ni ducha, ni lavamanos; solo el inodoro y un colchón tirado en el suelo. Así me pasé el resto del día y el día siguiente, fue un infierno. Cuando me anunciaron que tenía visita de un tal John fue como recibir un regalo de navidad cuando era pequeña. Era Chris, hablamos un poco y le dije que podría escapar en 9 días, cuando hiciera servicio comunitario fuera. Al día siguiente tuve visita también, solo que de alguien muy distinto…
NEAL
-Esto no está funcionando.- Dijo Peter frustrado, ya era el segundo día en el que tratábamos de averiguar el paradero de la pintura sin éxito. – Hay algo que se nos está escapando de las manos.-
-Lo sé. Yo también sigo creyendo que todo fue obra del padrino, pero no hay forma de incriminarlo a menos que alguien lo delate, y la única persona que sería capaz de hacerlo…-
-Está en una correccional con un voto de silencio.- Concluyó Peter, suspirando. Diana apareció en la puerta de su oficina en la que nos encontrábamos trabajando.
-Peter-
-¿Qué sucede, Diana?-
-Es Jade- informó, yo me di vuelta para mirarla.- Me han pasado que ayer al mediodía la pusieron en una celda de aislamiento por meterse en una pelea. Al parecer fue con unos cinco chicos acusados de trabajar para el padrino. Creí que te gustaría saberlo.-
-Gracias, Diana- Dijo Peter, ella asintió y se fue – Neal, ¿Crees que puedas hablar con ella?- Me preguntó
-¿De qué hablas?-
-De que vayas a la correccional y trates de sacarle algo de información.-
- ¿Por qué yo?, tienes un montón de agentes para hacerlo, además ya nos ha dejado claro que ella no dirá nada.-
-Pues nada como el encanto Neal Caffrey para hacerla confesar, ¿no crees?-
Tuve que ir por las insistencias de Peter, pero muy en el fondo tenía ganas de ver a Jade de nuevo. Mostré mi placa de asesor del FBI y nos dieron un cuarto para charlar tranquilamente solos, sin guardias. Era graciosa la ironía. Hace 2 años era Peter el que me visitaba en prisión, y ahora soy yo el que visita a alguien. Se siente raro estar del otro lado. Esperé a que trajeran a Jade. La esposaron a un aro de metal bajo mesa y se fueron. Lucía incluso peor que en su juicio, en este se notaba que no había dormido por dos días, ahora parecía que también se estuviera muriendo de hambre, y tenía un moretón en el brazo que trató de disimular. No pude evitar sentir compasión por ella.
-¿A qué se debe el honor de que me visite el mismísimo Neal Caffrey?- Dijo con una sonrisa. A pesar de todo, siempre una sonrisa.
-Voy a serte sincero, Peter me ha ordenado que venga a interrogarte de nuevo, pero estoy seguro de que no vas a decir ni pio-
-¿Entonces por qué te tomaste el trabajo de venir hasta aquí?- Me encogí de hombros.
- Había demasiado trabajo en la oficina y quería perder el tiempo.-
- Y no hay mejor forma de perder el tiempo que interrogándome – Dijo orgullosa de sí misma. Yo reí y ella también. Tenía una risa hermosa. Estaba seguro de que no reía en un tiempo. Ella subió una de sus manos y la apoyó en la mesa. Se había quitado las esposas. Apoyó el mentón en su mano. –Cuéntame algo de ti- Me pidió como si estuviéramos tomando un café. Imité su postura.
- ¿Cómo qué?-
-¿De dónde eres?-
- Me crié en st, Louis, Missouri. –
- ¿y cómo te volviste estafador? – Me preguntó
-Eso es largo de contar…-
-¿No querías perder el tiempo?-
-¿Por qué mejor no me hablas sobre ti?- rebatí.
- Buen intento, pero ya te dije que no tiré nada.-
- Quid Pro Quo ¿Qué dices?-
-¿Algo así como 20 preguntas? – Me preguntó, yo asentí. –Bien, yo empiezo.- Pensó un poco con expresión concentrada y preguntó:- ¿Cuándo comenzaste a estafar?-
-Cuando cumplí 18, me escapé de casa y me vine a New York, aquí conocí a un amigo e hicimos una estafa juntos, mi primer gran golpe. Pero los planes salieron mal y lo perdimos todo.-
-Vincent Adler- Adivinó ella, yo asentí.- Te toca.- lo pensé un poco y traté de empezar por algo sencillo.-
-¿Cuál es tu pintura favorita?- Eso la sorprendió un poco.
