Disclaimer: Todos los personajes de Shingeki no Kyojin que aparecen en esta historia pertenecen a Hajime Isayama.

Advertencia: Esta historia contiene Yaoi, si el tema no te gusta, no la leas.

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Después del incómodo encuentro con Jean, Eren se fue casi corriendo a su habitación, no quiso correr a toda velocidad por miedo a caerse de nuevo; por fin dentro, se vistió correctamente pero sentía un leve temblor en las piernas, para su desgracia, aún no lograba quitarse las imágenes de Jean tan cerca de él.

- ¿Pero qué me pasa? No es como si él me gustara… - Hablaba en voz alta mientras se acomodaba las botas – El único que me gusta es Levi… Pero, ¿entonces qué carajos fue eso? - Notando que no lograba encontrar las respuestas, salió de la habitación esperando poder ir a otro lugar a pensar.

En el momento que Eren llego al pasillo del primer piso se encontró a Mikasa, la chica corrió hacia él como si no lo hubiera visto en meses.

- ¡Eren! ¿Cómo estás? ¿No te ha hecho nada el enano? – Preguntó angustiada tomando las manos de su hermano.

- Tranquila, nunca he hace nada malo, quítate esa idea por favor – Respondió dándole un apretón en las manos – Mejor dime, ¿cómo estás? Por lo que vi el entrenamiento fue duro… - La invitó a caminar hacia otro lado.

- Fue muy duro, no sé por qué el Cabo quiere que hagamos todo eso, me parece excesivo… - Compartió la chica un poco molesta.

- Yo creo que es para que tengan más resistencia… Ya han visto que es necesario ser muy hábil en las misiones… No creo que sea sólo para molestarlos – Dijo el chico tratando de calmar los ánimos.

- Yo creo que quiere molestar… No pienso que sea tan noble como dices… - Comentó la chica sentándose en la entrada del castillo.

- Tienes que conocerlo un poco, es tosco y muy impulsivo a veces, pero tiene buenos sentimientos… - Al chico le brillaban los ojos mientras hablaba de Levi.

- Lo conoces muy bien… ¿Exactamente qué ha pasado entre ustedes? – Lo miró fijamente a los ojos.

- ¿Eh? E – ¿Entre nosotros? Pues, nada… Hemos… Entrenado… Y… Y… Po - ¿Por qué? – Respondió entrecortadamente.

- ¿Desde cuándo le dices sólo "Levi? – Se acercó más a él, logró intimidarlo por completo.

- ¿Uhm? – Trató de alejarse de ella, pero ya estaba pegado al marco de la puerta - ¿Qué es todo esto, Mikasa? ¿A qué vienen tantas preguntas? – Volteaba de un lado a otro evitando el contacto visual.

- Eren sé que algo pasa, no trates de engañarme… - Lo tomó de las manos.

- ¿Engañarte? No eso no… Sólo que, en el tiempo que estuvimos solos… Nosotros… Nos tomamos confianza… ¡Sí, eso, confianza! – La miró tímidamente.

- Ya veo… Y si se tienen confianza, ¿por qué te lleva a su cuarto a vigilarte? – Preguntó la chica aún sin estar convencida.

- Pu – Pues porque es su trabajo, estoy a su cargo, ¿recuerdas? – Le dijo retomando un poco de confianza en sus palabras.

- ¿Estás a su cargo o a su disposición? Pues parece que eres más un objeto que una persona… - Cuestionó seriamente.

- ¿Ah? Qué cosas dices… Claro que no soy un objeto, él no me trata así… - Respondió el chico indignado.

- Pues eso es lo que se ve y se dice… - Dijo en forma condescendiente.

- Para con eso, Mikasa… Las cosas nos son así… - Se comenzó a molestar el chico.

Justo en el momento en que podía iniciar una discusión, Nanaba les indicó a todos que la cena estaba lista, Mikasa tenía tanta hambre que prefirió dejar la conversación entre hermanos para después.

Los miembros del castillo se dispusieron a disfrutar sus tan ansiados alimentos, pero quién brilló por su ausencia fue Rivaille, nadie lo había visto desde la tarde y Hanji aseguró que no estaba en su habitación, pues había ido a buscarlo dos veces.

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Después de haber presenciado aquella escena en el baño, y de haber escuchado las molestas pero ciertas palabras de Hanji, Levi no quiso regresar a su habitación, no podía ver a Eren pues sabía que terminaría gritándole sin una razón específica.

