Nota de la autora🎀: Hi, sólo vengo a decir que demoré mucho por causa de la Uni. La buena noticia es que salgo el primero y estaré libre para meterle velocidad a mis otras historias.


Capitulo [Especial]- Bonds and Blood.


Faltaba tan solo hora y media para que el reloj diera con las seis en punto de la tarde.

Yuuri se encontraba en el fondo de esa enorme habitación un poco nervioso dado que conocía esa casa como la palma de su mano, pero esa parte de la misma era desconocida ¿Por qué Viktor no le contó nada?, sin contar que tampoco le dejó pasar hacia ese lado de la misma en ningún momento de su infancia.

Mientras intentaba hallar algo lógico en toda esa situación, el azabache observaba como las mujeres dentro de esa sala charlaban tranquilamente sin si quiera mirarlo, hablando de sus cosas personales y fetichismos raros, eran temas que sin duda a Yuuri no le importaban en lo más mínimo.

Lo bueno y extraño a la vez en realidad que que había un hombre entre ellas, que supuestamente era un ''doncel'' chino bastante joven llamado: Guang Hong Ji. Este chico no se acercó a ninguna de las mujeres presentes, solo a "Yuuri" al verlo tan apartado de las demás chicas:

"Hola, ya sé que eres muda y no puedes hablar, pero puedo comunicarme por lenguajes de señas ¿Podemos platicar un rato?".

Manifestó el chino de dieciocho años algo ruborizado, tanto que aquietó sus manos de forma inmediata. La verdad es que se veía tan tierno, y pensar que su destino estaba cantado en una mala hora. Dicen que Celestino lo encontró camino a casa y lo trajo, pero había cosas que el joven chino ocultaba desde su llegada.

El novio de Guang era Leo, un detective de veinticinco años, que había sido asesinado hace poco por personas desconocidas en un callejón. Estaba ilusionado porque Leo le dijo que consumarían su amor cuando Guang cumpliese los diecinueve años, que sin duda ahora no podrían porque Leo había muerto. Así que Guang aprovechó esa excelente oportunidad de acabar con la tarea de su amado novio Leo, y que mejor manera que aceptar el trato de Celestino a ser una ofrenda virgen.

Guang estaba sufriendo por todo en el fondo de su corazón, pero había hablado de eso antes con Leo y sabía que tenían un deber que cumplir, por la vida de los caídos como también por el bien los humanos. Si es que queda humanidad después de esa locura.

Yuuri se acordó que era mudo y que por poco la caga al intentar decir alguna palabra, algo apenado se llevó ambas manos a las mejillas. Así que hizo su mejor intento por meterse en su papel y socializar con el chico porque sabía lo que era sentirse solo en esa demencial situación.

"Hola... agradezco el gesto de tu parte yo me llamo Marky ¿Y tú?".

"Me llamo Guang Hong Ji, pero llámame Guang". Su nombre fue difícil de disuadir hasta encontró un bonito apodo.

Yuuri sintió un dolor en su pecho y apenas podía auricular algo con sus manos, de repente se quedó en silencio pudiendo sentir la presencia de Viktor posarse tras esa puerta; la cual se abrió de golpe y las mujeres se levantaron para ver al hermoso y elegante platinado, lanzando sus miradas coquetas hacia él mayor.

Todo ese escenario molestó mucho al azabache quien las miraba tranquilo disimulando sus celos, por alguna razón la sangre le hervía al ser Viktor el blanco de sus miradas.

Viktor buscó a esa mujer que trajo Plisetsky entre las miradas de todas ellas, fue entonces que la encontró en una esquina hablando con aquel chino así que de forma poco discreta se acercó a ella, ignorando todo a su alrededor.

Ahora que Viktor estaba parado frente Yuuri el menor dejaba que su corazón latiera libremente frente a Viktor, quien había respondido a su pesado palpitar con un beso silencioso en la mejilla de Yuuri, sorprendiéndolo y provocando así miles de emociones al menos en ese momento.

Luego de esto Viktor procedió a coger la mano de "ella" y besó sus nudillos sin soltarle. Viktor también se comunicó por señales en las manos, a lo que las mujeres no perdieron el tiempo lanzando miradas furtivas y malos gestos a Yuuri, quien las ignoró gustoso por su envidia.

Yuuri no podía creer que Viktor, su Viktor lo estaba invitando a su cuarto personal, su Viktor había besado la mejilla de ella. No sabía si eso ya le escocia demasiado, pero sí, para Yuuri soportar todo era demasiado.

Yuuri no hizo más que asentir ante esa seña y tomar la mano de Vitya, no iba desperdiciar la única oportunidad de acercarse a Viktor, aunque le doliera que aquellos roces dado a su persona por su parte era siendo mujer y no como su "Yuuri".

El menor se despidió de Guang intentando consolarlo y diciéndole con las señas de las manos que todo estaría "bien".

