Bueno pues aqui estoy actualizando lo màs rapido posible, para no dejarlos tanto en suspenso!
Efectivamente chicos, todo esta relacionado! Por favor no dejen de decirme lo que piensan y opinan!
Lean y Disfruten!
Naruto no me pertenece =(
CAPITULO SEIS
LA DANZA DEL FUEGO
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Cuanto más he de esperar
Cuánto más he de buscar
Para poder encontrar
La luz que sé que hay en mí
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"Lo veo en tus ojos. Tú conoces la soledad real, tú entiendes que es la forma más dolorosa de sufrimiento que existe en el mundo. Como dije antes… tenemos la misma mirada, mirada hambrienta de poder y llena de odio… Tu igual que yo… una mirada que busca venganza de los que te dejaron solo. Una mirada que muere por matar a todos."
Las palabras de Sabaku no Gaara eran tan ciertas y tan profundas. Eran tan reales.
Sasuke lo miró larga y fijamente; si, era posible que ellos fueran iguales y era posible que Gaara lo pudiera entender mejor que nadie. Pero también era posible que Gaara entendiera que el jamás saldría de aquella oscuridad.
Así que en aquel momento, una risa maniaca escapó de los labios del Uchiha.
Y una lágrima escapó de los ojos de Gaara.
Había personas en este mundo que nacían para ser condenadas a luchar contra el odio y la oscuridad; algunas de esas personas morían en batalla, algunas otras triunfaban y salían victoriosos dejando atrás todo dolor y olvidando cicatrices de cualquier herida; otras más ganaban una batalla y perdían otra… y otras tantas perdían la batalla y se convertían en demonios.
Sasuke era uno de esos demonios que habia sido consumido por la oscuridad. Sasuke era uno de esos demonios que habia incluso sido dueño de un mundo lleno de tinieblas; podía ser llamado el señor de los infiernos.
Una sonrisa irónica apareció en sus labios. ¿Qué tan retorcidos podían ser los caminos del destino? Sasuke Uchiha se habia convertido en un ser sin alma, en un monstruo despiadado, ávido de sangre y de venganza y todo porque de pequeño habia perdido a toda su familia a manos de su hermano.
¿Loco, verdad?
La gente que caminaba a su alrededor tan solo veía en él a un hombre frio y carente de sentimientos, veían en él a un demonio dormido, temían la maldición de sus ojos, huían del frio de su aura y de su cuerpo… Mucha gente le miraba con desconfianza, con temor y con forzado respeto; mucha gente lo juzgaba y lo señalaban sin piedad.
¿Por qué le gente no veía más allá de las apariencias? ¿Es que acaso no veían que todo el odio que emanaba de Uchiha habia sido alguna vez amor puro? ¿Por qué no recordaban al pequeño de ojos negros que un día presenció la masacre de su Clan? ¿Por qué no escucharon cuando un día Tsunade dio a conocer las acciones de Itachi para proteger a la Aldea?
¿Por qué no veían que detrás de cada demonio habia un alma encadenada a un sufrimiento inimaginable?
Y si habia alguien con derecho a odiar al mundo era él.
Sasuke Uchiha.
Con derecho a odiar y a matar.
Suspiró. Realmente deseaba entender en que consistían las hazañas del destino y porque se movía de aquella manera. ¿Por qué a veces se ensañaba con algunas personas? El, que también era un demonio, habia sido víctima del dolor y del odio.
El también habia sido cruel y despiadado.
El también habia sido comandante de la oscuridad y guerrero de la venganza; dueño del dolor y causante de sufrimientos; el también habia entregado su corazón a la sangre y al regocijo de las batallas; el también habia odiado al mundo y a la gente que lo habitaba.
El entendía a Sasuke Uchiha.
Y si Sasuke Uchiha quería venganza ahora, él no haría nada para detenerlo.
Lo merecía.
—Kazekage sama.
Los enormes ojos verdes delineados de negro se alzaron para encontrar a un hombre de cabellos rojos rizados y ojos azules; de no ser por la frialdad y falsedad que había en ellos, Gaara habría comparado aquellos ojos con los de su amigo Naruto.
