Disclaimer: Tengo que hacer uno nuevo porque aquí casi no sale Jasper, pero bueh… ya saben lo que es de Meyer y lo que es mío… El piloto y el avión xD

Aclaración: Esta historia es una secuela de Pesadilla, he intentado que se entienda sin necesidad de leer la historia anterior pero yo les recomiendo leerla para que tengan más pistas.

Este es el link de Pesadilla, ya saben, sin los espacios www. fanfiction s/ 7086819/1/Pesadilla

Disfruten… Nos leemos abajo.

En el Capitulo anterior…

-¿Qué esta pasado, Esme? -interrogó Jasper.

-Le hemorragia se está volviendo incontrolable, Jasper, estoy tratando de hacer lo posible, de detenerla y salvar los órganos, ya que es muy joven, pero quiero que estén preparados para lo peor y que firmen una autorización para realizar una histerectomía.

-Mierda… -dijo Jasper mientas Alice y yo nos mirábamos interrogantes.

-Tradúceme a lenguaje normal, Jasper, por favor - le dijo Alice un poco desesperada.

-Extirpar el útero o la matriz -explicó mirándonos a ambos con duda.

Eso lo entendí, si una mujer no tenía matriz no tiene posibilidades de concebir.

Bella nunca podría tener el hijo que tanto quería.

Realidad

Capítulo 7

Edward POV

-Haga lo que sea necesario para salvar a mi amiga, doctora, no importa con tal de que ella esté a salvo.

Alice sonaba desesperada y yo en medio de toda mi confusión solo tenía una certeza retumbando en mi cabeza. Bella no podía perder las facultades de ser madre. No cuando fui yo quien le negó ese deseo, cuando continué con ella sabiendo que ella esperaba más de mí que lo que yo estaba dispuesto a darle.

Ni tampoco cuando estaba seguro que el motivo por el que se encontraba allí había sido yo y mis mentiras. Nunca me perdonaría a mí mismo y sabría que no soportaría la mirada llena de odio y reprobación que me diera cuando se recuperara.

-¡¿Estás loca Alice?! -exploté y todos me miraron, Alice y la doctora estaban atónitas y Jasper me miraba con advertencia.

Negué con la cabeza mientras suspiraba intentando tranquilizarme y organizar mis ideas.

-Tú lo sabes tanto como yo, Alice, ella desea ser madre más que cualquier otra cosa en el mundo -, dije tomándola de los brazos y haciendo que me mirara a la cara-. Yo… Nosotros no podemos dejar que le quiten eso…

Estaba desesperado y Jasper puso su mano en mi hombro en señal de advertencia, aflojé mi agarre en los brazos de Alice. Los ojos de ella eran dos témpanos de hielo, grises como la niebla en noches de tormentas.

-No puedo perder a mi hermana, no puedo perderla. -La desesperación en su voz me hizo reaccionar.

Yo tampoco quería perderla, aunque sabía que ya lo había hecho, pero no podía perder lo que la hacia mi Bella, y sabía, sin lugar a duda, que si le mataban ese sueño, la matarían a ella. Y a mí en el proceso.

-Es solo una precaución -intervino la voz de la doctora y ambos dejamos nuestra guerra de miradas para enfocarnos en ella-. Yo seguiré intentando detener la hemorragia, pero en caso de que sea imposible, de que ninguno de nuestros métodos de resultado, debo tener esa autorización.

-¿Estás dispuesto a perderla por salvar sus deseos, Edward? -intervino Jasper-. Existen otras maneras en que puede ser madre y lo sabes.

La mirada que me otorgó me hizo estremecer, ya que era como si se hubiese imaginado lo mismo y no pudiera soportar la idea de no tener a Alice. Yo tampoco podía soportar la idea de perderla, y eso me hizo sentir como si me hubieran dado un puñetazo en su estómago. Yo la quería, lo sabía, el tiempo con Bella había sido asombroso, y me había enamorado cada detalle sin darme cuenta, cada parte de su cuerpo, cada sonrisa; pero no fue hasta ese momento que entendí que mi vida no sería nada si ella no estaba, cuánto la amaba en realidad.

Suspiré profundamente intentando llenar mis pulmones de algún tipo de aire para que dejara el ardor que me invadía y asentí pesadamente.

-Está bien, haga lo que sea para salvarla, pero por favor, solo en extrema necesidad doctora, si su vida corre real peligro –acepté.