Guang alzó la mano despidiéndose de Yuuri y le deseó suerte. Dándole las gracias por eso.


Una vez fuera del recinto, Yuuri caminó en silencio junto a Viktor.

El japonés estaba nervioso y emocionado pero a la vez que triste. ¿Qué le haría Viktor?, realmente fueron tan largos los pasos hacia su habitación que mientras pensaba, comenzaba a arrepentirse de participar en ese festín. Sin embargo, a pesar de todo y de cómo se sentía para Yuuri era necesaria esa oportunidad de traer sus padres de vuelta y que Viktor se enterara de muchas cosas de su pasado con respecto a Luzbel.

Una vez llegaron a su habitación Yuuri entró y Viktor ni siquiera le ofreció sentarse cuando trancó la puerta y habló:

—Yuuri Katsuki —dijo Viktor con voz grave y semblante muy serio.

El cuerpo del muchacho se zarandeó y sus ojos se abrieron asombrados, sobre todo por lo que estaba pasado en ese instante ¿No entendía porque Viktor dijo su nombre?, lo cierto es que Yuuri entró en pánico por la impresión.

Yuuri miró Viktor con una cara de real desconcierto mientras el cuerpo temblaba.

Viktor lo agarró del brazo bruscamente para que espabilara, lanzando así a Yuuri en la cama haciendo que el menor se asustara de verdad.

—¿En serio?, ¿con quién crees que tratas?, ¡ya puedes dejar de actuar Yuuri!

Viktor se aflojó la corbata mientras iba la mesa de noche y se servía un poco de Vodka ruso. Sentía que le hacía falta el aire y por unos momento sintió decepción de sí mismo y de Yuuri, sobre todo por haber actuado tras su espalda de ese modo y haber desobedecido.

—¿Cómo lo supiste? —dijo con ganas de llorar.

—¡Porque no nací ayer Yuuri! Estuviste a punto de engañarme, ya con todo esto has llegado demasiado lejos en verdad —le gritó molesto sin escatimar que lo estaba hiriendo.

El japonés se paró lo más rápido que puedo de la cama y se encontró con un Viktor realmente enojado. Yuuri frunció el ceño haciendo gala de su fuerte carácter intentó contener sus lágrimas, su ansiedad por todo quedándose igual de serio que él. ¿Así que Viktor quería guerra no?, pues como Yuuri estaba bastante harto del asunto y adolorido por todo, decidió enfrentar a Viktor Nikiforov en ese preciso instante para ver si se le quitaba el dolor de haberlo dejado solo todos esos años.

—¡Si yo he llegado a esto Viktor Nikiforov! —lo llamó por su nombre—. ¡Es por tu maldita culpa! No eres mi jodido dueño Viktor —le gritó de forma igual de brusca.

—Mide tus palabras si no quieres un castigo ahora mismo, Yuuri —respondió Viktor en tono autoritario intentando intimidarlo, pero vio que no lo logró porque Yuuri estaba furioso.

—¡Dije que no soy tu maldito subordinado! ¡Anda hazlo! ¡Castígame y echa todo perder! —le volvió a gritar sin temor cansado de sus vueltas, de modo que volvió a tomar su forma original mientras estaba frente a Viktor—. ¡Estoy enojado contigo y mucho! ¡Me has dejado solo todos estos años! ¡Te escondes de mí y crees que no lo sé! ¡Te comportas como un niño!, ¿acaso de verdad te importo?, de ser así entonces termina con mi puta existencia de una jodida vez porque ya no te soporto.

Viktor se sorprendió con un inusual brillo en sus ojos. Sinceramente le estaba doliendo mucho como Yuuri había sufrido por su culpa. Quería explicarle mas no había mucho tiempo por eso intentó tomarlo de las muñecas con fuerza para que se calmara un poco, pero al ver lo furioso que estaba Yuuri observó cómo este se zafó con la misma fuerza.

—No me vuelvas a agarrar de ese modo, es mas... no me toques —refutó Yuuri todavía molesto con Viktor.

—No espero que lo entiendas, si tanto quieres hablar hablemos ahora, pero ya deja de gritarme —respondió Viktor alterado con esperanzas de que pudiese entender su situación.

—¡No! —gruñó Yuuri entre dientes—. No lo entiendo y tampoco quiero entenderlo ahora, tú no me vas a detener de los planes que tengo el cual será por el bien de ambos. Así que no quiero hablar contigo porque me has mentido todo este tiempo, Viktor.

Viktor estaba perdiendo la paciencia y le dolía mucho las palabras de Yuuri porque su niño estaba en peligro ahora con toda la plaga persiguiéndolo a él, aunque no lo culpaba puesto que al final fue Viktor quien lo abandonó y provocó todo esto. No fue a visitar al chico ni una sola vez, por eso el mayor pensó que era mejor acabar con todos los secretos de una buena vez.