—Sakura debe regresar a su Aldea. —Las palabras de Gaara fueron firmes y tajantes.
Hubo un incomodo silencio e inmediatamente el sacerdote sentado frente a Gaara hizo una leve inclinación a modo de respeto. Temari miraba con furia a la persona frente a ellos, pero esperaba ansiosa la respuesta.
—Me temo que eso será imposible. —contestó el sacerdote y Temari alcanzó a ver en sus labios el pequeño rastro de una sonrisa burlona; a pesar de que el tono empleado habia sido a modo de disculpa. La mirada de Gaara se endureció aun más.
Temari soltó un bufido. — ¡¿Imposible?! —exclamó la rubia de cabellos oscuros visiblemente enfadada. — ¿Por qué diablos va a ser imposible? ¡Si se rehúsa nos veremos en la obligación de enfrentarlo por secuestro!
Estaba enfadada, furiosa; y aunque Gaara la entendía, con una mirada le pidió que guardara la calma. Debían manejar esto de la mejor manera porque también habia muchas dudas que resolver.
—Sakura Haruno desapareció hace poco más de un año. —explicó Gaara con aparente calma. — Encontrarla en esta Región crea muchas suposiciones acerca de lo que sucedió en su última misión y la más acertada ahora… es secuestro.
El hombre frente a ellos asintió a forma de entendimiento. —Sin embargo, Kazekage sama, no fue asì. —respondió el sacerdote. —Mi hermano viajaba al País de la Piedra cuando en su camino se encontraron con Kazumi hime…
—Su nombre es Sakura. —interrumpió Temari con brusquedad.
El sacerdote la miró larga y fijamente y asintió, mostrándose bastante respetuoso.
—Si, es verdad, lo lamento. —se disculpó con sinceridad. —Sakura sama estaba muy herida, casi al borde de la muerte. —continuó el sacerdote explicando mientras Gaara y Temari escuchaban con atención. — Mi hermano, el sacerdote Kenji, la trajo aquí al País de los Pantanos para que lograra recuperarse. Durante su recuperación, la princesa se enamoró de mi hermano y se casaron casi de inmediato…
El sacerdote hizo una pausa al observar como los cuerpos de los ninjas de Sunagakure se congelaban por completo, sus rostros palidecieron y por momentos parecía que sus respiraciones se habían detenido; era evidente que jamás pensaron encontrarse con esta noticia. El primero en recuperarse de la impresión fue Gaara.
— ¿Cómo es que Sakura no regresó intentó regresar a su Aldea? —preguntó el Kazekage cargado de sospecha, observando fijamente las expresiones del sacerdote, quien permanecía impasible.
—Un día después de la boda, lo intentó. —respondió el sacerdote de nombre Kenshin. —Sin embargo, ella y mi hermano fueron atacados por un terrible demonio y la princesa perdió la memoria.
Se formó un silencio largo y absoluto. Gaara miraba a Kenji con recelo, esperando que en cualquier momento alguna expresión en su rostro delatara la mentira que contaba; sin embargo, el rostro del sacerdote se mantenía inexpresivo, tan solo mostrando a sus interlocutores serenidad y respeto; y aunque Gaara no veía la expresión de su hermana mayor, sabía que estaba furiosa, y que al igual que él, no creía ni una sola palabra acerca de lo que les habia sido revelado.
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He vivido en soledad
Rodeado de multitud
Nunca he conseguido amar
Pues no me quiero ni yo
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"Naruto."
Gaara estaba frente a su amigo, quien tenía la mirada perdida y por primera vez, el plato de ramen intacto sobre la mesa.
"¿Encontraron algo?"
Naruto hizo un gesto negativo y luego se encogió de hombros.
"El demonio dijo que se la habia comido, que era su sacrificio."
Gaara vio que los ojos azules del futuro Hokage se llenaban de lágrimas.
"¿Dónde está Uchiha?"
Naruto secó las lagrimas que caían sobre su rostro y miró a Gaara; sus ojos guardaban un dolor y una tristeza infinita.
"Lleva un mes encerrado en su departamento. No quiere salir."