-Pues…una de las que más me ha gustado pintar fue "La creación de Adán" de Miguel Ángel. Pero fue más por las circunstancias. Como habrás notado también me gusta Degas, o el estilo de Van Dyck o Rafael. O pioneros como Piccaso, Frantisek Kupka, Alexander Calder o Kandinsqui. O retratos como los de Hausenberg o Da Vinci. No lo sé, no tengo una pintura favorita.- Yo sonreí, se notaba que era experta en el tema.
-¿Por qué terminaste trabajando en el FBI?- Me preguntó
- Hice un trato con Peter. El fue el que me capturó y unos 4 meses antes de mi condena me escapé…-
-¿Por qué escapaste si te quedaban 4 meses?-Me interrumpió
-No, no. Es una pregunta por turno, tramposa.- Le recriminé bromeando. Ella rió y me hizo un ademán para que continuara – El caso es que Peter me encontró, y me condenaron a 4 años más. Peter me dijo que si lo ayudaba a encontrar al Holandés, el me pondría una tobillera por lo que quedaba de mi condena y que trabajaría de asesor para el FBI. Me toca. ¿Dónde aprendiste a pintar?-
- Cuando era pequeña, mama vio que tenía talento, pero no teníamos dinero para pagarme un profesor. Además no iba a la escuela. Cuando no estaba trabajando, me iba a la biblioteca y leía sobre los artistas. Luego robaba algo de pintura y lienzo y me encerraba a pintar. Tenía uno años en ese entonces. – Me quedé impresionado. Me acababa de dar un flash de su infancia. Tenía algo de información: Era pobre, no iba a la escuela, trabajaba y robaba. Es por eso que no aparece en los registros. -¿Por qué escapaste?-
-¿Cuándo solo me faltaban cuatro meses?- Ella asintió – En la estafa de Adler conocí a una chica, se llamaba Kate.- Ella rió- ¿Qué? –
-Conozco a alguien aquí llamada Kate.- Explicó
-Bien, el caso es que nos enamoramos, y cuando me metieron en prisión seguimos saliendo, pero 5 meses antes de que se me terminada la condena rompió conmigo.-
-…Y tú fuiste a buscarla- Adivinó.
- Así es, pero cuando salí no la encontré. Mi turno ¿Conoces a tu padre?- Era una duda que tenía desde hacía tiempo, pero dudaba que me contestara.
-Pues no.- Contestó, luego se lo pensó y decidió alargar la respuesta – Mama me dijo que no era como nosotras, ya sabes, nosotras éramos pobres y me contó que mi padre era alguien con bastante dinero. Para cuando me lo dijo yo tenía 5 años, pero ya suponía que había sido algo de una noche y que no valía la pena buscarlo.
"¿Tu nombre real es Neal Caffrey?- Preguntó
-Es un nombre que me puse a los 18 años, cuando huí de casa.- Decidí que como ella me había contestado con bastante sinceridad, había que retribuirle.- Me llamaba Dani Brooks cuando estaba en protección de testigos, y Neal Bennett cuando nací. Caffrey es el apellido de mi madre.- Podía ver que quería preguntarme muchas cosas, pero se aguantó- ¿Tu nombre real es Jade Wayland? –
-Es un nombre que me puse a mi misma cuando los de servicios sociales me lo preguntaron. Mamá me había enseñado siempre a mentir mi nombre, y mi intención no era hacerlo, pero me salió mentir por instinto y luego no pude hacer nada. Me quedó el nombre Jade.- Creí que agregaría algo más, pero no lo hizo.
- Y es por eso que mentiste al FBI aun sabiendo que descubriríamos tu nombre de todos modos.- Adiviné. Ella sonrió y asintió.
