DISCLAIMER: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.
CAPITULO 7
BPOV
Alice me miró acusadora desde el sofá cuando abrí la puerta y entré en el salón.
Me senté a su lado sin hablar. Por fin se decidió a romper el silencio. Sin levantar la vista de la revista que tenía entre manos me dijo despreocupadamente
- No sé si debería preguntarte dónde has pasado la noche
- Lo siento – fue lo único que pude decir antes de romper en un llanto desgarrador.
Alice se acercó a mí y me abrazó consolándome.
- Oh, cariño. Tranquila. – acariciaba mi espalda apretándome contra su pecho. Me aferré a ella con desesperación – Qué está sucediendo, Bells?
- No lo sé, Alice. No lo sé – me quejé – Te juro que haría lo que sea por no sentir lo que siento, pero no puedo evitarlo.
- Qué piensa Edward de todo esto?
- Qué sé yo. Lo mismo que pienso yo, que esto no es correcto, que no está bien, pero no podemos evitar querer estar juntos.
- Qué vais a hacer?
- Dejarlo – dije con seguridad. – No seguiremos con esto, no está bien y no lo haremos. – sollocé – Pero… es tan duro, Al.
Alice me acariciaba reconfortándome
- Tenemos que vernos a diario, y no sé si podré evitar sentir esto
- Qué sientes, cariño? Estás enamorada de Edward, Bells? – levanté la vista para mirarla con sorpresa y reprobación
- Claro que no. – aseguré – No puedo estar enamorada de Edward, yo estoy con Jake.
- Ese no es el punto, cariño. El corazón no siempre va dónde querríamos que fuera. Qué sientes por Edward?
- No lo sé – volvía a derrumbarme sobre el sofá – No lo sé. Me gusta mucho, no lo sé. Quisiera poder decir que sólo es atracción sexual, pero me temo que no es eso. Me trata con tanta ternura, me mira de una forma que me hace estremecer. Puedo pasarme horas abrazada a él sin nada más. Siempre lo he visto como un chico interesante. Es inteligente, culto, qué sé yo, pero ahora me he encontrado con un chico considerado, tierno, cariñoso. Y, no sé, a veces me mira como si yo fuese el último dulce de la caja.
- Sé a qué te refieres. Pero, y Jake?
- No sé – me sentía tan frustrada – los últimos días de Jake en Seattle, nos los pasamos juntos todo el tiempo, ya lo sabes, pero, no sé si porque sabía que se marchaba y sería duro para mí o qué, pero me sentí un poco agobiada
- Es eso lo que sucede, Bells. Sólo es eso. Estás confundida y molesta porque Jake se ha marchado. Pero no es que estés enamorada de Edward ni mucho menos. No es eso.
- Verdad que no – la miré suplicante
- Claro que no, cariño. No es amor, es simple confusión. Así que será muy fácil que lo dejéis atrás
- Verdad que sí?
- Claro que sí, no pienses más en ello. – me dijo tranquilizándome – Vamos, veamos Titanic, lloremos un rato. – sonrió contagiándome su sonrisa
El lunes a la mañana me desperté ansiosa. Sentía pánico de ir a la oficina. Encontrarme con Edward era algo que me aterraba.
Por si el solo hecho de verlo no hubiera bastado para desquiciarme, debía agregar que al haber obtenido la concesión de la obra deberíamos pasar mucho tiempo juntos. Y eso sólo haría todo más difícil.
Cuando llegué a la oficina me fui directamente a mi despacho, y me encerré en él. Cuando me hube tranquilizado tomé los papeles y me puse a trabajar.
Intentaba estudiar cuál era la propuesta y cómo organizaría las estancias que se necesitaban. Me enfrasqué en el trabajo y logré olvidar todo lo sucedido.
A última hora de la mañana dos suaves golpes en la puerta me hicieron levantar la vista, para encontrarme a Edward que acababa de entrar con cautela.
- Hola – susurró cerrando la puerta detrás de él
- Hola
- Cómo estás?