Se formó un silencio entre ambos y en ese silencio Gaara maldijo a los cielos; las dos personas que habían sufrido más que todos seguían sufriendo, la vida no les dejaba en paz… ahora simplemente, el destino habia decidido en quitarles a su mejor amiga.
A Sakura.
—Nos llevaremos a Sakura. —dijo Gaara con determinación, rompiendo el silencio. Kenji lo miró y en aquellos ojos verdes encontró que el Kazekage no le estaba pidiendo permiso, sino más bien le estaba advirtiendo que lo harían por las buenas, o por las malas.
—Kazumi hime es la sacerdotisa de esta Región. —una voz más fría más oscura irrumpió en la habitación atrayendo la mirada de los presentes.
Gaara sintió un escalofrío recorrerle el cuerpo y en ese mismo instante supo que la captura de Sakura guardaba grandes secretos.
Y que los demonios también podían adoptar mil disfraces.
Frente a él se hallaba un hombre muy parecido a Kenji, unos dos años más grande, tal vez; sus cabellos no eran rizados, sino lacios y un poco más largos pero tenían el mismo color rojo anaranjado; sus facciones eran finas y su semblante iba a adornado por una sonrisa de superioridad; a diferencia de su hermano menor, sus ojos eran color ámbar; más fríos y más crueles. Kenshin, el Daimyo del País de los Pantanos, habia irrumpido en la habitación, claramente habiendo escuchado la discusión que su hermano mantenía con los extranjeros. Dio unos pasos y se colocó a un lado de Kenji, frente a Gaara y Temari; tomando entre sus manos una taza de té que se hallaba ya listo para él.
—Kazekage sama, —habló Kenshin con el mismo tono de respeto y falsa humildad que su hermano menos habia utilizado con ellos. —Kazumi hime es la protectora de este reino, no puede abandonar estas tierras.
—Sakura san, es ninja de Konoha; nunca debió haber sido apartada de sus tierras. —replicó Gaara con frialdad.
—Entiendo. —respondió el Daimyo tomando un sorbo de té, luego con un suave movimiento volvió a colocar la tasa sobre la mesa. — Comprendo, de igual manera que si no cedemos por las buenas, la Aldea Oculta de Konoha vendrá para atacar… —hizo una pausa esperando que el Kazekage afirmara o negara ante estas palabras, sin embargo, Gaara se mantuvo inmóvil y por tanto el Sacerdote continuó. —Nosotros no somos una Región de Ninjas, habitamos en un área espiritual, lejos de batallas y guerras…
Gaara frunció el entrecejo, confundido, no sabía a dónde diablos iban las suaves palabras del Daimyo, pero no confiaba en ellas.
—Nunca estaremos al nivel de Konoha y jamás podremos sostener una batalla frente a ellos, —continuó el Daimyo, su hermano, sabiendo lo que intentaba decir, ahora lo miraba con terror. —Así que permitiré a mi esposa partir a sus Tierras.
Gaara, Temari y Kenji se sorprendieron al instante. Sin embargo, el Daimyo continuó con aquella postura tranquila e impasible, con fingida bondad.
—Sin embargo, —añadió Kenshin mirando a Gaara directamente a los ojos. —solo será por un breve tiempo; yo mismo iré a Konoha a recoger a mi esposa y si ella quiere regresar con esta gente, ustedes lo permitirán y nos dejarán en paz.
¿Si ella quiere?
¡Claro que quería! Gaara la encontró en los pasillos del Palacio corriendo, intentando escapar, suplicándole que le ayudara.
La desconfianza de Gaara aumentó aún más. Pero no iba a perder esta oportunidad; sabía lo que venía después de esto; sabia que ahora Konoha se hallaba en un estado frágil en donde su paz se vería interrumpida si en cualquier caso, el Daimyo decidía declarar una guerra contra Konoha; Naruto debía ser cuidadoso y debían resolver esto de la mejor manera posible.
Gaara odiaba la idea de cualquier batalla entre Aldeas.
Había mil preguntas que cruzaban su mente; tenía mil dudas que buscaba aclarar pero no sabía donde empezar, y tenía el presentimiento de que debían marcharse de aquella región cuanto antes y llevar a Sakura a Konoha.