-Necesitaremos donantes de sangre de cualquier tipo, ya que…

-¿Dónde tengo que ir? -interrumpí a la doctora y ella me dio una ligera sonrisa como de pena.

-El Banco de sangre del hospital está en el primer piso, por ahora tengo que volver a entrar con la paciente -me respondió y se dio la vuelta ordenando en el puesto de enfermeras algo y entrando por donde había salido.

-Iré al banco de sangre -dije dándome la vuelta pero una enfermera se estaba acercando a Alice y me detuve con curiosidad.

-Señora Withlock debe firmar esto, es la autorización -le dijeron y Alice me miró fijo, lágrimas silenciosas cayeron y ella respiró profundo, tragando con dificultad le asentí con la cabeza, sabía que no tenía derecho a autorizar o estar conforme por nada, y sabía que Alice lo sabía, así que ese gesto me conmovió en desmedida y me hizo admirar a la pelinegra.

Ella tomó el lápiz y firmó lo que le extendía la enfermera y Jasper la abrazó llevándola a sentarse en los asientos de espera.

-Anda, yo ahora voy también a donar sangre -me dijo Jasper.

-Yo también quiero hacerlo –indicó Alice

-No puedes, nena, te bajarían los índices de hierro y el bebé los necesitará -le informó Jasper con voz tranquila. Ella suspiró y se recostó de su pecho.

-Ve, yo iré cuando tú vengas para no dejar a Alice sola -me dijo y yo asentí y me encaminé hacia el ascensor.

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Cuando regresé Jasper se apartó de Alice que estaba hablando por su celular con Dylan, y eso me recordó que debía llamar a Maggie.

-Iré al banco de sangre, por favor, no te apartes de Alice. -Vi el miedo de apartarse de ella en sus ojos, yo era igual de paranoico con Maggie cuando estaba embarazada de Jeremy, por lo que asentí tratando de darle confianza.

-Tranquilo, Jasper, estaré al pendiente de ella -le dije y después de mirarnos por un instante, y que él comprendiera que lo entendía, caminó hacia el ascensor.

Me acerqué a Alice y escuché cómo le daba instrucciones a Dylan de que no molestara mucho a Rosalie y Emmett, aproveché que ella estaba distraída para apartarme nuevamente y llamar a Maggie.

-¿Edward?

-Hola nena…

-Me tienes asustada, Jer me dijo que saliste corriendo y que era una emergencia, que te comunicarías conmigo.

-Sí, es que ella me necesitaba -dije simplemente.

Ella suspiró como con cansancio.

-¿Ella te necesitaba?- su tono era extraño, burlón-. ¿O tú la necesitabas a ella?

-Tuvo un accidente, la están operando en este momento -mi voz sonó plana sin emociones.

-Yo… Oh Edward…- sonaba arrepentida, así era Maggie, impulsiva, metiche y sin un solo pelo en la lengua, pero comprensiva.

-Lo sé…- la interrumpí- Dile a Jer que lo siento, que le prometí que íbamos a tener un maratón de FIFA esta noche pero que se escapa de mis manos.

-Tu hijo te extraña, Edward, pero lo comprenderá, es muy maduro para muchas cosas, aunque tú no le expliques todo, él intuye qué está pasando contigo, me ha preguntado cosas que no me corresponden responderle, tienes que tomar en serio la situación y hablar con todos, poner las cartas sobre la mesa, nadie mere…-suspiré

-Dile a mi hijo que pronto hablaré con él -corté sus discurso porque ya me lo había dicho muchas veces.

-Oh por Dios -escuché a mis espaldas y vi a Alice con los ojos como platos mirándome, traía dos vasos que supuse eran café en sus manos.

-Tengo que irme, Mags, te llamo luego- tranqué sin esperar respuesta, respirando profundo y enfrentando a Alice.

-Tú… ¿Tienes un hijo?- Alice se veía confundida- ¿Bella lo sabía? Ella no me lo dijo, ¿porqué Bella no me lo dijo o tú mismo?- respiré profundo, era hora de sacarme la máscara, ya Bella lo sabía y el descubrir mi mentira fue lo que la llevó a la mesa de operaciones donde se encontraba en este momento, ¿qué más daba que Alice también se enterara?

-Como lo escuchaste Alice, tengo un hijo, estaba hablando con su madre- dije un poco nervioso.