- Bien. Estaba mirando las especificaciones de las oficinas – intenté llevar la conversación a un terreno seguro.
Me observó en silencio pero entendió mi estrategia y la aceptó.
- Creo que son bastantes los cambios que debería hacer… - continué.
Edward se acercó al escritorio y mi corazón comenzó a latir a una velocidad peligrosa. Estaba segura que podría escuchar mis latidos desaforados.
- Tendrás que decirme los cambios que quieres en relación a la estructura del edificio. Si ves los planos – señaló algunos planos que tenía sobre mi mesa – creo que hay demasiadas paredes en cada planta. Especialmente en la planta baja…
Seguimos hablando sobre las obras que queríamos hacer y las ideas que teníamos ambos. El ambiente se fue relajando y una hora después ya me sentía muy cómoda con él, como siempre había sido.
Aro nos encontró enfrascados en los planos y se quedó con nosotros dando opiniones e ideas.
- Chicos, me gusta mucho verlos tan metidos en la obra pero por qué no os vais a comer y seguís a la tarde? – comentó Aro saliendo del despacho
Edward se giró hacia mí
- Quieres que vayamos a comer?
Los nervios reflotaron en mi estómago y lo miré haciendo una mueca
- No creo que sea una buena idea que comamos juntos
- No, supongo que no lo es. Entonces nos vemos a la tarde – se despidió saliendo
Salí para encontrarme con Angela y la invité a comer.
Por la tarde continuamos en el mismo plan. Sólo hablamos de trabajo y debía reconocer que hacíamos un buen equipo. Él sabía interpretar muy bien mis ideas y compaginar lo que yo quería con lo que él quería.
Estábamos de acuerdo con tener un vestíbulo importante para colocar tres oficinas en la planta baja. Tendríamos que tirar algunas paredes y Edward quería que fuéramos al edificio para poder determinar in situ temas sobre luz, aberturas, etc.
Aro nos había designado un grupo de trabajo con el que estábamos más que conformes. Tendríamos que organizar reuniones, ir al edificio, y sin dudas planear maratónicas jornadas de trabajo. La situación se estaba volviendo un poco caótica.
- Creo que estamos dando muchas vueltas – dijo Edward de pronto
- No entiendo. Qué quieres decir?
- Ven aquí, - me dijo tirando de mi mano hasta el sofá – siéntate.
Lo miré entre nerviosa y confusa
- Bella – exhaló fuertemente antes de continuar – Sé que la situación entre nosotros es un poco complicada – levantó su mano acallándome cuando vio mi intención de interrumpirlo – déjame terminar. Sé que todo es un poco raro, pero si de verdad queremos dejar atrás lo que pasó, deberíamos intentar hacer como si nunca hubiera sucedido.
Desde que he entrado en tu despacho has hablado sin parar, parece que quisieras evitar que dijese algo, pero tranquila, no diré nada sobre lo que sucedió. Me has pedido que lo deje atrás y lo haré. Te prometo que no te lo recordaré, pero entonces debemos tener la relación que teníamos hace dos semanas.
- Y qué crees que debemos hacer?
- Bella, hace tres semanas atrás no hubieras temblado por la sola alusión de ir a ver un edificio. Lo hemos hecho mil veces, ahora es cuando es realmente importante, no podemos tirar todo este trabajo por la borda.
- No sé si pueda – sollocé soltando todos los nervios que había estado conteniendo durante todo el día.
Edward se acercó a mí y me abrazó
- Bells…
Me levanté alejándome rápidamente
- No, Edward, no me abraces, por favor, no quiero tus muestras de cariño, no puedo con ellas…
- Está bien – se levantó y se alejó más de mí – no me acercaré; te prometo que no volveré a hacer alusión a lo sucedido, pero te trataré como siempre lo he hecho y espero lo mismo de tu parte. De acuerdo?
- De acuerdo
Se giró molesto y se marchó dejándome destruida en mi despacho.