—Sakura está herida. —la voz de Temari rompió con el silencio que se había formado en la habitación y miraba recelosa a los dos hermanos sacerdotes. Gaara examino su expresión, pero ninguno mostró sorpresa ante tal escondida acusación.
Kenshin se levantó de la mesa y se dirigió a la puerta, dispuesto a abandonar la habitación; pero al abrir la puerta hizo una pequeña pausa.
—Siendo la sacerdotisa de esta Región, Kazumi hime es blanco y victima de muchos demonios que rondan estas Tierras; sin embargo… es una excelente guerrera. —contestó el Daimyo y Gaara saltó de su asiento con un gruñido siendo solo detenido por Temari.
Lo habia visto, habia visto esa sonrisa de maldad en sus labios.
Habia escuchado la burla en su tono de voz. Había visto la maldad en esos ojos ámbar.
Y casi podía imaginar a Sakura peleando contra aquel Daimyo para liberarse.
—Será mejor que partan de inmediato. —informó Kenji haciendo una leve reverencia. —Como ya escucharon, hay muchos demonios en esta Región y el camino puede ser peligroso.
¿Era eso una advertencia o una amenaza?
Gaara lo miró con gravedad. —Será mejor que se preparen; Ninjas de Konoha vendrán a investigar porque Sakura terminó aquí.
En los labios de Kenji se dibujó una pequeña sonrisa irónica. —Lo sé, y estaremos preparados.
Y sin decir más, el hermano menor del Daimyo también abandonó la habitación dejando a los dos ninjas de Sunagakure intercambiando miradas de confusión y preocupación.
—Envía un mensaje a Konoha de inmediato, Temari. —ordenó Gaara. —Yo iré por Sakura.
Temari asintió y ambos abandonaron la habitación.
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El anochecer estaba llegando por fin a cubrir la Aldea Oculta de la Hoja; toda la población estaba sumergida en la cotidianeidad de la vida; las personas caminaban por las calles terminando ya sus actividades diarias y listas para irse a descansar a casa.
Todas las personas, excepto una.
En lo más alto del Hospital se encontraba la oficina de la que alguna vez habia sido Godaime; Tsunade se hallaba frente a su escritorio, rodeada de una pila de documentos y pergaminos que examinaba minuciosamente. Estaba cansada, si, pero no lo suficiente como para abandonar aquella tarea.
Durante un año y medio se habia dedicado a investigar todo lo relacionado con la misión asignada a Sakura y a Shino, en donde desgraciadamente ambos shinobis habían perdido la vida. Tsunade jamás puso volver a recobrarse de aquel golpe tan fatal.
Haber perdido a Dan le habia marcado la vida; haber perdido a Orochimaru y después a Jiraya le habían sumido en una profunda tristeza… pero haber perdido a Sakura fue haber perdido una parte de ella misma; Sakura era como su hija, era su reflejo y era una de las personas que más habia amado en este mundo.
No pudo perdonarse nunca haber enviado a Sakura en aquella misión, a pesar de que sabía muy bien, que no era su culpa, ni de nadie.
—Tsunade sama.
La puerta de su oficina se entreabrió y detrás de ella aparecieron los ojos negros de Shizune, otra de las personas que Tsunade amaba, por lo tanto no se molestó cuando era ella quien interrumpía su trabajo. Shizune suspiró al ver la botella de sake vacía que estaba tirada en el piso, y se preocupó al ver las ojeras y las mejillas rojas que tenía su mentora.
—Creo que será mejor que vaya a descansar. —sugirió Shizune con voz suave, al momento en que se acercaba a su maestra y comenzaba a recoger los pergaminos regados por el suelo; visiblemente Tsunade estaba buscando algo en especifico y a juzgar por su expresión de fastidio no le habia encontrado. — ¿Pasa algo, Tsunade sama?
Tsunade suspiró y se dejó caer sobre el respaldo de la silla dándose por vencida, por ahora. Sacó otra botella de sake y le dio dos enormes sorbos, dejando a una Shizune perpleja.