Yuuri iba salir por la puerta cuando Viktor lanzó una extraña magia que lo inmovilizó al instante, aprovechando así para ponerse frente a él y agarrar así al menor de la cintura sin hacerle daño.

—Yo sí tengo que hablar contigo, ya después si quieres seguir con esto no me hago responsable de lo que te pase allá afuera y quedas advertido Yuuri, pero por favor dame una oportunidad ahora porque no sé qué puede pasar después.

"¡Eso era jugar sucio!", pensó el menor molesto y preocupado. Sin evitarlo Yuuri empezó a llorar de la rabia mientras que Viktor se quedaba allí sin hacer nada. Sin siquiera intentar consolarlo.

—¿Qué harás? ¡Piensas encerrarme aquí para siempre! ¡Dilo!

Viktor sintió algo de tormento en el interior de Yuuri. El mayor suspiró algo cansado de tener que lidiar con un adolescente y sus ataques de ira. Viktor envolvió todo el cuarto con magia para que nadie saliera ni entrara ni escuchara nada, luego de eso dejó que Yuuri se moviera.

Yuuri cansado de todo cayó al piso llorando como nunca lo había hecho, como si estuviera vacío y lleno de dolor, haciendo que Viktor se preocupara más al verlo perdido y tan agotado, Viktor sabía que era su culpa, hecho por el cual ahora intentaba ahora decirle la verdad y hablar con Yuuri a como dé lugar, pero siguiendo los consejos de Altín y a su propio instinto, que pedía a gritos abrazar a su Yuuri y decirle todo lo que llevaba dentro desde hace mucho.

A Viktor no le quedó más remedio y se acercó a Yuuri.

—Yuuri, bebé levántate —dijo Viktor con voz quebrada y suave mientras se agachaba para sostener ambos brazos del muchacho.

Yuuri alzó la vista y lo miró algo perdido a esos bellos orbes azules. No podía hablar porque su cuerpo temblaba de solo sentir el contacto de las manos de Viktor en su piel, su respiración se cortaba y todo en el pelinegro dejaba de ser real, el joven llevaba un fuego en las entrañas, uno que nadie más que Viktor podía apagar o mejor dicho, encenderlo todavía más.

Viktor entendió su desespero y lo arrastró hacia la cama donde volvió a tirarlo.

—Como sigas quejándote te quedaras encerrado aquí de verdad, Yuuri. Al menos hasta que este evento termine, en serio entiende que tengo miedo a que te pase algo allí afuera, ¿porque no puedes entenderlo?

Yuuri abrió los ojos asustado y eso es porque Viktor se estaba yendo de nuevo por la gran puerta:

—¿Por qué simplemente no acabas conmigo, Viktor?, ni creas que no sé qué querías romper el vínculo conmigo ¿Acaso no me quieres ya?, cuando me tenías en tus brazos y era tan solo un bebé decías que querías estar conmigo en el futuro, pero hasta ahora me has demostrado todo lo contrario. ¿Todavía dudas de que te haré daño?, eres mi alma gemela no podría y por eso me dueles mucho dentro, Viktor. Me dueles, Viktor y mucho.

Viktor se detuvo cuando estaba a punto de salir por esa puerta y lo miró de perfil, al verlo sintió como si le hubiesen metido un doloroso cuchillo en el pecho. Le dolía el alma, el corazón, y era algo que jamás había experimentado al ver a alguien llorar y hablar de ese modo, mucho menos decir que "él" le dolía mucho.

Sinceramente al peliplata jamás se le dio bien consolar a nadie, pero a su Yuuri no, con él era diferente porque a Yuuri quería abrazarlo con muchísima fuerza, con una con la que jamás había deseado a nadie, tanto que temía hacerle daño. De ese modo Viktor se dio cuenta que había sido un imbécil, uno muy grande al querer alejarlo y dejar al chico tirado sin razones previas.

Entonces Viktor entendió cada dolor de las palabras de Yuuri, reflejado en sí mismo. La mirada del peliplata pasó de seria a una más melancólica, no quería verlo así, porque solo Yuuri lograba todos esos cambios radicales en él.

—Lo siento mi vida es mi culpa y si te soy sincero, es verdad que antes quería asesinarte porque pensé que te convertirías en una carga más, y no vi nada especial sí, pensé en desligarme de ti y de este mundo. La verdad Yuuri es que a mí me pesa el alma y la vida por eso no quiero hacerte más daño.

Confesó el hombre mientras Yuuri no decía nada. El pequeño solo lloraba por el dolor que este le causaba con su sinceridad, pero lo agradecía. Así que intentó controlarse, algo que le fue casi imposible porque quería entender los sentimientos de Viktor, pero no los entendía. Los sentimientos de Viktor eran demasiado cambiantes y su mente en esos momentos estaba realmente bloqueada, a Yuuri también le pasaba todo desde hace mucho.