Salió del castillo sin un rumbo fijo, terminó en las caballerizas, ensilló su caballo y lo montó sin saber a dónde ir. Después de una hora de viaje se percató de que había tomado el mismo camino de aquella vez que le regaló el libro a Eren, sintió un brinco en su corazón pero lo calmó de inmediato, no podía dejarse llevar por los sentimientos. Aquella vez que estuvo con Eren en el río fue sólo un momento de debilidad, fue algo que no podía permitirse más, fue una flaqueza no iba a demostrarle a aquel niño, pero entonces… ¿Por qué sentía un dolor en el pecho cuando pensaba en Eren con otra persona? ¿Por qué se molestaba cuando él estaba cerca de sus compañeros? ¿Por qué sentía deseos de encerrarlo en su habitación para que nadie lo viera? ¿Por qué quería correr a todos del castillo e impedirles entrar de nuevo? ¿Por qué odiaba a Irvin por haberle mandado a esos estúpidos? ¿Por qué tenía miedo de alejarse de Eren?

- Estupideces… De cualquier forma vamos a morir… ¿De qué sirve aferrarnos a algo si de cualquier manera lo vamos a perder? – Pensó mientras detenía el caballo y bajada de él.

Caminó un poco alrededor, quería alejarse por bastante tiempo, pero al notar que dentro de poco se pondría el sol desistió de su idea. Recordó el primer momento en que se fijó en Eren, en realidad le llamó la atención desde que lo conoció pero, hasta que lo vio interactuar con los fallecidos miembros de su escuadrón fue que se percató de cuánto le interesaba, pretendía callar esos sentimientos para que no interfirieran en su labor, pero aquél día cerca del río no pudo más, la transparente mirada de Eren, sus seductores labios y la inexperiencia desbordante fue demasiado, tuvo que sucumbir ante sus deseos completamente humanos, pero ahora se estaba volviendo loco por ellos.

Continuó pensando en todo lo que había pasado hasta ese momento, siguió negando que estaba completamente celoso, y aún sin quererlo, emprendió el camino de vuelta, la noche había caído y no era recomendable estar fuera a esa hora.

- Espero que cuando llegue ya hayan terminado de cenar – Pensó al comenzar a cabalgar.

Pronto se encontró de nuevo en el castillo, afortunadamente su predicción fue correcta y los otros se habían ido a dormir, caminó pesadamente hasta su habitación y al abrir la puerta recordó que ahora tenía compañía; ahí estaba Eren, sentado en la orilla de la cama como un chachorro entusiasmado por verlo llegar.

- ¿Dónde estuviste? Te buscamos en todos lados – Preguntó el chico siguiéndolo con la mirada.

- Fui a caminar – Respondió secamente.

- ¿A dónde? – Volvió a cuestionar insistente.

- Afuera – Dijo con un resoplido.

- ¿Estás bien? – Se acercó un poco a él.

- Ya duérmete - Se alejó del chico y tomó rumbo hacia el baño.

- Levi, quiero pedirte algo… - Caminó detrás de él.

- ¿Qué? – Se detuvo en el marco de la puerta.

- Quisiera entrenar con mis compañeros mañana… Me gustaría convivir más con ellos… - Confesó tímidamente.

Levi apretó los puños y entró al baño azotando la puerta, lo que menos quería era a Eren cerca de esos idiotas, pero ahora él quería juntarse con ellos. Sus celos aumentaron dos rayas más.

- ¿Qué tiene que hacer con ellos? No lo servirá de nada estar cerca de esos incompetentes, sería mejor que se quedara aquí encerrado – Pensaba mientras se daba una rápida ducha.

Eren lo esperó hasta que salió de la ducha, haciendo un gran esfuerzo no habló, era evidente que algo molestaba a su amante, pero el intentar averiguarlo era un intento de suicidio. Levi sabía que el chico no estaría en paz hasta escuchar una respuesta, terminó de prepararse para dormir y se acostó de su lado de la cama.

- Haz lo que quieras – Fue la único que mencionó antes de quedar en completo silencio.

Eren también se recostó en la cama, quiso suponer que esas palabras eran el permiso para ir con los demás, pero no tenía idea de porqué Levi se había molestado tanto, suspiró cansado, era imposible adivinar lo que el otro pensaba, tendría que esperar hasta el día siguiente para tratar de saber qué sucedía.

