Capítulo 5 "Despreciada"
-¿Qué haces con esas maletas?-
La voz a su espalda sonaba totalmente fría, furiosa y dolida. Tomo un gran suspiro apretando sus ojos con fuerza, los abrió rápidamente observando la gran puerta caoba delante de ella, lentamente dio un giro y mantuvo su vista en sus manos para no tener que mirarlo a los ojos.
-Voy a volver a Nueva York, llamare a Shu cuando este en mi departamento.-
-Pensé que ya había quedado claro que estabas bajo mi cuidado.- su puño se cerró con fuerza ante la impotencia, ¿estaba escuchando bien? Ella quería irse ¿Por qué?
-No, para ti y Shu quedo claro eso.. yo no… no tengo obligaciones para quedarme a esperarlo aquí.- Entonces tomo coraje y levanto la vista para encontrarse con los ojos de el.- esto no puede seguir asi… lo que paso anoche…-
-¿Vas a negar que te gusto el beso?- acomodo sus lentes y sonrió arrogantemente.
-ya basta Reiji, soy la novia de Shu y tú, su hermano, no voy a hacerle esto.-
Una punzada de dolor se clavó en el pecho de Reiji, las palabras de Ume le habían dolido más de lo que pudo imaginar, no entendía cómo era posible que la misma chica que la noche anterior lo había besado con tanta intensidad le estuviera diciendo aquello. Entonces lo comprendió, tal vez su hermano no la amaba pero ella si a él. Y sintió como la rabia invadía cada poro de su piel. Deseaba desde lo más profundo hacer suya a la pequeña castaña frente a él pero algo dentro suyo le gritaba con desesperación que si seguía con aquel juego la perdería para siempre. ¿Perderla para siempre? ¿Acaso ella era algo más que un capricho para él? Pero descartando aquellos pensamientos que no alcanzaba a entender, una cosa le vino a la mente, si ella si iba estaría desprotegida, le importaba muy poco quien era aquel cabron con quien hablaba por celular, ella estaría vulnerable y sola por tres semanas. Y eso no lo permitiría
-No hace falta que te vayas.- los ojos de ella se clavaron en los de el quien se había quitado los lentes.- prometí que te cuidaría y lo hare.-
-Reiji.. no…- no la dejo terminar de hablar.
-No te volveré a molestar..- Al escucharlo pudo sentir como su corazón se congelaba inmediatamente.- Ya no te hare sentir incomoda, pero no puedes irte le dije a Shu que te cuidaría, vuelve a tu habitación.- se colocó nuevamente los lentes y se dio media vuelta, camino varios pasos y se paró en seco para hablar por encima de su hombro sin mirarla por completo.- Quédate tranquila, haz de cuenta de que jamás sucedió nada.-
Vio como la imagen de él iba desapareciendo en la enorme sala, y lo único que hizo fue llevarse las manos a la cara y soltar un suspiro. Una sensación extraña le oprimía el pecho y no la dejaba respirar adecuadamente, Reiji había sonado tan seguro de sus palabras que hacía que algo dentro de ella se quebrara en mil pedazos.
"¿Acaso no era eso lo que querías niña idiota?" Grito tu subconsciente reprendiéndola.
Ahora menos que menos quería quedarse allí, era tan estúpidamente histérica. Pero las palabras de el habían sido claras, "Se lo prometí a Shu" y pudo reconocer que el fondo tenía razón. Shu se enojaría demasiado con Reiji por dejarla ir. Y bien ahora había conseguido que aquel morboso juego se terminara. Tomo las maletas y se encamino hacia la habitación que estaba ocupando antes.
Cerro la puerta de su despacho con un fuerte golpe, y camino hacia el escritorio donde se dejó caer en la confortante silla, quito sus lentes de mala gana y los tiro contra la madera, froto sus ojos con ambas manos y contemplo el techo por varios segundos.
-Que estúpido.- escupió con ira hacia el mismo.- A la mierda con esto, soy Reiji Sakamaki no puedo comportarme como un estúpido solo por querer meterme en sus piernas, si quiere ser fiel al estúpido de Shu… que se pudra.-
Se froto la nuca y tomo el teléfono. Después de dos tonos una voz femenina contesto.