-¿Eres casado?- preguntó Alice aún paralizada con los dos vasos en la mano.

Me acerqué a ella y quité los vasos de sus manos, vi que uno era café y el otro un té, la guié hacia las sillas y ella se dejó llevar más que nada por el shock, le di el té y tomé del café, lo necesitaba para esta conversación y respiré profundo para comenzar a hablar y contarle a Alice toda la historia desde hace más de diez años, hasta hoy que Bella descubrió mi mentira esta tarde.

No recuerdo si la había visto antes, solo sé que en un almuerzo la noté, Maggie estaba sentada en una mesa de la cafetería con un grupo de varios chicos y chicas, se notaba que se hacían bromas entre ellos, fueron sus rizos rojos lo que me llamó la atención y luego como si sintiera mi mirada ella levantó sus ojos y me miró, el brillo avellanado en sus ojos, sonrió y me mantuvo la mirada hasta que yo tropecé, sí, tropecé como un tonto en medio de la cafetería por estar viendo a una chica.

Mis amigos se rieron de mí y yo por vergüenza aparté la mirada de la de ella, seguí mi camino con mis amigos riéndome de mi propia torpeza, pero con la mente aún en la mirada de la chica de cabellos rojos.

A la hora de salida me fui directo al estacionamiento, recostada contra mi auto, con los libros contra su pecho, era la típica imagen de una chica de preparatoria esperando a su novio junto al auto, sonreí al verla, sí, me gustaría encontrarla aquí todos los días, esta chica me gustaba y mucho.

-Me estabas mirando en el almuerzo- habló justo cuando estuve frente a ella y en su mirada no había miedo o vergüenza, quizás curiosidad pero de igual manera lo que dijo no lo preguntó lo afirmó.

-Culpable- Admití- Pero la gente normal comienza las conversaciones con un "Hola"- dije para ver si se apenaba.

-¿Quién dijo que yo soy "gente normal"?- respondió encogiéndose de hombros

Su respuesta me hizo reír a carcajadas y ella sonrió sobradamente, como diciendo que ella lograba más en mi que yo en ella.

-Soy Edward- le dije cuando pude parar de reír, extendiendo la mano y esperando que entendiera la indirecta de que quería saber su nombre.

-Lo sé- dijo dándome la mano- Que yo fuera invisible para ti no quiere decir que tú lo fueras para mi, soy Maggie.

-¿Maggie?- pregunté- ¿Cómo el diminutivo de Margaret?

Ella hizo una mueca al escuchar el nombre completo.

-Pues mi nombre en mi acta de nacimiento es ese, pero es como para una señora vieja, quizás cuando tenga Tataranietos lo use, porque Maggie sonará como para alguien muy joven.- explicó y yo me encontré fascinado con ella.

Después de ese día pasamos mucho tiempo juntos, con ella me sentía como una polilla atraída por la luz, me olvidé de que tenía amigos, que tenía familia y a ella le pasaba lo mismo, nuestros mundos giraban en torno a nosotros mismos, comencé a fugarme de casa y entrar furtivamente a la suya, al principio solo dormíamos abrazados pero llegados a un punto, las hormonas adolescentes mandaron, entre jadeos y susurros de amor comenzamos a tener una vida sexual frecuente e irresponsable.

Jamás se nos pasó por la cabeza que ella podía quedar embarazada, éramos dos jóvenes irresponsables, enamorados y calenturientos, cuando la madre de Maggie que era muy controladora, notó que ella hacía un par de meses no tenía su período la llevó a un doctor y ahí fue que se podría decir comenzaron los problemas en el paraíso, el principal problema: Nos obligaron a casarnos.

Alice me escuchó en silencio, mientras terminaba de contarle como había sido todo entre Maggie y yo hace 10 años, hasta que llegué a la parte del aeropuerto esta tarde que incluía a Bella.

-Así que eso fue lo que pasó hoy, ella debía estar muy alterada, ¿por qué no la seguiste?- me reclamó con rabia, una rabia que sabía yo que la tenía bien merecida.

-Cuando salí del aeropuerto no la vi por ningún lado y pensé que sería mejor darle su espacio para que se tranquilizara y luego hablar con calma, no sabes lo que me pesa no haber insistido más en buscarla, pero me convencí de que era mejor que habláramos cuando ella tuviera la mente más fría.