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Al día siguiente, Eren se levantó igual que sus compañeros, bajó a desayunar y se integró con ellos ante la sorpresa de todos.

- Uhm… ¿Qué haces, Eren? – Preguntó Connie al verlo tan animado.

- Quiero entrenar con ustedes, no es lo mismo cuando estoy solo.

- ¿Y no te regaña "Papi Levi"? – Se burló Ymir.

- Claro que no, él me dio permiso – Sonó triunfante.

- Quizá quiere deshacerse de ti un rato, supongo que tenerte en la cama todo el día debe ser aburrido – Dijo Jean sonando desinteresado.

- Cállate, siempre dices idioteces – Refunfuñó Eren.

- Después discuten, vamos a entrenar – Nanaba interrumpió la próxima pelea.

Se dirigieron al campo de entrenamiento, comenzaron con los calentamientos propios de cada inicio de actividad, pasaron a una larga sesión de ejercicios de resistencia, y así continuaron hasta pasado del medio día, para ese entonces, Eren apenas podía respirar normalmente, cayó en cuenta de que definitivamente el entrenamiento de ellos era demasiado pesado.

- ¿Qué pasa, Eren? ¿No es así como entrenas también? – Preguntó Bertholdt al velo tan cansado.

- No es eso, es que no dormí bien y estoy cansado – Trató de restar atención a su condición.

- ¿El Cabo no te deja dormir? – Cuestionó inocentemente Christa, pero fue malinterpretada inmediatamente.

- Lo bueno es que están solos en ese piso, ¡de lo contrario tampoco nosotros dormiríamos! – Se burló Ymir.

- Dile que no sea tan rudo, que la menos te deje descansar – Reiner lo abrazó por encima de los hombros.

Todos reían mientras Eren se ponía rojo de la cara, quería defenderse pero no les podía decir que no durmió porque estaba preocupado por el enojo de Levi, eso sería cavar su propia tumba.

- Para entrenar no necesitan reír – Sentenció Rivaille al ver a todos carcajeando.

Nadie se había percatado de su presencia, ni siquiera lo escucharon llegar, se paralizaron por completo mientras la inquisidora mirada del Cabo los aniquilaba, sobre todo a Reiner, pues no había soltado a Eren.

- Entonces… ¿Se van a quedar mirándome todo el día? – Levantó la ceja cuestionante.

- ¡Chicos, en parejas para lo siguiente! – Ordenó Mike para evitar que alguien fuera asesinado por Rivaille.

- ¡Kirschtein! Ve a mi oficina en cuanto termines – Ordenó Levi haciendo que se le erizara la piel al recién nombrado.

- ¿Crees que haya escuchado lo que dijimos? – Reiner se acercó a Jean.

- ¡Pero si no dije nada! – Gritó asustado.

- Entonces no tienes de qué preocuparte – Sasha trató de calmarlo.

- Continuemos, después platican lo que quieran – Dijo Hanji bastante intrigada por la actitud de Levi.

El entrenamiento continúo como lo habían planeado, todos estaban exhaustos pero al notar que Rivaille no dejaba de vigilarlos a la distancia, ninguno se quejaba. Eren estaba un poco incómodo, pues a pesar de estar divididos en hombres y mujeres, Mikasa no se alejaba de él e insistía en hacer a su lado todas las actividades, en más de una ocasión Mike tuvo que llevársela con la amenaza de castigarla con tres horas de entrenamiento extra.

Con las piernas temblando y los brazos adoloridos, lograron terminar el entrenamiento, todos caminaban lo más rápido que podían a las regaderas para quitarse el molesto sudor del cuerpo. Jean evitó todo contacto con Eren, no quería que volviera a pasar otro accidente, pues aunque no lo reconociera y no supiera la razón, esa cercanía con su compañero no le parecía del todo desagradable.

Después de su aseo, Jean se dirigió a la oficina de Rivaille, estaba tan ansioso que en más de una ocasión tropezó con sus propios pies, cuando logró llegar sano y salvo a su destino, tocó la puerta tras unos segundos de estar parado frente a esta.

- Adelante – Se escuchó desde el interior.

- Con permiso, Señor – Dijo Jean mientras saludaba a su superior.

- Pasa. Quiero hablar contigo – Levi lo invitó a sentarse frente a él - ¿Desde hace cuánto conoces a Eren? – Preguntó en cuanto el soldado tomó asiento.

- Pues desde que entramos como reclutas, tres años, Señor – Respondió confundido ante el cuestionamiento.