-¿Te gusta trabajar con el Agente Burke?-
-Al principio fue un poco difícil, más que todo porque nos teníamos cero confianza el uno con el otro. Salía tres centímetros de mi radio y ya estaba rodeado de agentes del FBI que pensaban que me tomaría el primer vuelo a una isla sin extradición. Pero luego las cosas se calmaron un poco. Peter es un jefe genial y un buen agente, pero sobre todo es un gran amigo. Aunque no lo creas estuvo conmigo en las buenas y en las malas, incluso cuando eso implicaba salirse un poco de la ley. Es el mejor amigo que he tenido, incluso cuando algunas veces sea insoportablemente correcto.- Ella sonrió y yo también.
-Parece ser un buen tipo.-
-Lo es. ¿Cuándo robaste por primera vez?- Ella rió
-Te lo diré si no se lo cuentas al agente Burke.-
-Mis labios están sellados.-
-Pues… debo de haber tenido unos 4 años. Mamá se había ido a hacer algunas cosas y yo estaba en la calle y aburrida. Me empezó a crujir el estomago, no había comido nada desde el día anterior. Vi un carrito de comida y no lo resistí. ¿Sabes? Siempre había leído esos cuentos en la biblioteca en la que siempre atrapan al malo y lo hacen pagar por ello. Esos libros me gustaban, pero no tanto como Tom Sawyer o Robin Hood. Robaban o engañaban y casi nunca pagaban por ello, y en eso estaba pensando cuando me decidí. Había visto a mama robar algunas veces y siempre me decía que yo no lo hiciera. Eso me parecía hipócrita de su parte, así que cuando el señor del carrito no miraba, saqué un hotdog y salí corriendo, el me persiguió unos metros pero luego se cansó. Recuerdo que tenía un poco de culpa al comerlo, y nunca se lo conté a mamá.
Seguimos haciendo preguntas, pero luego de eso no mucho que pudiera sacar en claro: No sabía de que trabajaba su madre, pero sabía que era pobre y que la dejaba mucho tiempo sola. Ella se había criado por su cuenta y había tenido que robar para comer. Nada sobre el robo o el paradero de la pintura. Para la última pregunta, le dije:
-¿Qué te paso en el brazo? El día del interrogatorio no tenías ese moretón.- Ella me miró, discerniendo entre decirme la verdad. Era la última pregunta y ella ya me había preguntado. No tenía por qué contestarme, pero lo hizo.
- Unos tíos de aquí me agarraron a la hora del almuerzo. Me preguntaron algo sobre su jefe y les dije que todo estaba bien, pero se la agarraron conmigo de todos modos, como una advertencia.- No me miró mientras contestaba. Bajo las manos y se puso de nuevo las esposas. Sabía que las 20 preguntas se habían acabado y pensó que ya habíamos terminado.
-Jade, sé que no fuiste tú la que ideó todo- Le dije, sin dejar lugar a dudas. Ella me miró a los ojos, de azul a azul. Tenía los mismos ojos que James y los míos. – Se que trabajaste para el padrino.- Solo entonces me di cuenta. Ella había trabajado para el padrino y nosotros supusimos que ella le dio la pintura, pero ¿Y si no se la había dado? ¿Y si los chicos la golpearon porque sabían que ella la tenía? – Jade ¿El padrino sabe dónde está la pintura? –
-Si "hipotéticamente" hiciera un trabajo para el padrino, pues es obvio que le entregaría la pintura.- Contestó sin ninguna expresión, pero había algo, un pequeño movimiento en su cuello, como si estuviera tragando, que la delató. Era un detalle casi indetectable, pero me di cuenta de que mentía. Ella no le había dado la pintura y seguro que el padrino la estaba buscando.
-Jade, si tienes la pintura, el padrino estará buscándote. Es un tipo poderoso. No sé porque no le diste la pintura, pero eso fue increíblemente estúpido.- Ella miró sus manos. Me acerqué y sin pensarlo, levante su barbilla con un dedo para que me mirara a los ojos.- Estas en peligro. Tu amigo ya está libre, así que no tienes por qué seguir sosteniendo una mentira. Tú no ideaste todo, trabajaste para alguien. Si confiesas, podremos protegerte. Te prometo que te protegeré. Pero si no confiesas y no entregas la pintura, estarás en peligro.-