Viktor se acercó y se arrodilló frente a él acariciando su mejilla. Respondería con calma cada una de sus preguntas porque necesitaba verlo bien, no quebrándose como ahora lo estaba haciendo frente a él.

—Tengo que decirte la verdad mi amado Yuuri, no sé cómo pasó, pero te amo demasiado y jamás te haría daño, no ahora que sé lo que vales y por eso tenemos que zanjar esta conversación hoy, solo quiero estar bien contigo. La verdad es que te amo tanto que duele y no sé por qué. Es un sentimiento viejo.

Yuuri lo miró sorprendido entre gemidos de tristeza ahogados, su rostro cambió rápidamente, producto del llanto en ese momento dio varias respiraciones para calmarse y mirarlo. Pudo notar como esos profundos ojos azules lo miraban de forma diferente, había ternura y un extraño tipo de apego. Costaba creer que él hizo cambiar tanto a Viktor pero sí, fue así y eso le llenaba el corazón a Yuuri.

—Vitya gracias por decírmelo porque yo también te amo mucho, y sí, está bien, escucharé lo que tengas que decirme, pero quiero que tengas claro que solo quiero que confíes en mí Viktor, por favor déjame llevar esta carga contigo, sabes que podemos ser un equipo.

Dolía más ocultar cosas y decir mentiras que decir una verdad que lo mate enseguida y acabe con toda esa farsa.

Viktor pensó en una forma para que Yuuri se calmara más y pudieran hablar sin que éste se alterase, después de todo se lo debía por tantos años separados. Así que Viktor se quitó los zapatos y jaló a Yuuri consigo al sofá cama. El ruso se recostó primero para luego atraer a Yuuri hacia su cuerpo y abrazarlo con fuerza entre sus piernas y sus brazos.

Yuuri se sonrojó enseguida al ver como Viktor tal cual un crío de su edad lo empujó hasta esa zona de confort donde muchos querían estar, en sus brazos, y sentado entre esas cálidas piernas.

—Viktor, gracias por esto —dijo Yuuri entrando en confianza y acurrucándose en su regazo, hace tiempo que no se sentía tan protegido por él—. Seguramente habrán cosas que me duelan y no me gusten, pero te escucho.

—Porque es así, quizá no te gusté ¿No querías entender lo que siento y cómo me siento? —respondió el platinado en un largo suspiro de cansancio.

Yuuri se limitó a oírlo mientras que su respiración y sus nervios volvían a la normalidad de siempre. ¿Qué tendría que decirle Viktor?

Viktor soltó una bocanada aire nervioso y entrelazó los dedos donde estaban sus anillos, ambos desprendían un resplandor dorado muy intenso cuando se juntaban, ese mismo resplandor que vio Viktor cuando Yuuri era un bebé, y eso era porque sus cuerpos estaban juntos de alguna manera y sus almas se consolaban sin que ellos se dieran cuenta.

—Yuuri como sabrás soy hijo de Luzbel.

Aquello no causó sorpresa en Yuuri, Viktor solo notó cómo se dibujó una leve sonrisa en el rostro de Yuuri. Aquel gesto descolocó un poco a Viktor mas no quiso preguntarle el por qué estaban tan calmado, así que continuó.

—Bueno hace tiempo una mujer me dio a luz en el hospital, mi madre fue perseguida y asesinada por seres que fueron contratados por alguien.

Yuuri no quiso decir nada así que lo escuchó en silencio mientras jugaba con sus dedos. Se sentía como en un sueño y demasiado bien compartir esa extraña velada y momento con el amor de su vida.

Viktor pensó que Yuuri estaba ya bastante relajado, o algo ocultaba cuando debería mostrarse sorprendido, aunque también quiso pensar que Yuuri

—Desde esa vez no he sido el mismo porque Luzbel nos abandonó como todo demonio cuando hace de las suyas y fue luego que mi madre desapareciera, me dijeron que la encontraron muerta, luego Yakov Feltsman me crió mucho después porque no tuve a donde ir, así que antes de ser que lo soy vagué por las calles de niño buscando un hogar, solo supe que Luzbel me había legado todas sus cosas incluida su reputación y mala fama.

Yuuri quiso pausar a Viktor y darle todo el cariño del mundo al escuchar eso mas no era momento de decir nada hasta que terminara.

—¿Y no encontraste a quien la asesinó no verdad? —preguntó Yuuri.

—No. desgraciadamente no lo hice porque cuando Yakov me encontró, éste me ayudó mucho creando un lazo conmigo de padre a hijo adoptivo. Entonces cuando llegó el momento de pedirle ayuda y contarle mis verdaderos planes de venganza, él dejó de apoyarme y me dijo que era absurdo, que me rindiera porque jamás encontraría a ese ser que me quitó la sonrisa de mi vida. Por eso no sabes cuánto odio a Luzbel por haberse largado, pero luego rumores de las sombras dicen que puede estar muerto. Aquello ni me dolió un poco porque al final estuve solo y sin nadie a mi lado.