- ¿Cómo es la relación con sus compañeros? – Interrogó más interesado.

- ¿Eh? Pu – Pues buena, creo… Se lleva bien con todos y le gusta decir discursos como motivador profesional – Dijo más confundido aún.

- Entonces, ¿podríamos decir que ustedes son amigos? – Le miró fijamente con el ceño un poco fruncido.

- ¿Amigos? ¡No! ¡Jamás podría ser amigo de un idiota, soñador, infantil e irresponsable como él! – Gritó exaltado.

- Ya veo… - Se quedó pensando unos segundos – Puedes retirarte – Dijo regresando la vista a unas hojas sobre su escritorio.

- Se – Señor… ¿Qué fue este interrogatorio? – Preguntó tímidamente por la forma en que había reaccionado antes.

- Necesitaba un poco de información, es todo. Y no menciones esta conversación con nadie – Sentenció sin dejar de mirar sus hojas.

Jean no tenía idea de lo que había ocurrido pero comprendió que no tenía caso preguntar otra vez, era obvio que Rivaille no compartiría sus pensamientos aunque le preguntara 100 veces, además quedarse más tiempo en la oficina podría significar un suicidio. Caminó hacia la puerta y salió del lugar no sin antes ver de reojo a su superior.

- Entonces él está descartado – Dijo Levi cuando Jean dejó la oficina, anotó algo en las hojas que sostenía y esbozó una ligera sonrisa.

Después de aquella extraña conversación, Jean se dirigió al comedor para reunirse con todos sus compañeros, para su fortuna Eren estaba ausente, pues si lo hubiera visto no habría podido soportar la ganas de decirle todo lo que Rivaille le preguntó.

- ¿Dónde está Eren? – Jean preguntó discretamente a Armin.

- No sé, desde que salimos de las duchas no lo he visto… Ah, ¿cómo te fue con el Cabo? – Dijo el rubio hablando en el mismo tono bajo que utilizó su compañero.

- ¿Eh? Ah… Sólo quería preguntarme mi impresión de los entrenamientos… - Respondió tratando de ocultar su nerviosismo.

- Que raro, no creí que le interesara saber eso, ¿y por qué sólo te pregunta ti? Debería preguntarnos a todos… - Comentó confundido.

- Pu – Pues no sé… Pero eso no importa, mejor comamos – Le dio una leve palmada en la espalda.

Armin siguió haciendo algunas preguntas pero Jean hábilmente las evitaba, los otros compañeros también mostraron interés en saber la razón de aquel llamado, pero el castaño los evitaba estoicamente dándoles la misma respuesta que había utilizado antes.

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Al terminar de darse su merecida ducha, Eren se fue a su habitación, espera encontrarse a Levi para platicarle cómo le había ido, se sentía raro, podría decirse que triste, ya que no habían cruzado palabra en todo el día.

Entró a su destino, pero no había ni rastro de su compañero, verificó en todo el piso para comprobar que no estuviera limpiando afanosamente algún empolvado lugar, pero tampoco tuvo éxito. Regresó a su cuarto, con un suspiro de cansancio se recostó en la cama, no quería dormir pues tenía que preguntarle a Levi acerca de esa reunión con Jean, pero el sueño lo fue venciendo poco a poco, sin darse cuenta cerró los ojos y se dejó caer en un profundo descanso. Se despertó cerca de las once de la noche, notó que aún se encontraba solo y sintió un pequeño dolor en el pecho al imaginar que algo pudo haberle pasado a Levi, comenzó a pensar en miles de posibilidades por las que su amante no había regresado; se puso las botas lo mejor que pudo por la prisa con que lo hizo, tomo su chaqueta y salió de la habitación casi corriendo.

- ¿Dónde está? ¿Qué le pasó? – Pensó mientras corría y pensaba lo inconveniente que se volvían tantas escaleras en aquellos momentos.

Recorrió casi todo el castillo, sólo le faltaba el área del comedor y las oficinas de los superiores. Estaba cerca de la oficina perteneciente a Rivaille, cuando unas voces que venían del interior llamaron su atención.

- Ackerman, eso no es de tu incumbencia.

- Pero, Señor, sólo quiero saber lo que pasó con Eren en este tiempo que estuvimos separados.

- ¿Eres su novia o algo así?

- Soy su familia, pero…

- Entonces, te lo repito: No es de tu incumbencia. Ahora deja de molestar y vete a dormir.