-Mika necesito que llames un servicio de catering para esta noche, después de que lo hagas avísame.- sin esperar a que la chica contestara colgó.
Se levantó de la silla y camino hacia la gran ventana que daba al jardín, tomo una gran bocanada de aire y lo soltó fuertemente.
-Ume, vas a conocer a Reiji Sakamaki.-
Estaba apoyada en el borde de la mesada tomando un vaso con agua, ya eran como las cinco de la tarde y miraba por la ventana de la cocina el hermoso jardín trasero, había un caminillo de flores a lo lejos, bastante alejada de la mansión que daban a una pequeña casita, eso le llamo mucho la atención ya que parecía una casita de cuentos de hada. Y aunque estuviera bastante alejada podía ver que era de color blanca o un color pastel no podía asegurarlo bien.
-Ume necesito pedirte un favor.- Sintió un escalofrió recorrer su espalda al escuchar aquella voz tan familiar, dejo de observar el hermoso paisaje, apoyo el vaso que sostenía sobre la mesada y se dio la vuelta para encontrarse con Reiji que acomodaba los bordes de la manga se su chaqueta si mirarla a los ojos. "Bien eso le dolió un poco".
-Si dime.-
-Esta noche habrá una fiesta en la casa, así que dentro de un rato vendrán los del catering, necesito que los atiendas, solo indícales la cocina y ellos harán el resto, necesito arreglar unos papeles antes de que lleguen los invitados y Ester está ocupada con los demás arreglando los detalles. ¿Te molestaría hacerlo?- una vez que termino de hablar levanto la mirada hacia ella, pero esta era fría y sin emoción alguna y sus palabras eran… no era el Reiji que la arrincono varias veces y sonría egocéntricamente cuando la ponía nerviosa, y lo entendió rápidamente, "ese" era el Reiji del que Shu le hablaba, ese era el Reiji que todos conocían y ella aún no. Ese era el Reiji Sakamaki que todos llamaban frio, calculador y refinado - ¿Puedes hacerlo o no?- volvió a preguntar al no escuchar una respuesta.
-¿Habrá una fiesta esta noche?-
-Eso no fue lo que pregunte.- resoplo.- pero si habrá una fiesta. ¿Podrás o no?-
-Sí, sí puedo Reiji.- contesto fríamente al notar el tono de voz con el que él le hablaba.
-Bien, te veo esta noche, por cierto es de gala así que vístete elegante.-
-No sabía que estaba invitada, aparte no iré, no tengo ropa para esa clase de fiestas.- espero sin mirarlo.
-Deje un vestido en la puerta de tu habitación, Ester lo compro esta mañana.-
Cuando quiso retrucarle algo el ya no estaba.
-¿Entonces así serán las cosas?.- paso su mano rápidamente por su mejilla cuando sintió una gota de agua correr por ella. La tomo entre sus dedos y se sorprendió al darse cuenta de que el responsable de esa lagrima era el pelinegro que acababa de hablarle de esa manera tan cortante. Ella jamás había llorado a causa de un hombre ni siquiera cuando ella y Shu peleaban, simplemente se decía así misma que las lágrimas no solucionaban nada, y que no las derramaría por un hombre jamás. Pero ahí estaba, llorando por uno que apenas conocía y que ella misma quiso apartar. Y se preguntó una y mil veces porque diablos no se iba de allí. Pero la respuesta era simple, no podía. Algo la retenía y el no saber que, la ponía un más histérica. Se fregó los ojos antes de que otra lagrima callera y tomo un gran respiro. Escucho como el timbre de la entrada sonaba. Se puso firme y salió de la cocina para atender el llamado de la puerta.
Había conocido la verdadera faceta de Reiji y eso no le había agradado para nada… se sentía por primera vez en la vida… despreciada.
Capitulo cortito! Espero que les guste...
Gracias por leer la historia y por los comentarios :) me alegra saber que les va gustando y les prometo que apartir de ahora las cosas se pondran... chan chan chan... xD hasta el proximo cap!