Yuuri se tensó al oírlo hablar de ese modo de Luzbel, así que, con algo de rabia e impotencia, sabía que las circunstancias de la vida no fueron las mejores para Viktor, tenía ganas de voltearse y abrazarlo tan fuerte y decirle que eso no era así.

—Así que no lograste tu venganza después de todo —indicó Yuuri.

—No —dijo Viktor.

Ambos sintieron esa necesidad de mirarse a los ojos y para cuando eso sucedió, Yuuri se había colocado en una posición donde Viktor no le quitaba la vista de encima, se había metido en su cuello oliendo el suave perfume del ruso. Quería tenerlo así todo el tiempo para él.

—¿Y qué tiene que ver todo eso con esto que nos pasa? —preguntó Yuuri.

Viktor también olisqueó el suave aroma de Yuuri sobre su cabello y le dio un beso en la frente.

—Descubrí que el hombre que me cuidó y esa manada de idiotas mataron a mi madre a mis espaldas o mejor dicho, trabajan para ese ser del cual no me quieren dar el nombre. Lo presiento, lo sé. Yakov me traicionó Yuuri y mucha gente se fue de mi lado y murió por mi causa, me odian, y por culpa de Luzbel esta vida que he llevado de venganza en busca de una respuesta no tiene sentido.

Yuuri se separó y se sentó aun más molesto por todo lo que Viktor tuvo que pasar, alejado de la verdad. Se colocó encima de Viktor y pegó su frente a la de él decidido a que todo aquello terminara pronto, para eso necesitaba su ayuda y que ambos estuvieran en la misma sintonía:

—Viktor es hora de que te diga qué soy, quién soy y que te cuente algunas verdades sobre tu pasado y nuestro pasado como almas gemelas de este universo.

Viktor abrió los ojos confundido, aquello sí que intrigó todavía más y se quedó en total desconcierto.

—¿Ya sabes cuál es tu naturaleza?, y eso de contarme cosas ¿sobre mí?, Yuuri dime qué has estado haciendo todo este tiempo a escondidas mías.

Yuuri rio divertido y le robó un beso suave, luego se sentó bien y le pidió que se sentara a su lado porque esa explicación iba ser larga y no sabía cómo lo tomaría, así le pidió que no soltara su mano tampoco.

—Viktor lo único que te pido es que confíes más en mí. Antes quiero decirte que quien encerró y alejó a nuestro padre de vientre, fue el mismo ser que encerró a Luzbel en el vacío para verlo morir lentamente. Por lo que Luzbel no pudo irse y dejarte así por así, él estaba protegiéndote o protegiéndonos, mejor dicho.

Viktor se quedó atónito ante la seguridad con la que el azabache habló y se levantó de inmediato alterado.

—Un momento Yuuri, dijiste ¿Nuestro padre de vientre?, Yuuri eso es imposible, te llevo dos mil años

La cara de Viktor cambió y su rostro era un verdadero dilema, uno realmente serio y peligroso. Su voz también se agravó más sin pensarlo.

—Primero dime quién y qué eres Yuuri.

Yuuri se levantó viendo como la expresión y los gestos en Viktor cambiaron. Lo miró a los ojos y se armó de valor para hablarle de todo.

—Viktor mi verdadera madre es Luzbel quien creó mi alma con mucho dolor hace miles de años atrás, yo no era más que una bola de luz. Luego Luzbel fue desterrado junto con nuestro verdadero padre, pero nuestro padre murió, así que Luzbel estuvo con el arcángel Rafael quien le dio a luz en secreto a sus dos bolas de luz porque no tenían recipiente, peor, ninguno de los estamos vinculado de forma sanguínea Viktor, mi verdadero padre y el tuyo es Metatrón y Luzbel.

Viktor estaba que no lo podía creer y pensó que Yuuri estaba jugando con sus sentimientos, que el menor no se había tomado nada en serio de lo que le dijo y ahora inventaba cosas, aquello lo consideró un poco cruel de su parte y le molestó.

Viktor lo siguió mirando fríamente y aun así en los ojos de Yuuri había una calidez imponente, una de la cual no podía apartar la vista.

Yuuri empezó a soltar un extraño poder por toda la casa un poder congeló el tiempo, un poder que hizo a Viktor se erizase de inmediato y estuviese atento, algo jamás visto y algo que Viktor había temido desde hace mucho, corroborando así que Yuuri no estaba mintiendo. Se quedó callado mirándolo porque tenía esa necesidad de saber más.

El tiempo se había detenido y algo plateado brillaba en el pecho de Yuuri, era su alma a través de él intentando comunicarse con el alma dorada de Viktor.