—No puedo encontrar la maldita conexión entre los envenenamientos, los asesinatos y los secuestros. —murmuró Tsunade abatida. Shizune suavizó la mirada y se acercò un poco más a la mujer de ojos azules.
—Si me lo permite… creo que los envenenamientos fueron planeados para atraer a Sakura a la Región.
—¿Tu también piensas lo mismo que Kakashi? —preguntó Tsunade arqueando una ceja. Shizune asintió.
— ¿Pero como sabían que la enviaría a ella? —volvió a preguntar Tsunade llena de confusión. Shizune se encogió de hombros no encontrando una respuesta acertada. Todo solo podían ser suposiciones.
—…Si tan solo el Sacerdote estuviera vivo…—suspiró Tsunade dando otro gran sorbo de sake. —En el último mensaje que dejó a su pueblo les pedía que trajeran las esmeraldas de vuelta…
—Aun cuando los ojos de Sakura son de ese color… es demasiada coincidencia. —dijo Shizune con aire de incredulidad.
—Estoy de acuerdo contigo… —dijo Tsunade. —Kiba y Hinata regresaron hace tres días de su misión; encontraron al último de los criminales que Sakura y Shino habían atrapado… fue uno de los que declararon culpables del envenenamiento…
Shizune se sorprendió abriendo los ojos aun más. — ¿Pudieron obtener información?
Tsunade hizo un gesto negativo y bebió otro gran sorbo. —Lo encontraron muerto.
Alguien estaba acabando con cualquier posible pista para desentrañar el misterio que rodeaba la muerte de Shino y Sakura.
—…Todos muertos… —murmuró Shizune aterrada. — Tsunade sama es posible que….
—Alguien más esté detrás de todo esto. —finalizó la ex Hokage. Tsunade se levantó de su asiento y le extendió un pergamino a Shizune. —Encontré algo más; inicialmente Sakura creía que el veneno provenía de una flor que crecía únicamente en el Bosque Encantado, es decir, en el País de la Piedra.
—¿Y no es así? —preguntó Shizune sorprendida.
—Así es. —afirmó Tsunade incrementando la confusión en su joven aprendiz. —Pero una de las mil leyendas de la Región habla que dicha flor fue robada hace miles de años para ser cultivada en una zona inadecuada…
—No entiendo.
—La flor fue robada para ser llevada a Otogakure. —respondió Tsunade. Shizune la miró llena de confusión.
— ¿Usted cree que esa leyenda…?
—Es lo único que tenemos ahorita, Shizune. —respondió Tsunade mordiéndose el labio inferior. —Le pediré al Hokage que me asigne una misión; si encontramos en donde ha sido cultivada esa flor, es probable que encontremos al verdadero culpable de los envenenamientos.
Tsunade tenía una determinación en su mirada que hace mucho Shizune no veía, y a pesar de que sus ojos azules estaban rojos e hinchados debido al alcohol y a la falta de sueño; la Godaime se veía serena. Era solo una suposición, pero debían trabajar con ello, pues no tenían nada más y no debían darse por vencidas.
— ¡Tsunade sama!
Ambas mujeres se sobresaltaron cuando la puerta se abrió y entrò un ninja en su uniforme ANBU; la Quinta Hokage estaba a punto de explotar y reclamarle pero el ANBU se disculpò inmediatamente con una reverencia y extendiò un pergamino. Tsunade lo reconoció de inmediato; tenía la marca del Kazekage.
—El Kazekage ha enviado un mensaje urgente, pero Hokage sama acaba de salir en una misión. —informó el ANBU, depositando el pergamino en las manos de Tsunade, quien abrió rápidamente el pergamino y un grito de sorpresa y de alegría llenò la habitación.
—¡Quiero a Neji Hyuuga y a Shikamaru Nara en las puertas de Konoha! ¡AHORA!
El ANBU desapareció casi de inmediato.
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Cuando veas una estrella fugaz
Guárdala en tu corazón
Es el alma de alguien que consiguió
Dar a los suyos su amor
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"Sakura, ¿Por qué lo hiciste?"
Era la primera vez que ambos mantenían una plàtica libre de rencores y resentimientos.
En pleno otoño, las flores de cerezo cubrían los campos de Konoha.
