Azul Eléctrico

Finalmente

Eran alrededores de las 4:00 AM y Naruko estaba plácidamente acostada cuando se despertó y abrió los ojos para encontrarse con Gaara dándose media vuelta en la cama y abriendo los ojos al igual que ella, se miraron un rato sin decir nada hasta que Gaara comenzó a hablar.

-¿Dónde estuviste todo el día?.-Preguntó

-Estuve entrenando con Kankuro.- respondió la adormilada rubia

-Desperté y estaba solo.- dijo Gaara acercándose al cuello de la rubia y dejándole suaves besos.

-Gaara.- se quejo Naruko sorprendida

-¿Sabes qué día es hoy?.- dijo Gaara con un tono serio

-No.-respondió Naruko aún medio dormida.

-Es el último día.-respondió Gaara con los ojos cerrados.

De pronto Naruko despertó completamente, hoy en la noche se iría de Sunagakure finalmente.

-Gaara.- dijo Naruko con algo de dolor abrazándose a Gaara

-Todo estará bien, me convertiré en Kazekage y te traeré de vuelta.-dijo Gaara con seguridad y tomando a la rubia entre sus brazos.

-Ambos sabemos que no es tan sencillo.- dijo Naruko

-Te traeré de vuelta, te lo prometo.- Dijo Gaara antes de besar a Naruko con una amarga desesperación.

Naruko no podía hacer más que creer en las palabras de Gaara mientras lo besaba con necesidad, con miedo que hacía latir rápidamente su corazón.

Después de besarse se quedaron dormidos hasta un par de horas más, a las 6:00 AM Naruko se despertó de nuevo y caminó hasta la cocina, saco los ingredientes y comenzó a preparar Pancakes. Gaara llegó abrazándola y Naruko siguió cocinando, ahora con una sonrisa en los labios.

-Siéntate pelirrojo.-le dijo Naruko

-Dicen que las rubias son tontas, así que quizá enciendas la cocina entera.-dijo Gaara haciéndola enojar, a lo que se gano una mirada siniestra de la rubia.

-Quizá debería irme de la aldea ahora mismo.-dijo Naruko poniendo los Pancakes en la la mesa y haciendo un puchero tierno.

-Deja de decir tonterías.- dijo Gaara molesto, al parecer Naruko había tocado una fibra sensible

Naruko se limitó a sentarse y comenzó a comer en el gran comedor de caoba junto a Gaara.

El Kazekage llegó a la mesa y al sentir el ambiente tenso solo se sentó y se sirvió de los Pancakes. Uno por uno llegaron todos al comedor, después de terminar Karura y el Kazekage se pusieron de pie.

-Naruko, tú madre y yo queremos hablar contigo afuera.- dijo Rasa con una expresión algo triste

-De acuerdo.- dijo la rubia levantándose de la mesa y siguiendo a sus padres afuera de la casa

-Veras.- comenzó el Kazekage.- desde que te llevamos en brazos desde Konoha fuiste como una hija para nosotros, el decirte que no éramos tus padres sonó más como una mentira porque tuvimos la suerte de tenerte a nuestro lado todos estos años y aunque nosotros ya nos habíamos enamorado de ti desde que te vimos el que tú también nos quisieras fue algo que no esperábamos del todo, eso nos llenó de una inmensa alegría.- Dijo el Kazekage

-El tener tu linda sonrisa todos los días hacía que sonriéramos también Naruko, y ahora que te vas nos dejas vacíos, no sabes lo triste que me pongo al pensar que mi Naruko el día de mañana no va a estar jugando por aquí.- dijo Karura con una sonrisa que dejaba ver la tristeza que tenía

-El que haya accedido a devolveré a Konoha ha sido de las peores decisiones que haya tenido que tomar como Kazekage, espero me perdones.- dijo Rasa mirando al suelo.

Naruko no pudo evitar llorar y abrazar a su padre y a su madre.

-No se preocupen, dattebane, ¡no pude haber quedado en mejores personas, Dattebane!.dijo La rubia desbordando lágrimas.

Después de la emocional reunión sus padres tuvieron que salir a atender los preparativos para que Naruko dejase la aldea y la rubia volvió a la casa, entro a la habitación de Gaara y siguió llorando por lo que le habían dicho sus padres.

-¿Porque lloras Naruko?- preguntó Gaara mientras se acercaba y la abrazaba

-Es que, los voy a extrañar, Dattebane.- dijo Naruko aún con lágrimas rodando por sus zorrunas mejillas

-Ve a hacer tus maletas y luego vuelves, nos iremos en 6 horas y tenemos que dormir.- dijo el Pelirrojo soltándola de su abrazo, le limpió las lágrimas a Naruko y la dejo salir por la puerta.

Naruko entró a su habitación, tomó su mochila más grande y metió toda la ropa que le gustaba sin pensárselo mucho. Cerró la mochila y se devolvió corriendo al cuarto de Gaara.

Gaara estaba en su escritorio leyendo tranquilamente, la rubia llego y cerró la puerta de Gaara con un fuerte Golpe y salto a la cama de este.

-Siempre tan escandalosa.- le reclamó Gaara sin perder de vista su libro

-Ustedes son siempre tan callados, si no fuera por mí en está casa no habría sonido alguno.- le contestó Naruko

Gaara suspiró pensando que la casa pronto estaría en absoluto silencio.

-Deja de leer y acuéstate conmigo.- le dijo Naruko aburrida desde la cama

-Duérmete tu, voy a leer un poco más.- respondió Gaara y la rubia se dio media vuelta, en unos minutos estaba completamente dormida.

-Naruko.- la llamo Gaara mientras la rubia abría milímetro a milímetro sus ojos azules.

-Es hora de irnos.- insistió el pelirrojo

Naruko se levantó de la gran cama roja de Gaara y caminó hasta su propia habitación, escogió su usual ropa de misión y se baño con agua fría para despertar completamente, peino su largo cabello en dos coletas altas y miro su habitación por última vez.

Temari y Kankuro los acompañarían en el viaje hasta Konoha con el fin de pasar el mayor tiempo posible con su hermana. Los hermanos de la arena caminaron juntos hablando de cualquier cosa hasta la salida de Sunagakure donde se encontrarían con Karura, el Kazekage y cuatro anbu. Todos se despidieron de Karura quien de nuevo se puso a llorar deseándole lo mejor a Naruko.