De modo que aquella alma respondió con desespero buscando a su Yuuri. Viktor sentía que algo se quería salir de su propio pecho, vio como también algo dentro de él brilló con mucha intensidad. El peliplata estaba sin palabras, era Yuuri quien le estaba provocando ese extraño remolino de sentimientos en él.

—Creo que soy un serafín, mas no estoy del todo seguro y tú también Viktor, pero no eres un demonio, es solo un simbolismo. No he despertado mis poderes del todo porque no hemos abierto el portal para que nuestros padres regresen y nos consagren, no podemos obtener nuestra libertad y poderes si no somos consagrados y eso lo que hace es que solo seamos inmortales dependientes de la humanidad y sus atenciones desinteresadas, cuando podemos ser libres sin ellos.

Si estaba diciendo la verdad, Viktor sentía que ahora tenía más miedo que nunca, pero no lo detuvo, se acercó a Yuuri quien no se movía, quien a pesar de que sus palabras eran como piedras fuertes lanzadas hacia él, este no se detuvo.

—Yuuri ¿Qué más sabes?

—Fue el mismo arcángel Miguel quien asesinó a Metatrón y encerró a Luzbel en el vacío por desobedecer al cielo, lo único que pasó fue elección de los de arriba. Luego Miguel encerró a Rafael al enterarse de lo que hizo, y sí, Rafael tuvo varias identidades para poder traernos a este mundo y darnos forma. Primero naciste tú, luego de mil años nació Yuri Plisetsky y finalmente me ves aquí, yo soy el último.

Viktor temblaba y sus ojos junto con él. ¿Entonces su madre jamás murió?, todo fue una mentira porque ella no era su madre real, en verdad quería matar a Yakov y a los demás por ocultar todas esas cosas. Que tonto había sido de haber estado tan lejos de la verdad todo ese tiempo

—Yuuri no juegues conmigo, si me entero que me mientes ¡Por mucho que te ame, te mato! Ya es demasiado —lo amenazó con todo el pesar el corazón.

Yuuri se detuvo de seguir explicándole a Viktor las cosas. No le gustaba para nada como estaba Viktor en ese momento, totalmente hecho un caos en todos los sentidos. Lo que era normal.

—Muy bien, entonces déjame mostrarte todo lo que pasó desde el inicio de todo, a ver si comienzas a cambiar esos pensamientos tóxicos que empiezan a enfermarme ¿Quieres la verdad?, yo te la daré, junto con todos los recuerdos de Luzbel que fueron traspasados a mí, ya que al parecer los tuyos fueron bloqueados.

Yuuri se acercó a Viktor y lo besó con pasión, muy diferente a como lo hizo con Plisetsky. Este beso fue más intenso, más pasional, más lleno de deseo. El mismo beso que atrapó a Viktor de inmediato y lo sumergió en segundos en el pasado de ambos; en el momento que crearon a Luzbel, en el momento que Luzbel se enamoró de Metatrón, en el momento que estuvieron juntos, en el momento del nacimiento de ambos, sí todos esos recuerdos que le fueron negados y cada movida de su padre al caer a la Tierra, desde su juicio hasta su encierro se quedaron grabados para siempre en la cabeza de Viktor.

El peliplata cayó en la cama mirando el cielo algo perdido, aquel oscuro umbral que se abría entre los vidríales de su sagrado templo llamado habitación y daba vista a las estrellas. Viktor Nikiforov no sabía lo que sentía en ese instante, solo miraba las estrellas Y en cada una de ellas intentaba imaginarse un mejor futuro que la muerte y la venganza. ¿Todavía no era tarde no verdad?

Procesar toda esa información y esas imágenes le llevaría algo de tiempo, pero tiempo es lo que menos tenían ahora. Así que reaccionó rápido cuando Yuuri se posó encima de él y lo miró sonriendo, sí, allí estaba su amor apoyándolo. Viktor jamás pensó enamorarse de nadie, pero al final lo hizo solo que no lo aceptaba, pero ahora no hay mejor remedio que encontrar la pieza que te hacía falta.

—Viktor, te amo con todas mis fuerzas y jamás dejaré de hacerlo —dijo Yuuri con una sonrisa impagable y llena de ternura.

Viktor por primera vez mostró una sonrisa sincera hacia su Yuuri. Sabía que Yuuri era ilegal en ese mundo y en ese cuerpo peor, pero lo importante es la historia de amor que nos cuentan entre Metatrón y Luzbel, que aparte de que estén tan separados en edad, siempre estará la chispa que encienda todo y los haga surgir, amar y hacer miles de locuras juntos para crear historias.

—Yuuri —lo agarró de la cintura y en sus ojos había un brillo inusual—. ¿Estás consciente de lo que va pasar después de todo esto verdad?, porque asumo que lo sabes.

—Lo sé, me muero por estar contigo, aunque tenga algo de miedo —respondió Yuuri.