- Pero no es justo que no pueda ver a mi hermano fuera de los entrenamientos, lo conozco desde hace años, muchos más tiempo que usted.

- ¿Y? Eso no importa. Además, Eren sólo entrenó con ustedes hoy, a partir de mañana regresará a su programa individual.

- ¿Por qué? ¡No es justo!

- ¡Silencio! Vete a dormir o serás castigada.

Eren escuchó toda la conversación pegado a la puerta, no entendía del todo por qué decían esas cosas pero definitivamente se le quedó muy presente la negativa de Levi a que estuviera cerca de Mikasa y eso de los entrenamientos.

Cuando se abrió la puerta de la oficina, Mikasa salió furiosa y sin reparos azotó la puerta al cerrarla, Eren tuvo que esconderse detrás de un pilar cercano para que no lo viera su hermana, después hablaría con ella pero por el momento era más importante ver a Levi. Tras asegurarse de que su hermana no los escucharía, entró silenciosamente a la oficina, vio al Cabo con la cabeza hacia atrás recargada en el respaldo del asiento y con los ojos cerrados, se acercó con cuidado y se quedó parado a medio camino pues recapacitó que tal vez no era el mejor momento para hablar con él.

- ¿Qué quieres? – Preguntó Levi sin abrir los ojos.

- Eh, pues, quería verte… - Se acercó a él.

- Deberías dormir, el entrenamiento te dejó muy cansado – Abrió ligeramente los ojos.

- Dormí un poco hace rato, ahora quiero estar contigo – Se sentó en el escritorio enfrente de Levi.

- ¿Escuchaste lo de Mikasa? – Lo miró fijamente.

- Sí, un poco… ¿Qué pasó? – Preguntó intrigado.

- Quería saber qué pasó en el tiempo que estuvimos solos, afirma que te hice algo y quiere descubrirlo… Obviamente no le dije que me la pasé follándote hasta antes de que ellos llegaran – Esbozó una ligera sonrisa después de sus últimas palabras.

- Cierto… No creo que le agrade mucho saber lo que pasó… ¿Pero qué fue eso del entrenamiento? – Cuestionó mirándolo.

- Pues que mañana regresas a tu entrenamiento conmigo, de nada te sirve estar con ellos – Respondió secamente.

- Pero te dije que quiero estar más tiempo con ellos, son mis compañeros, necesito convivir con la gente – Le dijo confundido.

- No, no lo necesitas, necesitas enfocarte en tu entrenamiento y dejar de jugar con ellos – Se levantó de su asiento alejándose de Eren.

- ¿Qué te pasa? ¡No sabes lo que necesito, deja de decidir por mí! – Lo detuvo del brazo.

- No me hables así, estas a mi cuidado y harás lo que yo diga, deja de ser infantil – Retiró el brazo del agarre haciendo una mueca de molestia.

- No hagas esto… No te aproveches de tu posición… - Bajó la vista con tristeza.

- No me aprovecho, sólo quiero lo mejor para ti, y estar cerca de ellos no lo es, tienes que enfocarte en tus prioridades… - Lo tomó sutilmente de la cara.

- ¿Qué te pasa? Has estado raro… - Lo miró a los ojos.

- Nada, sólo estoy viendo por tu bienestar eso es lo único que me importa – Lo beso en los labios – Ahora vamos a la habitación – Caminó tomándolo de la mano.

Salieron de la oficina y comenzaron a subir las escaleras hasta el tercer piso. Lo hicieron en silencio para no despertar a los que probablemente estaban dormidos.

- Vaya, vaya… Entonces sí los interrumpimos… - Susurró Ymir al ver a la pareja irse – Sólo vine por un vaso de agua y me topé con una sorpresa… Supongo que a la parejita no le conviene que esto se sepa… - Dijo mientras retomaba el camino hacia su dormitorio, tenía que pensar muy bien en lo que haría, esa información no podía ser desaprovechada pero tampoco la iba a regalar.

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He aquí la séptima entrega (¡wow!), espero que la hayan disfrutado.

Espero tener la oportunidad de actualizar, pero por lo pronto les agradeceré sus reviews y comentarios.

¿Quién más está triste por el final de SNK? Yo lo estoy, y mucho T_T Sé que seguirá el manga y todo eso, pero mi ritual de los sábados tendrá que sufrir serias modificaciones u.u

En fin... ¡Saludos!