La joven de cabellos rosas se encogió de hombros.
"No me imagino una vida sin ustedes, Sasuke kun."
"Hn." Sasuke le mirò con reproche. "Casi mueres."
Sakura sonriò. "Bueno, la descarga de tu Chidori me regresò a la vida. Gracias, Sasuke kun."
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Cuando oigas a un niño preguntar
Por qué el sol viene y se va
Dile: porque en esta vida no hay
Luz sin oscuridad
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Estaban ahí, a tan solo dos horas de Konoha.
Habian partido en una misión. No era normal que el Hokage abandonara la Aldea para hacer estas cosas, pero era importante. Para Naruto era importante.
Habian decidido viajar durante la noche al Paìs de la Piedra para llegar al atardecer del dia siguiente y buscar más información acerca de lo ocurrido con Sakura y Shino un año atrás; estaban dispuestos a entrar al Bosque Encantado y no salir de ahì hasta develar el último de sus secretos.
Pero se habian detenido de lleno cuando frente a ellos aparecieron los cuerpos de dos niños completamente heridos; al borde de la muerte; y Sasuke no pudo evitar recordar el cuerpo de la niña que años atrás habían encontrado de igual manera; aquella niña que habia muerto pese a todos los esfuerzos de Sakura por salvarla.
Naruto y Sasuke se acercaron a los pequeños con precaución y ambos intercambiaron miradas de sorpresa al darse cuenta de que las heridas que presentaban los pequeños eran las mismas heridas que habían presentado los niños encontrados en el País de la Piedra…
—Sasuke, debemos regresar. —declaró Naruto visiblemente abatido por encontrarse con tan terrible escena.
¿Hasta dónde podía llegar la maldad humana?
Sasuke asintió y mientras el cargaba cuidadosamente el cuerpo de la pequeña, Naruto se hacía cargo del cuerpo del niño; ambos estaban muriendo desangrados. No había tiempo que perder.
— ¿Qué diablos les pudo suceder? —murmuró Naruto, alterado. Sasuke no respondió. Por su mente vagaba la misma pregunta.
Y todo esto parecía parte de una oscuridad inmensa que se acercaba a Konoha.
Brincaban de un árbol a otro, con toda la rapidez posible; ambos pequeños menores de 8 años dependían de ellos; estaban muriendo.
De repente Sasuke volteó para ver a Naruto, quien se había detenido y había bajado de los árboles; inmediatamente, Sasuke le siguió y comprendió el porqué: dos chacras bastante conocidos se habían revelado.
Los dos Ninjas ANBU traían la máscara puesta, pero estando en presencia del Sexto Hokage, los ninjas se quitaron las mascaras revelando su identidad.
Neji y Shikamaru los miraban aturdidos.
—Necesitan atención médica urgente. —anunció Sasuke antes de que los ANBU preguntaran cualquier cosa.
Neji y Shikamaru asintieron.
—Deben regresar a Konoha ahora mismo. —indicó Shikamaru al momento en que los cuatro de Konoha volvían a saltar sobre los árboles dirigiéndose hacia la Aldea.
— ¿Qué sucede? —preguntó Naruto con el entrecejo fruncido, temiendo que algo grave pudiera haber pasado en las dos horas de su ausencia.
—…Kazekage sama se reunirá con ustedes ahí, esta misma noche. —informó Neji.
—Sakura está viva…
La voz de Shikamaru habia parecido como un sueño; sus palabras habían sonado irreales, como si el viento le hubiera jugado una mala broma…
La sangre de Sasuke comenzó a hervir.
Y de repente todo su mundo que hasta ese entonces habia parecido una pesadilla, un infierno, comenzaba arder en llamas negras; en llamas de destrucción.
De repente, toda esa oscuridad parecía volver a encontrar una luz que no sabía habia perdido.
Bueno pues, ni Sasuke, ni Naruto ni Kakashi o Shikamaru encontraron a Sakura... fue Gaara!
Por favor, no duden en dejar sus opiniones y comentarios.
Sus reviews y saber que me leen son lo que motiva a continuar la historia.
La cancion es "Danza del Fuego" de Mago de Oz!