—Solo confía en mí —respondió dándole un dulce beso sin soltar su cintura.

Yuuri se mordió los labios y se restregó contra la dura erección de Viktor. Sí, porque el peliplata estaba intentando tener todo el control posible sobre su propio cuerpo y Yuuri hacia lo mismo, pero tampoco ayudaba mucho.

—Debemos abrir el portal. Sé que lo ibas a intentar cuando Giacometti te detuvo, pero no, no era el momento de abrirlo, ahora que las fuerzas están alineadas podemos rescatar a nuestros padres y dejar que este mundo se vaya al carajo lentamente —dijo Yuuri con plena seguridad de que así pasaría.

Viktor acariciaba la parte baja del coxis de Yuuri y paseaba las manos por sus bien carnosos muslos, el deseo se hacía cada vez mayor, pero debía soportar un poco más para hacerlo suyo. Sin embargo, era difícil no pudo controlar que su entrepierna estuviese deseosa de hacerlo suyo.

—Yuuri entonces resistamos hasta el final, debemos ir al baile pagano de las brujas juntos, pero al final de todo, cuando termine. ¿Sabes lo que le sucede a la bruja veintiuno?

Yuuri negó con la cabeza y le mordió un labio al sentir la erección del mayor casi explotar a través de sus pantalones.

—No lo sé, pero me gustaría saber.

—Yuuri, sucede que soltarán a todas las vírgenes y tendrán que pasar por un laberinto huyendo de sus captores. De modo que ellas intentaran llegar vivas a la zona que se les indicó, y la que llegue viva allí será transportada a un lugar en el desierto por mí, a un templo sumerio donde habrá un aquelarre enorme de brujas danzando alrededor de una plataforma de piedra, en donde el hijo del diablo o sea yo, tengo que abrir el portal y sacar la llave, para eso debo quitarte la virginidad o abrirte las entrañas, una de dos, pero sabes que haré esto último si no queda otra opción y estamos fuera de tiempo.

Los ojos de Yuuri se abrieron llenos de sorpresa, su corazón se aceleró por el miedo que sentiría si Viktor y él lo hacían.

—Entonces en el acto nos tiraran grandes calderos con sangre humana y sacrificios de nuestros enemigos, por lo que estaremos bañados en esa sangre mientras Seung y Phichit abren el portal de conjuración arcano. Empezarás a experimentar un dolor terrible en las entrañas de donde sacaran la llave de salomón, una llave de luz que abre el portal del vacío hacia la Tierra, no el de la Tierra hacia el vacío.

¿Acaso Viktor lo sabía?, Yuuri estaba aterrado y sorprendido al mismo tiempo:

—E-Entiendo —dijo algo asustado—. Así que es eso.

Viktor lo notó nervioso, así que lo abrazó y lo sometió contra la cama para calmarlo un poco. Comenzó a besarle por todo el cuello y a acariciarlo. El platinado lo deseaba con la fuerza de mil estrellas caer sobre un cielo nocturno.

—Pero no te pasará nada, vas a estar bien. El portal se abrirá, luego tendremos que irnos por él y se cerrará temporalmente hasta Halloween para entonces las brujas ya el ritual debe estar terminado con la consumación de nuestro amor —confesó el mayor.

Entonces ya todo estaba predicho, se venía un baño de sangre y una entrega voluntaria.

—Viktor ¿Puedo hacer una pregunta?

—Claro, dime mi niño —respondió sin dejar de darle mimos.

—¿Has estado con alguien antes? o ¿Has hecho daño a alguien antes? Ya sabes...

Viktor se sintió un poco ofendido por lo último que quiso decir, más bien, por la falta de confianza por su parte.

—No he violado a nadie ni de broma, ni tampoco me he acostado con nadie, no soy así Yuuri. Lo que no te negaré, es que si he matado a mucha gente y eso es otra historia.

Yuuri estaba tranquilo al oír eso de sus labios.

—Viktor será mi primera vez y tengo un poco de miedo a esas cosas. Suelen ser muy locas y arriesgadas.

El corazón del menor latía rápido, no podía evitar sentirse así tan nervioso. Esperaba que Viktor le ayudara un poco llegado el momento. No pudo evitar un leve rubor de inocencia tras esas palabras, al menos se sentía bien al saber que Viktor no era capaz de hacer otras atrocidades.

—Una vez alguien me dijo que la primera vez no siempre dolerá, bueno, si dolerá mucho durante unas horas por ciertas razones que debo explicarte después —sonrió de forma tierna—. Además, si viste la escena de nuestros padres no deberías tener miedo mi Yuuri, a Luzbel no le pasó nada y si sufrió más de la cuenta es porque mataron a su Tarón y y no lo atendieron durante días.

—Cierto, esa parte es realmente linda y dulce, aunque Luzbel sufre y eso es horrible.