-Pero ella seguro estaba muy alterada, pensando mil cosas y por eso se estrelló contra esos árboles -me recriminó furiosa.

-Lo sé, Alice, y llevaré ese y otros tantos pesos sobre mis hombros por el resto de mi vida.

-¿Que querías o creías que Bella iba a hacer Edward? ¿Creíste qué se iba a quedar tan tranquila después de enterarse que le mentiste todo este tiempo?- ella se levantó y comenzó a caminar de un lado al otro frente a mí.

-Yo no pensé que se lo tomara mal y no mentí, solo omití información- intenté excusarme pero en cuanto escuché las palabras salir de mi boca me arrepentí de ellas.

Alice me miraba con una furia que me estremecía.

-¿Te estás escuchando?- dijo Alice elevando su voz

-Shhh- escuchamos que la silenciaban desde el puesto de enfermeras y Alice suspiró como tratando de recuperar la compostura.

-Eres un descarado Edward, yo no sé qué haces aquí, la verdad, ella está mucho mejor sin ti…- bajó la voz pero el tono enfado no disminuyó ni un poco.

-Yo la a…- me detuve, nunca se lo había dicho a ella, la verdad es que nunca pensé que Bella sería más que algo pasajero, hasta este día.

Pero mi vida se había ido enredando con la de ella y yo me vi arrastrado a todo lo que nos tiene esta noche aquí en el hospital.

-Yo la quiero Alice y tú no eres quién para regañarme como si fueras mi madre, lo que pase entre Bella y yo es asunto nuestro. -Yo también me estaba alterando, no era un niño para que me trataran como tal-. Si te conté esto es porque…-dudé- no sé ni por qué te lo conté, solo quería desahogarme…

-Escogiste a la persona equivocada para desahogarte Edward, tu "omisión" de información tiene a mi amiga en una mesa de operaciones -dijo señalando hacia la puerta de los quirófanos-, y no solo eso, no estoy segura que la quieras como dices, porque quien ama nunca hace daño intencionalmente al otro...

-¡Yo nunca quise hacerle daño! –grité ya fuera de control, sin importarme dónde estaba, poniéndome de pie y mirándola con toda la furia que sentía en ese momento, aunque más que en contra de ella era por la situación.

-¿Y qué creías que iba a suceder? ¿Cómo pensabas que ella iba a tomar el hecho de que tú nunca ibas a darle lo que quería? ¡La tenías engañada pensando en una vida que simplemente no iba a existir!

-Eso no fue lo que sucedió…

-¿De verdad creías que en algún momento ella iba a entender y ser feliz con tus mentiras? ¿Qué es lo que quieres de Bella? –me preguntó molesta mientras golpeaba con su dedo índice mi pecho en repetidas oportunidades.

-Yo solo quiero que ella esté bien -murmuré más para mí mismo mientras colapsaba en el asiento.

Después de eso, ninguno habló. Yo me hundí en mis pensamientos, pensando en mis propias palabras, ¿de verdad yo era tan cínico como soné? ¿De verdad me había amparado en la estúpida excusa de "omitir" información? Soy un patán.

Y esa epifanía me estaba comiendo los sesos.

Jasper regresó con comida para todos, la verdad es que comenzaba a sentirme un poco mareado y con sueño, supongo que por haber donado sangre. Jasper intentó entablar una conversación pero al ver que Alice y yo solo le contestábamos con monosílabos dejo de insistir.

Luego de dos estresantes, horribles y angustiantes horas, mientras yo paseaba como león enjaulado en la sala de espera y mientras Alice trataba de no dormirse sobre el hombro de Jasper que acariciaba su brazo distraídamente, la puerta por donde había desaparecido la doctora se abrió con un golpe que al estar tan silencioso el hospital nos sobresaltó a todos. Cuando la doctora salió con aspecto cansado pero sonriendo supe que no todo estaba perdido.

-Lo logramos, fue difícil pero vencimos la hemorragia, la paciente está bien y quizás no vaya a ser fácil pero tampoco será imposible quedar embarazada. -La doctora se veía contenta y todos nos relajamos. Alice abrazó a la doctora que se quedó con los brazos colgando sin saber qué hacer, yo también quería abrazarla.

-¿Podemos verla? –preguntó Alice al separarse de la doctora.

-Está en recuperación y muy sedada, creo que lo mejor es que vayan a descansar y regresen mañana temprano, en una hora la trasladarán a una habitación privada pero ella no despertará hasta mañana.