Me lancé sobre el escritorio y marqué el número de la única persona que podría ayudarme a dejar de pensar en Edward.
- Diga? – respondió una voz somnolienta
- Jake
- Bells?
- Hola, cariño, cómo estás?
- Bella? Sabes qué hora es?
- Lo siento, es tarde
- Son las… 3 de la mañana!
- Lo siento, cariño. Necesitaba hablar contigo
- Cielo, es muy tarde. Ha sucedido algo?
- Sólo necesitaba hablar contigo. Te echo de menos
- Y yo a ti, cariño. Pero es muy tarde, mañana tengo que levantarme muy temprano.
- Lo sé. Lo siento. Hablaremos mañana. Discúlpame – las lágrimas rodaron por mis mejillas
- Cielo, estás bien?
- Sí
- Segura? Está todo bien?
- Sí, cariño, duerme. Hablamos mañana
- Hasta mañana, cariño. Te amo
- Y yo – o al menos eso creía
EPOV
El día había sido agotador. Un terrible lunes para suceder a un terrible fin de semana. Bella y yo estuvimos todo el día trabajando en el proyecto pero no pudimos avanzar mucho. Bella hablaba sin parar y mezclaba mil temas. Parecía temer el silencio.
Me dolía mucho su actitud para conmigo. Sabía que lo que habíamos hecho no era correcto, no estaba bien, pero no podía negar que yo había pasado las dos noches más maravillosas que pudiera recordar.
Hacer el amor con Bella era estar en el paraíso. Sentía que ese era mi lugar, ahí era donde yo pertenecía, y ahí donde debía estar aunque a ella le pareciera tan trágico.
El domingo, cuando se había marchado del piso me había dejado vacío. Sentí cómo me arrancaba el corazón con cada palabra. Debíamos olvidarlo, no debíamos permitir que volviese a suceder. Sus palabras me ardían como latigazos.
Tan simple era para ella olvidarlo? Tan fácil le resultaba evitar que volviera a suceder? Es que para ella no significaba nada?
Yo quería lanzarme sobre ella y besarla con solo verla, o con solo imaginarla y para ella era tan simple evitar que volviese a suceder. Para ella era tan fácil olvidarlo y para mí era imposible no pensar en ella todo el tiempo.
Cómo podía decirme esto, cómo podía seguir si sus palabras me habían desgarrado.
Había estado todo el día tumbado en mi cama, aspirando el olor a fresias que Bella había dejado impregnado en las almohadas.
Y ahora aquí estábamos actuando como dos extraños y yo ya no lo podía soportar.
- Creo que estamos dando muchas vueltas – me quejé harto de su indiferencia
- No entiendo. Qué quieres decir?
- Ven aquí, - la llevé hasta el sofá – siéntate.
- Bella – intenté encontrar las palabras correctas sin asustarla – Sé que la situación entre nosotros es un poco complicada – la acallé cuando quiso protestar – déjame terminar. Sé que todo es un poco raro, pero si de verdad queremos dejar atrás lo que pasó, deberíamos intentar hacer como si nunca hubiera sucedido. – estas palabras me estaban ahogando - Desde que he entrado en tu despacho has hablado sin parar, parece que quisieras evitar que dijese algo, pero tranquila, no diré nada sobre lo que sucedió. Me has pedido que lo deje atrás y lo haré. Te prometo que no te lo recordaré, pero entonces debemos tener la relación que teníamos hace dos semanas.
- Y qué crees que debemos hacer?
- Bella, hace tres semanas atrás no hubieras temblado por la sola alusión de ir a ver un edificio. Lo hemos hecho mil veces, ahora es cuando es realmente importante, no podemos tirar todo este trabajo por la borda.
- No sé si pueda – sollozó y quise consolarla.
Me acerqué a ella y la abracé
- Bells…
Se alejó de mí destruyéndome aún más si era posible
- No, Edward, no me abraces, por favor, no quiero tus muestras de cariño, no puedo con ellas…
- Está bien – me alejé sintiendo un terrible dolor en el pecho – no me acercaré; te prometo que no volveré a hacer alusión a lo sucedido, pero te trataré como siempre lo he hecho y espero lo mismo de tu parte. De acuerdo?