—Pero lo ama y el dolor no dura siempre —recalcó Viktor acariciando una mejilla de Yuuri.

Luego de platicar un poco, Viktor se levantó serio y con él haló a Yuuri para que se alzase igual, pidiéndole así que volviese a transformarse en esa hermosa mujer.

Sin dudarlo el chico lo hizo más que todo su seguridad.

—Yuuri, ya casi es hora faltan veinte minutos para que todo comience.

Yuuri hizo caso y después de un largo suspiro miró a Viktor con una seguridad aplastante.

—Estoy listo para que esto empiece, antes, Viktor ¡Me vas ayudar si me duele mucho? ¿Y si no lo soporto?

Viktor asintió con una sonrisa de lado a lado y seguro de su futuro esposo. Ahora Yuuri se verdad se veía más confiado de sí mismo como tenía que ser. La magia cayó y las puertas se abrieron.

—Claro que sí, estaré contigo hasta que dejes de sufrir, ya no te preocupes por eso —dijo depositando un dulce beso en sus labios—. ¿Ahora si te sientes más calmado?

Yuuri asintió y tomó su mano contento, aunque no más tranquilo que antes obviamente.


En ese instante apareció Yuri junto a Otabek, luego Phichit y Seung, todos entraron por la puerta para escoltar a Yuuri.

—¿Ya por fin se arreglaron par de idiotas? —dijo Yuri con una sonrisa triunfal.

Otabek sonrió de brazos cruzados y con el entrecejo plegado habló:

—Más les vale no haber hecho nada antes de tiempo.

—No sería divertido que no se abriera el portal sin la virgen Yuuri —dijo con un guiñó el tailandés.

—De hecho, no serviría el ritual sin una virgen —añadió Seung mirando su libro de magia.

Yuuri les habló por lenguaje de señas para burlarse un poco de ellos por intentar molestarlo.

"Viktor y yo no hemos hecho nada todavía ¿No recuerdan que soy el ilegal ahora? Solo tengo dieciséis años".

Aquello hizo reír bastante a todos durante unos minutos.

Hecho aquello Viktor tomó a Yuuri de la mano, apretándola y todos caminaron hacia el gran salón donde estaban las damas. Las mismas miraron a la mujer de ojos negros algo desconcertadas y llenas de recelo. Pudieron notar como "Yuuri" se veía más segura de sí misma y radiante.

Se limitaron a decir algo, ellas estaban listas para pelear con uñas y dientes de ser necesario, porque no eran cualquier tipo de vírgenes. Esas mujeres todas eran peleadoras con el mismo trágico destino, así que sus captores igualmente la iban tener difícil.

Finalmente, el reloj tocó la hora y todas sabían que algo malo iba pasar, no tenían ni idea de que era hasta que escucharon sonidos venir de fuera bastante espantosos y horrorosos. Aullidos de lobos y gritos como si la muerte cantara, parecía que había un alboroto afuera.

Viktor soltó a Yuuri y el menor lo miró, de hecho, ambos se miraron. Fue como una despedida silenciosa donde los dos sabían lo que pasaría, como Yuuri no podía contenerse besó a Viktor y él le correspondió de igual forma con más ímpetu.

Nikiforov confió en sus cuatro secuaces para que todo funcionara y Yuuri llegara al final. Colocó a Nishigori como sus escoltas, luego que las mujeres salieran corriendo y fueran encerradas en el laberinto para que empezaran donde finalmente el peliplata se despidió de todos y desapareció.

Pero antes advirtió a Yuuri:

—Muy bien amor, te pido que corras, corre tan rápido hasta que tus pies no puedan, aunque te duelan, no te detengas porque si te topas con el grupo de Yakov, todos usaran magia para aturdirte y matarte o violarte ¿Me oíste?

Yuuri asintió intentando mantener la calma, había practicado mucho para ese momento y se sentía listo, iba ser un reto. En el momento que Yuuri salió, Yura y Otabek les dejaron claro que lo estarían siguiendo junto al resto, que no se confiara ni siquiera de las vírgenes, porque era una lucha por sobrevivir.

Una vez fuera todo quedó en un solitario silencio y la niebla envolvía los pies del azabache, por lo que el frío de aquella noche no era normal. Yuuri se dio prisa de forma veloz se soltó a correr como pudo, se sabía cada paso largo de ese gigantesco laberinto, lo bueno de haber jugado durante muchos años en esa casa, es que sabía cómo llegar al final.

Emil quien andaba por las cercanías sintió algo que no era natural corriendo como ave por su casa, como si ella conociera el lugar. Así que pudo olfatear un dulce perfume. Si había que tener en cuenta algo es que Emil no dejaba escapar el olor inconfundible de aquella mujer de ojos negros.

—Te tengo.

Emil sonrió casi que seguro de su presa, pero peor sería la sorpresa.