Alice asintió un poco decepcionada.

-¿Puedo quedarme con ella? -pregunté esperando que me dejaran, no me importaba que estuviera dormida, quería estar con ella y no la dejaría en un hospital sola.

-Sí, puede quedarse alguien de acompañante -respondió la doctora-. Si me disculpan, iré a arreglar todo y pediré que les avisen cuando la trasladen a la habitación.

-Gracias, Esme, te debo una bien grande -le dijo Jasper dándole la mano.

-De nada, Jasper, quizás algún día te cobre ese favor –le comentó guiñándole un ojo de juego, el ambiente se había relajado asombrosamente y ese simple gesto lo demostraba-. Los veré mañana cuando venga a revisar a la paciente.

-Gracias, doctora- dijimos Alice y yo al mismo tiempo.

La doctora se retiró.

-Si alguien puede quedarse con ella, es mejor que sea yo - dijo Alice, rompiendo el silencio que quedó cuando la doctora se fue, sonando a la defensiva mientras me miraba con resentimiento.

-Tú y Jasper tienen que ir a buscar a su hijo y llevarlo a casa, tú debes descansar para poder venir mañana temprano a verla, si te quedas no descansarás y puede hacerle daño a tu bebé -le dije con calma, no quería entrar en un drama y la verdad necesitaba tocar a Bella para que mi parte más instintiva entendiera que no la había perdido.

-¡No permitiré que uses a mi bebé para manipularme! -me enfrentó, aún siendo pequeña de estatura compadecía a Jasper por tratar con el carácter del demonio de esta mujer.

-Alice, iba a decirte exactamente lo mismo que Edward y no es manipularte, es cuidarte a ti y a ella -terminó Jasper acariciándole el pequeño bulto que era su vientre con una sonrisa.

-No le digas ella que si es él va a salir con un conflicto de personalidad y si sale gay, no quiero problemas luego -dijo a modo de broma para Jasper.

-No soy homofóbico -respondió levantando las manos y riéndose.

-Todos dicen lo mismo hasta que les pasa a sus hijos - dijo Alice con una sonrisa, pero cuando volvió a verme su rostro era desafiante nuevamente-. En cuanto a ti Edward, no creo que quedarte con ella sea lo más… prudente -dijo como si hubiese querido usar otra palabra en lugar de esa-. Ella se alterará al verte con las cosas como están entre ustedes y creo que ya hiciste suficiente daño por una noche.

Yo arrugué la cara ya que esas palabras me habían hecho daño, Jasper nos miró a ambos confundido ya que desconocía la antigua discusión.

-No quiero que pase la noche sola… -recalqué mirándola con terquedad.

-Mejor sola que mal acompañada –refutó Alice entre dientes.

-Cariño -intervino Jasper conciliatoriamente-, escuchaste a Esme, la tendrán sedada por un tiempo, ella definitivamente no despertará esta noche y lo más probable es que no la dejen de sedar hasta que Esme la revise y dé su aprobación.

-No la voy a dejar sola con este… hombre, Jasper. -Ella estaba fieramente decidida a no dejarme con Bella.

-Alice. -El matiz de mando en la voz de Jasper la hizo estremecerse y a mí me dejó pasmado.

-Jasper. -El reto en su voz hizo a Jasper entrecerrar los ojos.

-Tú no puedes quedarte aquí mucho tiempo en tu estado, Edward por lo que veo no está embarazado, así que, ¿quién gana?

-Puedes quedarte tú -le dijo ella a lo que él negó lentamente con la cabeza.

-Lo hubiese propuesto si no me lo hubieses dicho como un hecho, ¿tan difícil es preguntar?

-Jasper no comencemos…

-Sí, Alice, si comenzamos porque este tipo de cosas son con las que debemos luchar, una de las tareas de Rosalie, tú sentencias que yo tengo que hacer algo sin preguntar y sin pedir por favor y yo no lo hago. -Él se veía terriblemente calmado para lo alterada que estaba Alice. Ella parecía una niña pequeña con los brazos cruzados y con un pie golpeando el suelo rítmicamente-. ¿Quieres que funcionemos juntos? Debemos seguir las reglas -sentenció y luego volteó a verme-. Nos vemos mañana, Edward, estaremos aquí temprano, antes de que le dé tiempo a Bella de despertarse para que no se altere, cuídala bien.