- De acuerdo - susurró
Me alejé molesto y herido.
Tanya volvía ese lunes de Londres. Cuando llegué al departamento sobre las 9 de la noche, después de haber vivido en la oficina el peor día del que tenía recuerdo, me la encontré esperándome en la puerta.
- Tanya? No sabía que vendrías – me sorprendió verla allí, y honestamente no tenía ganas de estar con ella.
Por otra parte no era justo desahogar con ella mi frustración por Bella. Ya tenía bastante con haberme acostado con otra chica siendo ella mi novia o lo que sea que fuese.
- Mmm, parece que te molestara verme – hizo un puchero mientras me besaba pegándose a mí
- No es eso – me disculpé – sólo que he tenido un día bastante duro y no sabía que vendrías. Además que me sabe mal que estés aquí esperándome en la puerta de casa.
- No te preocupes. Quería darte una sorpresa pero cuando llegué vi que no estabas y decidí esperarte.
- Ya. Ha sido un día difícil – dije abriendo la puerta y dejándola pasar.
- Creo que puedo mejorar tu día – ronroneó con sensualidad mientras me besaba desabotonando mi camisa
Le tomé las manos deteniéndola y me alejé un poco de ella.
- Mmm, cariño, no te molestes, pero no estoy de humor…
- Wow, - se burló – sí que ha sido un mal día. No recuerdo que alguna vez hayas rechazado una buena sesión de sexo…
- Ya ves – le sonreí – siempre hay una primera vez
Me observó con el semblante preocupado alejándose de mí
- Quieres hablar de ello?
- No. Estoy bien. Sólo tengo ganas de tumbarme un rato en el sofá.
- Ok. Pero de verdad estás bien? – asentí con un gesto – Es por el proyecto? No habéis ganado?
- Oh, no. Sí que hemos ganado
- Entonces?
- No es nada, de verdad. Supongo que ahora tengo demasiado trabajo y demasiadas cosas por organizar, eso es todo.
- Bueno, pero estás con Bella, no? Tú y ella hacéis un buen equipo. Os lleváis muy bien así que seguro lo haréis muy bien
- Sí, supongo que sí
Me sentí como una basura. El peor hombre del mundo. No podía creer lo que le estaba haciendo a esta chica. Ella estaba enamorada de mí, y yo no podía dejar de pensar en Bella; la novia de mi mejor amigo. La chica, que luego de haber hecho el amor conmigo, me había pedido que lo olvidara e hiciera de cuenta que eso nunca sucedió.
Y aquí Tanya, diciéndome la buena combinación que se daba entre Bella y yo. No hacía falta que Tanya me recordara la buena química que existía entre esa chica y yo. Era quizás demasiada. Mucha más que la que yo hubiera deseado, mucha más que la políticamente correcta, mucha más que la aceptable.
Y la odié. Odié a Bella. La odié por lo que me hacía sentir. La odié por haberme convertido en éste que ahora soy, un cínico dispuesto a engañar a quién sea sin el menor remordimiento. Dispuesto a engañar a la chica que me ama, y también a mi mejor amigo. Ambos confían en mí y yo los traiciono sin contemplación, porque muero por una chica a la que le resulta muy sencillo dejar atrás nuestras noches juntos. Y la amo, y quiero estar con ella más que cualquier otra cosa, y sé que si sólo me mirara y quisiera estar conmigo una sola vez, caería en su cama sin pensarlo, mientras ella simplemente lo deja atrás y hace de cuenta que nunca hubo nada entre nosotros.
Realmente esto tenía que acabar. Si ella era capaz de dejarlo atrás, yo también lo haría. Sin importar lo que costara. Lo dejaría atrás. Para siempre.
Aquí os dejo un nuevo capítulo.
Espero que os guste y me dejéis un review.
Besitos!