Él comenzó a caminar y unos pasos más adelante volteó esperando que su mujer lo alcanzara.

-¿Alice? -preguntó y ella respiró profundo y descruzó sus brazos.

-Ganaste esta vez, pero pobre de ti si Bella se altera por tu culpa – me amenazó dándome con su dedo en mi pecho para luego irse con su esposo. Lo alcanzó en un par de pasos y él le pasó el brazo por los hombros, ella se abrazó a su cintura, se apoyó en él en un nivel más emocional que físico, su lenguaje corporal hablaba de él sosteniéndola, llevándola y guiándola.

Y yo que me había preguntado cómo hacía Jasper para lidiar con esa mujer y ellos me lo mostraron de primera mano.

Viéndolos alejarse me sentí la peor alimaña del mundo, Alice tenía razón, yo nunca sostuve a Bella de esa manera, desde el principio, ella para mí era un pasatiempo, siempre la traté como amante, no como mi compañera, no planeaba que ella se me metiera en la piel como lo hizo, sin darme cuenta esa mujer me había atado a ella sin remedio ninguno, y la amaba más de lo que alguna vez había amado a alguien, incluso más que a Maggie en nuestros mejores momentos. Tenía que encontrar la manera de resarcir mis errores, no podía perderla por mi estupidez, ella no merecía al Edward que conoció, ella merecía un Edward mejor.

-¿Señor? -Una enfermera tocó mi hombro y yo me sobresalté, me había hundido en mis pensamientos.

-Dígame, ¿pasó algo con Bella? -pregunté asustado.

-Tranquilo, nada malo, solo la acabamos de trasladar a una habitación privada.

-Vale, muchas gracias, ¿a cuál habitación?

-La 502 en el quinto piso, creo que la doctora le informó que la paciente está fuertemente sedada y quizás en unas horas cuando comience a pasar el efecto la seguiremos sedando para evitarle mucho dolor, estuvo en la mesa de operaciones mucho tiempo.

-No importa, no la dejaré sola. -La enfermera sonrió en respuesta a mi afirmación.

-Bueno en las habitaciones hay sofá-camas para los acompañantes. Qué descanse -se despidió y se fue.

Fui al ascensor, pensando que quizás no había madurado lo suficiente y que mis acciones habían puesto a Bella en la situación en la que estaba. Nunca debí acercarme a ella ese día en el supermercado, pero fue el mismo magnetismo que sentí con Maggie y no lo había sentido desde que era un chico de dieciséis años, ahora tenía que enfrentar la responsabilidad de mis actos y rogarle al cielo que Bella me perdone como lo hizo Maggie en su momento.

Salí del ascensor y fijándome en los números de las habitaciones, cuando llegué a su puerta respiré profundo, la abrí y lo que conseguí me dejó destrozado. Inmóvil en la cama estaba ella, con varias máquinas a su alrededor, algunas funcionando otras no, su cuerpo bastante magullado, tenía rasguños en el rostro y un brazo enyesado, no me había detenido a pensar que podía tener más heridas que las de la operación, esperaba conseguirla siendo más ella, no tan golpeada.

Me acerqué a la cama y tomé su mano buena entre mis manos, me arrodille a su lado e inexplicablemente rompí a llorar. La amo, ese era un hecho indiscutible y probablemente era el hombre que más daño le había hecho, tanto sentimental como físicamente, el verla así, rota, fue lo que me ratificó la clase de porquería de hombre en que me había convertido y cuánto la había usado.

Hasta este día.

_::_

Nota de la autora:

Hola Chicas… Si reaparecí, solo quiero agradecerle por su paciencia y constancia ya que yo misma me canso a veces de seguir historias que son actualizadas tan esporádicamente, pero todas sabemos que tenemos vidas que atender y que nuestro pasatiempo es este.

Gracias a: Paulinita Rathbone; SabiaAtenea; Asira Cullen; gabyhyatt; VaNeSaErK; MarVe.S y Tata XOXO por sus reviews, no dejaré esta historia din terminar y ustedes me animan a cumplirlo.

Miles de Gracias a mis betas, por su paciencia, tiempo y entendimiento a esta loca xD betzacosta y Ginegine, son el mejor equipo de Betas que una escritora puede tener.

Nos leemos en el próximo que espero pueda ser antes del año que vine xD